Cap 2

Nuestro primer encuentro

Naruto Uzumaki era un chico de posición acomodada, es decir, venía de una familia con dinero. Nunca le había faltado nada en la vida, ni siquiera el amor de sus padres que lo querían demasiado al ser su único hijo.

Sus facciones físicas eran exquisitas; una piel bronceada y a la vez lozana, unos ojos azul zafiro que parecían reflejar el infinito mar y una cabellera dorada que brillaba con los reflejos del sol. No era un joven con grandes músculos pero se podía observar que mantenía un cuerpo saludable, quizá por tanto yoga que le gustaba practicar. Su imagen daba la impresión de ser la de un ángel pero lo que más resaltaba era su sonrisa que infundía una inmensa confianza al que la veía y quizá era por eso, además de su forma de ser, que Naruto solía agradarle a todo el mundo.

Ahora, a sus casi 22 años de edad estaba por completar las metas que se había trazado a lo largo de su vida.

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Naruto por fin había llegado a su destino, un nuevo país totalmente desconocido para él. Se sentía emocionado por las nuevas experiencias que pasaría, pero a la vez nostálgico, por las personas que había dejado atrás. Pero luego recordaba que sólo estaría en ese país trabajando por un par de meses y luego volvería, como se lo prometió a Sai, a sus amigos y a su madre.

-Sí, el tiempo pasa rápido.- murmuró para sus adentros.

-Naruto!- escuchó una voz conocida por él.

Dirigió su mirada hacia la dirección de donde había provenido aquella voz y al ver a la persona que lo llamó, una gran sonrisa se dibujó en su rostro.

-Padre…-

-Que tal el viaje?- se acercó el hombre con una gran sonrisa a su hijo. No estaba solo, sino que lo acompañaban otros vestidos con trajes y gafas negros.

Minato Namikaze o también conocido como Yondaime, era el padre de Naruto. Al igual que éste, él también era rubio y de ojos azules. Sus rasgos eran casi idénticos a los de su hijo hasta la misma sonrisa, tanto así que el que lo viera diría que Naruto y él eran la misma persona pero con diferentes edades.

-Estuvo bien.- contestó el rubio, alegre de ver a su padre.

-Me alegro.- comentó.- Venga, vayámonos antes de que las chicas te acorralen.- sonrió.

-Ja ja.- rió Naruto ante el comentario.

Salieron del aeropuerto y abordaron un auto plateado con lunas polarizadas que los esperaba.

-No debiste haber venido con tanta seguridad padre. Llamas mucho la atención.- empezó a hablar Naruto.

-Como presidente de la compañía sabes que aunque no quiera, estos hombres siempre me seguirán a orden de tu abuelo, así que no puedo hacer nada al respecto.- le contestó el otro rubio.- En cambio tú si no lo deseas, puedes estar sin guardaespaldas.

-Sí, lo sé.

-Cómo está tu madre?- preguntó Minato cambiando de tema.

-Ella está bien. Me mandó enviarte saludos.

-Oh, me alegro.- contestó en tono bajo.

El transcurso del viaje pasó sin que ninguno de los dos volviera a hablar. El auto por fin se detuvo al frente de un departamento. Ambos rubios bajaron del coche.

-Bueno, espero que este lugar te agrade durante el tiempo que pases acá en Tokyo.- le dijo el rubio mayor al menor.- Aunque no entiendo el por qué rechazas el irte a vivir conmigo y tu abuelo a la mansión.

-Sabes que no me gustan las cosas ostentosas padre.- respondió Naruto.

-Bien, dejaré que te acomodes. Vendré a recogerte mañana, de acuerdo?- se despidió con una sonrisa.

Naruto subió él mismo sus maletas hasta su apartamento que quedaba en el décimo piso. Entró y pudo ver que era muy amplio, quizá más que el que tenía en EE.UU. Dejó sus maletas a un lado y se fue a dar un baño. Luego desempacó y empezó a acomodar su ropa y demás cosas que había traído. Inclusive traía consigo una foto de él con Sai en la época de universitarios, la cual colocó en una cómoda de su cuarto. A continuación, cogió una revista que había comprado en el aeropuerto y la comenzó a leer hasta que llegó a una página donde vio varias fotos de su padre. Aparentemente habían sido tomadas en un evento social de la compañía. En las fotos su padre salía siempre sonriendo, pudo notar que en casi todas iba acompañado de un hombre peliplateado que aparentemente, según la descripción escrita a alturas de la fotografía, era el vicepresidente. Aunque también observó a un joven de cabellera azabache y piel nívea que parecía mantenerse al margen.

-Se parece un poco a Sai. – pensó.

Decidió cerrar la revista e irse a dormir. A partir de mañana comenzaría a trabajar en la compañía de su familia y que con el transcurso del tiempo, se volvería suya.

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Sasuke Uchiha era un joven de unos 26 años de edad, de carácter taciturno y poco sociable. Aunque eso no evitaba que cada chica que lo viera pasar, soltara un suspiro. Era de esperarse. El carácter del azabache no afectaba en nada a su físico. Poseía unos ojos negros con ligeros tonos rojizos y una cabellera negra azulada. Su cuerpo no era exageradamente musculoso mas bien mantenía un balance perfecto con cada extremidad perfectamente contoneada que le daba un aspecto varonil totalmente irresistible, por otro lado su piel era suave y nívea. En conclusión, Uchiha era el chico de ensueño de casi todas las chicas que trabajaban con él.

Llegaba al trabajo tan temprano como solía. Lo primero que hizo fue pasar directo a su oficina sin saludar absolutamente a nadie y se encerró a dedicarse de lleno a su trabajo, no por nada era el mejor empleado de la compañía.

Comenzó revisando unos documentos que contenían los gastos realizados en el último evento que había organizado la compañía para promocionar uno de sus nuevos productos. Mientras los revisaba, alguien se pareció en su oficina.

-Uchiha.- entraba un señor vestido elegantemente y con apariencia de ser alguien importante.

-Buenos días, señor.- contestó muy formalmente el azabache y se levantó de su silla.

-Como siempre dedicándote únicamente al trabajo.- comentó ya cerca del escritorio del azabache.- Me pregunto en qué momento le dedicas tiempo a tu novia.- dijo el hombre mirando a un punto muerto.

-Kakashi-san, si eso es lo que venía a decirme, le sugiero que vuelva a trabajar y me deje seguir con mis labores.- Sasuke algo irritado se sentó y agarró nuevamente los documentos.

-Vale, vale.- respondió el hombre despreocupadamente.- Bueno, la razón por la que vine es para decirte que el hijo del Presidente de la compañía se va a incorporar a partir de hoy.

-No veo que tiene eso de especial.- comentó el Uchiha sin despegar la mirada de los papeles que tenía en sus manos.

-Siempre tan indiferente.- pensó el peliplateado.- Como te iba diciendo….el hijo del Presidente va a empezar a trabajar en la Compañía a partir de hoy, así que el mismo Presidente me pidió que asigne a alguien que sepa sobre las últimas movidas en la empresa, los estados financieros y propuestas, para que guíe a su hijo. Y pensé ''oh vaya, quien mejor que Sasuke''. Esa es la razón por la que estoy acá.- finalizó sonriendo.

El azabache al terminar de oír lo que dijo el peliplateado, se paró inmediatamente de la silla y lo encaró.

-Tú…!- empezó a hablar con aura peligrosa.- cómo puedes tomar decisiones cómo ésa y luego venir a decírmelas como si nada!

-Eh, bueno, déjame pensar…- hizo un ademán de estar meditando.- Ah, sí! Porque soy el Vicepresidente y tengo el poder de ordenarte.- contestó con una sonrisa.

Sasuke tenía unas inmensas ganas de ahorcar a aquel hombre que solía tomar casi todo a la ligera, pero decidió calmarse y se volvió a sentar mirando hacia una de sus ventanas.

-Pues no pienso hacerlo.- habló.- Tendrás que conseguirte a otro a quien le sobre el tiempo. Cómo verás, debo revisar varios documentos ahora.

-Sabía que dirías eso.- suspiró Kakashi.- Pero ya le dije a Yondaime-sama que serías tú quién esté a cargo de su hijo. Además, si no lo haces, me temo que tendrás que empezar a buscarte un empleo nuevo.- finalizó.

El azabache aún sentado escuchó cada una de las palabras del peliplateado. Al terminar éste, lo miró con una mirada totalmente irascible.

El peliplata volteó y se dispuso a salir de la oficina, pero antes dijo unas últimas palabras.-Sasuke, tómalo de esta forma. Es como si le estuvieras haciendo un favor al Presidente y si tenemos en cuenta tu buen desempeño laboral, es muy probable que consigas un ascenso. Eso es lo que más anhelas, no es cierto?- terminó y desapareció tras la puerta.

Sasuke se quedó sentado, decidió girar su silla hacia una ventana y comenzó a contemplar el azul del cielo que tanto le relajaba.

- Si es para ascender de puesto, lo haré entonces. Aunque tenga que soportar a un niño mimado...- un semblante serio aparecía en su rostro.

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Naruto ya estaba completamente vestido con un traje negro de seda, agamuzado por dentro. Se encontraba sentado en un sillón esperando a que su padre viniera a recogerle. Aún era temprano, pero él solía ser muy puntual.

De pronto tocaron su puerta y se dirigió a abrirla.

-Hola Naruto, cómo amaneciste?- era su padre.

-Ah…bien.- respondió.- Padre, llegas temprano.- estaba algo sorprendido de que su padre fuera aún más puntual que él.

-Sí, pero vine para que demos un paseo por la ciudad.-

-Pero…no se supone que a partir de hoy comienzo a trabajar?- le preguntó su hijo algo confundido.

-Corrección, es a partir de mañana. Cambié la fecha. Quería pasar más tiempo contigo-

-No puedes hacer eso!- le reclamó Naruto.- No quiero que en la compañía me traten diferente sólo porque soy el hijo del Presidente. Quiero un trato igual que a los demás empleados!.- miraba a su padre con un rostro desaprobatorio.

-…- Yondaime no dijo nada.

Naruto se dio cuenta que le había gritado a su padre.- Yo…te agradezco el noble gesto, pero… no podré acompañarte.- habló mirando a un lado.

-Entiendo.- fue lo único que dijo Minato.- Entonces nos veremos mañana. Vendré a recogerte temprano.

-No es necesario. Yo puedo ir por mi cuenta.- le interrumpió Naruto con una voz algo apagada.

-Bueno, me retiro. Y sé puntual, no vaya ser que llegues tarde tu primer día de trabajo.- se despidió su padre con una gran sonrisa.

Naruto cerró la puerta de su apartamento y apoyó su espalda en ella mirando al suelo. Le había gritado…a su padre. Después de tanto tiempo sin verlo a los pocos días ya se encontraba gritándole.

-Baka…- murmuró para sí.

Necesitaba desfogarse así que fue a su cuarto y se cambió de ropa, a una deportiva. Estaba usando un polo blanco manga corta y unos shorts naranjas que dejaban ver sus piernas bien formadas. Cogió una toalla y se la colgó en los hombros, dispuesto a salir a trotar.

Llegó hasta su coche y lo abordó. Dentro de él se encontraba Kakashi, esperándolo.

-Así que Naruto no quiso venir.- comentó al ver al rubio solo.

-No.- respondió algo nostálgico el rubio.- Tal y como lo pensé, no le agradó la idea de que le diera el día libre.

-Ya me lo imaginaba. Pero pensé que entonces vendría a trabajar.- mira al rubio con una cara de extrañeza.

- Decidí no decirle más nada después de que…- el rubio calló – Cómo anda el asunto que te encargué?- decidió cambiar de tema.

- Justo como lo supuso, Sasuke no estuvo de acuerdo al comienzo. Pero digamos que después de unas cuantas palabras terminó aceptando.

-Bien. Me alegra que todo vaya como lo planeé.- respondió Minato con una sonrisa esbozada en su rostro.

-Usted sabe que Sasuke no es una persona que pueda cambiar fácilmente. Después de todo por lo que ha pasado, a él sólo le importa cumplir sus objetivos y nada más.- Kakashi seguía mirando al rubio.

-Sasuke, a pesar de lo que digan otros, es una buena persona. Pero la venganza y la búsqueda por el poder han enfriado su corazón. Sé que si conoce a la persona adecuada, esos sentimientos reprimidos que tiene desaparecerán.- dijo el rubio.- Y yo creo que esa persona adecuada es mi propio hijo, quién a pesar de su origen no se ha dejado manipular por aquél frívolo mundo donde solo importa el dinero y los estratos sociales. A él solo le interesa la forma de ser de las personas y no su apariencia. Él ve más allá de la superficie humana.

- Es por eso que me encargó que fuera Sasuke quién esté a cargo de Naruto.- volvió a hablar el peliplateado.

-Kakashi, tú ya sabías por qué te lo pedí y sé que aceptaste porque consideras a Sasuke como un hermano menor.- el rubio miró ahora al hombre que se encontraba a su lado.

-Conocí a su verdadero hermano y después de enterarme de lo que pasó, decidí ser como un hermano mayor para él. Tomar el lugar del hermano que perdió hace ya muchos años.

-Sé que Naruto cambiará a Sasuke para bien.-

-Con lo que usted me ha contado de él, yo también lo creo.- corroboró Kakashi.- Pero aún así tengo un extraño presentimiento.

-Yo también…- comentó Yondaime.- La felicidad nunca puede ser completa…

Terminaron de hablar y el coche se dirigió hacia la Compañía, para que los dos vuelvan a sus respectivos trabajos, aún con una duda que los aquejaba.

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Ya eran pasadas las 3 de la tarde y Sasuke por fin había terminado de revisar los documentos de la mañana. Se disponía a retirarse de su oficina cuando por segunda vez en el día alguien irrumpió en ella.

-Veo que llegué justo a tiempo.- Kakashi se paró en el umbral de la puerta.

-Ya me estaba retirando, acaso desea algo?- le pregunto Sasuke con una mirada estoica.

-No, nada.-

-Entonces me voy.- el azabache se disponía a salir.

-Lo cierto es que como te habrás dado cuenta, el hijo de Yondaime no ha podido venir hoy, así que mañana es cuando empieza tu labor, Sasuke.- le dijo Kakashi. Ambos estaban al mismo nivel en el umbral de la puerta.

-Pues entonces, el servicio de guardería comienza mañana.- dijo el azabache para luego irse.

-No, Sasuke. Mañana comienza tu nueva vida…

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Naruto andaba corriendo por las calles de Tokyo. El aire que le rozaba en el rostro le transmitía la sensación de libertad y disipaba sus dudas.

Llegó hasta un muelle en donde paró de correr. Lo había estado haciendo todo el día y ya comenzaba a sentir el cansancio. Comenzó a contemplar el mar y el ocaso de la tarde. Debían de ser aproximadamente las 5, calculó.

-Me pregunto cómo estarán todos allá. Desde que llegué no he llamado a nadie.- comenzó a reflexionar el rubio.- Sai…

Miró hacia un lado y pudo ver una caseta de teléfono. Se dirigió hacia ella y justo cuando estaba por tomar el auricular escucha un leve sonido, como un maullido.

-Uh? un gato?- se pregunta.

Trata de buscar de dónde provienen esos maullidos y se acerca hasta lo que parecía un terreno baldío. En éste había una pequeña guarida dónde yacían tres mininos pequeños con su madre.

-Así que eran estos pequeños los que maullaban.- sonríe. Ve como uno de los felinos se le acerca y decide estirar su brazo para alcanzarlo…

-Hey, tú! Qué haces?- alguien detrás suyo le grita.

Naruto se sorprende y voltea instantáneamente. Al hacerlo ve a un joven ya mayor de pelo azabache vestido formalmente, con una cara seria que lo hacía ver mucho mayor.

-Yo solo quería tocarlo.- le contesta algo intimidado.

El otro le queda viendo como si estuviera examinándolo para luego pasar de largo y dirigirse hacia los gatitos.

Naruto observó que aquel joven en una de sus manos traía consigo una caja de leche y en la otra, varios platillos.

-Ne… son tus gatos?- se acercó a ellos.

El azabache seguía alimentando a los mininos sin prestarle atención al rubio.

- Em…cuántos meses tienen?

-…

-No sería mejor que los llevaras a tu casa…?

-Hablas mucho dobe.- el azabache se paró y lo miró.

-Dobe?...dobe?...acaba de decirme dobe?...- Naruto estaba sorprendido de que aquel joven lo llamara de esa forma.- Ni siquiera lo conozco para que me hable de esa forma!- pensaba para sí.

Por otro lado Sasuke lo miraba con extrañeza y era porque el rubio no se había dado cuenta de que estaba haciendo gestos raros con su cara. Parecía que esa palabra le había shockeado.

Sasuke alzó la vista al cielo y vio que ya estaba oscureciendo.

-Será mejor que regreses pronto a tu casa niño.- le dijo mientras se iba.- Tu madre debe estar preocupada por ti.

Naruto lo vio alejarse y algo en él explotó.

-Mi nombre es Naruto y no soy un niño!! Ya voy a cumplir 22 años!!- gritó pero el azabache que iba adelante no volteó y desapareció entre la niebla que se estaba formando.

-Baka!... quién se cree que es para decirme eso.- el rubio hizo un puchero.

Luego, se dispuso a irse pero…

-Los gatitos! - volteó a verlos y vio que en su pequeña guarida habían mantas.

-Parece que él realmente los cuida.- expresó. – Aunque su rostro se me hace familiar…en dónde lo habré visto?

Decidió regresar a su casa. Caminó de vuelta al muelle y tomó un taxi que lo dejó en departamento. Luego tomó un baño para a continuación, irse a dormir.

Mañana por fin empezaría a trabajar.

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-Bien, llegué temprano.- sonreía mientras entraba por la puerta principal.

Empezó por buscar la oficina de su padre. Sí que el lugar era inmenso, y ni hablar de los pisos que tenía. Tomó un ascensor que lo condujo hasta el décimo quinto piso, ya ahí se dirigió hacia la oficina de su padre. Al llegar vio que afuera de ella en un espacio aparte se encontraba una señorita de cabello oscuro sentada en un escritorio.

-Debe ser su secretaria.- pensó. Se acercó hasta ella.

-Disculpe, vine a ver a mi…al señor Presidente.- le dijo.- Soy Naruto Na…Uzumaki.- se corrigió.

-Oh, claro. Yondaime-sama lo está esperando. Entre.- La chica lo condujo hasta la puerta. Tocó y luego la abrió.

-Disculpe Yondaime-sama. Ya está aquí.-

-Muy bien Shizune. Hazlo pasar.-

-Como usted ordene.- la chica se hizo a un lado para dejar pasar a Naruto y luego se retiró.

-Llegas a tiempo.- se acercó el rubio mayor a Naruto.- Justo estaba hablando de ti con Kakashi-san y Sasuke-kun.-

Naruto dirigió su vista a los mencionados. Reconoció al peliplateado de las fotos.

-Buenos días.- lo saludó éste.

-Buenos días.- respondió.

Luego pasó a ver a Sasuke que justo en ese instante levantó la vista. Ambos se quedaron mudos al chocar sus miradas.