Condenado, cobarde
Te recuerdo, sentado en los rincones de la sala común con un libro sobre las piernas absorto en las palabras mágicas de cada hoja, de cada historia.
En un principio creía que tu silencio taciturno, la evasión a los juegos y a las risas era una manera estúpida de creerte superior, con el tiempo aprendí que siempre fuiste así, siempre en mi mente fuiste un cobarde.
Porque eso eras Theodore Nott, un cobarde. Un chiquillo con miedo de reír, con miedo de suspirar , con miedo de que el sol de primavera quemara tu piel y hasta llegue a creer que temías saborear los placeres de la vida, pero me equivoque rotundamente.
Con el tiempo y las horas perdidas observándote de reojo descubrí tus muecas de placer al comer bombones de menta, que el chocolate caliente lo detestas pero no disfrutas nada como el fresco del jugo de uva los días de verano y el té de canela en invierno.
Descubrí, que bajo esa fachada de indiferencia estabas al pendiente de todos y cada uno de los problemas de quienes te rodeábamos, te descubrí arreglando las medias favoritas de Pansy que Crabbe rompió un día de Abril; una lástima que ella siempre pensará que fue Malfoy quien lo hizo, te descubrí dejando un broche blanco bajo el árbol de navidad de Millicent, incluso te observe ayudar entre muecas burlonas a Goyle con sus tareas.
Observe tu cuerpo adolescente en la intimidad de la habitación después de que te colaste bajo mis faldas, nunca supe porque ocultabas tu piel, tus brazos delgados. Nunca entendí porque sólo a mí me regalabas sonrisas veladas, incluso un beso en la mejilla en navidad.
Después de todos estos años, te observo ahí sentado en esa silla encadenado al destino al que te condujeron tus fríos y despiadados actos y con un nudo en la garganta alcanzo a comprender que fue para protegernos, protegernos de ti mismo.
Te observo desde las sombras, estas tranquilo, respiras cada bocanada de aíre con deleite, una camisa de mangas cortas deja a la vista tu piel tatuada, tan diferente al chiquillo que fuiste tus brazos delgados están torneados y quemados por el sol.
Te juzgan por crímenes atroces cometidos en el pleno apogeo de tu juventud, tienes veintiocho años, los mismos que yo. Los Nott siempre han sido temidos Theo, tú no fuiste la excepción. Dejaste a tu paso familias a arruinadas, hombres incapaces de volver a proteger a su sangre, mujeres deseando la muerte antes de seguir su vida.
Quisiera poder decir que me repugnas, que te odio, que no deseo pasar mis dedos por tu rostro anguloso y la barba de dos semanas que cubre tu mentón y perderme entre tus brazos, pero sería una completa mentira, porque te quiero. Porque después de todo, resultaste no ser un cobarde.
Nota:-
Serán una serie de viñetas o one , todos con un personaje principal Theodore Nott, sí, la forma de narración cambia, cuantas serán no lo sé, son archivos viejos que decidí editar y ofrecerlos a sus ojos.
No todos tienen al mismo Nott, los escribí buscando su identidad, hasta que la encontré y pude retratarla con claridad en Confianza , recuerdos y veneno. Pero para llegar a ella camine un largo trecho que comparto con ustedes.
Por si no lo notaron, este capítulo está narrado desde la perspectiva de Daphne.
