Pokémon: Bloody journey
Capítulo 2
Kalos, ciudad luminalia, 11:30 a.m.
Se puede ver a un chico de rubios cabellos y una cicatriz en el ojo izquierdo caminando por las calles de la gran ciudad de luminalia, específicamente por un distrito comercial donde había tiendas de todos los colores y tamaños donde tenían a la venta todo tipo de cosas, especialmente de ropa. El área estaba repleta de personas que entraban y salían de las tiendas con unas alegres sonrisas, el chico solo miraba intranquilo todos los movimientos que hacían estas personas.
— Vamos Eric tranquilízate un poco, ninguna de estas personas va a hacerte daño – dijo una Gardevoir que caminaba de la mano junto al intranquilo chico, ahora identificado como Eric.
— Como quieres que me tranquilice con toda esta multitud alrededor, es por eso que te traigo conmigo Venatrix, tenerte cerca me calma un poco – Eric odiaba salir de la isla con toda su alma, sobre todo si eso significaba estar rodeado de asquerosos "omans", nombre por el cual los Jägers llamaban a las personas normales desde hace varias décadas.
Lo peor de salir de la isla mortem era que no lo dejaban salir con armas, y por si fuera poco tenían que vestir ropas de civil lo cual hacia que Eric se sintiera desnudo, desprotegido e inseguro. En esos momentos pensaba cuanto extrañaba su traje táctico, eso sí era ropa de verdad.
— Aparte mira esto – dijo Eric señalando su ropa que consistía de un pantalón negro, una camisa roja con una sudadera negra encima y unos tenis deportivos color cafés — esto no protege una mierda, hasta los tontos de este lugar me podrían apuñalar, y odio este puto collar – con fastidio tomo un collar negro con luces rojas que estaba firmemente sujetado alrededor de su cuello.
— Cuida tu vocabulario Eric, recuerda que esto no es black parade, además ese colla es parte del reglamento para poder salir de la isla – Eric solo dio un bufido con cara de fastidio.
— A todo esto ¿Dónde está esa estúpida tienda que menciono Sasha? Este mapa que me hizo no sirve – pregunto Eric perdiendo la paciencia, ¡llevaban tres putas horas caminando!
— ¿Eso es un mapa?– Venatrix apunto al "mapa" que Eric tenía en sus manos, que no era más que un trozo de papel con calles y edificios mal dibujados.
— Bueno la intención es lo que cuenta, además me dijo como lucia la tienda así que la reconoceré si la llego a mirar – dijo Eric volviendo a guardar el "mapa" en uno de los bolsillos de la sudadera mientras miraba a todas partes de forma nerviosa.
— Si continuas mirando en todas direcciones de esa forma te podrían confundir con un criminal y eso sería muy malo para nosotros, sobre todo para ti – le advirtió Venatrix.
— Si, tienes razón – Eric se detuvo un momento cerro sus ojos e hizo unos ejercicios de respiración para relajarse — ya estoy mejor – abrió los ojos y reanudo el paso, todavía con el sentimiento de sentirse perseguido.
Media hora después Eric vio al otro lado de un parque bastante bonito un edificio de tamaño mediano pintado de color rosa pastel y blanco, con puertas de cristal y grandes ventanas donde se podían apreciar distintos atuendos para mujeres, era la tienda que estaba buscando y la razón por la cual había salido de su zona de confort.
— ¡Ahí está! Esa es la tienda que andamos buscando – Venatrix vio al lugar donde Eric estaba apuntando y luego asintió.
— Bueno entonces démonos prisa, entre más rápido terminemos más rápido podremos volver – le respondió Venatrix.
Mientras cruzaban por aquel parque para llegar a la tienda Eric vio que a unos cuantos metros, cerca de una fuente de agua, cinco chicos de unos 18 años estaban alrededor de una chica morena y de cabello rubio la cual tenía problemas para decirles que la dejaran tranquila, esos tipos claramente estaban fastidiándola y mucho, la chica parecía tener la misma edad que esos tipos.
— ¿Qué pasa Eric? – pregunto Venatrix al ver que el chico se detuvo.
Cualquier otra persona hubiera ido a ayudarla… pero él no era cualquier persona, ni siquiera consideraban a los de su clase como humanos, así que solo dio un bufido y continúo su camino ignorando este evento.
— Omans, son tan patéticos que hasta me dan ganas de vomitar – murmuro Eric con fastidio. Venatrix solo lo siguió en silencio, sabía perfectamente la opinión de Eric sobre los humanos normales, y ella respetaba esa opinión.
Cuando Eric estuvo frente al establecimiento se quedó estático mirando las puertas de cristal que dejaban el interior de la tienda. Adentro había una cantidad considerable de mujeres mayores y jóvenes, al parecer la dichosa tienda de ropa era famosa entre las féminas, dio un paso hacia atrás y alzo la vista para ver el nombre del lugar.
— Divas de la moda – leyó Eric en voz baja — si alguien en black parade le pusiera un nombre como ese a su negocio, le darían un tiro.
— Bien, ya estamos aquí ¿ahora qué? – pregunto Venatrix.
— Bueno Sasha me dio esta lista – Eric saco del bolsillo de su pantalón una hoja de papel perfectamente doblada, la desdoblo y la reviso — me dijo que si le daba esta lista a uno de los empleados me darían la ropa que ella quiere – explico Eric.
— Eric lamento decirte esto, pero tendrás que hacer eso solo – le informo con lastima Venatrix.
— ¡¿Qué?! ¿Por qué? – exclamo un poco alterado el chico.
— Mira lo que está escrito ahí – Eric volteo a ver dónde su pokémon apuntaba, era un cartel de aviso.
"No se permite la entraba de ningún tipo de pokémon", eso era lo que estaba escrito en el aviso, Eric solo podía maldecir a los omans y sus estúpidas reglas.
— Vamos Eric cálmate, solo has lo que Sasha te dijo y estarás bien – después de decirle esto Venatrix se acercó a él y beso su frente cosa que tranquilizo al chico, Eric estaba alterándose y eso no era bueno.
— Esta bien Venatrix, lo haré – le respondió calmadamente.
— Buen chico – dijo Venatrix sonriendo y acariciando su cabeza, después de esto Eric la devolvió a su pokébola y suspiro.
— Bien, terminemos con eso – y sin más dilación entro a la tienda de ropa.
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Unos minutos más tarde Eric salió del local cargando varias bolsas de un empalagoso color rosa decoradas con listones blancos. Dejo salir un suspiro de alivio al darse cuenta había cumplido su misión, al fin podría volver, le dio otra mirada a las bolsas que cargaba y dio una leve sonrisa, aunque odiaba salir de la isla valía la pena solo para verla feliz. Con ese pensamiento tomo el camino de regreso.
Cuando estaba cruzando por el parque de nuevo se acordó de la chica que estaba siendo molestada por cinco tipos, sintió curiosidad por saber que había ocurrido con esa chica y eso ya era bastante sorprendente, rara vez se interesaba por personas que no fueran él y Sasha. Cuando llego a la fuente donde estaba aquella chica le sorprendió un poco lo que vio, los cinco chicos habían recibido una fea paliza, tres de ellos estaban en el suelo, los otros dos estaban colgados de su ropa interior en las ramas de un árbol cercano a la fuente, Eric dio un silbido de admiración.
— Vaya, quien lo diría – Eric tomo una de las ramas del árbol que estaban en el suelo y le pico el rostro a uno de los chicos — ¿estarán vivos? – de pronto el chico al que estaba picando con la rama dio un quejido.
— Sip, están vivos – dijo Eric desinteresadamente arrojando la rama detrás de él — parece que no fue su día de suerte ¿verdad? – se burló Eric haciendo girar a uno de los chicos que estaba colgado de su ropa interior en el árbol.
En ese momento un cascabel se empezó a oír, era la alarma del reloj de Eric, debía apresurarse si no quería perder el barco que lo llevaría de regreso.
— *Bueno chica misteriosa, hiciste que sintiera curiosidad por ti, y eso es muy difícil de lograr* – pensó Eric con una ligera sonrisa mientras corría en dirección al puerto.
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Seis días después, isla mortem, puerto de black parade, 8:30 p.m.
De un barco de tamaño mediano de color naranja con algunos detalles en negro salían varias personas, que en su mayoría eran jägers y personas que venían a ver la death battle que se llevaría a cabo esa misma noche en el estadio número siete, entre las personas que bajaban del barco venia Eric que una vez que piso tierra firme se dirigió a un bunker blindado de color gris que estaba a un lado del puerto y entro en él.
— ¿Nombre? – le pregunto un señor mayor fornido y con ropa militar.
— Eric Thompson – le respondió él.
— Pase al depósito número cuatro – le ordeno y Eric solo asintió.
Eric camino por los pasillos del bunker hasta que llego al depósito número cuatro que parecía más un cuarto, adentro le quitaron el collar y le dieron su equipamiento, minutos después salió vestido con el traje táctico negro que usaba siempre junto con el chaleco antibalas del mismo color, armado con sus revólveres y su katana, Eric dio un suspiro de alivio sintiéndose que estaba completo una vez más mientras se acomodaba unos guantes tácticos de combate igualmente negros.
Cuando estuvo fuera del bunker libero a Venatrix de su pokébola, esta se estiro un poco antes de darse cuenta de que estaban en su hogar nuevamente.
— Oh ya estamos de regreso, que bueno – Venatrix realizo una pequeña danza mientras sonreía.
— Si a mí también me alegra, odio los seis días que tarda el barco en ir y venir desde Kalos. Debemos darnos prisa, sabes que los demás se ponen nerviosos cuando tu no estas con ellos – a Eric le preocupaba el resto de su equipo, si Venatrix no estaba con ellos para poner orden podían cometer muchas locuras.
— No te preocupes tanto, después de todo los dejaste en el cuarto de entrenamiento blindado ¿verdad? – Eric asintió — entonces no te preocupes, además les dije claramente que comportaran –
— ¿Sabes qué? Tienes razón, me preocupo demasiado, démonos prisa y llevémosle esto a Sasha – Eric levanto las bolsas con ropa, Venatrix asintió y partieron rumbo a la casa de Eric, escuchando de vez en cuando jägers gritándose maldiciones, disparos y viendo una que otra mancha de sangre siendo limpiada por un conserje, lo habitual en black parade.
— Todavía me asombra que todavía haiga personal que se encargue de estas cosas – murmuro Eric viendo al tipo que limpiaba la sangre seca que había en una pared.
— Bueno los patrocinadores de la isla les pagan miles de Pokedólares, así que no es de sorprenderse que no se nieguen a trabajar aquí – le contesto Venatrix quien había escuchado a Eric.
— Las personas hacen lo que sea por dinero – concluyo Eric deteniéndose, recordando momentos no muy bonitos de su infancia, recuerdos que Venatrix detuvo con sus poderes para prevenir un posible "accidente".
Una vez superado este pequeño inconveniente, los dos continuaron su camino.
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Casa de Eric, cuarto de entrenamiento blindado.
En un cuarto de gran tamaño de color blanco, lleno de máquinas de ejercicios y entrenamientos e iluminado por varias bombillas de luz blanca, se estaba llevando acabo un evento bastante raro y peculiar.
— ¡Nos atacan! ¡Todos prepárense para pelear! ¡Nos atacan maldición! – gritaba un alterado Pangoro corriendo de un lado a otro y lanzando potentes puñetazos a todas direcciones.
— ¡Carajo Rock, no nos están atacando ya cálmate! – Le grito una enojada Zoroark al Pangoro — ¡maldita sea Ignis todo esto es tu culpa! – le reclamo a una Infernape que estaba riéndose a más no poder encima de una máquina de ejercicios.
— Esto en parte también es tu culpa Astrid – le dijo con calma un Tyranitar a Zoroark desde una de las esquinas del cuarto.
— ¡¿Y porque es mi culpa también?! – pregunto Astrid.
— Porque sabias lo que ella iba a hacer y no la detuviste – le contesto con la misma calma que antes.
— Raizo tiene razón Astrid, sabias lo que estaba planeando y no me detuviste – Astrid solo refunfuño ante esto.
— Aparte ¿qué haces ahí sentado? Se supone que los machos deben de ayudar a las hembras ¡Ayúdame! – exigió Astrid.
— Eso es algo que no puedo hacer Astrid – le contesto Raizo.
— ¡¿Por qué?! – pregunto perdiendo la paciencia.
— Porque ustedes se metieron en esto solas… y tengo brazos pequeños – Raizo agito sus cortos brazos.
— Jaja sí que gracioso – dijo sarcásticamente — que me dices tú Alice ¿vas a ayudarme? – le pregunto a una Lucario que estaba meditando en la cima de un grueso poste de acero.
Alice abrió los ojos y miro a Astrid unos segundos poniéndose de pie, esta se emocionó porque creyó que por fin alguien la ayudaría a calmar a Rock, pero toda esta felicidad se esfumo al ver como Alice simplemente se dio la vuelta para seguir meditando, mientras tanto Rock seguía gritando cosas sin sentido y destruyendo todo lo que sus puños tocaran.
— Maldita zorra – murmuro Astrid apretando sus dientes.
— ¿Saben qué? Ya me aburrí – exclamo Ignis con aburrimiento en su voz.
De un salto Ignis bajo de donde estaba viendo todo el "espectáculo" y se propuso a terminar lo que ella había comenzado.
— ¡Hey grandulón! – Esto llamo la atención del alterado Pangoro llamado Rock — ¡cuidado, mira detrás de ti! – Ignis actuó como si alguien se estuviera acercando a Rock por su espalda.
— ¡Donde! – Rock rápidamente se volteó buscando al cobarde que lo iba a atacar por la espalda. En ese preciso instante en un abrir y cerrar de ojos Ignis, haciendo uso de una increíble velocidad, le propino a Rock una potente patada en la nunca que lo dejo inconsciente, cayendo al suelo en un golpe seco.
— Bien, ¿ya están felices? – exclamo Ignis con una sonrisa.
— ¡¿porque mierda no hiciste eso antes?! – le pregunto enojada Astrid.
— Porque si lo hubiera hecho no habría podido mirar tus divertidos y patéticos intentos para conseguir nuestra ayuda – Astrid se hartó, activo su garra sombra en ambas garras y ataco velozmente a Ignis la cual, al ser la más rápida del equipo, esquivaba con agilidad todos y cada uno de los tajos de Astrid.
— Es bueno que se resolviera esta situación, pero tenemos otro problema – Astrid al oír a Raizo decir esto dejo de atacar a Ignis y lo miro confundida.
— Mira a tu alrededor – le ordeno Raizo cruzándose de brazos al ver la confusión en el rostro de la tipo siniestro, Astrid inspecciono su entorno y supo a lo que Raizo se refería, todo el cuarto de entrenamiento era un completo desastre.
— Uuuuy, Venatrix se va a enojar bastante si llega a ver esto – dijo Ignis en tono burlón.
Esto hizo estremecer a todos en la sala, incluyendo a Alice que estaba escuchando todo y de inmediato se pusieron a ordenar todo el desorden con Raizo dando las órdenes.
— Bien haremos esto, Alice mueve a Rock y ponlo de una manera que parezca que está durmiendo – Alice asintió.
— Ignis usa tú velocidad para acomodar las maquinas menos pesadas –
— ¡A la orden mi general! – le contesto Ignis en posición militar.
— Astrid, tú y yo nos encargaremos de las más pesadas – Astrid solo chasqueo con fastidio.
Y de esta forma todos se pusieron manos a la obra, Alice fue a ayudar a Ignis cuando termino su tarea. Media hora más tarde todo el cuarto estaba ordenado.
— Aah por fin, hemos terminado – dijo Ignis antes caer de espaldas al suelo y los demás sonrieron aliviados.
En este momento la puerta del cuarto se abrió revelando a Venatrix que había llegado hace poco junto con Eric.
— ¡Venatrix! ¡Bienvenida! – exclamaron todos menos Rock por obvias razones.
— Hola chicos ¿sucedió algo mientras no estuve? – saludo con una sonrisa.
— No, nada fuera de lo común – dijo Astrid sonriendo de forma nerviosa.
— Pues me alegro – le respondió Venatrix con una sonrisa y salió del cuarto haciendo que los demás se relajaran.
— Bueno que tal si salimos de aquí y vamos a recibir a Eric – propuso Ignis a lo cual todos asintieron y salieron del cuarto, dejando a un inconsciente Rock solo.
Cuando llegaron a la sala vieron que Eric estaba de pie frente al televisor, miraba la televisión con el rostro serio mientras apretaba fuertemente sus puños, Eric lucia molesto.
— Oye Eric ¿Qué pasa? – le pregunto Raizo.
— Miren – Venatrix apunto a la pantalla del televisor.
Cuando todos miraron a la pantalla vieron una escena tan horrible y enferma que creyeron que era una película de terror, sobre todo por los gritos que se escuchaban.
— Es ese sujeto de nuevo – dijo Astrid con fastidio.
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Mientras tanto en el Estadio # 7
En el gran estadio todas las personas presentes estaban presenciando una de las más horribles torturas, la cual se llevaba a cabo en la arena de batalla que era iluminada por los reflectores. Lo único que se escuchaba eran los desgarradores gritos de dolor de uno de los peleadores, las miles de personas estaban en shock y algunas estaban vomitando por lo grotesco de la escena.
— ¡POR FAVOR MATAME, TE LO RUEGO! ¡MATAME YAAAA! – gritaba desgarradoramente un chico de quince años, sus armas estaban hechas pedazos y varias partes de su cuerpo estaban mutiladas incluyendo ambas orejas, las piernas y los brazos, lagrimas caían por el rostro del chico. Mientras que al otro extremo de la arena un Krookodile tiraba fuera de la arena a un malherido y ensangrentado Arcanine.
De un momento a otro la mortal y emocionante batalla a muerte que habían venido a ver se había convertido en una espectáculo de horror, incluso los patrocinadores apartaban la mirada para no seguir viendo tal acto, que superaba todo nivel de crueldad.
— Claro que no, eso arruinaría toda la diversión. Mi diversión – hablo un chico de diecisiete años de cabello negro en punta, ojos escarlata y piel pálida, estaba sonriendo de oreja a oreja de forma enferma revelando unos afilados dientes. Vestía ropa militar de color roja, con protecciones en las rodillas y codos de color negro junto con una protección de acero que le cubría el torso, tenía una cicatriz en el ojo derecho.
El presentador, que hasta ese momento estaba igual que los demás, recibió instrucciones por un comunicador que estaba en su oreja derecha.
— Comprendo – el presentador asintió y luego hablo — ¡Drake Williams, por órdenes de los patrocinadores se le exige acabar con su contrincante ahora mismo, de lo contrario se le declara perdedor y se le quitaran la mayoría de los bienes recibidos en anteriores victorias! –
El chico ante esto puso mala cara y suspiro con fastidio.
— ¿Pero porque? Toda la bola de infelices que está aquí vinieron a ver sangre, yo solo les estoy dando lo que quieren – se burló Drake y con un rápido tajo de su hacha de caza le corto la nariz al otro chico haciendo que este gritara de dolor.
— ¡Lo vuelvo a repetir, si no acaba con su oponente se le declarara perdedor y se le quitaran la mayoría de sus bienes! – le advirtió una vez más el presentador.
— ¡Esta bien! ¡Arceus! con lo mucho que lo estaba disfrutando, pero ya lo escuchaste amigo, es hora de que te mande a dormir – en ese momento saco una de sus pistolas beretta 92FS de color violeta y rápidamente le disparo en la cabeza.
— ¡¿Ya están felices, malnacidos?! – exclamo Drake mirando a los patrocinadores desde la arena, mostrándoles el dedo medio sonriendo burlonamente mientras sacaba la lengua de forma enferma.
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De regreso a casa de Eric
Eric apago la televisión y cerró sus ojos, dio una larga inhalación para luego soltarlo todo lentamente por la boca, necesitaba calmarse después de ver eso. Unos minutos después la puerta principal se abrió y Eric se dio la vuelta rápidamente desenfundando uno de sus revólveres, preparándose para disparar, pero cuando vio a la persona que entraba su hostilidad fue sustituida por felicidad.
— ¡Sasha! – exclamo felizmente.
Por la puerta había entrado una hermosa chica de quince años, tenía una bella y brillante cabellera rubia y ondulada, hipnóticos e intensos ojos rojos y una tersa piel blanca como la nieve, tenía una escopeta automática AA-12 de color rosa sujetada a su espalda.
— ¿Eric? ¡Volviste! – hablo la chica lanzándose a los brazos de Eric quien la recibió gustoso atrapándola en un fuerte y caluroso abrazo.
— Si, llegue hace poco pero no te encontré – dijo Eric mirando con cariño a la bella chica.
— Lo siento, estaba en la biblioteca trayendo unos libros que había pedido – le contesto Sasha mostrando un paquete de tamaño mediano, sonrió revelando unos filosos y blancos colmillos.
Sasha vestía un bello vestido estilo lolita gótica de colores negro y rojo de manga larga que se ajustaba a su esbelta figura, unas largas medias negras con rayas rojas cubrían sus bien formadas piernas y unas botas góticas de color negro con la suela roja que le llegaban hasta debajo de las rodillas cubrían sus pies, las uñas de sus manos estaban pintadas de color negro. Sasha aparentaba ser más joven de lo que es, debido a su estatura de metro cincuenta y el aspecto que le daban los vestidos que ella usa, ella podría decir que tenía doce en lugar de quince y le creerían.
— Te extrañe tanto – Eric apretó su abrazo escondiendo el rostro en su cuello, aspirando su embriagante aroma a lavanda.
— Yo también – le respondió abrazándolo con fuerza, extrañaba la sensación del cuerpo de Eric pegado al suyo.
— Toma, espero no a verme equivocado – dijo Eric entregándole las bolsas con ropa, Sasha las recibió alegremente.
— Está bien, esto es exactamente lo que pedí, ¡gracias! – Sasha le dio un apasionado beso en los labios después de revisar el contenido de las bolsas, Eric le correspondió con la misma pasión.
— De nada, lo que sea por mi amada hermana – dijo Eric sonriendo.
Sasha le devolvió la sonrisa y se fue a su cuarto diciéndole a Eric que iba a guardar su ropa nueva.
— Hey Eric ¿Por qué no me das uno de esos a mí también eh? - dijo seductoramente Astrid refiriéndose al beso abrazándolo por atrás, esto puso tenso a Eric, siempre era lo mismo con su querida amiga.
— Astrid – la tipo siniestro se paralizo cuando escucho la tétrica voz de Venatrix.
Veinte minutos más tarde
Astrid estaba inconsciente en el suelo con un gran golpe en la cabeza mientras los demás comían, Eric y Sasha mientras comían hablaban de que había hecho la chica en los días que Eric estuvo ausente, un rato después terminaron, metió a sus pokémon en sus pokébolas y se prepararon para ir a dormir.
— ¿Estás seguro que no quieres hacerlo? Porque no me importaría si tienes ganas – le pregunto tranquilamente Sasha, vestía un pijama morado adornado con Zubats de color negro, estaba descalza mostrando que las uñas de sus pies también estaban pintadas de negro.
— Estoy bien no te preocupes, es tarde y tienes que descansar –le respondió Eric.
— De acuerdo, dejare la puerta abierta por si cambias de parecer o si necesitas algo – y con una sonrisa se metió en su cuarto, Eric se dirigió al suyo.
Una vez en su cuarto, Eric cerró la puerta con seguro y cambio su porte sereno a uno intranquilo mientras dirigía su mirada de un lado a otro, del bolsillo de su pantalón saco un pequeño frasco con pastillas azules, se tragó dos y se sentó en su cama.
— No puedes ser tan débil frente a ella, no debes – hablaba con agitación en su voz y sacaba otro frasco, esta vez contenía pastillas rojas, puso el frasco en una mesa de noche junto a su cama, eran bastante amargas pero estaba acostumbrado.
Eric cerró los ojos tratando de tranquilizarse, las pastillas azules eran para prevenir sus ataques de pánico, tenían un efecto muy fuerte lo que le originaba alucinaciones, las rojas eran para esas alucinaciones. Pero Eric tenía otro problema que las pastillas no solucionaban… no se sentía seguro en ninguna parte, se sentía observado, perseguido. Síndrome de estrés post-traumático, eso es lo que le dijeron los médicos y entre sus síntomas se encontraba la paranoia.
— Tienes que tranquilizarte, estas en casa, estas seguro, Sasha está a unos pocos metros, tus pokémon también están aquí – se decía a sí mismo, en ese momento vio que en el suelo de su habitación había un pequeño hoyo que no estaba antes, Eric lo miraba fijamente.
— Tranquilo, nada malo va a pasar – hablaba mientras miraba como unos dedos huesudos y pálidos se asomaban y hacían el hoyo más grande, luego lo que parecía ser una mano llena de sangre se asomó por él.
No paso mucho tiempo para que otra mano apareciera y procedieran a hacer el hoyo aún más grande.
— Nada de esto es real, nada de esto es real, nada de esto es real – repetía Eric.
Cuando el hoyo se hiso lo suficientemente grande algo empezó a salir por este, parecía humano y estaba lleno sangre, la cabeza de este ser estaba oculta por una bolsa. Eric cerró sus ojos unos minutos y cuando los volvió a abrir la criatura estaba frente a él, era humanoide y parecía ser un hombre, estaba de pie en una pose torcida y la sangre que lo cubría goteaba manchando el suelo.
— Tú no eres real, tú no existes – Eric empezó a temblar un poco — Tienes que ser fuerte, resiste y no muestres debilidad, hazlo por ella – se alentaba así mismo y miro desafiante a la criatura frente a él.
La criatura erráticamente se quitó la bolsa que cubría su cabeza revelando un rostro horriblemente desfigurado, las cuencas de sus ojos estaban vacías, chorreaban sangre, una grande, horrible y sangrante sonrisa atravesaba de lado a lado su rostro. Restos de lo que fue ropa lo cubrían.
— Me recuerdas, Eeeriiiic – dijo con una voz gruesa y distorsionada
Eric no contesto pero al ver detalladamente los restos de su ropa lo reconoció… era el chico que había matado en su última death battle.
— ¿Por qué me mataste Eric? – le pregunto la criatura poniendo rápidamente detrás de él, colocando sus manos a ambos lados de su cabeza.
— Me desharé de todo aquel que se interponga en mi camino – contesto Eric y lo miro con furia — lo hice contigo y lo hare con el siguiente –
— Te haces el rudo, pero tiemblas como un gato mojado, dime ¿cuánto tiempo pasara para que alguien te mate? – Eric no contesto.
— ¿Quién la va a proteger cuando eso suceda? Terminará siendo violada y asesinada tarde o temprano, y tú no podrás hacer nada para evitarlo –
— Ella es mucho más aterradora que tú y yo juntos, conociéndola, más bien sería al revés – Eric rio un poco al imaginarse a su querida hermanita disparándole a todos en el culo con una gran sonrisa — además yo no morire, asi que no hay de qué preocuparse –
— ¿Cómo puedes estar tan seguro de eso? –le preguntó.
— Por qué acabar con malditos como tú es mi especialidad – Eric sonrió desafiantemente.
Esto enfadó a la criatura quien dio un horrendo grito y le mordió en el cuello, sintió como le clavaban los dientes y le arrancaban la carne, también sintió el dolor, Eric cerró fuertemente los ojos apretando los dientes, obligándose a no gritar. Cuando los abrió minutos después, no había nada, la criatura, el hoyo y la sangre así como la herida en su cuello desaparecieron, suspiro de alivio, todavía temblaba un poco y estaba sudando.
— Eso fue bastante intenso – dijo Eric y rápidamente tomó el frasco de pastillas rojas y se tragó dos — Esta puta paranoia, como odio a la maldita – murmuro tirándose boca arriba sobre su cama y cubriendo sus ojos con un brazo, unos minutos después se durmió.
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Drake iba caminando por las oscuras calles de black parade, la ciudad era bastante llamativa en las noches con todas las luces de varios colores que iluminaban los edificios, negocios y uno que otro burdel.
— Hoy fue taaan aburrido, no puedo creer que esos malnacidos interrumpieran mi diversión – exclamo pateando una lata, en ese momento alzo su mirada hacia la luna llena.
— No puedo esperar para volver a jugar contigo, Eric –
Y con eso último se perdió entre los rincones de la ciudad mientras reía animadamente.
