Hola, aquí estoy de nuevo. Me agrada mucho que les haya gustado el primer capítulo de mi primer fic.
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Cinco años después
Ranmaru ya tenía quince años y consideraba esos cinco años como su peor infierno.
El monstruo permitió que su madre fuera con ellos, simplemente porque así lo quería su pequeño Ran, él aseguraba que todo eso lo hacía feliz ya que el peli-rosa siempre sonreía. Pero era una sonrisa falsa. Los del Gobierno de su país le dijeron que debía aparentar felicidad para que el monstruo no destruyera a nadie, y que si no lo cumplía, mataría a sus queridos amiguitos.
Ahora se encontraban en un país a 10 horas de su pueblo natal, todos los Gobiernos del mundo se enteraron de la situación y permitían a los tres vivir en cualquier lugar.
El monstruo cumplió lo que dijo, dejó que Ranmaru fuese a la escuela, pero un poco diferente. El monstruo pensaba que su deber era el de cuidar a Ranmaru ya que él lo cuidó y fue amable como nadie lo había hecho, pero su concepto de cuidar era muy extremo. Obligaba que Ranmaru vistiera ropas anticuadas para que se burlaran de él; el objetivo de eso era hacer que nadie se le acercara, para que no lo alejaran de él, y para que Ranmaru les cogiera odio a los humanos y jamás se separara de su lado.
A veces el monstruo tomaba apariencia humana y le pagaba a varios delincuentes para que le hicieran cosas terribles al peli-largo: le robaban, le golpeaban, le molestaban en la escuela, e incluso intento de violación. Ranmaru sabía que todo lo provocaba esa bestia, pero su deber era sonreír cuando éste venía a "salvarlo"
Los tres vivían en una especie de cabaña, La Sra. Kirino se encargaba del cuidado de la casa y de su hijo, mientras que Ranmaru estaba con el monstruo. Éste le pidió que lo llamara Padre, porque él se sentía así; Ranmaru debía obedecer sin rechistar, por el mundo, por su familia, por…
-No pienses en cosas asi, siempre estaremos juntos, siempre estaremos para ti – Por Takuto
-Mamá, no puedo seguir con esto – Decía el peli-rosa mientras se aferraba a su madre, el monstruo estaba cazando en el bosque, por lo que estos estaban solos en casa – Todos los días el mismo martirio, no he podido vivir como un adolescente normal. S-Siempre hago todo lo que dice, y-y nunca obtengo nada – Trataba de aguantarse, debía ser fuerte - ¿Cuándo se acabará todo esto?
- Hijo, sé que es duro, pero ya sobrevivimos 5 años, sólo falta uno – Le decía su madre mientras acariciaba su cabello, a ella también le dolia ver a su pobre hijo sacrificarse por un Gobierno que lo había abandonada y un mundo que todos los días lo humillaba, pero ella era su único apoyo moral asi que no podía permitir que eso le afectara, debía demostrarle fe – Muy pronto todo esto acabará y podras volver a tu vida, si?
- Creo que es tarde para volver a mi vida – Decía el oji-cyan mientras se separaba de su madre, y su flequillo tapaba su rostro
-¿Por qué dices eso? – Preguntó algo confundida
- Ya ha pasado mucho tiempo desde que tenía una vida normal, no me queda nada de esa vida feliz – Decía mientras alzaba su rostro y dejaba ver agua cristalina salir de su rostro
- Pero le prometiste a todos tus amigos que se volverían a encontrar – Le trataba de calmar un poco
- Ya ha pasado mucho y aún falta, yo creo que ya se olvidaron de mí – Se volvía a abrazar con fuerza a su madre – Y-Yo aún hago e-esto por ellos, pero tal vez ya m-e olvidaron. ¿Quién querría tener a un amigo que nadie quiere? ¿Alguien a quien todos abandonaron? – Sólo podía abrazar con más fuerza a su madre
- No pienses en eso, recuerda que ellos te adoran y te aseguro que te siguen esperando – No escuchó respuesta, pero sabía que al menos se había calmado un poco
- Me arrepiento de haberme encontrado a ese monstruo – Susurró el peli-largo
-Lo se, hijo – Lo abrazó mas fuerte – Lo se
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-¿Por qué llorabas cuando entré a la cabaña, Ran? – Se encontraban ambos en una pequeña habitación. El monstruo lo estaba peinando ya que eso haría un buen padre, pensaba él. Al principio le hacía extraños peinados, pero sus dos colitas era lo ideal para él. Ya que el monstruo tenía mucha fuerza le arrancaba muchos cabellos al peli-rosa, el cual sólo podía quejarse por dentro y resistir el terrible dolor que causaban aquellas "caricias"
-Pues, recordé a unos familiares que murieron hace mucho tiempo – Mentía mientras sonreía, si el monstruo se llegaba a enterar que no era feliz con él, podría desatar su violenta e incontrolable ira
-No te preocupes por ellos, ahora estoy yo – Decía el monstruo mientras lo abrazaba por la espalda – Y no dejaré que nadie te aleje de mi lado, no quiero que seas infeliz
-Lo se, Padre – Debía aguantar las ganas de llorar y las ganas de empujar a esa bestia de su cuerpo. Nada le haría mas feliz que no volver a ver a ese monstruo que debía llamarlo Padre.
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-Que estilo, Ranmaru~-
- Hoy te ves mas sexy que nunca~ -
-¿Saldrías en una cita conmigo, querido chico soñado?
Esos y muchos mas comentarios se escuchaban esa mañana del lunes cuando el oji-cyan entraba a la escuela. Todo lo del asunto del "héroe" era un secreto internacional del Gobierno, casi nadie sabía sobre él – Si solo supieran que lo hago por ellos – Pensaba triste Ranmaru. Debía aguantar.
-¿Escuchaste? Vendrán nuevos estudiantes hoy. Dicen que todos son muy guapos, extranjeros y hasta millonarios – Ranmaru casualmente pasaba por un grupo de amigas, y escuchó el chisme, solo suspiró. Otros mas que se burlarían de él.
- ¿Y cuándo vendrán? ¡Ya quiero verlos! – De repente su vista se fijó en Ranmaru y sonrió maliciosamente – Espero que no estén en el salón del fenómeno, porque sino se irán corriendo
-No seas injusta, yo estoy en su salón. ¿Por qué lo peor siempre me pasa a mi? – Se hacía la dolida, mientras todas sus amigas se burlaban – Ahh, tal vez sea porque te tengo cerca. Luego de eso todas comenzaron a reírse
Ranmaru las miró, suspiró y luego se fue rumbo a su salón. Esperaba que esos nuevos no estuvieran con él.
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-Parece que ya llegamos – Señaló el conductor, al edificio de la escuela – Vendré a la hora de la salida, que les valla muy bien en su primer día de clases – Se despidió mientras los chicos bajaban de la camioneta negra con vidrios polarizados. Y así, se fue dejando a los chicos en la entrada.
-Ya llegó la hora – Decía seriamente uno de ellos
-No olviden el plan – Todos asintieron mientras entraban en la escuela
-Miren eso, bajaron de una camioneta ¡Deben ser ellos! – Todas las chicas y hasta algunos chicos se dirigían hacia ellos.
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-Ya llegaron, vamos –
-Parece que ellos estarán en 3°, tal vez me toque con alguno de ellos –
-Que suerte tienes –
Seguían esos comentarios. Ranmaru seguía caminando a su salón sin voltear a ver a los nuevos, algunos lo tropezaban para llegar a los nuevos, pero aún asi no tenía la curiosidad de siquiera girarse a verlos. Su curiosidad ya antes le había jugado una mala pasada.
-Que no me toque con ellos, por favor – Suplicaba por dentro.
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-Podrán entrar en la segunda hora de clase, ¿Están completamente seguros de entrar en todos separados? Esta escuela pública es diferente al Instituto privado del que vienen.- Decía el Director Gouenji Shuuya, que se preocupaba de que a los nuevos estudiantes les asustara el primer día.
-Estamos seguros, Director – Hablo una voz algo tímida pero muy convincente
-De acuerdo, pero a usted debo pedirle algo muy especial – Se giró a uno en específico – En el salón III A hay un chico del que todos se burlan, por favor trate de no hacerlo usted. A él le toca aguantar todos los días la humillación de estudiantes y profesores – Gouenji, al ser director de la escuela de Ranmaru, sabía perfectamente lo que debía pasar él, por eso trataba de ayudarlo en lo que pudiese
-No se preocupe, yo no seré malo con él –
-Bien, eso es todo. Ahora por favor diríjanse a secretaría para que les den sus horarios y algunos libros. Ya saben, segunda hora
-Entendido – Dijeron todos a la vez
-Ya falta poco – Susurró el que el director le había dado la advertencia
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Sonó el timbre de la segunda hora y todos estaban muy emocionados con los nuevos, excepto Ranmaru. Él se giró a todos lados y se dio cuenta que la única mesa de dos personas que tenía un lugar vacío era la de él, nadie quería sentarse con él y se llegara uno de los nuevos a su clase debía sentarse a su lado. En ese momento alguien tocó la puerta y todas las chicas gritaron de emoción.
-Parece ser que aquí habrá uno de los nuevos – Dijo la profesora que se dirigió a abrir la puerta. Al abrirla, el estudiante le dio una autorización y la mujer lo dejó pasar – Adelante, ponte en frente de la clase, yo diré tu nombre y luego puedes hablar de tus gustos – El menor asintió y pasó, viendo como todas las chicas tenían corazones en los ojos y algunos chicos lo miraban atento.
Ranmaru se puso a escribir en su diario, el cual lo tenía desde que fue a vivir con el monstruo donde contaba todo lo que sentía sobre ello, sin prestarle atención al que se paraba en frente.
-Su nombre es Takuto… - Solo eso pudo escuchar el peli-rosa, que dejó de escribir por un momento y luego continuó sin levantar la vista, pensando – Que crueldad, hasta se llama igual. El destino de verdad es injusto conmigo – Y así no prestó atención a todo lo que dijo el nuevo estudiante.
-Correcto, ahora que ya te presentaste, puedes sentarte donde haya un puesto desocupado – Le dijo amablemente la maestra, sin darse cuenta que el único asiento vacio era el que tenía Ranmaru a su lado
-Espere, Sensei – Levantó el brazo una de las chicas
-Si, ¿Qué ocurre, Okatsu? – Habló ahora mirando a la chica
-No sería justo que el lindo nuevo se sentara al lado del fenómeno – Señaló al peli-rosa, el cual aún seguía escribiendo – Ponga a alguien mas ahí y siente al nuevo en otra parte
-Cierto, no me había fijado que solo había ese puesto – Ahora miró al chico – Puedes sentarte donde gustes, la persona que esté allí se sentará con el fen… digo, con el chico que está al final – Decía falsamente, mientras toda la clase se burlaba. El chico solo sonrió
-No se preocupe, yo me sentaré con él – Todos se sorprendieron al escucharle decir eso – El director me dijo que fuera amable.
-Siempre dice lo mismo, no le hagas caso. Ven siéntate al lado mío – Decia Okatsu, mientras recibía una pisada de su amiga a su lado.
-No, estaré bien con él. Además, me gusta estar al final – Se dirigió dónde estaba el puesto vacío, se sentó. Todos lo miraron sorprendidos, pero luego tuvo que dar comienzo la clase, por lo que todos se concentraron en ella, bueno casi todos.
-Hola, mucho gusto – Habló amablemente el chico, dirigiéndose al peli-rosa que no quitaba la mirada de su diario.
-¿También te burlarás de mi, como todos lo han hecho? – Dijo algo triste aún sin ver. El chico se sintió algo triste por lo que dijo
-Yo no te juzgaría nunca.- Tomo el rostro de Ranmaru por el mentón para que lo mirara – Yo siempre estaré de tu lado.
Ranamru se sorprendió como nunca lo había hecho, no eran por sus tiernas palabras, ni por la confianza con la que lo trataba apenas conociéndose, era por su físico; Peli-gris, esos ojos marrones, esa sonrisa, ese rostro, pero sobretodo ese pañuelo blanco alrededor de su muñeca. No había duda, él era…
-T-Takuto –
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Bien eso es todo del Cap. 2, espero que les haya gustado
Preguntas:
¿Creen que todos los nuevos son los antiguos amigos de Ranamru?
¿Será coincidencia que Takuto esté en esa escuela?
¿Todo volverá a ser como antes?
¿Qué pasará cuando "Padre" se entere?
¿Quieren conty?
¿Me darían helado?
