Disclaimer: Los personajes son de S. Meyer y su casa editorial. La trama es mía.

Capítulo 1:

Suicida

Bella tomó la chaqueta de cuero con ambas manos y se la puso y, tras colocar su maleta en su espalda, salió de su casa, dispuesta a ir a sus clases de por la tarde en la universidad. Allí estaba su mejor amigo y compañero de baile, Jacob Black, apoyado contra su coche. Una radiante sonrisa estaba dibujada en sus labios y sus brazos yacían cruzados sobre su pecho.

La joven Swan caminó hacia él y lo abrazó con torpeza mientras le devolvía la sonrisa.

—Hola preciosa.— dijo el muchacho mientras abría la puerta del coche para que Bella entrara en él.

—Hola.

En pocos segundos Jacob ya estaba al otro lado del coche, arrancando el motor y moviéndose con agilidad y maestría a su lado.

—Siento que tengas que hacer esto.— mustió la joven Swan.— Mi padre a veces es bastante sobreprotector. Incluso me ha dado esto.— comentó mientras extraía el exprait de pimienta de su bolsillo.

Jake soltó una carcajada.

—No te preocupes, me agrada bastante acompañarte.— contestó el joven.— Además, así podremos pasar más tiempo juntos.

Bella sintió como el color se apoderaba de sus mejillas y bajó la cabeza para que el chico no lo notara. Al cabo de poco, y aprovechando que Jake estaba distraído conduciendo, encendió la radio. Lo que escuchó en ella, la dejó helada.

"Hasta ahora, Ángela Weber ha sido la única superviviente al ataque de Edawrd Cullen, llamado también el vampiro de Seattle. Seis chicas ya han perdido la vida en los últimos meses, y por eso se recomienda que las mujeres de entre 18 y 30 años no caminen solas por las calles de la ciudad. La policía no sabe el paradero del asesino, pero se ruega que si alguien lo ve informe inmediatamente a la comisaría más cercana. Repito, que las mujeres de entre 18 y 30 años tengan cuidado. La testigo y única superviviente ha identificado al asesino definitivamente, así que Edward Cullen ha pasado de ser máximo sospechoso a sujeto principal. Los familiares de las víctimas y policías han forrado las calles de Seattle de posters con la fotografía del asesino para que se pueda reconocer fácilmente si es visto. Esperemos que sea detenido lo antes posible. Y ahora pasemos a la siguiente noticia...".

Bella observó como Jacob apagaba la radio tras contemplar su reacción. La muchacha estaba temblando.

—Tranquila Bella,— susurró el joven mientras posaba su mano en el hombro de la chica.— van a encontrarlo, no te preocupes.

Bella asintió vagamente. A pesar del miedo que sentía cada vez que escuchaba el nombre de Edward Cullen, había mentido a todo el mundo. Primero a su padre, no diciéndole que ella había tenido un encuentro con el asesino y que había salido ilesa; y ahora a Jake, guardando silencio mientras él intentaba tranquilizarla. ¿Por qué no podía entreabrir los labios y confesar lo que había pasado la noche anterior? ¿Por qué su cuerpo no obedecía?

—Nunca había visto esta chaqueta.— dijo Jake cambiando de tema, refiriéndose a la chaqueta de cuero.— No te pega mucho.

—No es mía.— tartamudeó Bella.— Me la dejó un amigo ayer por la noche.

¿Un amigo? ¿Edward Cullen un amigo? Des de luego, la joven estaba perdiendo la cabeza...

—Que extraño...—murmuró.—Ayer, cuando nos despedimos frente el estudio de ballet no la llevabas puesta.

—Si que la llevaba puesta.— espetó Bella rápidamente.

—¿Si?— inquirió Jacob algo confundido.— Supongo que no me fijé.— adjuntó tranquilamente.

Bella suspiró. Al parecer lo había convencido.

Antes de lo que esperaba, el coche de Jake estacionó frente a la universidad de Seattle. Sus ojos castaños viajaron hacia la chica que estaba a su lado, la cual seguía aún metida en sus más profundos pensamientos.

—Bella.— murmuró mientras se inclinaba levemente hacia la muchacha.— Ya hemos llegado.

—Si,— contestó ella mientras se acercaba hacia él y plantaba un beso casto en su mejilla.—Gracias por acompañarme. Nos vemos luego.

Al salir del coche sintió un escalofrío espeluznante recorriendo su torso. El coche de Jacob ya había desaparecido en el horizonte y el campus estaba prácticamente vacío. Justo delante de ella, un imponente hombre de tez pálida y ojos penetrantes, la observaba con precisión. Era alto, de ojos grises y llevaba su cabello rojizo atado en una coleta. Sintiéndose algo intimidada, Bella caminó con la mirada agachada hacia la puerta del edificio, sintiendo aún aquella inquebrantable mirada encima suyo.

De repente, una mano se posó en su espalda, haciendo que frenara su caminar en seco. El corazón de la chica dio un vuelco en su pecho y su respiración se tornó descompasada. A su lado, una chica de mediana estatura, ojos miel y cabello rojizo le dedicaba una sonrisa deslumbrante.

—Lo siento,— se disculpó la recién llegada con voz melodiosa.—no pretendía asustarte. Creo que estamos en la misma clase. Me llamo Nessie. Tú Isabella, ¿no?— se presentó con entusiasmo.

—Solo Bella.— interrumpió la joven Swan, pues odiaba que la llamaran por su nombre; prefería el apodo de Bella.

—Está bien, Bella.

Ambas caminaron hacia su clase y entraron en el salón, donde ya todos los alumnos estaban sentados a la espera de que su profesor llegara.

Cuando el hombre hizo acto de presencia, el silencio se hizo en la sala. La hora pasó bastante rápido, y cuando faltaban diez minutos, el profesor les informó que tendrían que realizar un trabajo para dentro de un mes.

—El trabajo es sencillo. Se trata de investigar y redactar un informe sobre una noticia reciente. Tendréis que realizar entrevistas, leer algunos artículos que hayan publicado algunos periódicos o revistas y opinar a cerca del articulo que hayáis elegido. La conclusión será la parte que cuente más, así que pensad bien lo que vais a poner, pensad que tiene que ceñirse a la noticia y que tiene que tener sentido.— explicó el hombre con voz áspera.— El trabajo será para dentro de un mes y tenéis que realizarlo con una pareja, pues el trabajo en grupo es muy frecuente en la profesión de periodismo y tenéis que acostumbraros. Mañana tendréis que presentarme la propuesta del trabajo y yo verificaré si está bien o no. Eso es todo, nos vemos mañana.— concluyó antes de abandonar el lugar.

Entonces el revuelo se hizo en la sala. Murmullos y carcajadas resonaban en cada rincón. Bella se había quedado sentada en su lugar, quieta, sorprendida ante el pensamiento que acababa de cruzar su mente.

—Bella,— dijo Nessie mientras se sentaba junto a la joven.— ¿vas ha hacer el trabajo conmigo?.

—Claro.— contestó la muchacha.

—¿Se te ha ocurrido algo?

Bella tomó aire.

—Estaba pensando que quizás podríamos hacerlo acerca del llamado vampiro de Seatlle.— susurró.— Has oído ha hablar de él, ¿verdad? Sería un tema interesante...

—Si, ¿pero no será peligroso?— inquirió Nessie con nerviosismo.

—No te preocupes, confía en mí.— contestó sin saber lo que estaba pasando por su cabeza para estar cometiendo tal imprudencia.

Quizás se estaba volviendo loca. Quizás se había vuelto una suicida...

~.*.*.*.~

El móvil comenzó a sonar en el bolsillo de Bella, pero ella hizo caso omiso del repiqueo. Estaba segura de que quién la estaba llamando era Jake, pues lo había dejado plantado. Ahora estaba caminando hacia la parada de bus en la que había visto por primera vez a Edward Cullen, no muy segura de porqué estaba haciendo todo aquello.

Las farolas alumbraban su camino y la noche la rodeaba, haciendo que el palpito nervioso de su corazón fuera más intenso. Las ramas de los árboles se movían lentamente con el viento, y el cantar misterioso de los búhos resonaba, rompiendo el escalofriante silencio.

Al escuchar unos pasos tras de sí, la joven Swan sintió como su respiración se tornaba violenta. Las ganas de echar a correr la dominaron, aún así, por mucho que lo intentara, sus piernas no respondían. Entretanto maldecía su estupidez al pensar que ir hacia allí sería bueno para realizar su trabajo, escuchó como los pasos cada vez estaban más cerca de ella. Pero no tuvo el valor de girarse y plantarle cara al asesino.

—¿No has escuchado en la radio que es peligroso que camines sola por la ciudad?— inquirió una voz ronca a su derecha, en la dirección opuesta a la de los pasos que le habían estado siguiendo des de hacia un buen rato.

Al voltear Bella se perdió en las profundidades de los ojos penetrantes de Edward Cullen. Eran verdes, hipnotizantes. La última vez no los había visto bien, pues las gafas los habían ocultados. Mientras los observaba, sintió como su corazón acelerado se encogía levemente en su pecho. Mientras tanto, aquellos mismos ojos estaban perdidos en un punto inconcreto tras ella.

—Te queda muy bien.— comentó el joven mientras dibujaba una sonrisa espeluznante en sus labios.— Me refiero a la chaqueta.— adjuntó.

—Gracias.— tartamudeó la joven Swan con voz temblorosa.

Las manos del joven Cullen se posaron en el rostro frío de Bella, sintiendo el temblor bajo la yema de sus dedos al hacerlo.

—Al parecer no le has dicho nada a tu padre, Bella.— comentó.— Me ha sorprendido que no le hayas dicho nada aún sabiendo lo peligroso que soy. Siendo hija de un policía pensaba que no dudarías en delatarme.

La muchacha se deshizo de la caricia del joven y bajó la mirada, sintiendo su corazón acelerado.

—¿Me has espiado?— inquirió con nerviosismo, pues por haberse visto solo una vez el chico sabía demasiadas cosas sobre ella.

—Si.— aceptó en una sonrisa arrogante.— Quería saber si le dirías a nadie lo de nuestro encuentro.

—No lo he hecho.— aseguró la joven.

—¿Puedo saber por qué?

—No lo se.— admitió Bella antes de sentir un escalofrío recorriendo su torso.— No lo se...

—Eres una chica mala, ¿eh?— preguntó Edward aún sonriendo.— Imagínate que diría tu padre si lo supiera.— adjuntó carcajeándose.— Pero me alegro, me alegro mucho. Así podremos seguir viéndonos sin que nadie nos moleste. Porqué has venido para verme, ¿verdad?.

Bella asintió, dudosa y temerosa.

—¿No vas a matarme?— preguntó ella.

El joven Cullen acentuó su sonrisa.

—Para nada.

Aprovechando el asombro en los ojos de la chica, Edward tomó de nuevo el rostro de Bella entre sus manos y juntó sus labios con los de ella. Al principio notó el rechazo en la boca de la chica, pero luego sus labios se amoldaron perfectamente a los suyos y sintió su aliento entremezclándose con el suyo. Sus lenguas jugaron y se movieron en la boca del otro, realizando figuras abstractas. Sintiendo la timidez de la muchacha en el beso, Edward mordió sus labios, sintiendo así el gemido de ella en su boca. Antes de separarse, rozó de nuevo su lengua con la de ella y suavizó el beso, haciendo que fuera más lento.

El ruido de un coche acercándose a una velocidad vertiginosa hizo que el corazón de Bella se acelerara aún más, pues sabía que el que se acercaba era Jacob, el sonido del motor de su coche era inconfundible.

—Es Jacob, viene a buscarme. Tienes que irte o va a delatarte.— dijo la joven con nerviosismo, sin saber exactamente porqué estaba ayudando a ese asesino.

—Si.— mustió Edward contra sus labios antes de plantar un último beso en ellos.— Puedes quedarte la chaqueta, te queda mejor a ti que a mí.

Y entonces desapareció en la penumbra, dejando a Bella sola en medio de la noche.

Entonces el coche del joven Black frenó repentinamente justo a su lado. En menos de un segundo el muchacho estaba junto a Bella, sosteniéndola por ambos costados y mirándola con nerviosismo y preocupación en la mirada.

—¡Bella, ¿estás bien?— inquirió en un grito.— ¡Contéstame!— insistió.— Por favor, dime que no te ha pasado nada malo...— suplicó.

—Estoy bien, Jake.— susurró ella justo antes de sentir los brazos del chico rodeándola.

—Oh, gracias a dios...— susurró el joven con alivio.

Y era verdad, estaba francamente bien. No; estaba mejor que nunca.

Al sentir la calidez aún presente en su labios Bella sonrió. Todavía podía sentir ese beso en su boca, el sabor rudo y penetrante de la lengua de Edward contra sus labios. Des de luego, aquel había sido el mejor beso que le habían recibido en toda en su vida.

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N/A: ¿Y bueno? ¿Qué les pareció este primer capítulo? Se que es un poco corto, pero prefiero hacerlo así y actualizo antes... ¡Muchas gracias por los reviews, alertas y favoritos! Cada vez que abría el correo y me encontraba con uno de ellos, se me dibujaba una sonrisa enorme en los labios. ¡Sois fantásticos! Bueno, no se porqué pero me da la sensación de que el capítulo me ha quedado algo confuso. ¿Podrían(por favor, por favor, por favor...) darme su opinión y si ha quedado confuso lo edito? Es que hacía ya tiempo que no escribía y no estoy segura... -.- En fin, solo opinad, es muy importante, lo juro. Intentaré actualizar este fin de semana, el sábado por la tarde quizás... ¡Besos y muchas gracias por leer!

XoXoXoXoXo