Cap.-2 Cielo.
El cielo estaba empapado en una penumbra de halo color azul oscuro en que, con un toque perfecto escarchado de estrellas, le hacían ver como si fuera la única cosa en el mundo con la que pudiera lidiar, ni con su pasado borroso, ni su presente confuso y mucho menos su futuro incierto.
Sus pupilas rayadas se dilataron y de pronto lo pudo ver todo desde abajo, pero, ¿Qué hacía ahí abajo? Desplego sus alas y se inclinó hacia adelante con el hocico acechando la noche, Vamos Mei, ¿Qué esperas?, tu puedes, hazlo!, escucho en sus pensamiento y sabía que se trataba de la anciana animándola y se comunicaba con ella telepáticamente. Como si fuera un nuevo sentimiento jamás explorado, sintió el recorrer del aire por cada escama de su cuerpo: hocico, cuernos, cuello, pecho, patas, muslos, lomo, alas y hasta la punta de su cola. Cerró los ojos y la anciana dio varios pasos atrás, Mei se preparó y alzo el primer vuelo. Victoriosa se elevó apenas, centímetros del suelo, aleteo una vez y otra vez, su cuerpo pesaba como una roca pero eso no evitaba que pudiera volar. Sin darse cuenta ya estaba 10 metros sobre el suelo y la anciana empezaba a verse pequeña, rio a carcajadas y se dibujó una sonrisa de… cuerno acuerno? Mostrando la filosa líneas de dientes que relucían como perlas.
Mira abuela, puedo hacerlo!, exclamo la chica en pensamientos y esa, era la primera vez que le decía abuela a la anciana que hasta ahora la estuvo cuidando perfectamente. Con lágrimas en las comisuras de los ojos, la esbelta anciana se dedicó a mirar y a reír de felicidad. Sus sueños se habían hecho realidad, desde una edad muy temprana su madre le contaba las historias que ahora comparte con Mei y en este momento, con ella, se estaban haciendo realidad, hadas, duendes, elfos, dragones, vampiros y hasta hombres lobo, confiaba plenamente en que hasta el mismísimo diablo era real. Abby, era una vieja que jamás tuvo hijos, por un accidente con, quien ahora es su difunto esposo. Abby siempre deseo una niña, y Mei, era ahora, esa niña. No era muy diferentes la una de la otra, Mei era muy amable y responsable con los que hacía, pero hasta la anciana temía lo peor de su pasado, y más ahora que había descubierto lo que en verdad era.
Mei, dispuesta a seguir alzando el vuelo, al llegar a una distancia promedio sintió su cuerpo ligero, como una pluma, como si queda controlar cada escama que la cubría y su visión se agudizo, como la de un gato pudo ver hasta más allá que las montañas, se apeó un poco por el mareo y se nivelo. Mei, ¿puedes escucharme desde ahí?, pregunto la anciana en pensamientos, no sabía y si estando tan lejos de ella iban a poder comunicarse. Si, si puedo, abuela, le contesto el grisáceo dragón en el cielo nocturno. Mira, está amaneciendo. Mei contemplo como el cielo se teñía de diversos colores, desde el naranja hasta el ámbar que avisaba la venida del sol. Oh niña mía no puedo verlo, seguro viene de atrás de las montañas, y nuevamente la cabeza de Mei hizo "Click". Bajo apresuradamente y sin medir su fuerza aterrizo con todo su pesado cuerpo en el pasto haciendo un ligero cráter en este. Haciendo retumbar los pies de la pobre anciana Mei le dijo: Oh, perdón abuela, quería que te subieras a mi lomo y lo vieras por ti misma, ven, es hermoso. Con un deje de tristeza se acercó a la niña que guardaba la bestia y le dijo: Mi niña, tus escapas son muy filosas y si las toco con la mano desnuda puedo lastimarme.
Heey hola, otra vez yo, pues esta es la segunda parte, se que es un poco corta, pero en realidad estoy un poco seca últimamente w"! ^^
Espero y les guste, dejes sus comentarios.
No al plagio (?)
Gracias O/
