Hola ¿Cómo están? Espero que bien :D , ya sé que me tarde mucho en actualizar esta historia pero ya saben hay muchas cosas que hacer y no tuve tiempo de escribir. Pero ya volví con el segundo capítulo, espero que les guste. Además quiero agradecer a todos lo que comentaron el primer capítulo, Gracias, eso me da ánimos para seguir aunque me tarde mucho xD

Capitulo 2: un viaje bastante accidentado

La vida no es estática ni inmutable (...) en un mundo mutable por naturaleza, cualquier especie incapaz de adaptarse está condenada a desaparecer.

Oh, no-exclamo el gato con gran temor. Sus ojos abiertos de par en par y sus cejas alzadas a modo de sorpresa. Su largo pelaje blanco se erizo y con la velocidad del rayo el gato se aferro al timón e intento dar vuelta antes de que fuera demasiado tarde.

Las negras nubes se hinchaban y los furiosos rayos plateados caían a la tierra seguidos de sus respectivos truenos. El viento rugía y las olas agitaban la mediana embarcación. Las primeras gotas de lluvia comenzaron a caer y ,con ellas, el desastre que se cernía sobre los viajeros.

El maestro grulla tenía la cara verde por el brusco movimiento, con sus alas bien adheridas al borde del casco del barco agacho la cabeza y comenzó a vomitar sin poder detenerse. Los cuatro maestros restantes se sujetaban como podían para no salir disparados del barco hacia el inclemente mar. Víbora se había enroscado alrededor del mástil. Mantis estaba escondido dentro de la mochila de Po, en el interior del camarote. El mono sujetaba su cola y brazos con firmeza al mástil junto con la reptil. Tigresa se aferraba con las garras a la cubierta. Po, por su parte, iba de un lado a otro, se tambaleaba al ritmo del barco estrellándose con todo lo que s ele ponía enfrente, pero milagrosamente no caía al mar.

Cheng luchaba contra la marea que arrastraba su barco fuera del curso que se supone deberían tomar. Sus garras blancas se clavaban en el timón por la presión que ejercía sobre este. La barca se movía al compas del caprichoso mar. Las gotas de lluvia mojaban el pelaje de los que ahí se encontraban.

Cheng, tenemos que salir de aquí-la voz de Víbora apenas se escuchaba por el constante choque de las olas contra el casco y los continuos truenos que azotaban sus oídos.

Un gemido salió de la boca del gato cuando cayó al suelo. Las corrientes eran demasiado fuertes y Cheng era un gato, además de que no era tan joven como antes, termino derrotado cuando el brusco giro del timón fue tan potente que se vio obligado a soltarlo. El felino cayó a la cubierta del barco, inconsciente.

Po-grito Tigresa indicándole al panda que se encargara del gato. La felina se puso en pie y con dificultad luchaba contra el viento que la arrastraba. Clavaba las garras de los pies en el suelo, poco faltaba para que sus zapatos terminaran destruidos.

Sus brazos frente a su cara extendidos para rechazar las gotas de agua, dulce y salada, que amenazaban con nublar su vista.

Gruño cuando alcanzo el timón del barco, usando su fuerza de tigre logro girarlo con mucha dificultad. Apretó los parpados y enseño los dientes por el esfuerzo que estaba realizando.

Los furiosos restantes y el inconsciente Cheng decidieron seguir el ejemplo de Mantis y esconderse dentro del barco. Los jóvenes maestros esperaban impacientes y expectantes por si el gato despertaba.

¿Donde está Po?-pregunto alarmada Víbora al ver que el panda no se encontraba ahí.

Afuera-respondió Grulla.

El panda se encontraba de rodillas sobre el mojado suelo de madera. Se arrastraba con dificultad por el movimiento del agua y lo resbaloso del piso, y le era muy dificil ponerse en pie. Un rayo ilumino el caótico escenario. Su rostro blanco y negro se lleno de espanto al ver que la luz había pasado tan cerca de su embarcación. Con más prisa que antes Po hizo el intento de levantarse, sujeto sus negras garras a la orilla del barco y se encamino hasta la agotada felina.

Tigresa-dijo Po una vez que hubo llegado con ella-debemos refugiarnos.

No, tengo que mantener el curso-replico ella con ojos rojos.

El curso se perdió hace quince olas, ven acá-dijo el panda sujetando el brazo de Tigresa. La felina se resistía y jalaba al panda para evitar ser arrastrada por él. Todo sin soltar el timón.

¡Déjame, Panda!-ordeno la felina pero Po tampoco cedía. Ambos estaban sujetándose del timón cuando una gran ola de ocho metros, calcularon ellos, de altura sacudió el barco.

El cielo lleno de oscuras y amenazantes nubes de tormenta comenzaba a descargar rayos, con más frecuencia y furia. Las brillantes luces caían por tierra y mar, para mala suerte de nuestros héroes, y el gato. Los ojos ambarinos de Tigresa se abrieron reflejando terror al ver lo que tenían por delante. Una gran ola, aun mas grande que la anterior comenzaba a elevarse, y al barco con ella. Parecía una enorme montaña de agua que los aplastaría en cualquier momento. Aprovechando la sorpresiva distracción de la felina Po arrastro a Tigresa, contra su voluntad y el filo de sus garras, al interior del camarote.

La puerta de madera se abrió junto con un ruidoso trueno. Los cuatro furiosos dieron un respingo al ver las dos siluetas que entraban al camarote. Tigresa pataleaba con fuerza el aire, seguro le iba a doler al oxigeno. Po la abrazaba por la cintura y mantenía sus brazos quietos mientras la cargaba para evitar que saliera de ahí.

¿Que le pasa?-pregunto víbora.

No tengo idea-respondió el panda sin soltar a la agresiva felina que se revolvía en sus brazos-¡¿Van a ayudarme?!

Entre Po, víbora y Mono lograron calmar a tigresa, solo un poco. Los siete estaban a salvo dentro del camarote. Víbora, por temor, se abrazaba fuerte a Mono, el cual casi se queda sin ojos.

El barco se movía de un lado a otro, todavía entraban algunas gotas de agua por la rendija inferior de la puerta, pero a nadie le molestaba mojarse las patas. Sentían cierto temor en ellos cuando el choque del agua resonó sobre sus cabezas, estaban seguros de que el barco se voltearía en cualquier momento y tendrían que nadar por su vida hasta encontrar tierra o hasta que los tiburones se los comieran... Aunque tal vez exageraban, solo tal vez.

Sus miedos se esfumaron al sentir que el golpeteo de la lluvia comenzaba a menguar. El balanceo del barco era cada vez más suave, casi como para arrullarlos.

¿Que...? ¿Que paso?-los seis guerreros se volvieron hacia el gato. Cheng abrió sus ojos azules lentamente, había pasado horas inconsciente. Se incorporo en la cama, donde los maestros lo pusieron. Se frotaba las sienes, tenía un horrible dolor de cabeza, de esos que no se quita ni con aspirina.

¡Cheng!- exclamaron los guerreros al unisonó.

¿Que paso?-pregunto nuevamente el gato de pelaje blanco.

Una tormenta, nos golpearon las olas, creo que incluso un tsunami-se apresuro a responder Mono.

¡¿Que?! ¡¿Como?! ¡¿Cuando?!-Cheng se notaba alterado. Agitaba sus brazos, su cola serpenteaba inquieta y sus ojos se movían con nerviosismo de un lado a otro pero sin enfocar nada en particular.

Tranquilo-Mantis y Víbora intentaban que el gato persa se calmara.

¿Ya dejo de llover?-pregunto Cheng cuando por fin encontró la paz, cuando se tranquilizo.

Si-respondió Po.

El felino de pelaje blanco se levanto y salió del camarote. Los seis guerreros se miraron entre ellos con dudas pero al final optaron por seguir al gato. Los maestros salieron de la habitación del barco. Todos sintieron que el movimiento ya no era tan fuerte así que los seis acompañaron a Cheng hasta la cubierta.

El cielo se había despejado. Las espesas nubes negras se dispersaban y dejaban ver el cielo azul. La tormenta había pasado y el mar estaba en calma. Las olas ocasionales eran simples movimientos del agua, nada de que preocuparse. El olor a humedad persistía en el aire mientras la brisa marina refrescaba los rostros de los maestros y el felino navegante.

¿Donde estamos?-murmuro víbora.

No...No, no, no tengo idea-balbuceo el gato persa.

¡¿Como que no tienes idea?!-el primate empezaba a alterarse.

El tiempo se había calmado por completo, el mar casi estaba quieto en su totalidad y el fuerte rayo del sol atacaba con todo a los cansados viajeros. Los que más sufrían por el calor eran Po y el felino, sus cálidos pelajes, que en otro terreno ayudaban a sobrevivir, ahora solo empeoraban las cosas.

Debemos prepararnos para partir, volver a Mushu, si es necesario-dijo Grulla con firmeza.

Si pudiéramos lo haríamos-replico Cheng, el gato frunció el seño mientras evaluaba con la vista los daños que había sufrido su embarcación.

Tenemos un problema-el felino estaba en shock, esperaba ciertos daños, golpes, incluso algunos rasguños en la vela per lo que había sucedido era lo peor que les pudo haber pasado.

¿Que sucede?- pregunto Víbora preocupada por la reacción del felino de ojos azules.

Perdimos el mástil-murmuro Cheng.

No hay problema, solo debemos arreglarlo ¿Donde está el pegamento?-sugirió el panda casi encogiéndose de hombros.

No es tan sencillo, guerrero dragón. Literalmente perdimos el mástil, no está por ningún lado-aclaro el nervioso gato.

Los maestros se miraron entre si y después dirigieron su mirada al sitio en donde debía estar el mástil. Ahí solo había un tronco partido. Se había perdido todo, incluso la vela, estaban varados en medio del océano.

¡NO! ¡Es nuestro fin!-Mantis estaba aterrado por su situación y daba saliros y gritos por todos lados- ¡Estamos muertos!

¡Pronto terminaremos locos...! Creo que ya escucha voces... ¿No las escuchan? Ahí en el mar...

Tranquilo, viejo...- Mono se acerco al insecto tratando de calmarlo pero mantis no iba a tranquilizarse.

¡¿Tranquilo?! ¡¿Como dices eso?! ¡Creí que eras mi amigo!-era obvio que el insecto no tenía la mas mínima intención de calmarse.

Mantis, si no te tranquilizase dejaremos que Po se siente sobre Ti-amenazo Grulla.

¿Puedo hacer eso?-pregunto Po con emoción.

¡Nooooo! ¡Quiero vivir!-exclamo escandalizado el maestro dando un salto al hombro del primate en busca de protección.

No seas dramático-regaño Tigresa-tenemos mayores problemas ahora.

Ella tiene razón-apoyo Víbora-debemos encontrar la manera de salir de aquí.

Tranquilos, solo tenemos que remar...-dijo mono recargando sus brazos detrás de su cabeza.

Maestro Mono, no tengo remos, este barco se impulsa solo por el viento, como no tengo tripulación no tenía necesidad del remar-interrumpió Cheng.

Bueno, no es tan malo, digo podría ponerse peor-Mono parecía tranquilo a pesar de su situación. Todos quedaron en silencio esperando a que sucediera algo peor per por fortuna no sucedió nada.

Hmmm, que extraño-exclamo Mono sorprendido y confundido.

¿Que?-pregunto grulla.

Dije que no podía ponerse peor, a estas alturas, esperaba que lloviera o algo así-Los cinco guerreros y el navegante felino se golpearon la frente ante las palabras del primate antes de fulminarlo con la mirada.

¿En serio?-exclamo Po furioso. Mono se encogió de hombros restándole importancia.

Cheng, ¿Tiene alguna sugerencia?-dijo Tigresa buscando apoyo del otro felino. EL gato no respondía. Se quedo en silencio, sentado en la cubierta con su zarpa izquierda debajo de la barbilla en actitud pensativa.

Por como yo lo veo solo hay dos alternativas-dijo Cheng después de un momento de profunda reflexión de su problema- Una: el maestro Grulla hace esfuerzos casi divinos y nos arrastra hasta la orilla, o Dos: nos quedamos aquí hasta volvernos locos e impulsados por el hambre nos veremos obligados a comernos unos a otros, así que... ¿Quien elige sacrificarse?

Los seis guerreros miraron al felino con gesto horrorizado por sus sínicas ideas de salvación. La simple idea de llegar a tal nivel de salvajismo en que debían comerse a sus amigos era nauseabunda. Ninguno dijo nada, solo se quedaron viendo al gato con los ojos abiertos de par en par.

¿Que? Solo era una idea-Cheng se encogió de hombros restándole importancia a su "Bromita".

Creo que el calor comienza a afectarle-susurro Mono al oído de Grulla, el asintió convencido por las palabras de su amigo.

No es el único-terceo Mantis- subiendo de un salto al sombrero del ave. Sus dos amigos arquearon la ceja, el insecto bajo de un salto y señalo con su tenacita al panda que, por cierto, parecía estar muriendo por el calor. Con su mano intentaba imitar un abanico, tenía la lengua fuera y sudaba peor que un cerdo. El panda balbuceaba cosas que nadie podía entender. El sofocante calor de la tarde sumado al grueso pelaje del oso, logro que Po se desmayara, golpe de calor, pobre Po.

No-exclamo Mono al ver que su amigo había caído inconsciente.

Ahora tendremos que cargarlo-se quejo Grulla. Tigresa aparto a sus compañeros y con su ayuda logro subir al panda a sus hombros y con mucho esfuerzo logro dejarlo sobre la cama del camarote.

Tigresa había dado media vuelta, estaba a punto de irse cuando sintió una presión en su muñeca. Era Po.

Por favor...-murmuro el panda sin abrir los ojos-no nos dejes... NO vayas ahí

Tigresa arqueo la ceja, confundida ante la suplica del panda, tal vez era un mal sueño, nada más. La felina intento soltarse del agarre del panda pero no lograba zafarse, este la sostenía con más fuerza cuando ella intentaba alejarse. Ella bufo por la nariz, molesta intentando resistir el impulso de clavarle las garras para despertarlo.

Po. Aquí estoy, prometo que no me iré-su voz era un suave y reconfortante susurro al oído del panda. Aun dormido el rostro de Po reflejaba su miedo y preocupación, algo alteraba al guerrero dragón pero era imposible saber que era.

Tigresa se quedo unos minutos susurrando dulces palabras al panda dormido hasta que el dejo de balbucear entre sueños , parecía que la paz regresaba a él con cada dulce murmullo que ella producía, poco a poco el panda fue relajando su agarre. Se alejo unos pasos y miro de reojo al oso bicolor, se veía tan tierno y vulnerable, pero a la vez parecía atormentado por algo.

Tigresa sacudió la cabeza junto con las ideas que comenzaban a surgir en ella. Debía concentrarse en su problema actual. Salió del camarote.

Tigresa, tardaste mucho- reprendió la reptil.

Tuve un...inconveniente con Po-respondió ella con naturalidad.

¿Volvió a caer sobre ti?-se burlo Mono. Mantis y Grulla rieron por la broma. Tigresa gruño por lo bajo, al contrario de lo que haría generalmente esta vez decidió calmarse, los dejo burlarse por el momento, después tendrían su merecido.

Eso no importa, tenemos que salir de aquí y Po no nos ayudara-dijo la felina con mucha seriedad.

La maestra Tigresa tiene razón-apoyo el gato persa-debemos buscar la manera de salir de aquí.

¿Alguna idea?-pregunto Tigresa dirigiéndose a sus compañeros. Los otros furiosos la miraron con cara de "¿En serio? ¡Tu eres la de las ideas!"

Si usted pudiera empujarnos desde el agua, y el maestro Grulla nos jalara por el aire podríamos llegar a alguna parte-todos se volvieron hacia el felino de ojos azules con cara de sorpresa.

Cheng se encogió de hombros y agrego:

-solo era una idea.

Podría funcionar-Tigresa tenía su mano sobre la barbilla reflexionando sobre el plan de Cheng. En realidad no era una idea tan mala, y si así era, también era la única opción que tenían.

¡¿Estas loca?!-exclamo Grulla.

¿Acaso tienes una idea mejor?-Tigresa parecía furiosa, pero como no estarlo. Estaban perdidos en medio del océano con poca, o nada de comida. Todos se encontraban en una situación desesperada y tenían pocas opciones , si querían llegar a algún lado el único plan que tenían era el de Cheng.

Cheng ¿Tiene cuerda, o algo que le sirva a Grulla para jalar el barco?-pregunto Tigresa, era obvio que se tomaba todo eso muy en serio.

Si-el gato saco una larga y gruesa soga de donde solo él sabe.

Tigresa, Cheng y mono lograron sujetar la cuerda a la proa del barco. Grulla se elevo un poco y con sus patas sujeto un pedazo de madera que estaba unido a la cuerda y comenzó a volar en dirección del norte, según le había indicado el gato. Se notaba que hacia un gran esfuerzo por la expresión de su rostro. Casi de inmediato Tigresa salto al agua. Los otros furiosos dieron un respingo al oír el golpe del agua. Tigresa movía los brazos para impulsarse hasta la popa. Nadaba de forma que sus cuatro patas le ayudaban a impulsarse. Con sus garras y un gran esfuerzo de sus trabajadas piernas Tigresa comenzó a empujar.

Ambos maestros hacían grandes esfuerzos por mover la embarcación.

Murmuraba entre sueños. Sus palabras casi no se entendían por sus constantes balbuceos sobre galletas de chispas y sopa de

fideos agri-dulce. Su cuerpo ya estaba fresco como una lechuga, así que había dejado de jadear como un perro sediento. De pronto comenzó a gritar y a moverse de manera exagerada sobre la cama. Sus manos negras parecían querer atrapar algo muy lejano.

Ven aquí-murmuraba Po dormido- ¡No escaparas!

Giro sobre sí mismo hasta quedar boca abajo. Roncaba un poco y no dejaba de mover las manos.

Por favor... ¡Ven! Prometo que no será una mordida muy grande-sus sueños sobre comida era demasiado obvios. En uno de sus ocasionales giros sobre la cama Po termino masticando una sabana de seda mientras decía algo sobre evitar que los rábanos gobernaran el mundo con kung fu.

En medio de aquella "paz" el panda sintió un movimiento. Un lento movimiento hacia adelante, casi como un arrullo, sentía que estaba sobre un barco en medio del mar...

Po despertó de golpe, aun con la sabana en la boca.

¿Que sucedió?-se pregunto Po para sí mismo, claro que como estaba masticando una deliciosa cobija sonó mas o menos así "¿Qheue ghuzediio?". El guerrero dragón pareció no darse cuenta de lo que tenía en el interior de su boca ya que cuando se levanto salió corriendo del camarote. Tropezó tan estrepitosamente como solo el sabia hacerlo, con aquella tela blanca que sostenía con los dientes. Con cara de fastidio escupió la sabana y subió a la cubierta.

¡Po!-exclamaron Víbora y Mono cuando vieron al panda llegar junto a ellos.

¿Que paso? ¿Como es que nos estamos moviendo? ¿No había desaparecido el mástil?-pregunto Po ladeando la cabeza confundido.

Grulla y Tigresa nos están empujando-víbora señalo con su cola al ave que arrastraba la barca por el aire, mientras tigresa empujaba desde abajo. Po se sorprendió, miraba a la felina lleno de admiración por la increíble forma en que parecía rescatarlos.

¿De... De quien fue la brillante idea?-pregunto el panda sin aparatar la isa de la maestra del estilo del tigre. El gato persa alzo su garra, Po asintió. El panda estaba un poco confundido por lo que sucedió. Sentía que la cabeza le daba vueltas por todo lo que se había perdido.

¿Que es eso?-los ojos del felino se abrieron sorprendidos.

¡Mas rápido!-grito Cheng señalando en la misma dirección que el panda.

Por fin-murmuro aliviado. Después de todo no habían tenido tan mala suerte.

Bueno, ya termino el capítulo 2 de esta historia. Si les pareció aburrido o diferente, no se preocupen prometo que a partir del siguiente comenzara la acción de verdad :D . Tal vez el problema del mástil no fue el mejor ni nada de todos, pero tenía la mente en blanco cuando lo escribí, no se me ocurría nada XD. Cualquier sugerencia, duda, reclamo, comentario, receta o chiste que quieran dejar es bienvenido.

Adiós :D