¡Saludos lectores galácticos! En primer lugar quería daros las gracias por el buen recibimiento que ha tenido el primer capi del fic, sois unos amores. Sabed que si eso continúa estaré encantada de seguir escribiendo.
Os traigo aquí el segundo capítulo, otro episodio más (y uno importante) en la vida de Han y Leia.
Solo la idea del fic me pertenece, el resto es propiedad de Disney y George Lucas.
¡A leer y que la fuerza os acompañe!
- Estás preciosa - comentó con calma. Estaba de brazos cruzados apoyado en el métalico marco de la puerta de la habitación de su hermana.
- ¡Luke! - exclamó Leia sorprendida al ver al Jedi postrado detrás suyo. Dejó el cepillo de pelo que estaba usando sobre su larga melena encima de la mesilla y se levantó para recibir a su mellizo - ¿Cuánto llevas ahí?
- Lo suficiente para confirmar que debes ser la mujer más bella de la galaxia - respondió Luke con una sonrisa al ver las mejillas de Leia tornarse rosadas por el cumplido. No habían tenido la oportunidad de crecer juntos pero desde que se conocieron el lazo fraternal entre ellos era cada día más fuerte.
- Mira que eres idiota - repuso ella intentando disimular el bochorno. Solo estaba en camisón, su hermano era un exagerado - ¿Qué quieres?
- Quería ver si necesitabas algo - contestó con sinceridad. No tenía pensado quedarse observándola mientras se cepillaba el pelo y la luz de la mañana dibujaba su silueta, pero como Leia no se había percatado de su presencia en la puerta, no había podido evitar disfrutar de la escena en silencio. Al fin de al cabo era un Jedi, pasar desapercibido, mimetizarse con la Fuerza, era lo suyo - Ya sabes, hoy es el gran día.
- Lo sé - afirmó ella. Aunque de saberlo a asumirlo había un gran paso que no estaba muy segura de haber dado. Estaba preparada, quería a Han, era el hombre de su vida, con el que quería pasar el resto de sus días. Sin embargo, la idea de casarse y formar una familia como la que la habían arrebatado no una, si no dos veces, se le antojaba difícil de creer. Quería hacerlo bien, quería que funcionase.
- ¿Puedo pasar? - preguntó Luke tratando de leer la expresión en el rostro de Leia. Algo en su interior le decía que su hermana necesitaba hablar.
- Sí, claro, pasa - Leia se echó a un lado y le indicó con la mano que le siguiera.
Pasaron al pequeño recibidor que tenía la habitación de la princesa y con una mirada, Leia le ofreció asiento en un pequeño sofá blanco que había frente un enorme ventanal, que mostraba la ciudad a sus pies y filtraba los rayos del sol que brillaba en el cielo. Se quedaron en silencio durante un rato. No era un silencio incómodo, ni mucho menos, pero sí un silencio que ocultaba cosas por decir.
- Ojalá estuvieran aquí - dijo Leia por fin. Tenía la mirada perdida y había un deje de tristeza en su voz.
- ¿Quiénes? - preguntó Luke. Intuía a qué personas se refería su hermana pero quería que lo dijera en voz alta, que lo sacase de su interior.
- Ben, mis padres... nuestros padres - añadió insegura. Por lo que ha ella respectaba, tenía dos padres y dos madres, y aún así ninguno de ellos estaba allí para verla el día de su boda - Ojalá pudieran verme, aconsejarme - pensaba sobretodo en su madre adoptiva, en cómo había jugado de niña con ella a imaginar el día en que se casase con el príncipe de sus sueños. No pudo evitar sonreír al pensar en Han como ese príncipe.
- Estarían orgullosos de ti, Leia - aseguró Luke tomando sus manos entre las suyas. La miró con ternura - Yo lo estoy.
- Gracias, Luke - le agradeció soltando sus manos y envolviéndole entre sus brazos - Gracias por ser mi familia.
- Siempre, hermanita - prometió sin soltarla. Se quedaron abrazados un rato, sintiendo la seguridad que solo te da la familia, el hogar.
- Les voy a matar - susurró Han para sus adentros - A los dos.
El salón estaba lleno de gente de todas razas y especies y podía notar cientos de pares de ojos clavados en él, analizándole. Él habría querido celebrar una boda íntima pero Leia era una princesa y su deber como tal era hacerlo público. Y ahora estaba allí, postrado frente al altar, solo y rodeado de gente que ni conocía ni tenía el menor deseo de conocer, esperando a la novia, que llevaba quince minutos de retraso.
Leia siempre llegaba pronto, absolutamente siempre, solo para poder chincharle y reprocharle que era un tardón y que siempre estaba llegando tarde. Pero para un puñetero día que la princesa tenía que llegar puntual, se retrasaba.
Y él estaba empezando a ponerse nervioso. Toda aquella multitud le estaba juzgando, lo sabía. Podía escuchar sus susurros preguntándose si aquel contrabandista era suficientemente bueno para su princesa, si no había caído muy bajo como para casarse con aquel desconocido piloto. ¿Y si tenían razón? Leia era lo mejor que le había pasado en la vida, y a veces se despertaba en mitad de la noche y se quedaba observándola dormir profundamente, apreciando su belleza y preguntándose si era realmente merecedor de esa mujer. Con esos pensamientos le empezaron a sudar las manos y tuvo que cambiar el peso del cuerpo de un pie a otro para que no se le durmieran las piernas de la tensión.
En la primera fila, su amigo Lando le lanzó una mirada de tranquilidad. Para que Lando, que no quitaba ojo de encima a las señoritas presentes en el banco de atrás, se diera cuenta de lo nervioso que estaba es que ya lo tenía que saber el salón entero. ¿Y si Leia se había dado cuenta también? Cuenta de que no era suficiente, de que no era merecedor de ella. La idea de salir corriendo, subir a bordo del Halcón Milenario y huir a la otra punta de la galaxia le estaba cruzando la mente cuando la puerta se abrió y la sala quedó en silencio absoluto.
Han contuvo la respiración. Leia entraba agarrada del brazo de Luke, dando pasos cortos, al ritmo de la música. Una música que Han no alcanzaba a oír porque de pronto todos sus sentidos estaban centrados en una sola cosa, en una sola persona, en la luz que hacía ensombrecer el resto del salón haciendo que todo pareciera insignificante en comparación a ella.
Un ángel. Fue la primera palabra que le vino a la mente mientras intentaba grabar en su retina cada detalle de aquella criatura de la Fuerza tan perfecta que estaba a punto de convertirse en su mujer. Iba vestida de blanco, como era tradición en las bodas de Alderaan, un pequeño guiño a su infancia, a su vida pasada. El vestido era de palabra de honor, dejando los hombros al aire, solamente cubiertos por su castaña melena, que caía en cascada sobre su pálida piel, semiracogida en una trenza que descansaba sobre su espalda. Las mangas, largas y de encaje, acababan en un bordado dorado, el mismo que adornaba el escote y se ceñía en forma de cinta a sus delgadas caderas. La parte de falda caía suelta desde la cintura y por la parte de delante se abría en dos, desvelando un encaje similar al de las mangas. Un velo cubría su rostro, dejando ver a penas su silueta, y arrastraba junto con la cola del vestido hasta dos metros por detrás suyo. Dos pequeños ewoks sujetaban el final del traje, intentando seguir el ritmo de los hermanos con sus cortas piernas.
Estaban ya a punto de llegar a su lado y el corazón de Han latía tan fuerte que pensaba que se le saldría del pecho. Cuando por fin llegaron al altar, Luke sonrió y soltando el brazo de Leia se acercó al piloto.
- Cuídala, amigo - le pidió mirando a su hermana con gesto protector. Cambió su semblante intentando aparentar seriedad y añadió - Si no mi espada láser será lo último que veas. Palabra de Jedi.
- Te lo prometo - aseguró Han asintiendo con una sonrisa, adoraba cuando Luke intentaba parecer duro cuando en realidad era un cacho de pan - Aunque creo que si la hago enfadar tu espada será el menor de mis problemas.
Los dos hermanos rieron. Eran buenos amigos, eran familia. Eran un trío peculiar e inseparable, unidos por el destino y agradecidos por ello.
Luke se hizo a un lado y Han tomó a Leia de la mano, acompañándola con un gesto para que se pusiera a su lado. Con manos temblorosas asió la tela del velo y despacio, la levantó.
Lo primero que vio con claridad fue su sonrisa, amplia y pura, reflejo de la felicidad que inundaba su corazón mientras el amor de su vida le descubría el rostro. Lo siguiente fueron sus rosadas mejillas, víctimas de los nervios y la excitación. Y por último, descubrió sus ojos, oh, sus ojos. Eran dos estrellas, brillantes y oscuras al mismo tiempo, eran como la galaxia. Su galaxia.
- Estás preciosa - aseguró en un susurro. La voz le tembló y Leia se debió dar cuenta, porque ensanchó aún más su sonrisa y tomó sus manos entre las suyas.
La ceremonia transcurrió sin interrupciones y después de lo que pareció una eternidad plagada de discursos y lecturas, por fin llegaron los votos.
- Leia Organa - Han agradeció internamente poder empezar porque no aguantaba ni un minuto más sin decir lo que llevaba tanto tiempo ensayando en su cabeza - Desde el momento en que te conocí mi vida se volvió extraordinaria. Entraste en mi vida poniendo todo patas arriba pero en ti he encontrado el hogar que mi corazón lleva toda una vida buscando. Soy mejor persona cuando estoy contigo - paró un momento para tranquilizarse y encontró en la mirada de Leia la calma que necesitaba - Prometo protegerte. Siempre y cuando tú me dejes, claro - aclaró. Leia rió y apretó su mano con fuerza - Te quiero, y sé que lo sabes, pero me encargaré de demostrártelo cada día durante el resto de mi vida.
Con un par de pitidos, R2D2 se acercó a los futuros novios y abriendo uno de sus pequeños compartimentos descubrió un par de alianzas. Eran de oro, con un acabado en mate y las palabras "Te quiero" y "Lo sé" relucían grabadas en el interior de ambas joyas. Han cogió el anillo más pequeño y con cariño se lo puso a Leia en el dedo. Mantuvo su mano entre las suyas un momento de más y asintió, haciendo saber que había terminado.
- Princesa - dijo el oficiante de la ceremonia dirigiéndose a una Leia ausente, perdida en las preciosas palabras que acababa de escuchar. El anillo en su dedo lo notaba ligero, como si hubiera estado destinado a ocupar ese lugar desde siempre.
- Han... Han Solo - comenzó intentando volver en sí. Soltó momentáneamente la mano del piloto para secarse una lágrima de felicidad que descendía por su mejilla, pero Han fue más rápido y con cariño disipó la solitaria lágrima con su pulgar acariciando su rostro. Volvieron a darse la mano y Leia respiro hondo - Desde que te conocí, me has enseñado más de mí misma de lo que nunca habría imaginado. Contigo he aprendido a reír, a disfrutar de la vida de formas en las que no podría si no fuera a tu lado. No puedo imaginar una vida sin ti - Han sonrió, animándola a continuar - Eres la primera sonrisa que quiero ver por la mañana y el último abrazo que quiero recibir antes de cerrar los ojos. Prometo dejar que me protejas, siempre y cuando yo pueda protegerte a ti también - replicó. El piloto asintió con conformidad. Se protegerían mutuamente - Sabes que te quiero, pero no te haces una idea de cuánto, y pretendo mostrártelo durante el resto de mis días hasta que la muerte nos separe.
Cogió el anillo que quedaba y despacio, saboreando el momento, se lo puso a Han. Entrelazaron las manos en las que tenían los anillos y se miraron, sonrientes, leyendo en los ojos del otro la felicidad que ellos mismos estaban experimentando.
- Por el poder que me ha sido concedido por la Fuerza, yo os declaro marido y mujer - anunció el oficiante en voz alta y serena. Y mirando a Han, añadió - Puedes besar a la novia.
Y sin dudarlo se dispuso a besarla. Ella entrelazó sus manos detrás de su cuello y alzó la cabeza en busca de sus labios mientras él la rodeaba por la cintura y hacía encontrar sus bocas. Y se besaron, largo y tendido, con vítores y aplausos de fondo, porque él era su marido y ella su mujer y así sería el resto de sus vidas.
¡Esto es todo! Espero que os haya gustado porque de verdad que he puesto todo de mi parte porque quería que la boda fuera perfecta.
Nota 1: Lo de que casarse de blanco era típico de Alderaan me lo he sacado de la manga, pero quería dar una razón para que el vestido fuera blanco ya que nunca se ha especificado como van las novias de la galaxia xD
Nota 2: En este enlace a un tweet tenéis un pequeño boceto de cómo me imagino yo el vestido:
https(dos puntos)/twitter(punto)com/fitzsnows/status/683069143273312256 (poniendo los símbolos correspondientes que a mí no me deja escribirlos aquí)
Como os he dicho, que continúe o no, depende de vosotros y de vuestras reviews, así que ya sabéis, toda opinión es más que bienvenida. Tardaré un poquillo en actualizar porque se me vienen encima un montón de exámenes pero aun me queda mucho, muchísimo que escribir de estos dos.
¡Gracias por leer y hasta la próxima!
