Resulta que él comparte Matemáticas junto con la chica castaña-rubia, y también con Lydia Martin, y como si aquello fuera poco, ambas chicas se sentaban al frente de él, bueno, Lydia al lado de la chica, y la castaña si estaba enfrente.

El olor que deprendía la chica se hacía más fuerte con cada minuto, no sabía si quejarse o no de aquello, el olor seguía siendo delicioso, pero ese era el problema, no podía dejar de concentrarse en el aroma y estaba empezando a afectarle a su cuerpo, no sabía explicarlo, solo estaba tan tenso que dolía sus músculos.

Aun en clase ella no dejaba de restregar sus muslos el uno contra el otro y aquello también le enloquecía. ¿Por qué lo hacía? Y ¿por qué le gustaba tanto que lo hiciera? Realmente no podía dejar de verla y ni siquiera sabía el nombre de la chica, sabía que ahora se estaba comportando como un acosador, pero era inevitable y no quería detenerse de verla.

Pero aquello cambia cuando la chica alza la mano, llamando la atención de la profesora.

— ¿Si, Malia? — Dice la mujer mayor.

¿Malia? Bueno, por lo menos ahora ya sabe el nombre de la chica.

— ¿Puedo ir al baño? — Pregunta, la voz de ella era ronca, suave pero ronca y áspera, parecía alterada, aquello llenaba de más curiosidad a Stiles.

La maestra asiente con la cabeza sin más. Malia no tarda de salir del salón, y Stiles no demora en alzar su mano para también pedir ir al baño, se lo concede sin algún problema.

Si Malia se dirigía al baño de las chicas, Stiles podía interceptarla en la mitad del pasillo, solo debía tomar un pequeño atajo. Gira a la izquierda y corre por el vacío pasillo, no sabía que era lo que estaba realmente haciendo, solo era instinto, el olor de Malia le estaba volviendo loco después de todo.

Aquella era su escusa.

Esta vez gira por el pasillo derecho, puede oír las pisadas aceleradas de Malia, no pierde más tiempo, Stiles se queda pegado a la pared desde su espalda. Estaba tan cerca. Él la oye caminar, los latidos acelerados de ella, y cuando finalmente Malia llega donde quería, le agarra de la muñeca y la jala hasta él, quedando ahora ella con la espalda a la pared, sostiene las manos de la chica hasta la cabeza, y ellas también quedan contra la pared, impidiendo que ella escape.

Malia estaba desconcertada, pero lo que realmente no entiende Stiles es como ella no parecía estar asustada, después de todo un chico desconocido la estaba presionando contra una pared.

Cuando nota que ella no estaba luchando para soltarse, el agarre sobre sus manos se afloja.

Tenerla así, tan cerca, con el olor que deprendía embriagándole, y sintiendo su suave piel de las manos, no le ayudaba a pensar con claridad, después de todo ni siquiera sabe porque ha hecho esto. ¿Tenerla apresada contra una pared de la escuela? ¡¿Pero que le pasaba?! ¿Por qué simplemente no la soltaba y se disculpaba?

Fácil, porque algo en la mirada de Malia le decía que no se fuera, o tal vez era su imaginación, no sabría decir, su mente daba vueltas y no podía concentrarse en algo concreto.

Por lo cual agradece cuando Malia muerde su labio inferior y sus ojos chocolates le miran con urgencia. Por unos segundos sonríe, antes de enterrar su nariz en el hueco del cuello y el hombro de la chica. Ya había soltado las manos de ella segundos antes, por lo que ahora sus manos viajan a la cintura delgada de Malia y la sostiene fuerte desde aquel lugar.

Inhala aquella maravillosa fragancia que deprendía de ella y que había sido su centro de atención durante toda la mañana. De cerca era aún mucho mejor de lo que pudo pensar o imaginar, pero también había algo más que pudo percibir. Pasa su nariz levemente por el cuello de la chica, y le oye ahogar un gemido, aquello hizo que más cosas en él despertaran.

— Coyote. — Logra susurrar con dificultad, y es que ni siquiera se molesta en dejar el cuello de Malia, no quería dejar de olfatearla.

La chica se tensa ante sus palabras. — ¿Cómo lo sabes? — La pregunta sale de sus labios demasiado despacio y suave, Stiles agradece tener audición mejorada.

Finalmente alza su rostro para volver a ver los ojos chocolates de Malia, ella tenía curiosidad, lo demuestra con su ceño levemente fruncido. Paso uno de sus dedos por la frente de la chica con delicadeza, quitando aquella expresión del hermoso rostro de Malia.

Los ojos de Stiles cambian a un rojo sangre, brillantes e intimidantes.

— Eres un alfa. — Ella logra decir junto con un gemido.

Parpadea y sus ojos vuelven a la normalidad. Asiente con la cabeza confirmando lo dicho anterior, y no pierde más tiempo, vuelve a su original tarea.

Pero esta vez es diferente.

Deja un suave beso en el cuello de Malia. Ella se estremece y eso hace sonreír a Stiles de nuevo, le hacía feliz provocar emociones en Malia, verla estremecerse e inconsciente unir su cuerpo más al suyo. Su lengua traza el delicado cuello de ella, la respiración de la chica se vuelve más pesada, Stiles, que había tratado de ir despacio, no pasarse, no puede resistirlo más y aprieta el cuerpo de Malia con el suyo, sentir el pecho de Malia sobre el suyo había por terminado su poco autocontrol.

Su lengua viaja del cuello de Malia hasta el inicio de sus pechos, la chica llevaba una blusa escotada por lo que él puede chupar por la piel del pecho derecho de Malia hasta dejar una marca rojiza, que no demora en desaparecer.

Malia gime, sus manos se atreven a viajar hasta el cuello de Stiles, enredando sus dedos en el cabello del chico.

Satisfecho por la respuesta de Malia, Stiles abre las piernas de ella con su rodilla, la chica no pone resistencia. Había estado tanto tiempo viendo como la chica restregaba sus muslos uno contra el otro que deseaba sentir como era estar entre la mitad de aquellos. Una de sus manos viaja por la cadera de Malia, alza una de las piernas de ella, pudiendo así alzar un poco más a la chica, su otra mano se adentra por la falda de ella.

Malia sostiene la respiración, Stiles deja de besarle el pecho para verla a los ojos, tal vez buscando algún indicio en ella de querer detenerlo, o, solo querer ver su hermoso rostro disfrutando.

Pero aquello no sucede, ya que Malia aparta la mano de Stiles antes que siquiera pudiera hacer algo. Debió haberse detenido con aquello, pero él nunca ha sabido cuando detenerse a tiempo, si no quería que le tocara con su mano él podía usar otra parte de su cuerpo, la mejor opción en aquel momento parecía ser su rodilla.

Y es así como la rodilla de Stiles empezó a estimular, haciendo pequeños círculos con su rodilla, en la parte más sensible de la werecoyote. Ella tiene que morder el dorso de su mano para ahogar los gemidos que insistían en salir. Stiles sabía que le gustaba, pero no estaba cerca de hacerla estallar de placer, falta aún algo.

Su mano derecha la sostiene la cintura de ella con fuerza, ayudándola a mantener el equilibrio, y su otra mano agarra el muslo de la chica para alzarlo un poco más, ella lo apoya en la cintura de Stiles. Las uñas de la mano izquierda de Malia estaban aferradas al hombro de Stiles, pero no le dolía, mientras ella seguía mordiendo su otra mano con fuerza.

— Muévete. — Prácticamente le ordena.

Malia estaba lo suficientemente desconcertada como para no hacer lo que dijo, Stiles tiene que ayudarle, con el agarre de la cintura que mantenía en ella, Stiles empieza a mover la chica de adelante a atrás de su pierna, Malia tiene que morderse más al sentir lo bien que se sentía aquel movimiento, Stiles por su parte mantiene su pierna al aire, apoyándola por la pared, para que ella pudiera seguir moviéndose sobre él.

De pronto en el momento que menos lo espero un jadeo escapo de la boca de Malia, aun con su mano sobre ella, y su cuerpo tembló bajo las manos de Stiles, ella tuvo que bajar su pierna para no caer aunque Stiles la agarraba firmemente.

Él la deja libre de su rodilla, pero sus manos aun no sueltan la cintura de la chica. Malia se recuesta en la pared detrás de ella, tratando de calmar su respiración agitada.

Stiles le observa, su frente tenía una fina capa de sudor, y ella respiraba por su boca, él no estaba seguro si había llegado o no, había estado tan distraído pensado en lo caliente que era toda la extraña situación, él, tratando de complacer a una chica desconocida, nunca jamás se lo imagino, pero acaba de suceder, y no podía mentir, le había encantado.

Pero, ¿ahora qué? ¿Debía presentarse oficialmente? ¿Pedirle disculpas? ¿Invitarla a salir?

Estaba perdido, y se sintió incomodo cuando los ojos de Malia encontraron los suyos. ¿Qué debía decirle? Ni siquiera podía abrir la boca para decir algo, cualquiera de sus tontos comentarios de costumbres hubieran ayudado.

De todas maneras aquello no es necesario cuando pasos se oyen, ambos se alejan a la par, y sus miradas explican que esto será su pequeño secreto, no necesitaban palabras.

Malia se dirige al baño de las chicas y él hasta el otro extremo buscando el baño más alejado de ella, después de todo él debía limpiarse, también podía sentir el sudor por su frente y el olor de sexo impregnado a él.

En su camino solo tenía un pensamiento rodeando su cabeza; Debía tener más encuentros con la chica vainilla.