QUÉDATE CONMIGO

Por Mary Martín

Aclaraciones:

Este es un universo alterno sin Dioses ni nada. Las edades de los protagonistas son las siguientes: Shun 24, June 25, Ikki 29 (No se ustedes pero luego de la escena de Pandora no creo que ahí Ikki tuviera 2 años y Shun meses. Así que aquí se llevan 5 años)

Este será un fic corto, a menos que mi inspiración diga lo contrario. Todo depende de la aceptación y el interés que vaya teniendo el fic. Espero que les guste y vamos a empezar con algo leve de lime para calentar lo ánimos ya que no pretendo que la trama sea una excusa para usar el lemon si no todo lo contrario, quiero que sea una herramienta solamente para explicar las emociones de ellos tres y su muy particular punto de vista en la historia. De momento no voy a tocar mucho el tema con Ikki, todo a su tiempo.

Gracias a todos los que leyeron y se tomaron la molestia de comentar, eso me animó para actualizar más rápido. Sin más interrupciones, les ofrezco el siguiente capítulo.

Capítulo 2

Tentación

Quería escapar pero no había a donde, ya que estuviera donde estuviera ese dolor lo acompañaría para siempre. No podía ser cierto lo que estaba pasando... ¿Su hermano y June? Esto tenía que ser una maldita pesadilla. ¿Por qué la vida era tan cruel como para haberle hecho algo como esto? ¿Cómo sobreponerse de algo así?.. sintió cómo la desesperación lo invadía de solo pensarlo. Iba a toda velocidad en su moto, algo muy peligroso si se toma en cuenta que las calles seguían mojadas por la lluvia de la mañana. Sus ojos estaban nublados por sus lágrimas. Lloraba de rabia, de impotencia, no era justo lo que estaba pasando, no fue justo el modo en que los separaron ni tampoco el modo en que tuvieron que terminar su relación y menos ahora que la volvió a encontrar sólo para saber que ya era imposible estar con ella ¿Por qué? ¿Por qué tanto dolor? ¿Acaso era necesario pasar por esto? La volvió a encontrar después de tantos años añorando poder verla aunque sea un minuto... y ahora no debía verla nunca más.

Cerró los ojos un momento tratando de borrar su hermosa imagen de su mente logrando todo lo contrario, no podía sacarla de su cabeza. Fue sólo un instante, pero se distrajo y al abrir de nueva cuenta los ojos ya tenían un camión a escasos centímetros de él. En un intento por evitar la colisión, hizo un movimiento brusco que lo orilló a perder el control de la moto y terminó derrapando en el pavimento resbaloso impactando finalmente contra un muro. Su vehículo había quedado algo maltrecho y él tendido boca arriba con un leve raspón arriba de la ceja ya que su casco había salido disparado luego de un primer impacto contra el piso. La gente que iba pasando se acercó de inmediato tratando de auxiliarlo.

– ¡Hey, amigo! ¿Estás bien? ¿Puedes oírme?

Escuchaba que le decían pero era un sonido que se iba haciendo más y más lejano. Respiraba agitado mientras a su mente venían recuerdos de cómo con algo similar empezó todo...

CINCO AÑOS ATRÁS

¿Qué cosa era el amor? Según él, lo más hermoso del mundo. Y si era tan hermoso ¿Por qué hacer el amor era tan malo? ¿No era eso un poco ilógico? Malo definitivamente no era, porque un sentimiento tan puro entre dos personas que se entregan mutuamente sin importar las consecuencias, no podía ser malo. Así lo sentían y estaban convencidos de que lo que hacían ahora era solo eso: amor.

Esa pequeña bodega de la escuela en la que ahora estaban escondidos, había sido su lugar especial durante los últimos meses. Era incómodo, oscuro y frío... pero era suyo, el lugar donde podían estar a solas sin que nadie les dijera que no deberían. Ahí no había clases sociales ni discriminación, solo ellos dos.

Shun estaba demasiado ansioso por amarla, sus manos la acariciaban con delicadeza provocándole un placer indescriptible. Con los labios recorría su cuerpo tratando de saborear la suave piel bajo la tela que la cubría. Siguieron así, haciendo el amor sin quitarse la ropa, anhelando el día en que pudieran amarse plenamente, y no a escondidas como ahora. Si bien era cierto que habían tenido encuentros como este en la casa de Shun, ahora eso era casi imposible que se volviera a repetir, por eso debían ser muy cautelosos para no ser descubiertos.

Shun la tenía contra la pared, sosteniendo una de sus piernas alrededor de la cintura para así facilitar su unión. Con cada beso, con cada caricia se decían te amo de una manera diferente, más intensa, algo profana tal vez a la vista de los demás, pero para ellos era la máxima expresión de su hermoso y dulce amor. No podían conformarse con verse de vez en cuando preocupados de no ser vistos, se necesitaban ahora, en ese momento, no en un mañana que quizá no llegará. Quizá no era el lugar más adecuado, pero en realidad eso no importaba sino ellos dos aquí y ahora a costa de lo que fuera.

Estaban muy cerca de llegar al punto máximo, ambos podían sentirlo de ese modo. Todo era mágico y maravilloso... solo que de pronto escucharon una voz del otro lado de la puerta que les cortó la inspiración de momento.

– Shun ¿Estás ahí? – golpeando insistentemente – necesito decirte algo ¡Se que estas ahí! ¡Sal! – June sintió hervir la sangre al reconocer la voz de esa muchacha y Shun supo que eso le traería problemas más tarde.

– ¿Ahora? ¿En serio? – Masculló sin dejar de hacer lo que estaba haciendo.

– Shun... espera... nos va a oír... – dijo jadeando ya que estaban en la mejor parte cuando Perséfone los interrumpió.

– ¡Shun! ¿Me oyes?

– Eh... sí... dame un minuto, Persi – alzando la voz para luego callar a June con un beso pues estaba a punto de reclamarle ¿Persi? ¿De aquí en cuando su novio llamaba a esa chica de un modo tan informal y cariñoso? Eso implicaría una venganza cruel contra ella... pero mejor más tarde... ahora sólo quería disfrutar el momento con Shun... si es que la dejaban...

– ¡No te tardes!

– No, te aseguro que ya casi termino... – refiriéndose a otra cosa y besando el cuello de la chica.

– Shun ¿Qué haces? Si nos descubre...

– No lo hará... sólo no vayas a gritar... – pero lo que le pedía era algo imposible, con sólo un par de movimientos más llegó al punto máximo del placer, y segundos después fue el turno de ella que al sentir su esencia caliente en su interior no pudo más que rendirse al placer que le brindaba. Shun tuvo que taparle la boca con una mano o de lo contrario habrían sido descubiertos por una insistente Perséfone que nada más no dejaba de golpear la puerta cada cinco segundos.

A pesar de eso, la sensación que lo invadía fue increíble. Sintió cómo el cuerpo de June se relajaba por completo después de llegar a su éxtasis por que la sostuvo en sus brazos y poco a poco se arrodilló con ella acomodándola en el piso. No dejaba de besar su cabello, sus mejillas, quería dejarle bien claro que lo que sentía por ella iba muy en serio.

– Te amo, June – le susurró al oído mientras trataba de recuperarse y abrazándola con ternura.

– Y yo a ti.

Sólo Shun era capaz de convertir un momento sumamente raro en algo excitante y maravilloso. Le dio un ligero beso antes de separarse. Tuvo que tomarse unos minutos para estar relajado y salir a ver qué diantres era tan importante como para que Perséfone los hubiera interrumpido de ese modo.

– La voy a matar – dijo quedito pensando en la mejor manera darle su merecido a esa entrometida mientras se arreglaba la ropa.

– Sé buena ¿Quieres? – suplicó tratando de calmar los ánimos y abotonándose la camisa. Sabía bien lo explosiva que podía llegar a ser June, aunque en este caso tenía toda la razón del universo para estar enojada.

Al fin salió un tanto exaltado aún y cerrando violentamente la puerta detrás de él para que su novia no fuera descubierta. Perséfone lo miró algo extrañada ya que el chico estaba un tanto despeinado, con las mejillas coloradas y bastante agitado.

– Errr... hola ¿Qué pasa? – dijo aparentando normalidad.

– Es que necesito decirte algo... ¿Qué estabas haciendo ahí? ¿Acaso estás enfermo? – preguntó tocándole la frente.

– ¿Por qué lo dices? – apartándose con sutileza.

– Es que estás todo colorado y caliente.

– ¿En serio? ¿Qué raro? Yo me siento increíble... – recordando lo vivido hace unos instantes, pero al notar la cara de interrogación de la muchacha, volvió a la realidad – quiero decir... es que estaba haciendo algo de ejercicio.

– ¿En la bodega de la escuela? – cuestionó enarcando una ceja.

– Pues sí – dijo sintiéndose tonto por no haber inventado otra cosa.

– Shun, tu difunto padre te dejó una herencia de varios millones y me dices que vienes a hacer ejercicio aquí en vez de tu lujoso y muy elegante gimnasio personal.

– Es que este tipo de ejercicio no lo puedo hacer en casa – dijo volviendo a poner esa cara de ensoñación que desconcertó a la muchacha. June, desde adentro, se dio una palmada en la frente pues Shun la estaba regando en serio. – Err... ¿Y qué venías a decirme? – tratando de componer el asunto.

La toma del brazo para que lo siguiera y así June pusiera salir de ahí. Ella le dijo entonces que al fin había aceptado su solicitud en la universidad de medicina y que le otorgaban una beca completa con todos los privilegios que pudiera imaginar. Si bien era cierto que tenia millones en su cuenta bancaria, esta no era una universidad en la que bastara el dinero para poder entrar, se debía tener un talento especial diferente a cualquier otro y era más que obvio que Shun lo tenía. Así que ahora había dado un gran paso rumbo a su sueño.

– ¿Lo dices en serio? ¡Es increíble! – abrazándola y dándole vueltas en el aire mientras reía alegremente – No lo puedo creer ¿Estás segura? – la pone de nuevo en el suelo y la toma por los hombros dedicándole una mirada seria.

– Por supuesto que sí, no lo dudes. Te lo has ganado a pulso.

No se lo terminaba de creer, había luchado tanto por esa beca y ahora era suya. Su sueño de convertirse en un gran médico y ayudar a la gente que más lo necesitaba estaba cada vez más cerca. Pero sabía que no todo era casualidad.

– Tú tuviste algo que ver ¿Cierto?

– Digamos que yo sólo te di un empujoncito, todo el esfuerzo lo hiciste tú – le acaricia la mejilla mientras se le acerca más. Shun se incomoda un poco por esa acción pero aún así corresponde el gesto dándole un beso en la mejilla.

– Gracias.

Ella sonríe tristemente, sabía que Shun nunca le correspondería sus sentimientos. Sólo atinó a susurrar un de nada mientras lo veía alejarse. Suspiró pesadamente y se retiró a un salón vacío donde hizo una llamada muy importante.

Minutos más tarde, cuando el último estudiante se hubo ido, la feliz pareja se reencontró, como siempre a escondidas tomando un camino diferente esta vez. El señor Hashimoto, el padre de June, era un hombre poderoso, temido y respetado en Japón que de ningún modo permitiría que su hija anduviera con un don nadie como ese chico que la pretendía. Si bien era cierto que Shun tenía una herencia millonaria, él nunca había querido vivir con demasiados lujos, ese tipo de cosas no le interesaban, y aún así, su fortuna no se comparaba con la del señor Hashimoto que consideraba que hasta entre los ricos había categorías.

Shun no era para nada de su agrado por lo que al enterarse que pretendía a su hija, decidió ponerle un alto a esa relación. Por eso la última vez, mandó golpear a Shun solo para advertirle que dejara en paz a su hija. Había sido solo un susto que le dejó una mejilla morada. Pero no fue suficiente como para hacerlo renunciar al amor de june.

Iban tomados de la mano por esas hermosas calles de la ciudad. Él amablemente le cargaba su mochila y sus libros. Ella lo veía con adoración infinita. Se sentía tan feliz con él y se moría de ganas de repetir lo que habían vivido hace unas horas. Estaban disfrutando del paseo, el roce de sus manos entrelazadas y su cercanía... cuando de pronto un auto negro derrapó junto a ellos casi subiéndose a la banqueta. Shun instintivamente la atrajo hacia él para protegerla dejando caer los libros a un lado. De inmediato otros dos vehículos les cerraron el paso en ambas direcciones. De ellos bajaron seis sujetos vestidos de traje negro con lentes oscuros y armas que estaban dispuestos a usar de ser necesario. Eran los guardaespaldas del señor Hashimoto que tenía la misión de cuidar a June. Todo pasó demasiado rápido, en un segundo June estaba refugiada en su pecho y al siguiente la habían apartado de su lado bruscamente.

– ¡Shun! – extendiendo su mano hacia él mientras uno llamado Spica la obligaba a entrar al auto jaloneándola del brazo.

– ¡Déjenla! – hizo el intento de acercarse pero Reda, el líder, le tapó el paso.

– Parece que no entendiste el mensaje de la vez anterior, niño – recibiéndolo con un golpe en el estómago que le hizo doblarse de dolor.

– ¡Por favor no lo lastimen! – alcanzó a decir viendo con desesperación la brusquedad con que lo trataban.

– El señor Hashimoto ordenó que la cuidemos de ti a costa de lo que sea... y como veo que no te queda claro te lo voy a tener que explicar otra vez – lanzando un golpe que Shun alcanzó a esquivar agachándose para luego darle un puñetazo en la barbilla mandándolo al suelo.

– A mi pueden hacerme lo que quieran ¡Pero no voy a permitir que la toquen! ¡Anda! ¿Quieres pelear? Pues aquí estoy – Reda escupió sangre sumamente enfurecido de que ese mocoso lo golpeara así delante de todos.

– ¡Te vas a arrepentir! – Se para y arremete enseguida contra él pero Shun vuelve a golpearlo haciéndolo trastabillar.

– No quiero lastimarte así que ordena que la suelten y déjala ir.

– Que gracioso ¿qué puedes hacer tú contra todos nosotros? – A su señal, dos tipos lo sujetan por detrás.

– ¡Maldito! ¿No puedes tu solo que necesitas a tus perros para que te ayuden?

– ¡Cállate! – un tercero lo golpea en la cara y otro más en el estómago

– Te voy a enseñar a respetarme, niño. – Reda se truena los dedos antes de comenzar a golpearlo junto con los otros.

– ¡No! – gritó ella desesperada desde el interior del vehículo.

– June... – dijo débilmente.

– ¡No la mires! – lanzándole un último puñetazo y empapándose las manos con su sangre. Al fin lo soltaron, cayó de rodillas para luego desplomarse por completo, pero eso no era suficiente ya que lo siguieron pateando aunque ya estaba semi inconsciente.

– ¡Por favor! ¡Ya!– Spica la sujetaba para que no saliera pues ella quería estar a su lado sin importar las consecuencias.

– ¡Vámonos!

A su orden, los sujetos abordaron los otros autos. En el que estaba June, fue el primero en partir, ella veía por el cristal posterior que él chico seguía sin levantarse. Reda lo notó y sintió hervir la sangre al ver cómo June se preocupaba por él. Eso y al notar que Shun emitía un leve gemido de dolor lo impulsaron a patearle la cara dejándolo boca arriba por el impacto.

– ¡No te le vuelvas a acercar a menos que quieras otra lección, mocoso!

Así se alejó también, dejando al chico tendido en el pasto respirando trabajosamente, con la sangre escurriendo de sus múltiples heridas. Sabía que si hubieran querido, lo habrían matado, pero eso no le importaba, no permitiría que lo aparten de June aún cuando su vida estuviera en juego. La amaba y eso nunca dejaría de ser así.

EN LA ACTUALIDAD

Una moto destruida, un par de raspones en la pierna y otro más en la cabeza fue el saldo del accidente de hace unas horas. Llegó al departamento sumamente cansado. Se dio un buen baño aunque de cenar no tuvo ganas. Se tumbó en el sillón mirando hacia el techo todavía tratando de entender lo que estaba pasando. No había pasado ni media hora desde que llegó cuando escuchó que tocaron la puerta. Con pesadez se levantó maldiciendo desde ya al que se le ocurrió venir a molestarlo a esta hora. Sobra decir que quedó más que impresionado cuando al abrir la puerta se topó con ella otra vez. ¿Era en serio? ¿Por qué rayos pensó que venir a verlo después de lo ocurrido sería una buena idea?

– Antes que me cierres la puerta en la cara, por favor escúchame… ¿Qué te pasó aquí?... – dijo preocupada notando sus heridas y haciendo el intento de tocarlo pero él se apartó.

– Nada… ¿Qué estás haciendo aquí? Sera mejor que te vayas – dijo con toda la frialdad de la que era capaz.

– Shun... por favor, déjame explicarte – esto era tan extraño, tenía ganas de abrazarlo pero a la vez sabía que estaría mal porque no quería lastimar a Ikki al cual tuvo que decirle un par de mentiras para poder estar aquí ahora.

– ¡No me toques! – retrocediendo ya que ella pretendía tomar su mano al menos – ¡He dicho que te vayas!

June estaba asustada por su proceder, era comprensible que estuviera perturbado por lo que había sucedido, un juego cruel del destino, ella sentía lo mismo, pero sintió deseos de morirse en ese instante ya que la mirada de rechazo que le dedicaba le rompía el corazón.

– Te lo suplico, no me trates así. ¿Cómo saber que era tu hermano si ni siquiera se parecen y él nunca te mencionó?

– ¿Nunca? – dijo con voz triste y algo dolido. Ella negó con la cabeza. – Da igual, solo quiero que te vayas y me dejes en paz.

– Entiende que yo intenté explicártelo pero ¿Cómo decirte algo así? ¿Cómo? No quería lastimarte.

– ¡Ah! ¿En serio? Pues déjame decirte que te salió muy mal. Y ahora te pido que me dejes sólo, no quiero verte – apretando los puños tratando de controlar sus emociones.

– Pero ¿Por qué? – preguntó ya con los ojos húmedos – aunque sea como amigos pero déjame estar contigo, por favor... no quiero que vuelvas a salir de mi vida.

– ¿Acaso no lo entiendes? – gritó asustándola por lo que retrocedió hasta topar con la pared – ¡No te quiero cerca de mí! ¡no quiero verte! – se le acerca hasta acorralarla – no quiero que me toques siquiera... ¡No quiero!... porque si lo haces no voy a poder contenerme y me va importar un carajo que seas la novia de mi hermano... te amo ¿Entiendes? – suavizando el tono de su voz y acariciando su mejilla, acercándose hasta casi tocarla. June sintió su corazón palpitar fuertemente al oír sus palabras pero algo sorprendida por su proceder, no sabía cómo reaccionar ahora – te amo demasiado y también te deseo mucho más de lo que te imaginas – casi rozando sus labios – por eso mismo no puedes estar junto a mi, porque eres una enorme tentación que no creo poder resistir ¿o es que acaso no vez... que me estoy muriendo de ganas de hacerte el amor?...

Shun le acarició la boca sutilmente con sus labios, apenas en un roce, mientras libraba una batalla interna tratando de hacerle caso a esa voz en su cabeza que le decía que debía apartarse de ella ya mismo antes de hacer algo de lo que después se iba a arrepentir.

Continuará...

Como se habrán dado cuenta, Shun anda un poco... calenturiento XD, pero no lo culpen ya que pasó tanto tiempo sin poder ver a June deseando estar con ella aunque sea un minuto. Ya en el próximo capítulo empezaré a contar cómo se conocieron June e Ikki.

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