Un capítulo más que espero les guste, esto en agradecimiento a quienes estuvieron al pendiente de mi nueva creación y que en cada ocasión les decía que ya casi u.u
Quiero pensar que si siguen en este segundo capítulo es porque he logrado captar su atención en el primero. Espero les agrade este capi :)
Capítulo 2: "Empieza la divina tortura"
EPOV
No, otra vez esto no. Odiaba sentirme así. Tenía que recordar que ella era la hermana pequeña de Emmett, mi mejor amigo; que era la mejor amiga de mi hermana menor; por lo que era como mi hermana pequeña. Ella apenas cumpliría sus dieciocho años y yo tenía veintiuno. Tenía que recordarlo. Pero ¡joder! Eso era tan complicado de recordar cada vez que la veía. Seguía siendo hermosa, mucho más de lo que recordaba, y definitivamente en su rostro no quedaba ningún rasgo de su niñez, al contrario, ahora podía percibir como los rasgos de toda una mujer se iban formando en su rostro. Esos labios delicados, finos, delicadamente carnosos, delineados y sonrosados que moría por besar; su cintura estrecha y sus caderas acentuadas que me volvían loco, y cómo no, el jodido pervertido que había en mí no había podido dejar de observar su busto. Definitivamente ya no era el busto de una adolescente. En su lugar había dos pechos firmes, redondos y torneados que bien podría jurar que estaban hechos a la medida de mis manos; y esos lunares gemelos que tenía, uno en cada pecho siendo el espejo del otro, si los juntaba con mis manos podrían tocarse y quedar en el mismo lugar. Debía de parar de una vez.
Tenía que encontrar la manera de poder soportar lo que sería esa tortura, de no poder tocarla y besarla. La solución que había tomado hace unos años fue huir, había aprovechado el hecho de entrar a la universidad para alejarme de ella. Desde siempre me había gustado Bella y desde siempre había tratado de ocultarlo. Había estado a salvo de todo esto durante los últimos tres años, pero no podía durar para siempre. Sin embargo, siempre estaría al pendiente de ella, había algo en ella que despertaba en mí el instinto protector para con ella, siempre la protegería, siempre me preocuparía. Ella me importaba.
Escuché sus pisadas en el pasillo de arriba y cómo bajó rápidamente las escaleras.
—Buenos días —dijo cuando entró a la cocina—. Lo lamento, ayer terminé muy cansada y me he quedado dormida.
—No te preocupes.
—¿Ya desayunaste?
—No, estaba por hacerlo ¿Me acompañas?
—Claro, siéntate, yo preparo el desayuno.
—Te ayudo.
—No, gracias.
—Déjame te ayudo.
—Para nada, será mi pago por abusar de tu hospitalidad.
— ¿Abusar de mi hospitalidad?
—Bueno amm, sé que Emmett es el que vive más lejos del campus así que no quiero que se desvíe y llegue tarde, por lo que te iba a pedir un enorme favor —dijo sonrojada— ¿Podrías llevarme a la universidad? —se mordió el labio, después agachó la cabeza y cruzó sus pies— prometo pagarte la gasolina.
—¿De qué estás hablando Bella?
—Si no quieres lo entendería, es demasiado.
— ¿Qué? ¡No, Bella! Ese siempre fue mi plan, te irías conmigo a la universidad. Por supuesto que te vas conmigo. De hecho, llegamos muy rápido, así que ni la gasolina tendrás que pagar. Está realmente muy cerca de aquí.
Alzó su cabeza y me miro sonriente.
—Y una cosa más, no me vas a pagar nada de nada.
—Pero Edward ya has hecho suficiente.
—¿Y acaso te estoy cobrando? —le pregunté.
—No, pero…
—Bueno entonces deja de ofenderme diciendo que me quieres pagar, esto lo hago porque quiero Bella, lo hago con mucho cariño.
Ella volteó a verme.
—Eres una de mis amigas, la mejor amiga de Alice y la hermana pequeña de Emmett.
—Ya lo sé, siempre me lo recuerdas —dijo con un tono de voz desconcertante.
—Bueno, entonces a preparar el desayuno.
Caminé hacia el refrigerador, pero Bella se puso enfrente de mí y colocó su mano en mi torso deteniéndome.
—No, no, no. Dije que yo iba a preparar el desayuno, además el cocinar es lo mío.
—¿Dudas de mis habilidades culinarias? —le dije tomando su mano que estaba en mi torso.
—Amm deja lo pienso —dijo llevándose un dedo a su boca como si estuviera pensándolo—. Sí, dudo de tus habilidades culinarias. Las tuyas y las de Alice son las personas menos indicadas para entrar a una cocina.
—Oh vamos Bella, no podemos ser tan malos —se dio media vuelta y zafó su mano de la mía.
— ¿Recuerdas aquella vez que Emmett y yo les prestamos la cocina de nuestra casa para que pudieran cocinar un pastel para Esme?
—Bueno, lo reconozco, las cosas no salieron muy bien.
—¿Las cosas no salieron muy bien? Edward, ustedes dos quemaron las cortinas favoritas de Sue —lo dijo entre risitas.
—Ok, ok, pero si tú me guías las cosas no pueden salir tan mal ¿Qué dices?
Torció su sexy boquita y después me dedicó una sonrisa arrugando su naricita.
—Me has convencido, pero seguirás cada una de mis instrucciones no quiero accidentes en mi segundo día aquí.
Estábamos terminando nuestro omelette que realmente estaba delicioso, si Bella no hubiera elegido estudiar historia del arte apostaba que hubiera triunfado como chef. Pero la pasión de Bella era el arte.
—Definitivamente eres un desastre en la cocina Edward —se empezó a reír— ¡Dios, eres un peligro en la cocina!
—No es gracioso —ella seguía riéndose.
—Afortunadamente contabas con Emmett y Rose.
—Emmett no fue de gran ayuda, claro sólo para comerse todo.
— ¿Vivías de aire?
—No, niña boba, hay algo que se llama restaurantes.
—Bueno ahora que estoy aquí prometo que no te dejaré ponerte en peligro en la cocina y mantenerte alimentado.
—La cocina es el único lugar donde no eres una patosa
—¡Oye! —me aventó la servilleta fingiendo indignación—. Pues lamento informarte que no es del todo cierto —ahora fue mi turno de reír—. Sí, accidentes al estilo Bella— se levantó de la silla— Las más reciente, una quemadura con un sartén.
Alzó un poco su blusa para mostrarme hasta dejarme ver parte del lado derecho de su abdomen, pero en lo que menos me fijé fue en su quemadura, sólo pude ser consciente de la piel desnuda que me dejaba ver. Se veía tan suave y tersa, de un color marfil, no había mucho cambio del tono de su cara debido a la falta de sol en Forks. Moría por tocarla, por pasar mis dedos en toda la extensión de su piel expuesta.
—¿Ves? —señaló una línea rosada, casi imperceptible— Sue dice que casi no se notará.
Me perdí por completo en su piel, sentía picazón en mis manos, necesitaba tocarla, recorrer esa piel reluciente ¿Sería así el resto de su cuerpo? Me paré de repente cuando me di cuenta que estaba a punto de tocarla.
—Te ayudo a recoger la mesa— le solté abruptamente, cambiando de tema con el único y firme objetivo de quitarme la imagen de su piel de mi cabeza.
—Ah, no…— dijo confundida— yo puedo recogerla sola.
—Está bien, subiré a mi habitación— salí rápidamente de la cocina y no voltee a mirarla.
Subí rápidamente las escaleras. Tenía que encontrar la manera de librarme de todo esto o por lo menos olvidarme, así que utilizaría el método que había utilizado desde que me marché de Forks. Tomé mi teléfono y busqué números, elegí al azar y me encontré con el número de Irina. Marqué rápidamente.
—Hola —contestó seductoramente.
—Irina, ¿estás libre hoy?
—En la tarde Edward, saldré a comprar algunas cosas ¿Quieres que pase después a tu departamento?
¿Quería que Bella viera a Irina aquí, o a cualquier otra chica?
—Sí, te espero a eso de las seis ¿Te parece?
—Bien, nos vemos Edward.
¿Por qué había aceptado? Bueno, necesitaba que ella, Bella, no se diera cuenta que me gustaba, parecía un juego de niños de secundaria, pero ella prácticamente era prohibida para mí. ¿En qué momento se había complicado todo? ¿Cuándo había dejado de verla como una hermanita para verla como una mujer? No, yo no la veía como una mujer. No podía verla de esa manera. Me prometí en ese mismo instante no mostrar ningún interés por ella que no fuera el que un hermano mostraría.
Ella era importante para mí, lo era, independientemente de que me gustara. Tenía que encontrar la manera de seguir protegiéndola y mostrarle afecto sin evidenciar que me gustaba. Dejaría de complicarme las cosas y me comportaría como siempre lo había hecho.
Me tiré en mi cama y coloqué un brazo sobre mis ojos. Esto era demasiado complicado. En ese momento pequeños golpes en la puerta me sacaron de mi frustración. Me enderece en la cama.
—Adelante —Bella asomó su cabeza por la puerta
—Amm Edward sólo venía a decirte que iré a buscar empleo —entró por completo a mi habitación— ¿Todavía tienes esa foto? —señaló las fotos que tenía sobre una repisa.
—¿Te sorprende? —pregunté
—Sí, la verdad yo no sé dónde paro la mía.
Tomó el portarretratos y miro la foto donde estábamos Alice, ella y yo sentados en un tronco. Ella tenía trece años, Alice catorce y yo dieciséis, fue cuando empecé a darme cuenta que Bella realmente me gustaba. A los dieciocho creí que sucedía eso porque no era más que un adolescente calenturiento, pero bueno, ya tenía veintiuno y Bella seguía atrayéndome, a pesar de la distancia.
—¿Tú no sabes dónde están tus cosas? Pero si cuando nos venimos eras la más organizada de todos —le sonreí
—Bueno pues ya no, últimamente no sé dónde tengo la cabeza —se sentó a mi lado— ¿Puedes prestármela para sacar una copia?
—Claro, es más si quieres la llevo yo a que le saquen la copia.
—Te lo agradecería mucho, tomando en cuenta que no conozco nada —se dejó caer en mi cama— ¿Cuántas veces crees que me pierda y corra a llamar a Emmett? —sonrió y negó con la cabeza— Debo de confesarte que fue lo que más temía cuando me vine ¡Dios, soy un desastre!
—Sí, lo eres —me dejé caer a su lado.
—¡Oye! Ya van dos en el día y todavía no llegamos ni al medio día.
—Es en serio Bella, deberías de anotar la dirección.
—Bien —contestó
—¿Y sabes por dónde empezar a buscar trabajo?
—Realmente no es que vaya a buscar, más bien voy a una entrevista de trabajo.
— ¿Cómo?
—He estado platicando desde antes de esto con las chicas y Rose me consiguió una entrevista, un amigo suyo la ayudo.
— ¿En dónde?
—Espera —se levantó y metió su mano en uno de los bolsillos de su pantalón— Es el Willoughby's Coffee & Tea ¿Lo conoces?
—Claro, realmente queda muy cerca —le comenté.
—Pfff, eso me alegra demasiado. En verdad sé que no tardaré en marcarte para que vayas por mí —dijo apenada.
—No me importaría, cuando me necesites ahí estaré —me enderecé y coloqué uno de sus mechones detrás de su oreja.
—Gracias, pero veremos si eso dura después de las primeras cien llamadas —dijo bromeando.
—¿Quieres que te acompañé a tu entrevista?
—No es necesario, Rosalie vendrá por mí y de ahí iremos a su departamento con Emmett, quiere que vuelva a verlo.
—Presumiendo su departamento siempre.
—Me lo imagino, Emmett en ningún momento dejo de presumir a su bebé —hizo unas comillas en el aire—. Está sumamente orgulloso de su departamento.
—Me recuerda tanto a cuando compró su Jeep —comenté.
—A veces Seth parece más maduro que Emmett —comentó entre risitas—. Extrañaré a ese demonio.
—Podrás ir a verlos en Navidad.
—Lo sé, pero, vaya, jamás me había separado de Charlie, Sue y Seth por tanto tiempo.
—Sé que es difícil, pero tienes a Emmett aquí, tienes a Alice y a los chicos… Me tienes a mí— ella volteó a verme y me sonrió dulcemente.
—Lo sé, gracias.
—Tengo algo que contarte —le dije— No se lo he dicho a nadie.
—¿Qué sucede?
—Empezaré a estudiar música.
— ¿En serio? —su sonrisa se amplió mucho más.
—Sí, me decidí justo en este verano, tomaré el curso sabático ahí mismo en la universidad —le confesé.
— ¡Oh Edward, eso es realmente genial! ¡Es grandioso! ¿Por qué no se lo has contado a nadie?
—No sé cómo lo tomen mis padres.
—Pero de qué hablas, tanto para Esme como para Carlisle lo importante siempre ha sido que tú y Alice sean completamente felices.
—Lo sé, pero…
— ¿Recuerdas lo preocupados que estaban de que estuvieras eligiendo administración de empresas únicamente por la obligación de la empresa de tu abuelo?
—Sí, ambos se encontraban al pendiente de que eligiera lo que yo en verdad quería.
— ¿Y esto es lo que querías, cierto?
—Claro, realmente me gusta mi carrera, pero sabes que la música es otra de mis grandes pasiones.
—Así como la cocina lo es para mí.
—Exacto —le dije tocándole la punta de su nariz con mi dedo índice.
—Me alegro mucho, lo harás increíble. Tienes un don natural para ello.
—Gracias.
— ¿Qué esperas para decirle a Esme y Carlisle? Estoy segura que reaccionaran como yo en estos momentos —tomó mi teléfono de la mesita de noche y me lo tendió— ¡Anda!
Tomé el teléfono y lo pasé de una mano a otra. Miré a Bella y ella me instigó con su mirada. Me decidí. Marqué el número de casa y esperé, tres timbrazos después y nada, estaba a punto de desistir y escuché la voz de mamá.
—Hola —contestó.
—Mamá, hola.
Bella se levantó de la cama con ademán de marcharse de la habitación, dejándome hablar en privado con mis padres, pero la detuve y negué con la cabeza para que entendiera que no tenía que irse a ningún lado.
— ¡Edward, ese milagro que te acuerdas de tu madre!
—Sabes que es mentira, siempre me acuerdo de ustedes.
—Lo sé cariño, es sólo que los extraño mucho a ti y a tu hermana.
—Y nosotros a ustedes. Prometemos viajar a Forks en cuanto podamos.
Seguimos conversando sobre cómo nos iban las cosas a Alice y a mí, cómo se encontraban ella y Carlisle, sobre la llegada de Bella y la tarea que tanto Carlisle como Esme me encomendaron, cuidar de Bella ¡Como si fuera necesario que lo pidieran! Pero tenía que decirles así que me decidí.
—Quería decirles algo —por fin les solté.
— ¿Qué sucede cariño? —contestó Esme.
—He decidido estudiar música.
— ¡Ves Carlisle, te lo dije! ¡Lo sabía, sabía que estabas tomando la decisión de tu carrera por compromiso Edward! —comenzó mamá a gritar.
—Hijo…
—Esperen —los paré antes de que continuaran—. A lo que me refiero es que también estudiaré música, sobre todo ahora que ya sólo me queda un año de administración de empresas. Saben que la música también es una de mis grandes pasiones, por eso he querido tomar la carrera.
— ¿Doble carrera? ¿Estás seguro hijo? —preguntó Carlisle.
—Confía en mí —le contesté.
—No es que no confíe en ti, no quiero que caigas en cama por estrés, tortícolis o demás.
—Lo intentaré y te prometo que en cuanto vea que ya no pueda con las dos carreras al mismo tiempo pospondré música para cuando termine con administración.
—Si estás decidido y es lo que quieres, cuenta con nosotros hijo. Me da gusto saber que buscas lo que te apasiona.
—Gracias papá.
—Hijo, siempre te apoyaremos —esa fue mamá.
—Gracias mamá. Los amo.
—Y nosotros a ti cariño. Dile a Alice que nos llame por favor, que no se olvide de nosotros.
—Claro mamá.
Para Esme todavía era difícil el no vernos tan constantemente como a ella le gustaría. Si no fuera por su negocio en Forks y el trabajo de papá ella ya estaría acá.
Colgué y volteé a ver a Bella que seguía sentada en mi cama.
—Te lo dije —dijo orgullosa— Carlisle y Esme siempre te apoyarán. Además, es grandioso el que empieces a estudiar música, todos sabemos que tienes un don, es parte de ti Edward.
—Muchas gracias Bella.
Ella se levantó de la cama y sacudió pelusas inexistentes de sus jeans.
—Bueno, se me hace tarde para la entrevista.
Justo en ese instante se escuchó que llamaban en la puerta.
—Esa debe de ser Rosalie. Nos vemos al rato Edward.
—Cualquier cosa llámame, vale —asintió y salió de mi habitación. Escuché cuando cerró la puerta y me dejé caer de nuevo en mi cama.
A eso de las seis me estaba terminando de preparar para recibir a Irina. Era la más relajada de todas, cuando era tiempo de divertirse nos divertíamos, sin compromiso, sólo amigos. No siempre se trataba de sexo con ella, podíamos divertirnos, conversar. Ella fue la primera chica con la que tuve relaciones sexuales cuando llegué aquí, seguimos con la amistad aun cuando ella dejó la carrera. Nos gustaba pasar tiempo juntos, pero siempre teníamos en cuanta que sólo era el momento. Era completamente extraño que no hubiéramos tenido una relación más sería. No, no era extraño sabía porque no se lo había propuesto. Porque ella no era lo que yo buscaba. No tenía esos ojos cafés que brillaban con la luz del sol, cegándome; no tenía ese precioso cabello chocolate que caía en forma de cascada; no tenía esa piel cremosa, de color marfil y reluciente; no tenía esos labios rosados, cremosos, finos y ligeramente carnosos. No era ella. Por más que buscara olvidarla, ninguna lo lograba. Sabía y quería pensar que era así, que esta atracción por Bella se había vuelto únicamente en un capricho por no poderla tener.
Dos timbrazos me sacaron de mis ensoñaciones. Fui a abrir y ahí estaba Irina.
—Hola Edward —me besó en cuanto termino de decir su saludo—. Paso porque quedé en hacerlo, pero no tengo mucho tiempo —torció su gesto.
—Oh, no te preocupes lo dejamos para otro día.
Además, Bella no tardaba en llegar y ahora no me parecía tan buena idea el que Bella la viera aquí.
—¿Seguro? —me vio fijamente
—Sí, podemos hacerlo cuando queramos.
—Por eso me gustas.
Se acercó y me beso profundamente, acaricio mi lengua con la suya. La rodeé con mis brazos y la pegué a mí. Ella pegó sus pechos a mi torso mostrándome que no llevaba brasier y que a pesar de tener que irse, se encontraba preparada. Estaba por meter mis manos debajo de su blusa cuando escuché un carraspeo. Nos separamos y vi a Alice recargada en la pared al lado de la puerta.
— ¿Interrumpo? —dijo sarcástica.
—Hola Alice —saludo Irina.
—Hola —contestó Alice sin voltear a verla. Fingía ver su manicura.
—Me voy Edward. Te marco para ponernos de acuerdo.
—Nos vemos Irina —le di un beso en la mejilla.
En cuanto Irina se marchó Alice se adentró al departamento hecha una furia.
— ¡¿Pero qué carajos te pasa Edward?! ¡¿Ya ni porque Bella ahora está viviendo aquí?!
—Basta Alice —no quería uno de sus tantos discursos—. Hasta donde sé ésta sigue siendo mi casa.
—Pero ahora vives con alguien más, alguien a quien se supone aprecias, deberías de comportarte por lo menos por respeto a Bella.
—Bella no está —le aclaré.
— ¿Eso qué más da? Pude haber sido ella ¿Quieres que tan pronto se desencante y vea el vil mujeriego que te has vuelto?
—No soy un mujeriego —traté de defenderme.
—No, por supuesto que no —dijo entrecerrando los ojos y fulminándome con su mirada—. Solamente te tiras a cuanta mujer de pechos grandes se te cruce por el camino.
—Bella no tiene pechos grandes.
—¿Qué?
—Nada Alice, nada.
—Sólo recuerda la manera en cómo nos educaron nuestros padres Edward. Carlisle y Esme siempre te inculcaron el respetar a una mujer.
—No creo que les falte el respeto ¿Por quién me tomas?
—Pues no lo sé Edward. Desde que llegamos a New Haven te has portado como un casanova y honestamente no te entiendo, en Forks jamás te comportaste de esa manera y mira que había varias que se te tiraban prácticamente encima. Cada viernes te traes a una chica distinta, prácticamente has pasado por cualquier chica de la universidad.
—No exageres Alice.
—Bien, puede que no sea para tanto, pero sabes que tengo razón. Tomas una chica, la traes al departamento, te la follas y luego la desechas como un pedazo de papel. Puedo apostar que de todas esas chicas no conociste el nombre de ni la tercera parte.
—Alice basta —le dije entre diente, estaba comenzado a enfadarme.
—Te duele que te diga la verdad.
—¡Alice, dije que basta!
—¡Hey, chicos! ¿Por qué se pelean? —entró Bella al departamento.
Alice me retó con la mirada para que le dijera el por qué estábamos peleando.
—Nada Bella, peleas entre hermanos —me quede mirando a Alice con la advertencia de que no le dijera nada.
—Nada —dijo al fin.
—De acuerdo —dijo entre pausas.
Alice me dirigió una última mirada y se dio la vuelta a donde estaba Bella.
— ¿Qué te pareció el departamento de Emmett y Rosalie?
— Stony Brook Village es bello, pero debo de reconocer que me gusta más aquí. Es más mi estilo.
—Ya lo sabía— dijo Alice contenta.
Pedimos comida para cenar los tres. Alice le estuvo hablando a Bella de varios amigos suyos y de los temas que vería en su primer semestre. Lo peor, según Alice, desde el primer día de clases ella se encargaría de buscarle un buen partido a Bella. Dudaba que alguno de esos chicos fuera un buen partido para ella. Lo mejor, el encantador sonrojo de Bella al escuchar las locuras de cupido de Alice.
Y bueno ¿Qué les han parecido estos primeros dos capítulos? Han sido la presentación de nuestra pareja favorita. Desde ya les advierto que habrán unos cuantos capis en los que detestarán a Edward, pero por fis no lo odien, piensen que él está también sufriendo por no terner a su preciosa como el quisiera.
En cuanto a las actualizaciones procuraré hacerlo cada semana los días viernes, así que si les ha agradado denle en follow o fav. En esta ocasión es jueves pero se debe a que mañana es mi prefiesta de graduación ¡Yeih! Para quienes empezaron a seguirme en MPP en ese entonces estaba en los inicios de mi carrera. Y bueno, aprovechando, también les pediré paciencia en algunas ocasiones porque ya termino la carrera, pero ahora sigue la titulación, así que también trabajo en mi tesis y a veces mi asesor me apresura sólo poquito ¬¬ Cualquier cosita me dejan PM o en mi cuenta de FB.
Att. Dai
P.D. Espero sus reviews!
