¡Hola chicos! Por fin traigo el segundo capítulo de esta historia. Ya volví a la escuela y bueno ahora no me queda tiempo para nada así que las actualizaciones serán un poco más lentas ¡Lo siento! Espero que les guste este capítulo y de una vez les digo que ya estoy planeando el tercero así que quizá no tarde tanto.
AGRADECIMIENTOS: Mil gracias a todos los que leyeron, la pusieron en favoritos o en follow y sobre todo a quienes dejaron reviews ¡Ustedes me motivan a seguir!
*Rosita: Gracias por tu comentario, espero que este capítulo también sea de tu agrado. Y qué te digo… ¡Yo también muero porque eso pase en el manga! ¡Kubo-sensei por favor!
*Mariel Solemi15: Bueno Mariel-chan ahora sabrás por qué se fue Kurosaki-kun y lo que decía la carta. ¡Espero te guste! Mil gracias por tu apoyo y tus ánimos. *u* por cierto, lamento mucho no haberlo subido cuando acordamos, pero nomás no pude. u.u
*Ichihime tsuki: Gracias por tu comentario, me hizo muy feliz que te haya gustado tanto, pero no odies a Ichigo (o no mucho) please!
*Annyelica: ¡NOOOO! Annyelica-chan, en un fic mio JAMÁS verás que Ichigo deje a Orihime por Rukia. Eso no me gusta y sería un horror para mi! No te preocupes, en este capítulo se responderán algunas de tus dudas, espero te guste!
*Anónimo: No por favor, no me odies! ToT Espero te guste este capítulo y que no te deje tan mal como el otro!
De nuevo mil gracias a ustedes chicas, sus comentarios me hacen querer escribir.
Disclaimer: Ya aplicado.
XoXoXo
La noche caía tranquila en el Seireitei, el lugar donde vivían los Shinigamis pertenecientes al Gotei 13 o aquellos considerados como útiles para la Soul Society. A pesar de que a últimas fechas no había habido nadie que cubriera ese perfil, en esta ocasión era diferente. En una pequeña casa a las afueras del octavo escuadrón se encontraba la persona más útil y necesaria para la Soul Society que jamás había existido: Kurosaki Ichigo.
El muchacho acababa de regresar a su modesta vivienda, una donación del "siempre amable y sexy" Capitán Kyoraku, después de un día de fastidioso trabajo con el noveno escuadrón. Desde el instante en que el joven llegó al Seireitei fue asignado a un escuadrón que lo ayudaría a perfeccionar sus habilidades como shinigami. Una vez que completara su entrenamiento ahí, sería asignado a un nuevo escuadrón. Por esa razón ahora estaba con el noveno.
Sin embargo para él más que un entrenamiento era un verdadero fastidio, particularmente ese día. El capitán Muguruma (como lo había obligado a llamarlo ese maldito Kensei) lo había hecho entregar un ejemplar de la Revista de Comunicación Seireitei a cada Capitán y Teniente. Lo peor no era tener que ir a visitar cada escuadrón, lo peor era que por órdenes expresas de ese bastardo tenia que entregar personalmente el ejemplar. Por lo tanto, si el Capitán, Teniente o ambos se encontraban fuera de las instalaciones de su escuadrón tenía que ir a buscarlos.
Un marcado ceño fruncido y una mueca de disgusto aparecieron en su rostro al tiempo que se quitaba el uniforme negro para tomar un baño relajante y poder dormir. Mientras el agua de la ducha recorría su bien trabajado cuerpo el recuerdo de cómo había llegado ahí inundó su mente.
—Oye Renji… ¿Qué diablos hago aquí? ¿Qué es tan importante que no pudo esperar a que terminara de trabajar?— Decía Ichigo con los brazos cruzados mientras seguía al Teniente por un largo corredor.
—No lo sé. Pero debe ser algo o muy malo o muy bueno, porque el Capitán General dijo que necesitaba verte de inmediato.
—Tsk. ¿Y desde cuándo tiene tanta prisa por verme?
—Con permiso—Dijo Renji mientras las enormes puertas del 1er escuadrón se abrían dejando ver a todos los capitanes dentro.
La mirada de Ichigo se volvió seria al ver las expresiones de enojo, preocupación y hasta tristeza por parte de los capitanes.
—¿Qué esta ocurriendo?—Dijo al fin cuando todos voltearon a mirarlo.
—Kurosaki Ichigo—Habló el Capitán General—Has sido convocado aquí porque hemos tomado una decisión muy importante que debe ser acatada de inmediato.
—¿Qué pasa? ¿Hay alguna amenaza?— Las manos de Ichigo se dirigieron a Zangetsu instintivamente.
—Tranquilízate. La decisión que hemos tomado es la siguiente: a partir de ahora serás entrenado aquí en el Seireitei para convertirte en un verdadero Shinigami. A sí podrás aprender a controlar tu poder por si es que llegamos a necesitarlo de nuevo.—El joven se quedó un momento en silencio procesando la información.
—¿Hemos?—Dijo con un tono extrañado—¿Quiénes?
—Los aquí presentes y yo.
—No lo sé, tendría que dejar mi trabajo a medio tiempo y aun así la escuela no deja mucho tiempo…
—Creo que no estás entendiendo. Al venir aquí a entrenar perderás todo contacto con el mundo real. No escuela, no trabajo, no amigos ni familia. Sólo entrenamiento.
—¿Qué? Yo no puedo hacer eso, no puedo simplemente darme la vuelta y dejar a las personas que quiero desprotegidas.
—Eso no sucederá.—Habló Byakuya entrando en la conversación.—El 13vo escuadrón tiene ordenes expresas de enviar a los shinigamis más fuertes inferiores a Teniente para asegurar la Ciudad de Karakura.
—¿Y por qué habría yo de confiar en ustedes?—Preguntó desafiante el joven.
—¿Insinúas que somos incapaces de cuidar la Ciudad?—Contra atacó Byakuya con una mirada de furia.
—¡Pero claro que no! ¿Cómo podría yo decir algo así? Si después de todo no fueron ustedes los que desterraron a sus compañeros Shinigamis buenos y dejaron al loco de Aizen aquí y tampoco fueron los que no pudieron evitar que ese maldito se llevara a Inoue, ni le dieron la espalda cuando ella siempre ha estado ahí, ayudándolos y curándolos.—Ichigo no se dio cuenta que mientras hablaba sus manos formaron un puño y una mirada furiosa apareció en su rostro.
—Veo que te preocupas mucho por Inoue Orihime y su seguridad.—Habló Yamamoto.
—¡Por supuesto! ¿Cómo no voy a preocuparme? Ella es fuere pero no tanto como para enfrentar poderosos enemigos. No quiero que nada malo vuelva a ocurrirle.—En ese momento las miradas suaves y sonrisas de entendimiento que recibió del Capitán Ukitake y de Unohana-san aunadas a la pícara del Capitán Kyoraku lo hicieron darse cuenta de lo que estaba diciendo mientras un leve sonrojo aparecía en sus mejillas.
—E-es decir, ni a ella ni al resto de mis amigos.—Trató de justificarse evadiendo las miradas de los capitanes.—Pero… ¿Podrán venir a visitarme no?
—¡Negativo!—Exclamó el Capitán general azotando su bastón en el piso—La presencia de humanos en el Seireitei queda estrictamente prohibida a partir de hoy. Nuestra prioridad es evitar a toda costa que ellos sigan involucrándose en asuntos de la Sociedad de Almas.
—Pues no lo haré. Si eso significa dejarla me niego.—Ichigo miró a los ojos al anciano con determinación. Esta vez no l e importaron las miradas sorprendidas. ¿Cómo podría dejarla ahora que había comenzado a sentir algo por ella y que sorprendentemente estaba decidido a decirle?
—Creo que no he sido claro. Esto no es una negociación. Te quedarás aquí y eso es todo. Es indispensable que aprendas a controlar tus poderes. E so si no quieres perderlos.
—¿Me está amenazando?—Dijo Ichigo sacando a Zangetsu.
—Tranquilo Ichigo-kun. No es nada de eso, lo que Genryuusai-sensei trata de decir es que necesitas volverte más fuerte y debes poder controlar tus poderes no sólo por el bien de la Soul Society sino por el bien de Orihime-chan.
—Es por eso que ella debe quedarse en su mundo y tú aquí entrenando ¿O es que quieres ponerla en peligro de nuevo y no ser capaz de protegerla? Mientras estés en ese estado de descontrol sólo la estarías arriesgando al peligro. Así sólo eres una amenaza para ella.—Volvió a hablar Byakuya harto de la necedad de Ichigo.
—Deben prometer que la protegerán—Habló al fin Ichigo con los ojos cerrados y expresión de derrota. —Y quiero poder despedirme.
—Tranquilo Ichigo-kun, no es como si fuéramos a secuestrarte. Puedes ir a resolver todos tus pendientes. El domingo te esperamos aquí. —Dijo el Capitán Kyoraku pasándole un brazo por el hombro y dándole unas palmaditas tranquilizadoras.
Ichigo salió del baño con una toalla alrededor de su cintura mientras que con otra se secaba el cabello. Ahora que recordaba las palabras de Kyoraku-san sonrió amargamente pues de verdad parecía que lo habían secuestrado. Ya había pasado un año desde que había llegado ahí y no le habían permitido visitar a su familia o amigos ni una sola vez.
Tomó el viejo pants y la playera que utilizaba para dormir y mientras se lo ponía observó el dibujo de una linda chica pelinaranja sosteniendo un gatito para mostrárselo a quien parecía ser él. Una leve sonrisa apareció en su rostro mientras pasaba el dedo índice sobre la cara de Orihime-dibujo.
—Demonios, ya me parezco al viejo, añorando un retrato.—Dijo amargamente mientras se dirigía a su cama. Le dirigió una última mirada al dibujo pegado en la pared frente a su escritorio y con pesadez se dejó caer en la cama y cruzando los brazos detrás de su cabeza los recuerdos lo invadieron de nuevo.
El joven caminaba despacio hacia su casa a pesar de que ya había anochecido. La voz del viejo Capitán aún resonaba en su cabeza diciéndole que debía abandonar a su familia y amigos para convertirse en el guardaespaldas personal de la Soul Society. ¿Cómo se lo iba a explicar a sus amigos? ¿Qué excusa le inventaría a Yuzu y Karin? Seguro se sentirían muy tristes y solas. Ese pensamiento hizo que sintiera un dolor en su pecho. De pronto un par de ojos grises invadieron su mente. ¿Cómo iba a decírselo a ella?
Sin darse cuenta se encontraba parado frente a la puerta de su casa. Entró y se quitó los zapatos para ir directo a su habitación, pero una voz gruesa e inusualmente seria llamó su atención:
—Buenas Noches Ichigo.—Saludó Isshin sentado en el sofá individual junto a una lámpara.
—Viejo, qué bueno que estas despierto. Tengo algo muy importante que decirte.—Respondió el joven tocándose la cabeza con cansancio.
—Relájate. Ya lo sé todo ¿Debes irte no es así?—Ichigo le dirigió una mirada sorprendida.
—¿Cómo…?
—¿Qué cómo lo sé? Ay Ichigo era de esperarse. Así es como trabaja la Soul Society.
—Bueno, ahora que lo sabes debemos pensar en una excusa para Karin y Yuzu; ellas aun son jóvenes y yo no quiero que sufran. Esto es algo… algo…
—Cálmate, yo me encargo de ellas ¿Pero y tú? ¿Estas feliz con esto?
—Yo no… es decir, si. Me preocupan mis amigos y su seguridad, ya sabes, Ishida, Chad, Tatsuki… Inoue. —Cuando pronunció ese nombre su mirada se hizo más profunda.
—¿Sabes hijo? Siempre hay opción, puedes elegir tu propio camino. Yo lo hice.
—Viejo…
—Yo elegí a la mujer que amaba y fui el hombre más feliz del mundo con ella. Puedes hacer lo mismo.
—Por eso es que me voy, para ganar el poder suficiente para protegerla. No estoy dispuesto a permitir que nada le ocurra. Tu mejor que nadie deberías entenderme.—Isshin miró con profunda tristeza el enorme retrato de Masaki que se encontraba en la pared y luego miró a Ichigo.
—Comprendo. Yo sólo… no quiero que te arrepientas de ello.
—Gracias viejo.—Dijo Ichigo sonriéndole a su padre. Como respuesta obtuvo una fuerte patada en el estómago que lo tiró al suelo.
—¡Maldito! ¿¡Por qué hiciste eso!?
—No podía desaprovechar ¡Tenías la guardia totalmente baja!—Dijo guiñándole un ojo y elevando su pulgar derecho.
—Y dime hijo, ¿Cuándo deberás dejar el nido de amor que tus hermosos padres construyeron para ti?—Dijo el hombre ahora con gruesas lágrimas bajando por su rostro. Ichigo le dirigió una mirada de repulsión y contestó:
—El domingo.
—¿¡El domingo!? ¡Santo cielo! Eso no es nada. Bueno, pues empieza a hacer llamadas porque no tienes toda la vida para despedirte… Si quieres yo puedo ayudarte con la linda Orihime-chan—Dijo Isshin poniendo cara de pícaro.
—¡Ya quisieras Don Juan!—Ichigo le lanzó un puñetazo directo a la cara pero su padre se cubrió cruzando los brazos frente al rostro. Con un movimiento rápido, Ichigo le dio una patada en el estómago que lo hizo volar.
—¡Hasta mañana viejo loco!—Ichigo le dio la espalda a su padre y una leve sonrisa apareció en su rostro. De verdad ya estaba empezando a extrañar sus locuras. ¡¿Qué rayos?! No es que se fuera a ir para toda la vida ¿O si?
Entro a su recamara y botando su chamarra en la silla de su escritorio se sentó en la orilla de su cama y colocando los antebrazos sobre sus piernas se detuvo un minuto a pensar "¿Qué debo hacer primero?" Después de eso decidió que lo mejor era hablar con Orihime. ¿Pero cómo? No podía hablarle por teléfono y decirle simplemente: "Hola Inoue ¿Cómo estás? ¿Sabes qué? Te llamo para decirte que me voy porque el tiempo que pasamos juntos estos días me vale un carajo y prefiero ser un shinigami."
Parte de eso era cierto porque sí prefería ser un mejor shinigami, pero todo era por el bien de ella, porque no tuviera que llorar por su causa otra vez. Mientras todos esos pensamientos se enredaban en su cabeza algo pasó como un rayo por su mente. Se levantó de inmediato y fue a buscar su mochila al armario. Rebuscó un poco en su interior y sacó un volante del tamaño de una postal en el que se anunciaba un elegante restaurante por el que había pasado una vez. Volteó el volante y encontró un número telefónico junto a la leyenda "Reservaciones". Tomó su celular y comenzó a marcar el número.
—Restaurante Mizumi, buenas noches. ¿En qué puedo ayudarle?—Contestó una amable voz femenina.
—Hola. Quisiera saber si aun puedo hacer una reservación para mañana en la noche.
—Oh lo siento señor pero nosotros no hacemos reservaciones de un día para otro y menos tan tarde.
—Ya veo. ¡Demonios!
—Pero está bien, déjeme ver si tenemos algo. ¿Cuántas personas y a qué hora?
—2 personas a las 8:00 pm.
—Mmm… déjeme ver… ¡Ah! ¡Esta de suerte señor! Justo acaban de cancelar. Entonces, 2 personas a las 8:00. ¿A nombre de quién?
—Kurosaki Ichigo
—Muy bien señor Kurosaki, lo esperamos mañana. ¡Que pase linda noche!
—Si, si gracias.
Bien, ya tenía una reservación, ahora sólo le faltaba invitar a Inoue y que ella aceptara. Sin deslizar la pantalla de su celular buscó en sus contactos y presionó el botón marcar. Cuando escuchó la voz de la chica, la sensación de ansiedad que tenía desapareció y se sintió muy tranquilo. Menos mal que ella había aceptado tener una cita con él, lástima que esa sería su primera y quizá la última cita, porque a pesar de que no se iría por siempre, tampoco podía obligarla a esperarlo.
Cuando terminó de hablar con Orihime notó que su corazón latía más rápido de lo normal. Se llevó una mano al pecho mientras su ceño se hacía más profundo. ¿Cómo era posible que él estuviera reaccionando así por una chica? Él, que era sólo un punk peleonero y desinteresado en el amor, pero como alguna vez había escuchado "A todos les llega la hora" y Orihime había logrado traspasar la barrera que de algún modo él había construido desde la muerte de su madre.
Desde hacía un tiempo ellos se habían vuelto más cercanos. La acompañaba a su casa o la esperaba afuera de la pastelería cuando Ikumi-san no lo obligaba a hacer cosas raras o los entrenamientos del club en turno se lo permitían. A cambio ella le llevaba todos los días una de las sobras que su jefe le regalaba. Era realmente divertido ver su expresión "enojada" cuando le llamaba sobras a sus panes. Pero lo que definitivamente los había acercado más era el hecho de que Orihime se había convertido en algo así como su maestra privada.
A pesar de que se encontraba todavía por encima del promedio de estudiantes, con tantos hollows que vencer y el tiempo que se había ausentado por la batalla de invierno habían afectado sus calificaciones. La maestra le había sugerido que le pidiera ayuda a Ishida. ¡Si claro, le pediría ayuda a esos cuatro ojos sabiondo para que luego le echara en cara sus habilidades superiores! Esa opción estaba descartada, pero un día al pasar frente a la tabla de resultados se encontró con el nombre de Inoue en tercer lugar y recordó que ella también era muy inteligente. Sin dudarlo fue a preguntarle y ella aceptó.
A partir de ese momento se reunían dos veces a la semana, martes y viernes, para estudiar 2 horas. Al principio era un día en su casa y otro en la de ella, pero gracias a las estupideces de su padre terminaron haciéndolo en casa de ella. Al principio le pesaba un poco, pero gracias a la forma tan fácil en que ella hacía parecer todo, el tiempo para estudiar comenzó a reducirse y el sobrante lo usaban para platicar o comer algo. Fue así que comenzó a conocerla mejor, al grado de lograr reconocer sus gestos y saber el significado de cada uno y hasta comenzaba a ansiar que llegara el martes y el viernes. Ella no sólo era hermosa por fuera sino por dentro también y gracias a todo ese tiempo juntos es que ahora no podía dejarla.
Los rayos del sol entraban por entre la cortina blanca que cubría su ventana. Ichigo se dio la vuelta para evitarlos y seguir durmiendo otro poco pero un gran alboroto en la parte de abajo de su casa lo hizo prácticamente imposible. Tomó la camiseta blanca con la que dormía y se la puso para bajar a ver qué rayos sucedía. Cuando entró a la sala Yuzu corrió a abrazarlo con gruesas lágrimas rodando por sus mejillas.
—¡¿Por qué onii-chan?! ¿Por qué te vas a ir así? Entiendo que lo que vas a hacer es muy importante pero… ¡Es mucho tiempo!
—Oye Ichi-nii ¿Y a qué parte vas a ir? Vas a tomar muchas fotos ¿no? Wow, nunca pensé que harías algo así y de improviso.—Ichigo se separó de Yuzu y con una mirada intrigada les preguntó:
—¿De qué están hablando?
—¿Cómo que de qué? ¡Pues de tu viaje a África!
—¿¡África!?—Exclamó el joven sorprendido.—¡Pero qué…!
—¡Hijo!—interrumpió Isshin—Seguro que es la emoción niñas. ¿Cómo no recuerdas que mañana sales para África en una misión humanitaria a la que te inscribiste?
—¡Tu!—Dijo Ichigo mirando irritado a su padre. ¿Así que esa era la mentira que les había inventado? ¿No podía elegir algo más sutil? Pero ni modo tendría que seguir la farsa.—Claro, África. Es que aún no me lo creo niñas por eso no quiero hablar mucho de eso, sólo les diré que haré lo posible por regresar pronto.
—¿Nos llamarás?—Preguntó Yuzu aun llorando—¿Escribirás?—Dijo Karin.
—Lo intentaré pero al lugar al que vamos no creo que haya teléfono o que siquiera haya oficina de correos pero en cuanto pueda lo haré.—Dijo poniéndoles una mano en la cabeza a cada una.
Después de eso, el día pasó muy rápido pues sus hermanas quisieron aprovechar todo el tiempo posible a la vez que lo obligaban a "preparar su maleta para el viaje". Sin darse cuenta ya eran las 5:30 y la hora de ir por Orihime se acercaba. Se metió a bañar y luego buscó en su armario algo decente que ponerse. El día que pasó frente al restaurante vio a varias personas vestidas de traje así que supuso que ir de mezclilla no sería lo mejor. Cuando terminó de vestirse se miró al espejo, se puso desodorante y un poco de colonia y salió con rumbo a casa de Orihime.
Realmente se veía hermosa con ese vestido rojo, tanto que él no pudo hacer otra cosa que sonrojarse y sobre todo cuando ella lo tomó del brazo mientras caminaban. Estar con ella en ese bonito lugar (qué bueno que no se había equivocado, la comida había estado deliciosa y el restaurante era muy acogedor) había hecho que se olvidara por un rato del verdadero propósito de esa salida, pero mientras más tiempo pasaba con Orihime, se sentía menos capaz de dejarla.
Después de la cena la había llevado a un bonito lugar junto al estanque y ahí se había atrevido a hacer algo que ni en sus más locos sueños habría pensado: ¡La había besado! Sus labios eran tan suaves y deliciosos que no se sentía capaz de separarse de ella y su corazón latía a mil por hora. Pero de pronto recordó que tendría que alejarse de ella y la culpa lo invadió por completo. No podía hacerle eso, no era justo pero no podía evitarlo. Ahora la chica estaba recostada en su hombro como en una típica película de romance de esas que a veces veía Yuzu; la escena era perfecta para confesarse sus sentimientos e iniciar una relación que duraría por siempre. Pero eso sólo pasaba en las películas. La realidad, su realidad era muy distinta; dando un gran suspiro y sintiendo un vacío en el estómago comenzó a hablar:
—Yo siempre te protegeré, Inoue. Este ha sido el día más feliz de mi vida. Pero eso es algo que no puedo…— Antes de continuar escuchó un suspiro por parte de la joven que lo hizo voltear sólo para darse cuenta que Orihime estaba dormida de forma pacífica y con una expresión feliz. En ese momento no podía sentir otra cosa más que odio por si mismo. ¿Por qué no se lo había dicho? Aunque al menos así no tendría que verla sufrir, porque a pesar de que ella jamás intentaría detenerlo seguro que dolería.
Mientras pensaba en esto Ichigo se quedó mirando a Orihime; realmente era hermosa, su piel era suave y muy blanca, sus labios rosados y pequeños y el cabello cayéndole sobre las mejillas completaba el cuadro. El joven recargó su cabeza unos segundos en la de ella y con un nuevo suspiro se levantó con ella en brazos para llevarla a casa. Aunque no era muy tarde, la gente ya no pasaba por ahí, así que no había problema de que alguien pensara cosas raras. Cuando pasaba por el parque que conducía directo a la casa de Inoue una voz masculina lo tomó por sorpresa:
—¡Ahhh! Kurosaki-san ¿Tu también aprovechas la calma de la noche para dar un paseo tranquilo por el parque?
—¡Urahara-san! ¿Qué haces aquí?—Dijo Ichigo girándose para ver de frente al hombre. Cuando lo hizo, Urahara notó a Orihime en sus brazos y se acercó a ellos.
— Pues ya te lo dije, aprovechando para dar un paseo. ¿Y cómo tomó esta linda jovencita las noticas?—Dijo mirándola con pena.
—Yo… no pude decírselo.
—¡Pero qué cruel Kurosaki-san!—Dijo el hombre ocultándose detrás de su abanico—Eso no es muy honesto de tu parte.
—Ya lo sé pero no quise arruinarle la noche y hacerla sufrir.
—¡Ah claro! Cuando se despierte mañana y vea que te has ido sin avisarle se va a sentir muy tranquila porque al menos no le arruinaste la noche. ¡Qué considerado!—Ichigo le dedicó una mirada molesta, pero sabía que tenía razón.
—Yo solamente quería que fuera feliz. No quería verla sufrir.
—Eso es un poco egoísta ¿No crees? ¿No será que el que no quería sufrir eras tú?
—¡Claro que no! Lo hice por su bien.
—Esta bien, esta bien. Yo sólo quiero que no te arrepientas después. Pobre Orihime-chan—Dijo mirándola de nuevo para luego desaparecer de la vista de Ichigo.
Cuando estuvieron frente a la puerta de Orihime Ichigo buscó con un poco de dificultad las llaves de la chica dentro del bolso que Tatsuki le había dado. Una vez que las encontró se metió y fue directo a la recámara de Orihime. Con cuidado la acomodó en la cama y le quitó los zapatos. Buscó una manta en el armario y la cubrió con ella. Mientras ponía el nenúfar sobre la mesita de noche junto a la cama, Orihime se dio la vuelta mientras decía: "Yo también te amo Kurosaki-kun" con una gran sonrisa y abrazando su almohada. Ichigo sonrió y salió de la habitación.
Al pasar por el comedor encontró unos cuantos papeles desordenados en la mesa. Al prestarles atención vio que se trataba de un dibujo, seguramente hecho por Orihime, en el que ella sostenía un pequeño gato blanco y con una enorme sonrisa se lo mostraba a él. De nuevo una sonrisa pequeña se dibujó en su rostro y sin dudarlo guardó el papel en el bolsillo de su camisa. En otra parte de la mesa, había unas hojas blancas y unas plumas; después de pensarlo unos segundos tomó una pluma y comenzó a escribir:
Inoue:
Sé que esta no es la mejor manera de decir esto, pero simplemente no pude hacerlo
Antes. Cuando te vi tan hermosa no pude arruinar el momento aunque sabía que este final llegaría, pero es algo que debo hacer. Y aunque todo lo que te dije es sincero, no puedo estar contigo.
Me voy.
Tengo que irme para conseguir el poder para protegerte, así nunca más tendrás que llorar
Por mi debilidad. Sé que no tengo derecho a decir esto pero el tiempo que pasé
A tu lado fue el más feliz que he tenido en mucho tiempo y créeme que esto es muy doloroso para mí pero es el final.
No es que me vaya a ir para siempre, pero no tengo idea de cuánto tiempo me tome ser digno de cuidarte y no sería capaz de pedirte que me esperes. Vive tu vida y sigue avanzando, que las cosas que compartimos pronto quedarán atrás.
Espero que sepas que eres una persona gentil y que siempre llenaste mi corazón con
Esperanza y luz. Sigue así y vive feliz. Gracias por todo lo que hiciste por mi.
Cuídate mucho por favor. Siempre estaré contigo.
Adiós.
Yo siempre te…
Ichigo.
Después de esto el joven puso la carta sobre la flor y salió de la casa de Orihime. En el camino llamó a Ishida y Chad para comunicarles su decisión. Después de escucharlos por un buen rato sobre lo desconsiderado que era con ellos y con Orihime por avisarles hasta el último momento, terminaron deseándole suerte y amenazándolo con que si no era lo suficientemente fuerte para pelear con Ishida mejor que no volviera. Él simplemente les pidió que cuidaran a su familia y a Orihime y también ellos. Finalmente el domingo a primera hora partió al Seireitei.
XoXoXoXo
—¿Una garganta?—Se dijo Orihime con miedo en la voz. Sin embargo al pensar en el peligro que podrían correr las personas que caminaban por el parque corrió al lugar en el que la había visto. Cuando llegó confirmó sus sospechas al ver a una persona tendida en el suelo con una mano en las costillas y rodeada de sangre. Despacio se fue acercando al invasor y calculando que no podría hacerle daño por las heridas que tenía con un poco de miedo le preguntó:
—¿Qui-quién eres T-tú?—En ese mismo instante se llevó la mano derecha a la solapa del saco donde se encontraban sus pasadores. Al escucharla el sujeto volteó a mirarla con una cara un tanto amenazante pero surcada por el dolor de las heridas. Cuando al fin pudo verle la cara Orihime dejó caer su mochila y se llevó ambas manos a la boca con sorpresa.
—¡Dios mio! Tú eres… ¡Grimmjow!—El espada la miró con una sonrisa maliciosa mientras intentaba ponerse de pie. Qué suerte tenía de haber aparecido en la ciudad donde vivía su peor enemigo.
XoXoXo
¿Qué les pareció? Ojalá les haya gustado, de verdad intenté hacer a Kurosaki-kun lo menos OOC posible pero creo que en la parte final no pude. u.u Espero sus comentarios sobre la carta porque créanme que me costó muchos dolores de cabeza saber qué le iba a poner.
Bueno, ya supieron quien llegó y aunque quizá esperaban a alguien más les digo que ese alguien más no me agrada mucho así que bueno… prefiero a Grimmjow.
Muchísimas gracias por leer y espero sus comentarios, quejas o sugerencias.
¡Review please!
^o^
