Disclaimer: Los personajes son de propiedad de Stephenie Meyer. La historia si es mia.

Beteado por Mary (Gracias por todo lo que haces guapa3)

BPOV

Estuve toda la semana pensando en aquel chico del café, un chico encantador. Cada vez que pensaba en el sentía como mariposas en el estómago y no podía explicarme el por qué. Llegué al buffet donde trabajaba y fui a la máquina de café a tomarme uno antes de ir a hablar con el señor Sturridge. Me había pedido que en cuanto llegara fuera a hablar con él. Cuando terminé fui hasta su despacho y me paré en la puerta para tocarla, pero en ese mismo momento escuché una voz que no era la de mi jefe.

-Si claro Tom, lo haré lo mejor que pueda.- Dijo aquella voz que me resultaba muy familiar.

¿Pero quién era aquel tipo para llamar a mi jefe por su nombre de pila? A continuación, escuché un apretón de manos. Me quedé en frente de la puerta como un pasmarote pensando de quien podía ser aquella voz. Después de un rato pensando, no caí en quien era así que decidí llamar.

-Adelante.- El señor Sturridge dijo esto feliz, como si le acabaran de dar una muy buena noticia.

Abrí la puerta y miré al frente. Allí estaba mi jefe sentado en su butaca como de costumbre hablando con un muchacho a su derecha. Giré la cabeza en dirección al muchacho y me quedé petrificada cuando su mirada y la mía se encontraron. ¡Era él! ¡Era Edward! ¿Pero qué hacía el aquí? Él y mi jefe estaban hablando como dos amigos que se conocían de toda la vida. A lo mejor era así.

-Buenos días señorita Swan. Por favor, siéntese.

Asentí con timidez y me senté frente a mi jefe.

-Bueno, usted querrá saber… Oh, espera. Es de muy mala educación. Le presentó a mi amigo y nuevo abogado de este buffet, Edward Cullen.

¿Había dicho lo que había escuchado? ¿Edward trabajando aquí? ¡¿Conmigo?!

-Ya nos conocemos.- Dijo él, tímido pero con una sonrisa.

-¡Eso es estupendo! Ya tienes a alguien con quien hablar aquí Edward. Antes de conocer a los demás por supuesto.

Edward asintió. Ahora giró su cabeza hacia mi con una expresión profesional.

-Bueno, señorita Swan, quiero comunicarle que estos días usted ha estado de prácticas en este buffet y quiero decirle que a hecho un excelente trabajo. Por lo tanto, sus prácticas han acabado. Ya eres oficialmente abogada de este buffet.- Al terminar la frase sonrió.

Asentí con una sonrisa tímida aunque para mis adentros estaba gritando de felicidad. Miré a Edward, el también estaba sonriendo.

-Señorita Swan, puede retirarse. Ya nos veremos por aquí. Edward, tu puedes marcharte también si quieres.

-De acuerdo.- Dijimos los dos al unísono.

No pude evitarlo y me sonrojé muchísimo. El señor Sturridge me miraba con una mirada extraña, no sabía descifrar lo que pensaba.

Edward y yo nos levantamos de nuestros respectivos asientos y salimos por la puerta. Ahora, me tocaba enfrentarme a el. ¿Qué le decía?

-¿De qué conoces a mi jefe? Escuché que hablabais como si fuerais amigos de siempre.

¡ESTÚPIDA MÁS QUE ESTÚPIDA! ¿Por qué decía esa gilipollez? Fue lo primero que se me vino a la cabeza pero… Maldita sea, quedé como una imbécil.

-Somos amigos de la infancia.

-Pero, ¿Tú no eras psicólogo infantil?

-Si, pero estaba harto de mi jefe y lo dejé. Me puse a buscar trabajo en otra consulta pero nada. Un día, Tom me llamó para hablar y le conté lo sucedido. El me dijo que tenía un puesto bacante en su buffet y como también tengo la carrera de derecho no dudé en aceptarlo.

-Interesante historia.- Al decir esto, reí flojito.

-Pues si… ¿Vamos a tomar un café?

-Acabo de tomar uno, pero si quieres te acompaño.

-No mujer, tendrás trabajo.

-No tengo, puedo acompañarte.- Mentí porque si que lo tenía… Y mucho.

El trabajo podía hacerlo después pero estar con Edward no sucede mucho.

-Bueno… De acuerdo.- Sonrió.

Le seguí por detrás. Sin querer mi vista, se desvió a su precioso culo. 'OH-MY-GOD'pensé y como de costumbre me mordí el labio. No Bella no, mira hacia otro lado. Desvié la vista pero volví a mirar. Oh Dios, estaba tan bueno y cogible. Ese traje que llevaba hoy le sentaba genial. Seguí mirándoselo todo el camino y hasta fantaseé con él. Oh Dios, ¿Desde cuándo era yo una pervertida? En ese momento, se giró, me miró y sonrió. En el momento que se giró, desvié la vista de su culo muy descaradamente. ¿Me habría pillado? ¡Qué vergüenza! ¡Pensará que soy una pervertida!

EPOV

Allí estaba ella, detrás de mí, siguiéndome. M giré a ella porque ya habíamos llegado, la pillé mirándome el culo. Apartó la mirada corriendo, pero muy descaradamente y eso me ayudó a pillarla. Sonreí y lo deje pasar porque yo le había mirado la semana pasada su escote, estábamos en paz. Ella se sentó en una silla de la única mesa que había, mientras yo echaba las monedas en la máquina para que me diera el café. Ella estaba distraída, pensando en algo. Cuándo me senté frente a ella su mirada se fijó en mi. Hoy yo iba con un simple traje negro de chaqueta, nada sexy. Ella iba con una camisa blanca, chaqueta negra, una falda negra, tacones negros y hoy se había recogido el pelo en una cola de caballo. Estaba guapísima.

-¿Qué haces esta tarde?- Solté eso sin pensarlo aunque no me arrepentí.

-Uhm… Quizás salga a correr, lo hago casi todas las tardes.

De repente, se me vino una imagen de Bella a la cabeza: Con un top transparente, unos shorts negros de deporte, sus zapatillas, empapada en sudor… Oh dios, tenía una mente muy pervertida. A Bella, se le veía muy inocente. Seguramente no era una pervertida como yo.

-¿Qué te parece si me voy a correr contigo?

¿Por qué dije esto? Seguramente, me dirá que no. Si me lo dice, ¿Cómo reacciono? Nunca me habían dicho que no. Esta pregunta le pilló desprevenida por eso se sorprendió. Se sonrojó y tras unos segundos respondió.

-Cla… Claro, ¿Por qué no?

Qué tierna es. Parece tan frágil, tan pequeña. Es un encanto. Que suerte tendrá el hombre que este con ella el día de mañana si es que no lo tiene ya. ¿Tendrá novio esta chica tan espectacular? Que suerte tendría.

Pasamos media hora charlando cuando Tom apareció y nos dijo que nos podíamos marchar. Llegamos a la puerta del buffet y recordé el momento de la despedida de la semana pasada en el café.

-¿Te acuerdas del bloque donde vivía?

-Si.

-Pues quedamos en la puerta a las cinco. ¿Te parece bien?

-Por supuesto.

Esbozó una hermosa sonrisa y me dio dos besos. Nos despedimos con la mano y cada uno tomó su camino. ¿Cómo sería aquella tarde? Genial seguro. ¡Voy a pasar una tarde con la mujer más increíble que conocí jamás! Más de uno pagaría por estar en mi lugar.

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Llegué a mi apartamento muy feliz. ¡Iba a pasar una tarde con Edward Cullen! Increíble. No me lo creía. Y pensar que lo conocí gracias a la zorra de su ex novia. ¡Quería gritar y cantar! Así lo hice. Mientras estaba haciendo la comida, puse a toda pastilla el último CD de Miley Cyrus. Me gustaba cocinar y si lo combinaba con música se pasaba un rato agradable. Terminé de comer mi maravilloso plato de pasta, fregué los platos y quité la música.

¿Qué hacía ahora? Quedaba una hora para las cinco. Decidí poner la televisión y ver un programa de cocina o algo por el estilo. Mientras hacía zapping, me topé con un canal porno. Ni siquiera vi un segundo cuando lo quité. ¿Por qué me aterrorizaba tanto la idea de tener sexo? Porque la primera vez que lo hice con este chico moreno… Jacob, eso Jacob, no fue una buena experiencia. Me trató con brusquedad y me dolió mucho. Estuve cerca de un día sin poder sentarme. Desde entonces, no he tenido otra relación sexual. ¿Edward lo habría hecho? Seguro. Es un chico encantador y hermoso y además tenía novia hasta hace una semana. De repente, se me vino la imagen de Edward con otra mujer y… ¡Argh! No me gustaba nada. ¿Por qué? No lo sé.

Entre que pensaba y me preguntaba otras chorradas sin respuesta, dieron las 4:45 pm. Me levanté del sillón, apagué la televisión y me dirigí a mi cuarto. Desde mi cuarto, había una buena vista de Los Ángeles, una vista preciosa. Menos mal que la loca de Reneé me pagó el piso porque si no estaría viviendo en un piso cochambroso. Abrí mi armario y cogí lo primero que pillé. Yo no me complicaba mucho en elegir la ropa, siempre iba como quería y sobre todo cómoda. Cogí un top de tirantas negros y shorts deportivos azules. Me puse las zapatillas y me hice una cola de caballo. Me miré al espejo y no me gustaba lo que veía. Pequeños senos, menuda y sin curvas. ¿Quién se fijaría en mi? Nadie. ¡Qué insegura era! Me encantaría amarme a mi misma. Cogí las llaves y bajé para abajo. Miré el reloj y eran las 4:58pm. Seguro que no estaba aquí. Espero que sea puntual. Cuando crucé la puerta que daba a la calle, me sorprendí mucho de verlo allí. Cuando me vio, me dio un repaso de arriba abajo y esbozó una sonrisa. ¿Le gustaba como iba? Si tan solo iba en chándal.

-Hola.

Me mordí el labio y le respondí.

-Ho… Hola.- Me ardieron las mejillas cuando le miré de arriba abajo yo también.

¡Qué guapo era! Llevaba su cabello prolijo-como siempre-, camiseta ajustada a su pecho negra, pantalones deportivos rojos por encima de las rodillas que dejaban bien marcada su entrepierna ,y daba buena vista de sus piernas depiladas y unas zapatillas Nike negras. Creo que el se dio cuenta que le estaba observando tan detenidamente que rompió el hilo de mis pensamientos.

-¿ A dónde vamos a ir a correr? ¿Dónde sueles ir?

Sin saber el por qué, cada palabra que decía, las mariposas venían a mi estómago. Nunca me había pasado esto con un hombre.

-Pues… Suelo ir al parque MacArthur. Está a dos calles de aquí. Si quieres, en el camino podemos ir andando y al llegar allí ponernos a correr.

-De acuerdo.- Dijo esbozando otra de sus angelicales sonrisas.

Y nos pusimos en marcha.

En el camino un muchacho, seguramente de mi edad, pasó por al lado nuestro. Me miró especialmente a mi, de arriba abajo como lo había hecho Edward y me sonrió. Me sonrojé violentamente y le devolví la sonrisa tímidamente. Escuché como una especie de gruñido por parte de Edward.

-¿Qué ocurre?

-¿Viste como te miró?- Notaba odio y rabia en sus palabras.

-Si, ¿Y qué pasa? ¿Te has puesto celoso?- Dije burlona.

¿Celoso? ¿Cómo pudiste decirle eso Bella? ¿En qué pensabas? ¿Por qué se iba a poner celoso si apenas lo conoces? Que estúpida soy.

Se rió irónicamente y contestó.

-No… Pero eso es de mala educación Bella.- Terminó de decir esto y miró hacia otro lado.

¿Qué le ocurre? No tengo ni idea. No entiendo a los hombres, porque casi nunca trato con ellos.

Llegamos al parque y no había mucha gente. Menos mal, correr por niños gritando alrededor es un incordio. Nos pusimos en marcha, uno al lado del otro, sincronizados. Yo, de vez en cuando observaba el hermoso perfil de Edward y el me miraba a mi. Lo notaba y además, lo veía por el rabillo del ojo. Dimos una vuelta completa y noté que Edward estaba cansado porque estaba sudando y respiraba a mucha velocidad. No debe hacer mucho ejercicio.

-¿Cansado ya, señor Cullen?- Lo dije con un tono burlón.

Yo no estaba cansada porque llevaba un mes corriendo en este parque.

-No… No. Demos otra vuelta.- Dijo esto casi ahogándose con cada palabra que decía.

¿Enserio estaba dispuesto a dar otra vuelta para impresionarme? ¡Si estaba casi ahogándose! Los hombres son así.

-Edward, estas a punto de caer rendido. Vamos a tomar un Coca-Cola o algo.

-De acuerdo.- Dijo esto feliz, muy feliz. Como cuando una madre le dice a su hijo de cinco años que le va a comprar golosinas.

Anduvimos unos 10 minutos hasta llegar a un bar cercano al parque. Nos sentamos y pedimos dos Coca-Cola. Edward me miraba como si me quisiera decir algo pero no se atrevía.

-Bueno Bella, cuéntame de ti. Quiero conocerte más.

¿Qué quería conocerme más? Si no tenía nada que contar. Mi vida no era muy divertida.

-Edward, bebe la Coca-Cola y calla.- Dije esto acompañado de una risa para que no sonara borde.

-De acuerdo, señorita Swan.

Los dos bebimos nuestra Coca-Cola y ahora las peleas de siempre. 'Pago yo''No yo''Que yo y a callar' y bla bla bla. Odio ese tipo de cosas, por eso siempre pago mi parte. Busqué mi monedero y… para variar no lo encontraba. Por un momento me asusté, pero luego recordé que no lo había echado. La Coca-Cola no estaba prevista. ¿Qué hago ahora? ¿Se lo pido a Edward? ¡Qué vergüenza! Edward se dio cuenta de esto y con la mirada me dijo que no había problema. Menos mal que Edward era listo y se dio cuenta. Pagó y nos fuimos de aquel bar. Edward se empeñó en acompañarme a casa y no tuve más remedio que ceder. Cuando quería, se ponía muy pesado.

-No me has dicho nada de ti antes. Cuando te pedí que me hablaras de ti. Cuéntame ahora, no tienes excusa.

Es verdad. Antes, le había puesto la excusa de la Coca-Cola y ahora no había nada… Que remedio.

-Bueno pues… Me llamo Isabella Marie Swan, pero prefiero que me llamen Bella. Tengo 23 años, soy abogada, vengo de Forks, un pueblo de Washington. No tengo novio y me encanta la lectura.

Cuando dije que no tenía novio, vi como a Edward se le iluminaban los ojos. Como con…¿Esperanza? ¿Le gustaba ese dato? No lo sé.

-Ahora cuéntame de ti, Edward.- Dije esto sin sonar muy curiosa porque quería saber de él y no quise sonar ansiosa.

-Me llamo Edward Anthony Masen Cullen, tengo 26 años para 27 en Mayo, era psicólogo infantil y ahora abogado, como bien tu sabes. También me gusta la lectura y tampoco tengo novia.

¿Edward Anthony Masen Cullen? Era un nombre antiguo para un chico tan joven. Pero, a el le quedaba bien. Charlamos sobre nuestras familias y sobre el tiempo que surgió así en un momento, hasta que llegamos a la puerta de mi bloque.

-Me ha gustado correr acompañada. Siempre lo hago sola y me aburro. Hoy he tenido tema de conversación. Gracias por esta tarde, Edward.- Le regalé una sonrisa sincera porque lo había pasado bien.

-A mi también me ha gustado esta tarde. Hacia mucho que no corría y es bueno para la salud. Y lo de la Coca-Cola ya me lo compensarás.- Me dijo esto señalándome con el dedo y burlón.

Solté una carcajada.

-No te preocupes, te lo compensaré.- Le di dos besos, me despedí con la mano y me giré para adentrarme en el portal.

En ese momento, su mano agarró mi brazo, me giró y me dio un beso en los labios. Un beso largo, apasionado, bonito y con deseo. Se separó de mi y sostuvo esa preciosa mirada con la mía. ¿Qué había sido eso?

¿Qué les pareció este capítulo? ¿Mejor que el otro? Es mi primer fic y por lo que me dicen, no se me da mal :D Espero que les este gustando. Si quieren comentar la historia en twitter, usen el hashtag #TLL

Besitos aplastantes para todas3