Este fanfic es un crossover de Harry Potter y Crepúsculo, pero también es un AU.

Advertencias: No magia, Lemon, Mpreg, posible OCC. Cannon hasta Amanecer, no cannon en Harry Potter.

Los hechos ocurren en Forks, pueden salir otros personajes de Harry Potter, pero ellos no serán los mismos.

Los lugares, algunos hechos y personajes de este fanfic pertenecen a J.K. Rowling y Stephenie Meyer. Yo solo los he tomado prestados para esta historia.

Esta historia está también publicada en Amor Yaoi a nombre de Yukikaze.

Esto empieza en el último libro de la saga crepúsculo, ó sea Amanecer. Será un Jacob/Harry.

¡Disfruten de la lectura!

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Harry Potter pierde a sus padres en un accidente y, como consecuencia, es enviado a vivir con su tío Charlie a Forks, Washington dónde tendrá que lidiar con un chico llamado Jacob que parece obsesionado con él, un grupo de vampiros, y con los fantasmas que ve desde que era un niño

¿Sobrevivirá?

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El día se despertó nublado, al igual que Harry. El ojiverde rodó sobre su cama agradeciendo silenciosamente que el verano hubiera comenzado y que no debía asistir a la escuela, solo le faltaba un año para graduarse, un solo mísero año para ir a la universidad aunque, a decir verdad no estaba seguro de si quería ir.

Cuando sus padres estaban vivos había sido casi una obligación, pero ahora que estaban muertos podía decidir por sí mismo, sonaba feo, pero todos los padres presionaban a sus hijos, además él no tenía idea de lo que quería estudiar, no era bueno en ninguna materia en especial, el único don que tenía, aunque él no lo consideraba así, era el de ver a los espíritus de los muertos.

-¿Por qué estoy pensando en esto?-murmuro para sí mismo mientras tiraba las mantas hacia un lado y se levantaba para después correr hacía el baño que por suerte no estaba ocupado.

El ojiverde hizo sus necesidades rápidamente y de paso se dio una ducha. Salió del baño con una toalla atada a la cintura y rezó porque Charlie no se despertara aún mientras caminaba pisando flojo por el pasillo hasta su habitación. Abrió su mochila que estaba llena de pelos de gato…

-Te haces vieja Sombra-murmuro mirando a la felina durmiente acurrucada entre sus mantas. La gata maulló en su sueño sin despertar. Harry negó con la cabeza y se puso una camiseta negra de manga larga, una polera verde oscura con capucha y un par de pantalones vaqueros negros con unas sencillas zapatillas negras. Se ató su cabello en una coleta alta y se acomodo su pircing detrás de la oreja distraídamente.

Harry bajo las escaleras de la casa y se dirigió a la cocina dónde preparó rápidamente el café negro que solía tomar cada mañana junto con unas tostadas con un poco de bacón que encontró en la nevera, con un par de huevos fritos para él y su tío.

Lo puso todo sobre la pequeña mesa de comedor que había en el living y se sentó cómodamente sirviéndose un poco de café de la jarra con cuatro cucharadas de azúcar, pincho un trozo de bacón con su tenedor y mordió un pedazo con sus dientes masticando lentamente para saborearlo, le encantaba el bacón por las mañanas aunque no lo comía mucho porque no era muy saludable.

Poco después Sombra bajó por las escaleras y le gruño a Harry.

-¡Está bien Sombra! Lo siento chica, tenía hambre y se me olvido-la gata maulló indignada mientras seguía a su dueño a la cocina. Harry buscó entre los estantes los tarros de plástico más viejos y desgastados que encontró, y colocó en uno de ellos un poco de leche de la nevera para subir las escaleras con el otro y rebuscar entre su mochila en busca de la pequeña bolsa de comida para gato que había metido para el viaje.

Segundos después bajó las escaleras con el tarro blanco lleno de galletitas con sabor a pescado.

-Aquí tienes cascarrabias-murmuro dejando el tarro en la cocina junto al de leche. Harry volvió al salón y se sentó nuevamente en la mesa para pinchar otro trozo de bacón y morderlo suavemente. Charlie bostezó bajando las escaleras.

-Buenos días-dijo el hombre acariciándole la cabeza con delicadeza-¿Cómo estás?

-Bien, intentó no pensar en ello. Tú desayuno está en el horno-contestó Harry.

Charlie asintió con una sonrisa y se dirigió a la cocina para volver poco después con su plato, y dos cubiertos. Su tío se sentó en su lugar de siempre, se sirvió una taza de café y prendió la tele para mirar las noticias.

Ambos comieron en silencio oyendo las noticias. Sombra volvió poco después de la cocina y trepó por la pierna de Harry hasta su regazo, el ojiverde le rasco detrás de las orejas sonriendo levemente ante sus ronroneos de placer.

-¿Sabes si hay una tienda de mascotas por aquí tío?-preguntó Harry.

-Mm…creo que no, pero en Port Ángeles puede haber

-Oh-dijo Harry decepcionado.

-Le pediré a Jacob que te lleve, dios sabe que ese chico no tiene nada más que hacer desde que Bella no está-murmuro Charlie. Su voz se tiño de tristeza al pronunciar el nombre de su hija.

-¿Has hablado con ella?-preguntó Harry mirando a su tío. Él no había asistido a la boda de su prima por su semana de exámenes finales aunque sus padres sí lo habían hecho y habían traído un montón de fotos, pensar en ellos provocó que sus ojos se oscurecieran.

-Hace dos semanas hable con ella, pero no me preocupo, después de todo es su luna de miel-contestó su tío.

-Wow, deben estar…mm ocupados-murmuro Harry por lo bajo.

-No me lo recuerdes Harry, no quiero ni pensar en eso-gimió Charlie. Harry sonrío y asintió.

-Entonces este… ¿Jacob?-Charlie asintió-¿Me va a llevar a Port Ángeles?

-Voy a preguntarle, pero lo más seguro es que sí ¿Necesitas dinero?

-No. Mis padres…me dejaron mucho, tengo una tarjeta-susurro Harry mirando su plato vació.

Sus padres habían tenido muy buenos puestos de trabajo además de que su Padre había heredado una muy grande suma de dinero de parte de sus padres, abuelos de Harry, Charlus y Dorea Potter cuando habían muerto, esto había sido a causa del título que su abuelo ostentaba en Inglaterra, un Duque, pariente lejano de la reina, ese título junto con todo el dinero era ahora suyo, aunque lo heredaría por completo al cumplir sus dieciocho, aún así, él tenía acceso al dinero, pero no podía gastar mucho.

-Está bien. Voy a preguntarle a Billy si Jacob está disponible-dijo Charlie levantándose para dirigirse hacia la cocina en busca del teléfono.

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Billy Black miró a su hijo con cansancio suspirando, Jacob tenía ojeras bajo los ojos, no había pegado ojo en toda la noche después de la reunión del consejo de ancianos.

-Hijo…

-Estoy bien Papá-murmuro el chico suspirando. La reunión no había sido lo que había esperado, todos los cambiaformas, y los que conocían el secreto de los cambiaformas sabían que no había forma de resistirse a la atracción que se sentía hacía su imprimado, pero ellos estaban algo…molestos con el hecho de que su imprimado fuera un hombre, a Jacob personalmente no le importaba mucho, después del rechazo de Bella, él no había tenido muchas ganas de unirse a una mujer.

Lo que verdaderamente molestaba a los ancianos era el hecho de que no había manera de procrear si se unía a un chico, incluso su padre había estado decepcionado al saber que no tendría un nieto de parte de su único hijo varón, pero Jacob no era tonto y se había puesto a investigar entre los viejos papeles que su padre tenía en el sótano de su casa, al parecer algo similar había ocurrido hace unos doscientos años atrás con un Alpha de la tribu Quileute. En la página vieja y maltratada decía lo siguiente;

El lobo busca un compañero ideal, pero también busca una manera de procrear con ese compañero, por eso mismo una vez que un lobo imprime en un humano, quiere decir que ese humano es perfecto para pasar el resto de su vida con él, y que está obligado a darle hijos sin importar su sexo.

Después de esa pequeña cita, un poco más abajo hablaba de casos en que dos hombres habían sido capaces de procrear, era extraño, pero al leer esto Jacob no le había dado más vueltas al tema, cuando llegara el momento – sí es que llegaba – él dejaría que la naturaleza hiciese lo suyo, fuese lo que fuese.

-¿Seguro?-preguntó el hombre mirando atentamente a su hijo.

-Sí, el único de la manada que tiene un problema con mi imprimado es Sam, y él es un idiota por lo que no me importa y tampoco me importa lo que digan esas viejas cacatúas-declaró el chico bronceado sin darle importancia. En ese momento el teléfono junto al plato de Billy sonó y el hombre contestó.

-¿Sí?

-Billy, soy Charlie-respondió una voz muy conocida al otro lado de la línea telefónica.

-Buenos días Charlie-Jacob dejó caer su tenedor y le miró ansioso, desde ayer estaba desesperado por ver a su imprimado, era un sentimiento tan extraño, no hacía dos semanas lloraba por los rincones por Bella y ahora ni siquiera podía pensar en ella sin gruñir ante la idea, aunque…aún sentía algo por ella, algo que no comprendía, y que había enterrado profundamente en su corazón, algo que se quedaría enterrado un largo tiempo ya que no tenía ganas de desenterrarlo-¿Qué puedo hacer por ti?

-Bueno, me preguntaba si podría hablar con tu hijo.

-Claro-murmuro Billy extrañado pasándole el teléfono a Jacob quién le miró con una ceja alzada, pero sostuvo el aparato de inmediato.

-¿Hola?

-Buenos días Jacob-lo saludó Charlie.

-Buenos, ¿Para qué soy necesario?

-Me preguntaba si podrías llevar a mi sobrino a Port Ángeles para hacer unas com…

-¡Claro!-exclamó el chico de inmediato sin siquiera dejar que Charlie terminará su frase.

-Emm, bueno ¿Puedes recogerlo dentro de media hora?

-¡Por supuesto! Nos vemos, adiós

Charlie colgó el teléfono extrañado por el entusiasmo de Jacob. Había esperado que el chico se negara al principio y que tuviera que convencer a Billy para que le obligara a ir.

-¿Qué dijo?-preguntó Harry.

-Estará aquí dentro de media hora-contestó Charlie. Harry asintió, terminó su café y se llevo su plato, y el de Charlie, que ya había terminado, para fregarlos en la cocina mientras el sheriff iba a ponerse su uniforme arriba.

Harry subió las escaleras con su gato siguiéndole detrás y sacó toda la ropa que había traído en su mochila para dejarla completamente vacía y meter a su gato dentro de ella, tenía que llevar a Sombra ya que la mayoría de las cosas que compraría serían para ella.

Tomó también el libro que había comenzado a leer en el avión junto con su billetera y bajo las escaleras encaminándose hacia la puerta para sentase en las escaleras del porche a leer. Sombra saco su cabeza por la abertura que le había dejado para respirar y maulló lindamente. Harry sonrío rascándole detrás de las orejas.

Quince minutos después la bocina de un coche se oyó, y Harry alzó su cabeza para mirar al Volkswagen rabbit rojo que había producido tal sonido. El coche estacionó junto al jardín de su tío y un chico muy alto – casi de dos metros – con la piel bronceada – Harry se preguntó brevemente como la tenía de ese color con las lluvias que caían en este pueblo – y el cabello cortó de color negro salió del coche para caminar en su dirección.

Harry recordó vagamente a este chico de ayer, pero con lo deprimido que venía en el coche ni siquiera se había dignado a saludarlo o presentarse, el ojiverde guardó su libro en el bolsillo delantero de su mochila y caminó hacía el chico.

-Hola, Jacob Black-se presentó el chico dándole la mano. Harry se la tomo tímidamente, sonrojándose sin motivo ¿Qué rayos le pasaba? Se preguntó.

-Harry Potter-contestó el ojiverde. Jacob asintió sonriendo.

-Bueno Harry, el día de hoy seré tu chofer y tu guía turístico así que si me sigues comenzaremos el recorrido-dijo Jacob con humor señalándole el coche. Harry sonrío y siguió al chico hasta su coche donde se sentó junto a Jacob, en el lado del copiloto, abrochándose el cinturón.

El viaje fue…bastante silencioso aunque Jacob habló de vez en cuando señalando a la nada por la ventana haciendo sonreír a Harry mientras el cambia formas hablaba con su voz de "guía turístico".

Port Ángeles se encontraba casi desierta ya que hoy era día de escuela, el último día de la escuela primaria y todo el mundo estaba ocupado haciendo los preparativos para el gran festival que los profesores obligaban a dar a los niños.

Cuando había sido pequeño, Harry había odiado aquellos festivales porque se pasaba semanas pegando macarrones a una insignificante caja para que su madre sonriera, se riera y le sacara una mísera foto ¿Para qué tanto esfuerzo? Para nada, pero muy en el fondo, él sabía que los había disfrutado.

Jacob estacionó en el primer lugar libre que vio y se apresuro a bajar de su coche cerrando los botones y subiendo la ventanilla. Harry hizo lo mismo de su lado colgándose la mochila hacía adelante para no descuidar a su gata.

-¿A dónde vamos?-preguntó el chico bronceado.

-Mm…necesito un par de cosas para mi gato, y me gustaría pasar por una librería si no es mucho problema-dijo Harry tímidamente, sus mejillas sonrojadas empezaban a molestarle seriamente. Jacob asintió con una brillante sonrisa y guío todo el camino hacia la tienda de mascotas.

-Esta es la única tienda de mascotas en cincuenta kilómetros, espero que encuentres lo que necesitas-informó el Quileute alegremente, él estaba contento con solo estar al lado de su imprimado oliendo en cada momento su delicioso aroma y observando con asombro sus inigualables ojos verdes como esmeraldas.

-Lo que necesito no es nada de otro mundo-contestó Harry empujando la puerta, de inmediato el olor a comida de perro lleno sus fosas nasales haciéndole fruncírselas con disgusto, no le gustaba mucho el olor a pienso tanto de gato como de perro, él prefería comprarle ratones u latas a su gato, pero de vez en cuando no le quedaba más remedio que comprarle pienso.

Caminó con rapidez a través de la tienda, mientras Jacob le seguía, tomando de los estantes un recipiente de comida de color verde oscuro con dos huecos; uno para la comida y otro para la leche. Tomó también un nuevo collar rojo con un nuevo cascabel de oro que tintineaba encantadoramente, su última parada fue en los estantes donde se presentaba la comida, de allí tomo una bolsa grande del único pienso que le gustaba a su gato y siete latas grandes de comida para gato.

-Si le das tanta comida tu gato va a inflarse como un globo-dijo Jacob ayudando a Harry con las latas.

-No se lo voy a dar todo de una vez, es un viaje de dos horas de Forks aquí y no quiero volver pronto-respondió Harry-además mi gato no está gordo

-Ya…-murmuro Jacob despectivamente.

-¡No está gordo!-exclamo Harry con una sonrisa, sabía que el chico no lo decía en serio porque estaba riéndose en silencio-¿Verdad que no estás gorda Som…?-Harry miró hacia abajo y entró en pánico cuando se dio cuenta de que su gato no estaba dentro de la mochila, Sombra era todo lo que tenía (además de Charlie) era la única familia que le quedaba-Oh dios

-¿Qué pasa?-preguntó Jacob. Harry dejó en brazos de Jacob todo lo que había tomado de los estantes y comenzó a observar para todos lados frenéticamente murmurando el nombre de su gato.

Jacob se tambaleo hacía atrás sin ser capaz de ver con la gran bolsa de pienso que Harry había colocado en sus brazos.

-Harry ¿Qué pasa?

-Vamos Sombra ¿Dónde estás chica?-fue la única contestación que obtuvo el cambia formas. Jacob frunció el ceño y dio un paso hacia atrás pisando algo largo en el proceso.

-¡Miau!-exclamo el gato siamés golpeando una de las piernas de Jacob en venganza por su hermosa cola pisada.

-¡Sombra! –exclamo Harry corriendo hacía su gato.

-¡Aaaah!

Sombra saltó sobre su amo caminando por su espalda y su cabeza hasta acostarse sobre un colchón para gatos con dibujos de ratones mirando con sus inteligentes ojos lo que había provocado.

Su amo se había precipitado para cogerla justo cuando ella había derribado la pierna del chico que olía a perro, el chico-perro había perdido el equilibrio dejando caer todo al suelo para caer él mismo hacía adelante justo sobre su amo que solo había querido atraparla, una sonrisa que no llegó a sus dientes se extendió por su rostro peludo. No le gustaba como olía el chico, pero le molestaban más las feromonas que desprendía cada vez que veía a su amo.

Jacob logró apoyarse en el suelo justo antes de caer sobre su imprimado impidiendo así que fuera aplastado por su cuerpo.

-Lo siento-se apresuro a decir colocando ambas rodillas a los costados de las caderas de Harry.

-No pasa nada, fue mi culpa-contestó Harry sonrojado ¿Porque tenía que sonrojarse? Podía sentir claramente el calor en sus mejillas ¡El no era una niña! pero no podía evitar sonrojarse ante la mirada seria que le estaba dando el chico encima de él.

¡Es tan caliente!

El sonrojó se extendió por sus orejas ante el pensamiento, se estaba volviendo loco, loco muy loco.

-Emm…-murmuro avergonzado ante la posición incómoda y comprometedora en la que estaban- ¿Podrías…levantarte?-preguntó.

Jacob lo miró un par de segundos más antes de que la pregunta llegara a su cerebro, no podía pensar con Harry debajo de él, sonrojado mirándole con sus grandes ojos verdes, y sus labios rojos y carnosos, una imagen de un Harry retorciéndose debajo de él, gimiendo y gritando su nombre le vino a la cabeza dejándolo completamente paralizado hasta que el ojiverde volvió a hablar.

-Jacob ¿Estás bien?

-¿Eh? ¡Sí!-exclamó rápidamente parándose de un salto, y apresurándose a ofrecerle una mano a Harry para ayudarlo.

Sombra maulló y se recostó sobre el colchón ronroneando.

-No tiene ninguna gracia, gata mala-riño Harry mientras recogía las cosas del suelo. Jacob río.

-Creo que le gusta demasiado ese colchón

-¡Pues como te estás portando tan mal no pienso comprártelo!

Sombra maulló indignada y saltó de su colchón para acercarse a su amo y arañarle los pantalones poniendo ojitos de corderito degollado.

-No-dijo Harry con firmeza, entonces Sombra trepo por su pierna hasta su hombro y puso sus ojos delante de los de su amo haciendo lo que a Harry y a Jacob les pareció un puchero adorable-Hay… ¡Está bien!

-Eres demasiado blando-dijo Jacob.

-Cállate tú tampoco le negarías nada-murmuro Harry dirigiéndose hacía el mostrador para pagar, con el colchón en una mano y una Sombra muy contenta en su hombro.

Antes de ir a la librería, Harry y Jacob pararon en un puesto de hamburguesas donde Harry no pudo con más de dos, y observó impresionado como el cambia formas se comía ocho hamburguesas gigantes sin inmutarse.

Caminaron lentamente hasta la librería bajando la comida mientras Harry devoraba alegremente un helado charlando de todo y de nada con el Quileute.

-¿Qué libro quieres?-preguntó Jacob una vez dentro de la librería, el helado del ojiverde había pasado a mejor vida y Sombra se había dormido dentro de la mochila, todas las cosas que habían comprado se habían quedado en el coche.

-Um…no sé, es de un tema en especifico-contesto el ojiverde caminando por la librería.

Buscaba libros sobre espíritus, era lo único que le interesaba, quería saber cómo tratar con las almas que se aparecían sin previo aviso a cualquier hora interrumpiendo su vida.

Paseó por la biblioteca durante quince minutos – Jacob se había sentado en una de las mesas cansado y aburrido – hasta que finalmente logró encontrar un libro, un único libro que hablaba seriamente sobre los espíritus, era bastante viejo, la cubierta estaba rota y pegada con cinta en varios sitios, pero a Harry su apariencia no le importaba, solo le dio más confianza.

El ojiverde se dirigió al mostrador, asegurándose de que Jacob seguía sentado en su silla mirando a la nada, y pagó el libro a un precio bastante bajo.

Los chicos abandonaron la librería poco después y se dirigieron directamente al coche, una vez dentro ambos se quedaron en silencio. Sombra maulló disgustada llamando la atención.

-Lo siento-se disculpo Harry sacándola del bolso. La gata maulló indignada y saltó por el asiento hasta la parte trasera del viejo auto.

-¿A dónde?-preguntó Jacob. El sol ya comenzaba a ocultarse lentamente en el horizonte.

-Mis compras ya están hechas-contestó Harry-no sé si tu quieres ir a algún sitio. Ya son las seis

-Mm…-murmuro Jacob pensando rápidamente, él no quería volver a Forks, no quería dejar a Harry en su casa, al contrario, él deseaba llevárselo a la suya, pero era obvio que el chico no iría por cuenta propia-¿Te gustaría ir al cine?-preguntó esperanzado, solo serían dos horas más con Harry, pero algo era algo.

-¿Me estás invitando?-preguntó Harry alzando una ceja en respuesta, extrañado.

A él no le habían invitado nunca antes, después de todo el era el rarito de la clase que veía espíritus, y en su pueblo, todo el mundo lo sabía además de que las chicas solían decirle que se veía demasiado afeminado y los chicos solían gritarle que era un maricón, a él siempre le había dado exactamente igual lo que dijera la gente sobre su apariencia o preferencia sexual, siempre le pareció estúpido que alguien odiara a una persona por enamorarse de alguien de su mismo sexo. Si tuviera que elegir en este momento, él diría que gustaba de quién se enamorara primero fuese hombre o mujer, eso lo dejaría en la casilla de bisexual, pero a él no le gustaba etiquetarse.

-…Sí-respondió Jacob después de una pausa silenciosa.

-Bueno, entonces está bien-contestó Harry de inmediato sonriendo-¿Crees que si escondo a Sombra en mi mochila la dejarán entrar? No quiero dejarla aquí sola

-Si no la ven es muy probable que sí, mientras se esté quita no me importa que venga

Harry asintió. Jacob encendió el coche y condujo hasta el cine. Harry escondió a Sombra en su mochila, y después ambos compraron la entrada de la primera película que vieron en cartelera sin saber de qué iba.

Se sentaron en medio de la sala, poco después las luces se apagaron y la película comenzó.

Jacob no sabía si reírse o sentirse ofendido ante la mala película de terror sobre vampiros y hombres lobo. Harry por otro lado enterró su cabeza en el hombro de Jacob sujetándole el brazo con fuerza ante las terribles escenas de sangre con órganos del cuerpo volando hacía todo lados, hubo un momento en el que sintió arcadas.

-Está película es asquerosa-comentó alzando una mano para ver entre sus dedos parte de una escena, de inmediato enterró su rostro en el brazo de Jacob nuevamente al ver como un hombre le sacaba el corazón del pecho a una mujer con su mano, rasgando la piel con sus uñas puntiagudas.

-Es más bien mala-comentó Jacob aburrido, lo único bueno de todo esto era el contacto físico que estaba manteniendo con su imprimado. Sombra bostezó aburrida sobre el regazo de su dueño, ella definitivamente no entendía a los humanos.

-¿Podemos salir?-preguntó Harry al sentir otra arcada.

-Nada me gustaría más-respondió Jacob levantándose de su asiento un poco decepcionado cuando Harry retiro sus brazos y su rostro. Harry suspiro con alivio y le siguió hacía la puerta sin olvidarse de su gata refugiada en su mochila.

-Gracias-dijo Harry una vez fuera-si veo otro hígado volando por la pantalla vomitó allí mismo. Necesito ir al baño ¿Me cuidas a Sombra?

-De acuerdo-dijo Jacob con resignación, no le gustaban mucho los gatos, pero parecía que a su imprimado sí por lo que debería adaptarse.

Harry sonrío entregándole a su gata y se encaminó hacia al baño rápidamente, enseguida uso el retrete y se dirigió al lavabo para lavarse las manos y ya de paso verse al espejo.

Su cara estaba roja por el calor que hacía dentro de la sala de la película, su pelo estaba un poco enredado, pero le daba un aire más salvaje así que no se molestó en arreglarlo. Él suspiró al ver su piercing enredado con algunos de sus cabellos, el ojiverde quitó los cabellos de la cruz intentando no tirarse del pelo, pero era una tarea difícil, debía cambiar el pendiente urgentemente.

-Hola precioso ¿Qué haces aquí solo?

Harry gimió, un hombre musculoso, con cabellos marrones y ojos negros acababa de entrar por la puerta, su mirada recorría su cuerpo descaradamente mientras se relamía los labios. Él no sabía porque, pero siempre había atraído a los pervertidos, está no era la primera vez que le hacían esa pregunta.

-No es de tu incumbencia-contestó ácidamente mientras se daba la vuelta para marcharse, el hombre le cortó el paso.

-Oye cariño, solo quiero jugar un rato ¿No te gustaría jugar conmigo?-preguntó el hombre con una voz que creía sexy.

-Te estoy diciendo que no-contestó Harry-¡Déjame pasar!-exigió. Él no era capaz de apartar a esa masa de músculos de su camino con su menudo cuerpo.

-Oh vamos, solo juega un rato-arrulló el hombre alzando su mano para acariciarle la mejilla. El ojiverde golpeo su mano y lo miró furiosamente.

-¡No me toques!-gruño. El hombre sonrío y se inclinó hacia adelante para susurrarle al oído.

-Te voy a tocar lo que quiera, dentro de un rato vas a estar suplicando-el hombre coloco sus manos sobre sus hombros y lamió su oreja.

Harry se retorció asqueado y un poco asustado, ningún pervertido había llegado a tocarlo realmente, normalmente se iban cuando les gritaba que lo dejarán en paz.

-No ¡Suéltame!-gritó intentando alejar al hombre, pero este lo dio contra la pared y le mordió el cuello agresivamente para después chuparle el moratón. Sus manos bajaron por sus hombros hacía su pecho y más tarde hacia sus caderas.

Harry comenzó a temblar asustado, este hombre era demasiado fuerte como para golpearlo, este hombre iba…iba a violarlo si no lograba detenerlo.

-Por favor…-rogó, pero el hombre solo sonrío y deslizo sus manos por debajo de su ropa. Harry cerró los ojos apretándolos con fuerza, su cuerpo comenzó a temblar, una lágrima se derramo por su mejilla.

-¡Te ha dicho que lo sueltes hijo de puta!-gritó una voz, y entonces Harry se dio cuenta de que el hombre ya no estaba encima suyo, no, estaba tirado en el suelo sobándose el golpe en la mejilla que Jacob le había proporcionado.

Harry suspiro temblorosamente y se dejo caer de rodillas al suelo abrazándose a sí mismo, ese hombre había estado a punto de…vi…violarlo.

Los ojos de Jacob se nublaron de furia al ver el terror marcado en los ojos de su imprimado, su lobo aulló de rabia en su interior. Él se acercó al hombre que se había atrevido a tocar lo que era suyo y comenzó a patearle el estómago repetidas veces sin importarle la sangre que salía de su boca.

-¡No vuelvas a acercarte a él maldito cabrón, hijo de perra! ¡¿Me oíste?!-gritó Jacob sin dejar de golpearlo, el hombre gritó que sí, pero Jacob siguió golpeándolo cegado por la rabia y el odio.

-¡Jacob!-gritó Harry al ver la sangre manchando el suelo, pero el cambia formas no se detuvo-¡JACOB! ¡PARA!

Harry se levantó del suelo y abrazó al Quileute por la espalda.

-Por favor, por favor, para-suplico enterrando su rostro en su espalda-por favor…

El lobo en el interior de Jacob rugió, quería venganza, quería la muerte de quién había hecho sufrir a su imprimado, pero las suplicas de Harry fueron más fuertes. Al darse cuenta de lo que estaba haciendo, Jacob se detuvo rápidamente.

-¿Harry?-preguntó desorientado, él había querido golpear al hombre, pero no matarlo. Los brazos de Harry apretaron su cintura en respuesta.

-Por favor vámonos-rogó el ojiverde. Jacob asintió mecánicamente sin dejar de mirar lo que había hecho, se sentía mal por haber casi matado al hombre, aunque también sentía una tremenda satisfacción en su interior, ese…hombre había tocado a Harry, ese hombre se había atrevido a marcar su piel y hacerle llorar.

El cambia formas se dio la vuelta y pasó un brazo alrededor de los hombros de su imprimado. Harry se inclinó hacía él ocultando su rostro en su pecho. Jacob gruño al ver el chupetón en su cuello.

Él no pudo evitar taparlo con su mano, sentía muchas ganas de remarcar ese chupetón y hacerlo suyo, pero sabía que no debía porque eso asustaría a Harry, eso lo alejaría y él no deseaba que eso ocurriera.

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¿Qué tal os parece? ¿Interesante o malo?

Cómo los capítulos son bastante largos los actualizare un día a la semana; los sábados. Esto es porque estoy muy atareada con mis estudios y sí pongo dos días a la semana sé que no lo cumpliré y no quiero decepcionarlos.

Si os ha gustado

¡Nos vemos el próximo sábado!

Besos, Yuki