Gracias a Rowen de la H, aCaae, kmi17, dKmps, satine01128, NessylovesRoger, Kathy y SPKBLUE por sus reviews x3 y a cuantos hayan leido la historia. Disculpen que no les mande un reply pero la verdad es que no sé que decirles aparte de gracias TT soy una chica tímida y de pocas palabras xD.

Algo que no sabía, y que lo voy a aclarar ahora xD, es que la palabra "blandengue" no es conocida por todos xD, así que lo explicaré: viene de blando (en serio xD) en sentido un tanto despectivo, se dice de la persona que está débil de fuerza y de ánimo (oh, eso sonó como el diccionario xD). Otra cosita es que vi cometí un descuido xD como me lo hizo notar Kathy. La penúltima frase que dijo House lo decía con sarcasmo, cosa que se me olvidó poner -o-". (casi me da un ataque cuando me di cuenta que me había salido un tanto OOC). Ofrezco mis disculpas.

Pero bueno, basta de divagaciones xD (acabo de notar que uso mucho el xD o-o) Sigamos con la siguiente historia ahora sí.

Género: Humor
Disclaimer: House MD no me pertenece. Así que secuestraré a Chase algún día xD


Bienvenida

Revisó una vez más su fólder para ver si es que tenía todos los papeles. Sí, todo en orden. Ahora revisemos esta lista. Solo por si las dudas, memoriza los nombres de los profesores y sus cursos lo más rápido que puede. Su memoria es buena, así que en cuestión de... cinco minutos, ya puede salir del baño.
Y salir lo más rápido que puede sin llamar la atención.

La oficina de admisión no está muy lejos de la salida. Tiene que atravesar el gran jardín que está al frente de la Facultad de Derecho y luego, frente a la de Ingeniería Industrial estaba la puerta. Y si tiene mucha suerte, cuando salga pasará el bus que la llevaría a su casa, sana y salva.

Por suerte, llevaba una mochila, así que guardó allí el fólder. También llevaba varios libros: tenía de Biofísica, Matemática, Química, Biología molecular y un cuaderno que ya estaba usado. Ahora sí, nadie podría identificarla como nueva, ¿o sí?

Dios, por favor, que nadie la identifique como nueva.

Echó la mochila al hombro, se amarró el pelo en una cola y, luego de asegurarse que no había nadie cerca y mirando, salió con paso firme y casual.

Bien, por ahora todo está bien. Grupos de chicos y chicas caminaban tranquilamente por allí sin notarla y ya casi llegaba al parque.

Y en eso escuchó un grito. Volteó para ver a una chica ser alzada en brazos por un par de chicos, mientras otros tres sujetaban a otro muchacho.

Todos comenzaron a reírse y ella también lo hizo. Se quedó un rato así, contemplando cómo la pareja trataba de zafarse, pero a la final cedieron y se los llevaron.

Una vez que todo se hubo calmado, y se hubo asegurado que todos ya estaban distraídos en otras cosas, emprendió su marcha de nuevo. Ya estaba por la mitad del parque cuando otros gritos se oyeron cerca. Ella volteó de nuevo e hizo lo mismo que la vez anterior. Esta vez, eran varios los que habían sido atrapados: dos chicas y seis hombres. Ella sintió un escalofrío en el estómago al ver que ese grupo estaba no muy lejos de ella.

Ya falta poco, sólo un rato más, cruzaba la puerta y ya podría correr si es necesario, puesto que ya no la atraparían.

Sin embargo, al volverse para continuar con su camino, se chocó contra el pecho de alguien. Casi se cae hacia atrás, pero el muchacho la cogió del brazo.

Oh, no.

Bueno, tranquila, serenidad ante todo.

- Fíjate por dónde caminas - trató de zafar su brazo, pero él no la soltó
- Bueno, creo que eso también va para ti.
- Como sea, ¿me sueltas ya?

El chico sonrió. Notó, para terror suyo, que era mucho más alto que ella. Al menos una cabeza.

- Eres una "nueva", ¿cierto?

Ella trató de transformar su cara de miedo a una de sorpresa.

- Claro que no.

- ¿En serio? Tengo que admitir que tienes mejor cuerpo que incluso algunas de mi grado, pero igual esos bellos ojos tuyos - acercó su rostro al de ella, haciéndola sentir bastante incómoda, pero no retrocedió ni un milímetro - parecen ser vírgenes aún.

- Vírgenes - no estaba segura qué significó el tono de voz que utilizó pero al menos no sonó como una pregunta.

- Yep. Ojos azules. Grandes. Brillantes. Inocentes. Es obvio que nunca han visto un cadáver

- Qué interesante teoría. Ridícula, pero interesante. Un bonito contraste - de nuevo trató de soltarse pero fue en vano.

El miserable no la soltaba.

- Bueno, ¿entonces me podrías ayudar? No me acuerdo del nombre del profesor de Química

- Especifica cuál. Están O'Higgins, Cattell y Ward - dijo con seguridad

- El más pesado de todos - el chico sonreía. 'A ver cómo respondes ésta', pensó.

- De nuevo, especifica - ella sonrió también y colocó una mano en la cintura.

Vaya niña. Un desafío.
Genial.

- ¿Bioquímica?

- Erickson, McDougall, Lawrence...

- ¿Física?

- Comarck, Grace, Phillips...

- ¿Psicología?

- Irónicamente, Skinner, Pavlov, Tollman y Adler.

- ¿Anatomía?

- Tienes una memoria muy mala, querido. ¿Estás seguro de que tú no eres uno de los nuevos?

Sonrió más ampliamente. Le gustaba esta chica. Lástima que tendrá que arruinarle el día. Hora de la prueba de oro.

- ¿Me puedes decir mi nombre, que también me lo olvidé?

La vio dudar por unos instantes antes de responder.

- Tengo mejores cosas que hacer que aprender tu nombre

Ups. Respuesta incorrecta.

El chico la atrajo bruscamente hacia él, haciendo que chocara contra su pecho de nuevo. Antes de que ella tuviera tiempo de protestar, colocó un brazo en su espalda y la inclinó hacia un costado para luego pasar su otro brazo por detrás de sus rodillas y cargarla con todo y mochila.

- ¡HEY! ¡BÁJAME!

- ¡Encontré otra! - dijo triunfalmente y levantó en el aire como si fuera trofeo para que todos la vieran. Ella se sonrojó como nunca en su vida cuando todos comenzaron a reírse una vez más.

- ¡Llévala a la piscina! - gritó un chico

- ¡BÁJAME!

- ¡No, mejor al charco de lodo que han hecho por allá! - gritó otro

- ¡BÁJAME!

- ¡Nah, mejor a la piscina! - dijo el que la cargaba, mientras corría a dicho lugar - ¿Cuál es el chiste de tirarla al barro si no puedo ver tras la blusa blanca que lleva?

- ¡¿QUÉ COSA?! - ahora se maldecía mentalmente a sí misma por haber escogido dicha prenda.

- Calla bonita - le guiñó un ojo - si gritas es peor. Los hombres aquí son perros ¿sabes?

- Ya me di cuenta, y apuesto que tú lideras la manada - dejó de moverse tanto, puesto que tenía miedo de que la dejara caer justo ahora que estaba corriendo.

- No tienes ni idea - sonrió pícaramente.

Mientras llegaban a la piscina, vio como decenas de chicos y chicas también estaban en la misma posición que ella. Los chicos la pasaban peor, porque los atacaban con tijeras a su cabello primero y luego los lanzaban al agua. Rezó para que a este lunático no se le ocurriera hacerle lo mismo.

Finalmente ya estaban allí. El le quitó la mochila y la sostuvo a un metro arriba del agua.

- ¿Un último deseo?

- Solo hazlo quieres - cerró los ojos

El chico se rió y inclinó su cabeza para que su boca quedara a la altura de su oído.

- Gregory House, querida - susurró - Te darás cuenta que aquí en Michigan, todos y cada uno de éstos saben quién soy.

La dejó caer.

Pero si Greg creía que iba a salirse con la suya se equivocaba. Mientras él le susurraba al oído, ella se aferró al cuello de su polo sin que se diera cuenta.

En consecuencia, fueron dos los que cayeron al agua en ese momento.

Cuando él salió a la superficie, todos los "nuevos" se reían, mientras los que no lo eran miraban atónitos cómo el gran Gregory House había caído en su propio juego.

No faltó mucho para que sus risas acompañaran a las de los "novatos".

Greg supuso que debería estar molesto, pero al encontrar a la chica, nadando hacia la escalera de la piscina, con una pícara mueca y la ropa pegada a su cuerpo, no pudo evitar dejar escapar una risa.

- Lisa Cuddy, caríño - dijo sentada en el borde, exprimiéndose el cabello - Te darás cuenta que no aceptaré ninguna mierda de absolutamente nadie. Especialmente del famoso Gregory House.

Se puso de pie y sacó de su mochila una casaca jean negra, a juego con su pantalón.

- ¡Hey, eso no es justo! - dijo Greg, mientras salía de la piscina - ¡estoy mojado y ni siquiera puedo ver el color de tu brassier!

- Así es la vida, cariño – le dijo sonriendo

Se colocó la mochila al hombro y emprendió el camino de vuelta, con el mismo paso firme y casual. Gregory House la miraba con la cabeza inclinada hacia un costado y expresión divertida en el rostro.

Tenía razón. Esta chica, Lisa Cuddy, era un interesante desafío.


- House. Clínica. ¡Ahora!

- ¡Pero mamiiiiiiii! ¡No estudié tantos años de medicina para estar sacando objetos de los orificios de las personas!

- Y yo no te pago para que calientes el asiento y veas televisión. Si no entras ya al consultorio vas a tener que sacar tu bastón de algún orificio tuyo.

- ¡Grrrgh! - imitó a un gato arañando - adoro cuando me amenazas. ¿Saco el látigo ya?

- Descuida, me las arreglaré yo sola para darte tu merecido - le estampó un historial en el pecho - Ve. Ahora - caminó hacia la puerta del despacho del nefrólogo.

- Gata fiera, ¿eh? Me gusta, me gusta. - se puso de pie - Supongo que te molestarías si te tiro al agua entonces. Lástima que no hay piscinas por aquí.

Cuddy volteó un poco la cabeza, con una sonrisa.

- Así es la vida, cariño.