Sobre las doce Lorne subió al apartamento, para echarle un vistazo a Connor, por supuesto no estaba en la cama. Estaba en el sofá jugando a la videoconsola con los auriculares puestos para no hacer ruido. Lorne tiró del cable que conectaba la videoconsola a la electricidad. Y Connor dio un bote del susto, por unos instantes pensó que se había roto la videoconsola hasta que oyó a Lorne justo en su cogote mandarlo a la cama. Connor estaba apunto de tirarse al cuello de Lorne cuando desde la planta de abajo Gunn le preguntó a Lorne si necesitaba ayuda ahí arriba con el chico. Lorne espero unos instantes y tras ver como el chico gruñía pero se iba finalmente a su habitación, le contestó a Gunn que no era necesario. Cuando vio bajo la rendija de la puerta que al luz se apagaba, tomó la videoconsola y salió del apartamento. Al cabo de 10 minutos de haber salido del apartamento un enfadadísimo Connor bajó las escaleras hasta el hall como un ciclón.

- ¿Dónde está mi videoconsola?

- En mi habitación (dijo Lorne) mañana te la regreso. Por hoy ya fue suficiente de jueguecito.

- Además, Connor, son pasadas las 12, hace una hora que deberías estar durmiendo ya. En vez de montar esta pataleta en medio del hall como un niño de 5 años.

- No estoy montando ninguna pataleta (montando claramente una pataleta) la videoconsola es mía, no tenías derecho a llevártela (apuntando con el dedo de una forma muy beligerante a Lorne).

- Como ya he dicho antes, son pasadas las 12, hace una hora que deberías estar durmiendo ya, tu padre va a estar fuera dos semanas. A menos que quieras pasarte estás próximas dos semanas durmiendo sobre tu estómago, te sugiero que subas esas escaleras igual de rápido que las has bajado y te metas en la cama y te pongas a dormir ¡YA! (dijo Gunn subiendo la intensidad del discurso a cada palabra que salía de su boca. Connor se quedó quieto mirándolos con cara de odio durante unos instantes, hasta que Gunn se llevó la mano al cinturón. Entonces Connor subió corriendo las escaleras y finalmente se acostó).

- Nunca un solo gesto tuvo tanto poder (dijo Lorne)

- Si, mi padre solía hacer ese gesto mucho.

- Vaya, nunca comentaste que tu padre fuera tan severo.

- Solo hacía el gesto, lo cierto es que nunca llegó a pegarme, la simple amenaza ya me aterrorizaba y me disuadía de desobedecerle, supongo que es algo del subconsciente.

- Jajaja pues con Connor ha funcionado también.

- Bueno, no todo ha sido mérito mío, Ángel se ha encargado de que ese mocoso cuando vea un cinturón vea algo más que un complemento para que no se te caigan los pantalones.

- Y que un cepillo no solo sirve para cepillar el cabello ¿no? (poniendo una mueca de dolor) jajaja

- Jajaja

- No deberíamos reinos, el grandullón no lleva ni un par de horas fuera y ya ha dado problemas con lo de acostarse. Van a ser dos semanas muy largas.

- Las más largas de mi vida (dijo Gunn tapándose la mano con la boca).

A la mañana siguiente Connor, nada más despertarse corrió al comedor. Efectivamente su videoconsola volvía estar en el sitio de siempre. Se duchó, se vistió, preparó la mochila para las clases de refuerzo que su padre le había obligado asistir para ponerse al día en sus estudios y bajó a la cocina a desayunar. Por supuesto estaba de un humor de perros e intentaba ignorar a Lorne y a Gunn. Que ya estaban hechos a esos desplantes de adolescente. Y aunque a Lorne le encantaba desayunar mientras hablaban amistosamente sobre temas agradables, Gunn, en el fondo prefería ese silencio. Al acabar el desayuno, Gunn, como siempre hacía llevó a Connor a la academia, acompañándolo hasta el interior del edificio y no en la entrada, como acostumbraba. Ángel no estaba y no quería tener problemas con el muchacho. Al menos, las 6 horas que tenía que estar en esa academia, estaría tranquilo que nada mala le pasara al muchacho. Connor por supuesto quería morirse de la vergüenza, que un adulto te lleve hasta clase ya es vergonzoso, pero que no te acompañe hasta la entrada sino que no se vaya hasta asegurarse que estás dentro era mortificante. Gunn incluso tuvo, la osadía de desearle un buen día y decirle que se portara bien. Por supuesto, aquello fue un tiro de gracia para la vida social de Connor. En aquella academia la mayoría de alumnados eran adultos que habían dejado los estudios de jóvenes y ahora compaginaban sus trabajos con las clases para poder conseguir un mejor empleo o ir a la universidad. Ya casi todos lo veían como la mascota del aula, y aquello, sin duda, no iba a ayudarle a que lo vieran como a un tipo más.

Vivir con Holtz había sido vivir con un palo metido en el culo constantemente. Vivir con Ángel a veces también era como tener un palo metido en el culo. Pero vivir bajo las órdenes de Gunn y Lorne era como vivir con una tubería de gas metida en el culo, en un culo ya de por si muy irritado. Eran mucho más restrictivos que Ángel, mucho más intransigentes y mucho más inquisidores. Monitorizaban todos sus movimientos, era ridículo. Un niño de 5 años tenía más libertad y autonomía de la que tenía Connor. Connor se sentía como un recluso bajo vigilancia. Se estaba asfixiando. Y cuando Connor se sentía de esa forma, solo había una cosa que le hiciera sentir mejor. Salir a matar demonios. Pero con aquellos dos siempre detrás de él, no había manera humana de salir de caza. Pero si no salía de caza Connor se iba a volver muy loco. Y sabía que aquello no acabaría bien. Connor sabía que era más fuerte, ágil y veloz que Lorne y Wesley juntos. A los ojos de Connor eran tan patéticos. Gunn con su camioneta y Lorne con toda su mierda pacifista. Cuando estaba su padre, los respetaba, bueno porque sino su padre se aseguraba que los respetase a fuerza de nalgadas. Pero Connor tenía claro que los únicos que valían la pena tener en consideración en toda la banda eran Spike, su padre y un poco Gunn que para ser humano, no lo hacía del todo mal. A los demás los veía como mascotas que a su padre le hacía gracia tener. Y le crispaba los nervios que alguien tan patético como Wesley, ¡E incluso Fred!, hubieran ido de caza con su padre, mientras él se tenía que quedar en casa. Él, el destructor., tomando leche calentita y yéndose a dormir a las 10, porque al día siguiente había colegio.

Lo peor es que cuando intentó, alejarse de la caza, y hacer la vida normal de un adolescente, se encontró con que su padre no veía correcto que saliera cada día con sus amigos, que se fuera, los fines de semana, a jugar a baloncesto o la Xbox o hacer el manta en el centro comercial, como hacen todos los adolescentes de ese maldito país. Ángel no quería que cazara, decía que quería que tuviera una adolescencia normal. Pero después le prohibía salir o le ponía un montón de condiciones estúpidas. Connor, a esas alturas estaba convencido que Ángel lo que quería en realidad era que volviera aquel bebé que le quitaron en vez de aquel adolescente con pensamientos, deseos y necesidades propias. Pero eso no se lo había dicho nunca, claro, porque en Connor se albergaba el miedo que Ángel se lo reconociese y que lo echara de casa y se fuera todo al garete. Pero Connor después de una semana de ser mangoneado y controlado por aquellos dos peleles estaba demasiado crispado para ponerse a analizar sus sentimientos. Solo sabía, que matando demonios, siempre se sentía mejor. Había nacido para luchar y era solo en la lucha que se sentía completamente realizado. Para desgracia de Ángel, era cierto, el hijo humano de dos vampiros, no estaba hecho para empastar caries o diseñar puentes. Connor era un guerrero, nació para serlo, estaba predestinado incluso antes de su nacimiento, y quería serlo, amaba ser un guerreo. De no haber sido tan poderoso…¡pero lo era! ¡Maldita sea, lo era, era poderoso! Poderosos como ningún otro humano lo podría llegar a ser. Y tanto poder solo podía tener una finalidad. Luchar contra el mal. Hasta su padre, que era un vampiro, se dedicaba a ello, y no entendía porque era tan reacio a qué él, nacido para luchar, hiciera lo mismo. Aquello lo frustraba hasta cuotas inimaginables. Pero a pesar de todos sus miedos, a todas las prohibiciones de su padre y a que lo tratasen como a un niño de pañales, Connor inconscientemente quería a su padre y era por eso que seguía con él. Pero no estaba seguro, cuánto más pesaría más su amor por su padre que su inevitable destino de convertirse el mejor guerrero de la historia.

Las cosas se calmaron un poco cuando Gunn tuvo que irse porque Fred lo llamó por algo relacionado con sus padres, le faltó tiempo para largarse, pero eso si antes hizo una llamada a Wes, ya que sabía que Lorne no tendría manso suficientes para Connor. Y así de paso abría camino para que Ángel y Wes se reconciliaran. Aquella disputa estaba yendo demasiado lejos. Lorne estuvo 100x100 de acuerdo con Gunn y aunque pensaba que hubiera podido encargarse solo de Connor decidió acceder a que Wes le echara una mano. Tanto Wes como Ángel eran demasiado cabezotas xara dar el primer paso, así que Gunn decidió darlo él por ellos. Por supuesto Wes accedió en seguida a echar una mano con Connor, se sentía tan culpable por que el chico hubiera sido raptado y llevado a aquella dimensión diabólica.

Era sábado por la noche y estaba encerrado en esas cuatro paredes, Lorne le había castigado sin poder ir con sus amigos a los recreativos porque una vez más él había perdido los nervios y lo había mandado a la mierda, no sin antes insultarlo a gusto. Lorne se había quedado un poco parado y tras agarrarlo de la oreja y arrastrarlo hasta el aseo y lavarle bien la boca, le había dicho que esa tarde no iba a ningún sitio y que se pusiera a escribir una redacción sobre la importancia de las buenas maneras en la vida. Y entonces la divina providencia llamó a la puerta del Hyperion vestida de Prada. Lo cierto es que Connor ignoraba por completo si aquello era Prada o Zara, pero la señora era muy elegante y sofisticada. Bueno, dejémoslo que lo era para un chico de la edad de Connor.

- ¿Wesley?

- ¿Elisabeth? Pero… pero…¿qué haces aquí? (preguntó Wesley cuando puedo salir de su asombro)

- Me envía el consejo. Hemos intentado contactar contigo, pero ni contestas a los emails, ni a las cartas, ni a las llamadas, así que no me ha quedado más remedio que tomar un avión y presentarme aquí.

- Bueno, quizás si no he contestado ni las llamadas, ni los emails, ni las cartas es porque no quería hacerlo. Yo ya no soy un guardián. Vosotros mismos me destituisteis ¿lo recuerdas?

- ¡Se te murió "la cazadora"! (dijo ofendida por el trato dispensado por Wes).

- Si (se hizo un silencio muy tenso. Connor estaba en la recepción había dejado de escribir y estaba muy atento al espectáculo). No has contestado a mi pregunta ¿Qué haces aquí?

- El vampiro que mató a tu madre está aquí (Wes se quedó petrificado). En alguna parte de Los Ángeles. Tu padre y otros 6 miembros del consejo vendrán a

- ¿Mi padre? Mi padre tiene más de 60 años y es una rata de biblioteca, no tiene ninguna posibilidad de matar a ese hijo de puta (Connor abrió muchos los ojos y se inclinó un poquito para oír mejor).

- Por supuesto que tu padre no tiene ninguna posibilidad, Wesley. (Elisabeth dijo como si estuviera diciendo que las vacas vuelan) No seas ridículo. Estamos aquí para catalogarlo, seguirlo, acabar de hacerle el perfil y después contactaremos con algún cazador adecuado y experto para eliminarlo. Necesitamos un sitio donde…

- ¡Ni, lo sueñes, no!

- Wesley no te lo estoy pidiendo, te estoy informando.

- ¿Qué? Pero como te atreves

- Habla con tu padre. Las llaves (alargándole la mano).

- Noooooooooooo (dijo indignado)

- Como he dicho solo te estoy informando. Wesley tu padre y los demás llegarán mañana a las seis de la tarde, si tienes algo que creas que pueda avergonzarte, te sugiero que te deshagas de ello. Tómalo como un gesto de cortesía entre excompañeros. Estaremos allí a las seis de la mañana, con o sin llaves (dijo y con un giró muy de Hollywood en opinión de Connor se dio la vuelta y salió por donde había entrado minutos antes)

- Connor, he de salir, quiero esa redacción acabada, los deberes acabados y el hall limpio como una patena para cuando regrese.

- ¿Y eso será a las…?

- No lo sé, puede que no me lleve nada o puede que me lleve mucho, sea como sea, cuando entre por esa puerta, más te vale que vea todas esas tareas acabadas, y bien hechas, Connor (dijo poniéndose su chaqueta y comprobando una vez más que lo llevaba todo). Lorne estará aquí sobre las tres, no me demoraré tanto, cualquier cosa llevo el teléfono (enseñándole el móvil) encima.

- Ok

- Y nada de tonterías Connor, o tu trasero va a lamentarlo mucho (y con esa última frase lapidaria, más propia de Gunn que de Wes, salió del hotel).