DESAPARECIDA

DIOSES

"De prisa, corre Chihiro"

Era como una pesadilla, podía ver, pero iba descalza sobre piedras, pasto, ramas y arroyuelos pequeños de primavera mientras el viento se calmaba, estaba amordazada, tenía las manos atadas a la espalda y no sabía a dónde se dirigía, por si fuera poco, Sapo la había visto salir del auto justo a tiempo para dar la voz de alarma, así que además, tenía tres adultos persiguiéndola por el bosque.

-¿CÓMO PUEDES SER TAN ESTÚPIDO?

-No era mi intención que escapara.

-¿Y TENÍAS QUE TRATAR DE VIOLARLA? ¿ERA NECESARIO ADEMÁS DESATARLE LOS PIES?

-Pe, pero jefe, sabe que si no jugueteo con sus pies, yo no…

-Tus estúpidos fetiches nos van a costar caro, más te vale que la alcancemos pronto o si no…

Corrió más rápido, podía escucharlos, no los veía, pero sabía que ellos a ella si la podían ver, si no se apresuraba, si no encontraba un lugar donde resguardarse…

"DERECHA"

Por alguna razón, ella obedeció a la voz que murmuraba en el viento, de un rápido movimiento dio la vuelta a la derecha, despistando por un momento a sus perseguidores.

"SALTA"

No supo cómo, pero evitó un hoyo que sus perseguidores no pudieron ver a tiempo, estaba segura de que Sapo había caído en él.

"CORRE, SIGUE CORRIENDO, IZQUIERDA"

Una vuelta más, en verdad no sabía dónde estaba, sabía que era el bosque, sabía que la atraparían si no se apresuraba, pero sospechaba que la voz la urgía por otro motivo.

"DERECHA, ENTRA AL TÚNEL, ENTRA Y NO MIRES ATRÁS"

Siguió corriendo, dio la vuelta justo a tiempo para evitar chocar contra un guardián de piedra e ingresó a un túnel obscuro, solo entonces se dio cuenta de que era el mismo túnel en el que sus padres y ella se habían perdido el día de la mudanza, ¿Por qué ahí?

"CORRE, NO PARES, CORRE"

Aceleró el paso mientras se quitaba las dudas de encima, se apresuró con todas sus fuerzas, estaba por salir cuando escuchó un eco de pasos atrás, les llevaba ventaja, no debía desperdiciarla, entonces salió a una sala de espera, escuchó un tren, todo eso se le hacía extrañamente familiar, no supo porque, solo siguió corriendo.

"SAL DE AHÍ, CORRE… BRINCA, DERECHA, IZQUIERDA, SALTA, SIGUE CORRIENDO, SUBE LAS ESCALERAS, SUBE Y NO TE DETENGAS"

Su corazón estaba por explotar, le faltaba el aire, sentía que sus pulmones se quemarían de un momento a otro, siguió corriendo a través del campo y de las enormes piedras de lo que sería el fondo de algún río, subió las escaleras apoyando solo las puntas para ascender más rápido, no lo pensó dos veces para seguir derecho luego de pasar la estatua de una rana, para ese momento, sus perseguidores estaban ya al pie de la escalera, aun no estaba a salvo.

"CORRE, CORRE, LLEGA AL PUENTE, CRUZA EL PUENTE Y ESTARÁS A SALVO, DATE PRISA, TIENES QUE CRUZAR, LLEGA AL PUENTE, RÁPIDO, MÁS RÁPIDO, NO MIRES ATRÁS, CORRE."

Chihiro siguió corriendo, la voz ya no le decía que dirección tomar, solo insistía en aquel puente, ¿Cuál puente? No podía ver más que casas y restaurantes abandonados, entonces vio uno que le dio escalofríos, olía delicioso, pero sabía que sería peligroso parar a comer ahí, solo entonces la mordaza se aflojó, escupió sus calcetines y por primera vez desde que había sido apresada, sabía que camino tomar, corrió por entre los edificios, saltó un par de escalones de manera instintiva, ahora estaba segura de que había estado ahí, ella no podía recordarlo, pero su cuerpo si lo hacía.

-¡ALTO AHÍ MOCOSA!

-¡VEN PEQUEÑA, NO TE HAREMOS NADA MALO, VAMOS, DETENTE!

-JEFE, YO DIGO QUE LE LANCEMOS UNAS PIEDRAS Y LA DERRIBEMOS!

¡NO! Solo un poco más, solo un poco más… y entonces, al dar la vuelta en uno de los restaurantes divisó un reloj rojo, sabía que no estaba a salvo, pero estaba cerca, subió corriendo, ya casi no podía más, se obligó a si misma a correr, subió las escaleras a una velocidad que no creyó podría alcanzar con las manos en la espalda, y justo cuando pisó junto al reloj, dio vuelta a su derecha, ahí estaba el puente, un enorme puente rojo que unía aquel pueblo fantasma con un enorme edificio de estilo antiguo de cuyas chimeneas salía humo blanco, por un momento se sintió aliviada, corrió con todas sus fuerzas y cuando ya no pudo más, se arrojó sobre el puente salvando el último tramo y chocando, irremediablemente, contra la puerta de madera roja donde se leía claramente el nombre de aquella casa de baños… ABURAYA.

-¡JEFE, LA ENCONTRÉ!

Chihiro volteó, las lágrimas comenzaron a rodar por sus ojos mientras sella se hacía bolita de forma instintiva.

-¡DÉJENME EN PAZ! ¡YA LÁRGUENSE!

-Hasta que haces algo bien Rata… Y TÚ, MALDITA MOCOSA, ¡ESPERA A QUE TE ATRAPE! Ya te encargarás de explicarle a tu madre porque te mandamos en trozos.

Los ojos de la joven se desorbitaron al observar a los dos secuestradores, estaban a punto de poner un pie sobre el puente cuando, de pronto, sin mayor explicación, un dragón chino de blancas escamas, verdes melenas y al menos cinco metros de largo, salió del fondo del acantilado, su manera de moverse en el aire era elegante, las ondulaciones que su cuerpo hacía para mantenerse a flote y subir un poco más eran hipnotizantes, ¿Cómo había salido aquella magnífica criatura de aquel lugar?

-¡JEFE! ¡ESPÉRENME!

-¡CÁLLATE SAPO, REGRESA, REGRESA!

-Jefe, que, ¿qué es ESO?

-Parece un animal, despacio, muévete hacia atrás, despacio, debe ser un truco, solo dame unos segundos para desenmarañarlo.

El dragón acercó su cabeza a los malechores, Sapo estaba pasmado a medio camino entre el reloj rojo y sus compañeros cuando alcanzó a ver algo más, estaba mudo de la impresión, lo único que alcanzó a hacer, fue señalar un punto que bajaba a gran velocidad del edificio, cuando señaló a tierra, se escuchó un fuerte golpe sordo en el piso, el dragón no permitía que la visibilidad fuera completa para los secuestradores, Chihiro por otro lado podía ver a la perfección… frente a ella había caído un samurái de tamaño colosal, tal vez mediría dos metros y medio… ¿de donde había salido ese gigante?

-¿Qué fue eso Sapo?

-Es, es… parecía un…

-¡SAMURAI GIGANTE! ¡CORRAN PAR DE IDIOTAS, CORRAN!

El samurái adelantó al dragón mientras desenvainaba un sable de considerable tamaño, los secuestradores dieron la vuelta y corrieron como locos olvidándose completamente de su presa… el cazador estaba siendo cazado en terreno desconocido.

Jefe corría sin descanso, corría y brincaba escalones conforme los veía, alentado por el miedo proveniente de saber que tras él corría un enorme samurái con una espada bien afilada y con los rugidos de un dragón furioso, debía ser una broma, una pesadilla, pero ya no se detuvo a pensar que estaba sucediendo; Rata por su parte hacía lo imposible por rebasar a su jefe, después de la primer persecución se encontraba sumamente cansado, aun así seguía corriendo, intentando encontrar una salida, al parecer, algún demonio había mandado esos seres para castigarlo por todas las niñas a las que había aterrorizado años atrás; Sapo iba tras ellos, corriendo lo más rápido que le permitían sus piernas, intentando saltar, volteando atrás de vez en cuando solo para darse cuenta que aquellos seres estaban cada vez más cerca, en algún punto, justo antes de llegar a la estatua de la rana de piedra, su pie tropezó con un hoyo en el suelo, cayó irremediablemente y justo en ese momento, el enorme dragón le lanzó una flama de color azul, Sapo se cubrió la cabeza de manera instintiva, lanzando un grito desgarrador.

-¡MI MANO!

Jefe y Rata voltearon sin dejar de correr, la mano de Sapo salió volando por los aires completamente congelada, el enorme Samurai le había dado alcance y estaba a punto de dar el golpe de gracia.

-¡SAPO!

-¡Cállate idiota, sigue corriendo o nos pasará lo mismo!

-¡Pero Jefe…

-¡CÁLLATE Y CORRE, IMBECIL!

Sapo tomó la piedra más cercana, su mano dolía como el mismísimo infierno, aun así, alcanzó a lanzar la piedra a la cabeza del gigante, dándole tiempo a levantarse y seguir corriendo, para su sorpresa, bajo la panza del dragón, al parecer aquella criatura lo daba por muerto y estaba persiguiendo a sus compañeros.

El sol estaba a punto de caer, Sapo corría rumbo al túnel que se veía justo a un lado de la estación de trenes por la que habían entrado cuando se dio cuenta de que sus zapatos estaban empapados, sin dejar de correr volteó al suelo y luego atrás, la enorme rana estaba lanzando agua, aquel lecho de río se estaba inundando a una velocidad alarmante, solo un poco más y cuando el agua ya le llegaba a las rodillas, logró entrar al túnel, escuchó un rugido feroz a su espalda y el miedo lo obligó a correr y no voltear, el túnel estaba obscuro, podía escuchar unos pasos delante suyo corriendo y un pequeño punto de luz se dibujaba al frente, en la distancia.

-¡JEFE, RATA, NO ME DEJEN ATRÁS!

-¡SOLO SIGUE CORRIENDO SAPO ESTÚPIDO!

El agua cubrió la entrada del túnel, el samurái estaba al lado de la estatua de la rana, apretando con impotencia el mango de su sable mientras observaba como el dragón, impaciente y furioso, lanzaba fieros rugidos y flamas azules al lugar donde había habido un túnel sobre un muro de color ocre al atardecer, justo unos segundos antes de que el sol fuera tragado por el creciente mar, y las estrellas comenzaran a brillar en lo alto del cielo.

-¿Dónde estoy?

Soltó Chihiro al sentir lágrimas tibias surcando por su rostro, estaba expectante observando mientras la cola del dragón terminaba de doblar la esquina junto al reloj rojo, podía escuchar a sus secuestradores gritando en la distancia, ¿Cómo había llegado a esa situación?

ÑYIIIIIIM

Las puertas se abrieron, golpeando a Chihiro en un brazo, se sobó con cuidado mientras se hacía a un lado del camino, seguramente las personas que vivían ahí no la habían visto mientras esperaban a que aquel escándalo cesara… o eso había creído ella.

-¿Es que solo sabes causar problemas?

Chihiro volteó, en el enorme portal había una anciana viéndola con un vestido azul, botas negras y una cabeza de considerable tamaño rematada con un chongo gris platinado… aquella mujer de rostro agrio y nariz aguileña le parecía extrañamente familiar, ¿de dónde se le hacía conocida?

-Anda, ¡levántate y déjate de estupideces! -Ordenó aquella mujer mientras movía su dedo índice como si nada, de pronto, las amarras en las manos de Chihiro se soltaron y cayeron al suelo a la par que la anciana soltaba un suspiro de exasperación.- No recordaba que fueras tan débil.

-¿Me está hablando… a mi?

-POR SUPUESTO QUE TE HABLO A TI… Dioses, es que siempre tiene que llegar con la cabeza llena de aire… LIN, LIN, VEN ACÁ, RÁPIDO.

Detrás de la mujer de edad avanzada y voz enérgica salió una mujer de unos 25 años, delgada, con largos cabellos castaños y cara alargada, su rostro se veía molesto, y sus manos no dejaban de frotarse contra un mandil azul que tenía amarrado sobre su ropa de color rojo… iba descalza.

-¿Si señora?

-Lin, ayuda a esta mocosa a levantarse, hay que llevarla con Kamaji, él sabrá qué hacer.

-¡Es una humana!

-Es Sen, ¿o es que ya olvidaste a esta pequeña revoltosa?

-¿SEN?

¿Sen? ¿Pero que estaba sucediendo? La joven llamada Lin observó con detenimiento a la recién llegada, una mueca de asombro comenzó a formarse en su rostro para dar paso a una enorme sonrisa y esta, a su vez, a un enorme abrazo.

-¡SEN! ¿DÓNDE TE HABÍAS METIDO? Mira nada más como has crecido, tu cabello está tan largo, y tu rostro, se ve tan lindo ahora… ¡vaya, incluso tienes curvas! Es increíble.

-Disculpe, mi nombre no es Sen… es Chihiro.

-¿Cómo? ¿Yubaba Sama?

La anciana ya no les estaba prestando atención, solo veía hacia el reloj rojo, la noche había terminado de caer, los faroles de las calles se estaban iluminando mientras misteriosas sombras deambulaban por las calles, fue justo entonces, justo cuando todas voltearon por completo, que el enorme dragón blanco reapareció, esta vez, al llegar al puente, una misteriosa luz comenzó a salir de él mientras se transformaba en humano, la joven que recién había escapado no pudo quitarle los ojos de encima, aquel era un hombre alto y fornido a pesar de estar delgado, su rostro afilado se notaba muy adulto, sus cabellos lacios y negros refulgían a la luz de las farolas, por lo que pudo notar, le llegaba a la cintura y estaba atado solo en las puntas, su tez era pálida y sus ojos eran verdes y rasgados, había algo en él, algo que le había hecho enloquecer el corazón y le había robado el aliento, sus ropas definitivamente eran antiguas, un hakama azul y un haori blanco que le llegaba hasta medio muslo, atado a su cintura con un obi delgado de color púrpura, aquel hombre siguió caminando, ignorando deliberadamente a la anciana, Chihiro no sabía que le estaba gritando la anciana Yubaba, solo se dio cuenta de que él la miraba con preocupación en los ojos y que se detenía enfrente suyo.

-¿Estás bien Chihiro?

-Yo… yo… HAKU

Ella se soltó del abrazo de Lin para saltar a los brazos de aquel hombre, lo abrazó con fuerzas, como si él fuera el remedio a todo, enormes lágrimas salieron de sus ojos mientras lo sentía abrazarla también y cepillarle el cabello con los dedos.

-GRACIAS, GRACIAS, gracias…

Decía Chihiro una y otra vez sin dejar de llorar, aun estaba llorando cuando él tomó su rostro delicadamente para obligarla a verlo, con delicadeza le abrió los labios y metió algo en su boca, luego le sonrió, Chihiro simplemente comenzó a masticar, sabía a bayas salvajes, se le hizo familiar aquello, demasiado familiar, sus lágrimas no dejaban de salir, a pesar de que la intensidad de su llanto había decrecido notablemente.

-Bien, con esto deberías dejar de desaparecer.

¿Desaparecer?, observó sus manos, estaban un poco traslúcidas, muy ligeramente, sin embargo, no se asustó, respiró profundo y se quedó donde estaba, observando al dragón convertido en hombre notando como dejaba de sonreír para atender a la anciana.

-TE HICE UNA PREGUNTA KOHAKU, ¿QUÉ DEMONIOS HACES AQUÍ? Tienes cosas que hacer en la Corte del Rey Dragón del Mar, ¿o me equivoco?

-Lo que yo haga no es de tu incumbencia Yubaba.

-Esta es MI casa, este es MI negocio y TÚ ya no eres parte de él, si no tengo una explicación pronto te recomiendo que te marches o haré sushi contigo.

Lin rió ante aquella última frase, seguramente se había imaginado al dragón envuelto en un largo rollo hecho de algas y arroz, Kohaku estaba a punto de responder cuando unos pasos pesados hicieron eco al otro lado del puente.

Chihiro observó al samurái que había regresado, este comenzó a cruzar el puente con más delicadeza mientras se quitaba el casco con la máscara de demonio revelando a un joven de unos 17 años, de aspecto robusto, cabellos castaños atados al estilo de los antiguos samuráis y ojos azules, este chico se acercó a ella despacio, Kohaku no tardó mucho en hacerse a un lado sin siquiera voltearlo a ver, mientras el chico con aquella pesada armadura arrodillaba una de sus piernas ante Chihiro y la tomaba de un brazo, observándola cuidadosamente.

-¿Estás bien Sen? ¿Te hicieron daño? Tienes morada la mejilla.

-Estoy bien, gracias, pero mi nombre no es…

-¡BOH! ¡MI PEQUEÑO! ¿Estás bien? ¿no te pasó nada?

Chihiro fue hecha a un lado por Yubaba, quien se apresuró a correr hacia el samurái, examinándolo de arriba abajo mientras el joven se sonrojaba notoriamente y se volvía a poner en pie.

-Estoy bien mamá, no te preocupes, solo eran unos humanos cobardes, nada que pudiera hacerme daño.

-Pero saltaste desde tu alcoba y, además…

Chihiro se adelantó hacia el joven, viéndolo hacia arriba a causa de su enorme tamaño, tampoco sabía quién era él, pero tenía la idea de que podrían llegar a ser buenos amigos.

-Muchas gracias Boh kun, estoy bien gracias a que tú y Kohaku aparecieron en el momento indicado, lamento mucho haberles causado problemas.

-No, problemas es mi segundo nombre, no el tuyo, no te preocupes.

Ella hizo una reverencia ante el joven de la armadura, quien de repente hinchó el pecho con orgullo mientras sonreía viendo hacia abajo.

-Por cierto, mi nombre aun no es Sen, mi nombre es Chihiro, espero que podamos vernos de nuevo.

-Cuenta con ello Sen… Chihiro, espero que puedas quedarte más tiempo esta vez.

El gigantón comenzó a caminar mientras era perseguido por su madre dentro de los baños, Kohaku y Chihiro aun los observaban cuando Lin recordó el encargo que tenía, tomó a la joven de la mano y la guío adentro.

-Apresúrate Sen, Chihiro o como te llames, debemos llegar con Kamaji, aun te ves muy pálida por el susto.

La chica solo se dejó hacer mientras observaba asombrada el interior de aquel lugar, algunas mujeres con grandes y alargadas cabezas salían corriendo a su lado con coloridas yukatas o con ropas iguales a las de Lin, todos en sentido contrario, todos trabajando, la casa de baños Aburaya debía abrir sus puertas a los dioses de nuevo.

...

Notas de la Autora:

Hola a todos.

Bueno, pues no pude evitarlo, pensaba subir esto hasta el fin de semana, pero ni hablar ^^Uuy, me ganó la emoción, jejejejejjejeje, debo decir que este cap tuve que leerlo y releerlo un par de veces para hacerle algunas cuantas correcciones, me encantó escribirlo, me emocioné especialmente sacar a Haku y a Boh adolescente finalmente, ya no digamos a Lin y a Yubaba que no la veo como un personaje tan malo, jejejejejeje, pero pues, ni hablar, espero que hayan disfrutado este capítulo y, debo advertir de una vez, había considerado seriamente colocar un ligero lime más adelante pero... no... para eso está "La felicidad del dragón" xD tengo que dejar en paz a estos dos, jajajajajajajjajajja, después de todo, lo más bello de esta pareja siempre ha sido el nivel de inocencia que manejan ^^, en fin, espero que les siga gustando, todavía se vienen un par de cosas más, prometo no escribir una historia demasiado larga... 15 caps a lo mucho, lo juro, jejejejejeje, y pues ya saben, críticas, quejas, sugerencias, felicitaciones, tomatazos y cuanto se les ocurra, no dejen de postear un review para esta humilde escritora ^^, seguro hasta me ayudan a mejorar la historia.

SARABA