Los personajes utilizados en esta historia no me pertenecen, sino que son de Hino Matsuri, por lo contrario, la historia es toda mía.

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¿Adiós?

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Tal vez fuera que esa palabra que marcaba un final para ellos le había calado hondo o quien sabe la razón, pero se había visto totalmente destrozado.

¿La había perdido para siempre? Eso era lo que atravesaba su mente constantemente, cada vez que caminaba por los pasillos levemente iluminados de la mansión, escuchando el silencio.

Despertando con el frío como acompañante, ya no veía hebras chocolate ni sentía aroma a rosas. Todo era soledad y desasosiego.

Porque se había visto envuelto en esa rutina, cansado de sufrir y no atreviéndose a otra cosa, porque bien la culpa lo carcomía o porque era un masoquista llegando a la conclusión de que podría ser un poco de ambas ¿No?

Miró el calendario, cinco años y un poco más de la última vez que la había visto.

Al principio no había sido así, la había buscado por cielo y tierra, después de firmar los papeles creyó que era suficiente, pero era un ser egoísta, la quería de nuevo.

Porque se dio cuenta que solo cuando la perdió pudo comprender todo lo que ella era y fue para su persona. Lo había hecho más humano y le había contagiado la risa, una burbujeante y cristalina.

Las fotos que habían quedado era mínimas, ella se había llevado las suyas, las demás, aquellas en la que ambos salían permanecían colgadas en las paredes tapizadas de un rojo oscuro.

Y vio como un golpe a su pecho los ojos brillantes que ella mostraba cuando lo miraba ¿Cuándo había sido que se perdió aquel brillo? ¿Cómo no se dio cuenta?

Y supuso que había sido cuando ya no la miraba, cuando lo que le dijera había pasado a segundo, tercer e inexistente lugar...sin dudas ella tenía razón al haberlo dejado.

O por lo menos eso se decía para justificar su ausencia, la culpa había sido de él, porque ahora recordaba los vanos intento de su esposa -ex esposa, se recordó- por llamar su atención, en preguntarle que le pasaba, si se encontraba bien, si quería salir...hacer algo.

Y también recordó que a todo, había ofrecido un constante rechazo y vio con indiferencia el dolor asomar por las orbes rojizas, hasta que un día, las preguntas cesaron, los ojos no mostraron dolor sino una indiferencia colindante al odio y finalmente nada.

Las cosas que perdió, habían sido muchas, no solo ella, personas y sentimientos. Todo lo que su pecado había decidido llevarse como pago de ese placer efímero.

Por ese entonces, incluso antes de que ella se fuera, fue que recibió el primer golpe bien merecido, no de manos de ella, sino de quien fuera su amigo.

Takuma lo había mirado a los ojos decepcionado, dolido incluso y el no pudo hacer más que quedarse quieto y prometer en falso que dejaría eso que tanto daño le causaba a Yuuki y no lo hizo.

Gradualmente su contacto fue disminuyendo, el amigo de toda la vida se había ido al igual que ella.

¿Sería que ese era su destino?

No lo sabía, pero de lo que estaba seguro, era de que el no creía en su adiós, no quería creerlo.

...

Ella siempre lo supo, supo que el ya no era completamente suyo, que se había escabullido entre sus manos por cuenta propia y estuvo fuera de sus posibilidades recuperarlo.

Miró la única foto que se había llevado de ambos, cuando aún no se habían casado, ambos lucían enamorados y añoró ese tiempo, pero tal vez no con amor, sino simplemente con nostalgia.

Y ahora se decía, que no sabía si había estado fuera de sus posibilidades o si de verdad había querido recuperarlo.

En algún momento, cuando el rechazo de el se había tornado constante, fue entonces que tiró la toalla sin ganas de seguir, sintiendo que ya no era de ella de quien dependían las cosas.

Por ese tiempo, al principio, en la primera noche, cuando lo sintió salir de la cama, el sentimiento agonizante que se le implantó en el pecho, fue, ahora que lo pensaba, el presagio de lo que vendría y ella no lo detuvo, porque de alguna forma, sabía que él ya no era suyo.

Se resistió a la idea, ignorando noche tras noche, semanas y meses el aroma tóxico con el que su piel se había impregnado, no llevaba más su perfume.

Después paso por todas las etapas, dejó de interesarse, llego a odiarlo, su rutina se había basado en ignorarlo, evitarlo, tratar de no verle la cara, temiendo tal vez, que el descubriera el asco que le provocaba, yéndose ella también, desapareciendo en la oscuridad de la noche.

Y así hasta que una noche no volvió más, cuando vio que había perdido todo sentimiento por el pelinegro, cuando vio que el anillo que llevaba en su dedo anular era un adorno que había empezado a valer cada vez menos.

Cuando la confianza había quedado por los suelos, cuando el corazón parecía piedra y hielo. Se fue, así de simple, porque no quería seguir de esa forma, terminar por las buenas, después de todo nada la ataba.

Descubriendo, que pese a todo, había un mar de posibilidades frente a ella y esta vez no las dejaría escapar.

Había tanto tiempo, tanta vida por delante que simplemente había abierto los ojos, abandonando por completo esa forma insípida de vivir que había adoptado.

Ahora veía claro que había mas para ella que eso, que él en específico, ahora tenía otras cosas por que vivir, nuevos sentimientos.

Ahora que se veía libre,fuera por esa nefasta circunstancia que los había separado, se lo agradecía.

...

Aquel día, posiblemente hubiera sido mejor para él quedarse en casa y no salir.

Porque ahora, veía a la fuente de su añoranza siendo la fuente de su tristeza. Simplemente hubiera sido mejor...

A lo lejos, desde la ventanilla polarizada del auto vio su figura, tan bonita y delicada como la recordaba, con el largo cabello trenzado y con un ligero vestido de verano.

Tensó la mandíbula, y sintió el escozor propio de las lágrimas asentarse en sus ojos.

Ella se veía brillante, como en sus primeros años, sonreía abiertamente sentada al borde de una fuente, con el escaso sol del anochecer acariciándole los hombros.

Estaba perfecta, o eso había pensado al verla. Aún tenía la mano sobre la traba de la puerta, demostrando lo dispuesto que había estado de bajar a buscarla.

Porque quien le iba a decir que una rueda pinchada en medio de un pueblo irlandés olvidado de las manos de los dioses lo destrozaría.

Y no bajó, nunca abrió la puerta, la silueta de otra persona se lo impidió, la reconoció como la otra persona que había perdido, sin dudas todo se había extraviado, deformado a su alrededor, un error le había costado demasiado.

Vio al hombre sonreír dulcemente, mientras con una mano sostenía las manos de un niño de no más de tres años bien afianzadas para que no cayera de sus hombros.

Reconoció en la redondez del rostro infantil y en el gesto sonriente a su hermana y en el cabello y los ojos a su mejor amigo.

Un niño perfecto, una combinación totalmente acertada.

Con la mano sobre su pecho, tocando el anillo que le había pertenecido a esa mujer de ojos rojizos se detuvo unos minutos más, solo para ver como ella se levantaba de su lugar y recibía a ambos con una caricia.

Y lo que vio lo lastimó, porque esa mirada rebosante de afecto, de amor que el rubio le dirigía a la que fue su mujer, tal vez ni él podría habérsela dirigido y reconoció que tampoco había provocado ese brillo en ella, nunca la había visto tan radiante.

Solo bastaron unos segundos para darse cuenta que las heridas que el había ansiado curar ya las había curado otro y que nunca podría haberlo hecho mejor.

En los ojos achocolatados se veía devoción, amor y compañerismo, el espejo de los verdes.

Y lo último que vio, resignado, fue la mano masculina acariciar con ternura la curvatura en el vientre femenino y las manos entrelazadas antes de irse, dándole la espalda.

Después de todo, el mundo si era pequeño y no hubo un hasta pronto.

Ya no era un adiós dudoso, sino un para siempre.

Bueno, acá me tienen de nuevo, reemplazé el final anterior por este, porque cuando lo subí, lo hice sin estar convencida, con el animo de dar un final feliz para ambos.

Pero después dije, no, yo no soy alguien que perdonaría una infidelidad y se que muchas estarán de acuerdo conmigo.

Así que mandé todo al carajo y justo cuando estaba pensando esto, recibí un comentario de yoami-chan me hizo terminar de decidirme, así que te lo agradezco.

Este es el final que desde un principio quise dar, me complazco a mi misma con esto, asi que no tengo remordimientos...y sé que no se lo esperaban eh? Jajaja Takuma y Yuuki, es toda una revolución.

Amo al rubio y aunque el Kaname x Yuuki es mi pasión, la pareja del rubio con mi castaña favorita no me desagrada, es más cada vez me gusta más, porque adoro a Takuma.

Y bueno, que mas decir que ya desde ahora agradezco sus comentarios y ofrezco subir el otro final si lo desean, como una opción, pero este seria el final oficial.

Besos!

Flor!