Disclamer: Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Hajime Isayama, solo se hacen historias yaoi con ellos.

Advertencias: Más muertes, son necesarias, el próximo capítulo es todo dulzura. Disfruten. Y lamento el retraso.


Capitulo II

"Triste cosa es no tener amigo. Pero mas triste es no tener enemigos. Porque quien enemigos no tiene, es señal de que no tiene talento a quien le haga sombra, ni carácter que abulte, ni valor que le teman, ni bien que le codicien, ni honor que le murmuren, ni razón alguna que le envidien"

-Baltasar Gracián

Levi, niño nacido en cuna de la Familia Ackerman perteneciente a la mafia de La Tríada, organización cual a través de los años forjó su poderío en toda la extensión de Europa del Norte así como Japón hasta la época que nació él. Su madre, Kushel Ackerman, descendiente directa de la rama principal, siendo la hija legítima del último jefe, se casó a los dieciocho años con un primo lejano, Kenny Ackerman de acuerdo a la tradición jerárquica familiar.

–¿Levi? – la voz de su madre lo saco de su letargo al contemplar las olas del mar desde el balcón.

–Si. –dirigió su mirada a la de la mujer de cabellos negros quien le sonrió gentilmente.

–¿Ya estas listo? –el infante asintió tomando la mano ajena para salir de la habitación.

Tres días pasaron desde aquél incidente que presenció, el miedo estuvo latente, sin embargo, la platica con Moblit y el recuerdo de las enseñanzas de su padre le hicieron recalcar la realidad, dejando aquella sensación a un lado, puesto también era un niño que podía olvidarlo.

–Kenny, Kushel, gracias por venir. – Carla los esperaba en la entrada de la mansión, con un vestido verde oscuro y su cabello recogido totalmente, Eren era cargado por una de las sirvientas dormitando ya que no era su hora de despertar, Carla abrazo a los nombrados besando las mejillas de ambos.

El clima caluroso los recibía así como todos los días que permanecieron en el lugar, era tiempo de volver a Inglaterra para después desplazarse a Japón, así lo tenía planeado su padre de acuerdo a los negocios tratantes.

–Estaremos en contacto Carla. Te avisaré por cualquier cambio de acuerdo a los horarios de cargas. – musitó Kenny viendo a su esposa e hijo abordar el auto negro.

–Bien Kenny. – se alejó despidiéndose con la mano a la altura de su hombro.

Durante el trayecto al aeropuerto Levi no dijo ninguna palabra.

–Es una lástima que no fuese niña. – habló en voz alta Kenny –Habría sido una buena fusión.

–Tú solo piensas en negocios. –respondió Kushel con sus cejas fruncidas.

–No solo eso, sé que tú también lo anhelabas. –la vio por el retrovisor ya que iba manejando esta vez el mayor.

Su esposa desvió la mirada, era verdad.

–Es la única que le tengo confianza, no como las otras. –murmuró devolviendo su mirada a su hijo llena de cariño, le acarició sus cabellos con suavidad dejándose hacer el menor, quien solo era expectante ante la platica.

–Tienes toda la razón. – sonrió con suficiencia apretando levemente el volante –.El hambre de poder es grande para ellas. – el silencio fue el compañero al terminar, no fue incómodo, estaban acostumbrados.

Su estadía en Inglaterra fue de cuatro meses que pasaron tan rápidos para Levi, se sorprendió de entrar a una escuela primaria en Japón por primera vez, ya que su educación había sido en casa.

–No te quedes enano. –se molesto ante el apodo que escuchó en japonés por parte de esa niña con uniforme escolar, que tenía un gran parecido a él, solo con pequeñas diferencias como los ojos rasgados, siendo japonesa.

–Ya te dije que no me digas enano, boba. – respondió con algo de dificultad en el mismo idioma, su padre estaba pagando a un maestro para que le enseñara, aún era difícil puesto que apenas llevaba dos meses aprendiendo.

–Mikasa, compórtate, son invitados en nuestra casa. –la tercera voz que intervino callo a Mikasa de una vez haciendo que agachara la cabeza.

–Lo siento madre…

–No deberías disculparte conmigo, sino con Levi. –la señora con cabellos negros atados en un peinado de mariposa, portaba un vestido blanco junto a sus zapatillas del mismo color, los esperaba al lado de la puerta del coche para llevarlos a la escuela.

Mikasa torció su boca, no quería hacerlo pero debía obedecer a su madre.

–Lo siento primo Levi. –dijo una vez frente al niño, se dio la vuelta corriendo hacía su madre dejando a su familiar atrás.

Un suspiro soltó Levi, siguiendo el mismo camino, debía aguantar unos meses junto a su prima Mikasa Ackerman hasta que su madre encontrara una buena casa para ellos, ya que su padre estaba muy ocupado de trabajo. Ambos no habían congeniado desde el principio que se conocieron, su cumpleaños celebrado en Japón fue todo una maravilla para él, solo con la una pequeña pelea por parte de la infanta que mostraba claramente el porque de su enojo hacía él: los celos.

Su primer día en una escuela fue un total descontrol en la joven mente de Levi, con seis años, socializar no era lo suyo ante la educación anterior que le otorgaron, muchos niños se le acercaron, entablaban conversaciones, querían jugar con él en el receso, tenía paciencia pero siendo un niño se estaba abrumando con tanta atención que rehuía en algunas situaciones quedándose solo. Pero una clase le ayudo a amortiguar todo: artes marciales. Fue tal su atención a esas clases que en un par de semanas avanzó el grado de dificultad de un niño de su edad. Así fueron en el primer mes y medio escolar de su estadía en Tokio, Japón.

-3-

–Levi lo ha vuelto a hacer Mikasa, mira. –la niña de cabellos rojizos claros a su lado le habló, poniendo atención a la dirección que señalo, vio a su primo jugando futbol –.Tu primo es genial. – el tenue rubor acentuado en la mejillas la molesto.

–No, no lo es, no tiene ningún amigo. –respondió Mikasa cruzándose de brazos al dejar a un lado su almuerzo, le fastidiaba que Levi se llevara toda la atención, ahora de su amiga.

–Pero si lo he visto charlar con Mike Zakarius, Mika. –la niña de ojos ambar se giro a verla con una sonrisa . –Además, muchos dicen que es cortés con ellos. Espero pronto hablar con él. –junto sus manos grácilmente aumentando su rubor.

–¿Por qué no vas ahora Petra? –se levantó de su asiento tomando sus cosas que guardo en su bolsa –Mira, ya terminó el partido, ve a verlo. –dijo la menor de cabellos negros en un tono cortante, se retiró del lugar rabiosa, estaba harta que Levi acaparara a todos dejándola a ella a un lado.

Las clases concluyeron eventualmente, pero nadie conto con lo que suscitaba en la entrada del recinto escolar.

Tres disparos fueron suficientes para llamar la atención de alumnos y profesores. La carcajadas resonaron de aquellos tipos extasiados con las caras de susto y horror que provocaron, observando a cada uno cerca del portón buscaban su objetivo en curso.

–No esta, vayan dentro a buscar al salón, ¡dense prisa mierdas que el tiempo esta contado! – tres hombres entraron al primer edificio buscando, solo que uno de ellos se detuvo en el pasillo del segundo piso frente al salón de música, donde encontró abrazadas a dos pequeñas que le interesarían a su jefe, ya que una se parecía al de la foto del niño que debían llevarse.

–¡Oiga jefe! Encontré a esta mocosa. –tomándola de su brazo la jalo fuertemente.

–¡Mikasa! – grito Petra horrorizada con lágrimas en sus ojos.

–¡No! –exclamó al ver como de una fuerte bofetada su amiga caía al suelo –¡Suéltame!

Gritos de auxilio, improperios, su cuerpo temblando de miedo, fue arrastrada hasta la salida ante toda una banda criminal callejera.

–¿Y el niño? – musito enojado el de ropas negras con rastas en su cabello.

–No esta jefe, ya lo buscamos. –respondió un hombre de camisa roja rota de las mangas rascándose la nuca –Al parecer se fue.

Embravecido ante la incompetencia por el trabajo, propino a otro de los seis hombres un golpe. –Bien, nos llevamos a la mocosa. –se acercó a ella sujetándola de las mejillas con gran fuerza que Mikasa tuvo que soportar el no llorar, no sabía a que habían ido y porque se la llevaban.

Su impávido rostro de deformo al ver que ya se retiraban llevándosela a ella, trato de zafarse viendo a su alrededor por alguien de ayuda, pero todos estaban con tanto miedo que no se atrevían a alzar la cara del suelo, mordió el brazo que la sujetaba logrando que gritara, más un golpe fue dirigido a ella cerrando sus ojos ante lo ocurrido, se doblo por la falta de aire, vio que le daría otro por la desobediencia pero no llegó.

Un sable de madera se interpuso entre ella y el hombre que la soltó de inmediato, uno, dos, tres golpes en diferentes lugares del cuerpo recibió el hombre dejándolo inconsciente en el piso. Mikasa se quedó estupefacta ante la postura de su primo frente a ella para protegerla.

–Vaya, vaya, así que el príncipe ya salió a defender a su damisela. – el jefe se acercó prepotente, dando el visto a su compañero –Que inútiles me resultaron.

–Váyanse de aquí, no tardan en llegar nuestros padres.

–Ha, ha, yo que tú mejor me preocupo, pues verás, necesito llevarte con mi contratista.

Levi afilo sus ojos –No.

–Mira, será mejor por las buenas ¿no crees? O quieres, –alzo las manos a la altura de sus hombros –que todos ellos resulten lastimados. –el sonido de un 'click' llamo su atención tres de los cinco llevaban armas por lo que vio. –podemos empezar con ella. – alzo su mentón en dirección de la pelinegra.

Apretó su puño libre aún más, tenía que acatar para proteger a su prima así como compañeros y profesores, suspiro frustrado enfocando su mirada al hombre de un metro setenta.

–De acuerdo. –soltó la espada de madera caminando sin ningún exigimiento por parte de los secuestradores.

–Todo un hombrecito. –susurró el de cabellos dorados con verde viendo como este seguía sus pasos.

–¡No! ¡Levi! – Mikasa se levanto para ir con su primo pero este ni se inmuto en verla.

–Quédate aquí Mikasa, yo estaré bien. –dijo seguro de si mismo, al subir al automóvil negro que estaba estacionado frente.

–Levi…– su voz tembló ante el murmuro del nombre de su primo, él la defendió aún cuando ella lo trataba mal, sus celos mal infundados cuando veía a sus padres hablar respecto a él, no tenían veracidad al vivir lo que él hizo sin miedo por protegerla, una vez su madre comentó a su padre que su sobrino tenía una gran responsabilidad a futuro por si y para los demás, estaba muy equivocada Mikasa y ahora, lo entendía.

Paso una hora donde todos se movilizaron para tranquilizar a estudiantes, ella sentada en la banca esperaba alguna información de sus encargados que llegaron quince minutos después de lo sucedido, cubierta con una manta por parte de su profesora se sentía inútil por lo que seguía cabizbaja, fue hasta que una mano que reconocía tomo la suya que desvió sus ojos a los ámbar que la veían con gran cariño.

–Ya verás que lo encontrarán Mikasa. –Petra susurró mostrando una pequeña gasa en su mejilla al ser curada, la pelinegra asintió algo más animosa esperando alguna respuesta por parte de sus guardias.

Tres automóviles llegaron al lugar llamando la atención de quienes salían de ellos, los padres de la infanta se apresuraron a ir con ella mientras que Kushel era acompañada por Carla Yaeger que llegaba a Japón con una pequeña escolta, cargando entre sus brazos a su primogénito que veía todo su alrededor ya casi con un año de edad.

–¡Tía! ¡Lo siento mucho! Yo…– trató de controlar sus espasmos al apresurarse a ver a Kushel, la mujer se inclino a abrazarla para después verificar que se encontrara bien, negó con su cabeza ante lo dicho regalándole una sonrisa.

–Todo estará bien Mikasa, no te preocupes, Kenny ya esta en ello. – respondió serena, aunque por dentro su lado maternal estuviera al borde del colapso, confiaba en su esposo para encontrar a su hijo.

Una mano en el hombro de Kushel llamó su atención viendo a la mujer de piel trigueña, muy hermosa a su opinión, de bonitos ojos grandes, se ruborizo cuando la saludo.

–Mi nombre es Carla Yaeger y este es Eren, mucho gusto pequeña. – el niño volteo a verla tomando un mechón de cabello de su madre con ambas manos tratando de chuparlo, los ojos verdes le asombraron, muy lindos.

–Mucho gusto. – una sutil sonrisa afloro sincera en los labios de la niña de cabellos negros, uniéndose su amiga con ella.

Minutos después una llamada alerto a todos ya en dirección a la mansión Ackerman.

–Kenny dice que ya tiene su ubicación, Ian y Rico ya van por él. –suspiró Kushel al tiempo que volvía a llamar a su esposo para saber si él también iría, la respuesta le agrado en suficiencia, Kenny podría ser tan desalmado como le venía en gana, pero también sabía desempeñar su rol como padre.

El sector industrial, un enorme complejo de fábricas donde algunas todavía seguían su labor a realizar mientras otras eran abandonadas por algo mejor ante la modernización de la época, he ahí un lugar de refugio para personas de la calle, criminales. La bodega en el este del sector que anteriormente era para la producción de alimentos enlatados fue el lugar donde arrojaron a Levi.

–Te quedarás aquí por un momento enanito, tenemos que hablar con él. – a la orden de su jefe, dos se quedaron para vigilar mientras que otros se iban junto a él, los demás miembros de la banda llegarían pronto. Por lo que tomo la decisión de celebrar antes de informar de la captura, ya que ahora serían demasiado ricos con la cantidad de dinero que recibirían.

–El líder dijo que estaría aquí en unos cinco minutos más ¿Qué opinas Brzenka?

–Hay tres patrullajes, que al parecer están algo tomados. –acomodo sus lentes –.Entremos, ya llegará el jefe. Nos veremos con los del callejón del centro, terminaré antes que tú Dietrich. –sonrió de lado saltando al siguiente techo a la izquierda sigilosamente.

–Ya veremos Rico. – Ian tomo la derecha de igual manera eliminando a los dos hombres que supervisaban la zona, un par de minutos y ya se dirigía al centro a terminar con los otros.

Un trabajo de equipo de excelencia, entrenados bajo el mando de la Familia Ackerman, no se podían permitir fallar. Como con los diez que encontraron dentro de una casilla, ahí fue donde todos se pusieron en alerta.

Quería ver que sucedía afuera pero no había abertura, escuchó disparos así como quejidos y gritos. Sentado con sus piernas a su pecho espero el abrir de la puerta que no tardo en realizarse, viendo a un hombre de cabello castaño con su respiración agitada.

–Joven Levi, venga rápido. – obedeció saliendo de ahí, vio algo que lo sorprendió bastante haciendo que sus ojos se abrieran de más, su padre estaba ahí rodeado por cinco hombre mientras que una mujer de cabellos plata peleaba con dos.

–¡No se saldrán con la suya! – dos hombres embistieron al mayor que lo saco empujándolo al suelo en el proceso a un lado.

–Levi. –la voz grave de su padre le llamó prestando atención –No olvides lo que te enseñe. – de un movimiento fluido saco dos navajas cuales utilizo en dos de los hombres que querían arremeter contra de él. Le lanzó una de sus armas cual cayó cerca del menor.

–P…Pero papá…– vio aquella arma intercalando su mirada hacia su progenitor que luchaba.

–Sobrevive, sino lo haces, morirás, tú elijes. – le dijo su padre al mismo tiempo que el grito de hombre detrás suyo lo asusto al verlo querer ahorcarlo.

–¡Pa-pá! – vio que le quitaba la vida al último vándalo pensando que lo ayudaría.

–Muere maldito mocoso, Murakumo dijo que murieras, así yo sería muy rico. –vio a su padre contemplarlo sin ninguna reacción.

–Pa…agh…–

–Levi, yo no estaré toda tu vida a tu lado ¡Defiéndete! ¡Se más fuerte! Elije, tu vida o la de él. – un estremecimiento le recorrió desde la cabeza a los pies, sabía que había personas de este tipo que no les interesaba la vida humana, sus memorias en un serpenteo de película rápida pasaron por su mente, rememorando el la muerte que presenció y la causa de esta, si la señora Carla no lo hubiese hecho, ahora ella y Eren estarían muertos. No, no podía darse por vencido para proteger a su mamá, a sus familiares.

Tomo la navaja sintiendo una corriente eléctrica recorrer su cuerpo, la sinapsis de su cerebro trabajando completamente sobre sus nervios que sin ningún titubeo, sus manos impulsaron el filo en ambos brazos que por la herida se retiraron haciendo un gritadero lastimero, casi perforaba hasta el hueso. Se levantó ágilmente algo aturdido por la falta de aire que recompenso con un profundo inhalar, reparo en su objetivo cual estaba arrodillado, impulsado por su propio cuerpo atravesó el cuello para después degollarlo dejando una estela de sangre a borbotones salir salpicándolo un poco en su rostro en el proceso.

–Bien hecho hijo. – expreso Kenny con una sonrisa de satisfacción, se acercó a su vástago tomando un pañuelo de su saco negro limpiando el rostro que seguía agitándose a causa de la adrenalina, sin embargo, al ver los ojos negros de su padre volvió a la normalidad como si no hubiese pasado nada. –Todo un Ackerman.

Ninguno de sus subordinados dijo nada, sabían del poder que guardaban sus líderes, una fuerza que superaba la común, inteligentes, estrategas, diferenciaba a los Ackerman de los demás.

Al fin volvía a su casa donde era esperado por su madre en el recibidor, ella al verlo sabía que algo había ocurrido con su preciado hijo, poso sus ojos en su esposo que asintió ante las incógnitas que sabía de antemano ya se formulaba su mujer, Kushel suspiro tanto de alivio con un deje de tristeza; siendo su hijo velaba por su bienestar; todo oculto al abrazar a su primogénito.

–Bienvenido. –murmuró cerca de su oído –.Todo saldrá bien. – se alejó un poco esbozando una sonrisa llena de cariño maternal.

–No tuviste inconveniente Kenny. –la voz de Carla indicaba que se unía a ellos mostrando a un bebé recién bañado con un cambio de ropa, atrás de ellos, Mikasa se encontraba.

–Es grato verte Carla, creí que estarías demasiado ocupada. –respondió el hombre acomodando su sombrero en un mueble cercano, serio a la vez burlón.

Carla rió ante su comentario –Son de mi mayor circulo Kenny, estate agradecido, de que he venido a invitarles personalmente al cumpleaños de mi hijo.

–Oh, así que el chiquillo ya cumple años. – siguió el pasillo hasta llegar a la sala donde se sentó cómodamente extendiendo sus brazos en el sofá más largo.

Un pequeño golpe en su hombro le hizo torcer sus labios y rodar los ojos por el reprendimiento. Carla trato de calmar la risa ante el acto del matrimonio, llamó a su guarda para que le entregará el sobre, cual entrego al patriarca.

–¿Será aquí en Japón? – músito Kenny al leer y pasársela a su esposa.

–¿Por qué no me lo dijiste? –preguntó Kushel.

–Quería que fuese sorpresa, sabes que el Hanami se presenta en esta temporada, quiero que lo conozca Eren.

El nombrado estaba muy calmado observando con detenimiento a Levi que se mantenía muy callado, el ajeno volteo a verlo ya que su mirada era intrigante hacía su persona, verde y azul grisáceo chocaron por un lapso siendo el centro de atención de los mayores y de su prima, nadie espero ver la sonrisa en el rostro de Levi al mismo tiempo que Eren soltaba una risilla suave sonriendo cálidamente para él, afianzándose del agarre de su madre que lo mantenía en su regazo alzo sus manos hacía el de cabellos negros volviendo a reír.

Los tres adultos se sorprendieron ante el acto, ya que Levi no era todo sonrisas, tenía una curiosidad innata, sin embargo, mantenía su rostro tal cual serio costumbre por sus padres, dándose ese placer de mostrar cambios de su rostro en pocos momentos no de lleno todos los días.

Ya todos en sus respectivas habitaciones, Kushel había dejado a su hijo dormido por lo que al ingresar a su habitación que compartía con su marido, lo vio guardar su móvil y masajear sus sienes.

–¿Ocurre algo?

–Nada.

–. . . Kenny.

–No han hallado al maldito que contrato a esos imbéciles.

–¿No tienen alguna pista?

–Murakumo, solo un sobrenombre al parecer. –chisto su lengua. –Este atentado es una ofensa a nuestro territorio así como a la mafia que pertenecemos Kushel, sabes como son las demás familias.

Los problemas apenas comenzaban.

–¿Qué dijo Magnolia?

–Que investigará el movimiento de cuentas bancarias, Kushel, la Bratva busca hacerse de más rutas así como manejar en el ámbito político. No sé, pero presiento que ellos andan en esto.

–No hay pruebas Kenny, no podemos desafiarlos sin ellas, ¿Qué acaso quieres iniciar una guerra?

–No. –se cruzo de brazos sentado en la orilla de la cama –.Maldita sea.

–Tranquilo. –se acercó haciendo un pequeño masaje en sus hombros –No nos faltan enemigos, pero hemos podido con ellos.

–Absolutamente.

–Además, escuchaste a Carla, no somos los únicos con problemas, me alivia que ella tenga a Erwin. Se escuchaba tan atenta ante las actividades de esté.

–Te apuesto que Erwin se le declara pronto, no tardando unos tres meses.

–Cinco.

–Ho, ¿quieres apostar?

–Un mes de vacaciones en Italia si gano, si tu ganas, te compro ese Mercedez que tanto quieres.

–Ve preparando tu chequera, nunca pierdo Kushel. –apagó la luz acercándose fieramente a su mujer.

Dos meses después.

En Calabria, Italia, en la mansión principal de la familia Genovese.

–Hannes, creo que me estoy enamorando. – la suave voz de Carla distrajo al hombre de cabellera rubia con bigote y barba corta.

Apagó la luz acercándose fieramente a su esposa.

Tres meses después.

–¿Quién es el afortunado si se puede saber? –dejo los documentos en el escritorio, se encontraban en el despacho de la castaña, quien bufó algo cohibida ante la pregunta . –Carla…

–Erwin –susurró desviando la mirada

–¿Qué?

–Erwin, Hannes. –subió su tono de voz abochornada –Erwin Smith.

Algo de humor al final, okno, bueno si, jaja, espero que les agrade, ahora viene la dulzura del momento, gracias a todos los que le dieron follow y favoritos a esta historia, en verdad lamento el retraso, pero de aquí seguimos. Gracias a sus comentarios:

Miyu-chan: Fue una decisión difícil lo de Grisha, pero justo di en el punto para lo que ocurrirá después. Levi, si, siendo pequeño era justo poner que se quedaría como un trauma pero lo superara, justo ahora en este capítulo lo hago entender, no todo es fácil de donde provienen tanto él como Eren, espero te siga agradando la historia y una disculpa grandota por publicar hasta ahora :') Muchas gracias por tu comentario, ¡me ánimo!

Ame8910: Mi primer comentario, esta justamente enmarcado *-* -le pone muchos corazones- ¡Muchas gracias! Creí que no les gustaría, me dieron nervios x'D pero aquí sigo, respecto a tu pregunta, Levi tiene cinco años pero en este te darás cuenta que ya cumplió un año más, ya se viene la dulzura espero te siga gustando y gracias por tu preciosas palabras -corazones-

Saltos en el tiempo en próximo capítulo, muchas gracias por leer esta historias, ¿review? Ustedes deciden si dejarlo o no, nos vemos :'3