Los personajes y la Copa América no me pertenecen.
Se abre el telón nuevamente. La luz de la izquierda se va encendiendo más poco a poco, mostrando a un incómodo y sexualmente frustrado JUAN PEDRO sentado casi en la esquina de su sofá debido a que MIGUEL y FRANCISCO están prácticamente echados uno encima del otro ocupando el resto del sofá. El anfitrión por poco considera echar a sus huéspedes por exceso de afecto en frente de su soltería, pero había aprendido a ser hospitalario. En la derecha, SEBASTIÁN se ha dispuesto a echarse sobre la barra de tragos, ya que consiguió seducir al camarero con esa camiseta y esos jeans apretados. JULIO y MANUEL tratan de ver el partido sin ser interrumpidos por un pequeño argumento. Se da inicio al encuentro casi de repente. En un inicio, se escucha el himno mexicano, que JUAN PEDRO canta con orgullo.
JUAN PEDRO: … ¡Al sonoro rugir del tambor!~
[Los demás se muestran respetuosos ante el himno, incluyendo a SEBASTIÁN. Se supone que luego sigue el himno uruguayo, pero cuando el representante estaba a punto de cantar, se oye el himno chileno en su lugar.]
SEBASTIÁN: ¿Pero qué-
[A pesar de las ganas de burlarse, MANUEL lo evita por respeto. Se vive un momento bastante tenso en el estadio, el departamento y el bar. Sin embargo, lo que confunde a todos es: ¿por qué chucha canta Godín el himno?]
SEBASTIÁN: Yo confiaba en vos, Godín. ¿Y ahora resulta que sos un infiltrado chileno muerto de hambre? Aweonao, como dirías vos.
MANUEL: [Al notar que SEBASTIÁN lo tomó con tranquilidad] ¡Capaz si cantan el mejor himno del mundo tengan chances de ganar la copa este año!
SEBASTIÁN: Sólo porque yo puedo tomarlo a la ligera no significa que vos podás.
[Una vez que se da inicio al partido en sí, todo vuelve a la normalidad.]
MIGUEL: ¡Me olvidé de felicitarte por haberle empatado a Brasil! ¡De hecho que debió de haber sido válido su golazo de Bolaños! [se le acerca por un beso rápido]
FRANCISCO: ¡Gracias! Exactamente… Y yo de felicitarte por el golcito contra Haití~ [le besa la frente] ¡Era para mínimo 3 a 0, ¿no!?
MIGUEL: Cállate y bésame bien, carajo.
FRANCISCO: Pregunta de conocimiento: ¿mereces un buen beso? ¿Después de ese partido mediocre que jugaron los de tu selección? Eh~ No lo creo. ¡Y ni siquiera pusieron al guapo de Da Silva por más de 3 minutos!
MIGUEL: ¿Alucina que siempre merezco un buen beso? No te estarás fijando en otros, ¿verdad? [trata de ponerse serio pero falla] ¡Ven aquí de una vez!
[MIGUEL se acomoda en el asiento al lado de FRANCISCO con la intención de besarlo directamente. Por su mala suerte, JUAN PEDRO justo se pierde el autogol de Álvaro Pereira a favor de su selección, al distraerse observando coléricamente a sus invitados. Al oír los gritos de ¡gol!, reacciona al voltear a mirar al público donde supuestamente está el televisor, corriendo hasta el frente para celebrar por su cuenta. Luego de ver la repetición, sonriendo bobamente de orgullo, JUAN PEDRO vuelve al sofá, con la mirada en sus huéspedes.]
JUAN PEDRO: ¡Ja! ¡Imbécil!
FRANCISCO: [desconcertado por haber perdido el tiempo en los besos] ¿Perdón?
JUAN PEDRO: ¡El uruguayo este! ¡Metió un autogol! ¡Viva México cabros! Ahora más les vale a estos hijos de su madre que defiendan bien ese arco…
[Mientras tanto, SEBASTIÁN está prácticamente ocupando toda la barra de alcohol, ahora sí enojadísimo. Ha roto la copa de vino causalmente y ha asustado a algunos comensales, quienes se alejan poco a poco. Sin querer queriendo, JULIO y MANUEL se quedan deleitándose con el trasero de su compañero sudamericano.]
SEBASTIÁN: ¿¡Acaso sos conchudo!? [en voz excesivamente alta] ¡Pereira de mierda, mexicano infiltrado encabronado como dirás vos! ¡La reputa madre que te parió, idiota, tenía que ser a los 4 minutos!
MANUEL: ¿Ven lo que dije? No me equivocaba.
JULIO: ¡Es sólo el inicio! Sebas, vos no te preocupes, ganarás de todos modos… ¡Falta aún como una hora y media!
SEBASTIÁN: Por supuesto. [se acomoda, más tranquilo] La humillación se la va a llevar otro equipo el día de mañana, no nosotros.
MANUEL: Uy, Julio, yo que tú no me dejo insultar así.
JULIO: ¡Queda más claro que el agua del Silala que no iba dirigido a mí!
MANUEL: Y si hablamos de aspectos naturales del otro país, queda más claro que el Salar de Uyuni que no comprendiste mi mensaje.
SEBASTIÁN: ¿Podrían callarse los dos? ¡Quiero ver el partido!
[Mientras tanto, JUAN PEDRO se ha movido de posición y está en frente de la mesa central, bebiendo el alcohol desconocido directamente del pico más emocionado que cuando Itzel le prometió no tratarlo como idiota por un día. Poco a poco baja su expresión de felicidad, al notar la inacción. MIGUEL y FRANCISCO han olvidado que no están en casa y han pasado de los besos inocentes a los mordiscos y chupetones encima del sofá. Felizmente JUAN PEDRO ya no los ve.]
JUAN PEDRO: Pero si es de puras faltas este partido… ¡Pos qué era de esperarse del equipo de los quejones muerde hombros!
MIGUEL: [desatento a lo que sucede en el partido] Podríamos ir a la habitación si es que aquí te da eso que llamas vergüenza…
FRANCISCO: No sólo es eso, pero, bueno… Somos invitados aquí. [un poco menos meloso] ¿No crees que tenemos suficiente tiempo en casa?
MIGUEL: ¡No! Este es un lugar diferente y nunca vamos a tener la oportunidad… Venga, por favor, justo ahorita que Juan Pedro no nos presta atención-
JUAN PEDRO: Que no los vea no significa que no los oiga. [voltea a mirarlos, enojado] ¡Si tanto quieren agarrar váyanse a casa! No necesito compañía de todos modos… Itzel seguro ya va a volver de Chicago… De ver al gringo que supuestamente odia… Y yo me quedaré sólo, sin compañía… ¡Pero no hay problema! Vayan ustedes y sean una feliz pareja mientras yo bebo tequila para olvidar, disfrutando del partido por mi cuenta, en mi soledad.
[MIGUEL y FRANCISCO le dan una mirada indescifrable a JUAN PEDRO,ya no tan juntos. Después se miran entre sí, como si estuviesen intercambiando una conversación mental. En unos cuantos segundos, ambos se ponen de pie.]
FRANCISCO: Adiós, Juan Pedro, ¡un gusto acompañarte!
MIGUEL: Perdón por arruinarte la velada, pero te aseguro que sin nosotros le irá peor a tu selección…
JUAN PEDRO: ¡Pos si! Literalmente si Perú y Ecuador no estuviesen en la Copa América, México no tendría tantas chances de ganarles a los demás. ¡Gracias!
FRANCISCO: [En voz alta] ¡Disculpa por haber demostrado sentimientos por mi chico! Pero qué puedo hacer si ya sabía que no eras muy tolerante, y para colmo no tienes a nadie para llorar en su hombro si pierdes.
MIGUEL: Uh, no creo que-
JUAN PEDRO: ¡Intolerante serás tú! Yo he tratado de aguantarles hasta ahora, no me chingues, más de sus cosas que no me involucran me hubiesen puesto los pelos de punta de la mala forma. ¡Nos vemos en mucho tiempo! Porque dudo que en cuartos de final eso suceda.
[Sin argumentar más, MIGUEL y FRANCISCO se dirigen hacia la puerta, tomados de las manos. Apenas llegan a la puerta, se dan un beso intenso más, incluyendo tocadas de trasero y juntadas de pelvis. JUAN PEDRO, una vez más, se muestra disgustado con la actitud de sus invitados.]
JUAN PEDRO: [En voz alta] ¡Lárguense y no me refrieguen la soledad en la cara!
[Luego de despedirse ~cordialmente~, MIGUEL y FRANCISCO salen del escenario. Nunca le prestaron demasiada atención al partido, puesto a que, después de todo, sus selecciones no llegarían a enfrentarse con ninguno del grupo C en mucho tiempo. JUAN PEDRO vuelve al sofá, acomodándolo un poco antes de echarse para seguir viendo el partido. Las luces se tornan más sombrías, simbolizando un avance en el tiempo. En pocos segundos se aclara el lado del bar, donde se puede apreciar a JULIO y MANUEL detrás de la barra, peleando verbalmente. SEBASTIÁN no es visible. Al parecer, el primer tiempo acabó.]
JULIO: ¡Verás que cuando nuestras selecciones jueguen solamente nos ganarían haciendo trampa! Seguramente ya han comprado todos los árbitros y nos van a expulsar a los mejores…
MANUEL: Estái ardido porque tu predicción de hoy no funcionó y te volví a ganar. De todos modos los venceremos. Digo, si es que habría que comprar un partido, ¿para qué desperdiciar el dinero con tu selección si son malísimos?
JULIO: ¡Admitiste que hacen trampa! Sabía, vamos a llevar una apelación a La Haya para que nos resuelva el problema y los descalifique de-
MANUEL: Te juro que no sé si me seguís el juego o si no entendís mi punto.
[Los argumentos fuera de tema prosiguen, hasta que SEBASTIÁN revive desde más atrás y se sienta en la banca del medio, sin lucir 1% derrotado. Mantiene la expresión serena y firme en que su selección ganará.]
SEBASTIÁN: Quizás Chile no compró la copa este año, porque México se le adelantó… No, así no vale, ¡esta Copa Centenario ha sido armada para que ganen los saltamuros! Así los yankees no se sienten tan mal de tener un ser como Donald Trump en la carrera para presidente… ¡Y seguro que la Concacaf entera se unió para que gane México! Así dejarnos a los Conmebol fuera.
MANUEL: ¿Por qué no admitís que tu selección de arenosos va perdiendo y ya? El sentimiento de unión sudamericana no va a servir si viene de alguien que se zurra de los demás países para avanzar por su cuenta y tiene jugadores con apellidos como Cavani y Fucile…
SEBASTIÁN: Perdón que te diga, pero sirve más que si viniese de alguien que proviene del país más odiado de Sudamérica.
MANUEL: Tengo solamente una palabra como respuesta: envidia.
SEBASTIÁN: Y yo tengo tres: vete de aquí.
JULIO: [deja de reírse, se aclara la garganta] ¿Vos te quedas aquí? Porque pensaba que quizás si es que vas a ver en otro sitio-
SEBASTIÁN: Vos también. En realidad, saben qué, mejor yo me voy.
[Cansado, SEBASTIÁN se va del bar, saliendo por el lado derecho del escenario. JULIO y MANUEL se miran el uno al otro tras recibir la cuenta que dejaron los consumos del recién escapado… Y se oscurece el lado del bar. Poco a poco
Se cierra el telón.]
