Capítulo II
Mi Mejor Amiga
Kenshin movía los dedos sobre el volante, tamborileando impaciente y mirando a todos lados, la música en la radio estaba demasiado fuerte, las luces de los autos que pasaban al lado de él en la calle le parecían demasiado altas, estaba impaciente y nervioso, esa noche era especial, lo sabía, 21 de Septiembre, el inicio de la primavera, el día de la juventud, de los estudiantes y de los enamorados, y él había tomado una decisión, le pediría matrimonio a su novia de casi 2 años Tomoe, estaba siguiendo el consejo de su padre…
-"Solo una vez en la vida encontraras una mujer únicamente hecha para ti, cuando la encuentres no pierdas el tiempo y cásate con ella"- Esas habían sido las claras palabras de Hiko Seijuro en alguna de las pocas pláticas fructuosas que habían tenido y que él recordaba, él mismo Hiko había conocido a la madre de Kenshin en la universidad y en menos de 6 meses la había desposado, a pesar de lo enamorados que estaban el matrimonio solo duró hasta los 8 años de Kenshin y de allí en adelante él se había criado de casa en casa los fines de semana y vacaciones.
Bueno a decir verdad, eso no era gran incentivo, parecía que su padre no sabía de lo que hablaba pero el mujeriego Hiko Seijuro, a pesar de haberse casado y a la vez tener múltiples novias decía que jamás amaría a nadie como había amado a su madre y que nunca más había encontrado nadie como ella, ahora con su madre fallecida él solía escuchar a su padre decir que había cometido el peor error de su vida al dejarla ir y no reconocer en ella el amor
Y esto lo había llevado a pedirle a matrimonio a su novia, la joven Tomoe Yukishiro, estudiante de Bioquímica y voleibolista, uno de sus mayores pecados, había esperado a que llegara el atardecer y contemplándolo a su lado le había pedido que fuera su esposa, y ella había aceptado como era de esperarse, ella era muy predecible, un puerto seguro, así que ahora estaba fuera de la casa de su ahora prometida esperando a que terminara de alistarse para llevarla a la fiesta de primavera de su facultad y presentarla a sus amigos como su prometida.
Su prometida…. No podía creerlo, siempre creyó que sería el último en casarse y resulta que era el primero, llevaba un buen tiempo con Tomoe, más de lo que se quería admitir pues había comenzado a salir con ella aún cuando estaba comprometida y llevaba más de 4 años de novia con un compañero suyo, Kyosato. Sin Embargo a pesar de lo que todos dijeran su necesidad de ella se había transformado con el tiempo en una costumbre, era una mujer hermosa y envidiada por todos por ello, los hombres solían felicitarlo por tener a su lado una mujer así y a pesar de que no encontraba en sí, la pasión y la intensidad de la que todos hablaban cuando se trataba de amor, él estaba convencido de que solo ella podía hacerlo feliz, solo ella podía aguantar sus múltiples infidelidades, y a pesar de sus celos y sus peleas su relación estaba consolidándose cada vez mas, no sabía si la amaba pero no iba a arriesgarse a como su padre perder una gran mujer por no darse cuenta de lo que sentía.
En su auto esperando a su prometida por más de media hora, la ansiedad y la preocupación lo embargaban, él no era supersticioso pero tenía un mal presentimiento, algo no estaba bien, llevaba un rato intentando calmarse pero no lo conseguía, que tanto podía estar haciendo?, estaba alterado y nervioso, aunque todo había salido bien en su declaración ahora tenía prácticamente segura a Tomoe, estaba incómodo, algo no estaba bien. Miró el reloj nuevamente, 10 minutos más y nada, tocó la bocina y vio a Tomoe asomarse a la ventana mientras le pedía le esperara 5 minutos más, resopló con fuerza y se desparramó en el sillón, intentando aplacar su ansiedad cerró los ojos e intentó tranquilizarse, de alguna manera estaba repentinamente apurado.
La música en la radio cambió en ese momento y sonó una balada en inglés interpretada con con la voz suave de una mujer, él no era nada bueno en el idioma pero la letra de esa canción la conocía muy bien, cerró los ojos y con una ligera sonrisa se sumió en sus recuerdos…
Flashback-
Una mesa larga de ocho sillas en medio de un comedor, repleta de libros, papeles, calculadoras, planos, el reloj marcaba las 3:25 de la madrugada, los estudiantes repartidos por todas partes, dormidos entre las sillas, en camas improvisadas, se notaba que los exámenes estaban cerca, todo el grupo solía juntarse casi a diario durante esta época haciendo prácticas, durmiendo por turnos y comiendo cuando podían, eran una extraña familia, entre gritos, peleas, bromas y juegos conseguían pasar una a una las materias cada semestre.
Al grupo original, Kaoru, Kenshin y Misao, se habían sumado Aoshi, Tsukioka, Soujiro, Hanya, y muy contadas veces compartía con ellos Tae, quien por haberse casado muy joven no podía darse el lujo de desvelar por cuidar del pequeño shinji, todos se llevaban muy bien y gastaban demasiado tiempo juntos.
Esa noche, todos se habían dormido a excepción de él, era insomne por naturaleza y tenía el sueño demasiado ligero, y Kaoru que jamás podía dormir si estaba al medio de un ejercicio sin resolver, y este era el caso, llevaba peleando con el mismo ejercicio más de media hora, concentradísima en su silla, solo se oían de ella el sonido de sus dedos en la calculadora, el borrador y el lápiz sobre la garabateada hoja, su acompasada respiración y el sonido de los auriculares a todo volumen con algún tipo de rock pesado, ella decía que se concentraba mejor con esa espantosa música, y él que llevaba aún más tiempo perdido en su ejercicio y se había dado por vencido llevaba 15 min observándola sin que ella lo notara.
Finalmente ella soltó un suspiro, soltó el lápiz, y se dejó caer sobre la mesa escondiendo su rostro entre sus brazos, parecía agotada, y movía la cabeza de un lado al otro sin levantarla, él rió internamente, ella realmente era graciosa cuando se ponía así, Misao era enérgica y perseverante, siempre tenía un comentario gracioso para cada situación y era realmente sincera y transparente, pero Kaoru, con sus caprichos y manías, la forma en la que todo se lo tomaba en serio, los momentos en los que se concentraba y como negaba el darse por vencida, era realmente fascinante, divertida y complicada, era simplemente su mejor amiga.
Sonriendo se acercó a ella diciéndole que lo mejor era descansar que podían dejar eso para después, ella se negó una y otra vez, hasta que él logró que se levantara y caminara con él hasta el patio. La noche estrellada y con una gran luna llena, estaba fresco, la suave brisa pareció tranquilizarla, estaba a punto de reventar de rabia en contra de aquel que inventó ese problema, en contra de todo aquel que pudiera resolverlo, y la lista aumentaba hasta llegar a los antiguos creadores del algebra. Pasada la tormenta ella encendió el reproductor de su celular y una música suave comenzó a sonar la misma suave música mientras ella soltaba un suspiro y concentraba su mirada en la resplandeciente luna, a él le pareció que ella estaba melancólica, no era normal en ella, y eso no le gustó. Necesitaba saber que le pasaba.
-Tranquila cuando volvamos adentro te dejo copiar de mí- su broma funcionó la melancolía desapareció dando espacio a una rabia superficial que se demostró en un fino golpe sobre su cabeza, él rió, y sutilmente la tomó de la muñeca antes de que las represalias fueran mas fuertes- es verdad, nadie tiene que enterarse-
-Eres un gran tonto-
-Sí lo sé, pero aún así no vives sin mí-
La reacción de ella pareció incómoda, normalmente solo se hubiera reído, pero hoy parecía buscar alejarse de él, cuando buscó liberarse de su agarre, de cierta forma, se sintió molesto. Ella no era así con él tampoco, tampoco era que fuera muy cariñosa y coqueta, nunca aceptaba sus caricias, pero jamás le huía así como si su contacto quemara, intentó tranquilizarse y pensar en otra cosa así que manteniendo su distancia decidió pasar el hecho y hablar con naturalidad de cualquier trivialidad.
-Esa música no es tan salvaje como la que escuchas siempre…- dijo lentamente y sin mirarla- es diferente…
-Es una balada triste, como esperas que sea acelerada… es un lamento- kenshin miró de reojo a su amiga, su mirada perdida y triste no pasó desapercibida.
-Qué dice?-
Ella soltó un suave suspiro y tomó aire, como si le costara hablar- Habla de una mujer que tuvo siempre en regla a su corazón y no le permitió enamorarse, de lo mucho que le costó vivir siempre así, de todo lo que quería y ahora ya no importa…-
-Ya no importa?-
-No, porque esta enamorada de un hombre que no es de ella, que ama con locura a pesar de todo lo que intenta controlarse, de un hombre al que le entrega todo sin pedir nada porque es su única excepción…
-Eso es lo que te pasa?-
El silencio reinó entre ambos, Kaoru lo miraba con los ojos desorbitados como si hubiera dicho algo que estaba prohibido, él la miraba desafiante, tenía que saber lo que pasaba, y no estaba dispuesto a dejar que ella no confundiera con sus indirectas, las miraba serio esperando ansioso su respuesta, pero esta nunca llegó, ella solo desvió la mirada y agachó la cabeza. "El que calla otorga" pensó Kenshin de pronto realmente enfadado, dejó escapar un bufido, No imaginaba el tipo de persona que pudiera poner así a la fuerte y decidida Kaoru, que clase de imbécil podía elegir a otra si la tuviera a ella?
-No puedo creer te des por vencida tan rápido, jamás lo imaginé de ti- Los ojos de Kaoru se abrieron como platos antes sus palabras y brillaron ante las lágrimas contenidas, él no la miraba pero podía sentir los cambios en su respiración- No eres la que nunca se rinde? Porque ni siquiera has intentado pelear?- Kaoru cerró los ojos mientras reunía el valor para enfrentarlo.
-Él la ama, jamás va a dejarla, yo no puedo interferir en algo así… no quiero-
-Y por eso te das por vencida?
-No entiendes…-
-Explícame- Ella se calló y miró a la luna rehuyendo al interrogatorio de él, pero él no estaba ni complacido ni convencido, no la iba dejar así no más, no es que la alentara a buscar a ese tipo que de hecho ya le caía mal, pero debía de saber que tanto había entrado en él corazón de Kaoru, tenía que saber a lo que estaba dispuesta ella por él, viendo que no estaba dispuesta a contestarle volvió a preguntar- es casado?
-Noooo!-
-Entonces?-
-El ama a su novia no lo entiendes! La ama… y la seguirá amando sin importar lo que yo haga, además no voy a intentarlo siquiera, porque si yo fuera ella, no me lo perdonaría, porque no puedo dejarlo ser feliz en sus brazos si es lo que él quiere?-
-Eres la única mujer que conozco que piensa en el bienestar de la mujer que interfiere con su felicidad, eres demasiado buena… o muy tonta- Dijo él calmándose un poco, realmente era mujer noble y sincera, ese desgraciado no había reconocido la joya que estaba perdiendo-Eso te lo dijo él?-
-Cómo?-
-Él te dijo que prefería seguir con su novia?- sin darse cuenta Kenshin estaba cerca de gritar de la irritación- Hablaste con él y él te rechazó?
-No- Kenshin la miró confuso- él no lo sabe… Yo jamás me atreví a decírselo, por eso tampoco tengo ningún derecho a reclamarle algo. Puesto que estoy enamorada de él de mucho antes que estuviera con ella, es culpa mía, yo nunca lo enfrenté y ahora él,…él la tiene a ella, y parece feliz, yo no tengo derecho a entrometerme, lo importante es que sea feliz y nada más…
Esa fue la gota que rebasó la paciencia que Kenshin que no era mucha, ella sufría, eso ya lo molestaba demasiado, ella no merecía sufrir pero ahora se daba cuenta que solo sufría por su propia cobardía, Kaoru no era así y no la reconocía así, podía ver su bondad y su sinceridad en sus palabras pero en ese momento sin saber porque estaba demasiado irritado, no podía creerlo.
-Entonces eres solo una cobarde…
Fin Flashback-
Escuchó la puerta de la casa y vió a Tomoe salir de ella y dirigirse a él con una ligera sonrisa y portando su anillo, no sabía cuanto tiempo se había perdido ni en que momento había terminado la canción, se había hundido tanto en su recuerdos que no había notado el tiempo ni nada a su alrededor, le devolvió una media sonrisa a su prometida y encendió él vehículo mientras recordaba él rostro de Kaoru al final de su charla, la había lastimado y a sabiendas, desde ese día ella había estado muy distante con él y no tenía oportunidad de disculparse, había sido un bruto y lo sabía, tenía que pedirle perdón y estaba decidido, esa noche Kaoru tendría que escucharlo aunque no quisiera.
Era más que seguro que estaría en la fiesta de primavera, y él ya tenía todo planeado, decidido miró a Tomoe que lo estudiaba silenciosa, seguro había notado sus cambios, era muy perceptiva a pesar de que jamás le reclamaba algo hasta que no estuviera segura, eso sería un problema pero no importaba, en su mente lo único importante era encontrar a Kaoru…
