Draco Malfoy salió como una exhalación del cuarto de sus padres y encontró a su mujer, Astoria en el salón.

- ¡Llama a Scorpius, vestiros, tenemos que irnos ahora!- gritó Draco.

- ¿Qué pasa Draco?- preguntó su mujer preocupada- ¿Y tu madre?

- Ha muerto.- dijo él tragando saliva, por supuesto que le dolía la muerte de su madre, pero tenía que hacer algo mucho más importante que llorar, debía contar a las autoridades la historia de su madre. ¿El hijo de Lord Voldemort? ¡Si eso era cierto él y su familia estarían en peligro por traidores!

- Pero...- comenzó la mujer incrédula.

- ¡Haz lo que te digo, por favor!

Cinco minutos después, Draco, Astoria y Scorpius Malfoy se desaparecían hasta llegar a una calle desierta, a ambos lados había hileras de adosados.

- ¡Papá qué narices hacemos aquí!- dijo Scorpius con lágrimas en los ojos pues no entendía como su padre los había hecho salir de casa sin explicaciones, en vez de estar velando por su abuela.

- El niño tiene razón, ¿qué es lo que pasa?

- ¡No me metais más presión!- gritó Draco.- Necesito ver a alguien.

- Ahí vive Albus.- dijo Scorpius señalando la casa de su mejor amigo del colegio Hogwarts.

- Necesito ver a Potter.- explicó Draco para sorpresa de su familia, caminó hacia la puerta y llamó. A los pocos minutos, se encendió la luz del recibidor y Harry Potter abrió la puerta acompañado de su mujer Ginny que observaba a los tres Malfoy atónita desde la escalera.

-¿Malfoy?- preguntó Harry frotandose los ojos.

- Potter necesito hablar contigo, es muy urgente.- respondió Draco.

- Son las tres de la madrugada, ¿no podías haber esperado a mañana para hablar conmigo?- dijo Harry extrañado, ¿de qué querría hablar? ¡Si desde que salieron de Hogwarts casi no han intercambiado conversación alguna! Ellos solo mantenían el contacto por sus hijos, que eran muy amigos.

- Es muy urgente, ¿podemos pasar?- preguntó Malfoy.

Ginny, que tampoco entendía de que iba todo eso, les condujo hasta el comedor, la casa estaba toda a oscuras ya que todos dormían en el piso superior. Se sentaron en unos sillones alrededor de una pequeña mesa.

- Tú dirás, ¿qué es eso tan importante?

- Mi madre ha muerto.- dijo él.

- Lo siento.- murmuraron Ginny y Harry, que seguían sin entender que hacía allí Malfoy.

- No hay tiempo para lamentos.- dijo Draco levantando la cabeza y mirando a su hijo y a los Potter.- Potter, hay algo que creo que como jefe de los aurores debes saber, mi madre me ha revelado algo antes de morir, algo muy serio.

A continuación Draco pasó a relatar la historia que su madre le había contado, como su tía Bellatrix había engendrado al hijo de Lord Voldemort y lo había mantenido en secreto. Como este, según su madre, era muy poderoso y había conseguido reunir un ejército que podía atacar en cualquier momento...

- No es posible...- dijo Harry pensando que estaba todavía soñando.- No es posible Malfoy, ¡nos hubieramos dado cuenta!

- Yo tampoco lo creía al principio, ¡pero es cierto!- dijo Draco.- ¡Tienes que creerme Potter! ¡Debemos encontrarlo!

- Supongamos que tu historia es real.- dijo Ginny.- ¿Qué prisa nos corre? Quiero decir, si este chico no ha atacado en 24 años, no tiene por qué hacerlo ahora, ¿no?

- Yo que sé.- dijo Draco, parecía desesperado.- no sabía qué hacer, creí que venir aquí era lo correcto...

- Y has hecho lo correcto.- sentenció Harry poniendose en pie.- Pero tal vez Ginny tenga razón, yo me encargo, vete a casa descansar, vela por tu madre y cuando puedas pásate por mi oficina.

Se pusieron en pie, Scorpius estaba conmocionado, primero la muerte de su abuela y luego historia de su padre, si eso era cierto, si existía ese hijo de Voldemort y tenía las mismas intenciones que su padre, lo iban a pasar muy, muy mal. Fueron hacia el salón cuando una luz cegadora atravesó la puerta del comedor, era como un perro lobo que pronunció con voz clara:

- Harry, acude a la oficina tenemos un código F.- el patronus se esfumó y la cara de Harry esta blanca.

- Cariño, ¿qué significa eso?- preguntó Ginny.

- Significa que hay una fuga en Azkaban.- dijo mirando a Malfoy.

- ¿Crees que el bastardo de Voldemort tiene algo que ver con esto?- preguntó él.

- No lo sé, pero tengo partir para allí ya.- dijo Harry nervioso.

- Llévame contigo.- pidió Draco.

- ¿Estás loco?- dijo Harry.- No puedo llevarte conmigo a atrapar criminales, ¡es demasiado arriesgado!

- ¡Arriesgado sería quedarme sin hacer nada!- gritó Malfoy.- ¡La mitad de esos criminales son ex-mortífagos, Potter! Y te aseguro que muchos me quieren muerto por traidor.

- ¡Deja esto en manos de las autoridades!- elevó el tono de voz Harry-. Te aseguro que sabemos hacer nuestro trabajo.

Y derrepente varias cosas sucedieron a la vez, un patronus con forma de león entró en casa con el siguiente mensaje:

- ¡Harry, Ginny! Nos han atacado, pero estamos bien, hemos tenido que huir a La Madriguera, iban vestidos de mortífagos y eran muchos, reuniros con nosotros lo antes posible.

- ¡Es el patronus de mi hermano Bill!- dijo Ginny aterrorizada, pero no le dió mucho tiempo a más porque a los pocos segundos volvió a atravesar la puerta el patronus del perro lobo, trayendo otro mensaje.

- Harry la situación está descontrolada, los fugados han entrado por la costa, algunos han aparecido en el ministerio, hay más gente apoyándolos, esto es un levantamiento, estaba planeado, han asesinado al ministro y nos consta que han atacado a civiles, ¡tienes que venir ya!

Un ambiente de confusión reinaba el recibidor mientras Albus y James bajaban las escaleras en pijama, sin duda alterados por el ruido.

- Qué está pasando aquí... ¿Scorpius?- preguntó James al ver al amigo de su hermano en su casa a las cuatro de la noche y con sus padres.

- ¡No hay tiempo para saludos!- dijo Harry sin mostrar su cada vez más creciente pánico.- ¡Traer a vuestra hermana aquí!

-¿Pero papá que está pasand...?

- ¡Qué traigas a tu hermana aquí Albus!- le chilló Harry, el salió corriendo al cuarto de su hermana, sabía que algo malo pasaba, su padre nunca les chillaba, ¿y Scorpius y los señores Malfoy qué hacían allí?

Un fuerte ruido y una lluvia de cristales hizo a todos desenfundar sus varitas, la puerta se abrió de un golpe y por ella comenzaron a pasar gente, por lo menos seis, iban vestidos de negro y llevaban máscaras en la cara, sin lugar a duda: mortífagos.

- ¡Apareceros en La Madriguera de los Weasley!- gritó Harry a Draco y su familia, también a Ginny y James. Draco cogió rápidamente de los brazos a su esposa e hijo pero este se soltó.

- ¡Albus!- chilló Scorpius subiendo las escaleras para avisar a su amigo, en los cinco años que llevaban de amistad se conocía perfectamente el camino a su cuarto y al de su hermana-. ¡Lily!

- ¡Yo voy a por ellos!- dijo James mientras en el rellano de su casa comenzaban a lanzarse los hechizos.- Cubridme, los llevaré a La Madriguera.

James corrió escaleras arriba como alma que lleva el diablo, no sabía que narices estaba pasando pero tenía que conseguir llegar al cuarto de su hermana y sacarlos sanos y salvos a todos de allí. Podía oir gritos y maldiciones procedentes del piso de abajo, rezó porque a ninguno de los que parecían ser mortífagos le diera por subir al piso de arriba pero cuando llegó al cuarto de su hermana se dió cuenta de que se equivocaba, uno de ellos estaba allí arriba y tenía acorralados a sus hermanos y a Scorpius, sin pensarlo dos veces, cogió su varita, apuntó al mortífago, pronunció Petrificus Totalus y segundos después este caía paralizado.

-¿Qué está pasando?- gimoteó su hermana Lily.

- Coge tu varita, nos vamos a casa de los abuelos.- dijo James alterado, quién sabe si podrían aparecer más mortífagos allí arriba.

Un minuto después James practicó la aparición conjunta con sus hermanos y Scorpius, creyó que no lo conseguiría pero se equivocó y apareció en el jardín de casa de sus abuelos donde segundos después algunos de los que reconoció como sus tios salieron de la casa apuntandoles con sus varitas.

- ¡Soy James!- gritó él antes de que les atacaran.

- ¿James?- preguntó su tio Percy acercandose para ayudarles a ponerse en pie pues se encontraba muy debilitado después de la aparición conjunta.

- ¡James!- gritó George-. ¿Qué os ha pasado, estais bien?

- ¡Nos han atacado!- dijo él.- Hemos conseguido escapar, ¡pero tengo que volver! ¡Mamá y papá están allí!

- ¡Voy contigo!- dijo Scorpius.- ¡Mis padres también están allí!

- Ninguno va a ninguna parte- dijo Bill.- Ir dentro, nosotros nos ocuparemos.

A regañadientes entraron en La Madriguera y enseguida se dieron cuenta de que algo gordo estaba pasando, estaba llena de gente y muchos de ellos estaban heridos.