Capitulo 2
Un año había pasado desde su encuentro con aquella mujer del mar, la paz en algunos momentos se había convertido en algo cotidiano, aun cumplía con sus misiones como asesino, sobre todo cuando Aveline necesitaba ayuda en su propio terreno, el haberse mantenido ocupado le había ayudado a aliviar el dolor por su perdida y ahora sentía que finalmente lo había dejado en el pasado… así lo hubiera querido ella.
Ahora había un nuevo tema que llamaba su atención, algunos habitantes de Boston y muchos de los viajeros de la frontera contaban historias sobre una mujer, una aborigen que ayudaba a los suyos, era feroz, implacable en su ataque y rápida como un gato montes, nadie le había visto a ciencia cierta, no sabían en realidad su apariencia porque la chica era discreta, lo ultimo que sus victimas veían era el brillo de su hacha justo antes de su ataque… victimas… victimas que eran victimarios que al final recibían su castigo gracias a ella.
No sabía que, pero algo le impulsaba a seguir aquella historia, a encontrar a "el demonio de la muerte" como le llamaban e intentar averiguar que era ese mito en realidad. Su informante le había llevado hasta una de las reservas en la que prisioneros aborígenes eran tomados y encarcelados por actos poco creíbles, acusaciones falsas que hacían que los internaran en celdas y bajo condiciones inhumanas que no hacían más que enfurecer al joven asesino. Se escabullo entre las hojas y los arbusto hasta llegar a aquel camino que según entendía era recorrido por los carceleros por las tardes cuando llevaban nuevos prisioneros hasta su refugio, subió por uno de los árboles y aguardo, espero por pistas que le ayudaran a elegir su siguiente paso, seguramente aquella mujer aparecería y entonces sabría si otro de los rumores sobre ella eran ciertos… si de verdad era ella un templario...
Tal y como lo supuso la carreta con los nuevos prisioneros se acercaba, desde su escondite en las alturas pudo ver como eran golpeados y maltratados los miembros de una tribu nativa, moría por ir y ayudarles pero debía esperar un poco más, entonces lo noto, algo se movía por entre los arbustos, era rápido y decidido, aquella sombra subió por una de las rocas y de un salto callo sobre el carruaje, derribo a los dos guardias de atrás y con su hacha termino con el conductor, con esa misma arma rompió las cadenas de los aborígenes y les dejo ir para luego observarles marcharse.
Connor se sorprendió al mirarla más de cerca, usaba su tradicional atuendo de color azul, piedras, varitas y huesos formaban el collar y el cinturón que le adornaban al igual que las plumas que insertaba en su negro cabello amarrado en un par de trenzas. Entonces la chica guardo su arma en su cintura y comenzó con su camino de vuelta a las sombras, el joven asesino sabía que aquella mujer se había dado cuenta de su presencia, pero por lo visto no le había importado, así mismo el moreno le había dejado ir, ahora que sabía quien era ella sería más fácil rastrearla.
Necesitaba más información y sabía que ahora solo un hombre podría proporcionársela, llego hasta la mansión del Sr. Winters quien al parecer ya esperaba por él.
- Connor muchacho, ¿en que puedo ayudarte? - dijo el hombre para dar la bienvenida al muchacho mientras tomaba asiento para disfrutar de su é.
- necesito información, se que algunos de sus hombre ya se han encontrado con… "el demonio de la muerte"
- oh ya veo, así que estas detrás de "la Independiente"
- la … ¿independiente?
- ese es su nombre clave… me temo Connor… que ella es un templario, por lo que se es parte de ellos aunque tal vez no de forma completamente directa, pero recurren a ella cuando se trata de misiones especiales - dijo el hombre bebiendo de su taza
- pero ella estaba ayudando a esa gente… ¿por que los templaron querrían que hiciera eso?
- tal vez es una misión especial… lo único que sabemos es que se esconde en la región norte de la frontera y puedo asegurarte… que es peligrosa… tal vez no debas meterte con ella
- si lo que dices es cierto y ella es un Templario… mi deber es acabarle… muchas gracias por la información Sr. Winters
- pero Connor…- trato de decir el hombre, pero el asesino ya había salido de la habitación y de la mansión
Sus pasos le llevaron hasta la parte norte de la frontera, el invierno comenzaba a sentirse, las hojas de los árboles caían constantes sobre el suelo lo que hacía más difícil el encontrar y descifrar los rastros sobre el, aunque si había encontrado pistas sobre el lugar donde posiblemente "la independiente" se ocultaba.
Llego hasta un plano pequeño en el bosque donde claramente se podía ver la luz de una fogata, con cuidado y procurando toda la discreción posible se acerco hasta el lugar, subió por uno de los árboles y desde allí observo a la joven de traje azul que sostenía unas hojas y unos mapas en su mano.
- ¿quién esta ahí? – dijo la chica poniéndose de pie con su hacha en la mano – sal ahora de tu escondite, se que estas ahí – Connor no tenía razón ya para seguir escondido, ya le habían detectado y no habría forma de volverse a esconder de ella.
- tranquila… no pienso hacer nada… al menos no aún - dijo el chico saliendo a la luz del fuego
- ¿quién demonios eres?, ¿como me encontraste? -pregunto la joven bajando su arma, por increíble que le pareciera estaba bajando un poco su guardia
- me temo que mucha gente ha notado tu presencia – Connor no entendía del todo porque la trataba… con tanta calma… después de todo era un templario por lo que había escuchado, sin embargo y pese a todo no se sentía amenazado por ella, por el contrario al saberla una nativa igual que él… le hacía sentir que no tenía que lastimarla – no fue problema conseguir información tuya, aunque no la tengo toda – la chica le miro con ira, ¿quién se creía que era ese hombre?, si lo que quería era atemorizarla estaba muy equivocado, nunca se había distinguido por ser una presa
- no has contestado a mi pregunta, no me haz dicho quien eres – dijo ella con su mano en su tomahawk lista para atacar en cualquier momento, lo extraño era que hasta ahora le había dejado vivir, cualquier otra persona hubiera muerto en el momento en el que le detectara cerca de ella
- la pregunta es ¿quien eres tu… templario?… es extraño pero pese a que trabajas para ellos, has atacado a algunos de sus grupos
- ¡ha!- dijo ella dándole la espalda acercándose a la fogata – templario o no… asesino o no, no me importa, yo haré lo que sea para defender a mi pueblo, es lo único por lo que estoy luchando
- nuestras causas no son tan diferentes
- no te atrevas a compararme contigo… no somos iguales… si has venido a matarme inténtalo de una vez, tengo otra diligencias de prisioneros que atacar
- si la diligencia que viene de Woodwery es lo que intentas atacar, temo decirte que te están esperando y no será sencillo que lo logres tu sola
- ¿por que me dices eso? ¿me estas ayudando?
- porque como te dije antes, comparto tu causa… mi nombre es Connor y estoy dispuesto a ayudarte a liberar a esas personas, a nuestras personas - contesto el moreno con calma en la voz y en la mirada, lo que al parecer compartió con la dama frente a él.
- Alsoomse… - contesto ella recibiendo una mirada de duda en aquel el hombre - mi nombre es Alsoomse y es hora de trabajar.
La diligencia se acercaba despacio por el bosque hasta su objetivo, si querían ayudar a esa gente tendrían que hacerlo antes de que llegaran al fuerte, de lo contrario no podrían resscatarles, las fuerzas que había en aquel lugar asegurado eran grandes hasta para ellos y no solo podrían estos salir heridos, si la gente de su pueblo también.
Connor fue el primero en saltar de rama en rama hasta la punta de uno de los árboles, desde ahí diviso la carreta que se acercaba, la independiente vio su señal y salió al camino interceptándola
- ¿pero que tenemos aquí?, no me digas jovencita que has venido a tratar de salvar a tu gente, lo mejor es que aceptes tu destino y subas a la carreta… pues como ves – decía el hombre al tiempo que daba una seña para que más guardias salieran de la carreta rodeando a la chica – te estabamos esperando
- lo se y fue por eso que acepte compañía – dijo la joven poco antes de que Connor saltara del árbol y matara a los guardias detrás de la carreta, ante la confusión la chica de azul comenzó a eliminar a los que se encontraban al frente, al poco tiempo las fuerzas enemigas se habían reducido y el comandante comenzaba a sentir miedo, tanto que salto de la carreta corriendo para buscar refugio, pero la chica no le dejaría marcharse tan fácilmente para que alertara a sus compañeros, enfoco su vista a él y lazó su hacha directo a su espalda haciendo que este cayera sin vida al suelo, pero ahora sin su arma era vulnerable, otro de los guardias lo había visto y se lanzó al ataque con su espada apuntando a la chica, Connor lo había visto también y sin pensarlo se interpuso recibiendo una herida profunda en su hombro, Alsoomse tomo la tomahawk del asesino y con esta elimino al guardia y libero a los hombres cautivos que de inmediato decidieron ayudar a la pareja eliminando a los enemigos restantes para luego escapar, la independiente miro a Connor recargado en el tronco de un gran árbol que ahora comenzaba a teñirse de rojo debido a la sangre que derramaba el asesino, tal vez eran enemigos, miembros de grupos completamente diferentes… pero seguían una misma causa, él le había ayudado y aun siendo quien era… Alsoomse tenía orgullo, y su orgullo no le permitía dejarle ahí, no después de lo que había hecho por ella y por su gente, se acerco hasta el moreno y paso uno de sus brazos por su cuello mientras lo tomaba de la cintura, lo importante en ese momento era salir de la vista de todo enemigo.
Caminaron por entre la nieve hasta el refugio formado por rocas y las ramas de un gran árbol, aquella cueva era perfecta para pasar la noche, Alsoomse había prendido una fogata y en ella había derretido algo de nieve formando agua caliente, tenía que revisar la herida y limpiarla para que pudiera sanar, la perdida de sangre había hecho al asesino perderse en fiebre, cerraba sus ojos recargado en la pared de la cueva resistiendo el dolor, la joven se acerco hasta él y despacio fue separando los botones de su traje desprendiendo poco a poco la tela de su piel, por un momento y por increíble que pareciera se impresiono por lo fuerte de aquel moreno pecho, marcado por cicatrices de guerra y por músculos gracias a su duro entrenamiento, la joven movió un poco su rostro despejando su mente de aquellos ridículos pensamientos y continuo con su trabajo, limpio la herida que había finalmente dejado de sangrar, calentó la punta de una de las flechas y con esta la cauterizó para finalmente cerrarla y dejarla sanar, el dolor había sido intenso, Connor lo había soportado deteniendo un grito en sus labios, cuando finalmente la chica termino se dejo caer en su hombro, en el espacio entre el hombro y el cuello de la chica tratando de recuperar el ritmo de su respiración, sin quererlo la escencia de la chica llego hasta sus pulmones fascinándolo, trayendo a él una sensación que creía había olvidado, Alsoomse de alguna forma se sentía cómoda con la cercanía del hombre, algo… tal vez lastima por él le hacía dejarlo a su lado, le hacía rodearlo con los brazos como tratando de calmar… el dolor en él. Lentamente los labios del muchacho comenzaron a subir por el cuello de la chica rozándolos, seguían con su camino hasta que llegaron a los labios de la misma.
-… Le Ann…- pronuncio Connor antes de tomar los labios que tenía al frente, la joven independiente se sorprendió al principio por aquella acción, poso sus manos en su pecho con la intención de detenerle, de apartarlo de ella, pero al sentir aquellos calidos labios, al dejarse llevar por aquel beso, simplemente no pudo hacerlo y por el contrario comenzó a corresponderlo. Cuando el gesto termino, cuando él se separo de ella quedando inconciente por la fiebre y el cansancio la chica le observo, había escuchado perfectamente como le había llamado con otro nombre, estaba claro que no era ella a quien besaba y sin embargo tenía que admitir que la sensación que había producido en ella, había sido algo completamente singular… tenía que alejarse de él, había cumplido con salvarle, ya no le debía nada y era libre de marcharse, le cubrió con sus ropas y al amanecer del otro día partió sin más.
Connor había despertado al otro día confundido, imágenes de lo que había pasado en batalla estaban presentes en él, pero de haber llegado a la cueva todo era disperso y confuso, en nada le ayudaba la ausencia de la joven, esta le había dejado sin explicación alguna más sabía que ella le había ayudado. Sabía además que la misión de la independiente no había terminado, podría rescatar y destruir cuanta caravana con prisioneros pasara por el camino al fuerte, pero mientras ese fuerte existiera su gente nunca estaría a salvo, sabía que seguramente ese sería su próximo objetivo y por más que lo negara sabía… que no la dejaría sola.
La joven de azul observaba fijamente el fuego que danzaba frente a ella en su campamento improvisado, tenía que prepararse fisica y mentalmente para su ataque al fuerte, era una misión difícil, una apuesta cuyo precio sería la muerte, pero no podía detenerse, se había prometido ayudar a su gente y nada evitaría que lo hiciera o por lo menos eso pensaba ella y es que en realidad ya no pensaba, a cada momento se metía en su mente el recuerdo del beso calido y amoroso de aquel joven, era una tontería pues había sido un simple toque y sin embargo no podía olvidarlo, la sensación, la dulce sensación se repetía en ella una y otra vez con tan solo invocar el recuerdo, subió sus dedos hasta sus labios recordando aquellos masculinos tocando los suyos, pero el ruido de alguien acercándose a ella le alerto haciendo que se pusiera de pie en seguida.
- esta vez fue más sencillo encontrar tu rastro, creo que te descuidaste un poco – decía Connor acercándose a la fogata mirando de frente a la chica
- últimamente tengo la mente en otra parte
- entiendo lo que estas planeando, pero atacar el fuerte no te ayudara en nada, menos ahora que las tormentas de nieve estan por caer – la chica guardo silencio un momento, ese era su plan, estaba sorprendida de que el lo supiera, pero sabía muy bien que si su mente estaba distraída.. era a causa de él – aun si lo destruyes, habrá algún otro al que llevaran prisionera a nuestra gente
- ¿y que sugieres? ¿que no hagamos nada?
- no, destruiremos ese fuerte, llevaremos a cuantos podamos hasta mi villa, mientras haya gente buscando lo que las tribus poseen… esta guerra no terminara, lo más fácil sería defender un territorio en lugar de atacar uno
- si ubicamos a todas las tribus en tu villa… sería más fácil defenderles- termino la muchacha entendiendo el plan del asesino, algo muy malo debía de estar pasando con ella, pues estaba de acuerdo con ese plan- entonces hagámoslo, al anochecer atacaremos el fuerte.
Aquel fuerte estaba protegido por varios hombres del nuevo gobierno que se suponía ayudarían a la gente nativa de aquellas tierras, pero su ayuda no era más que el encarcelamiento y el robo de las propiedades de las tribus. Tanto Asesino como Independiente vigilaron por un tiempo el fuerte, habían contado guardias en la entrada principal y un menor número en la trasera, el problema eran los vigilantes que se encontraban sobre los tejados, desde ese punto mantenían una mayor área visual y el fuego de sus armas sería casi imposible de esquivar, si iban a rescatar a toda aquella gente necesitarían entrar con cautela al lugar
- necesitamos escabullirnos - comento la joven
- no podemos entrar por los tejados, pero los árboles son altos y tupidos con hojas, la oscuridad nos permitirá movernos bien ahí – despacio ambos jóvenes treparon de rama en rama, saltaron de un árbol a otro y cuando tenían la oportundidad caían sobre sus enemigos eliminandolos
Se acercaron hasta donde estaban encarcelados los hombres, las mujeres y los niños de una tribu no muy lejana, había algunos que llevaban meses ahí atrapados, algunos incluso no recordaban la luz del sol o no habían vuelto a hablar con otras personas por lo que la timidez ante ellos estaba presente.
- los sacaremos de aquí – dijo Connor inclinándose para estar a su altura, Alsoomse mantenía guarda en la entrada a las celdas, los soldados se acercaban y de inmediato dio aviso al asesino por medio de un silvido. No abrieron por completo la celda de los prisioneros, se escondieron entre las sombras y esperaron a que los guardias entraran alarmados por la falta de algunos de sus compañeros, nunca notaron a los dos nativos que llegaron por detrás de ellos y les eliminaron.
- Tenemos que apresurarnos, más guardias están en camino
- Lo se - decía el asesino mientras abría la reja- todos ustedes sígannos y no se alejen, ocultense si lo indicamos – continuaba el joven mientras las personas seguían saliendo de sus celdas
- ¿A caso estas loco?, no podremos sacar a todas estas personas sin ser detectados
- Vamos a sacarlos a todos, no dejaremos a ninguno aquí – la chica miro en sus ojos y entonces miro algo que tenía años que no veía en alguien más, esperanza, tenía razón no iba a dejarlos, habían llegado ahí con el único fin de salvar a toda esa gente y lo harían de una o de otra forma
- Me detectaran a mi – dijo Alsoomse con seriedad mientras Connor le miraba con duda- yo llamare su atención tu saca a toda esta gente de aquí, sólo tu puedes llevarlos a tu villa – grito la chica al tiempo que se daba la vuelta para salir corriendo del área de prisiones llegando hasta el campo en donde fue detectada al momento, los soldados conocían ya de ella y sin dudarlo al verle y conociendo lo peligrosa que era le siguieron, el asesino ya no podía hacer nada por ella, tenía que mantener lo dicho y llevar a toda esa gente hasta su destino. Cuidando no alertar a nadie más se escabulleron entre las sombras saliendo por una de las ventas del fuerte, la noche les cubrió haciendo fácil su camino fuera
La joven nativa por otro lado comenzaba a tener problemas, había logrado salir del fuerte y ahora corria por entre los árboles del bosque, el frío de la temporada invernal que se acercaba debilitaba el paso tanto de la chica como de los soldados que iban tras ella. Entonces los copos de nieve comenzaron a caer, el viento soplo con más fuerza mientras una tormenta de nieve comenzaba a cubrirlo, los soldados perdían la visión de ella y sin embargo uno disparo buscando al menos herirla lográndolo, la bala rozo el tobillo de la independiente pero aun así esta continuo hasta finalmente perderlos.
Lo habían logrado, habían pasado un día y una tarde escondiéndose en los bosques de la frontera, y finalmente habían llegado hasta la Villa de Connor, por ahora ahí estarían a salvó, pero para el joven asesino aquello no había terminado, aún debía encontrarla.
- ¿Connor pero que pasa quienes son todas estas personas?- pregunto Avelin que había llegado a la villa luego de saber lo que Connor hacía
- por favor ayúdales a instalarse mientras vuelvo, que ninguno salga de la Villa hasta que regrese
- ¿que? ¿A dónde vas? ¿Que es lo que sucede?
- todos ellos no estarían a salvo si no fuera por una persona, debo ayudarla
- ¿volverá por aquella mujer?- decía una de las mujeres más viejas recién llegada- ella es uno de ellos, un templario, ella estaba con esos dos hombres que llegaron fingiendo paz a mi aldea
- ¿un templario connor, es a caso una broma? - pregunto la asesina incredula por lo que su compañero decía e intentaba
- es gracias a ella que todos ellos están libres- decía el joven de piel morena mientras se daba la vuelta e iniciaba el camino a su destino pero Avelin camino detrás de él.
- ¿y que harás si la encuentras? ¿traerla también a la Villa? ella es parte de nuestro enemigo, ¿como puedes siquiera pensarlo?
- ella ha peleado por su gente y su tierra, simplemente no voy a dejarla- dijo con fuerza y claridad el joven al tiempo que finalmente salía del lugar, la joven asesina ya no dijo nada algo, algo había notado en esa voz que le decía que aquel no era un hombre tan solo pagando una deuda, había más.
Connor también mantenía esa duda en su mente, ella era un desconocida para el y no podía negar que sabía a ala perfección que era su enemiga, pero había algo más... Fuerte... Que le decía que tenía que ayudarla, tal vez era el hecho de que ella era como el, una nativa que buscaba el bien de su pueblo... Algo... Algo había en ella ... En el que no le dejaba abandonarla, llego hasta donde se encontraba el fuere, observo con claridad la destrucción y la lucha que se habían dado en el lugar, reviso cada esquina, cada detalle que le pudieran dar una pista para encontrar a la chica, sus habilidades especiales le ayudaron a encontrar una que le llevó a las afueras internándose en el bosque, las tormentas de nieve ya habían borrado toda huella de su paso pero el podía sentir su presencia, el delicioso aroma de ella, sus habilidades especiales le habían ayudado en esos casos sin embargo con ella era mucho más fuerte, mucho más fácil de detectar... Un momento ¿delicioso aroma? Pero en que tonterías estaba pensando ahora se preguntaba en joven mientras brincaba de una rama a otra completamente confundido por lo que había dicho y es que cada vez que pensaba en ella todo se volvía una locura, una locura tan grande como el deseo de tenerla cerca, eso no le había pasado a el antes, solo una vez cuando se enamoró de Le Anna, justo al momento en que esos pensamientos cruzaron su mente se detuvo, abrió los ojos sorprendido mientras trataba de retomar el balance de su cuerpo sobre aquella gruesa rama, y es que le perecía completamente increíble, imposible que... ¿Es que a acaso de verdad... Se había enamorado de la Independiente?, se conocían desde hacía my poco aunque tenía que admitir que cuando le conoció por el fondo de su mente paso el pensamiento de que era atractiva, que aquellos castaños ojos le jalaban a ella, le hacían perderse en ella, pero habían sido pensamientos tan rápidos y reprimidos por su deber al momento que no le había tomado importancia hasta ahora... Y ahora ya no podía dejar de pensar en ello... Lo importante era encontrarla, sus sentimientos ya los resolvería después.
La joven independiente estaba agotada, el dolor en su tobillo no le había dejado moverse con libertad, sin víveres y sin un refugio durante la tormenta de nive sus fuerzas se habían agotado, su final se estaba sellando, sin más fuerza por delante se dejo caer inconsciente sobre el suelo blanco dejando que la nieve le cubriera esperando por su muerte. No muy lejos de ahí el joven asesino había encontrado su rastro fresco, a toda velocidad corrió hacia ella para descubrirle casi cubierta por completo de nieve, llego hasta su lado y le giró para ponerla boca arriba, su huída no le había permitido cambiar de atuendo por algo más calentador por lo que su piel estaba completamente helada, acercó su oído a su pecho y descubrió que dentro de este aún había un corazón latiendo débilmente, la tomo entre sus brazos y le saco de la tormenta que se acercaba armando una pequeña tienda de campaña que uno de los habitantes de la aldea le había obsequiado tiempo atrás.
- me alegra que despertaras – dijo el joven asesino mientras aun frotaba un paño humedo en agua caliente sobre la frente de la peli negra
- ¿Connor?... como me..- trato de preguntar mientras se ponía de pie pero aun estaba un poco mareada por lo que el muchacho la tomo de los hombros para sostenerla
- encontré tu rastro… - Alsoomse le miro sorprendida por la afirmación pues le parecía imposible que aun después de varias noches de la batalla el asesino hubiera podido encontrar su huella, estaba por preguntar algo más cuando el dolor en su tobillo se hizo presente, al colocar su mano sobre este descubrió que había sido vendado y cuidado – descuida no es tan grave la herida, pero se que es dolorosa, sanará pronto- la joven independiente no sabía que decir o hacer, estaba agradecida y tal vez gustosa de verle, en realida estaba alegre de volverle a ver más luego de pensar que no sería así nuevamente, sin embargo había algo además de su orgullo que le impedía demostrarlo incluso a si misma, por mucho que ese hombre llamara su atención, por mucho que ese beso hubiera despertado algo en ella… aquel calor, aquel fuego y pasión en el joven no eran por ella… aquel sentimiento… no sabía si llamarlo … amor… no era para ella.
- No tenías que regresar por mi… salvaste a la gente del fuerte, eso era lo único importante
- No iba a dejarte sola, empezamos la misión juntos y teníamos que terminarla juntos
- No necesitas cuidar de mi, lo he hecho bien sola desde que era una niña
- Tu herida no lo demuestra – dijo serio mirando fijamente a la chica que no resistió esos ojos, tenía que apartarse de ellos y de la sensación que eso le provocaba, simplemente desvió la vista y se volvió a recostar afirmando que se sentía cansada y que quería dormir un poco más, Connor no discutió aquello y simplemente le dejo tranquila
Un día más había pasado, la tormenta de nieve comenzaba a ceder un poco, pero el asesino había decidido esperar hasta el atardecer cuando el viento frío había cedido para salir de la tienda de campaña e ir al río por agua y pesca fresca, Alsoomse ya podía moverse pero caminar aun le era un poco doloroso por lo que había decidido esperar por él, estaba dolida por lo que había pasado, por el sentimiento que tenía en ella, por maldita sea darse cuenta que estaba enamorada de él, a ella no le pasaban esas cosas, había sido educada por la vida para que nunca le afectaran de esa forma y ahora estaba envuelta en el. Lo escucho entrando a la tienda de nueva cuenta, se escuchaba que cargaba algo pesado que ahora dejaba a su lado, miro por entre las cobijas que la cubrían un poco y lo noto dejando un grupo de pescados en una vara a un lado, al parecer su hombro aún le dolía, pues lo sobaba un poco con su mano, entonces le vio abriendo poco a poco cada botón de su uniforme blanco y azul dejando con lentitud a la vista su fuerte y bien formado pecho, despacio dejo que se deslizara por su espalda finalmente desprendiéndose por completo de su piel, aquella tentadora piel morena, cada musculo en su torax marcado por su entrenamiento, por su vida en los bosques era una terrible tentación para las manos de la peli negra que apenada se giro sobre su lado y cerro los ojos calmando su ansiedad, ese hombre era demasiado atractivo para ella.
El joven asesino la escucho moverse, giro su rostro a ella encontrándose con la descubierta y fina espalda de la chica, sintió un leve cosquilleo en sus manos, no lo entendía, era la primera vez que se sentía así, pero estaba tan atrapado en unas sensación que le empujaban, que le hacían repentinamente querer estar cerca de la chica, querer sentir a la chica, sacudió su cabeza y bofo, ¿que tonterías tenían su mente en duda ahora?, el no era así, el no se caracterizaba por ser así…
- ¿aun duele tu hombro? – pregunto la joven casi en un susurro
- ya no es nada – Alsoomse se giró hacía él y le miro fijamente como queriendo decir algo más, sin embargo no pudo hacerlo, sintió un escalofrío recorriendo su espalda ante el repentino nerviosismo, aquello le hizo temblar un poco llamando la atención del asesino – ¿estas bien?, ¿tienes frío?
- No es nada … yo
- Toma – dijo el joven mientras colocaba su saco sobre los hombros de la chica, esta giro su rostro hasta estar frente al suyo y le miro preguntándose por que el era tan especial para ella… reacordando también… que no era ella quien era especial para él
- Yo no soy ella…- dijo como un susurro mientras apartaba su vista de la de él pues esta le demostraba un sentimiento que le llenaba de un calor que llenaba incluso su alma fría, pero sabía que no era por ella - yo no soy Le Ann – continuo mientras trataba de apartarse del hombre pero este no le dejo, por el contrario hizo que volviera a mirarle fijando sus ojos en los de ella buscando la verdad – yo no puedo ser ella y jamás tendré lo que sientes por ella – trato de continuar pero repentinamente los labios del asesino estaban sobre los de ella besandole con tanta pasión, ternura y cariño que simplemente perdió el aliento, cuando finalmente sus rostros se separaron este sonrio de medio lado y hablo
- No quiero que seas ella, necesito que seas solo tu Aloomse – susurro el joven asesino antes de volver a tomar sus labios, la chica podía sentir en aquel beso toda la pasión que había en el joven, toda la pasión que había por ella, sin persarlo comenzo a corresponder el gesto mientras se estremecia por el contacto con la piel de su pecho, al sentirla temblar el moreno le abrazo más en contra de su cuerpo sin romper el beso que ya le robaba las fuerza a la joven, despacio le fue colocando sobre la improvisada cama, no sabía lo que hacía no, jamás en su vida se había sentido así, con tanta necesidad… con tanto deseo por ella, dejo que sus instintos tomaran el control, sus labios partieron de los de ellas hasta su cuello en donde continuo besando cada centimetro de su piel, su pecho, su plano estomago, toda ella fue presa de la pasión del joven nativo que estaba completamente loco por ella. Las manos de la chica por su parte subieron por la fuerte espalda del asesino y se perdieron en su cabello soltandolo de su agarre, el calor que su cuerpo le estaba proporcionando era único, no importaba que afuera hubiera una tormenta ella se sentía calida y protegida en su abrazo y por primera vez en mucho tiempo se dejo llevar por esa sensación, por la necesidad de sentir al otro.
El viento movia la tela de la tienda en la que acampaban, Connor aun dormia con la mujer de la que se había enamorado a su lado, capturada entre sus fuertes brazos, Aloomse ya había despertado, sus ojos estaban perdidos en el movimiento de dicha tela, su mente no creía lo que había pasado, se había entregado … a su enemigo… ¿pero el realmente nunca fue su enemigo o si?, no estaba arrepentida, más algo le decía que aquello no era del todo correcto, se movió un poco, se giro para ver su rostro rozando involuntariamente su piel con la de su compañero lo que despertó a este
- ¿estas bien?
- Tu estas bien… ¿con esto Connor?
- Aloomse… - dijo en su susurro mientras se sentaba en su lecho – yo ya no tengo dudas al respecto, no las tengas tu… no le temas… a vivir con el otro, se que toda tu vida has sido solitaria, has hecho las cosas por tu cuenta, tu nunca necesitaste de alguien pero ahora … yo te necesito… y no quiero perderte…- la peli negra no dijo nada, se sento sobre la cama también y coloco una mano en su mejilla, con ella fue recorriendo, dibujando el rostro de aquel hombre fuerte hasta que sus dedos finalmente llegaron a sus labios, despacio se acerco a el y le beso delicadamente, como queriendo decirle a través de este lo que sentía por el, su respuesta… y la entendió perfectamente.
Se dice que formaron una nueva hermandad juntos, una más fuerte y unida, muchos les compararon con la pareja fundadora, su historia de amor era similar a la de ellos, a la de Maria y Altaïr, pero más allá de eso, más alla de la fuerza en ellos, demostraban una gran unión que dieron y enseñaron a su gente y lo que fuera que el futuro les preparara, estarían listos para enfrentarlo juntos, pues la independiente se había hecho dependiente del asesino.
Bueno así termina esta historia, un encargo que me hizo una amiga llamada Razzoo_20331 gracias por tus comentarios y por gustarte mis historias, espero esta también te guste
