SUMMARY
Me llamo Peeta Mellark y soy uno de los actores más famosos y deseados del momento. Nunca pensé que una simple llamada cambiaría mi vida, que un simple papel podría cambiar mi vida entera. Después de tantos años esperando por fin volvería a trabajar con ella... aunque nunca pensé que yo tendría el papel de su... hermano. Estaba realmente jodido.
EL PAPEL DE MI VIDA
CAPÍTULO 2
PEETA POV
Entonces chico se inclina hacia ella. Chica se aparta de él con suavidad, rechazando la muestra de cariño del chico. Se sonroja y ambos sonríen.
-Esto está mal. –murmura la chica.
-Sólo si nos pillan. –chico sonríe de forma pícara.
-Aun así mi hermano…
-Shhh… deja de pensar en tu hermano por un segundo… y ven.
Chico vuelve a inclinase sobre la chica donde esta vez no se aparta. Entonces suena un golpe en la puerta, que se abre con brusquedad: el hermano de la chica.
-¡KATNISS!
Un golpe seco en el suelo me despierta. He sido yo. Me acabo de caer de mi cama y mi trasero se queja de dolor. Algún día de estos me mataré yo sólo por mis pensamientos sobre la película. Por una vez creo que no será tan difícil adaptarme a un papel: hermano sobreprotector. En este caso, sobreprotector con la chica que me gusta.
La verdad es que mis paranoias las estoy creando yo solo, ¿por qué?, bueno, llevo más de una semana esperando por el supuesto guion que nos iba a mandar Plutarch. Aún no ha llegado y por culpa de eso mi imaginación está volando cada vez más alto en mis sueños. No tengo idea de sobre qué va la película pero al parecer mi cabeza puede generar unos miles de ideas por hora: hermano obsesivo, hermano enamorado de su hermana, hermano que odia a su hermana, hermano sobreprotector… y un sinfín de ideas más. Pero definitivamente la idea que más me ha gustado hasta ahora es hermano que se entera que su hermana no es su hermana y se enamoran y viven juntos y felices para siempre. Sí, suena como un culebrón, pero ahora mismo daría todo por que la película fuera de esa manera.
Adiós al profesionalismo, Peeta Mellark.
Me estiro en mi cama ocupándolo todo. Odio tener esta sensación en el estómago. Normalmente siempre acepto una película donde conozco perfectamente al personaje que voy a interpretar, y esta vez Plutarch ha conseguido romper todos mis esquemas. Y lo odio por eso. Pero entonces recuerdo que él me va a dar una nueva oportunidad de trabajar con Katniss. Y lo adoro por eso. Pero otra vez me echa un cubo de agua fría diciéndome que voy a interpretar su hermano. Vuelvo a odiarlo.
Todos los sentimientos que puedo imaginar van y vienen, excepto uno, mi ganas de trabajar con Katniss. ¿Suena obsesivo? Puede, pero pienso en todas las cosas que podría haber hecho teniendo mis "influencias" pero no lo he hecho. Eso demuestra que soy una buena persona y un buen actor esperando por su destino… que es interpretar al hermano de la chica que le tiene loco.
Maldigo en voz alta al ver que mis pensamientos siempre me llevan en el mismo punto. Me levanto cabreado conmigo mismo y voy a prepararme para el día que me espera antes de que caiga en depresión.
-Visitaré a Annie, sí, así me entretengo un rato. –pienso para mí mismo.
Me visto lo más rápido que puedo con algo cómodo: camisa blanca de algodón, unos pantalones vaqueros rasgados y unas botas. Agarro las llaves de mí amado moto y mis gafas de sol y me dispongo para salir de casa. Una de las cosas que más me gusta de ir en moto es que puedo sentir el viento en los poros de mi piel haciéndome sentir libre y en paz. Muchas veces, la mayoría de ellas cuando estoy a punto de estrenar una nueva película, me paso el día encerrado en mi casa o en la casa de mi hermana ya que los paparazzis son incapaces de dejarme en paz. Quizás por cosas como esas he aprendido a apreciar el tiempo que me queda de paz… lo cual es bastante poco teniendo en cuenta que no creo que tarde en aparecer la noticia de una nueva película en marcha de Plutarch Heavensbee con las tres estrellas del momento. Suspiro profundamente… ¿en qué me habré metido?
Aparco la moto detrás del coche de Finnick y timbro en su puerta. Nadie responde. Vuelvo a llamar. La gente que está pasando por la calle ya me está mirando y me remuevo incómodo… sólo espero que no aparezca una fan loca o loco que me reconozca y empiece a gritar en los cuatro vientos. Me canso de llamar al timbre y marco al teléfono de la casa, pego mi oreja en la puerta y escucho el teléfono sonar, y un golpe…
-¡Mierda! –oigo como maldice Finnick.
Llamo al timbre de nuevo y comienzan a quitar los seguros.
Me quedo con la boca abierta al encontrarme a un Finnick en calzoncillos y con la camisa con los botones sin abotonar. Tiene todas las puntas de su pelo apuntando en todas partes y me mira igual de sorprendido como yo le estoy mirando a él. No tardo en reírme a todo pulmón haciendo que mi amigo se sonroje.
-Dios mío… -río sin poder contenerme. –Prefiero no preguntar qué te tenía tan ocupado…
-Annie estaba ovulando y… -balbucea.
-Ahhhh… -digo tapándome las orejas. –La vida sexual de mi hermana con mi mejor amigo no me importa.
-Está bien, tampoco es que sea muy agradable para mí hablar sobre mi vida sexual con el hermano de mi mujer. –murmura. -¿Y tú qué haces aquí?
-A molestaros un ratito… y… porque si me quedaba solo en casa unas horas más creo que acabaréis internándome en un manicomio. –me rasco la cabeza.
-Anda pasa… -suspira y cierra la puerta tras él. –Voy arriba a avisar a Annie… sírvete algo tú mismo.
-Oye… ¿no iréis a hacerlo conmigo aquí abajo? –digo con miedo.
-Tranquilo… nos dio tiempo terminar, sabes que me gusta ir rápido. –dice con una sonrisa socarrona.
-Vaya, es bonito saber que cuando tu hijo o hija te pregunte cómo sus papás le han hecho tú digas bueno cariño, eso es porque a papá le gusta ir rápido. –mi hermana, a diferencia de Finnick, aparece por la puerta totalmente arreglada. –Hola Peet.
Despúes del incidente Annie y yo preparamos la comida. Siempre ha sido cosa de familia eso de cocinar bien, el cual el estómago de Finnick lo agradece bastante. Una vez terminamos de preparar algo simple, nos sentamos a comer y a hablar de cosas triviales.
-¿Y se ha acordado de ti? –pregunta Annie emocionada. –Siempre ha sido una chica increíble.
-Lo sé… -suspiro pesadamente.
-¿Alguien me puede decir qué es tan especial sobre Katniss Everdeen? –Finnick pregunta sin entender nada. De hecho, cuando salí de la oficina de Plutarch aquella tarde totalmente pálido y sin articular palabra, Finnick no entendía nada.
-¿A parte de ser la multi galardoneada Katniss Everdeen? –se ríe Annie.
-Me refiero a qué se trae este pirado con ella. –se ríe Finnick.
-Es tan solo el amor platónico de Peeta desde los doce años. –le cuenta Annie y la pareja se ríe.
Suspiro pesadamente. Lo fue desde que trabajamos por primera vez juntos. Aún puedo recordar cuando ella apareció en el set de la película y yo me quedé embobado observándola. Hasta que nos tocó grabar la misma escena juntos, río ante la imagen en mi cabeza cuando se me olvidó mi línea, entonces ella comenzó a reírse y fue ahí… ahí fue donde me quedé sin habla. Es ahí cuando, como mi hermana dice, se convirtió en mi amor platónico.
-Ahora recuerdo… -murmura Finnick. –Fue en aquella película donde tú la ayudabas a escaparse y… ¡dios mío! –de repente exclama Finnick. -¡Ella era tu interés amoroso!
Annie comienza a reírse y yo me pongo incómodo en mi asiento.
-Aha… -asiente Annie. –Y le dio su primer beso… -se ríe.
-¿Tu primer beso era en pantalla? –me pregunta.
-¡Cállense los dos! –exclamo avergonzado. –Yo vine aquí a despejarme… ya tengo bastante con mis pensamientos en mi casa solo.
Menos mal que después de eso me dejan en paz. Recogemos la mesa y nos sentamos a ver una película juntos. Cuando ya estamos por la mitad de la película mi móvil comienza a vibrar. Al principio se me para el corazón pensando que podría ser Plutarch… pero luego me calmo al ver que es un mensaje de Cato.
Hola Peet! Estoy de vuelta en Los Angeles por unas semanas. Si no tienes nada que hacer llámame y salgamos a tomar algo. Por cierto, me he enterado que vas a trabajar con Plutarch, enhorabuena!
Cato Rivers es otro de mis mejores amigos. Se podría decir que Finnick, él y yo somos los tres mosqueteros o algo parecido. Al igual que yo también es actor, ahora mismo se encuentra filmando una nueva película y al parecer le habrán dado unas semanas libres. Le enseño el mensaje a Finnick y sonríe mirando a Annie.
-Está bien, pero no te quiero volviendo a casa borracho. –Annie acepta y Finnick le planta un beso profundo. Yo mientras tanto intento apartar la mirada para no imaginarme a mí haciéndole eso a cierta chica.
Qué bueno escuchar de ti. Finnick se apunta. Te recogemos en tu casa.
Para cuando voy a guardar mi móvil comienza a vibrar de nuevo. Ruedo los ojos al imaginar que es Cato contestándome pero no, es una llamada… de un número desconocido.
-¿Diga? –respondo.
-¿Peeta? –me congelo.
-¿Sss…si? –balbuceo.
-Hola Peeta. –vuelve a saludar con ánimo. -¿Te molesto?
-Para nada… -me río sin pensarlo. La pareja se voltean a mirarme curiosos, yo me sonrojo.
-He hablado con Plutarch sobre el retraso de los guiones… y dice que es porque los productores y guionistas han querido volver a revisarlo. –mi ánimo cae en picado al saber que sólo me llama por trabajo.
-Ahh… qué bueno que me avisas. –digo apagado.
Silencio.
-Oye… -rompe el silencio. –Si… no tienes nada que hacer ahora… podríamos tomar un café.
Mi corazón late como si me fuera a salir del pecho. Parezco un adolescente actuando de esta manera, debería avergonzarme pero no pienso hacerlo.
-¡Claro! –exclamo demasiado evidente. La pareja vuelve a mirarme.
-¡Perfecto! –noto que Katniss suspira, adorable, ¿estaba nerviosa? –Hace tanto que no nos vemos… ¿me recoges a mi casa?
-Ehhmm… sí. –asiento temblando. –Puedo pasar por ti ahora, pero… llevo moto… si no te importa.
-¡Para nada! –exclama. –Aquí te espero. Te mando mi dirección en un mensaje, pero oye, es confidencial ¿ehh? –bromea.
-Sss… si… -dios mío, voy a ir en casa de Katniss.
-Bien, nos vemos. –cuelga.
Creo que me he quedado pálido porque Annie y Finnick me miran preocupados. Yo le devuelvo la mirada antes de poner la mayor de las sonrisas del mundo.
-Voy a tomar un café con Katniss. –digo enseñando todos los dientes.
Siempre me imaginé que Katniss vivía en una de estas casas enormes en Toluca Lake… pero no, la dirección que me ha mandado y en donde estoy ahora es un edificio de apartamentos, lujosa sin duda, pero al mismo tiempo simple. Entro al edificio donde está el portero que me recibe, creo que reconoce mi cara y no sé si será prudente preguntarle por Katniss. Decido mantener la boca callada.
-¿Necesita que avise a alguien, señor Mellark? –me pregunta el hombre educadamente.
-No se preocupe, gracias. –le sonrío al amable hombre.
Tecleo el número de Katniss, aún no me creo que lo tenga, y espero a que responda.
-Peeta. –responde.
-Estoy aquí abajo, te espero. –le informo.
-Vale, ahora mismo bajo.
Mis manos vuelven a sudar, me asusta un poco que sea un problema a la hora de manejar la moto. Me los seco un par de veces hasta que el pitido del ascensor suena.
Y aquí está, tan preciosa como siempre. Lleva una camisa negra con una camiseta de cuadros encima, unos pantalones vaqueros que se ajustan perfectamente en sus largas piernas y unas Vans grises. Me saluda con la mano cuando me divisa y me quedo petrificado cuando se acerca a mí pegando su cuerpo al mío en un abrazo y posa sus suaves labios en mi mejilla. Una corriente eléctrica me recorre de los pies a la cabeza.
-¿Vamos? –me dice sacándome de mi ensoñación.
Ya es demasiado tarde cuando me doy cuenta en la forma en que los dos nos tenemos que montar en mi moto. Puedo notar cómo mis mejillas se sonrojan como si yo fuera una niña pequeña, agarro el casco de acompañante que tengo y se lo ofrezco mientras yo me pongo el mío.
Cojo aire cuando me subo en mi moto y ella imita mis movimientos segundos más tarde. Miles de corrientes eléctricas se apoderan de mi cuerpo cuando pega el suyo al mío. Suelto el aire y oigo cómo se ríe en bajito.
-Aga… agárrate… -balbuceo como un idiota.
Acto seguido rodea mi cintura con sus finos brazos y se sujeta con fuerza. El espacio entre nosotros se ve aún más reducido debido a su acción y tengo que mantenerme en calma para que mis estúpidos pensamientos no me afecten a la hora de conducir porque si no conseguiré matarnos... y sinceramente no puedo hacer eso teniendo en cuenta que por fin he logrado acercarme a ella, y si la mato…. Bueno, me mataré a mí mismo también por ser tan estúpido.
Intento no pensar en la mujer que está totalmente pegado a mi espalda y manejo lo mejor que puedo. Después de varios minutos de sufrimiento al final llegamos en nuestro destino: una pequeña cafetería en el barrio de Los Feliz bastante acogedor y hogareño. Entiendo por qué es la cafetería favorita de Katniss.
-¿Te gusta? –me pregunta mi muy agradable acompañante mientras me tiende el casco. –Preparan en mejor capuchino de la zona. –dice con una gran sonrisa.
-Entonces vayamos a tomarla. –guardo los cascos y entramos en la cafetería.
Lo primero que notamos los dos es, como siempre, la mirada de la gente que está dentro. Katniss al parecer prefiere ignorarlo y saluda a alguien en la barra, un chico alto con el pelo castaño de buen ver. El chico se acerca a nosotros y le da un beso demasiado cariñoso para mí gusto a la chica que se encuentra a mi lado.
-Supongo que la mesa de siempre. –sonríe el chico.
-Sí. –asiente Katniss. –Marvel, te presento a…
-Peeta Mellark. –el chico interrumpe a Katniss. –Gran fan.
-Encantado Marvel. –le saludo.
-¿Vamos a vuestra mesa? –nos dice el chico que se adelanta a nosotros para guiarnos.
Me siento desplazado. Los dos comienzan a charlar sobre cosas que sinceramente no tiene sentido para mí. Intento saludar con educación a las personas que me miran con una sonrisa mientras sigo como un perrito a la parejita. Mierda, ¿y si es su novio? Sería un poco chocante que ahora me presentara su novio… bueno, chocante no, más bien desgarrador.
Caminamos hasta la parte exterior de la cafetería donde hay situado pequeñas mesas alrededor de una fuente. Marvel nos guía hasta un sitio más privado y nosotros nos sentamos.
-Bueno, Peeta. Espero que disfrutes tu primera visita aquí y vuelvas… ya sabes, a ver si nos traes más clientes de los que ya atrae Kat. –Marvel me sonríe.
-Claro, por supuesto. –respondo, sin ganas.
-¿Os sirvo la especialidad de casa? –nos pregunta.
-Sí, dos capuchinos y dos tartas de queso. –responde Katniss. –Tienes que probarla Peeta.
Marvel se despide de nosotros, por fin. Me encanta que Katniss no pare de sonreír, y también me encanta que aún no me haya introducido a Marvel como su novio.
-¿No te parece muy hogareño? –de repente salta Katniss. –Me encanta venir aquí y sentarme en un rincón a leer mis guiones con una buena taza de capuchino.
Sonrío ante la ternura de su voz. Puedo notar lo especial que es este sitio para ella.
-¿Te sorprendería si te dijera que aquí hice mis primeros pasos? –se ríe.
-¿Qué? –me sorprendo. -¿Cómo que tus primeros pasos?
-Sí, ¿raro verdad? –me sonríe. –Mi padre me dijo que desde le regaló esta cafetería a mi madre ella era incapaz de pasar un día sin estar aquí así que cada vez que venía a trabajar siempre me llevaba con ella.
-Espera… -intento organizar las ideas en mi cabeza. -¿Quieres decir que esta cafetería es… vuestra?
-Aha. –asiente. –Y ahora que mis padres han decidido "regalarse" un viaje por todo el mundo, han dejado a mi hermano a cargo.
Espera… ¿perdón?
-¿Qué…? –ahora sí que estaba confuso. -¿Dices que tu hermano…?
-Sí
-Marvel, mi hermano mayor. –se ríe. -¿Estás bien, Peeta? Te veo pálido.
¡No es su novio! Los astros vuelven a alinearse a mi favor. Tengo ganas de levantarme y comenzar a bailar como un mono de feria. Pero no, tengo que mantener la compostura.
Cuando aparece Marvel con nuestro café y tarta me han dado ganas de abrazarlo y darle besos en la mejilla. ¡Es el hermano de mi… digo, de Katniss! ¡¿Cómo es posible que no le haya conocido antes?!
-Gracias Marvel. –le ofrezco mi mayor sonrisa.
-Si necesitáis algo más… avisadme. No me puedo quedar aquí y daros preferencia. –nos guiña el ojo y se va.
Observo con atención los movimientos de Katniss. Me llama la atención un leve sonrojo en sus mejillas lo que la hace ver más agradable aún. Sonrío como un idiota y mis ojos conectan con los suyos… me ha pillado mirándola.
-¿Cuánto tiempo ha pasado Peeta?
-Once años. –respondo sin ni siquiera pensármelo. Espero no sonar tan desesperado. –Quiero decir… -balbuceo nervioso.
-Once años… -saborea la palabra. –No me puedo creer que haya pasado tantos años… digo, trabajamos en la misma ciudad pero es increíble que nunca hayamos vuelto a coincidir.
-Cierto.- asiento. –Supongo que nuestros horarios nunca han coincidido que digamos.
-O simplemente el destino no lo quiso así… -murmura en bajo. De repente alza la cabeza y me mira sonrojada. Sonrío. –Pero me alegro mucho volver a trabajar contigo.
No sé por cuánto tiempo nos habremos quedado charlando. Empezamos a recordar anécdotas de cuando filmábamos juntos y de cómo las cosas han cambiado desde entonces. Ella, sin embargo, no ha cambiado. Sigue siendo la misma chica alegre, divertida y preciosa de siempre. Hablamos de nuestras experiencias que hemos adquirido durante tantos años en la industria… vamos, que nos ponemos al día. De repente las preguntas se vuelven más privadas y eso me hace morder mis uñas.
-¿De verdad saliste con Clove Fiords? –me pregunta. Doy un sorbo a mi batido de mango.
-Para nada. Sólo lo dijeron porque según la prensa "estaba demasiado cariñoso con mi co-protagonista" cuando en realidad sólo estaba siendo un caballero ayudándola a bajar las escaleras del cine en el preestreno porque llevaba unos tacones de infarto. –me río.
-Típico. –se ríe haciendo una mueca.
-¿Y tú con ese guaperas británico, Jackson? –alzo la ceja.
-Bueno, ese fue un casi. –responde y yo me atraganto con mi tercer muffin de chocolate.
Y también se me apretuja el corazón.
-Tú… ¿no te suena ninguna noticia sobre mí y mis co-protagonistas, cierto?
-¿Qué? –digo confuso.
-Vale, sólo te voy a decir esto porque te conozco y confío en ti. –me apunta con su dedo, tengo que reprimir mi sonrisa y mis ganas de estrecharla en mis brazos por adorable. –Bien, yo… tengo un serio problema con mis co-protagonistas…
La miro intrigado.
-¿Quieres decir que Gale y yo tenemos que tener cuidado de algo?
-Bueno, tú no, pero él si…
-¿Qué quieres decir?
-Pues… prométeme que no te vas a reír o vas a pensar que soy una psicópata. –frunce el ceño.
-Prometido.
-Pues… tiendo a enamorarme de mis co-protagonistas… amorosos.
Se me congela el cuerpo.
-¿Cómo… qué? –balbuceo.
Ahora sí que estoy acabado. Katniss Everdeen se enamora de sus intereses amorosos ficticios… y voy yo y me dan el papel de su hermano, ¡hay que joderse! Intento reprimir todas mis ganas de maldecir el mundo entero para "agradecer" la suerte que tengo. Creo que Katniss nota cómo mi cara va adquiriendo un color rojo tomate por la desesperación. Ella tan sólo me mira y se encoge de hombros.
-Yo… me gustaría pedirte un favor, Peeta. –rompe el silencio y como siempre me deja sin palabras. Ya no sé con qué me va a salir ahora…
Suspiro profundamente intentando calmarme. Ella me mira con esos ojos redondos, brillantes y grises y en un instante sé que no le puedo negar nada a esta preciosidad.
-Dime. –digo soltando aire.
Ella me muestra de nuevo esa sonrisa. Esa sonrisa que es capaz de alterar todo mi organismo… Estás perdido Peeta Mellark.
Completamente perdido.
Después de dejar a Katniss a su casa y que se despida de mí con un beso en la mejilla, ahora mismo solo quiero sentarme en posición fetal en la esquina más recóndita de mi casa y balancearme delante y atrás…
Sé perfectamente que el "favor" que me ha pedido Katniss no puede acabar bien… al menos para mí. Ni siquiera sé por qué he aceptado… o bueno, sí. Con tal de que no se "enamore" de Gale por mí todo perfecto… pero acabaré volviéndome loco.
Tú… podrías estar conmigo lo más cerca posible para evitar que yo me acerque a Gale de esa manera, ya sabes. ¿Qué? ¿Me podrías hacer ese favor?
Idiota. Idiota. Mil veces idiota.
Además, tú interpretarás el papel de mi hermano y la cercanía nos puede venir bien a ambos para el papel.
Me tiro de los pelos y me tumbo en la cama. Recuerda, Peeta. Eres el hermano. Nada más. Y lo peor de todo es que al parecer ella ya te ha incluido en la zona de amigos… Vaya jodida mierda.
Intento despejar mi mente y pulso el botón del contestador. Me tapo la cabeza con la almohada y grito… próxima parada de Peeta: Centro psiquiátrico.
Beep.
Hola Peeta, habla Plutarch. Siento la tardanza de los guiones, pero mañana mismo empezamos con las primeras lecturas. Te espero mañana en mi casa a la hora de la comida, ahora te dejo mi dirección. Nos vemos.
Pataleo como un niño pequeño en la cama. La película es definitivamente un hecho. Lo peor de todo es que me había hecho ilusiones de que quizás la película no se lleve cabo finalmente y así acabar con toda esta situación con Katniss…. No es que no quiera trabajar con ella… pero lo no quiero hacer como su hermano.
Mi móvil vibra por un mensaje al mismo tiempo que yo lo recogía para mandarle un mensaje a Finnick. Veo el remitente y tengo ganas de llorar.
Supongo que ya habrás escuchado el mensaje de Plutarch. Recuerda tu promesa… cuanto menos contacto con Gale mejor… ¡eres el mejor! ¡Te adoro hermano! :P
Quizás aceptar esta película… no fue una buena idea.
ADELANTO DEL PRÓXIMO CAPITULO…
Aún recuerdo toda la fuerza que tuve que reunir para mostrar una sonrisa radiante al entrar en la oficina de Plutarch aquel día y no quedarme parada o tropezarme ante la atenta mirada de Peeta. Ahogué un jadeo al verle de carne y hueso después de tantos años. Pero no pude contenerme y grité su nombre antes de abalanzarme en sus brazos. Hubo una gran posibilidad de que me alejara de golpe porque piense que soy una loca pero al menos habré tenido la oportunidad de abrazarlo y oler su aroma.
¡Hola a todos! Primero que todo daros las gracias por los reviews, follows y favorites. ¡GRACIAS!
samantha136; Gpe 77; Blue White; VickyMellark; sai; guaaaaaaaaaaaaau; Luna Potter Granger
Espero que esta historia os vaya gustando a medida que se desarrolla. Tengo idea de donde quiero llegar pero mientras escribo capítulos no puedo evitar tener más ideas y al final voy enredándome… así que no sé cuántos capítulos tendrá :)
Para los que me preguntaron cuándo o qué días actualizo. Actualizo una vez por semana, puede que un SÁBADO o DOMINGO, pero mientras que aún no tenga no mucho estrés en la universidad, a lo mejor subo un capítulo suelto a mitad de semana. SÓLO A LO MEJOR.
De nuevo daros las gracias por dedicarme un tiempo para leer esta locura producto de mi cabeza. Espero no defraudaros y que os siga gustando hasta el final.
¡Nos leemos pronto!
