Uno…
Dos…
… Tres…
…
… ¿Cuatro?
¿Cuánto tiempo llevaba sin asistir a clases realmente? No lo sabía en realidad. Ya no se sentía segura de nada.
Tenía miedo. Estaba asustada. ¿Qué tal que comenzaba a vomitar más flores en las calles? ¿Qué tal que sucedía en la escuela? ¿Qué tal que Chika la veía?
Su mamá creía que solo tiene un resfriado. Es lo que le ha hecho creer. No quería preocuparla, suficiente tiene ya preocupándose por esto. No quería preocupar a nadie más.
La alarma lleva sonando ya varios minutos, pero está muy lejos para apagarla. Pétalos saliendo de su boca la obligan a correr al baño, esta vez pudo reconocer que son gardenias. Solo un par, pero lo suficiente para sentir su garganta ardiendo en dolor. Es decir, es bastante doloroso vomitar alimentos, ahora con flores saliendo del mismo lugar, es mucho peor.
Termina el episodio por fin, el agua llevándose la evidencia de lo que sea qué le estaba pasando. Pasó al lavabo a limpiarse, aprovechando para ver su propio reflejo. Las ojeras son cada vez más marcadas, prueba de lo poco que ha dormido, trató de sonreír pero solo obtiene una mueca, se resignó a tratar de verse mejor. Justo escuchó suaves golpeteos sobre la puerta de madera.
— ¿You? ¿Hoy si iras a clases? ¿Te sientes mejor? — La voz denota su preocupación. No puede seguir mintiéndole así, no a su madre, quien la ha cuidado en las buenas y en las malas. Quien le ha dado la vida, no es justo para ella. Pero hasta tener una respuesta clara a su situación tendrá que mantener el acto.
—Sí. — Responde fingiendo somnolencia. — Solo me lavaba la cara. — Escucha un suspiro aliviado de ella que le hace morderse el labio inferior, definitivamente no le gusta mentirle. Pero es mejor a seguirla preocupando.
—Te esperaré abajo. — Anuncia antes de alejarse, después de todo, también tiene cosas que hacer.
Una vez escuchó como baja las escaleras, se decide a salir del baño, con rumbo a su habitación. No puede hacer nada con su cara demacrada, solo espera que nadie se dé cuenta. Se detiene en el proceso de cambio de ropa para darse cuenta de que realmente no le interesa que alguien se dé cuenta, más que una persona: Chika.
Siente las lágrimas acumulándose nuevamente. ¿Chika no ha pensado en mí? ¿Estará preocupada?
Un vistazo rápido al celular para ver la hora le obliga a ignorar sus pensamientos, apresurándose en desayunar para ir finalmente a clases.
Una vez salió de la casa, su sonrisa se esfumo. Agotada por la situación, nerviosa por asistir de nuevo a clases, con miedo de que le descubrieran las flores.
Sabía el recorrido de memoria, caminar hasta la parada de autobús, bajarse en una cierta parada y volver a caminar hasta llegar a la escuela. Las piernas comenzaron a temblarle conforme se acercaba a la parada. Sus ojerosos ojos se dirigieron a la carretera, concentrándose en no pensar en nada más allá de actuar normal. Como si no hubiera estado los días anteriores expulsando flores variadas.
El autobús casi se le escapa por pensar en su condición, por suerte pareció ver qué corría hacia el que paro lo suficiente para que ella subiera. Una vez sobre él y sentada en un lugar junto a la ventana, comienza a pensar. ¿Será alguna clase de condición de alma gemela? Nunca ha escuchado de algo parecido, pero bien podría serlo. Y si no, siempre podía ser una enfermedad. ¿Pero qué clase de enfermedad te hace vomitar flores casi sin descanso? ¿Se podía ser tan cruel?
Sus ojos ojerosos se abren, expectantes, al llegar a una parada en concreto. La de Chika. Pero, ella no se sube. Ni siquiera se le ve por los alrededores. No puede evitar preguntarse si quizá algo le ha pasado. Admite que no es tan temprano, pero tampoco tan tarde como para que ella ya se haya ido. ¿Con sus inasistencias, Chika se habrá olvidado un poco de ella? You siente las lágrimas en sus ojos, a la par de la sensación tan común para ella a este punto.
Con dificultad saca de su mochila una bolsa que había preparado de ser necesario, apenas si consigue abrirla cuando empieza a vomitar, en esta ocasión unos ovalados pétalos que aunque cubiertos parcialmente con sangre, consigue identificar como zinnias. ¿Las flores tendrán algún significado? Quizá debería pasar por la biblioteca después de clases y buscar, a la par de registros que se tienen de las diferentes manifestaciones de almas gemelas.
Antes de que se dé cuenta, ya está en la parada de la escuela. Se baja a la par que algunos estudiantes más, ignorando miradas preocupadas y curiosas de las personas que fueron conscientes de verla vomitar. No le importa que la vean, que piensen lo que quieran. No tiene la fuerza para fingir una sonrisa si quiera.
Para su suerte, al entrar al territorio escolar no se encuentra a Riko. Para su desgracia, tampoco a Chika. Suelta un pequeño suspiro, al menos eso le dará tiempo a pasar al baño a lavarse la boca y deshacerse de la sucia bolsa llena de sangre y zinnias.
Se pierde los últimos minutos antes de clase en el baño, observando su reflejo. Se ve incluso peor a antes de salir de casa. ¿Chika se preocupara por mí? No lo sabe, ni le da tiempo a su imaginación de trabajar antes de correr hacia uno de los cubículos, regresando lo que sea que tuviera en el estómago junto con un par de zinnias más.
— ¿Es el día de las zinnias? — Pregunta con fingido sarcasmo, ni siquiera con la fuerza de reír.
Repite el limpiarse los rastros justo cuando la campana suena, indicando el inicio de las clases. Una última mirada a sí misma en el reflejo le hace cuestionarse si asistir a clases fue la mejor idea. Quizá solo debía investigar en internet sobre esto. Pero estuvo tan ocupada sintiendo lastima por sí misma y vomitando que ni siquiera le paso por la mente hacerlo.
Su día acaba de empeorar y es que, ese preciso día en que You decidió volver a sus actividades escolares, es el mismo día que a Chika le ha dado un resfriado. You no puede odiar más su suerte, y por su mente aparece la idea de excusarse con estar enferma para retirarse temprano. Pero lo único que la consuela es que Riko está allí en clases. Luce igual de preocupada que ella, pero eso no le evita sentir celos. Probablemente Riko ya esté planeando en ir a visitar a Chika después de clases.
¿Ella misma ira? ¿Para qué? ¿Preocupar a Chika con su recién descubierta alma gemela que ni siquiera sabe cómo funciona? ¿O para ver que sus miedos sin fundamento no se cumplan? ¿Qué miedos?
Riko y Chika siendo novias, por supuesto.
Ese simple pensamiento le provoca nauseas. Revolviéndole el vacío estómago, con esa ya tan natural sensación subiendo de a poco.
— ¿Puedo ir al baño? — You levanta la mano, excusándose, tapándose la boca con la otra mano, demostrando que es una emergencia. Huyendo prácticamente de la clase en cuanto recibe un asustado "Sí" de la profesora de turno.
Apenas consigue llegar a los baños que comienza a toser, forzosa y dolorosamente. Le cuesta un par más de arcadas para por fin mostrar los violetas pétalos teñidos de sangre. No lo soporta más y se echa a llorar, hincada frente al charco de sangre y pétalos frente a ella.
— ¿Por qué me pasa esto? — Se pregunta una vez se encuentra más calmada. Limpia en lo posible el desastre antes de que la campana suene y halla más estudiantes entrando al baño.
Decide que no sirve de nada quedarse en clases y se excusa diciendo que ira a la enfermería, aunque sabe que no lo hará y se quedara en la terraza. Al menos hasta que alguna de las del consejo escolar haga rondas y la encuentren saltándose clases. Aunque espera que no la encuentren. Lo último que necesita es tener que lidiar con la estricta Kurosawa, sin importar que la directora Ohara le diga que sea más calmada, Kurosawa Dia la ignora por completo, apegándose al 100% lo que dicen las reglas escolares. Las cuales Ohara Mari ha olvidado reescribir y al ritmo que va, probablemente no lo haga nunca.
A la hora del receso se encuentra con la menor de las Kurosawa, pues es imposible no conocerla. Dia regañándola o diciéndole que actué como debe, a veces incluso desde el tercer piso mientras la pequeña se encuentra en los jardines. La pequeña la mira curiosa antes de excusarse y cerrar de nueva cuenta la puerta de la terraza. You se siente un poco mal por ella. Quizá solo quería almorzar con sus amigas en la terraza, pero siendo tan tímida como es, no quiso estar con alguien más allí.
Las siguientes horas pasan lentas, sin incidentes. Es lo máximo que ha pasado sin un ataque de flores, como los ha llamado, a falta de un nombre concreto. Por desgracia, su celular seguía en su mochila, así que no le quedó más que ver hacia el cielo limpio y azul. Ni siquiera una nube que le permitiera soltar su imaginación para hallarle forma se presta a su diversión en todo ese tiempo. Pero por suerte, la tranquilidad le permite tener algo de lo que ha sido privada esos días: descanso.
Claro, quizá las camas de la enfermería hubieran sido mucho más cómodas, pero You no quería tener a personas descubriendo su extraña condición. Al menos no hasta que ella misma pudiera darle un nombre y razón de ser.
La campana anunciando el final de las clases le despierta de su tan ansiado sueño. Estirándose y bostezando, vuelve a su aula por su mochila. Su vista viaja velozmente hasta el pupitre de Chika, siente una punzada al corazón cuando no la ve, aunque se siente estúpida, pues ya sabía que la de ojos carmesí no se había presentado siquiera a clases.
Con ese nuevo pensamiento, esta vez sus ojos se clavan en el pupitre de Riko. El cual está vacío. Una nueva punzada, aunque esta vez no de dolor, le perfora el pecho. Consciente de donde la pelirroja esta. Por mucho dolor que sienta, prefiere ir a investigar, con esa decisión, se encamina a la biblioteca. Ignorando los curiosos ojos que la miran a lo lejos de una chica en particular.
—Oh, hola, bienvenida. — Una castaña chica le recibe en cuanto entra a la biblioteca escolar. No es la gran cosa, pero tiene más de 10 estantes llenos de libros, junto con un par de mesas para que los estudiantes se sienten a estudiar o a hacer tareas. Aunque sorpresivamente, ese día se encuentra vació. — Si buscas algo en particular, puedes pedirme ayuda, ayudo aquí en la biblioteca, soy Kunikida Hanamaru.
You le sonríe por cortesía, no le interesa realmente pedirle ayuda a esa chica que probablemente sea de primer año, en base a su uniforme. No consigue llegar siquiera al primer estante cuando considera aceptar la oferta, de otra forma quizá no consiga encontrar lo que busca.
Se acerca nerviosamente hasta la mesa de Hanamaru, quien parece inmersa en un libro. Junto a ella, una pila enorme de libros, que desaparece la mitad de un momento a otro, revelando a Kurosawa Ruby, quien suelta su típico grito al verla de repente y provoca un ligero brinco en las otras dos chicas.
— ¡Eres la misma de la azotea! — Ruby la señala aterrada — Oh no, perdóname si interrumpí tu tiempo allí, no era mi intención, no me vengas a regañar - el terror se convierte en pánico antes de comenzar a lagrimear - no le digas a mi hermana que molesto a estudiantes de otros grados, no es lo que suelo hacer lo prometo
Tanto You como Hanamaru la miran sorprendidas, aunque la castaña parece más habituada a esta situación pues solo sonríe.
—Ruby, estamos en la biblioteca, zura. — La nombrada parece calmar todos sus pensamientos, y comienza a disculparse en voz queda, a la par que baja la cabeza avergonzada.
—Lo siento, no quería asustarte, solo quería algo de ayuda para un libro — You decide que es momento de hablar, o probablemente la pobre Kurosawa tenga un ataque al corazón. — Aunque no se siquiera si existe.
— ¿Qué tipo de libro buscas, zura? — Hanamaru se dirige de nuevo a You, quien la mira un poco sorprendida por ese tic verbal, pues lo ha dicho dos veces seguidas. La castaña parece haberlo notado y el rojo se apodera de su rostro. — Perdón, trabajo en dejar de decir zura, zura.
Aceptando que no puede avergonzar y hacer sentir peor a ambas chicas de primer año, sonríe y vuelve a su principal objetivo.
— ¿Existe algún libro de registro de almas gemelas? ¿Algo así como las diferentes que existen, como identificarlas y cómo funcionan? — Ahora que lo pregunta, se siente un poco incomoda en preguntarlo, quizá Hanamaru ni siquiera sabe si existe algo así o si existe, dónde encontrarlo. El rojo le aparece en las mejillas, avergonzada un poco con su pregunta. No muchas personas están interesadas en el tema, es simplemente algo que sucede y nadie se lo cuestiona.
Hay un silencio incomodo entre las tres, antes de que las más jóvenes se miren entre sí. Compartiendo miradas cómplices, sonriendo con malicia. Ambas se ponen de pie, asustando un poco a la de cabello cenizo, pues no las imaginaba que podían ser tan decididas.
Ruby se aleja de la mesa y comienza a buscar entre los estantes, mientras que Hanamaru rodea la mesa la mesa y toma a You de las manos.
— ¡Viniste al lugar correcto, zura! ¡Ruby y yo amamos las almas gemelas!
—Somos almas gemelas de hecho. — Una inocente risa se le escapa a la pelirroja cuando dice eso, seguido de que el rojo le cubra las mejillas y regrese a su labor de buscar libros
—Nos costó un tiempo descubrirlo, pero investigamos mucho después de eso, nos gustaría apoyar a más gente que no se sienta segura de su propia alma gemela y, o que quiera buscarla. — You sentía que había tocado un tema que no debía con las chicas de primer año. — ¿Cuál es tu marca? Facilitará el trabajo, zura.
Y la realidad le pego a You nuevamente. Su incomoda sonrisa se deformo en una mueca y sus ojos que parecían empezar a contagiarse de la emoción que ellas dos le compartían, se esfumo. Mostrando lo vacíos y sin vida que esos últimos días se encontraban.
Hanamaru paro de hablar, palideciendo por esa reacción. Un ruido sordo se escuchó del otro lado, You levanto su vista hacia Ruby, quien estaba quieta en su sitio, con un par de libros en su brazo izquierdo, y el derecho estirado hacia un estante. El mismo donde había dejado caer un pesado libro sobre ella.
—Perdón Ruby... — Hanamaru hablo nuevamente, apenada y mordiendo su labio arrepentida.
—No pasa nada, no sé qué paso pero no es como para que te sientas así Hanamaru. — La de ojos verdes sonrió, aunque era posible ver dolor en sus ojos, se agacho para recoger el libro que había tirado. Se volvió a poner de pie y se acercó hasta la castaña, le dio un pequeño beso en la mejilla y sonrió al ver como Hanamaru le imitaba.
—Ruby comparte mis emociones, a veces incluso los dolores físicos. — Hanamaru explicó y You pareció entender que había sucedido unos momentos antes. — Vi cómo te pusiste después de preguntarte eso y una tristeza inmensa me invadió, zura.
—La cual yo sentí, y como es raro que Hanamaru se ponga así de triste, me sorprendió un poco. Perdón por asustarte.
—Lo siento yo por provocarles eso, no debí ponerme así. — You se sentía avergonzada, pero sorprendida por esa información. — ¿Las almas gemelas pueden tener diferentes marcas?
Eso le devolvió la sonrisa a las pequeñas, casi ignorando el incidente, quienes asintieron.
Ruby se acercó de nuevo a la mesa que compartían como asistentes de la biblioteca, empezando a dejar los libros sobre la madera.
—Hay registros de gente que ambos tenían la misma marca, ¡así como de unos que las marcas eran totalmente distintas! — La Kurosawa acomodaba acorde iba hablando. — También hay un registro de marcas de gente que por desgracia nunca encontraron a su alma gemela, otros que su pareja murió antes de conocerla, o las raras que la conocieron y murió al mismo tiempo.
—Oh, esas son las peores, son deprimentes. — El comentario de Hanamaru le hizo cuestionar a You si estaba lo suficientemente triste por ellos para que la pelirroja lo sintiera. Pero al verla seguir hablando animadamente, supuso que ya estaba acostumbrada.
—Hay un libro en especial de orden alfabético de las diferentes marcas conocidas hasta el momento.
— ¿De casualidad hay alguna que esté relacionada con flores? — You se estaba poniendo nerviosa, no veía algún libro de flores entre tantos que había recolectado Kurosawa.
Ruby lo medito unos segundos antes de cuestionarle a Hanamaru con la mirada, ella pareció pensarlo también antes de negar.
—No hasta donde hay registro. — Hanamaru fue quien hablo, Ruby aun así reviso el índice de cada uno de los libros, quizá en alguno de ellos había algo al respecto.
— ¿Quizá es una nueva forma de marca? — Cuestiono sin dejar de hojear entre los libros.
— ¡Claro! ¿Qué síntomas tienes, zura? — You comenzó a sentirse incomoda, ser interrogada por esas chicas no era precisamente su mejor forma de pasar una tarde.
—Eh bueno... — ¿Pero que tenía por perder? Quizá podrían ayudarla. — No estoy segura si es una marca siquiera. — Inicio, llevándose la mano derecha hacia su cabello, enredándolo en un solo dedo en círculos, nerviosa. — Hace unos días comencé a sentirme mal y vomitar diversos tipos de flores. — Bajo la mirada, incapaz de mirarlas. — No he asistido a clases en unos días por eso mismo, no entiendo por qué es, pasa cada vez que pienso en mi mejor amiga. — Nuevamente un golpe sordo le hizo levantar la vista, casi segura de que había sido la pelirroja.
— ¡Ruby! — Hanamaru había corrido a abrazar a su mejor amiga, novia y alma gemela, quien había caído hacia adelante, por suerte solo se golpeó un poco la cabeza, pero esta vez la emoción parecía haberla hecho perder el equilibrio. You se mordió el labio, con tanta intensidad que sintió el sabor metálico de la sangre. — ¿Estas bien?
—Eso debería preguntarlo yo. — Ruby murmuro, abriendo los ojos lentamente, tocándose la cabeza. Observo unos segundos la preocupada mirada de la castaña y le sonrió. — Vamos, no me mires así, solo aumentas el dolor.
—Pero — una de las manos de Ruby subió hasta acariciarle una mejilla.
—Eres mucho más bonita cuando sonríes. — El rojo cubrió el rostro de la castaña, provocando una risa en Ruby, pues el rostro de su novia era casi del tono de su cabello.
You movió sus pies, acomodando su peso, estaba incomoda. Incomoda de provocar una reacción así en ambas de nuevo. Incomoda por estar presenciando un momento tan íntimo entre ellas. Incomoda por sentir celos de ellas. Incomoda por no poder controlar nuevamente sus sentimientos. Incomoda por...
—Hanahaki. — Murmuro Ruby cerrando el libro contra el que se había estampado unos momentos antes.
— ¿Piensas lo mismo? — Hanamaru esta vez fue quien se acercó a los estantes de libros y comenzó a buscar.
—Por algo me pusiste así. — Bromeó y Hanamaru pareció avergonzarse, provocándole una suave risa a su novia. — Es lo único que se me ocurre.
You las miraba intrigada. — ¿Hanahaki? — Repitió.
—Queda con los síntomas que nos acabas de dar. — Ruby miro hacia la ventana, de una forma sutil dirigió un rápido vistazo hacia arriba, antes de dejar que la melancolía le invadiera. — No es una marca de alma gemela, es una enfermedad.
—Dependiendo las flores podemos identificar qué es lo que sientes. — Hanamaru completo, regresando con un par de libros de flores y otro de "Lenguaje de flores". You parpadeo confundida. No había un libro de enfermedades con ella.
— ¿Enfermedad? ¿Estoy enferma? — You no podía creerlo, sus piernas comenzaban a temblar. Miedo. Estaba asustada y no entendía por qué.
Hanamaru le acerco una silla para que se sentara con ellas, para después sentarse en la silla que le pertenecía.
—Es una enfermedad medianamente reciente. — Ruby inicio mientras Hanamaru se mantenía callada, hojeando los libros de flores. — No todas las personas son conscientes de que existe, porque muchos se callan. Otros lo descubren muy tarde.
—Difícil hablar de cómo te mata tu amor. — Hanamaru interrumpió. — Lo siento, zura.
You pasaba de mirar a una a otra, el pánico inundando poco a poco su ser.
—Básicamente es cuando tienes un amor no correspondido. — You se mordió el labio nuevamente. ¿De verdad no era correspondida? ¿Chika no la amaba? — O al menos el enfermo puede llegar a creerlo aunque no sea cierto. — Informo notando como la de cabello gris se incomodaba con eso. — Te van creciendo flores en los pulmones.
—Varía entre una sola clase de flor o pueden ser diferentes, como tu caso, zura. - Hanamaru volvió a interrumpir.
—Y solo hay dos formas de tratarlo: — Ruby retomo la palabra, ante la intrigada mirada de You — o tu amor es correspondido o te sometes a una cirugía para que te arranquen las flores.
Eso le sonó como una excelente solución, sus ojos se iluminaron unos segundos. Casi saltaba de la emoción, aunque su amor quizá no fuera correspondido, podía operarse, deshacerse de la estúpida hanahaki y seguir con su vida.
—Pero si lo haces, también te arrancan esos sentimientos de amor por esa persona. — La pelirroja casi había murmurado lo último, como si realmente no hubiera querido decirlo. Podías palpar el dolor en cada una de esas palabras. La esperanza de los ojos de You se esfumo, dando paso a la desesperación.
¿Eso era todo? ¿No tenía salvación? No había forma de que simplemente se deshiciera de sus sentimientos por Chika. Era impensable siquiera esa opción ahora.
— ¿Y si se niegan a la operación? — You decidió indagar, no tenía nada que perder. Simplemente no quería olvidar su amor por Chika.
—Mueren. — Ambas dijeron a la vez. Tan seguras, tan experimentadas. ¿Qué sabían ellas de amor cuando eran correspondidas? Por favor, eran almas gemelas y eran felices.
—Es broma, ¿no? — Negación. Oh, ya había caído en ella. Hanamaru solo cerró los ojos, negándose a verla en ese estado. Ruby afilo sus ojos, ¿acaso estaba molesta? Pero debía admitir que con esa mirada afilada, se parecía enormemente a su hermana mayor. Parecían los ojos de Dia. Casi la congelaron por un segundo. — ¿Quién se desharía de sus sentimientos de amor?
—No es obligatorio. Si no te acercas a un hospital que trate el hanahaki jamás te lo descubrirán. — La suave y tranquila voz de Ruby ahora sonaba seria e incluso enojada. — Si quieres morir eres libre de hacerlo, pero lo ideal sería que te sometieras a la operación.
You se levantó ofendida. ¿Qué iba a saber ella?
—No podría simplemente deshacerme de estos sentimientos, de este amor. — Oh no, las lágrimas comenzaban a salir. Era imposible detenerlas. Hanamaru abrió nuevamente los ojos. Parecía preocupada y por las muecas de Ruby, podía asegurar que así era. Sintió su garganta arder, pero no le importó, tenía que hacerles saber cómo se sentía. — ¿Cómo tú, ella o cualquier doctor podría asegurar que es lo mejor para mí? ¿Vivir sin mi amor por Chika o morir amándola hasta el final? ¡La respuesta es obvia!
Ambas cambiaron sus expresiones al momento en que ella expreso eso. Dando paso a la preocupación, después al pánico. Pues Watanabe You había comenzado a toser intensamente, dejando caer sangre y diferentes pétalos con cada arcada.
Hanamaru comenzó a hojear el libro de clasificación de flores para buscar e identificar los pétalos conforme caían, Ruby trataba de ayudar a You.
—Narciso orquídea, significa egoísmo, zura. — Hanamaru informo. — Tulipán, tulipán, zura — hojeo con velocidad — blanco; mi amor por ti es extremo, zura. Negro; estoy sufriendo mucho, zura. Rojo; amor eterno, zura. Pero el tulipán en sí significa—
—Amor eterno. — Completo Ruby una vez el ataque de You terminara.
Hanamaru asintió, dándole la razón a su novia, observando los pequeños espasmos de You al tratar de calmarse.
— ¿Deberíamos llamar a la enfermera? ¿Quizá una ambulancia, zura? — Con el incidente calmado, parecía volver a controlar su tic, no diciendo zura cada oración. Ruby negó.
—Ve por Dia. Ella sabrá que hacer. — Hanamaru miro unos segundos a su novia, no necesitaba tener la misma marca que ella para saber cuánto sufría por pasar por un caso de hanahaki. Tenía las cejas fijas sobre sus brillantes ojos verdes, los labios apretados y casi al borde del llanto. Realmente no sentía que llamar a Dia fuera la mejor opción, pero si Ruby estaba de acuerdo, quizá funcionaría.
Una vez vio como Ruby comenzaba a limpiar la sangre y pétalos, corrió hacia la oficina del consejo estudiantil.
Hanamaru llego exhausta y sin aliento. Como ávida lectora, no tenía mucha condición física y el peso extra de su delantera no ayudaba demasiado. Trato de recuperar energías antes de tocar la puerta. Sabía que a Dia no le agradaba del todo, así que procuraba no presentarle problemas o hablar con ella fuera de los saludos corteses siempre que estaba con Ruby o como encargada de la biblioteca, cuando tenía que llevarle los reportes del tránsito de libros.
Por ello, cuando la de cabello oscuro abrió la puerta, lucho contra su miedo y timidez, por enfrentar a la mayor de las Kurosawa.
—Hay una emergencia. — Controlo lo mejor que pudo su tic verbal, sabía que a Dia le molestaba en sobre manera el zura a final de sus oraciones, aunque a Ruby le parecía de lo más adorable. Pero ese no era el problema. — En la biblioteca, Ruby me mando por ti. — La furiosa mirada de la presidenta del consejo pareció ablandarse una vez el nombre de su hermana fuera nombrado. Tan solo unos segundos, pues nuevamente volvía a Hanamaru quien lo había dicho.
Dia lucho contra sus egoístas pensamientos y se enfocó en lo importante: Ruby.
—Vamos. — La presidenta no perdía su característica elegancia como Kurosawa, incluso al correr hacia la biblioteca. — Descansa, si llego y mi hermana sufre por tu culpa, te castigare con horas extras en la biblioteca.
Hanamaru se detuvo en seco, tanto por la amenaza como para recobrar el aliento. Sonrió de forma sarcástica. Poco a poco Dia se iba abriendo a ella y realmente, la hacía feliz.
Tan solo esperaba que algún día pudiera superar el hecho de que no hacían nada por intentar molestarla, al contrario, querían que fuera feliz. No que se viera reflejada en Ruby y ella. Quizá algún día lo lograrían. Más por hoy, tenían un asunto mayor entre sus manos.
Ruby sintió el cansancio físico de Hanamaru, aunque estaba consciente que sucedería. Así como el miedo y determinación que sintió cuando probablemente llego con Dia. También sintió una extraña felicidad y esperanza, la cual le confundió un poco. Era un nuevo sentimiento que la castaña sentía cuando se encontraba con su hermana. Pero antes de que pudiera darle un motivo, You le miro.
— ¿Por qué haces esto?
Ruby la miro confundida, deteniendo la limpieza de lo que la de cabello gris había hecho.
— ¿Hacer qué? — Reanudo la limpieza. Lo último que quería era a Dia gritando por el desastre
—Ayudarme. Bien podrían mandarme con un doctor que me opere y ya. — Parecía furiosa, pero se negaba a llorar. Ruby la miro indiferente.
—Como te dije, la operación no es algo obligatorio. Si no te presentas tu misma a que te revisen, no sabrán que lo tienes. Has podido lograr que nadie se preocupara estos días, bien podrías hacerlo todo el tiempo hasta que dejaras de respirar. — You pareció asustarse con ese comentario tan indiferente de la menor. — Eso hace el hanahaki, se alimenta de tu amor no correspondido y como se instala en los pulmones, llegara un momento donde ya no podrán ayudarte a respirar y morirás.
—Pareces experta en el tema. — Intento sonó sarcástica, pero estaba tan débil que no era más que una simple oración. Sin emoción.
Ruby se encogió de hombros, asegurándose finalmente que todo estaba limpio.
—Investigue mucho hace dos años. — Había caminado hacia ella y se sentó a un lado.
You no entendía nada de la menor de las Kurosawa.
—Además, estoy segura que alguien me mataría si no me aseguro que estas bien. — Fue casi un susurro, pero le pareció algo extraño.
— ¡RUBY! — La voz de Kurosawa Dia resonó en la casi vacía biblioteca. You brinco en su sitio, Ruby parecía al borde de un ataque de pánico.
—Dia, hay un problema. — La de cabello oscuro ignoraba a la menor, pues le había abrazado y no la soltaba. — No soy yo la del problema, Dia, me asfixias. — Con eso pareció soltar presión. La de ojos azules había oído rumores de lo cariñosa que podía ser la presidenta con su hermana, aunque era la primera vez que lo veía en persona y tan cerca.
— ¿Qué pasa? Normalmente no mandas a Kunikida. — A Dia no le agradaba Hanamaru, la muestra era que no le llamaba por su nombre, sino por su apellido. ¿Cuál sería la razón?
—Ella lo tiene. — Ruby señalo a la de cabello gris, quien se había perdido cuestionándose las razones de la presidenta. Ambas la miraron con curiosidad, así You pudo ver que realmente eran parecidas, aunque físicamente no tanto. — Oh... nunca te pregunte tu nombre. — La menor parecía apenada.
—Watanabe You. — A ella le pareció curioso cómo se habían hecho de alguna forma, cercanas, y no se había presentado. — Segundo año. — Especifico a la presidenta quien parecía analizarla cuidadosamente.
—No le veo el problema. — Dia volvía a su indiferencia.
Ruby rodo los ojos, aunque amara y respetara a su hermana, a veces le molestaba lo indiferente que podía ser ante el resto de las personas. Sin embargo, entendía las razones tras ello, por eso se negaba a quejarse o hacer algo en su contra.
—Dia, tiene hanahaki.
La temperatura de la habitación pareció bajar considerablemente. You jamás creyó que vería a la presidenta asombrada, preocupada e incluso asustada, todo a la vez.
La de segundo año no entendía la reacción de la mayor de las Kurosawa. La menor solo mostraba tristeza en sus ojos.
— ¿Ya le dijiste de la operación? — Parecía estar en negación, justo como ella unos minutos atrás.
—Sí, se negó. — Dia hizo una mueca, You parecía a arrepentirse de su decisión.
—Podría morir. — You no necesitaba ser un genio para identificar como la presidenta parecía ignorar su presencia.
—Se lo dije, no quiere dejar ir sus sentimientos. — En ese punto, Dia se puso de pie, soltando a su hermana, negándose a reconocer que la enferma estaba justo allí.
—Es estúpido, no vale la pena morir por un sentimiento de amor. — Dio media vuelta y se alejó de la biblioteca. La menor de las Kurosawa suspiro con cansancio.
—Perdona su reacción, yo también creo lo mismo que ella, pero no te lo dije. Es tu decisión tomar la operación. — También se puso de pie, extendiendo su mano para ayudarle a ponerse en pie. You la acepto y se puso en pie con ella.
— ¿Por qué es tan difícil aceptarlo? ¿Por qué preocuparse tanto por mí? — No parecía que realmente quisiera una respuesta, pero aun así Ruby decidió ser honesta con ella.
—No te conozco, pero creo que debes ser una chica agradable y simpática. Estoy segura que Hanamaru cree lo mismo.
—Lo hago. — Hanamaru iba llegando, parecía realmente cansada pero mucho mejor que cuando Ruby había sentido su dolor. — ¿No quiso ayudar?
—Supuse que no querría, pero valía la pena intentarlo. — Le dedico una sonrisa a su novia. — Perdón por hacer que fueras.
—Está bien, sé que no me odia realmente, zura. — Le correspondió a la sonrisa de la pelirroja. — En algún momento me aceptara.
—Sé que sí, solo se hace del rogar. — Se burló ella.
Ambas reían alegremente. You entendió un poco a Dia. Ella siendo tan cercana a su hermana, verla tan cariñosa y feliz con su alma gemela. Le hacía doler el pecho. ¿Dia tampoco tenía una marca de alma gemela? Era triste, entendía su dolor.
—No quiero ser entrometida. — You les interrumpió, obteniendo la atención de ambas. No se sentía realmente cómoda preguntando, pero la curiosidad era mayor. — ¿Pero porque Dia se negó a querer siquiera ayudarme?
Hanamaru desvió la mirada. Ruby entristeció, simplemente soltando unas palabras.
—Dia sufrió de hanahaki hace dos años.
Tiempo de no verlos. Honestamente este capitulo llevaba unos días terminado pero la edición me tomo un rato. Para empezar conque la escena del inicio me dio muchos problemas, pues la idea era escribirlo desde un pov de You, pero al final no pude seguir haciendo eso y tuve que reescribir.
La escena de la biblioteca la tenía desde hace semanas y la aparición de Dia fue algo que decidí agregar a último momento.
En fin, este capitulo resulto excesivamente largo, pero estoy contenta con el resultado. Amo demasiado a Ruby, best girl y ame escribirla, quizá por eso me explaye demasiado en la escena de la biblioteca.
Bien, ahora sí comentando el capitulo. Me gusta muchisimo el termino de soulmates marks, pero es difícil mantener el termino en un fic en español así que hice lo que pude para mantener la idea. Se ha descubierto la de Ruby, todas las chicas tienen una distinta. Excepto You y Dia, como victimas de hanahaki que son, darles almas gemelas mientras sufren porque no es un amor correspondido era demasiado cruel. Así que se quedan sin marcas. El próximo capitulo explicaré como estuvo el asunto con Dia y su amor no correspondido, creo que es fácil saber quien fue la que no le corresponde ¿o no?
También les quiero agradecer muchisimo por sus reviews; Lautaro Vaira, sparki128, Mystery Galaxy, Ritsuki Kurusawi. Me alegra que les guste y que terminen de ver que pasara con You. Respecto al YouRiko, debo confesar que Riko no es de mis personajes favoritos, y solo la soporto con Chika, así que desgraciadamente no habrá YouRiko.
Por cierto, mantendré esto de dos meses sin actualizar y para el tercero darles un nuevo capitulo. ¡Hasta julio!
