Capítulo 2

"Noticia".

La recordaba de todas las formas posibles, su piel extremadamente blanca pero que le parecía tan adorable cada vez que ocurría algo que la hiciese sonrojar, sus ojos jade, su cabello largo y de ese color tan peculiar. Todo estaba exactamente igual, habían pasado un par de años pero lo único que había cambiado –al menos físicamente –era que ya no llevaba su cabello largo sino corto a la altura de los hombros. Ya no era una jovencita, se había convertido en toda una mujer. Por un momento Sasuke sintió como miles de recuerdos le bombardeaban la mente, pero él era un Uchiha, y como tal, no iba a demostrar en lo más mínimo el impacto que le había ocasionado volverla a ver luego de 10 años.

-Lamento no poder decirles que me alegra verlos, solo puedo decir que no tengo demasiado tiempo, además que cualquier cosa que necesiten es obvio que el último lugar donde lo encontrarían sería aquí –le escuchó decir a Sakura. Su voz era tan seca, luego de haberla oído supo que su corte de pelo no era lo único que había cambiado en ella. La miró de reojo nuevamente, esta vez concentrado solamente en su rostro, se notaba seria, con una expresión de disgusto y ansiedad mezclados.

Se recordó mentalmente por qué habían ido a "visitarla".

-Sakura –trató de decir lo más serio posible –lo que buscamos solo lo podemos encontrar aquí.

- Hay miles de oficinas de abogados – la sintió replicar con el mismo tono seco de antes.

Era verdad, la ojijade se había convertido en una abogada, exitosa por cierto, a pesar de que solo tenía 28 años, lo que muchos podrían considerar joven en una profesión como esa, ella había logrado destacar por su gran capacidad como profesional. El pelinegro sintió como una leve sonrisa de medio lado se le marcó en los labios sin su consentimiento. Pese a todo, ella había sabido cómo seguir adelante… sin él. Una punzada fuerte le atacó el corazón, no podía negarlo, pensar en eso le afectaba más de lo que le gustaría reconocer.

-Es que no necesitamos una abogada Sakura, lo que buscamos es a ti – finalizó.

Lo que buscamos es a ti. "Te necesito a ti". Se sintió como una tonta al mezclar aquellas frases, la primera se la estaban diciendo aquí y ahora, la segunda solo era un recuerdo de su pasado. ¿Por qué es tan difícil olvidarse de alguien?, ¿por qué cuando piensas que ya has superado a alguien con solo verlo sientes como todo tú mundo se da vueltas? Comenzaba a pensar que de no calmarse terminaría actuando como una tonta, y aquello no era una posibilidad, ni menos en frente de ellos. No enfrente de Ino… y de Sasuke.

-No veo en que puedan necesitarme a mí –dijo Sakura –bastante claro me lo dejaste la última vez que nos vimos. ¡Rayos! Había soltado una frase que dejaba en evidencia que aún se encontraba resentida, que aún no lo había superado. Pero… ¿acaso no era que ella ya lo había superado? La cabeza rosa de ella ya se encontraba echa un lío en contra de su voluntad. Hizo una mueca de disgusto al ver como el Uchiha sonreía de medio lado, ¿por qué sonreía? Se estaría burlando internamente de ella. Eso era lo más seguro.

-Sabes que no vendría de no ser algo muy importante –respondió Sasuke –es…es Naruto. Una sombra negra pareció cubrir al pelinegro mientras hacia una mueca de dolor.

-¿Naruto – kun? –preguntó Sakura algo desconcertada, hacía mucho que no escuchaba ese nombre.

-¡Sakura –chan! –gritó aquél rubio de cabellos alborotados –hoy estás hermosa.

-Como que se te olvida que no está sola –se defendió el pelinegro.

-No te preocupes Sasuke –sonrió divertido Naruto –Sakura y yo somos solo mejores amigos, no seas un celoso.

Un sentimiento muy bonito la embargó al recordar a Naruto, quizás no todos los recuerdos fueran tan malos, dentro de todo, aunque hubiese decidido cortar lazos con todas las personas que habían sido parte de su pasado, Naruto seguía siendo una persona muy especial para ella, pero vamos, que era el hermano de Ino, no había forma de no dejarlo atrás también.

-¿Qué pasa con el él? –volvió a preguntar ansiosa al ver que Sasuke no decía nada.

-Mi hermano tuvo un accidente –se escuchó la voz de Ino que ya estaba pasando completamente desapercibida en aquella conversación.

-¿Qu.. qué? –respondió aún más asombrada la pelirosa.

- Dijiste que no tenías mucho tiempo, así que voy al grano –continuó la rubia que había cambiado su mirada altanera a una de dolor –no sabes el disgusto que siento al estar aquí, pero Sasuke… él me ha dicho que tú puedes ayudarnos.

-¿Un accidente?, ¿cómo?, yo… - Sakura no podía salir de su confusión mental al oír tan de improviso aquella noticia.

-Si Sakura, un accidente –le contestó Sasuke –él te necesita y solo tú puedes ayudarlo.

-¿Yo?, ¿cómo?...

-Verás Sakura, él ha perdido mucha sangre, y no hay muchas personas que sean como él, es casi imposible y no conocemos a nadie más qué…

En su mente no pudo seguir escuchando al Uchiha, solo un pequeño recuerdo afloró en sus pensamientos.

-¡Mira Sasuke! ¡Sasuke!, ¡Sakura y yo somos iguales!, somos personas únicas y especiales, es una señal de que deberíamos estar juntos –decía un entusiasmado Naruto, mientras sostenía un papel.

-No seas tarado le contestó –solo comparten el mismo grupo de sangre.

-Pero es uno muy raro y difícil de encontrar –le replicó con una mueca divertida.

-Vamos Sasuke, podrían continuar su pelea fuera del salón del laboratorio –le señaló la ojijade , seguido de una linda sonrisa que hizo sonrojar al Uchiha.

-Es mi hermano Sakura –sintió que le decía Ino.

-Naruto te quería demasiado –ahora era la voz de Sasuke.

Ella no se esperaba esto, ella… ella solo iba a tener una conversación poco amena con ellos y cuando escuchara lo que tenían que decirle les diría que no podía ayudarlos, los echaría de su oficina y trataría de calmarse y olvidar la situación antes de volver a casa. Pero ella no podía negarse a esto, ¿o sí? No, ¡claro que no! Se respondió a si misma casi en un autoreflejo. Era Naruto… Pero poco a poco todos los recuerdos malos afloraron a su mente, su odio por el Uchiha, cuánto había sufrido, por qué se habían separado, sus frías palabras, cómo la había tratado, lo que habían perdido…

"No sabes cuánto te odio Sakura". Recordó de inmediato.

-Sakura –sintió que le llamaba Sasuke –Naruto no es yo.

Era cierto, Naruto no era Sasuke. Su resentimiento era con el pelinegro, no con aquél alegre joven rubio llamado Naruto que tantas alegrías que le había dado, que fue uno de los pocos que la defendió. Y como si de un momento a otro recobrara toda su compostura y frialdad con que los había recibido añadió.

-No necesito seguir conversando con ustedes para ayudar a Naruto. Déjenme todos los datos para saber dónde está, iré a verlo por mí misma y veré que es lo que tengo que hacer –cerró los ojos como intentando solo concentrarse en el rubio y olvidar a todos los demás. Solo escuchó dos frases antes de sentir como se cerraba la puerta. "Los dejaremos con tú secretaria", "Gracias". Provenían de personas distintas, aunque por alguna razón no supo identificar quién había dicho cada una.

Llegó a su casa y lo primero que hizo fue dejar su cartera encima de la mesa que se encontraba al lado de la entrada. La abrió con cuidado como temiendo algo, y en efecto, todo lo que había vivido hace un par de minutos era verdad, ahí se encontraba el sobre con la dirección del hospital donde se encontraba Naruto, debía ir pronto, lo sabía, pero necesitaba buscar unas cosas antes de ir.

-¿Cariño? –sintió que la llamaban –has llegado más temprano de lo normal.

-Solo he vuelto por unas cosas, volveré enseguida –mintió escondiendo el sobre con rapidez antes de girarse para quedar frente a él.

Es que "él" no sabía nada de su pasado. Ni tampoco pensó en que algún día tendría que hacerlo. Claro que hoy no sería ese día.