Hola, moshi moshi!
Primero que nada, gracias por todos los reviews del capi anterior *snif*¨me hicieron muy feliz y me animaron a escribir mucho. Sé que este capi es algo largo y tedioso, pero créanme que son cosas necesarias. Tengo en mente una historia muy retorcida… muajajajaja…
Quizás no vean mucho Gazille/Levy en estos primeros capis.
¿La razón? Bueno, me gustaría que la relación fuera apareciendo progresivamente. Es decir en el manga sabemos que Levy siente algo por él, pero, ¿Qué hay de Gazille? Además tengo la sensación de que si lo hago, lo pondría demasiado OoC ._. siento que me estoy traumando D:
Así que si no hay mucho en estos capis, no se preocupen, les aseguro que conforme vaya avanzando este proyecto, habrá GazLevy de sobra :D muahahahaha… cof… cof… x.x
Aparte aun sigue en pie la idea del lemmon… los clubs en deviantART no hacen bien a mi mente cochambrosa D:
En fin; gracias por todos los reviews y…
Tutururu! AL FIC!
Capitulo 2: Luz y sangre
o-o-o
-Ah, nada mejor que un baño… -decía Lucy, muy tranquila por cierto. Estaba un poco preocupada por el asunto de la renta, pero sabia que lograría resolverlo de una forma u otra. Además, confiaba en que el casero no podría resistirse a su "atractivo sexual". Pensaba. Creía. O, al menos eso quería creer. El agua cálida que le caía sobre la cabeza la relajaba aun más. Había sido un día ajetreado; primero, Natsu y Grey se la habían pasado peleando todo el día y Happy no había dejado de molestarla.
Salió del bañó, unos minutos mas tarde, enrollada en su toalla color crema y se encaminó a su habitación, pensando en las nuevas cosas que agregaría a su novela. Había tenido bastante tiempo para idear cosas nuevas esa tarde y estaba muy contenta de poder escribir. Abrió la puerta de su cuarto, pensando en las aventuras que pondría, cuando…
-¡Lucy-chan, mira que bien me queda tu sostén! –exclamó Happy, quien se había puesto el bra de Lucy sobre sus orejas y daba vueltas en el aire, con una blusa roja como capa.
Su sostén. SU ROPA INTERIOR...
E-en… ¡EN LA CABEZA DE ESE GATO! ¡ERA UN LUGAR DONDE NO DEBIAN ESTAR!
-¡Los héroes de la ropa interior! –gritó el chico del cabello rosado, que tenia una pieza diminuta de lencería… en un lugar donde, definitivamente, no debía estar…
-¡IDIOTAS! –rugió la rubia, dándoles una superpatada que los lanzó a ambos al otro lado de la habitación y se desplomaron contra el suelo.
¡Que vergüenza! ¿Qué se suponía que hacían esos dos idiotas allí? ¡En su apartamento! ¡Jugando con su ropa interior!
-¿¡Quiénes se creen para jugar con mis cosas! –inquirió la chica, con ojos demoniacos mientras ponía un pie sobre la cabeza de Happy y lo presionaba contra el suelo-, ¡Debería…!
-¡Lucy-chan, mi nariz! –clamaba el gato, sacudiendo las patas desesperadamente.
-¡Ah, Lucy, no es para tanto! –se quejó el dragon slayer de fuego, sentándose en el suelo, con los brazos cruzados-. ¿Así nos agradeces que te hayamos cuidado de los villanos que andan sueltos?
-No hay villanos en Magnolia y ustedes no son superhéroes –inquirió Lucy, retirando su pie de sobre el exceed. Aun estaba bastante molesta.
-Pobre Luca –le susurró Natsu a Happy en el oído. En realidad no lo susurró, solamente lo dijo al aire… como siempre lo hacia-, es tan rara que ignora la realidad.
-Por eso ella es la tonta secretaria que los héroes siempre salvan, ¿no?
-Soy Lucy… -gruñó Heartphillia, aun palmo de ellos, con la vena de la frente casi brincándole-, y puedo oírlos claramente desde aquí… ¿Por qué siempre hacen esto?
-Natsu y yo estábamos preocupados por ti –declaró Happy, ignorando el comentario anterior de Lucy olímpicamente. La chica lo miró, aun no muy convencida-, por eso te seguimos desde el gremio.
-Ahora realmente comienzan a asustarme…
Natsu se puso de pie, mientras levantaba a Happy como si fuera un juguete y sacaba de atrás de su bultito (n/a: nyaaaa :3 yo amo ese bultito) un papel enrollado.
-¿Es que acaso no has leído las noticias? –preguntó Salamander, con un gesto de sarcasmo en su cara-. Para ser amiga de Levy no se te ha pegado mucho su mayor hábito.
-¿Noticias? –preguntó Lucy, tomando en sus manos en rollo que le había dado Natsu. Se trataba del diario oficial de Magnolia, "Caldero de Bruja", donde podía leerse claramente, en letras negras resaltadas, un titulo bastante macabro para un encabezado, junto a un extraño símbolo, algo muy parecido a un torbellino y una espada y una lanza cruzadas bajo un cráneo de un ave, al pie del torbellino.
La chica miró a Natsu, aun incrédula. Caminó hacia los cajones de su cómoda y sacó ropa para cambiarse y se dirigió hacia el baño.
-Lo leeré mientras me visto –y les lanzó una mirada asesina a ambos-, ¡cuidado y hagan algo estúpido! –y cerró la puerta del baño de un portazo. Puso la ropa sobre un cesto y comenzó a leer el periódico.
"NUEVAS VICTIMAS DEL ASESINO NOCTURNO"
Gardence, Magnolia. Febrero.22.
Otra vez, el Asesino Nocturno, ha vuelto a llevarse vidas consigo. Durante la madrugada del día anterior, varios habitantes del poblado de Gardence, al norte de Magnolia, despertaron un poco perturbados por los gritos provenientes de la granja de la familia O'Dollman. Varios vecinos se reunieron en la puerta de la casa, para preguntar si estaban bien, pero al no hallar respuesta, decidieron irrumpir en la casa. La residencia estaba vacía y las luces aun estaban encendidas. La comida en el horno aun se estaba cocinando. Después de revisar toda la casa, las personas decidieron llamar a los oficiales para resolver aquel asunto.
Luego de un par de horas, llegaron los oficiales, quienes registraron la casa a fondo, pero no encontraron una sola huella de las personas. Los vecinos alegaban que sus vecinos no habían salido de viaje, pues al ser una comunidad pequeña, se avisaban los unos a los otros para que cuidaran de su ganado.
Finalmente, los oficiales se dirigieron a las afueras de la casa, donde se encuentran los sembradíos y donde descubrieron los cuerpos de la familia O'Dollman. Los tres estaban crucificados en grandes postes de madera, los padres alrededor de la hija. Ninguno de los cadáveres tenía los globos oculares; todos presentaban los ojos vendados y nuevamente, la marca extraña de la cual no se tiene conocimiento, en el pecho de la niña. (Ver imagen a la derecha) (n/a: o sea, la ya descrita, del torbellino))
Hasta el momento, no se ha podido averiguar si se trata de un habitante del pueblo o de un gremio oscuro, a quien se le atribuyen estas barbaridades. Se le pide a la población este atenta y no salga de sus casas cuando la noche halla caído, de igual manera, se recomienda no transitar las calles sin compañía de alguien más y avisar a las autoridades si se tiene información sobre esta extraña marca, que es lo único con lo que cuentan las autoridades.
La chica levantó la vista del periódico, un poco asustada. De haberlo sabido, quizás no hubiera sido tan ruda con los dos chicos. La descripción de la escena del crimen le recordaba levemente a algo en el pasado; le parecía un poco familiar. Salió del baño, un poco nerviosa y miró a Natsu, ya sin molestia. El chico se había sentado en la orilla de su cama y Happy ya se había acostado completamente, boca arriba y sacudía las patas, medio dormido, musitando algo como "pescadito, ven, lindo pescadito".
-¿El asesino nocturno? –preguntó Lucy, bajando el periódico. Natsu asintió con la cabeza. Lucy puso cara de incredulidad-, ¿y tú desde cuando leer el periódico?
-Mirajane estaba preocupada por nosotros, así que le pidió a uno de sus contactos de la revista "El Hechicero" que nos vendiera ejemplares para el gremio. Quiere mantenernos al tanto de esto –dijo Natsu, al tiempo que bostezaba y se estiraba-. En fin, no es problema. Cualquiera que se atreva a cruzarse en mi camino lo dejaré frito.
Lucy volvió a mirar la foto del periódico, mientras que Salamander se recostaba en la cama y comenzaba a dormirse. No sabia porque, pero el apartamento de Lucy tenia un efecto somnífero en él. No sabia si eran las paredes de color claro o la cama mullida… o quizás que ella si conocía la palabra "orden" y sus aplicaciones en una casa.
La rubia observó detenidamente la foto y ahora recordaba donde había visto ese tipo de castigo antes; era muy parecido a como Gazille había colgado a Levy, Jet y Droy del árbol del parque, cuando aun pertenecía a Phantom Lord. Sabia que el dragon slayer del hierro hacia mucho que se había reformado, pero no podía evitar sentir un poco de temor cuando pensaba en aquellos acontecimientos.
Lucy, aun mirando el periódico, comenzó a pensar en lo que Natsu había hecho; en realidad quizás no debió ser tan brusca con él cuando lo vio en su apartamento, después de todo, el chico solo se preocupaba por su bienestar. Esto la hizo sonreír y su imaginación recreó una imagen donde un apuesto Natsu, con largas pestañas y sonrisa galante la tomaba de la cintura, mientras le decía lo preocupado que estaba por ella.
¡Kya, deja de imaginar estupideces, Lucy!, se dijo la rubia a si misma, al tiempo que sacudía la cabeza. Sin embargo, una parte de ella quería que se imagen se hiciera realidad y pensó nuevamente en ese Natsu de su mente, mientras bajaba el periódico para ver al Natsu de la realidad…
Un Natsu que estaba roncando sobre SU cama. Babeando sobre SU almohada. Con sus sucias sandalias sobre SU colcha.
Y la dulce Lucy fue reemplazada por un demonio.
-¡ESTE NO ES LUGAR PARA DORMIR! –rugió Heartphillia, dándoles tanto al dragon slayer de fuego como al exceed un golpe en la cabeza con el periódico, mientras ponía una cara tan terrible que hacia que Freddy Krueger se pareciera a Bambi.
-¡Lucy, nuevamente hay fuego en tu boca!
Mientras tanto, en un apartamento en Fairy Hills, otra bola de papel fue a dar a un bote de basura demasiado lleno como para poder sostener una bola mas… o cualquier otro tipo de basura. Había papeles por toda la habitación; hojas arrugadas, libros abiertos, libros en pilas, libros cuyas hojas giraban por el aire de la ventana, libros que tenían imágenes.
Libros gruesos, libros pequeños y libros de runas antiguas. Libros que no le servían de mucho a Levy Mcgarden, quien estaba en medio del desorden, sentada al pie de su escritorio, con las gafas de lectura volátil sobre su cabeza. La mesa estaba llena de más bolas de papel, documentos viejos y libros apilados con títulos referentes a las runas antiguas y a las lenguas perdidas. Tenía una lámpara de mesa encendida, que daba una luz cálida a toda la habitación y una mas, de pedestal, en el rincón derecho de la habitación, junto a un alto librero casi vacío, ya que todos los libros que lo ocupaban estaban en el suelo. Incluso la cama se perdía entre la inmensa cantidad de encuadernados.
La chica se frotó los ojos, un poco cansada. Comenzaba a dolerle la cabeza, lo cual no era extraño; había pasado casi todo el día encerrada, tratando de resolver aquel acertijo que había elegido para darle la recompensa a Lucy, su gran amiga. Pero por más que trataba, no podía. Simplemente esos símbolos no eran lógicos, no eran comunes siquiera. No aparecían en ningún libro que ella tenia, además, las runas que coincidían con las que aparecían en sus libros o estaban puestas entre dos caracteres que la hacían totalmente algo sin sentido o realmente significaban algo totalmente opuesto a lo que ella esperaba o no hacia juego con la runa anterior o posterior.
Había tratado de resolverlo de adelante hacia atrás, de atrás hacia adelante, quitando caracteres de un origen determinado y dejando el resto, combinándolos, discriminándolos, sacando significados de los que conocía y tratando de identificar los demás, ¡inclusive había recurrido a utilizar el algebra para buscarle una solución!
-¡Ah, esto es muy complicado! –dijo de pronto, dejando caer su cabeza sobre el escritorio, casi dándose por vencida. Levantó los ojos hacia el frente, donde un pequeño reloj con forma de flor marcaba ya la media noche. Suspiró; si no fuera porque Lucy era su mejor amiga, no estaría haciendo aquello.
Por un momento se quedó así sobre el escritorio, pensando. Únicamente pensando en trivialidades. Jet y Droy habían desistido de ayudarla cuando cayó el sol, pues debían volver a sus respectivas casa; era comprensible, ambos tenían pendientes y cosas que hacer, cosas muy particulares. Además, sabia que esos dos chicos eran como sus hermanos y los apreciaba bastante, aunque a veces pudieran comportarse como unos tontos.
Especialmente con un miembro en particular del gremio.
Esto la hizo sentir un poco mal, quizás un poco triste. Ella sabía lo mucho que le costaba a Gazille interactuar con el gremio; ya fuera por su mal humor, su habito de comerse la vajilla o su gran bocota que jamás sabia cuando detener sus palabras hirientes. Como que ya era suficiente todo eso, y que algunos aun le temieran, como para Jet y Droy buscaran meterlo en mas problemas, ya que ella sabia mejor que nadie que si Gazille llegaba a responder los golpes de sus compañeros, probablemente mas de uno en el gremio tratarían de detenerlo y el dragon slayer se vería forzado a escuchar nuevamente el largo sermón de Erza sobre las valores de un hada mas de Fairy Tail.
Sin embargo, a pesar de todo lo que el ex Phantom Lord les había hecho, ella no sentía rencor hacia él y muchas veces, sentía deseos de charlar con él, de mejorar esa relación casi inexistente entre ellos que se había formado después de que él entrase en Fairy Tail. Después de todo, él era quien la había salvado de posiblemente, ser asesinada por los rayos de Laxus. Dos veces. Ahora que lo razonaba, nunca le había agradecido debidamente esas acciones, debido a que Gazille era muy… muy distante y cortante en cuanto a su trato con los demás.
Y con el último teatrito que se había armado en el gremio entre el dragon slayer y sus compañeros del Shadow Gear, seria aun mucho mas distante.
Levy había tenido la firme intención de platicar con él después de lo ocurrido, pero siempre que trataba, Gazille nunca estaba. Ya fuera porque estaba ocupado en alguna misión, ella no tenia tiempo o simplemente, el mata dragones no aparecía por ningún lado. En efecto, cuando lo vio ese mismo día y le ayudó a alcanzar el papel, era la primera vez que lo veía después de cuatro días. Suspiró nuevamente. Realmente debería hablar con él. Una parte de ella realmente necesitaba hablar con él.
La chica se irguió en la silla, borrando esos pensamientos de su cabeza y regresando a la realidad. Ya hablaría con Gazille luego, pero en ese momento, debía resolver aquella encrucijada. Volvió a mirar la hora; las doce cuarenta y cinco.
La chica ya estaba en pijamas; apenas llegó a su apartamento, acompañada de Jet y Droy como era costumbre, se metió a la ducha, resistiendo la tentación de tomar su baño de burbujas nocturno, ritual que realizaba cada noche antes de dormir. Salió, aun con el cabello mojado y se puso su pijama; como apenas comenzaba a hacer calor, se puso un cómodo vestido color azul pastel con listones blancos y rosa bebé. El cabello le caía despeinado y usualmente tenía que levantarse el fleco para poder ver. Lo que hacia. Tras de ella su cama parecía llamarla y esta considerando la posibilidad de dejarlo para el día siguiente.
Nuevamente, miró el papel frente a ella. Quizás había elegido un reto muy difícil. Después de todo, ella era solamente una come libros; tal vez una come libros que se había sobreestimado a si misma. Esto la hizo sentir triste, casi como una inútil.
-Quizás debería darme por vencida… -musitó suavemente, sin quitar los ojos de las extrañas runas que había frente a ella. Comenzaba a sentirse mas desesperanzada de lo normal, sobre todo porque nunca se había topado con un código que no pudiera interpretar o runa que no pudiera reescribir.
Suspirando, aun más alicaída, se puso de pie, decidida a dejarlo por la paz e irse a dormir, cuando tropezó con una pila de libros que le llegaba más o menos a la altura de sus rodillas.
-¡AAAAHHHH! –gritó escandalosamente, mientras caía sobre el resto de los libros en la habitación, llevándose consigo el cable de enchufe de la lámpara de la mesita, y enseguida se tapó la boca, pues si no guardaba silencio termianria despertando a todas las chicas que dormían alli. Los libros cayeron como en un efecto dominó, derrumbando los libros que rodeaban la lámpara de pedestal, haciendo que se cayera y el foco se reventó del golpe.
Como las cortinas de la ventana de la habitación estaban cerradas, el cuarto quedó totalmente a oscuras y Levy gimió aterrada cuando descubrió que no podía ver siquiera su mano frente a su cara… y volvió a gemir cuando la agitó frente a sus ojos y no pudo verla nuevamente. Se arrastró por el suelo, sin ser capaz de controlar sus nervios para ponerse pie, así que a gatas, estiró la mano para encontrar el cable. Estaba casi segura de que si se movía mas de lo debido, probablemente algo saldría del a oscuridad y se la tragaría entera.
-¿¡Do-donde esta el enchufe-e! –tartamudeó, temblando de miedo, como si de pronto fuera a salir un monstruo debajo de la cama o los duendes se la fueran a comer. Buscó a tientas el enchufe, pero no lo encontró-, oh… oh… no-o… no veo…
Se puso de pie a tropezones y avanzó hacia la única fuente de luz que encontró; la luz que entraba de la luna por la ventana, ya que su cuarto estaba orientado hacia el lado opuesto de la calle y solamente entraba la luz lunar por las noches. Abrió la cortina violentamente y seguidamente la ventana, dejando que una ráfaga de aire limpio entrara de golpe.
-Ah… luz… -murmuró, suspirando aliviada, mientras se dejaba caer sobre el escritorio. Bien, considerando lo cansada que estaba quizás realmente debía irse a dormir-. Si sigo haciendo esto, probablemente terminé destruyendo todo el apartamento.
Se levantó del escritorio, dispuesta a cerrar la ventana cuando un resplandor plateado brilló bajo de ella. Enseguida, sus ojos buscaron la fuente de luz, dando con el papel de las runas que no había logrado descifrar; resplandecían levemente, de una forma misteriosa y cuando se quitó para dejar que los rayos lunares lo alcanzaron con más intensidad, las runas se elevaron mágicamente en una esfera de luz, formada por las runas indescifrables. En ese momento, Levy notó algo que probablemente no había razonado antes. En realidad, si lo había razonado, pero le había parecido una tontería hacerlo. Nuevamente, al invadía la sensación de que conocía esos símbolos, de que los había visto en algún sitio con anterioridad, como si alguien los hubiera puesto al azar en su memoria. Ahora que los veía allí, elevados y flotando, parecían aun mucho mas conocidos y consideró tratar de resolver el enigma utilizando algo en lo que realmente no confiaba mucho; su intuición.
-Tengo que estar totalmente loca… -dijo, sabiendo que desconocía el efecto que podrían tener las runas. Pero, no podía ser tan terrible, pues de serlo lo hubieran clasificado como misión para rango S. Alentada por eso, decidió llevar a cabo su descabellado plan.
Un poco nerviosa, levantó sus brazos y tocó con la punta de su dedo índice una de las runas, que se sentía fría bajo su piel, descubriendo que a su tacto podía moverlas en la esfera a su voluntad. Movió una primero, la segunda de la primera línea y guiándose por corazonadas, la colocó en la ultima línea, al lado del tercer carácter. El cuarto carácter de la última línea lo colocó en la cuarta línea, la del medio y la puso al revés. Seguidamente cambió de lugar la tercera línea hasta arriba y la primera en el centro.
Hizo más movimientos, casi inconscientes, hasta que se dio cuenta de que casi había caído en trance mientras observaba las runas. Se le habían acabado las corazonadas, pero nada había pasado. Justo en ese instante, cuando estaba por darse ahora definitivamente por vencida, tuvo la sensación de que faltaba algo. Razonó un momento mas; las runas así como estaban, no aprecian tener ningún sentido entre si. Pero…
-¿Qué pasaría si…? –se preguntó, casi dudando y alargando las manos, tomó la esfera de arriba y abajo y la giró hacia un lado. Tomó la línea central y, ahora si, por un movimiento meramente inconsciente, la puso alrededor de la esfera de runas.
Levy parpadeó un par de veces, regresando del trance e inmediatamente, las runas brillaron con más fuerza. La esfera se extendió por toda la habitación, llenándola de luz y la chica retrocedió, haciéndose hacia atrás, para caer nuevamente sobre los libros. Las runas se transformaron en caminos y otras más en estrellas. El cielo y la tierra emergieron como si ella misma los hubiera creado y doce constelaciones brillaron en el cielo: los doce signos zodiacales, las llaves del zodiaco que Lucy podía abrir.
-¡Allí esta Taurus! –exclamó, sorprendida y a la vez emocionada-, ¡y Leo!
Repentinamente, las doce constelaciones desaparecieron, barridas por mas caminos y mas estrellas y entonces, diez dibujos astrales brillaron, uno tras de otro, signos que Levy no había visto jamás, salvo uno, que se basaba en seis estrellas acomodadas, formando algo muy parecido a una cruz. La chica dio un respingo, porque esa constelación era una leyenda, una historia considerada como un mito y llevándose las manos a la boca, entendió que eran todas esas estrellas formando signos en el cielo.
-Las… las constelaciones perdidas… -tartamudeó, con una voz tan poco audible que ni ella se percató de lo que dijo-; el… "El Aventurero"… -balbuceó, refiriéndose a la constelación ya dicha, la cruz alargada.
Totalmente anonadada, vio como las constelaciones se juntaban, superponiéndose una sobre la otra y de pronto, cuando se juntaron, cada una salió disparada hacia un lugar de Earth Land, incluyendo Fiore y el país vecino, Ugleborgh. Antes de que Levy pudiera siquiera decir algo, las constelaciones convergieron en una sola estrella, la mas brillante de la misma y trazaron una línea recta, desde Fiore, atravesando varias ciudades, desde Ugleborgh hasta Fiore, atravesando el mar y llegando, finalmente, a una pequeña isla con forma de sol, en cuyo centro brillaba el punto mas resplandeciente; el perteneciente a la ultima constelación.
La maga de la escritura solida, ahora totalmente muda, observó como el centro de la isla lanzó una luz al cielo de la esfera y las nubes fantasmagóricas se abrieron. Entonces una fortaleza redonda, rodeada de aros de oro y plata, coronada por una flama de luna y sostenida por un sol incandescente que la hacia flotar, bajó hacia la isla, y cuando tocó el suelo, la superficie donde la luna refulgía se abrió en dos y entonces…
¡BUM!
De un solo golpe, tan rápido como la misma luz, el edificio subió al cielo, las constelaciones se transformaron en caracteres y todas las runas volvieron a la esfera, que se cerró y volvió a quedar sellada en el papel. Nuevamente la única luz que alumbró el cuarto fue la de la luna e, igualmente el resplandor místico de las runas en el papel.
Levy seguía tendida en el suelo, con las manos en la boca, totalmente incapaz de aceptar lo que había visto salir de la esfera de luz… que había salido de un papel. Definitivamente era un hechizo, el papel estaba hechizado o lo que era lo mismo, era un papel mágico. Se puso de pie de un brinco, corriendo hacia la ventana y tomó el papel en sus manos. Lo tocó, como para ver si era real y luego le volvió a dejar sobre la mesa, totalmente asustada.
Miró a ambos lados, como para asegurarse de que nadie la veía y entonces, repentinamente recordó que estaba a oscuras y corrió lo más rápido que pudo hacia la ventana, donde estaba el papel, cuyas letras habían dejado de brillar. Enchufó la lámpara lo más rápido que pudo y volvió a alejarse del escritorio, como si tuviera una especia de peste o algo por el estilo. El papel no se movía siquiera con la suave brisa y ahora la chica tenía la sensación de que la habitación estaba más oscura de lo usual.
Totalmente confundida y un poco aterrada, se llevó las manos a la boca, mientras abría los ojos desmesuradamente, incapaz de creer lo que había visto.
-E-esto es… ¿es un mapa?
En ese mismo instante, al otro lado de la calle, un cuervo negro voló hacia el cielo, apresurado y triunfante por las noticias que llevaba.
En otro sitio lejano a Magnolia, un lugar oscuro y estremecedor, una bola de cristal se encendía de una luz violeta, que le daba un aura maligna.
Allí, la luz era muy poca como para poder divisar bien alrededor. Había una ventana al extremo de la habitación, un sitio donde la luz no llegaba, pero los rayos que caían por la tormenta de afuera iluminaban, por segundos, ese espacio. En el medio de la sala, había un hombre, sentado en un trono de piedra, majestuoso y rodeado de una bestia de oro, que simulaba apresar la silla con un poder casi magistral. Miraba atentamente la esfera de cristal que recién se había encendido.
-Misión cumplida, maestro –dijo una voz, que se escuchaba distorsionada a través de la bola de cristal hacia la que se dirigía, una esfera en un sitio oscuro y medieval, en el medio de una sala iluminada únicamente por un par antorchas.
El hombre sonrió al escuchar aquello y moviendo una mano, la bola de cristal sobre la mesa de piedra se apagó.
-No es tan estúpido –dijo una voz, proveniente de aquel espacio a oscuras y cuando otro rayo golpeó la tierra, la luz entró flotante, iluminando una mano que movía algo redondo sobre una mesa. El hombre en el trono sonrió aun mas, casi satisfecho.
-Lo sé. Es por eso que todo esto es mucho mas interesante –respondió son voz ronca y profunda. Una blanca sonrisa, casi macabra, se divisó ente la oscuridad con otro rayo-. Fairy Tail, el gremio "mas poderoso" de Magnolia. Si lo ves de ese modo, es algo bastante prometedor.
Una risa oscura resonó.
-Si… si, en efecto… -murmuró, con su voz rasposa y finalmente, otra rayo que cayó dejo ver que era lo que jugueteaba sobre la mesa. Ojos; ojos humanos arrancados de las orbitas-. Hará el juego mas divertido... o al menos lo hará divertido.
Se escuchó un quejido, alguien se quejaba de dolor. La persona en las sombras sonrió, enseñando todos los dientes y dos afilados colmillos.
-Solamente dejaré que mi alfil actue bajo mis ordenes. Ese dragon salyer sabrá que hacer –dijo el hombre del trono, recostándose en el respaldo y entrelazando sus dedos frente a su barbilla-, después de todo, al ser el gremio de mi padre, debía darle un poco de ventaja por sobre el resto de Fiore.
-A-ayuda… -dijo débilmente una voz, desde el techo. Otra risa oscura.
-Ya va, querida –respondió cruelmente el muchacho de las sombras y un quejido de dolor llegó a los oídos del maestro en el trono-. Fairy Tail caerá en nuestras manos…
-No solo ese gremio de neófitos –afirmó el maestro, con total serenidad-. Cada gremio en Fiore, va a doblegarse ante nosotros…
Otro rayo iluminó la sala y esta vez, el brazo que jugueteaba con los ojos en la oscuridad, ya no era mas un brazo; ahora era una punta brillante, reluciente, muy parecido a lo que Gazille había realizado en el bosque, pero esta punta era cristalina, blanca.
-Así será, maestro… -y de pronto, cuando otro haz de luz iluminó, la punta adiamantada se tiño de carmesí y lo que alguna vez habían sido gemidos de dolor, se transformaron en gritos de agonía-. Así será…
Reviews? Comida podrida?
Se que el capi es una verdadera porquería… D: pero prometo mejorar. Ya saben…
Se aceptan todo tipo de comentarios :) y sugerencias…
Hasta luego!
Think Pink!
