Todos los personajes de Naruto le pertenecen a Masashi Kishimoto
Capitulo 1 – La misión: ¿Control de calidad?
...
Mansión Huyga, minutos antes del aterrizaje forzoso de Naruto cortesía de la Hokage.
Neji y Hinata Hyuuga se encontraban descansando tranquilamente y tomando el té en el döjo de la mansión Hyuuga , después de haber estado entrenando por casi dos horas. Hinata estaba sirviéndole una segunda tasa de té a su primo cuando, de repente, un estrepitoso sonido en la puerta de su casa, acompañado de un grito de dolor casi indescriptible, la distrajo, ocasionando que soltara la tetera y se quemara.
La torpeza de Hinata provocó cierta burla y desaprobación en su primo Neji, quien no podía dejar de pensar en forma sarcástica "¿Y esta es la heredera del clan?".
– Voy a traerle algo para que se limpie –
Neji se levantó sin siquiera observar a su prima y giró en dirección a la casa principal con intención de buscar un ungüento para calmar la quemadura de su prima.
– Y–yo, lo siento onisan – Dijo casi susurrando Hinata.
Las palabras de la Hyuuga provocaron que su primo volteara a verla. Hinata se estaba llevando las manos a la altura de la boca y soplaba para tratar de disminuir el dolor que le había causado el agua caliente. Al verla Neji no pudo evitar recordar un suceso similar que ocurrió cuando apenas eran unos niños...
Una pequeña niña corría hacia la entrada de la mansión Hyuuga para recibir contenta a su visita.
– ¡Ya llegaste onisan! – saludó emocionada Hinata a su primo Neji quien había llegado de visita a su casa con el tío Hishazi.
– Neji, saluda a Hinata–sama –
– H–hola Hinata–sama – Sonrió el pequeño Neji.
– ¡Ven, sígueme! – lo tomó de la mano y se lo llevó a la cocina –
La pequeña estaba emocionada. Hacía poco su madre le había enseñado la ceremonia del Té y ella quería mostrarle a su primo lo bien que lo hacía. Llevó a su primo hasta una de las habitaciones de la mansión, lo sentó en el suelo, y comenzó a preparar todo lo necesario para hacerle la demostración. Lo último que trajo fue una tetera con agua caliente, la cuál se notaba le estaba costando esfuerzo cargar.
– ¿No es eso muy peligroso? – Le preguntó preocupado Neji, mientras la observaba detenidamente – yo creo que se te va a caer y te vas a quemar –
La mirada fija y serie de su primo solo logró poner nerviosa a la pequeña.
– ¡No te preocupes! No, no se me va a caer, yo siempre... yo – aquellos ojos blancos, casi tan incisivos como los de su padre, la descolocaron – yo siempre le s–sirvo a mi papá y… eto… – los nervios pudieron más que su optimismo e hicieron que a Hinata se le cayera la teter, quemándose las manos.
– ¡¡Auch!! – Hinata gritó por el dolor.
Se quedó observándola estático unos segundos mientras que ella se llevaba las manos a la boca, soplándose para tratar de calmar el dolor que sentía. Unas lágrimas brotaron de sus ojos y surcaron sus mejillas, producto del dolor..
– Ven – La tomó de la muñeca de la mano, procurando no lastimar la zona quemada, y la llevó al baño para enjuagárselas. Luego buscó en el botiquín algún ungüento o lo que tuviese a la mano para calmarle el dolor.
– G–gracias primo – Le dijo avergonzada la pequeña Hinata.
– ¡Eres muy torpe! – Le contestó secamente Neji.
...
El genio esbozaba una ligera sonrisa mientras recordaba aquel suceso y meditaba internamente, "Sigues igual de torpe". Se dirigió al baño para sacar del botiquín una crema para la quemadura de su prima.
Cuando volvió al döjo no encontró a Hinata donde esperaba.
– ¿Y ahora donde rayos se habrá metido? –
Salió a buscarla, y lo que vio no fue del todo de su agrado: Hinata parada en la puerta de su casa colorada como tomate frente a un rubio que la saludaba efusivamente.
– ¡¡Hola Hinata!! ¿Has visto a Neji? ¡¡Oba–chan nos manda llamar, dice que tiene una misión para nosotros!! –
"¿Por qué siempre se tiene que poner así cada vez que ve al baka de Naruto?".
– Hola Naruto, y puedo saber ¿A que se debe esta "desagradable" visita? – Preguntó con sequedad el Hyuuga , sin cambiar sus serias facciones.
– Pues que crees, ¿Que me gusta verte la cara? – le contestó furioso el rubio – Vine a avisarles que tenemos misión, nos mandó llamar la vieja Tsunade –
– ¿Que tenemos que? – indagó Neji con cara de desagrado "una misión ¿Con Naruto?" – bueno, y ¿Quienes son los involucrados? –
– Como que quienes, tú, Hinata y yo – le contestó seguro el rubio, lo que molestó aun más al Hyuuga – Y vengan rápido que oba–chan nos está esperando para explicarnos los detalles –
Naruto cogió de la mano a Hinata y estaba a punto de de partir hacia las oficinas de la Hokage cuando fue interrumpido.
– Eto, y–yo… es que nosotros, bueno… es que… –
Hinata, enrojecida de pura vergüenza, trataba de decirle algo a Naruto. El tartamudeo de la Hyuuga sólo logró irritaba a Neji, así que se le adelantó.
– Ahora estábamos tomando el té, y como NO tenemos pensado invitarte a pasar, tendrás que esperarnos unos minutos – Se acercó a ellos, deshaciendo el agarre del rubio. Jaló a su prima de la otra mano procurando no tocar la zona lastimada, y se la llevó adentro de la casa dejando parado en la puerta al Ninja más impredecible de todo Konoha con una gran interrogante en la cabeza.
– ¿Y a éste que bicho le pico? –
Los Hyuuga volvieron al döjo y se sentaron para continuar con su té. Neji observaba un tanto molesto a su prima (molestia que se debía, por su puesto, a la reacción que tuvo Hinata al ver a Naruto) mientras estaba atendiéndole la quemadura, la cual había sido por suerte leve. Esta, por su parte, se notaba bastante distraída, muy probablemente pensando aún en la visita inesperada del Uzumaki y en el hecho de que saldría de misión con él. Aún le quedaba algo del color en las mejillas, lo que la hacía ver "¿tierna?" ante los ojos de su primo. Tratando de despertarla del trance en el que estaba, se dirigió hacia ella.
– Hinata–sama, debemos avisarle a su padre que vamos a ir a la oficina de la Hokage y que probablemente salgamos de misión y… y… Hinata–sama, ¿Me está escuchando? –
– ¡¿Eh?! Sí, claro Neji, lo que digas, Neji – Hinata sonrió nerviosa con la mente volando por los aires.
El Hyuuga notó claramente que su prima no le había prestado atención y que estaba en pleno viaje interespacial. Decidió probar su teoría.
– Si, y ayer vi volando elefantes rosas…. – afirmó serio, esperando la reacción de su Hinata.
– ¿A si?, pues que interesante, Neji – contestó Hinata. Su nave espacial estaba comenzando a atravezar la atmósfera terrestre.
Neji sacudió una mano delante del rostro de su prima. Ella ni se inmutó. Decidió seguir probando hasta que punto estaba distraída su prima.
– Y los elefantes iban vailando balet en trajes de tutú – afirmó aún más serio que antes.
– ¿Si? Me hubiese gustado verlos – contestó Hinata, cuya nave espacial estaba casi llegando a la luna.
– Y me olvidé comentarle que uno de los elefantes rosas le mandó saludos –
– Gracias por avisarme onisan, y ¿Le diste también mis saludos? –
¡Plop! con esta respuesta, Hinata le dejó total y completamente comprobado que había tenido un alunizaje perfecto. El Hyuuga suspiró resignado, y rendido ante los hechos.
– Si, les di sus saludos… – Terminó con su test el Hyuuga . Si conocía tan bien como suponía a su prima, bastaba sólo pronunciar las palabras adecuadas para hacerla regresar a la Tierra – Y ¡NARUTO! esta entrando en estos momentos al döjo –
– ¿Que? – en menos de un segundo la Hyuuga volvió al planeta Tierra, y volteó asustada hacia la puerta del döjo – pues, yo no lo veo – afirmó contrariada.
– Ehm, debe haber sido mi idea – al parecer la conocía demasiado bien – será mejor que salgamos rápido para no hacerlo esperar más –
Asintieron, terminaron su té y salieron en búsqueda de Naruto para dirigirse hacia la mansión de la Hokage.
No tuvieron inconvenientes en el camino por lo que llegaron bastante rápido a su destino. Entraron al despacho de Tsunade y Shizune procedió a explicar los detalles de la misión.
– Chicos, su misión será en el país del Té y tienen que ayudar al dueño de la más grande cadena de hoteles de la zona a hacer una tarea de control de calidad.
– ¡¿Qué?! – Se preguntaron los tres, sorprendidos.
"¿Control de calidad?"
En medio del bosque 3 genins saltaban ágilmente de árbol en árbol, estaban en su segundo día de viaje.
– Rayos, no puedo creer que nos hayan mandado a esta "misión", si es que a esto se le puede llamar misión – Neji se notaba malhumorado mientras comentaba con sus compañeros.
– Pues yo lo veo más como unas vacaciones – Le contestó Naruto con una sonrisa en la cara.
– Yo estoy acostumbrado a misiones de verdad, tipo C y a veces hasta tipo B, y esto no creo que lo pueda catalogar como misión – Comentaba aun serio y con el ceño fruncido el Hyuuga .
– No seas amargado que se te notan las arrugas más que cuanto tienes activado tu Byakugan– Naruto puso su sonrisa zorruna, realmente divertido.
En respuesta recibió una mirada de odio y otra de aflicción.
– ¡¡Opsss!! – Aunque parezca increíblemente, el rubio notó lo inoportuno de su comentario – Disculpa Hinata, creo que me estaba olvidando de ti– se excusó, en verdad apenado– Y por cierto, ¿A ti qué te parece esta misión? – trató de desviar el tema.
– P–pues yo creo – Hinata hablaba agitada debido a la actividad física y al cansancio – creo que será divertido –
– ¿Ves Neji? Te falta tener la actitud positiva de Hinata – Esto último ocasionó que la chica se pusiera colorada y, como consecuencia, que Neji frunciera aun más el ceño y acelerara el paso.
– Oye, ¡espera que vas muy rápido! – le gritó el Uzumaki acelerando para alcanzar al Hyuuga a pesar de su cansancio –
– Listo, ya llegamos – Se expresó el Hyuuga al llegar la cima de una colina desde la cuál podía divisar en toda su magnitud el hermoso país del Té. Luego volteó para ver a sus compañeros.
– ¿Donde rayos están? – se preguntó fastidiado.
A lo lejos vio que llegaba Naruto…
– Ya llegue, por fin. ¡¡Vas muy rápido!!– Decía Naruto agachado con las manos sobre las rodillas respirando agitadamente mientras se limpiaba el sudor de la frente.
– ¿Y Hinata–sama? – Preguntó preocupado el Hyuuga . Más lejos se veía llegar a Hinata notoriamente más cansada que Naruto.
– Van muy lento– "Insisto, ¿Es ella en verdad la heredera del clan?". Se detuvieron para esperar a que Hinata los alcanzara, sin embargo la mirada de Neji asustó a la Hyuuga quien culpó a sí misma por su lentitud.
– Y–yo lo siento onisan – Hinata se disculpó con su primo, lo que ocasionó incomodidad en cierto rubio.
– No te preocupes Hinata, a tu primo sólo le gusta presumir ¿No? – y dirigiéndose al Hyuuga e imitándolo continuó… – Miren lo rápido que soy, miren que gran Ninja soy, que soy muy importante, que esta misión no está a mi nivel, que… que... ¿ehhh?¿ oigan, donde están? – volteó para notar que Hinata y Neji ya se estaban dirigiendo hacia la puerta de la entrada del país del Té.
– Hey… espérenme, ¡No me dejen! – y corrió para alcanzarlos.
Al entrar a la ciudad se quedaron impresionados por la cantidad de movimiento que había en el lugar. La calle principal estaba repletas de vendedores que ofrecían sus mercancías, desde cerámicos, vestidos y utensilios hasta instrumentos de la más fina calidad elaborados en diferentes materiales y para todos los gustos. No les costó mucho llegar hasta el hotel principal de la ciudad, ya que ocupaba toda una cuadra y por su construcción no pasaría desapercibido ni para el más distraído.
Entraron y quedaron aun más sorprendidos con el lujo que encontraron en el interior del Hotel. Se presentaron con la recepcionista y Neji se acercó para hablar con ella:
– Disculpe, ¿Está el señor Matsumoto? – Preguntó educadamente el Hyüga.
– Déjame ver – le contestó cortésmente mientras revisaba unos documentos – ¿De parte de quién? –
– Somos los ninjas de Konoha a quienes contrató –
– A, sí, ¿Son ustedes? pero, ¿Que no son muy jóvenes para ser ninjas? – Esa frase no les hizo gracia ni a Neji ni a Naruto, ya que si bien es cierto los había llamado educadamente "jóvenes", en realidad les quisieron decir "mocosos".
– En nuestra aldea somos ninjas desde que nos graduamos de la academia a los 12 años – le contesto a secas el genio Hyuuga .
– Ah, vaya, entiendo, bueno, síganme por acá –
La señorita los hizo pasar por un largo pasadizo que llevaba en dirección hacia la oficina del señor Matsumoto. El pasadizo en cuestión estaba finamente tapizado y las paredes mostraban unos cuadros de la más alta calidad, bellas esculturas de tamaño natural que representaban animales y candelabros con velas que iluminaban el ambiente.
– Miren, parece que es muy elegante este hotel, ¿Verdad? – Les susurró el portador del kyubi a sus compañeros – nunca antes había visto tanto lujo –
– Eso es porque no has entrado a la mansión Hyuuga , y nunca lo harás – de nuevo, volvió a susurrar lo último. Neji destiló supremacía por todos sus poros.
– N–naruto tiene razón, el lugar es muy b–bonito, ¿No c–crees Neji–onisan? – Hinata volteó a ver a su primo pero éste parecía no estar prestándole atención, cosa que para variar molestó al rubio, quien no dejaba de hacerle caras y muecas al genio. "¿Quien se ha creído?".
Llegaron a una oficina inmensa en donde estaba sentado el señor Matsumoto, un hombre de aproximadamente 60 años, acompañado de dos jovencitas bastante atractivas y maquilladas quienes estaban bebiendo alegremente sake (traducción: estaban ebrios).
– ¡¡Hooooola!! ¡Bienvenidos sean! pashen a tomarshe un parsh de copas con... – la expresión de Matsumoto–sama cambió al ver a los gennins – pero si son unos ¡¡mocosos!! – y por ilógico que parezca, la borrachera desapareció – pensé que me traerían ninjas de verdad, esto es un hotel, ¡¡ No una guardería!! –
– ¿Qué dice? ¡¿Quién se ha creído, viejo borracho, para llamarnos mocosos?! – Y ahí estaba Naruto listo para aventársele encima al señor Matsumoto, sin importarle que fuera su cliente, pero por suerte fue detenido por Neji.
– Con todo respeto, Matsumoto–sama, la Hokage ha creído conveniente enviarnos a nosotros porque considera que somos capaces de realizar la misión que se nos ha encomendado –
– Uhmmm, bueno, si Tsunade misma los envió me supongo que ella debe saber lo que hace – y se volvió a sentar no sin antes enviarle una mirada de odio a Naruto que fue correspondida en la misma forma.
Los genins procedieron a sentarse los tres frente al señor Matsumoto y Neji sacó de su mochila un pergamino entregándoselo.
– Bien, según lo que dice aquí, ustedes cumplen con los requisitos que solicité. Necesitaba a 3 personas: La primera, una persona seria y que fuera totalmente objetiva, acá dice que ése es Neji Hyuuga y ese me imagino que debes ser tú, ¿Cierto? – le preguntó al Hyuuga –
– Así es – contestó secamente el aludido.
– También necesito la opinión de una mujer, las mujeres suelen más sutiles y delicadas, se fijan más en los detalles y, bueno, aquí dice que eso lo hará Hinata Hyuuga , y esa debes ser tu, ¿Cierto? – le preguntó a la chica de ojos blancos
– Ha–a–ai Matsumoto–sama – respondió un poco ruborizada
– ¡Perfecto! Se ve que eres una niña muy delicada, espero que tomes nota de todos y cada uno de los detalles que consideres importantes según tu juicio, pequeña – le dijo acercándose a ella sonriéndole (y de paso mandándole su rico aliento a alcohol que era bastante fuerte), ocasionando que ésta comenzara a tartamudear.
– Y–y–yo… eto… – Hinata estaba comenzando a tomar una tonalidad roja en su cara.
– No se preocupe Matsumoto–sama, ella realizará bien su labor – Intervino su primo para ayudarla, sorprendentemente.
– Está bien, confiaré en tu palabra. Y por ultimo, solicité la presencia de un individuo común y corriente, estándar, uno cualquiera, un individuo que no tuviera la más mínima educación, un sujeto que apenas si conociera lo que es el lujo, un completo incompetente, alguien que….
– Si ya sé, supongo que ese soy yo – le contestó molesto Naruto cruzando de brazos. "¿Quién se ha creído este viejo borracho para llamarme así?".
– Bueno, me supongo que sí, aunque creo que Tsunade me lo tomó demasiado literal pero, bueno no importa – dijo sonriendo burlonamente lo que molestó aun más al rubio. "¿Eh? ¿También Tsunade oba–chan?".
Luego el señor Matsumoto comenzó a explicar en mayor detalle la misión. Esta consistía en asistir en un trabajo de control de calidad para la cadena de hoteles Matsumoto, para lo cuál, entre muchos otros, requerían de la opinión de personas especializadas en diferentes aspectos. Para esto el jefe de la cadena de hoteles (jefe Sr Matsumoto) consideró interesante que dichas opiniones provinieran de ninjas de Konoha, ya que en el pasado había tenido la oportunidad de conocer a la Hokage (antes de que asumiera el cargo, claro está) la cuál le debía unos cuantos cientos de favores, por lo que decidió cobrarle uno de ellos.
– ... y bien, espero que todo haya quedado claro... – el sr Matsumoto estaba terminando de explicar los detalles de la misión cuando se escuchó que alguien llamaba a la puerta.
– Pase, adelante –
Por la puerta ingresó una hermosa señorita de aproximadamente 25 años que vestía un kimono azul el cual resaltaba sus ojos. Su cabello castaño claro estaba sujeto con una cinta del mismo color y lucía un leve maquillaje que resaltaba aun más sus finas facciones. Caminó en dirección a los gennins y se dirigió a su jefe.
– Señor Matsumoto, las habitaciones ya están listas –
– Ah si, es cierto, deben estar cansados, vayan que la señorita Kimiko les guiará a sus habitaciones. Ella se encargará de coordinar con ustedes –
– Síganme, por favor – comunicó con una sonrisa encantadora
Fueron dirigidos hacia sus habitaciones, que estaban ubicadas en el primer piso y en forma consecutiva. Acordaron en darse una hora para instalarse y asearse. Cada uno entró a su habitación, desempacó y tomaron un breve descanso.
Neji meditaba en su habitación… "Esto va a ser un desperdicio de tiempo". Por su parte, Hinata meditaba en su habitación… "Una semana con Naruto, ¡y en este hotel tan lindo! Que emocionante". Y por ultimo, Naruto meditaba en su habitación… "Me pregunto si acá prepararán ramen".
Escena editada y retirada de la versión final del fic
(Si gustan pueden pasar y no leerla, no cambia la trama del fic)
...
Neji se dirigió hacia la casa principal para informarle a Hiashi–sama que tenían misión con Hinata en el país del Té y se ausentarían por una semana. Lo encontró en su despacho sentado en su escritorio revisando algunos pergaminos antiguos (si claro, pergaminos antiguos).
– Hiashi–sama... Hiashi–sama... – "¿Qué rayos estará leyendo?" – ¡Hiashi–sama! –
¡¡Ahhh!! – La presencia de su sobrino asustó al jefe Hyuuga quien saltó de su silla y dejó caer el pergamino revelando debajo de este su revista favorita Icha Icha Paradise (De autoría de Jirayra).
Neji observó incrédulo la escena por unos segundos. "¿Hiashi leyendo ese libro barato? ¡Inconcebible!". Cuando salió de su asombro procedió a explicar la situación a su tío.
– Tsunade–sama nos ha mandado llamar a Hinata–sama y a mí para una misión, estamos saliendo en unos minutos– explicó en un tono neutro.
– Uhm, que bueno, vayan entonces – Al parecer, o no lo había escuchado bien, ó su lectura era más entretenida que ellos. ¿En verdad era ese el líder del clan Hyüga?
– Hiashi–sama – Lo observaba Neji mientras pensaba "Viejo pervertido".
– ¿Que sucede Neji? –
– Se le cayó el pergamino –
– ¿¿Y?? – estaba más entretenido en su revista que en lo que decía Neji.
– Que usted aun sigue leyendo – "viejo pervertido".
– ¿¿Y?? – Hiashi no le prestaba mayor atención, su actitud era irreconocible.
– Y que si no está leyendo su pergamino, ¿Que está leyendo? –
– A, pues que mas va a ser si no es mi… ¿eh? – volteó su libro y notó ya no tenía nada que cubriera la pasta, se puso colorado y guardó rápidamente su libro en un cajón.
– Nada, no estaba leyendo nada, y puedes irte Neji–
El aludido salió de la oficina de Hiashi sin evitar notar que éste, ni bien lo vio salir, volvió a sacar su libro y seguir leyendo, lo que lo hizo meditar, "¿Son esas las labores del jefe del clan?" y comenzó a visualizar a su prima sentada en ese sillón leyendo su revista porno, "¡No! ¿Qué piensas? Hinata nunca haría eso".
Pasó por el döjo y encontró a su prima leyendo un pergamino antiguo…
– ¡¡Queee!! ¡¿Qué diablos estas leyendo Hinata!? – Le preguntó total y completamente colorado, casi gritándole a su prima.
– Ho–o–o–la Neji onisan, es que, como te demorabas mucho pensé que po–podría entretenerme con este pergamino antiguo – Y le mostró a su primo el pergamino que contenía técnicas propias de su clan.
– Hum… – Suspiró el genio aliviado, aunque sin demostrárselo a la chica. "Ella no es así" – Es hora de que vayamos con Naruto – respiró más tranquilo.
Terminaron su té y salieron para encontrarse con Naruto, e ir juntos a recibir las instrucciones de su nueva misión.
––Fin del capítulo 2––
Hace poco tuve probs con este capitulo. Por accidente lo borre y lo reemplace con una version que tenía que seguro esta al menos en algo desactualizada, pero ahi esta.
Gracias a Hawk por el beteo.
