Los personajes no me pertenecen, son obra del mangaka Masashi Kishimoto al igual que el universo; Naruto. Lo mío, es la idea de esta historia, la cual es sin fines de lucro y… pff ya conocen todo este bollo sobre expropiación de pertenecías.
"Hablan"
"Piensan"
…"Recuerdo"…
Eres mi futuro
.
Capítulo I
.
.
"¿Me estas echando Hyuga?" Noto que ella tembló más, si eso era posible, y empezó a hiperventilar cuando la llamo por su apellido. Confirmando la sospecha de Hinata, donde él obviamente la reconocía.
Él si se acordaba de ella. "Esto no puede estar pasando…" Prefirió creer, por unos segundos, que había sido sometida a alguna clase de genjutsu antes de aceptar la realidad.
La joven levanto la vista del suelo y abrió varias veces la boca para decir algo sin éxito, Sasuke con una sonrisa ladina en su rostro empezó acercársele peligrosamente hasta ella. Con obvias intenciones de invadir su espacio personal… ¡Debía hacer algo para detenerlo! ¡Lo que fuese!
Él estando a unos cuantos pasos de la joven mujer, pudo escuchar la suave voz de ella dirigirse a él con un deje de ¿Molestia? ¿Suplica? ¿Enojo?
"Uchiha-san abrimos a las siete. L-le pido amablemente que si no tiene paciencia de esperar, que salga… por favor. Hay otras reposterías que probablemente le atiendan a unas cuadras de aquí." Hinata agacho la vista y deseo que la tierra la tragara en aquel momento.
Tantos años de haberlo evitado en las reuniones de sus amigos, de haberlo visto de lejos y haber tomado otro rumbo para no encontrarse con él. De haber puesto una tienda de la última cosa que el Uchiha comería y ahí estaba él mirándola y analizándola como el primer año cuando volvieron de la cuarta guerra ninja. Hinata sentía que iba a desmayarse y probablemente ya lo hubiera hecho de no ser por un pequeño detalle que se encontraba horneando galletas en la habitación trasera de la tienda.
Si lo descubría, no sabría qué haría.
"Umh, ¿Estabas diciéndome algo Hinata?... Mírame cuando hables, sabes que me irritan que me ignoren."
"Mi kaa-san le está diciendo que se largue señor. No son horas, de atención al cliente." Un pequeño, de cabello negro recogido en una cola baja, con ojos carbón como la misma noche, una nariz respingada y la piel tan pálida como la propia de los Hyugas, se hallaba allí parado en el marco de la parte trasera de la tienda donde estarían los hornos del local. Apoyado con una pose algo altiva para sus cortos cinco años, miro con el ceño irritado a Sasuke. En ese momento fue donde la Hyuga deseo con todo su ser que la tierra la tragara a ella y a su pequeño secreto "Disculpe si estoy siendo reacio señor. Pero mi kaa-san es muy amable para pedir que se retiren por las buenas. A-así que por favor, retírese de inmediato y lo atenderemos cuando sea la hora."
Sasuke se quedó helado, era como ver… como ver… ¡Como ver a su ni-san encogido en un niño! No sabía cómo reaccionar, ni siquiera podía sacarle la mirada de encima al crio de cinco o cuatro años.
"C-corazón vuelve a la tienda…" La joven hablo con voz más temblorosa de lo normal, desde que habían estado en la cocina hace apenas unos minutos, sintió el poderoso chakra del Uchiha y como todas las mañanas cubrió con su propia energía la esencia de ella y el de su hijo, haciendo que pasaran inadvertidos bajo el radar de quien fuera, pero… esta vez Sasuke estaba cara a cara delante de ambos, ¿Cómo iba a poder esconderlo? "Anda, vuelve a la tienda. Yo estaré contigo enseguida."
El azabache mayor al escuchar la voz de la única mujer de la tienda recobro la compostura. Dejo de mirar con la boca abierta al niño y frunció el entrecejo. Más no pudo decir nada. No sabía cómo encarar la pregunta…
"Perdona kaa-san, pero no me retirare hasta que el señor se valla. Sé que no te gusta ser descortés con los clientes, pero algunos realmente se lo m-merecen" Anuncio sin más el chico "Señor…" Toda la atención del Uchiha volvió hacia el niño "Le pediré, de nuevo, que se retire, abriremos en una hora. Si quiere comprar algo, espere afuera, p-por favor."
Sin más el pequeño se cruzó de brazos indicando que no se movería del lado de su progenitora.
Hinata se mordió nerviosa el labio inferior, mientras trataba con todas sus fuerzas de no desmayarse allí mismo ¡Por dios tenía veintidós años, participo en la cuarta guerra ninja, era madre y todavía tendía a desmayarse cuando se ponía nerviosa! Era ridículo, pero tal vez no del todo… Ella había pasado demasiada crisis sola, afrontándolas como pudo. Sin hacerse más dura, sin perderse a ella misma, Hinata tuvo que ser fuerte por su hijo. No había espacio para sus déficits, como su tartamudeo, inocencia o ingenuidad innata. Maduro de golpe, dejando brechas que no pudo llenar en su carencia nata de fortalezas.
Y una de esas brechas, fue su siempre tartamudeo. El cual también lo heredo su pequeño.
"Hmf, ¿Es eso una advertencia, o una sugerencia?" Sasuke se acercó hasta el pequeño quien al igual que el frunció el entrecejo con fuerza, no soportaba a los hombres que querían propasarse con su madre, ya habían habido varios clientes que quisieron pasarse de listones y todos y cada uno de ellos terminaron volando por la ventanilla de vidrio de la pastelería.
Su tío Kiba y Shino, el primero era su padrino favorito, le habían enseñado a canalizar algo que llamaban chakra hacia el puño y con ello podía sacar mastodontes que quisieran tocar a su linda kaa-san. Aunque claro el pequeño niño no iba con la violencia. En la suavidad de la personalidad de su madre, Itachi heredo cierta fragilidad de un alma sensible y amable. Pero cuando se lo provocaban, solian decirle que se parecia a…
"Tómelo como quiera, señor hmf…"
La ex heredera por otro lado se debatía entre el desmayo, o rogar a los dioses porque alguien irrumpiera en ese preciso momento dándole el tiempo para pensar con claridad. Pero cuando vio la intención del capitán anbu de acercársele más a su retoño no lo dudo más y se interpuso en su camino. Se colocó justo en la entrada del mostrador. Sabía que no tendría rostro para encarar a Sasuke, ella era un alguien tímida y frágil para hacerlo, su pequeño por suerte heredo más carácter y se asemejaba mucho a Neji en algunas actitudes ¿O sería más bien a Sasuke?... Sacudió con fuerza su cabeza, eso no importaba ahora.
¡Lo que importaba era su hijo!
"¡Lárguese ahora mismo o indicare al rokudaime de abuzo de privacidad a los locales!" Sintió su cara arder de la vergüenza, jamás trataba del tú a desconocidos, y aun peor jamás les daba órdenes o amenazas que incluyeran una autoridad tan importante. "¡Hablo e-en serio, no quedara impune si no se retira!"
El niño miro extrañado a su madre. Nunca la había visto amenazar a nadie. "Kaa-san…"
Algo más estaba sucediendo para la azulina se pusiera a la defensiva.
Justo en ese momento la puerta del negocio volvió abrirse mostrando a un somnoliento rubio de mirada azulina, que venía con una frazada cubierto y unas profundas ojeras en la cara. Esa era la vida de casado de Naruto Uzumaki, su primera hija había sido un encanto en la panza de su mujer, vivía a ramen, pero él o la cría que venía en camino ¡Era un demonio! Si hasta parecía que esperara que fuera la hora más insólita para hacer algún pedido de comida. Y él como buen marido, porque si no lo era terminaba con más de un chichón encima, cumplía amorosamente los recados de su embarazada esposa.
"Hina-chan, no sabes lo que paso… ¡Sakura-chan se le vino antojas de frutilla 'ttebayo! ¡¿Dónde voy a conseguir frutilla a esta hora?! ¡¿Qué quiere que me meta en un cultivo a robarlas?!" Y allí estaba el Uzumaki bostezando abiertamente mientras pasaba de largo a Sasuke y se detenía frente a la joven mujer. El sueño y las ganas de volver a dormir por lo menos unos minutos antes que Sakura retomase con sus antojos de la madrugada lo tenían atrapado hasta los cojones.
Hinata lo había salvado infinidades de veces de brindarle las cosas de su tienda, pero… Esto era una repostería no un almacén personal donde él podía venir y sacar todo lo que necesitara, y cierto enano que se lo hacía acordar todas las mañanas.
"Naruto oji-san Ya le he dicho que esto no es un almace-" Antes que el más pequeño de la sala pudiera terminar de hablar, mientras el Uchiha y la Hyuga estaban mudos, Naruto interrumpió abrazando al chico exageradamente.
"¡Ya sé, ya sé que no es un almacén Itachi ya lo sé!" El hombre de ojos azules y bigotes zorrunos en su cachete comenzó a lloriquear mientras estrujaba con cariño al pequeño "Pero Sakura-chan… ella, tu tía ¡Me tiene de amenazado de castración sino le cumplo con sus antojos 'ttebayo!"
"¡Naruto-kun!" Hinata sintió que sus pómulos se coloreaban de roja con lo dicho del futuro hokage. Era bastante común que el pobre rubio fuera por algo de frutas, pasteles, dulces, pastas, hasta inclusive una vez llego por algo de ¡Pescado! a la pastelería de la Hyuga.
"Eso a mí no me importa Oji-san. Esto no es un almacén… Hnn" Apunto Itachi separándose del escandaloso rubio.
La Haruno tenía los antojos más raros del mundo y Hinata comprendía de pies a cabezas lo horrible que se sentía el que no te complacieran durante el embarazo los antojos, era frustrante. Era como si te abandonaran todas las fuerzas y te sintieras, por culpa de las hormonas, más sola que nunca. A ella le paso con su pequeño ya que no tuvo a nadie que… ¡Maldición! Se había olivado por completo que Sasuke Uchiha estaba allí.
"Y bien, estoy esperando una explicación. Si es que la hay tks…" Rumio entre dientes el azabache quien se hizo notar para el dobe. Este al verlo se despabilo completamente. El Uchiha estaba al borde de su poca paciencia y estaba siendo uso de razón para no destrozar la tienda por la poca deducción que había sacado; Cinco años atrás (casi seis) noche de bodas de su compañeros de equipo= Hinata borracha= A cama= Sexo= Embarazo= Al niño de nombre Itachi. Fin "¡Quiero una explicación de eso!" Dijo con el tono más acido que pudo mientras su dedo señalaba con ímpetu al pequeño "Y ¡La quiero ahora!"
Y allí ya no pudo controlarse más, Sasuke golpeo con toda la fuerza que pudo el mostrador rompiéndolo en el proceso y hundiendo la mesada en el suelo. El Uchiha nunca había sido precisamente paciente. De hecho, jamás lo fue o lo seria, era un rasgo que fue con él desde niño, adolecente, joven y ahora. Conservar la calma, le duraba minutos si no segundos ante situaciones que sobrepasaban a su entendimiento.
Naruto inconscientemente busco de proteger a su amiga y a su sobrino tras de él. El rubio sabía que ese día iba a llegar en algún momento ¡Pero maldición ¿tenía que llegar tan pronto?! ¿Qué demonios hacia el teme de su mejor amigo en una repostería? Sasuke odiaba los dulces, por ende el Uzumaki le sugirió de abrir una repostería pues a Hinata a quien le iba muy bien en el tema de la cocina no tendría que toparse así jamás con el Uchiha. Pero… ¡El muy huraño y bastardo tenía que aparecerse! ¡¿Qué hacia Sasuke aquí?!
Eso ahora no importaba. Miro de costado al pequeño Itachi quien era aferrado con fuerza por Hinata a su regazo, la Hyuga dio todo por ese niño, dejo hasta su propio hogar para que no lo sellaran al nacer, enfrento la mirada reprobatoria de todos los conservadores sujetos de Konoha que se negaban a entender como una jovencita había quedado en cinta estando soltera… Sasuke no debía estar aquí, no ahora "¡Maldito teme!"
El solo hecho de acordarse lo que sufrió su amiga sola, y aun peor sin el padre del niño era lo peor que Naruto hubiese visto que le ocurriera a una mujer. Pero si el ex vengador de Konoha se enteraba de la existencia de un hijo suyo, nadie sabía que sería capaz de hacer.
Oh bueno todos suponían lo que si era capaz de hacer. Había cierto rumor sobre que Sasuke no quería descendencia, y era capaz de asesinar al niño que llevase su propia sangre.
"¿No van a decirme nada? ¡¿Saben que están jugando con mi paciencia, no?!" Sasuke tenía la mandíbula tensa mientras apretaba más y más sus puños. Cuando vio a la Hyuga solo quiso revivir viejos hechos, y la maldita arpía le sale con… con…
"¡Eso no se hace!" Soltó sin miedo el pequeño viendo el destrozo de los pasteles que yacían en la el suelo que el muy ingrato había tirado segundos antes. Su querida madre se desvelaba asiéndolos y ponía todo su amor en cada uno para que los clientes pudieran disfrutarlos, y este intruso venia así como si nada tratando de propasarse con ella y le rompía en añicos los esfuerzos de su progenitora ¡¿Acaso ese sujeto sabia cuántas horas dedicaba su madre cocinando?! "Eres u-una mala persona… ¡Eso es usted, una mala persona horrible y-!"
"Itachi-kun. Por favor cálmate…" Hinata por otro lado no podía dejar de temblar y sostener a su hijo para que no se lanzara contra Sasuke, ahora se arrepentía realmente de no haber aceptado la invitación de Sabaku No Gaara para ir a Suna.
.
.
.
Continuara…
Nota de autora;
Actualizado 27/09/2017
Sayo~
