Los vestidos de las 4 hermanas están en mi perfil de facebook, solo buscad por Elsa de Arendelle(A Frozen Heart Don't Feel), allí tengo las fotos.
Días después, Anna salió de su cuarto en busca de Elsa, pero vio como ella la miraba, bajaba la cabeza y entraba en su habitación cerrando la puerta. Triste, fue a buscar a su segunda hermana mayor, Elisabeth, pero pasó lo mismo, al igual que su tercera hermana mayor, Lilyan. No lo entendía. ¿Por qué se alejaban de ella?
Un día especialmente nevado, Anna miró por la ventana y, contenta, fue a llamar a Elsa. Tocó cinco veces a la puerta.
-¿Elsa? Hazme un muñeco de nieve.
Venga, vamos a jugar.
Ahora ya no te puedo ver,
no sé muy bien qué ha podido pasar.
Éramos inseparables, y ahora ya no,
no lo logro comprender.
Hazme un muñeco de nieve,
o lo que sea me da igual.
-Déjame, Anna.
-Vale, adiós.
Ese mismo día, mirando por la ventana, Elsa apoyó las manos en la ventana, que poco a poco se cubría de hielo. Al darse cuenta, apartó las manos asustada, lo que causó que el hielo avanzase más. Por la noche, su padre fue a verla, y le contó lo que había pasado con sus poderes, así que el rey le dio unos guantes.
-Los guantes te ayudarán, ¿ves? No has de...
-Sentir, no han de saber.
Lo mismo pasó con sus otras dos hijas, Elisabeth y Lilyan, pero en el caso de ella, cada cosa que tocaba se prendía fuego.
5 AÑOS DESPUÉS
Una Anna de 10 años fue a la habitación de Elsa y tocó a la puerta.
-Hazme un muñeco de nieve.
O ven en bici a montar
que necesito compañía ya
porque a los retratos ya les he empezado a hablar
-Ánimo, Juana- dijo señalando un cuadro.
Me siento un poco sola, y me aburro ya
mirando las horas pasar
Apoyando las piernas en el reloj de pared, siguió con los ojos el movimiento del péndulo mientras hacía ruiditos con la boca.
Mientras, en la habitación de una Elisabeth de 12 años, se veía a ella cerca de la pared, que estaba medio congelada, y a sus padres, que habían ido a verla. Asustada, les enseñó lo que pasaba.
-Tengo miedo. Cada vez es más fuerte.
-Será peor si te pones nerviosa. Tranquilízate.
Intentó cogerla de las manos, pero ella se apartó.
-¡No! No me toques, por favor. No quiero herirte.
Fue lo mismo con su hermana Elsa, pero con Lilyan, ella había quemado parte de su habitación y tuvieron que repararla.
5 AÑOS DESPUÉS
Una Anna de 15 años se deslizaba por delante de la puerta de su hermana mayor, paró unos segundos dudando si debía llamarla, pero siguió andando. Siguió su camino hasta llegar donde estaban sus padres, y les dio un abrazo.
-Hasta dentro de dos semanas.
Después, al principio de la escalera, se veía a los reyes delante de sus tres hijas, Elsa, Elisabeth y Lilyan. Se inclinaron un poco y Lilyan miró a sus padres con preocupación.
-¿Tenéis que iros?
-No os va a pasar nada.
Durante el viaje, que hicieron por barco, estalló una tormenta y el navío naufragó. Tras comunicar la triste noticia, se hizo un funeral, en el cual sólo estuvo la princesa Anna, ninguna de sus tres hermanas fue. Después del funeral, se veía a la princesa andando triste en dirección al cuarto de su hermana Elsa. Tocó tres veces a la puerta, sin ánimo y con tristeza.
-¿Elsa? Sé que estás ahí dentro.
Todos preguntan donde estáis las tres.
Dicen que intente tener valor,
y ya no puedo más, déjame entrar.
Ya no nos queda nadie, sólo nuestras hermanas, tú y yo,
¿y ahora que va a pasar?
Se apoyó de espaldas a la puerta y se deslizó sentándose en el suelo.
-Hazme un muñeco de nieve.
Del otro lado de la puerta, se veía a Elsa de igual manera, apoyada de espaldas a la puerta y sentada en el suelo. Cerró los ojos intentando aguantar la tristeza, pero no pudo, y abrazando sus piernas, se puso a llorar. La habitación se veía completamente congelada, y copos de nieve caían lentamente. Sus otras dos hermanas todavía no sabían, y seguramente sería muy duro el tener que comunicarles la muerte de sus padres, así que prefirió que se lo dijesen un sirviente, porque si se lo decía ella, sus poderes, el de las tres, se descontrolarían y habría una catástrofe. La reacción a la noticia sería la misma que la de Elsa: poderes fuera de control.
Tres años después de la muerte de los reyes de Arendelle, el pueblo empezaba a colocar los decorativos, ya que la princesa Elsa había cumplido la mayoría de edad y era el día de su coronación. Por primera vez en años, las puertas del castillo se abrían y podían entrar. Mientras tanto, la princesa Elisabeth estaba despierta y vestida con un vestido similar al que llevaba su hermana Elsa, de color aguamarina, solo que este era de color azul un poco oscuro. Su pelo, de color rubio, estaba recogido en una trenza, y en sus manos llevaba puestos unos guantes azules, al igual que la futura reina. Su hermana Lilyan llevaba un vestido como el de Anna pero con mangas y de tonos naranjas. Sus manos estaban cubiertas por unos guantes de color naranja oscuro, y su pelo negro, heredado de su madre, recogido en un moño complicado. En esos instantes, un sirviente iba a la habitación de Anna y llamó a la puerta.
-Princesa Anna, princesa Anna.
-Mmmm, ¿sí?
-Siento despertaros, alteza.
-No, no, no, no, que va. Llevo horas despierta.
Sentada en la cama, se apoyó en su rodilla y estuvo a punto de quedarse dormida, de no ser porque volvieron a llamar a su puerta.
-Eh, ¿quién es?
-Sigo siendo yo, alteza. Las puertas están a punto de abrirse, es hora de prepararse.
-Sí, claro. ¿Prepararse para qué?
-La coronación de vuestra hermana, alteza.
-La coronación... de mi hermana.
Medio dormida, miró el vestido que había delante de su cama, y abrió los ojos al entender lo que dijo.
-¡Hoy es el día de la coronación!
Totalmente vestida, y dándose los últimos retoques a su peinado, salió de su cuarto corriendo.
-¡Hoy es la coronación!
Al toparse con una de las sirvientas, agarró uno de sus brazos y le hizo dar dos vueltas, haciendo que estuviese a punto de caérsele un plato que llevaba. Llegó al salón de baile, y observó como abrían las ventanas.
-¡Ah! La luz está entrando en el salón
por fin se ilumina cada rincón,
y ahora sacan la vajilla real.
Por estos salones deambulé,
sola vagué una y otra vez,
hoy por fin las puertas se abrirán.
Y vendrán de todas partes,
qué raro se me va a hacer,
hay tantas cosas que quiero emprender!
Hoy por primera vez en años!
habrá luz y música
Por primera vez en años!
Bailaré hasta no poder más.
No se si es emoción o gases,
pero hay algo en mi interior,
Pues por primera vez en años!
Me late el corazón!
Vestido de gala llevaré,
con pose estudiada esperaré,
sofisticada y tierna a la vez.
Y de repente allí estará,
un joven galán se acercará,
y de los nervios me pondré a comer.
Y luego reiremos juntos,
charlaremos sin parar,
como nunca pude imaginar!
Por primera vez en años!
Habrá magia y diversión
Por primera vez en años!
Me prestará alguien su atención!
Ya sé que es una locura
pensar en el amor!
Mas por primera vez en años!
Me late el corazón!
Elsa, Elisabeth y Lilyan: No dejes que, sepan de ti,
que no entren, siempre me dijo a mí.
No has de sentir,
no has de esconder!
Un paso en falso y se echará a perder.
Elsa, Elisabeth y Lilyan: pero pronto pasará
Anna: pronto pasará!
Elsa, Elisabeth y Lilyan: qué duro es esperar
Anna: qué duro es esperar
Elsa: ¡Qué abran en el portón de par en par!
Anna: En par!
Anna: Por primera vez en años,
Elsa, Elisabeth y Lilyan: No dejes que sepan de ti.
Anna: Tendré lo que siempre soñé!
Elsa, Elisabeth y Lilyan: Que no entren, siempre me dijo a mí.
Anna: Esta ocasión es la mejor!
Elsa, Elisabeth y Lilyan: No has de...
Anna: Para encontrar mi amor!
Elsa, Elisabeth y Lilyan: No has de sentir, no han de saber!
Anna: Mañana todo habrá acabado, solo tengo el día de hoy!
Salió del castillo y se fue de camino al puerto.
Pues por primera vez en años!
Por primera vez en años!
Me late el corazón!
Al acabar de cantar, un caballo se cruzó en su camino haciendo que chocase, tropezase y cayese en una barca. Por suerte, el caballo puso la pata antes de que el bote cayese al agua. Enfadada, se quitó el alga que tenía en la cabeza y miró hacia arriba.
-¡Eh!
-Oh, lo siento. ¿Te has hecho daño?
Observó al chico que estaba montado en el caballo, que inmediatamente bajó para ayudarla.
-¿Qué tal? Sí, quiero decir, no, es decir, estoy bien.
-Ah.
Se acercó a ella y le tendió la mano para sacarla del bote. Ella, con una sonrisa, aceptó su ayuda y le cogió la mano. Después de haberla sacado, se presentó con una reverencia.
-Yo soy Hans, de las Islas del Sur.
-Princesa Anna de Arendelle.
-¿Princesa? Majestad.
Se agachó en forma de reverencia, pero Anna le interrumpió.
-No, no, no, no, no, no. Yo no soy esa princesa. De haber golpeado a mi hermana Elsa, se hubiese puesto... grrrr. Pero, tranquilo, solo soy yo.
-¿Sólo tú?
Tan ensimismada estaba, que por poco no oye las campanadas. Por suerte, al escucharlas, rápidamente salió del trance.
-¡Ah, las campanas, la coronación! Ya me tengo que ir, adiós.
Saludó una última vez al príncipe y se fue a la capilla. En ella, se veía a Anna, y al otro lado de donde estaba a Elisabeth y Lilyan. En medio de la capilla, Elsa se inclinó un poco para que el sacerdote le pusiese la corona. Después, el sacerdote cogió un cojín, en el cual había los dos objetos que tenía que coger para ser de una vez por todas reina. Iba a cogerlos con los guantes, pero el sacerdote la interrumpió susurrando.
-Majestad, los guantes.
La joven Elsa dio una mirada breve a sus dos hermanas que tenía a la izquierda, y después a los objetos. Con manos temblorosas, se quitó los guantes y cogió los objetos. Se dio la vuelta mientras el sacerdote recitaba. Su poder empezó a fluir lentamente, y cuando estuvo a punto de ser evidente, devolvió los objetos al cojín, se puso los guantes rápidamente y se dio la vuelta.
-Reina Elsa de Arendelle.
Todos aplaudían, y Elsa mostraba una pequeña sonrisa nerviosa. Sólo ella, Elisabeth y Lilyan sabían lo que había pasado. Cuando llegó la noche, todos acabaron de bailar justamente cuando un criado anunció la entrada de la reina y las 3 princesas.
-La reina Elsa de Arendelle.
Elsa caminó hasta estar de pie delante de todos. Después, anunciaron la llegada de las princesas, empezando por la mayor, de 20 años, que se puso a la izquierda de la reina.
-La princesa Elisabeth de Arendelle.
Después la mediana, de 19 años, que se puso a la derecha de su hermana.
-La princesa Lilyan de Arendelle.
Y por último, la pequeña, de 18 años, que se puso a la izquierda de Lilyan y a la derecha de Elsa..
-La princesa Anna de Arendelle.
Tras acabar de ser anunciadas, la gente aplaudió. Mientras Elsa miraba hacia delante, Elisabeth y Lilyan miraban cada cosa que había y Anna dudaba en hablar o no hablar. Al final, su hermana mayor fue la primera en romper el hielo.
-Hola.
-Oh, ¿es... es a mí?
Elsa asintió.
-Ah, hola.
-Así que... así es como se ve una fiesta.
-Sí, hay mucha gente.
En ese momento intervino Elisabeth.
-Oíd, ¿qué es eso que huele tan bien?
Las cuatro olieron el aire y al decir la respuesta a la vez, se rieron.
-Mmmm, chocolate.
Anna estaba a punto de decirle algo a Elsa, pero la interrumpieron.
-Su majestad, el duque de Weseltown.
-¡Weselton! Es Weselton, majestad. Como su socio comercial más cercano, tendré el honor de bailar con usted en su primer baile como reina.
Haciendo una demostración de como ''bailaba'', hizo una reverencia y el pelo falso se despegó un poco. Las cuatro princesas rieron fuertemente, pero aguantándose. Tras recuperarse, Elsa habló.
-Gracias, pero yo no bailo.
-Mmmm.
-Pero mi hermana Anna sí.
Anna rió un poco, pensando que se burlaba de ella, pero al ver que lo decía con seriedad se quejó.
-Espera, ¿qué?
El duque le agarró del brazo y la arrastró a la pista de baile. Anna intentó resistirse pidiéndole ayuda a su hermana con la mano, pero solo pudo disculparse con una sonrisa.
-Lo siento.
Elisabeth y Lilyan se acercaron a Elsa.
-Qué cruel, ¿no crees, Lilyan?
-Sí, tal vez deberíamos enseñarle a no hacer eso.
Las miró con una ceja levantada.
-Oh, vamos, no estaréis enfadadas, ¿no?
Ellas la miraron con una cara de diversión.
-Claro que no, ha sido muy gracioso.
-Bueno, ahí viene.
Anna se acercó a ellas arreglándose uno de los tirantes de su vestido. Elsa la miró.
-Vaya manera de bailar.
-Sí. Y no te lo pierdas, lleva tacones.
-¿Todo bien?
-Sí. Todo es tan bonito. Me gustaría que fuese así siempre.
-Yo también.
Algo en los ojos de Elsa cambió, haciendo que su mirada pasase de feliz a seriedad.
-Pero no puede ser.
Anna se sorprendió, pero intentó convencer a su hermana.
-¿Por qué no? Sólo...
Iba a cogerla del brazo, pero ella se dio la vuelta y se apartó.
-No puedo, y ya está.
Se agarró las manos, intentando calmarse. Anna, triste, se fue después de decir que volvería más tarde. Sus otras dos hermanas se acercaron a Elsa, mientras una le ponía una mano en el hombro y la otra le hablaba.
-¿Estás bien?
-No, no estoy bien. ¿No podría irme a mi habitación y ya?
-No puedes, Elsa. Eres la reina, tienes que estar aquí hasta que la fiesta acabe.
-¿Y Anna, donde está?
-Se ha ido al jardín.
Mientras, con Anna, se había resbalado y Hans había aparecido salvándola de pegarse contra el suelo. Después de bailar, recorrer el jardín y todo lo demás, se fueron al balcón a hablar.
-¡Venga, de un bocado!
-¡Está bien!
Tras comerse el sándwich de un bocado, Anna le preguntó cuantos hermanos tenía.
-12 hermanos mayores. Tres de ellos fingieron que era invisible, por dos años. Eso es lo que hacen los hermanos.
-Y las hermanas. Elsa, Elisabeth, Lilyan y yo estábamos muy unidas de pequeñas. Pero un día, me apartaron, y nunca supe porqué.
Hans le agarró de la mano.
-Yo nunca te haría eso.
Anna lo miró.
-Oye, Hans, ¿puedo decir una locura?
-Adoro las locuras.
+Mil portazos en la cara la vida me dio
y de pronto contigo choqué
-Yo pensaba lo mismo, porque:
Yo siempre busqué un lugar donde ser feliz
donde siempre sea una fiesta, y tú estés junto a mí
+Y por fin
-Y por fin te encontré a ti
+Y yo a ti
–Por primera vez, hoy siento que se abrió
la puerta hacia el amor
la puerta hacia el amor
la puerta hacia el amor
+Se abrió
-Se abrió
+Se abrió
-Se abrió
–La puerta hacia el amor
(N/A: – significa que cantan los dos, + significa que canta Anna y – significa que canta Hans)
Sentados en el tejado, miraban a las estrellas.
-¿Te has dado cuenta?
+¿Qué?
-Nos gustan los mismos...
+Sándwiches
-Eso justo iba a decir
+Somos los dos igual
–Somos tal para cual
chispas, otra vez
siempre estamos sincronizados, a tiempo y harmonizados
-Tú
+Y yo
–Juntos hasta el fin
+Di adiós
-Di adiós
–A tu vida anterior
es nuestra oportunidad de abrir
la puerta hacia el amor
la puerta hacia el amor
todo será mejor
+Mejor
-Mejor
+Mejor
-Mejor
–La puerta hacia el amor
Hans miró a Anna.
-¿Puedo decir una locura?
-Hmmm.
-¿Te casarías conmigo?
-¡Ah!¿Puedo decir una locura aún mayor?¡Sí!
Después, Anna, junto con Hans, fue a buscar a Elsa para que le diese su bendición.
-Elsa... digo, reina Elsa. Déjame presentarte a Hans, de las Islas del Sur.
-Es un placer, majestad.
-Nos gustaría tu... tu bendición para... para nuestra boda.
-¿Boda?
-¡Sí!
-No entiendo.
-Bueno, todavía no hemos ultimado los detalles para la boda, pero serviremos sopa, guisado...
-Anna, Anna. No va a haber ninguna boda, y nadie se va a casar con nadie.
-¿Qué?
-¿Puedo hablar contigo, Anna? A solas.
-No. Lo que quieras decirme, nos lo puedes decir a los dos.
-Bien. No te puedes enamorar tan pronto.
-Sí, si es amor de verdad.
Lilyan vio que la cosa empezaba a ponerse tensa, así que intervino.
-¿Anna, tú que sabes del amor de verdad?
-Pues más que tu. Tu sólo sabes dar de lado a las personas, al igual que Elisabeth y Elsa.
Lilyan dio un paso hacia atrás, dolida por sus palabras. Elisabeth se acercó a ella, poniendo una mano en su hombro, y se dirigió a Anna.
-No deberías decir eso si no sabes los motivos.
-No me hace falta saberlo.
Elsa se interpuso entre ambas.
-Queréis mi bendición, pero mi respuesta es no. Ahora, si no es molestia, me retiro.
-Disculpe majestad, si me lo permite...
-No, no te lo permito, y te pediré que te vayas.
Al pasar por el lado de un guardia, le dio órdenes.
-La fiesta se ha acabado, que cierren las puertas.
Anna, al oír eso, no pudo evitar sentirse impotente.
-¿Qué?
Se lanzó a agarrar la mano de Elsa, pero solo consiguió sacarle el guante izquierdo. Elsa se asustó e intentó recuperarlo.
-¡Devuélveme el guante!
-Elsa, vamos, por favor, espera. No quiero vivir así.
-Entonces vete.
Cubriendo con su brazo su mano izquierda, se dio la vuelta y empezó a caminar hacia la puerta.
-Dime por favor qué te he hecho.
Elisabeth intentó evitar que Anna siguiese presionando a Elsa.
-Ya basta, Anna.
-No, Elisabeth. ¿Por qué, Elsa?¿Por qué me diste de lado, como ellas?¿Por qué diste de lado al mundo, Elsa? ¿A qué le tienes tanto miedo?
-¡Ha dicho basta!
Elsa se dio la vuelta, creando una barrera de picos. Asustada, miraba a las personas que había ahí, dándose cuenta que ahora sabían de su poder.
-Elsa...
Tanteando el pomo de la puerta, la abrió y salió corriendo de allí. Elisabeth y Lilyan la siguieron.
-¡Elsa!
Elisabeth aprovechó que todos estaban en el salón de baile, para quitarse el guante y congelar parte del pasillo para dificultar la persecución en caso de que las siguiesen. Mientras, la reina llegó a la entrada del castillo, que estaba atestada de gente. Abriéndose paso, intentó salir, pero se topaba con gente. Llegó un momento en que se topó con una mujer que llevaba a un bebé en brazos.
-Majestad, ¿os encontráis bien?
Empezó a caminar hacia atrás, buscando una salida. Al chocar contra el borde de la fuente, inconscientemente apoyó las manos en esta, haciendo que se cubriese de hielo. La gente miraba sorprendida la fuente, mientras en la entrada aparecían Lilyan y Elisabeth.
-Elsa, espera.
-No os acerquéis, no quiero haceros daño.
Casi después de acabar la frase, un rayo de hielo salió de sus manos y golpeó a sus hermanas, haciendo que cayesen al suelo, y parte de la entrada y las escaleras se cubrieron de escarcha. La gente, ya asustada, empezaba a apartarse de la reina, pensando que era un monstruo. Ella, al ver que todos se apartaban, salió corriendo. Elisabeth ayudó a Lilyan a levantarse, pero al ver que salía corriendo no pudo evitar llamarla. Tras comprobar que Lilyan estaba bien, siguió a su hermana.
-¡Elsa!
Ella ya había llegado hasta la orilla, sin manera de escapar. El hielo empezó a cubrir el suelo, pero no se dio cuenta. Al oír como su hermana la llamaba, miró hacia atrás. Se acercaba. No quería hacerle daño. Tenía que huir, lejos, donde no haría daño a nadie. Se dio la vuelta, y entonces vio como parte de la superficie del agua se había congelado. Sin pararse a comprobar que era lo suficientemente fuerte como para andar sobre ella, salió corriendo en dirección a la otra orilla.
-¡Espera!
Intentó seguirla, pero tropezó y cayó de rodillas al suelo. Miró como al otro lado, Elsa seguía corriendo. Pero el hielo empezaba a extenderse y cubría todo el fiordo, haciendo que la temperatura bajase y comenzase a nevar. Preocupada, volvió al castillo. En el patio exterior, todos estaban extrañados de que nevase. Se dirigió a donde estaba Lilyan, y junto a ella estaba Anna con su ''prometido'', y a unos metros de distancia, el duque de Weselton con sus dos guardaespaldas.
