Cuando Lily y Lucy calmaron a Rose, bajaron a desayunar. Rose se quedó en el cuarto, no quería verle la cara a ese estúpido príncipe de las serpientes. Jugaba con una pelotita anti-estrés que le había regalado su abuela muggle Jane. La cogía, la votaba, imaginaba que era la cara de Malfoy, la estampaba contra la pared, la volvía a coger y así repetía la acción durante un buen rato, eso la calmaba.
- Scorpius Malfoy.- susurró arrastrando las palabras. Aún recuerda la primera vez que lo vio en el andén nueve y tres cuartos, las palabras que le dijo su padre "no seas muy amigable con él..." ¡Já! ¡Qué razón tenía! Esa víbora no había hecho más que molestarla desde que se conocieron; Malfoy era el típico niño mimado y malcriado a la vista de Rose, siempre tenía lo que quería, los chicos de Hogwarts, mal o bien, hablaban de él, los profesores le adoraban puesto que era él mejor.- el mejor después de mí, se dijo a sí misma- Las chicas estaban locas por él, ¡por él! ¿Qué verían en ese sucio albino? Bueno... Es un rubito interesante, ojos grises, mirada penetrante, sonrisa angelical, músculos bien definidos... ¡Por dios! A lo mejor si, es mono, ¡pero nada más! ¡Es un patán que no deja de meterse con ella!
Y lo que más odia es que Albus le ría las gracias. No comprende como su primo puede ser su amigo, vale que vayan a la misma casa,- la de las serpientes, como Malfoy.- pero de ahí a ser íntimos hay un gran paso...
- ¡Rose te vienes a echar una guerra de bolas con la nieve!- era Albus, estaba en la puerta con Hugo, Lorcan y... El estúpido de Malfoy.
- No me apetece.- dijo con cara de asco ella.
- Déjala Al, creo que tiene miedo.- picó Malfoy.
- ¿Qué yo qué?- dijo Rose poniéndose en pie, los chicos dieron un paso atrás asustados.- ¡Repite eso!
-Tienes miedo de que te de una paliza, como en todo.- dijo Scorpius sonriendo. Rose se puso roja de ira, los chicos retrocedieron, no querían estar cerca cuando Rose explotara.
- Malfoy, ¡te vas a enterar!- Rose salió corriendo hacia él, Scorpius corrió escaleras abajo, ella le perseguía y realmente le daba miedo, esa Weasley tenía muy mal genio. Scorpius abrió la puerta del jardín, todo estaba cubierto de nieve, Rose cogió un puñado y se lo tiró con tanta fuerza que le dio en la cabeza y le tiró al suelo.- ¡Uih sii! ¡Estoy muerta de miedo!- dijo Rose mientras cogía puñados de nieva y se lo restregaba por la cara a Scorpius, estaba sentada encima de él, que intentaba huir de la locura transitoria de Rose.
- ¡Quieres parar loca!- gritó como pudo Scorpius, mientras Rose aprovechaba en llenarle la boca de nieve.
- No hasta que retires lo de que me das una paliza en todo.- dijo ella, humillar a Malfoy era divertido.
- ¡Lo retiro!- rogó él.- ¡Lo retiro pero levántate!
Rose se levantó triunfante, Albus y Hugo acompañados de las primas y Lorcan llegaron a la escena para ayudar a ponerse en pie a Scorpius.
- Chicas, acompañarme a cambiarme, creo que me he manchado las manos de mierda.- dijo mirando a Malfoy y burlándose de él.
- ¡Muy graciosa Weasley!- dijo Malfoy mientras Lily, Lucy y Rose desaparecían dentro de la casa.- ¡Esta te la devolveré!
- ¿Por qué hay tanto ruido?- preguntaron Fred y James a la vez saliendo de la casa.
- Rose le ha hecho comer nieve a Scor.- dijo Albus riendo.
- ¡Es una chica difícil ehh!- dijo James entre risas.
- ¡Qué diréis!- dijo Scorpius con orgullo.- ¡Está colada por mí!- todos rieron aún más fuerte, todos menos Scorpius.
- ¡Pero si te odia!- dijo Fred.
- Mira chaval, a Scorpius Malfoy no se le resiste ninguna chica.- dijo en un tono chulesco.
- Rose seguro que si se resiste a tus encantos.- dijo Albus.
- ¿Quieres apostarte algo?- dijo Scorpius desafiante.
- 15 galeones.- dijo Albus convencidísimo, su prima odia a Scorpius, jamás se enamoraría de él.
- De acuerdo, 15 galeones a que me ligo a tu prima en menos de tres días.- dijo Scorpius dándole la mano.
