Gracias por leer =) Antes que nada decir que todo lo relacionado con medicina me lo invento. Yo ni idea.
Capítulo 2
-Detective Kate Beckett –dijo mientras sostenía su placa con la mano para que el escritor pudiera verla- y desde este momento seré la encargada de su seguridad.- Y ahí estaba su escritor favorito, acostado en la cama con el torso descubierto y el abdomen completamente vendado.
-Yo soy Richard Castle o lo que queda de él –extendió la mano para que la detective se la estrechara- encantado.
Cosa que la detective hizo –igualmente.
Sus miradas se volvieron a conectar y Kate tuvo que hacer un esfuerzo para romper esa conexión. Se había formado ese mismo vínculo que se había creado alrededor de ellos en aquella firma de libros algunos años atrás. Esta vez no había nadie que los interrumpiese, así que ella misma tuvo que hacerlo. Recordando que ella, ahora, no era su fan número uno sino la policía que debía cuidarlo.
El escritor seguía mirando a la detective a pesar de que ella había bajado la mirada para romper la conexión. Aquellos ojos color avellana lo habían dejado impactado, no podía dejar de mirarlos. Se fijó, también, en sus largos cabellos castaño claro y rizado que caía sobre sus hombros y en sus finos labios. Ella vestía una camiseta de manga corta de color blanco roto, que casi no dejaba ver la cadena de oro que colgaba de su cuello. La camiseta iba acompañada de unos vaqueros negros y altos tacones del mismo color. En su muñeca se encontraba un reloj que llamó la atención del escritor por lo viejo que era. Además, le pareció que ese reloj no era de mujer sino de hombre.
-Dígame, señor Castle, ¿recuerda algo más de lo sucedido esta mañana? ¿Algo que nos pueda servir de ayuda? –preguntó abriendo el pequeño cuaderno de notas que había cogido antes de salir de su casa. En algún sitio tendría que apuntar todo y llevar su investigación. No solo estaba para protegerlo, también debía investigar. Era su trabajo como inspectora.
-No, no recuerdo nada más. Ya le conté todo de lo que me acordaba al agente que habló conmigo después de despertarme.
La detective lo miró de soslayo y dirigió la mirada al cuaderno, en el que no tenía casi nada apuntado, escribiendo "No recuerda nada más" -Está bien. ¿Tiene alguna idea de quién quiere
verlo muerto? ¿Alguien a que le deba dinero, temas de apuestas, líos amorosos,…? -volvió a mirarlo a los ojos.
-Tengo el suficiente dinero como para no deberlo. No me gusta apostar, es decir, eso también está descartado. Y las mujeres quedan demasiado contentas conmigo como para querer matarme –dijo esto último guiñándole un ojo. –Si quieres puedes probarlo por ti misma –sonrió pícaramente.
Beckett prefirió ignorar aquel comentario y siguió. Ya sabía que era un mujeriego por lo que había podido leer en las revistas. -¿Recibe cartas o correos de sus admiradores?
-Sí, las dos cosas. Me gusta estar cerca de mis fans –sonrió.
-Entiendo. ¿Las lee? -le preguntó levantando las cejas. – Y si es así, ¿ha visto algo raro en ellas? ¿Algo sospechoso?
-Agente, claro…
-Detective –lo corrigió.
-Detective, claro que las leo. ¿Qué insinúas? Me ofendes, detective –recalcó la última palabra.
-Yo no insinúo nada. Hay muchos famosos que reciben cartas y dicen leerlas. Luego no es así, simplemente las tiran.
-Créeme yo no soy de ese tipo de famosos. Hasta las contesto.
-Entonces, ¿algo sospechoso?
-No, nada. Todas las cartas son para alabarme. Me quieren mucho. Normal. Soy un encanto, ¿no crees? –preguntó sonriente.
Kate sacudió la cabeza. -Aún así, las voy a necesitar y también necesitaré los correos.
-Si crees que pueden servir para atrapar al hij… a la persona que me ha hecho esto –se corrigió- está bien. Tanto las cartas como mi correo son todo suyo.
-Mandaré a alguien a su casa para que me las traigan. ¿Dónde las guarda?
-En mi despacho, pero no hará falta que mandes a nadie. Si me dejas el móvil, el mío me lo robó el mismo que me ha hecho esto –se señaló el abdomen vendado-, puedo llamar a mi madre y que ella las traiga junto a mi ordenador cuando venga a traer a mi hija.
-Bien. Tome –la detective le tendió su móvil.
Mientras Rick realizaba la llamada, Esposito llegó a la habitación junto a Ryan. Le traían todos los datos que habían conseguido recolectar del caso para que Kate pudiese investigar desde allí.
Beckett estaba concentrada en los documentos que le habían llevado sus compañeros. El escritor por su parte no paraba de mirarla y, aunque ella simulaba no darse cuenta, la estaba poniendo nerviosa.
-¿Puedo preguntarte algo, detective?
Kate solo lo miró.
-¿Por qué una mujer tan guapa como tú decide hacerse policía? Bien podrías haber elegido ser profesora, abogada, modelo,… -la mujer hizo una mueca de desacuerdo al escuchar la última profesión dicha por el escritor.- ¿Qué? No me mires así. Eres muy guapa y no estás nada mal. Créeme que cuando te digo que podrías ser modelo lo digo por algo.
Kate frunció el ceño.
-¿Te han dicho que te ves muy sexy cuando haces eso? –sonrió.
-¿Puedo continuar con esto? –preguntó levantando los papeles. -¿O vas a seguir con las preguntas?
-Una pregunta más y te dejo. Pero ésta me la tienes que contestar.
-Está bien, si eso sirve para que me deje trabajar, vale.
-¿Tendrías una cita conmigo cuando todo esto acabe? Bueno, siempre podemos tenerla antes si no puedes aguantar.
Kate abrió la boca sin darse cuenta. ¿Cómo podía ser tan creído? "si no puedes aguantar" ¿Qué?
-No, no la tendría. Y ahora sí, déjeme seguir.
-¿Por qué? Si, lo pasaríamos muy bien –la miró tentador.- Créeme. ¿Qué dices? ¿Acepta?
-Dijo que ésa era la última pregunta.
-Todavía tengo tiempo para convencerte. ¿O es que tienes novio?
Kate sacudió la cabeza. –Última pregunta, ¿recuerda?- La detective agachó la mirada hasta los papeles y siguió con su trabajo.
El escritor le pidió una hoja en blanco de su cuaderno e hizo un avión con el que se puso a jugar como si fuese un crío. Beckett lo miró sin poder creérselo pero no le dijo nada. Al menos estaba callado y no haciéndole preguntas.
-Papi, papi
-Hey, calabaza – le dijo a su hija cuando la vio entrar a la habitación llamándolo y corriendo hacia él.
La niña sin tener cuidado se tiró a los brazos de su padre para abrazarlo. Rick hizo una mueca de dolor.
-Alexis, hija, ten un poco de cuidado que tu padre está herido y le puedes hacer daño.-la regañó su abuela.
-Lo siento –dijo la niña poniendo cara de pena.- ¿Te he hecho daño, papi?
-No, estoy bien. Ahora mucho mejor desde que has llegado – le dijo mientras le revolvía el pelo.
La niña sonrió tras la respuesta de su padre y éste la volvió abrazar. –Anda ven, siéntate aquí en la cama a mi lado.
-¿Qué tal estás, Richard? ¿Te duele menos ahora que cuando me fui?
-Me sigue doliendo pero con la pastilla que me han dado es soportable.
La actriz se acercó al lugar donde se encontraba Kate que observaba la escena desde la otra cama. –Soy Martha, la madre de este engendro. Tú eres la policía que debe cuidarlo, ¿no?
-Sí, soy la detective Kate Beckett y soy la encargada del caso de su hijo. –Kate le tendió la mano en modo de saludo.
Martha miró aquel gesto. –Querida, no hace falta que seas tan formal conmigo, yo prefiero saludarte con un beso. –indicó mientras se lo daba.
-Papi, ¿quién es ella? –dijo la niña señalando a la detective.
-Es poli… detective –se corrigió.- Y está aquí para protegerme.
Alexis se levantó de la cama de su padre y se posicionó en frente de Kate. –Hola, yo soy Alexis, y él es mi papa –dijo mientras miraba a Rick. La niña le tendió la mano como antes había hecho Beckett con su abuela.
La detective le correspondió al gesto y sonrió. –Yo soy Kate, y soy la encargada de cuidar a tu papá.
La niña también esbozó una sonrisa. –Gracias por cuidarlo.
-No hay de qué, pequeña. Es mi trabajo.
Martha dirigió su mirada a su hijo y vio como éste miraba a la detective. Dejó a su nieta hablando con Beckett y se acercó a Rick.
-Richard, no te olvides que está aquí para protegerte. Esa chica no es ninguna de esas fans tuyas ni tampoco esas mujeres que se te tiran al cuello. –le dijo en un susurro para que Kate no la escuchara.
-Ya lo sé madre. Ella es distinta.
-Por eso, Richard, no lo estropees. –le dio una palmadita en el hombro.
Alexis volvió junto a su padre. –Papi, tengo que enseñarte algo que hice en cole –la niña fue a la silla en la que antes su abuela había dejado su mochila.
Kate se quedó en el mismo lugar que estaba y aprovechó que Rick estaba con su hija y su madre para empezar a leer las cartas que le había dado Martha. De vez en cuando contemplaba la escena familiar. Le sorprendió que el hombre arrogante y creído de antes pudiese ser tan buen padre.
La detective seguía leyendo las cartas cuando vio a Alexis a su lado. –Kate, ya me voy. Cuida mucho de mi papá. Y no dejes que haga tonterías –Beckett no pudo evitar reír.
-Okey, Alexis – le dijo todavía riéndose.
-Gracias, buenas noches.
-Buenas noches -respondió.
Martha se acercó a ella, también. –Buenas noches, querida. Espero que mi hijo no sea muy pesado –miró al mencionado.
-Pero ¡madre!
-Lo siento, hijo, es la verdad. Cuando quieres eres un verdadero pelmazo y es un poco difícil soportarte. Pórtate bien y no molestes mucho a la detective que está aquí para protegerte no para aguantarte. – La actriz sonrió a Beckett y le dio la mano a su nieta para salir de allí. La pequeña se despidió con un beso de su padre y le dijo adiós a Kate con la mano. Gesto que la detective le devolvió.
Antes de que Beckett se volviese a sentar en la cama entró una enfermera con una bandeja de comida para el escritor.
-Detective, ahora mismo le trae mi compañera su cena.
-Vale, muchas gracias.
-Señor Castle, ¿necesita algo? –la enfermera se acercó a él para mirarle las heridas. Le puso una nueva venda.
-No necesito nada, gracias. Estoy bien. Y más con gente como tú cuidándome. –La joven enfermera se ruborizó ante aquel comentario y la bonita sonrisa que éste le ofreció.
"Éste coquetea con todas" –pensó Beckett.
La compañera llegó y le entregó la bandeja a Kate. La otra enfermera preparaba todo para que Rick pudiese comer cómodamente.
Las dos enfermeras se fueron dejándolos nuevamente solos.
Kate comía en silencio en la otra cama pensando que la próxima vez le pediría a sus compañeros que le llevasen comida de fuera. La comida del hospital estaba asquerosa. La detective miró a Castle. Éste no comía, más bien intentaba hacerlo. El escritor no podía mover mucho su brazo derecho, ya que las puñaladas las había recibido en esa parte del abdomen y le dolía al mover el brazo derecho. Por lo que utilizaba su extremidad izquierda.
-No pensaba que esto fuese tan difícil.
-Y tú lo haces más complicado.
-¿Me acabas de tutear? –dijo fingiendo sorpresa.
-¿Te molesta?
-No, no para nada. Solo me sorprende que hayas dejado al lado los formalismos.
Kate se rio al ver cómo el escritor se había derramado encima la cuchara de sopa que intentaba llevarse a la boca.
-No se ría de mí, detective. –Castle puso cara de ofendido. Y se limpió el torso manchado.
-Lo siento –pero antes que Rick le pudiese contestar, Beckett volvió a reírse al ver que le había pasado otra vez lo mismo.
-Detective…
Kate volvió a reír pero esta vez por los morritos que había puesto Castle y la cara de perrito degollado. –Lo siento. Lo siento, Castle. Pero no puedo evitarlo.
-Mmm… ¿Y qué tal si me ayudas y dejas de reírte? –le preguntó con las cejas levantada.
-¿Me estás diciendo que te dé de comer?
-Sí. Venga, detective. ¿No me digas que te da vergüenza? –añadió al ver la cara de Kate.
-No es eso, es que yo nunca le he dado de comer a nadie.
-No es tan difícil. Es lo más sencillo del mundo. ¿Me ayudas?
Kate asintió. No iba a admitir que sí que le daba vergüenza.
-¿No me vas a hacer el avión? –volvió a poner los morritos.
-¿De verdad, Castle? Mira que me voy a arrepentir de ayudarte.
-Claro, prefieres reírte de mí –sonrió.
-Siempre podemos llamar a una enfermera. La de antes no creo que te pongas muchas pegas en ayudarte ni en hacerte el avión.
-No, yo tampoco lo creo –volvió a sonreír.- Pero venga, tendré que aguantarme con que me des de comer tú sin que me hagas el avión. –Kate lo miró mal. –no me mires así, detective, que me das miedo.
La detective cogió la cuchara y la llenó con sopa. –Deberías tenérmelo.
