Sam había pasado toda la tarde viendo el hermoso vestido y los preciosísimos zapatos que su madre le había facilitado. Era ya de noche y aun examinaba, sentada en su cama, el traje q quebrantaba todo los principios de su ser. –Debo de estar loca... – sé decia a la vez q buscaba en una de sus gavetas, un álbum de fotografías q tenia desde antaño. En el se podían ver algunas fotos de sus amigos, pero más que todo había fotos de un joven fantasma que no se percataba de la existencia de esa cámara. Las miraba con ternura y desilusión, estaba decidida a demostrarle a Danny q personas como Paulina, es mejor tenerlas de lejos y sino no había mas remedio, tendría q convertirse "temporalmente" en una pequeña bruja superficial. Finalmente, el sueño la venció, dejando entre sus dedos una ultima fotografía de un chico de ojos intensamente verdes y una cabellera plateada que veía hacia le lente de la cámara con cariño. - Sammy!!!...- gritaba la Sra. Manson del otro lado de la puerta seguido del canto de las aves q resonaban desde ventana de la habitación. – Sammy??...abre la puerta! Llegaras tarde a la escuela!!- pero esto solo provoco q la irritación y malhumor de Sam aumentaran mas de lo comùn en cada mañana. - Que después de tanto tiempo me quiera colocar tus vestidos no te da derecho a llamarme Sammy!!!!! Mi nombre es SAM!!! ¿Entiendes? S-A-M! SAM!- gruñó desde su cama deseando q la dejara en paz un momento. - Pero hija!, Hoy es tu gran día! Hoy te colocaras el vestido en el que te ves preciosa y no esas horrendas fachas que usabas antes! Anda levantate! Llegaras tarde a la escuela. El terrible día había llegado. La oscuridad q invadía su cuarto le daba menos ganas de parase de su cama, pero entonces recordó las palabras de Danny... "Tu nunca podràs ser como Paulina!.." La cólera la invadió nuevamente haciendo q este "gran día" lo empezara de la peor forma. Sin muchas ganas se levanto y se coloco el bellísimo vestido con algo de dificultad. Se arreglo el cabello, se pinto los labios, se hecho polvos... En su vida solo se había maquillado para las fiestas elegantes q le obligaban a asistir, pero para ser una de las muy pocas veces q lo hacia, se veía perfecta. En ese momento, era una hermosa jovencita de 14 años, que parecía ser como cualquier otra, pero por dentro aun seguía siendo la gótica vegetariana q despreciaba a las personas que lucían como ella. Por fin termino de retocarse, tenia el vestido, el maquillaje, los accesorios...pero hacia falta algo. Estuvo a punto de colocarse sus botas habituales, pero se fijo de q no cargaba su ropa normal, miro las zapatillas q brillaban desde una esquina de la habitación. – jamás pensé q llegaría el día en q tendría q colocarme esos horrendos zapatos.- decia mientras se disponía colocárselos con algo de dolor, ya que le quedaban demasiado ajustados. " ya me acostumbrare"... Se coloco la última prenda y se quedo contemplándose un tiempo frente al espejo. Era sin duda una muchacha bellísima, pero solo era una coraza que dejaba a la vista todo lo q ella nunca desearía ser. Triste, agrarro un bolso que daba juego con su atuendo y bajo las escaleras lo más rápido que pudo. No quería encontrarse con su madre, sabia que esta le daría un discurso de lo feliz q estaría por ser al fin la típica adolescente que no piensa en otra cosa q no sea ser popular. Para su suerte no hubo interrupciones, solo paso unos segundos por la cocina para buscar una rebanada de pan tostado e irse de inmediato. Salió de su casa aliviada y algo insegura. Dio un profundo suspiro y sé dirigió a Casper High. Caminaba con pequeños tropiezos pero fue agarrando impulso y termino andando por la acera como si fuera una pasarela. Sin saberlo, un chico fantasma volaba por encima de ella. El joven Phantom recién la veía, y por lo lejos q estaba no pudo observarla bien. –quien sera?...- se preguntaba embobado al ver la esbelta figura de la chica q parecía ser mas linda q paulina. Sam había decidido irse por otro camino, no quería q todos vieran en la calle su cambio tan repentino, por lo que cruzo en una esquina repentinamente dejando las esperanzas de Danny por el suelo. El deseaba que fuera una chica nueva de intercambio, podría hasta ser una chica francesa!. Pero no vio de otra q seguir su camino y mantener consiente de que las chicas hermosas jamás se fijarían en el. Danny llego a la escuela mientras devolvía a sus ojos su color azul. Busco con a mirada a Sam, pero no a encontró. El día anterior lo había pensado mucho y se arrepintió demasiado de lo que le dijo ayer a su mejor amiga. Quería disculparse por todo lo que dijo, todo lo dijo sin pensar. Es decir, paulina le gustaba mucho, es todo lo que un chico desea mirar, pero ella no es algo q se desee por mucho tiempo. Tanta perfección es demasiado buena para ser verdad. En cambio Sam...Ella es una historia aparte. No quería estar peleado con ella, y el " ya veremos" de ayer lo dejo pensativo. -Danny!!- un chico de tez morena lo saludaba con la mano.- viejo, en que piensas? Estas muy ido, llevo media hora llamándote. ¿Estas bien? -estoy bien Tucker, pero es que estoy algo preocupado por Sam – -Metiste la pata bien feo. Yo estaría preocupado por mi mismo amigo. Sam puede ser algo... vengativa. No te sorprendas si hace cosas extrañas hoy, si es que viene.- dicho esto Tucker vio como una joven de espaldas de cabello corto negro y atuendo hermoso entraba a la escuela y a un Danny q la perseguía con la mirada. -Pidele que te devuelva los ojos Danny. Debe de ser nueva. Sino puedes con Paulina no creo q puedas con ella viejo. – decia Tucker en tono burlón al ver a su amigo mas atónito de lo normal al ver a la chica mas hermosa. -Ya la había visto... la vi cuando iba camino hacia aquí. Pero algo en ella se me hace conocido. Es preciosa... - Solo porque es preciosa se te hace conocida – murmuro sabiendo que su amigo no lo oia - ¿Danny? ¿¡Danny!? – le dio un pequeño sacudon para que volviera a prestarle una 4ta parte de la atencion que poseía antes de que apareciera aquella misteriosa chica - ¡Por favor, volvamos con el tema en cuestión! - No te preocupes por lo que pueda llegar a hacer Sam – lo tranquilizo sin apartar los ojos de la Tucker – Después de todo, es nuestra amiga ¿Qué seria lo peor que pueda hacernos? ¿No hablarnos? - ¿No te acuerdas lo que hizo la ultima vez? – pregunto incrédulo por el comentario que había acabado de oír - ¡Prendió fuego todas nuestras carpetas y nos tuvimos que pasar la semana entera pasando los apuntes! - Aquella vez era diferente – aseguro algo cansado de la insistencia de Tucker quien no lo dejaba concentrarse en su nuevo objetivo, conocer y conquistar a la señorita popularidad - ¿Qué es lo que tenia de diferente? – inquirió cruzándose de brazos en la espera de una respuesta lo suficientemente satisfactoria como para no seguir hablando - hum… hum… - no sabia que contestar porque ni siquiera tenia en cuenta sus propias palabras - ¡que importa! ¡Esta vez no será así y punto final! – dijo tajante acaban de una vez por todas con la conversación
