~Bueno aquí les dejo el capítulo 2 jeje :D ~
Capítulo 2: Se tú Misma
Mientras los chicos discutían el nuevo comportamiento de Helga en el patio de la escuela. Phoebe y Helga estaban juntas en el baño. Phoebe ya había observado que Helga se estaba comportando diferente desde hace días. Sabía que su mejor amiga le ocultaba algo. Ella sabía que Helga no se abre fácilmente, pero la curiosidad podía más. Además, no importa que tan profundo sea lo que esconde, sabía que tenía algo que ver con Arnold. Cuando entraron en el baño, Phoebe se aseguró de que no halla alguien adentro para que pudieran conversar tranquilas. Helga notó lo que hacía su amiga, así que sabía que Phoebe le iba a preguntar la pregunta que toda América quiere respuesta: ¿Por qué Helga G. Pataki estaba actuando cada vez más amable?
-Phoebe se lo que quieres preguntar- aseguró Helga a la chica asiática.
-¿Enserio Helga?- La chica se asombro de la perspicacia de la chica.
-¡Criminal Phoebe! Es algo obvio. Se que ya días me quieres preguntar el porque últimamente me estoy comportando bien, más amable, y más simpática ante mis compañeros.
-Bien, entonces ¿Por qué lo haces?- Exigió la chica oriental.
-¿Qué? ¿acaso no puedo comportarme decente y amable? ¿Acaso es un pecado para Helga G. Pataki ser una chica buena?- reclamo Helga.
Phoebe solo la observó y se atrevió a preguntar -Helga ¿Acaso esto tiene que ver con... "Mantecado"?
Helga miró al suelo. No estaba segura de como responder. La verdad es que fue por él, porque ella realmente se pasó aquel día. Diablos, desde ese entonces se comporta mejor, pero están difícil tener que soportar ser más abierta con las personas. Es que ella no quieren que la miren como una chica débil, como hicieron en preescolar. Su reputación que construyó desde ese momento, estaba siendo borrado poco a poco cada vez que ella actúa bien. Ya no lo aguantaba. Pero todo poco a poco. Ella veía los beneficios de su buen comportamiento. Su relación con los demás va mejorando, estaba siendo más aceptada, y Arnold parece acercarse más a ella. Pero aún así no habían progresos grandes. Necesitaba hablarlo. Necesitaba desahogarse con su mejor amiga.
-Phoebe tienes razón, lo hago por él- dijo la rubia un tanto apenada.
Phoebe se sorprendió porque por fín la rubia parecía sincera con ella.
-Helga soy tu mejor amiga. Tu puedes contarmelo todo siempre. Cualquier cosa. Yo siempre estaré ahí para ti.
-Gracias Phoebe. Bueno, no sé por donde comenzar. Mmm... ¿te acuerdas de lo que te conté de lo de Industrias Futuro?
-¿Lo de la confesión?
-sí, bueno, tú sabes de que él y yo quedamos de no volver a hablar de ello ¿verdad?- Phoebe solo movió la cabeza indicando un sí.
-Bueno, (Helga se sobaba el brazo derecho) Yo le dije que lo odiaba cuando me despedí. Al principio me sentí bien y aliviada, pero yo comencé a tener miedo de que él empezará a sospechar. Así que decidí molestarlo aún más para evitar sospechas. Luego llegó el día de los Inocentes, y aproveché ese día para molestarlo aún más. Después cuando hizo es estúpida broma del regalo, me hice pasar por ciega en venganza. Así que todo bien hasta que él se enteró y me hizo bailar tango solo para distraerme, mientras la piscina se abría, para tirarme allí. Cuando bailamos Tango, Phoebe lo sentí diferente. Fue muy atrevido e incluso coqueteo conmigo. Phoebe bailamos de nariz a nariz, así de cerca y a él no le pareció importarle.- Phoebe recordó eso. Todos los ojos estaban en ellos dos, y Arnold parecía disfrutarlo. -Pero claro, él solo lo hizo para tirarme a la piscina y vengarse de mí-.
-Bueno y ¿Esto que tiene que ver con que actues amable?- Insistió Phoebe.
-¡Rayos Phoebe! Espera a que termi... (Phoebe a este punto, ya se estaba impacientando) Okey, okey. Voy al grano. Bueno esa noche no sólo pasó eso...
FLASHBACK
Ya casi era la hora para que terminará el baile del Día de los Inocentes. Todos los alumnos de la P.S 118 estaban ya saliendo de la piscina del gimnasio, en el que todos comenzaron a jugar después de que Helga haló a Arnold dentro de la piscina. Sin duda fue un día diferente. Helga se acercaba a su mejor amiga asiática quien ya había salido de la piscina.
-¡Criminal Phoebe! Mira como ese cabeza de balón me dejó.- Se quejó la rubia que estaba totalmente mojada.
-Jajaja La verdad es que nadie se esperaba lo que hizo Arnold. El Tango y la piscina. Jajaja
-¡Diablos! Deja de burlarte Phoebe- gritó la rubia algo sonrojada por recordar el tango, y el que estuvo muy cerca de Arnold. No había estado tan cerca desde lo del FTI. Jamás se hubiese imaginado que Arnold hiciera algo así y mucho menos el coqueteo. *Estas en buenas manos* Hmp... -Ese zopenco me las va pagar algún día.
-¿Qué ya no has tenido suficiente diversión por hoy Helga?- Le recordó Phoebe -Es decir ¿Acaso no es suficiente con lo de hacerte pasar por ciega? Helga hiciste sufrir al pobre chico y también a mi. Enserio ya estaba practicando leer en braile solo para enseñarte a ti. Es enserio ¿Comó se te ocurrió hacer tal broma?
-Es que el muy idiota se lo merecía- respondió muy enojada Helga.
-¿Por qué?
-Por lo que me hizo en el almuerzo Phoebe... Yo en realidad pensé que era un regalo de verdad Phoebe. Me había alegrado bastante que alguien más se acordara de mi cumpleaños aparte de ti. Y el hecho de que fuera Arnold... ¡Ay rayos! Ya hasta había jurado en no volverle hacer otra broma... mmm ¿Phoebe?- pregunto Helga al ver que su amiga que ya no la miraba, más bien estaba viendo atrás de Helga. Phoebe le hizo una mueca a Helga de que mirara atrás. Helga ya sabía quién esta detrás de ella, así que cerrando los ojos y suspirando, dio la vuelta y allí estaba. Un chico con cabeza en forma de balón, con sus ojos verdes que reflejaban algo de preocupación y culpa. Él escucho toda la conversación y sin duda se sintió culpable al escuchar porque Helga se hizo pasar por ciega.
-Helga yo...- Arnold estaba apunto de hablar cuando el maestro Simmons los interrumpió.
-Chicos, chicos necesito su ayuda. Quiero que vayan al cuarto del conserje y traigan la mayor cantidad de toallas secas que puedan. Por favor.
-¿Por qué nosotros señor Simmons?- Pregunto fastidiada Helga. Ella por ningún motivo quería estar a solas con Arnold.
-Bueno ustedes dos fueron los causantes de esto, así que si no quieren tener problemas por abrir la piscina sin permiso, creo que es lo menos que pueden hacer.- contestó Simmons dándole una sonrisa calmada a Helga.
Helga solo rodó los ojos y le arrebato las llaves a Simmons. Camino rápido sin esperar a Arnold, quien solamente la siguió atrás de ella. Pero antes un sonido fuerte pasó detrás de ellos. Era Eugene quien se había tropezado otra vez y había vuelto a caer sobre la mesa con bocadillos, pero esta vez en donde estaba la fuente de chocolate.
El señor Simmons preocupado acudió en donde estaba Eugene y volteó donde Arnold y Helga, y dijo: -Vayan rápido. No sin antes escuchar el famoso "Estoy bien" de Eugene.
Helga y Arnold salieron del gimnasio rumbo al armario del conserje que no estaba cerca del allí. Caminaron en silencio. Helga podía sentir la mirada del rubio sobre ella. Sabía que en cualquier momento el iba a hablar, pero por alguna extraña razón no lo hacía y eso la ponía más ansiosa todavía. Llegaron al armario y para la sorpresa y desgracia de Helga. Al abrir la puerta, enfrente había una rata grande que asustó a Helga haciéndola saltar a los brazos de Arnold. La rata al escuchar el grito estruendoso de Helga, se espantó y salió corriendo en otra dirección. Helga ya más calmada, recordó que aún estaba en los brazos de su amado. Se sonrojó y se paró tratando de aparentar que no pasó nada. Arnold se sonrojó un poco también, pero aún así se dio cuenta del sonrojo de Helga. La rubia aún asustada continuaba parada frente al armario con una expresión de angustia. Arnold no pudo evitar reírse al ver a Helga, "el terror Pataki", asustada de que salga otra rata. Arnold sabía que ella les tenía miedo.
-¡¿Qué?!- exigió Helga al ver que su amado se estaba riendo de ella.
Arnold entre risitas dijó: -jeje Lo siento, es que... Jeje...te ves algo graciosa esperando con temor a que salga otra rata del clóset...jeje.
-¿Acaso crees que soy una chica miedosa Cabeza de Balón? Pues te recuerdo que Helga G. Pataki no le tiene miedo a nada ni a nadie. Ni mucho menos una mugrienta, asquerosa, y transmisora de muchas y raras enfermedades rata.- Contestó Helga fingiendo valentía. Valentía que le duró poco cuando Arnold se pusó al lado de ella, con una media sonrisa pícara y con ojos retadores hacia ella. Finalmente dijo en un tono juguetón: -Bien Helga, ya que eres muy valiente. Hazle un favor al mundo y entra allí de una buena vez a sacar las toallas.
Helga miraba de forma incrédula a Arnold. "¿Quién se cree que es él para hablarme así? Bueno querido Arnold algo que siempre debes saber es que yo siempre me salgo con la mía."
-Siendo sincera Arnold, creo que es mejor que entres tú, si tanto quieres ser el más valiente de los dos aquí, creo que debes demostrarlo tú ¿no?
Arnold no le dio importancia así que simplemente entró al armario sin ningun miedo. A él no le asustan las ratas. Helga sonrió satisfecha por no ser ella la que entrará allí. Arnold lo notó, así que rechinó los dientes simulando el chillido de una rata. Helga gritó y se escondió detrás de un bote de basura allí cerca. Arnold no pudo evitar la carcajada. Estaba prácticamente llorando y sobando su estómago de tanto reirse. Para él, Helga últimamente se ha vuelto una chica interesante y graciosa. De hecho, siempre lo ha sido. Pero él ahora lo nota más.
-JAJA que gracioso- dijó de forma sarcástica Helga al notar que Arnold no tenía intención alguna de parar de reírse. Arnold tratando de controlar su risa y secándose algunas lágrimas dijó: -Perdoname Helga, es que en serio fue muy gracioso jeje.-
Helga se sintió extraña y no pudo evitar sonreir. -Bueno, la verdad Arnold, si estuvo algo gracioso, pero bueno no estamos para eso aquí, así que busca las toallas. No perdamos tiempo. - exigió Helga volviendo a su actitud mandona como siempre. Arnold se sorprendió por el repentino cambió de humor en la rubia, pero no alegó más y volvió al clóset a buscar las toallas. Por lo menos esa distracción sirvió para poder olvidar lo que Helga dijo antes, por ahora.
Al cabo de una hora, el baile había terminado y solo faltaban pocos chicos para irse. Gerald ya se había ido con Phoebe para acompañarla a casa. Arnold y Helga estaban ya afuera del edificio. Helga sabía que Arnold la llevaría a su hogar. Después de dos minutos la abuela de Arnold ya había llegado otra vez en su trineo con los animales callejeros. A Arnold le preocupaba un poco, es decir, al principio a Arnold le dio pena ya que Helga estaba ciega y le había prometido nada de baratijas. Cuando recogió a Helga en su casa. Él le explicó pero a Helga no parecío importarle. Ahora que l sabr que ella no estaba ciega, Arnold volvió a disculparse apenado por el extraño transporte. Helga solo sonrió y le dió una mirada sincera a Arnold, además dijó:
-¡Rayos! No te preocupes Arnoldo. La verdad es que yo quisiera tener una abuela como la tuya Cabeza de Balón.
Eso calmo al rubio e incluso se sorprendió por la sonrisa cálida de Helga. La hacía ver natural, y deseó poder ver más ese tipo de sonrisas.
Después de un rato llegarón a la casa de Helga. Arnold se levantó para dejarla en su pórtico. Cuando Helga estaba apuntó de entrar, Arnold habló:
-Gracias Helga.
-¿Mmm? ¿Por qué Arnold?- preguntó sorprendida la rubia.
-Gracias por darme el mejor Día de los Inocentes de la historia. Me hiciste ver que en realidad si es un día divertido- contestó con una a amplia sonrisa.
-Bueno... Gracias a ti también Arnold. Eres la primera persona que se atreve a hacer bromas así conmigo. Y perdón por hacerte sufrir en la tarde. Se que me pasé.- Helga se sobó el codo con algo de pena y arrepentimiento.
Arnold recordó el porque Helga se hizo pasar por ciega y la culpa volvió a él.
-Helga yo también lo siento mucho. Escuché lo que le dijiste a Phoebe y no puedo evitar sentirme mal. ¿Enserio fui la única persona aparte de Phoebe que se acordó de tu cumpleaños?
Helga solo miró al suelo con una mirada fría y triste en sus ojos. Arnold volvió a preguntar -¿Y tus padres? Helga lo miró a los ojos y dijó: -Ya estoy acostumbrada Arnold, además odio mi cumpleaños ya que dos días antes cumple Olga, así que a mi me dejan en el olvido, lo cual no es nada nuevo para mí Arnoldo. Así que no te sientas mal. Arnold no quedó muy convencido pero aún así se despidió de Helga no sin antes decir: -Quien sabe Helga, tal vez algún día te de un verdadero regalo de cumpleaños- concluyó con una media sonrisa que enamora a cualquiera.
-Quien sabe Arnold, algún día.- Se despidió Helga. Y así fue cuando Helga sintió que algo resulto bien para ella. Ella se pregunto si debía continuar actuando así, sin embargo ese no fue el impulso para tomar la decisión de ser más amable.
FIN DEL FLASHBACK
-Entonces desde ahí fue cuando decidiste cambiar ¿verdad?- pregunto Phoebe después de escuchar la historia de su mejor amiga.
-Sería bonito decir que sí, pero me temo que lo arruine después.
-¿A que te refieres Helga?- volvió a cuestionar la japonesa.
-Oh vamos ¿Qué esto? ¿La Inquisición Española?- Respondió Helga con su usual excusa para no decir la verdad.
Phoebe solo la quedó viendo otra vez impacientada.
Helga suspiró y volvió a hablar.
-A inicios de Octubre, los chicos y yo íbamos de camino a Dinolandia, cuando pasamos frente a la casa de Arnold. Y bueno el estaba muy deprimido y dijo que no iba a venir con nosotros. Yo me enojé y lo insulté diciendo que era un perdedor, haciendo que los demás chicos se enojaran con él, y nos fuimos. Pero yo como siempre me quedé atrás para escuchar lo que decía. Y me di cuenta de que él estaba triste porque era el aniversario de la desaparición de sus padres. Phoebe no podrás creer lo enojada y triste que estoy conmigo misma al insultar al chico que amo en el día más triste de su vida. El hacerlo sentir mal, me dan ganas de volver al pasado y frenar a esa Helga de decir tales groserías. Yo nunca tuve el valor de disculparme. Pero aún así decidí que era hora de cambiar. Que debería comportarme más amigable y simpática con los demás. ¿Crees que tomé una buena decisión?
Phoebe estaba sorprendida. Lo que hizo Helga estuvo mal, pero aún así sabía que ella esta totalmente arrepentida de sus actos, y que está haciendo bien en cambiar su actitud. Además ella veía que no sólo Helga había cambiado, también Arnold estaba algo diferente. Sigue siendo el mismo chico altruista y amable, pero con Helga él actúa diferente. No la trata mal, más bien se ha vuelto más cercano a ella. Incluso, Phoebe esta empezando a sospechar de ellos dos. A Phoebe le alegraba el hecho de que halla una posibilidad de que el sueño de su mejor amiga se haga realidad. Ella comprende lo que significa Arnold para Helga. Así que Phoebe sonrió a su mejor amiga y le dijó:
-Helga la decisión que tomaste es la correcta. Tu nuevo comportamiento te ayuda a caerle bien a los demás. En mi opinión, continúa así pero no olvides algo importante. Se tú misma. Ábrete un poco más con las personas y en especial con Arnold. Demuestrale que eres la mejor chica para él.
Esto ayudó bastante a Helga.
-Sabes que Phoebs tienes razón. Continuaré siendo así, aunque obviamente jamás dejaré de ser Helga G. Pataki. Yo voy a ser yo misma. Aunque Phoebe, todavía no me dejo de preguntar si debería hacer algo grande, algo con lo que de verdad pueda convertirme en alguien especial para Arnold.
-Solo el tiempo lo dirá Helga- terminó Phoebe con una sonrisa sincera.
Y así las chicas salieron del baño con más confianza que nunca.
~Y aquí esta el segundo capítulo. ¿Qué les parecio? Como siempre, recuerden dejar sus Reviews. Me interesa bastante lo que ustedes opinan, así que vayan y dejen sus comentarios. Nos vemos luego :D ~
