Disclaimer: Hetalia no me pertenece, sino que es propiedad de Hidekazu Himaruya, yo sólo uso sus personajes sin ánimo de lucro alguno.

Allá voy con otro estereotipo que muchos ya conocéis y que otros, como yo le hacemos mucho honor por el mundo.

Advertencias: inglés, francés, palabras feas en español, spanglish y un accidental Spain/UK leve y tonto que no pude evitar insertar.

¡A leer!

Los españoles no saben hablar inglés

Apretó con fuerza el bolígrafo en su mano y entornó los ojos en máxima concentración, ojos fijos y mandíbula tensa, lo que se decía una cara de concentración.

España observaba la hoja que tenía delante de él con tal escrutinio que se la hubiera aprendido de memoria, si hubiera entendido alguna palabra. Se llevó las manos a la cabeza, estresado y resopló muy molesto. ¡Maldito idioma incomprensible! ¡Malditas potencias anglosajonas! ¡Maldito jefe que tenía y su pasión por que aprendiera idiomas! ¡Maldito inglés!

¿Por qué tenía que aprender un idioma tan difícil? El castellano era mucho más sencillo, ¿por qué no lo hablaba todo el mundo? Si era uno de los idiomas más hablados del mundo.

Eso mismo le había dicho a su jefe cuando le había obligado a estudiar inglés después de haber tomado posesión de su cargo apenas unos meses antes:

Mi idioma es uno de los más hablados del mundose había quejado él. No tengo por qué aprender otro.

El español es el segundo más hablado por detrás del chino mandarín y luego el inglésle había contestado su jefe notablemente más harto de él. Pero el inglés internacionalmente es el más utilizado. Si no quieres aprender inglés, perfectamente puedo mandarte a China. Serías el más aventajado de los países europeos, España. Ninguno sabe chino.

Él había tragado saliva al oír eso, no era que se llevase mal con China, en absoluto. Tenía buenas relaciones comerciales con él y gran parte de su población vivía en tierras españolas. Pero, aunque consideraba que vivía para trabajar, no le caía mal. Sin embargo, sólo de pensar en esas letras raras que usaba y ese idioma incomprensible, se le revolvían las tripas.

El inglés es bastante necesariodijo finalmente, aceptando.

Y allí se encontraba. Sentado en esa larga mesa rodeado de papeles con una gran ventana donde veía un deprimente paisaje nublado y sin parar de llover. Llover, llover, llover, todo el día lloviendo sin parar, ni siquiera en Galicia llovía tanto.

Su jefe le había mandado a Inglaterra a estudiar inglés. No podía ser Estados Unidos, Irlanda o Australia, no. Tenía que ser en Inglaterra, ni siquiera le podía haber mandado a Escocia.

Cuando había pensado que se le había olvidado todo ese rollo de idiomas, su jefe había vuelto a la carga, pero esta vez con la idea ya materializada y definitiva.

¡España, ya lo tengo!le había encontrado leyendo una de las cartas cansinas de Alemania quejándose de todo lo que él hacía y no le costó mucho desconectar para prestarle atención a él.

¿Qué?preguntó confuso¿Qué tienes?

En agosto vas a irte a estudiar inglés con Inglaterrale contestó orgulloso su jefe, como si la idea fuera la mejor del mundo.

España se quedó en silencio mirándole fijamente como si tratase de vislumbrar una mala broma o una coña, pero no. Su jefe le miraba emocionado con toda una carpeta de documentos que rápidamente averiguó que era para su viaje y esperando que la nación estuviese tan ilusionada como él. Podría haberse reído por esa cara de emoción, pero no le hacía la más mínima gracia, por dos razones: una, tenía que estudiar en verano y dos, tenía que ver el careto de Inglaterra durante un mes entero.

¡Qué!exclamó indignadísimo

Pues esoempezó a explicarle como si nada. Quiero que aprendas a hablar inglés, España. Es una vergüenza que vayamos por el mundo y ninguno sepa hablar ni una palabra.

¡Vale!volvió a replicar la nación. Pero quiero saber algo… ¿Por qué tiene que ser Inglaterra? ¡Es que quieres que me muera de hambre y de asco!

No ha sido cosa míatrató de explicarse su jefe. El primer ministro británico me lo comunicó esta misma mañana, han debido de enterarse y te han ofrecido quedarte con ellos durante agosto.

¿A cambio de qué?preguntó España con una ceja arqueada.

A cambio de nada, España- le contestó-. Te prometo que no han pedido nada, tú sólo tienes que estar allí con los gastos pagados por nosotros sin que te preocupes por nada.

¿No decías a los españoles que a partir de ahora debíamos apretarnos el cinturón y tomar medidas más austeras?preguntó España ya más desesperado¡Esto es un gasto absurdo!

Todo lo que recibió de su jefe fue una larga charla acerca de lo importantes que eran las relaciones internacionales y la importancia de un idioma tan hablado como el inglés que era idioma oficial debido a la hegemonía estadounidense. Que si fuese él la primera potencia mundial, el idioma principal sería es castellano. Pero que como no lo era, le tocaba fastidiarse y aprender otro idioma y le daba la oportunidad de aprender uno más fácil porque era buena persona porque si fuera mala ya estaría él en China o quizá en Arabia aprendiendo lo que él denominaba "idiomas de países emergentes".

Sentía la cabeza llena de reproches e intentos de amenaza, utilizando a la población española fuera de su casa debido a la crisis como excusa para culparle de su situación por no querer aprender inglés. Así que desconectó como hacía siempre que no le interesaba lo que le decían. Veía a su jefe abrir la boca y mover las manos ayudando a su argumento, le estaba resultando muy cómico.

¡Está bien!le cortó de repente temiendo echarse a reír en cualquier momento. Me iré con el imbécil de Inglaterra, pero como me muera de hambre, pesará sobre ti.


Ahora, meses después, se planteaba la razón de por qué no dejó que la amenaza de irse a estudiar con China se llevase a cabo.

Volvió a echar la mirada sobre los papeles que les habían dejado y se preguntaba una y otra vez qué narices significaban todas esas palabras. Sí, Inglaterra le había estado explicando durante varios días y horas montones de veces lo mismo, pero él estaba saturado y no tenía fuerzas para seguir. Al menos había aprendido a mandar a Inglaterra a la shit de vez en cuando.

No comprendía la razón de por qué había verbos en pasado que eran iguales al presente, otros totalmente diferentes y otros terminados en –ed. ¿Cómo iba a saber cuáles eran?

"Tienes que estudiarte todas estas listas", le había dicho Inglaterra dándole unas hojas llenas de palabras, "si no te lo sabes, no vas a saber hablar en pasado, Spain. Y da gracias a que te he encontrado la traducción en español, que podría no haberlo hecho y haberte tenido toda la mañana buscando".

Los había mirado e intentado aprender, algunos ya los sabía de cuando había empezado a estudiar inglés en España con un profesor que le había asignado su jefe para que "no hiciera el ridículo más estrepitoso". Pero aún así, estaba cansado. Llevaba horas ahí metido y nunca había trabajado tanto, pero Inglaterra no paraba de entrar y salir para ver si estaba haciendo lo que le había dejado y no le dejaba descansar. Seguramente lo hacía aposta. ¡Maldito pirata!

Si antes lo hubiera mentado, el inglés antes aparece. Lo supo cuando abrió la puerta y dio un par de pasos en su dirección con más rapidez que el resto de personas que trabajaban allí. Sabía que venía a ver qué hacía rápidamente para que no le diese tiempo a fingir que trabajaba. No tardó en oírle quejarse:

¿Pero aún sigues así, Spain? Llevamos tres días con esto. ¡Pareces idiota!

¡Oye, que no es tan fácil!protestó España intentando defenderse. Es tu estúpido idioma.

Mi idioma está perfectamentecontestó Inglaterra mientras veía lo que su alumno improvisado hacía con una sonrisa de burla en la cara. Eres tú el imbécil que no sabe ni armar una frase sencilla.

Sí, que sé formar unaexclamó enfadado—. Go to shit, England!

Le miró con orgullo por haber quedado por encima y le tendió todo lo que le había dado antes, ensanchando más la sonrisa. Si el inglés tenía ganas de tocarle las pelotas, él tampoco se quedaría corto:

¡No entiendo nada, mister! ¿Podrías explicármelo otra vez?preguntó poniendo una cara que al inglés no le hizo la más mínima gracia, sabía que le estaba haciendo enfadar.

You're useless, spaniard!le comenzó a gritar, provocando la risita del español. Luego te lo volveré a explicar una vez más, es la hora de comer.

La cara de España cambió de golpe al escuchar esas últimas palabras. ¡No, otra vez no! ¿Por qué tenía que comer todos los días? Miró el reloj y vio que era mediodía.

Es muy pronto, Inglaterra, no tengo hambretrató de librarse. O si quieres, puedo hacerte yo la comida. ¿No te parece mejor?

Recibió una sonrisa que no le gustó nada y después el inglés se marchó haciéndole señas para que le acompañase. Definitivamente después de ese suplicio, nadie dirá que es uno de los países más obesos de Europa, porque se iba a quedar en los huesos.


Cuando volvió a encontrarse en aquel mismo lugar, ahora acompañado del hombre que más asco le daba por momentos, pensó que debía dar gracias a Dios por poder seguir vivo y con su estómago intacto.

El día anterior le habían "deleitado" con una sopa de verduras que, a su modo de ver, parecía agua hervida con tropezones congelados de verduras que se descongelaban en ese momento. Algo insípido, pero aún soportable porque no lloraba su paladar. Pero ese día había deseado meterle la comida a Inglaterra por lugares feos, sólo por haberse burlado de él. Pensó por un momento que sería una deliciosa lasaña, por fin algo rico con lo que podría ponerse las botas. Cuando dio el primer bocado se quedó blanco de la impresión y examinó lo que quedaba en el plato. No podía ser, no podía haberle hecho eso. ¿Por qué la maldita lasaña tenía pepino en su interior?

Oyó de pronto a sus tripas rugir. ¡Mierda, se moría de hambre y la comida era horrible! ¿Por qué Dios, Inglaterra y su jefe le odiaban? No le quedaba de otra y comenzó a comérsela casi con lágrimas en los ojos, mascullando entre dientes otra frase que había aprendido muy bien: I hate you, England! Pensó en Romano y en Italia y en lo que ambos llorarían si probasen ese atentado contra la naturaleza a una comida que ellos habían inventado y se lo comió sin pensarlo. Mejor comérselo él y nunca contarles nada a los hermanos.

¿No decías que todo lo que cocinábamos aquí era asqueroso, Spain?preguntó Inglaterra más intrigado que burlón a su invitado, mientras lo veía comer como si pudiera volver a comer en días.

Vete a la shit, Inglaterrale contestó España mosqueado con la boca llena. Tengo hambre.

No entiendo nada de lo que dicesle contestó sonriente. No es en qué idioma me hablas.

España se quedó pensado en lo que le había dicho. ¿Le había hablado en español? No, él había hablado en el idioma oficial de las naciones, ¿por qué no le entendía? Le miró fijamente y vio que se reía, pero no terminaba de entender por qué… ¿Acaso quería que le hablase en inglés? Sí, tenía que ser eso porque si no, no tenía nada sentido. Pues no tenía problema para seguir insultándole en inglés, eso lo tenía claro:

Go to shit, England!volvió a repetir España orgulloso de saber decir algo, ahora sólo tenía que decir que tenía hambre. Yo… Iahora tenía que traducir "tengo hambre", pero ¿cómo?

Se puso a recordar lo que Inglaterra le había explicado días antes acerca del verbo que significaba ser o estar, pero él quería decir tener... "Tengo hambre", recordó de nuevo. Hambre era hungry, eso sí lo sabía. ¡Claro, era una necesidad como el sueño y la sed! Ya sabía lo que era.

Go to shit, England! I am "hungry"finalizó hablando como un autómata y con un raro acento que ni él mismo se reconoció. Pero estaba orgulloso de sí mismo.

Se quedó mirando convencido de haber herido en lo más profundo de su alma al inglés que tenía delante de él, pero se sorprendió al ver que éste se echó a reír a carcajadas. Repasó lo que había dicho y por más que le daba vueltas no encontraba el error, gramaticalmente no había cometido ningún error, ¿entonces qué pasaba?

¿De qué coño te ríes?preguntó enfadado, enfatizando el taco en su idioma que, aunque no fuera a ser comprendido, daba más dureza a su pregunta.

Lo sientose disculpó Inglaterra calmándose. Es que lo has dicho de una manera muy extraña.

¿Lo he dicho mal?preguntó España volviendo a darle vueltas a lo que había dicho.

No, mal nole contestó, pensando claramente en cómo decírselo para que le entendiera. Lo que has dicho está bien, pero cómo lo has dicho no. Cuando habláis inglés los españoles siempre decís bien las frases pero al pronunciarla hacéis que me sangren los oídos.

Con una cara de "tendrías que oírte tú las atrocidades que dices cuando vienes a España", terminó sonriendo y preguntando:

¿Cómo lo digo, entonces?

Entonces Inglaterra comenzó a darle un explicación basta y aburrida acerca de la fonética inglesa que era muy importante y a darle demostración de cómo decirlo mientras él se aguantaba la risa, hasta que le tocaba decirlo a él como el inglés lo decía y provocaba la risa de este último.

Así fue la hora de comer, intentando imitar el acento inglés y tratando de sonar lo menos "spanglish" que podía, pero le parecía irónico que él dejase de parecer español y no lo lograba.

Después de ello, había vuelto a dedicarse de pleno al estudio y esta vez sin poderse librar del inglés que estaba sentado a su lado. Miraba la calle sin que Inglaterra se diese cuenta, parecía que ya no llovía y quería que le diera el aire. Estar tantas horas ahí metido le estaba agobiando:

¿Me dejas salir un rato a calle, Inglaterra?preguntó en el idioma universal.

¿Has dicho algo?preguntó Inglaterra fingiendo que no le entendía para obligarle a hablar.

¡Oh, perdón!exclamó el español dándose de cuentaCan I… salir?Mierda, pensaba para sí mismo, ¿cómo se lo digo ahora?. Can I go to… street… please?

Miró a su profesor contento por haber salido del paso. Había trascrito del español al inglés lo que sabía y consideraba que lo había dicho bien. Pero cuando vio que Inglaterra no aprobaba lo que había dicho, frunció el ceño y preguntó:

¿Está mal?

Bueno, aparte de que está mal lo que has dichocontestó sin delicadeza. No me gusta que me hables de esa forma, Spain.

¿Qué forma?preguntó confuso sin saber de que hablaba.

No sé si en España lo haréis, pero a mí me gusta que me trates con el respeto que me merezcole contestó muy digno.

No lo entiendodijo el español más confuso que antes. Si te he dicho please, ¿qué más tengo que decirte?

Puedo suponer que no has mirado nada de lo que te dejé ayer, ¿no, Spain?contestó Inglaterra enarcando una ceja.

España sintió que se ruborizaba por momento. ¿Lo que ayer había intentado mirar antes de quedarse dormido encima de las hojas era de lo que le estaba hablando? Miró a su profesor y empezó a balbucear:

Es que me quedé dormido… Con este clima siempre tengo sueño. Pero lo miraré después, te lo prometo.

Inglaterra se quedó mirándole todo avergonzado y pareció relajar el gesto de riña. No dejaba de ser España que estaba allí en contra de su voluntad y hacía lo que podía.

Could you let me go outside, please? Eso es lo que tienes que decirle contestó simplemente y añadió. Y sí, puedes salir, que me estás poniendo de los nervioso, spaniard.

Okeycontestó España levantándose para dirigirse a la puerta, pero antes de abrirla y desaparecer por ella, añadióMerci beaucoup, Anglaterre!

¿Qué te dije de hablar otros idiomas, stupid?comenzó a gritar desde la sala ¡Bien que sabes ese asqueroso idioma y el mío no! Spain! Spain!

Con todos esos gritos, España se alejó de allí corriendo entre risas. Cuando Francia le había dicho que hiciese eso, al principio no lo había entendido, pero cuando supo a qué se refería pensó que no podía marcharse de Inglaterra sin hacerlo. Le encantaba que el inglés perdiera las formas de las que tanto alardeaba.

Salió por la puerta y se encontró al lado de un enorme parque que se perdía de su vista. Lo que no podía negar, era que ese país era muy verde, pero no tenían que envidiarle nada sus tierras del norte. Lo que sí agradecía era aquella brisa húmeda y fría que le golpeaba en la cara logrando despejarle. Tenía frío, pero eso ya no era una novedad, la isla era tan fría como el maldito inglés y a veces hasta se sentía más deprimido por ese clima de un día nublado y otro también y siempre con frío. Se abrochó el abrigo hasta arriba y se quedó sentado en las escaleras de la casa viendo pasar gente de un lado a otro, escuchándoles hablar en su idioma y le daba envidia. "Si yo supiera inglés no tendría que soportar a este tío", se decía a sí mismo.

Excuse meoyó de pronto sacándole de sus cavilaciones y se encontró con un chico que se había acercado a él con un cigarro en la bocaCould you give me a Lighter, please?

Laita?preguntó jurando que era eso lo que le había dicho y repitió la primera frase que decidió aprender antes de llegar. I… I don't understand you.

El chico apuntó a su cigarro e hizo un gesto de encender fuego, ¿querría un mechero? Decidió jugársela y buscó en su bolsillo uno que siempre llevaba y se lo tendió. Suspiró aliviado por ver que le comprendía y se devolvía tras un Thanks. Todos deberían comunicarse por gestos, es el idioma universal.

Pero aún le surgía la duda de cómo se decía esa palabra tan rara y sacó de su bolsillo un pequeño diccionario que le había dado su jefe antes de marcharse y buscó mechero hasta que lo encontró y se fijó en la palabra lighter, imaginaba que no sería una palabra fácil como siempre.

¿Qué estás buscando?oyó por detrás y se encontró con Inglaterra, que seguramente había considerado que cinco minutos de descanso eran muchos para él.

Palabrascontestó levantándose para acercarse a él. Lo raro es que no me lo hayas preguntado de esa forma tan borde que tienes de llamarme Espein.

Te he dicho mil veces que no es Espein, es Spainle contestó. No sabes decir ni tu nombre en inglés.

España le ignoró y volvió a entrar en la casa. Comenzaba a estar harto de todo y sólo esperaba que encima no le molestase más, su jefe le había advertido de que no hiciera ninguna tontería y no quería defraudarle.

Se volvió a sentar en la silla donde había pasado todo el día y esperó a que Inglaterra volviese. No tenía ganas de seguir estudiando, ya podría Inglaterra enrollarse y ponerle una película como hizo su profesor de inglés.

Englanddecidió probar suerte cuando le vio entrar. ¿Por qué no pones una película? Podrías ponerme la última de Harry Potter, que seguro que ya la tienes.

¿Una película?preguntó y, al ver la afirmativa del español, sonrió y añadió. Vale te pondré una película, pero nada de Harry Potter. No te enterarías de nada.

¿Me la vas a poner en serio?preguntó sorprendido y asustado¿Por qué? ¿Qué vas a hacerme ahora?

Antes quiero que digas una cosacontestó sonriendo Inglaterra sentándose a su lado. No saldrás de aquí hasta que sepas decir bien Spain. Después, te prometo que te llevaré a cine.

Sabía que algo habría oculto, no podía fiarse del maldito inglés. De todo lo que había aprendido, lo que más le costaba era decir Spain. ¿La razón? No la sabía, pero cada vez que lo decía, a Inglaterra le hervía la sangre.

Vale…comenzó a tomar aire antes de decir. Espein.

Holly shitresopló el inglés inclinándose hacia su alumno—Spain, ya te he dicho mil veces que no se pronuncia la e del principio, ¿no lo entiendes? Es Spain, no Espain, pronuncia sólo la s.

De acuerdocontestó España pensando en todo lo que le había dicho. Espagnese rió ante la broma que también le había sugerido Francia, pero, al ver su cara de cabreo, rectificó con las manos en alto como defendiéndose¡No, no, es una broma, te lo prometo! A ver, Sssespein.

¿Otra vez Espein?exclamó Inglaterra ya empezando a cabrearse. Repite conmigo, Sssspain.

Pero a España no le salía igual que a Inglaterra y este último cada vez se desesperaba más y más, ¿cómo era posible que no supiera decirlo? Si era fácil, era su maldito nombre. Pero ya cuando a la décima vez seguía diciéndolo mal, se desesperó. Se levantó dando un golpe en la mesa intentando calmarse. Eso no podía estarle pasando, estaba quedándose con él.

¿Cómo es posible que no sepas decir algo tan simple? ¿Me están tomando el pelo?preguntó fuera de sí

¡Qué no!contestó España también nervioso¿Por qué iba a hacer eso si lo único que quiero es ir al cine?

¡Es imposible!siguió hablando desesperado. Si es que no sé para qué me esfuerzo. Si no sabrías hablar mi idioma ni aunque te lo implantase directamente en el cerebro, no sabes ni dónde poner la lengua para decir tu propio nombre, es más, no sabes usarla más que para decir estupideces y además…

Fue algo muy raro, no sabía muy bien por qué lo hizo, pero lo hizo dejándose llevar por el cabreo que llevaba sintiendo y las ganas de hacer callar al inglés de una vez. Cuando se quiso dar cuenta, acababa de separarse de él, después de haberse lanzado para besarle con todo el ansia que le había dado el calentón anterior.

Inglaterra debía de estar tan sorprendido por su reacción que, por eso, no había hecho nada aún y le había permitido hasta introducir su lengua y juntarla con la suya. Le tenía cogido por la cara y no le soltaba haciendo más profundo ese beso inesperado. Cuando se separó, vio que el inglés le miraba con los ojos como platos y ligeramente sonrojado por la efusividad. Él también notaba el calor en sus mejillas, seguramente también estaba rojo, pero no le importó.

Miró al que era su profesor y dijo:

Para que veas que uso la lengua para algo más de provecho que tu estúpido idioma. Me voy a ver Harry Potter y me da igual no enterarme. ¡Adiós!pero antes de irse, se dio la vuelta otra vez y dijo. Se dice Spain, ¿ya estás contento?

Tras decir eso, cerró la puerta y se oyeron los pasos cada vez más tenues hasta que se perdieron por el lugar. Inglaterra parecía haberse recobrado y se quedó mirando a la puerta con una sonrisa. Siempre son tan pasionales estos países mediterráneos y tan irascibles. Encima besaba bien el jodido español. Se acercó a la ventana del lugar para verle marcharse caminando deprisa y sin mirar más que para enfrente. Se iba a enterar al día siguiente cuando volviera para seguir estudiando, se iba a acordar de ese beso toda su vida por lo menos.

Tras una última mirada, salió de allí en busca del español, que seguramente con la prisa no sabría ni a dónde tenía que dirigirse y no le apetecía que se le perdiese. Cerró la puerta y salió corriendo para no perderlo de vista.

Conclusión: los españoles no hablamos muchos idiomas, utilizamos la lengua para otras cosas más interesantes que ni los ingleses pueden negarlo.

Diccionario:

Shit: Mierda

Spain: España

Go to shit, England: Vete a la mierda, Inglaterra

Mister: Señor

You're unless, Spaniard: Eres un inútil, español

I hate you, England: Te odio Inglaterra

I am hungry: Tengo hambre

Could you let me go outside, please: ¿Me dejas salir fuera, por favor?

Mercy beaucoup, Anglaterre: Muchas gracias, Inglaterra (francés)

Stupid: Estúpido

Excuse me: Perdona

Could you give me a lighter, please?: ¿Puedes darme un mechero, por favor?

I don't understand you: No te entiendo

Holly shit: algo así como un insulto de desesperación

Espagne: España (francés)

Pongo todo en caso de que alguien no sepa ninguno de esos dos idiomas. Espero que os haya gustado.

En primer lugar, la comida que describo es totalmente auténtica, no me estoy quedando con nadie porque yo lo viví en mis carnes y aún me sorprende cómo no me puse en huelga de hambre al probar "delicias inglesas".

Muchísimos españoles saben muchos idiomas y el inglés incluso lo dominan mejor que algunos angloparlantes, eso lo sabemos todos, pero es verdad que no sale decir Spain, sale decir Espein. Me di cuenta de que es así cuando me lo comentó un profesor inglés y se desesperaba también, pero imagino que será normal, acostumbrados a decir España.

Espero que os haya gustado. ¡Nos leemos!