Bueno aquí un nuevo cap de mi historia n_nU gracias a todos los que la leyeron :D Son awesome, espero que se me pegue de su awesomeness (:~

Bueno n_nU este cap no tiene mucho sentido & tiene suspenseeee ~

Enjoy it :D~

Love you ~

Kissess

-Shay Fuera-

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Ambos se vistieron, él en el baño y ella en el cuarto.

Cuando Arthur estuvo listo, golpeó la puerta desde adentro.

- ¿Puedo?

- Claro. – respondió la inglesa.

Al salir, la vio. Era realmente hermosa. Llevaba una falda roja (a juego con una corbata del mismo color), bastante corta, una camisa blanca y un suéter escote en 'V' color beige, mirando hacia abajo, llevaba unos mocasines color café, sus piernas eran perfectas, de verdad se parecía a él, ya que los dos llevaban casi la misma ropa, cualquiera diría que eran mellizos.

- Beautiful. – afirmó él mirándola de pies a cabeza.

Ella fingió no oirlo y sacó de una cajita un par de lazos rojos, que a Iggy le parecieron los de Seychelles.

Alice pasó los dedos por su pelo como para peinarlo un poco y luego lo dividió en dos. Lo ató en dos lazos altos, dejando su rostro descubierto, excepto por un flequillo que caía sobre su frente y resaltaba el verde de su mirada.

- I'm redy now. – anunció ella mientras se terminaba de poner un poco de brillo en los labios.

Arthur abrió la puerta y se hizo a un lado.

- Ladies first.

Ella sonrió para sus adentros y le miró por un segundo, luego salió.

-º-º-En casa de Seychelles-º-º-

Los dos ingleses estaban en la puerta, se miraron un segundo.

- No puedes si quiera vestirte bien… - se quejó Alice acomodando la corbata del otro.

- Parece mi madre. – se dijo él.

Después Alice llamó a la puerta y se paró detrás de Arthur.

La muchacha morena abrió y al ver a Arthur su expresión fue sorprendida.

- ¿Arthur? ¿Qué haces aquí?

Sin decir nada, el inglés se hizo a un lado dejando que Seychelles vea a Alice.

Si bien antes la isleña estaba sorprendida ahora se le iban a salir los ojos.

- ¿Q-quien es ella?

- Eso te lo iba a preguntar a ti. – respondió el ojiverde.

- ¿De qué hablas?

- El imbécil piensa que esto tiene que ver con algo que tú le enviaste. – dijo una molesta Alice.

- Más bien enviaste a casa de Kiku, por error. – corrigió él.

- Y-yo no envié nada… - se quedó pensativa – pero ahora que lo mencionas… Alfred fue a casa de Francis ayer, y él le entregó algo y América le dijo: Seguro Arthur se pondrá eufórico.

Los dos ingleses se quedaron paralizados.

- Holly bastard! – gritaron al unísono.

Arthur suspiro.

- Gracias, Seychelles. – agradeció el inglés y luego arrastró a Alice hasta América…

-º-º- En el camino -º-º-

Arthur iba corriendo y Alice detrás de él, pero ella no era tan veloz así que se iba cansando, perdía el aire y la fuerza.

- Arthur stop! Please stop!

- ¿Qué pasa? – se detuvo y al voltear vio que la inglesa se estaba hiperventilando y jadeaba.

- Necesito descansar…

- B-bien. – se sentó en la acera y ella se sentó a su lado.

La chica se quitó el suéter puesto que allí hacía mucho calor. La camisa que traía entallada a la cintura, dejaba ver perfectamente sus curvas, una vez más Arthur se dijo que era hermosa.

- Ya está. – anunció Alice. – Pero esta vez hay que caminar.

Él se puso de pie y tomó el suéter de la chica. Ella se quedo viéndole un segundo en él rodeo la cintura de la chica con el suéter y lo ató.

- Por si acaso. – dijo dedicándole una media sonrisa.

Durante el camino ninguno dijo nada, ni se miraron. Solo caminaron el uno junto al otro, al mismo ritmo.

Al llegar a casa del americano, los dos llamaron al mismo tiempo.

Un desalineado y a medio vestir Alfred abrió la puerta. Al ver a Alice pareciera que los ojos le iban a saltar.

- Who is this pretty lady? – dijo acercándose a besar la mano de la inglesa, que la apartó de inmediato.

- Eso lo debo preguntar yo. – dijo Arthur.

- What are you talking about?

- Me parece que tiene que ver con tu regalo.

- Oh, recibiste mi regalo… espera, ¿cómo supiste que era mío?

- Seychelles me lo dijo. Ya dime, ¿qué es lo que contenía el frasco?

- El baño de burbujas de Francis, él dijo que era… "el liquido del amour" – hizo una mala imitación de la voz del francés.

- Eso no explica esto. – señaló a la rubia.

- ESTO, tiene nombre imbécil. – dijo una molesta Alice.

- Sorry. Eso no explica qué hacía Alice en mi casa.

- Yo tampoco puedo saberlo, pero, si llamamos a Francis, quizás todo se aclare. – Alfred tomó su teléfono celular.

El americano se dispuso a llamar al francés, estuvo un rato esperando hasta que…

- Francis, my friend. It's me the hero… - escuchó al francés hablar – Si, es por el regalo de Arthur… aham… OK, thank you. Bye. – colgó.

- ¿Y bien?

- Dice que espera que la disfrutes y que de nada. – Alfred sonrió.

Los ingleses suspiraron al unísono.

- Bien… quizás no sea por el regalo. – dijo Arthur a Alice mientras se iban de vuelta a casa.

- What are we going to do?

- Nada, Alice. Volver a casa.

- Nuestra casa.

- That's it.

Mientras caminaban a casa iban pensando.

Arthur pensaba en que debería compartir su casa con una extraña. Y Alice pensaba que debería compartir su casa con un bastardo usurpador.

Al llegar a casa ambos sacaron una llave.

- Esto se pone cada vez más raro… - comentó Arthur apartándose para dejar que Alice abra la puerta.

Ella coincidió.

Entraron a la casa y Arthur cerró la puerta.

- ¿Cómo vamos a hacer? – inquirió ella.

- Uno de los dos va a tener que dormir en el sofá.

- Yo lo hare.

- Iba a decir yo. ¿Segura?

- S-si… segura. – fingió media sonrisa.

Arthur buscó algunas mantas y almohadas para Alice, y preparó el sofá para hacerlo más cómodo.

- Gracias, Arthur. – dijo ella.

- Está bien… - luego se fue a su cuarto.

Alice se acomodó en el sillón e intentó dormir. Le fue muy difícil, y cuando por fin pudo conciliar sueño el sol entraba por las ventanas evitándole dormirse.

Frustrada por la falta de sueño, se levantó y fue hasta la cocina, vio la hora, eran las 5 am, temprano.

Tomó las cosas para prepararse un té.

- ¿Qué haces Alice?

Volteó y vio al chico en la puerta de la cocina.

- No puedo dormir, así que preparo un té.

- Yo tampoco puedo dormir…

- ¿Te hago uno también?

Él asintió.

Ella preparó té para ambos.

- ¿Cómo te gusta?

- Dos y media de azúcar.

- I-igual que a mí. – dijo una sorprendida inglesa.

Él la miró extrañado por un segundo y luego bajó la mirada.

Al terminar de prepararlos se sentó en la mesa y los puso encima. Él se sentó frente a ella.

- Thank you. – Arthur agradeció.

Ambos bebieron del té al mismo tiempo, se miraron e hicieron un gesto raro, todo al mismo tiempo.

Terminaron al mismo tiempo.

Un silencio incómodo invadió la cocina. El ambiente pesado se ponía cada vez más pesado y los ingleses se ponían nerviosos.

Ambos se pusieron de pie al mismo tiempo y dejaron las tazas en el lavabo de la cocina.

Luego, sin decir nada, subieron hasta el cuarto.

- Y-yo,… déjame sacar mi ropa y me cambiare en el baño.

Ella se sentó sobre la cama mientras Arthur tomaba su ropa.

Cuando estuvo sola en el cuarto miró todo de arriba a abajo. Todo le era familiar, pero sus recuerdos le parecían vistos con otros ojos, como si no fueran del todo suyos.

Desabrochó su pijama lentamente y quitó la parte de arriba. Luego el pantalón y lentamente caminó hacia la cómoda y sacó la ropa interior. Luego fue al armario y tomó un traje, una falda tubo con una chaqueta marrón, y una corbata de un tono más oscuro. Se vistió lentamente y luego se peinó.

Cuando acabó tocó la puerta del baño.

- ¿Se puede?

- Si.

Alice entró. El chico aún no tenía puesta la camisa, y estaba clavado frente al espejo.

- ¿Sucede algo? – inquirió ella un poco nervioso.

Él no respondió.

La inglesa se acercó al chico y al ver el espejo también quedó atónita.

- Can you see…?

- Aham…

Era algo impresionantemente extraño. Arthur en lugar de ver su reflejo, veía a Alice en el espejo. Y a Alice no le pasaba algo diferente, veía el reflejo de Arthur en el suyo. Ambos estaban asustados.

- ¿Cómo es posible…? – dijeron al mismo tiempo.

- Arthur, esto me está dando miedo…

- Igual a mí…

Ambos apoyaron una mano en el espejo y allí sus manos se juntaron. Al sentir el contacto una ola de calor recorrió sus cuerpos, seguida de una corriente eléctrica, que les obligó a quitar sus manos.

- Y se pone cada vez más raro. – otra vez, hablaron al mismo tiempo.

Alice se alejó del espejo y le alcanzó a Arthur su camisa.

- Tenemos una reunion hoy. – le indicó. Él asintió.

El inglés terminó de vestirse y los dos bajaron al vestíbulo.

Antes de salir por la puerta Alice volvió a verse al espejo, aún veía el reflejo de Arthur, pero ahora ya no le sorprendía o molestaba, simplemente se acomodó el cabello y miro al chico.

- ¿Lista?

La chica asintió.

Él abrió la puerta y se aparto.

- Ladies first.

Ella salió y Arthur detrás de ella.

-º-º- En la Reunión -º-º-

Los dos ingleses llegaron a casa de Turquía, donde sería la reunión. Llamaron a la puerta al mismo tiempo.

El turco abrió con una sonrisa.

- Arthur, amigo… y…

- Alice. – se presentó ella.

- Es un placer, querida. – tomó la mano de la inglesa y la besó.

Ella no le prestó atención.

Pero Arthur… siento algo extraño en el pecho, como si algo le golpeara, fue raro, pero no le dio mucha importancia.

- Bien, adelante. – invitó Sadiq.

Los ingleses entraron a la casa y fueron hasta donde estaban todos reunidos.

Todas las naciones que estaban presentes voltearon a ver a Arthur y la muchacha que lo acompañaba.

Varios susurros se levantaron en el cuarto, pero se silenciaron cuando los ingleses tomaron asiento.

Durante la reunión ninguno de los dos dijo una sola palabra. Estaban aún aturdidos por lo que ocurría, pero ambos pensaban igual: Debían aceptar al otro, porque de alguna manera se sentían conectados.

Y así los días pasaban y se iban acostumbrando al hecho de que ninguno iba a irse de la casa. Y se dieron cuenta de que no se separaban en ningún momento, es decir, no habían ido a lugares diferentes al mismo tiempo, eso les pareció extraño, pero ¿qué cosa no lo había sido desde el día en que se encontraron?

Ya habían decidido que no era tan malo vivir juntos. Aunque Arthur se quejaba de que Alice actuaba como su madre y era una obsesiva compulsiva.

-º-º-Pasadas dos semanas del encuentro-º-º-

Alice se encontraba recostada en el sillón. Era media tarde y no tenía nada que hacer, ya había limpiado la casa y ordenado la ropa; Arthur estaba tomando un baño, así que tampoco tenía con quien hablar.

Cuando iba a subir las escaleras, alguien llamó a la puerta…

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CHAN CHAN CHAN ~

Esperen al proximo capi :D~

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Kisses

-Shay Fuera-