Disclaimer: Ninguno de los personajes de Sailor Moon me pertenecen, son propiedad de Naoko Takeuchi, sólo la historia desarrollada a continuación es © derecho reservado de esta "autora" con poco que hacer, esto lo hago sin fines de lucro, única y exclusivamente por el placer de escribir.

Universo Alterno


Pieza Segunda

"Todos esos momentos que compartimos juntos,

intenté conservarlos con cuidado

Pero ahora sólo hay heridas que quieren salir"


Rei se preguntaba qué era lo que estaba haciendo parada a la mitad de la sala de llegadas internacionales un viernes por la tarde; miraba su reloj a intervalos de tiempo de cinco minutos como si estuviera cronometrada para ello.

—¡Estoy loca! ¿En qué rayos estaba pensando cuando me metí en esto? —dijo para sí mientras sostenía un letrero color amarillo con un código numérico en el.

Habían pasado tres horas desde que los alumnos del programa internacional habían comenzado su arribo en el aeropuerto internacional de narita, la mayoría habían llegado en las primeras horas de la mañana, Rey se preguntó nuevamente si la habían hecho llegar desde temprano sólo para hacerla perder el tiempo, no sabía de qué país serias la persona que estaría bajo su cargo y eso la ponía de mal humor, porque quizá tendría que esperar todo el día y lo peor de todo es que era viernes, sentía como si esa persona le hiciera perder el tiempo a propósito, suspiró, esperando que el siguiente descenso de pasajeros trajera consigo al poseedor del código gemelo al suyo.

- . -

—Señorita —llamó la edecán mientras movía a la chica por el hombro.

Mina abrió los ojos lentamente como esperando que el mundo dejara de dar vueltas— ¡Segura que ya llegamos! A mí me parece que aún seguimos en movimiento.

—No señorita, hemos llegado, lo que pasa es que usted sigue muy mareada, le recomiendo que baje con cuidado y compre algo de medicina para el malestar.

La chica se levantó de su asiento llevando consigo su pequeño maletín de mano, y tratando de caminar lo más normal posible, nunca había imaginado que un viaje en avión traspasara su resistencia y terminará medio muerta.

—¡Japón comienza a caerme mal! —dijo mientras descendía y dejaba que la brisa fresca del viento llenara sus pulmones—, necesito una farmacia.

Rey se levantó apresuradamente de su pequeño asiento en el fondo de la sala cuando la pantalla de las llegadas internacionales se puso en verde, no miró de que país procedía el vuelo, hacía horas que ese detalle había dejado de importarle, lo único que le interesaba era que trajera a la persona por la cual llevaba esperando la mitad del día. Levantó nuevamente el cartel amarillo esperando ansiosa que alguien reconociera el número.

—¿Qué rayos? Parece que tampoco está en este vuelo —perdió las esperanzas pero no bajó el cartel, en cambio dio una última mirada a las personas que pasaban por la puerta de cristal clavando su mirada instantáneamente en una particular figura; su expresión atónita pasó de confusión a irritación, una oleada de sentimientos mezclados; en un momento todo el mundo se detuvo, en el momento en que ambas cruzaron miradas, en el instante en que comenzó a verla caminar hacia ella, acercándose despacio son ningún sentimiento reflejado en el rostro, sintió que la sangre le hervía por alguna razón fuera de ella.

—Ese es el número —Mina había divisado el cartel amarillo desde unos metros atrás y al llegar a la sala miró el papel de su bolsillo donde había anotado el código que le habían asignado para identificación a su llegada a Japón, así que acomodándose el maletín se encaminó hacia la pelinegra que sostenía el letrero.

—¡Hola! —dijo llegando frente a ella— tengo el mismo número, así que tú debes de ser mi guía —su pregunta se perdió en el aire sin una respuesta. —Mmm, sospecho que me he equivocado

Rei la miró sin poder emitir una sola palabra, sus emociones se había exasperado en una nube de cólera que aumentaba a cada expresión, para ella todo aquello tenía un nombre y era algo parecido a hipocresía, la escrutó con la mirada mientras ella rebuscaba en su libro de palabras en japonés.

—¿Qué demonios pretendes? —soltó finalmente, la chica frente a ella la miró al instante— ¿Qué demonios pretendes? o es que no escuchas mi pregunta ¿Qué es todo este teatro?

—¿Perdón? —Mina respondió perpleja y confundida.

—Conmigo esos juegos no funcionan ya deberías saberlo —sonrió burlona.

—¿Disculpa pero de qué me estás hablando?

—No te hagas… —antes de poder terminar de hablar Rei fue interrumpida por uno de los profesores que los había acompañado al aeropuerto.

—¿Pasa algo señoritas? —preguntó en tono áspero.

—Ah este, no pasa nada parece que la señorita se ha confundido ¿Verdad? —respondió Mina rápidamente, el profesor miró a Rei con evidente duda.

—Señorita Hino, déjeme presentarle a Minako Aino nuestra estudiante inglesa, es su primera vez en Japón así que esperamos que usted pueda hacer un buen trabajo.

"Su primera vez en Japón" las palabras retumbaron irreales en los oídos de Rei, sus ojos se posaron abierto como platos en el profesor— ¿Usted ha dicho primera vez? —la pregunta salió automáticamente de sus labios.

—Sí la primera —respondió Mina.

En un punto donde las palabras eran lejanas, Rei se quedó estática en su sitio repasando lo dicho por el educador, las mismas palabras de los labios de Mina; millones de recuerdos se anidaron en su mente, recuerdos que describían exactamente lo contrario de lo que había escuchado, todo aquello le había causado un vuelco de emociones que la hacían sentir un escalofrío recorrerle el cuerpo.

—¿Señorita Hino me está escuchando? —la voz del profesor la regresó abruptamente a la realidad—. Tiene que llevar a la señorita Aino a su hotel.

—¡Ah no se preocupe profesor! mi madre alquiló un departamento, mis cosas llegará ahí.

—Entonces llévela a su departamento.

—Está bien —respondió Rei.

El profesor las dejó solas, Rei caminó seria lo que restó del tiempo en el aeropuerto, la situación en la que se habían conocido había sido tan rara que ninguna de las dos por motivos propios quiso ser la primera en romper la línea del silencio.

—¡Oye de verdad esta es tu primera vez en Japón! —Rei paró en seco a Mina con su pregunta directa.

—¡Sí! No tengo porque mentirte así que es tu problema si no me crees —respondió la aludida de igual forma.

—Iremos lo más pronto posible a tu departamento, pero antes debo pasar a un sitio.

—Está bien.

Después de su pequeña platica ninguna dijo nada, el silencio era la clave incomoda entre las dos.

- . -

—¡Ah! lamento la tardanza, tuve un gran contratiempo —los chicos la miraron, Nicolas notó enseguida que algo andaba mal, no era normal ver a Rei tan nerviosa como lo estaba en ese momento,— ¿Me puedo robar a las chicas un segundo? —dijo y antes de recibir una respuesta ya había jalado fuera de la mesa a Michiru y Serena, sólo Lita quien estaba sentada al fondo tardó un momento en salir; cuando lo hubo hecho apresuradamente las arrastró fuera del lugar.

—¿Rei qué pasa? te mataré si arruinas nuestro viernes, me costó mucho que Haruka llegara temprano.

—Sí Rei, ¿Qué rayos te pasa? —Serena estaba visiblemente molesta.

—Chica hay algo, más bien alguien a quien quiero que vean.

—¿Trajiste a la chica del intercambio a nuestra reunión? —se quejó Lita.

—Tuve que traerla Lita, pero ese no es el mayor de nuestros problemas —antes de que Rei terminara de hablar la joven en cuestión salió de algún sitio que ninguna de las chicas supo ubicar.

—¿Rei? perdona fui a comprar algo de medicina para el mareo —dijo llegando ante las jóvenes que en un momento se quedaron calladas. Mina las miró igual que ellas la miraban, sin parpadear.

—Lamento la intromisión ¡hola soy Minako Aino, mucho gusto! —dijo extendiendo su mano en un visible saludo pero sin obtener respuesta—, siento interrumpir su velada Rei insistió en que la acompañara; pero si me ayudan a conseguir un taxi me iré ahora mismo —no hubo respuesta a su petición, lo que le hizo suponer que el momento estaba siendo demasiado incomodo.

—Bueno… no se preocupen puedo irme sola —se despidió.

—No, Mina, espera —las palabras salieron de los labios de Lita sin pensar, Mina volteó a mirarla en un movimiento automático que la detuvo como si la anclaran al piso.

- . -

—¿Qué tanto estarán haciendo las chicas? —preguntó Seiya mientras jugueteaba con el popote de su bebida.

—No tengo idea, pero iré a ver —respondió Zafiro.

- . -

Lita dio un paso al frente con la total intención de ir junto a ella, pero Serena la detuvo fuertemente por el brazo, provocando que la mirara interrogante y algo molesta.

—¿Qué haces Serena?

—Espera —respondió con voz simple, Lita la miró consternada mientras la rubia caminaba junto a su visita. —Oye, espera te ayudaremos a conseguir un taxi.

Las demás se sorprendieron ante la actitud de su amiga, lo sucedido en esos escasos minutos las habías confundido completamente.

—Chicas que hacen que tardan tanto… —la voz de Zafiro llegó desde detrás de ellas y después silencio, un completo silencio por parte del chico que había llegado a su lado; Rei lo miró pasar los ojos en Serena y la persona que la acompañaba como intentando adivinar si aquello era verdad.

- . -

—¿No que iba a ir por ellas? —se quejó nuevamente Seiya— tengo hambre, tardan mucho.

—Sí, es algo extraño, están tardando bastante —Haruka miró su reloj.

—Iré a ver qué pasa —Yaten se puso en pie, se quitó el saco y se alejó del privado.

—¡Hey! no te vayas a quedar tu también que muero de hambre —gritó el pelinegro antes de que desapareciera de su vista.

- . -

—¿Qué está pasando aquí? —preguntó Zafiro después de un rato.

—Pasa lo que ves —respondió Michiru.

—¿Ella es …? —cuestionó interrogante.

—Parece ¿No es cierto? Pero si hablas con ella es alguien diferente —dijo Rei recibiendo una mirada incrédula por parte de Zafiro.

—¿Qué es lo que hacen? Seiya está adentro quejándose de hambre —todos escucharon la voz de Yaten, Michiru volteó para mirarlo, notándolo completamente tranquilo.

—Yaten…

—¿A qué hora regresaran a la mesa? todos tenemos un poco de hambre.

—Estaremos dentro en un momento, regresa primero —las palabras de Zafiro sonaron insistentes.

—Ok, no tarden.

Antes de que Yaten abandonara el lugar Serena regresó apresurada.

—Voy a ayudarla a conseguir un taxi ustedes regresen adentro y esperen a que vuelva—dijo atrayendo la atención de Yaten quien volteo inmediatamente.

—Pero… —Lita intentó decir.

—Vayan adentro y esperen a que regrese—ordenó Serena.

Mina había regresado con Serena quedando un poco más atrás. —De verdad muchas gracias —dijo causando con ese acto que Yaten reparara finalmente en ella.

Serena miró a Yaten parado a escasos pasos de la puerta de vidrio del restaurante, notando que había comenzado a caminar lentamente sin despegar los ojos de Mina quien parecía que no lo había visto. Serena fue rápida, cruzó un par de palabras con Zafiro, y se alejó llevándose consigo a la joven tras ella.

—Yaten vamos, esperemos adentro —Zafiro interceptó a su amigo antes de que se fuera tras las chicas.

—Zafiro ¿Era… ella? —las palabras y el sonido para pronunciarlas se perdieron en su garganta igual que Serena y Mina se habían perdido en una de las esquinas de la calle.

—Anda, vayamos adentro —dijo Zafiro nuevamente jalando el brazo de Yaten que parecía no reaccionar.

- . -

—¡Vaya! Por fin… —dijo Seiya que ya tenía frente a él un enorme tazón de ramen y comía dedicadamente.

—¿Pasa algo? —preguntó Haruka con urgencia al mirar detenidamente sus rostros.

—¡No puedo quedarme aquí! —Yaten había tomado su saco del respaldo de su asiento, dispuesto a salir tras las chicas.

—Espera ¿A dónde vas? —Zafiro se plantó frente a él bloqueándole el paso.

—Voy a verla ¡Hazte a un lado! —exclamó mirándolo serio— Tengo que…

Serena entró en el privado en el momento de la discusión.

—¿Dónde está? ¿Qué te dijo? ¿Por qué no la trajiste? —Yaten la asaltó con un mar de preguntas.

—Se fue y no se a donde —respondió simple.

—¿Cómo que no sabes? —el platinado la tomó de los brazos en un gesto desesperado— ¿Cómo que no sabes? —gritó.

—¡Yaten es suficiente! ¡Suéltala! —Yaten reaccionó dándose cuenta de lo que estaba haciendo y soltó los brazos de su amiga.

—Lo siento Serena, pero es que no pueden pedirme que me quede aquí, tengo que hablar con ella.

—Está bien, creo que comprendo lo que estás pasando —respondió Serena con la cabeza baja mientras se tocaba los brazos, justo en el lugar donde había estado el agarre de Yaten.

—Todo esto es confuso… —Seiya que había dejado su plato a medio terminar, habló desde su asiento con aire pensativo; más serio de lo que podría haber estado normalmente—, pero no entiendo… no entiendo lo que está pasando ¿Qué es lo que está pasando?

Yaten lo miró —Mina estuvo aquí hace un momento —respondió.

—¿Están seguros de que era ella? Quizá sea una persona muy parecida —preguntó de nuevo el pelinegro.

—No Seiya, es ella eso es seguro, además es parte del programa de intercambio en la universidad, yo vi sus documentos, pero es como si no lo fuera ¡hay algo que no cuadra bien en todo esto! —Rei respondió dudosa.

—De todos modos no debimos dejar que se fuera así nada más —Lita estaba visiblemente molesta— pudimos haber hablado con ella.

—No hubiera servido de nada, lo que está pasando no va a cambiar por el simple hecho de que nosotros lo queramos —Serena negó el comentario de Lita con expresión ausente.

—¡No sabemos eso! No podemos saberlo sólo porque tú lo supones —Michiru, quien se había mantenido en silencio desde que habían regresado al restaurante encaró a Serena firmemente.

— Sí lo sé —respondió la joven muy segura.

—¿Tú, lo sabes? —las palabras interrogantes de Nicolas resonaron para todos como un mismo pensamiento.

—Sí, lo sé.

—¿Qué es exactamente lo que sabes? —Preguntó Haruka con voz baja.

—Es una historia larga Haru, muy larga.

—Pues comienza a contarla, no iremos a ningún lado hasta escucharla —Zafiro se cruzó de brazos y miró a Serena fijamente.

—Este no es el lugar.

—Entonces vayamos a tu casa —dijo Lita mientras se ponía de pie— ¿Qué es lo que están esperando? Vámonos, yo quiero saber exactamente qué es lo que está pasando —dicho aquello tomó sus cosas y salió del privado.

Yaten fue el segundo en seguirla, después cada uno salió dejando a Serena sola en el lugar, ella, tomó aire para finalmente salir detrás de sus amigos.

- . -

—¿Dónde está? ¿Dónde está? —decía al tiempo que revolvía su pequeña maleta— ¡Oh! Espere un segundo por favor —el hombre del taxi la miró dudoso— ¡Aquí! —sonrió mientras sacaba la pequeña cartera negra del fondo y pagaba el importe marcado por el conductor; suspiró.

Estaba parada frente a un enorme y lujoso edificio de apartamentos amueblados, la zona también parecía buena, los autos, las personas, el alumbrado, todo era como en una revista de moda.

—¡Woo! Mamá debe de pagar mucho por esto ¿o será que la vida en Japón es más barata? —se alzó de hombros en respuesta a su propia pregunta.— como sea el lugar me agrada así que adentro.

Caminó firmemente hasta la recepción del edificio; las escaleras se partían en dos detrás del chico de la chaqueta roja, el ambiente era muy al estilo europeo, con aire de elegancia en cada rincón, había diversas pinturas en las paredes, sonrió tontamente era como si todo aquello le fuera más que conocido, era algo agradable; unos metros antes de quedar de frente al mostrador de la recepción su vista se perdió en una de las pinturas del pasillo, la miró fijamente como si tratara de recordar algo pero sin conseguirlo mientras leía una y otra vez el titulo debajo de la obra "La tormenta" al final no tomó mucha importancia a la insistencia de su cerebro que intentaba reproducir un recuerdo, simplemente se dio la vuelta y siguió su camino.

—¡Hola buenas noches! Mi nombre es Minako Aino acabo de llegar a la ciudad y tengo un apartamento rentado en este edificio. —el joven de la chaqueta roja sonrió amablemente mientras revisaba la base de datos.

- . -

—¿Y? —Litta preguntó impaciente— ya estamos aquí, así que comienza a hablar.

Recién habían llegado a la casa de Serena, ninguno dijo nada hasta aquel momento en el que sentados en la sala Lita había roto el silencio, pero la verdad era que todos de una o de otra forma esperaba la explicación que tenía que darles.

—No sé por donde debería empezar, esto es algo difícil y… —el silencio se hizo aún más profundo— temo que esta conversación tenga un mal final.

—¿Porqué debería de tenerlo? —Zafiro sonó incrédulo.

—Por muchas cosas —Serena se levantó antes de comenzar su historia dirigiéndose al pequeño estudio del otro lado de la habitación para traer su computadora portátil, después volvió para sentarse en su sitió, frente a todos los demás.

—Esa chica, la de hoy… sin duda es Mina —comenzó— pero ella a la vez no es ella misma.

—¿Qué significa eso? —preguntó Nicolas.

—Significa que nosotros no somos nadie en su vida, ella simplemente es otra persona.

—¿Intentas decir que Mina ahora hace como si no nos conociera? —Lita respondió irritada.

—No, exactamente.

—Serena por qué no te dejas de absurdos rodeos y nos hablas claramente —Exigió Yaten molesto.

La chica cerró los ojos por un momento —Ok, todos sabemos lo que pasó hacer tres años ¿Verdad? —dijo con la mirada clavada en Yaten quién automáticamente desvió el rostro.

—Sí, todos recordamos el incidente —respondió Michiru— cómo olvidarlo.

—Después de la pelea que ella y Yaten tuvieron, el ambiente siempre estaba algo pesado —Serena continuó— en esos días las cosas no había salido bien para Mina, porque tenía otros problemas que nunca mencionó.

—¿Problemas como cuales? —soltó Yaten ansioso.

—Bueno ¿No sé si recuerden que algunos meses antes comenzó a estar distraída?

—Sí, ahora que lo mencionas yo la noté extraña desde que llegó de París la última vez —dijo Nicolas— estaba como que desanimada, supuse que las cosas no le marchaban bien en la universidad —todos asintieron unánimemente ante el comentario del chico.

—Eso pensé también al principio, pero después de la discusión con Yaten ella vino a verme —enfatizó— estuvo conmigo un tiempo, la verdad se veía muy mal, yo pensé que se debía a lo que había pasado contigo Yaten —mencionó para el platinado— pero después de una semana ella me dijo lo que realmente le preocupaba.

—¿Lo que le preocupaba realmente? —cuestionó Seiya.

—Me dijo que los meses anteriores había tenido una serie de malestares, pero había pensado que se debía al cansancio y las presiones, así que no le tomó mucha importancia; de todos modos como le requerían un chequeo médico en la universidad finalmente tuvo que ir al hospital —la joven calló por un segundo— después de los exámenes le dijeron que tenía un tumor considerablemente grande en la cabeza.

—¿Qué? Esto… esto es una broma ¿Verdad? —Zafiro exclamó.

—No, ninguna broma.

—¿Un tumor…? —Yaten habló quedo con la cara recargada en sus propias manos.

—Aun así se quedó a terminar el año, pese a que los médicos le habían recomendado atenderse lo más pronto posible, ella no quiso porque perdería la beca.

—La beca no importaba, ¡Acaso estaba loca! —vociferó Michiru.

—Después se vino a Japón como había quedado; con la intención de contárnoslo, pero fue entonces cuando pasó lo de Yaten.

—Ok, a ver tiempo; no entiendo cual es la conexión en todo esto —exclamó Seiya visiblemente confundido.

—En eso estoy Seiya, déjame terminar; fue después de esa semana cuando desapareció, igual que ustedes, supuse que había regresado a París hasta que Yaten dijo que no estaba allí, entonces llamé a Londres.

—Pero nos dijiste que no estaba en Londres—intervino inmediatamente Rei.

—Les mentí, hablé con ella pero me pidió que no les dijera nada.

—¿Qué? ¿Por qué? —preguntó Lita con voz inquieta.

—No quería que se preocuparan o que le dijeran a Yaten, así que por eso no se comunicó con nadie… además porque si algo pasaba no quería que nadie la viera o le dijera nada.

—¿Algo como qué? —Yaten demandó de nuevo— Maldita sea ella debió habernos dicho todo, no sabe lo preocupados que estábamos, lo preocupado que estaba.

—Bueno Yaten creo que aquí el que menos tiene derecho de reclamar eres tú.

—Eso es cierto —apoyó Michiru fríamente.

—Seguramente le temía a cómo pudieran haber terminado las cosas —refirió Haruka.

—Sí, y yo no podía decirle que no la ayudaría, era lo único que podía hacer, no podía ir a Londres y no podía decirles, era una cuestión complicada, de todos modos supe poco sobre ella hasta la última vez que se comunicó conmigo por medio de un mail. —la joven tomó la portátil y buscó en sus archivos por un momento, después comenzó a leer en voz alta.

Hola Sere, siento mucho no comunicarme más a menudo contigo pero no estoy de muchos ánimos, te agradezco por no decirle nada a los demás, sé que es algo difícil pero espero que puedas comprender.

Puede que este sea el último mail que te envié, así que te pediré que en adelante sigas sin decirle nada a nadie, mucho menos a Yaten, no es porque lo odie realmente lo he intentado pero no puedo aunque tampoco puedo perdonarlo, por lo que se refiere a las chicas es mejor así y bueno los chicos ellos, estarán bien… esto suena como un despedida porque es exactamente eso, pero realmente espero que no lo sea.

Regresé a Londres porque mamá me lo pidió, ella quería que los médicos de aquí revisaran el caso, pero ya sabes que a mí me da igual. Dicen que hay una posibilidad del 15% de éxito en la intervención y mi familia va a intentarlo todo así que estos días he estado metida en el hospital, no me gustan los hospitales de noche hace mucho frio; ayer me hicieron una punción lumbar que duele hasta donde no pensabas que podía existir dolor, le dije a mamá que no quiero hacerlo pero ella sigue ignorándome y yo sigo en el hospital.

En dos días los resultados estarán listos y si todo sale bien la operación se llevará a cabo, los médicos aconsejan esperar lo peor, puede haber un daño en el sistema motor o lo más probable es que haya ceguera permanente o bueno ya sabes el resultado más fatal; de igual en estos momentos nada puede ser peor.

Le pediré a mi mamá que se comunique contigo independientemente del resultado, así que no te preocupes demasiado, sólo un favor no le digas nada de Japón ni de lo que pasó allá, ella no sabe que estuve con ustedes, piensa que todo el tiempo estuve en París, nunca le dije y lo agradezco infinitamente, por ende no sabe sobre Yaten ni nada de lo que pasó y no quiero que se entere, espero que no sean demasiados favores, siempre has sido mi confesora, lo siento.

De verdad no te preocupes demasiado.

Nos veremos pronto, hasta entonces.

Mina.

Serena dejó que la última frase escapara de sus labios como un susurro, como algo que no es verdad pero que se cuanta como si lo fuera, las palabras habían sido pesadas, hasta ese día durante tres años no había leído aquello en voz alta, sólo lo había leído una vez y había sido suficiente, pero ahora las palabras eras más duras, duras de decir y duras de escuchar; los demás, no lograban comprender si aquello era verdad o era solamente una mala pasada.

—¿Y aún así te atreviste a no decirnos nada? —Lita le gritó a Serena con notable dificultad en la voz.

—Antes de que este mail me llegará yo iba a decírselos Lita, pero después no pude, como iba a hacerlo si me lo estaba pidiendo de esta manera.

—Debiste haberlo hecho, debiste decirnos —las palabras de Zafiro se escucharon dolidas.— no tenias derecho a no decirnos —gritó exasperado.

—… Y aún así cómo pudiste decirme que todo iba a estar bien, todas las veces que vine aquí a pedirte que me ayudaras, lo sabías todo y no me dijiste nada… debió de haber sido muy gracioso verme desesperado ¿No es cierto? —Yaten que se había puesto en pie dijo aquellas palabras duramente mientras se acercaba a ella de manera amenazadora.

—No, nunca fue así pero debes entenderme, deben comprender que no era mi decisión —replicó en su defensa.

—Sí lo era y era tu obligación decirnos, por lo menos para que no estuviéramos como idiotas preocupados en vano —Michiru respondió igualmente molesta— ¿No te remuerde la conciencia? Fueron tres años y si ella no hubiera aparecido hubiera sido toda la vida, tu debiste de habernos dicho inmediatamente pero preferiste convertirte en una mentirosa —Michiru fue parada por Haruka quien la atrajo hacía sí en un abrazó intentando con ello calmarle los ánimos.

—Yo no podía hacer otra cosa… —se defendió la joven.

—¿Qué pasó después? —preguntó Seiya extrañamente tranquilo.

—Después de seis mese su mamá se comunicó conmigo, hablamos mucho tiempo, era como si ella no quisiera decirme nada, se escuchaban tan triste que supuse lo peor y le pregunté… —Serena tragó saliva antes de continuar— primero me dijo que después de la operación no podía ver y no hablaba aunque estaba despierta, hasta dudaban que pudiera escuchar, pero que con el tiempo recuperó la vista, pero había perdido la memoria.

—¿Quieres decir que olvidó todo? ¿hasta hablar? —preguntó Nicolas.

—No, sólo olvidó todos sus recuerdos, toda su vida y todas las personas en ella, su mamá dijo que no hablaba porque no recordaba nada, su memoria tiene sólo lo qué pasó después de la operación.

Yaten abrió los ojos de la impresión y se dejó car en el sofá, en realidad nadie sabía que debía decir, ahora las cosas eran tan claras, pero con todo y eso aquello les había causado un enorme sentimiento de vacío y enojo.

—Aún así pudiste habernos dicho —reclamó Rei.

—Ese momento era el menos indicado, no sólo me lo pidió Mina si no también su mamá, dijo que los médicos le aseguraron que su memoria regresaría en cualquier momento pero que no debían presionar, así que me pidió que no contactáramos con ella hasta que recuperara la memoria, sabía que era una petición dolorosa pero no quería que su recuperación fuera más difícil, me dijo que ella misma contactaría con nosotras cuando eso pasara.

—No lo puedo creer, es que simplemente no lo puedo creer —Michiru caminaba de un lado a otro en el pequeño sitio donde se encontraba— esto es completamente absurdo.

—Es ridículo — Yaten explotó—, me están diciendo que me queda sólo mirar, ella tiene que recordarme, no pueden pedirme que sólo la ignore.

—Creo que en tu caso sería mejor, no creo que ella quiera recordar nada de lo que pasó contigo —Lita fue la que cortó el monologo de Yaten.

—¿Saben qué? Yo estoy harta de todo esto, no sé ni que pensar, lo único que es seguro es que tú nos engañaste —dijo Michiru señalando a Serena— y eso no va a cambiar, te convertiste en una traidora y una mentirosa, yo no quiero saber de ti, por lo menos no en un tiempo, muy largo. —escrutó a la rubia con la mirada llena de decepción y después salió del lugar seguida por Haruka y Nicolas; detrás de ellos entre ausenten y molesto Yaten también se fue azotando la puerta a su salida.

Lita también se levantó de su lugar; antes de salir reparó en Serena mirándola un momento que pareció eterno, después simplemente se fue, Zafiro la siguió y no se detuvo en ningún momento a considerar a la anfitriona.

—Creo que… hablaremos después —fue lo único que dijo Rei antes de salir.

Sólo Seiya le sostuvo la mirada balanceándose con movimientos lentos y uniformes en el taburete mientras hacía muecas extrañas, de las mismas que hacía cuando estaba pensando en alguna escena para sus libros.

—Esto parece algo que sólo pasa en las novelas —profirió inmediatamente.

—Eso quisiera Seiya, quisiera que todo esto fuera una de tus novelas —respondió Serena medio ausente.

—No te preocupes tanto, al final las novelas siempre termina muy bien —Seiya se levantó y tocó su hombro— a excepción de "lluvia Etimológica" la primera que escribí —el pelinegro sonrió de lado mientras la chica trataba de esbozar una sonrisa ligera— todo va a estar bien —finalizó mientras dejaba a Serena en las penumbras de la pequeña estancia.

Nota de la autora: hola de nuevo lectores ^^ me da mucho gusto saludarlos con este capí, espero que no sea mucho drama para algunos, la verdad es que la historia no se centra en la enfermedad de Mina como tal, pero si en sus horribles resultados ahh ya estoy adelantando cosas jajajaja, quizá para algunos las parejas les parescan extrañas pero paciencia que todo va a quedar en su lugar, bueno no me queda más que agadecer que hayan leido y gracias por sus reviews del capi anterior, ya saben todas las respuestas por MP vale.

Agradecimientos especiales a : Marie Choi Winchester Kou, Genddrene y Katabrecteri, chicas gracias por haberos tomado el tiempo de escribir un review.

Sin más por el momento me despido, esperando que me dejan saber su opinión, sus comentarios me ayudar a seguir con ganas este fic.

Y ya saben si quieren saber que pasa con nuestros personajes después de esta revelacion no se pierdan el siguiente capí.

Hazu.