Humano

Dos días después Obito estaba en pie de nuevo, moviéndose con parsimonia y sintiendo sus extremidades pesadas. Su vida estas últimas cuarenta y ocho horas de su segunda-oportunidad-no-deseada ha sido un infierno total, teniendo que ignorar a los ninjas enviados por su Jefe de Clan para saber si se ha muerto encerrado en su casa o simplemente no desea asistir a la Academia por estar haciendo el tonto, Obito solo quería tomar la maldita puerta y estrellarla en la cabeza de todo pobre incauto que ha osado tocar, por otro lado, su molesta incapacidad para levantar una sola de sus extremidades sin sentir que va a morir no le ha permitido cumplir su pequeña fantasía.

Aunque si piensa más en ello, bien podría haber sido peor; al menos ahora su sistema de chakra no está siendo una perra total y se siente lo suficientemente cómodo como para expandir su chakra por la Aldea (ayudado enormemente por la vibra familiar de todos los edificios en Konoha que están hechos por el Mokuton del Shodaime), buscando el titilar de los chakra familiares; Minato en los campos de entrenamiento, Kushina a las afueras de la aldea, Rin en la academia y Kakashi en casa, lo que le sentaba realmente fatal, porque él sabía la razón por la cual Kakashi no asistiría a la Academia por un par de días más, para peor, Obito tendría que sobrellevar de nuevo por un largo tiempo al estúpido Kakashi cabron obsesivo de las reglas

Suspirando profundamente dio un par de pasos más hacia la Academia, rumiando por tener que regresar a la institución infernal era un jodido ninja de rango S. Más tarde ese día Obito se encontró entre los brazos de su sensei, tras haber estado conectando golpes de taijutsu con Kurenai y de repente sentir que todo su mundo daba vueltas, Genial, rumio, apretando firmemente sus párpados cuando el estúpido cielo empezó a inclinarse, de una manera en la cual el cielo no debería inclinarse

Obito se sentía tan avergonzado y como la cereza del pastel de ese día del infierno, fue trasladado al hospital después de que su sensei sintiera su chakra pulular de una manera alarmante y aquí estaba, en una habitación estéril llena de la peste a muerte y enfermedad que caracteriza los hospitales; con un gemido para-nada-Uchiha se recostó sobre la cantidad no saludable de mullidas almohadas, jalando con fastidio del cable que lo unía a una bolsa de suero de porquería

Removiéndose entre la suavidad excesiva, suspira de manera profunda Toma nota, se dice mentalmente, Comer y beber tres veces al día sino quieres terminar en el estúpido hospital, refunfuña pensando seriamente que debió asegurarse de tener a Mokuton antes de ser tan despreocupado respecto a las necesidades más básicas, sin embargo, él no puede culparse del todo por no tratar de verificar antes cuando lo había sentido latir bajo su piel todo el tiempo que había estado consiente y sinceramente, Obito ya había olvidado como se sentía el padecer hambre o cansancio; o cualquier otra cosa que lo denominará como un humano común y corriente