Advertencias / notas;
+ ¡Publiqué dos días seguidos! [N/T: yo no, lo siento] Como sea, aquí está la siguiente entrega.
+ Pobre bebé Light, en verdad extraña a su hombrecito rana.
+ Ryuk es tan sigiloso como siempre
+ Una vez más, lo siento por los typos o cualquier cosa que encuentren! Siéntanse libres de decirme. Me da igual.
A Ryuk nunca le importaron los humanos. Para él son meras presas — un festín para cosechar, un alma para tomar. Los humanos no son otra cosa que comida para los shinigamis. Vasijas. Un nombre que los dioses de la muerte escriben para existir. Los shinigami que los compadecen, que sienten por ellos — esos son los que se convierten en polvo. El afecto, el cuidado — esos son rasgos peligrosos en un shinigami. Rem y Jealous han sido meros ejemplos. Ha habido tantos otros que exhibieron tan horribles rasgos y sufrieron las consecuencias. Los shinigamis son verdugos, no cuidadores.
Ryuk, a diferencia de muchos que han dejado caer sus libretas en el mundo humano, jamás se ha preocupado por un humano. Puede estudiarlos, hablarles, comer sus manzanas, pero en realidad nunca ha caído por uno. No porque esté asustado de la empatía, sino simplemente porque nunca ha sido así. Él sólo está jugando con su comida, entreteniéndose con ella hasta que eventualmente la consuma. Sin embargo, Ryuk siempre ha estado intrigado por los mortales. Una especie que está en guerra contra sí misma, crea nueva tecnología, sigue reglas laxas… Los humanos son, desde luego, muy interesantes para observar.
Los humanos siempre han interesado a Ryuk, sí, pero al mismo tiempo, ha pensado en que todos son iguales. Sus narrativas, sus vidas, sus pensamientos… Ryuk creía que todos siguen el mismo patrón. Seguro, verlos algunas veces es entretenido, ¿pero disfrutar la misma historia una y otra vez? La idea siempre ha aburrido al shinigami. Así fue hasta que tiró su libreta a la tierra y conoció a Light Yagami — un chico con el férreo deseo de convertirse en Dios. ¡Qué divertido! Pensar que un humano crea seriamente que — con su mísera esencia mortal — pueda alcanzar un estatus tan alto. Ryuk no había conocido a ningún humano así.
Era cautivador.
Fascinante.
Entretenido.
Ryuk siempre pensó que Light era diferente que el resto de los humanos. Un humano con entretenimiento infinito y original.
Quizás es por eso que, después de todo este tiempo, el shinigami se haya decepcionado tanto cuando Light cayó en exactamente la misma narrativa que los demás mortales. Dolor. Depresión. Negación. Nunca había visto que el chico siguiera estas pautas. Quizás una vez en un intento de enmascararse frente a otros, menos interesantes humanos, pero nunca genuinamente.
A su pesar, encontró repentinamente que Light era como cualquier otro humano. Había esperado que el mortal fuera uno de esos pocos que se desviaran de las emociones dentro de sus lamentables corazones, pero ¡ay!, incluso Light caía en la trampa de su humanidad. Había visto al chico matar a tantos — criminales, agentes del FBI, incluso su propio padre. No tropezó ni una vez. Siguió adelante, sin afectarse. Ninguna emoción corrió a través de los ojos de Light. Sin embargo, cuando Light mató al detective, algo cambió. Algo muy profundo, algo vital para el entretenimiento de Ryuk, se había transformado.
Ryuk no podría entender por qué, pero el detective lo había afectado de forma crucial. Incluso tras su muerte, el humano había destruido todos los planes de Light. De alguna manera, L se abrió camino hasta el interior de Light — y ahora, ahí está Light, atrapado en su condición humana.
Ryuk está muy decepcionado. Su tiempo de divertirse con el humano está llegando a su fin. No se siente mal por engatusarlo para que le dé más de su tiempo de vida. Todo es juego limpio.
Los humanos son inherentemente aburridos, de todas formas.
Light se encuentra ahora en la lluvia que se derrama a su alrededor, tratando de procesar la información que el shinigami le ha dado. Está relampagueando, una tormenta infernal, pero a Light no le importa. Siente como si su mente estuviera invalidada. ¿Una manera de traer a L de vuelta? Parte de su mente todavía se niega a la idea, pero la otra está genuinamente esperanzada. No comprende qué está pasando con él.
Todo por lo que ha trabajado dependía de la muerte de L. Su muerte estaba grabada en piedra desde el principio. Su visión de un nuevo mundo, convertirse en un Dios, purificar este mundo, todo se había centrado en función de destruir los obstáculos en su camino. Sin embargo, ahora siente como si sus metas hubieran cambiado. Su determinación se está debilitando.
Se ha sentido así antes.
Antes de que encontrara la Death Note, antes de conocer a L, había estado completamente aburrido. Se había acostumbrado a ello pero sentía que su vida carecía de propósito. Pasó toda su vida sin tener un desafío ni una vez. La escuela, deportes, chicas, todas esas cosas habían sido fáciles para él. Nunca había luchado por nada en su vida. Todos lo querían desde el momento en que lo conocían, todos decían lo talentoso y maravilloso que era. Tenía más amigos de los que podía contar. La gente lo admiraba.
Light Yagami siempre había sido el chico perfecto.
En teoría, esa vida debería ser lo que todos anhelaran, lo que cualquiera moriría por tener; pero en realidad, hay algo absolutamente aburrido en esa vida. No hay batalla. No hay desafíos. Vivió su vida perfecta en paz. Paz que, no obstante, nunca le sentó bien. Siempre deseó algo más.
Gente como él, gente perfecta, gente que no tuvieran obstáculos— esos eran los que no podrían cambiar nada.
Nunca entendió a la gente, a esos que ansiaban una vida sencilla. Él tenía eso, y no era nada. Se encontraba increíblemente aburrido. Las cosas que eran difíciles para otros no lo eran para él.
Sentía que nunca encontraría nada que pudiera combatir con él, alguien que desafiara su inteligencia, su perfección.
Eso fue hasta que encontró la Death Note y a L.
La libreta cambió su vida completamente. Tenía algo por lo que vivir. Algo contra qué luchar.
En cierta manera, Light creía que L anhelaba exactamente lo mismo detrás de su máscara solitaria.
Desafío.
L había sido su mayor obstáculo, pero tal vez eso no era algo malo.
Un rayo repentino ilumina el cielo y cruza la ciudad. Bajo él, la gente se escabulle como ratas buscando refugio. Cascadas de lluvia desde el cielo gris. Todo es desolado y triste.
Light Yagami es un dios, y aun así es miserable.
Si pudiera traerlo de nuevo a la vida ¿podría cambiar todo esto?
En el extremo opuesto a él, a través de la pesada lluvia, puede distinguir una visión borrosa de L, mirando el cielo gris con una casi anhelante mirada escondida tras sus párpados.
Light sigue su mirada, mirando hacia las nubes mientras la tormenta arrecia.
Light no puede sino preguntarse si destruir a L no ha sido la mejor decisión después de todo.
Ryuk no está sorprendido cuando Light viene tropezando desde afuera, empapado de la cabeza a los pies. El chico se ve deplorable. Últimamente se ha parecido más a un esqueleto que cualquier Dios que Ryuk haya visto.
"Ryuk". Él llama al shinigami, haciéndole señas. Ryuk no se sorprende. Sabía desde el principio que su plan era perfecto. Cada pieza había caído en el orden correcto. Había encontrado el punto débil del humano. Era tiempo de explotarlo.
El pasillo en el que se encuentran apenas se ilumina por los ventanales que están sobre ellos. Afuera suena otro boom de un trueno.
El shinigami ríe y flota sobre Light, engullendo toda una manzana de una sola mordida. Lame sus labios, complacido.
"Oi, Light-o, no sabía que te gustaba tanto la lluvia", dice Ryuk. "¿Has pensado sobre mi trato?"
El dios de la muerte recuerda toda la escena anterior, Light parado y empapándose en la puerta es como una campanada en su memoria. La empuja al pasado. De todas maneras no importa.
Light pasa una mano a través de su cabello mojado, viendo al shinigami. Obviamente el estar empapado es la menor de sus preocupaciones ahora mismo.
"Sí, de hecho, tengo una pregunta para ti".
Hay algo distinto en los ojos del chico. Algo que llena al shinigami de esperanzas.
Ryuk sonríe. "Sí, claro. Suéltala".
"Si yo… aceptara… hacer este trato contigo, debo saber las desventajas".
El chico pudo haber sucumbido ante la emoción, pero no es estúpido. A Ryuk siempre le ha gustado su ingenio.
"¿Eh, desventajas? Bueno, como dije, para traer a alguien de regreso el tiempo de vida restante—"
"—ya sé sobre eso," Light se mofa, viendo al shinigami con el ceño fruncido. "Estoy preguntando si hay alguna otra".
El shinigami se encoge de hombros, "No que yo sepa".
Light arquea una delgada ceja.
"¿No que tú sepas?" Dice, confundido. ¿No era un shinigami con el que estaba tratando?
"Bueno, cómo podría saberlo", el shinigami responde con bastante simpleza, "nunca se ha hecho antes".
El chico lo mira asombrado. "¿En serio?".
"Tal vez una vez o dos, pero no que yo sepa. Es un trato muy especial. No hay muchas personas que quieran traer de regreso a aquellos que escribieron en sus Death Notes, así que el asunto nunca se ha traído a colación".
Light mira hacia el piso, parece contemplar el vacío. Está reflexionando, meditándolo. Ryuk espera que siga clavado al anzuelo.
Drip. Drip. Dios, el piso es un desastre ahora.
Ryuk trata de decir algo más, de llenar el silencio con una observación positiva— algo para salvar su caso — pero es interrumpido.
"¿Recordará?" el chico pregunta quietamente, "¿Recordará lo que pasó?"
Hay muchas preguntas surcando la mente de Light, tantas que no puede procesarlas.
Los ojos del dios de la muerte miran a Light con curiosidad. "Como dije, no tengo idea".
Light observa a la distancia, contemplando las escaleras detrás de Ryuk como si hubiera alguien sentado ahí. El shinigami observa esperando encontrar a otro humano, pero no hay nadie. Está convencido de que el chico se ha hundido hasta el fondo.
"Pero hey, al menos lo tendrás, ¿cierto? ¿Alguien para entretenerte? Liberarte del aburrimiento –"
"Ryuk", dice Light, se vuelve, mirando hacia el mundo, su mundo, una vez más. Pronto, se pregunta si todo le será arrebatado. "Quiero hacer el trato".
Light está seguro de que cometió un gran error.
Entonces el shinigami deja salir una carcajada y luego otra y sigue riéndose hasta que sus costados le duelen.
Light sigue viendo a la distancia, mirando algo que no existe.
Quizás Light sigue siendo un mortal interesante, después de todo.
