Hola!

De regreso con esta historia, sin más preámbulos vamos al capítulo ¡!

Las letras en cursiva son los diálogos de nuestros personajes

Texto normal, es la narración.

Personajes secundarios son de mi creación

Personajes protagonista única y enteramente de la creación y propiedad de Akira Toriyama.

-°°°TIEMPO REAL°°°-

La tenue luz de la Luna de Octubre se asoma con gran posicionamiento sobre su ventana, aún era de noche y hacia fresco, la muchacha de finas facciones y elegante postura se encontraba peinándose con un macizo cepillo de marfil, no hacía mucho ruido por precaución a que su acompañante despertase; llevaba puesto un pantalón de vestir color camello, botas de piso de similar color, y la perceptible camisa del trabajo blanca con logotipos de la empresa y sus patrocinadores.

Le gustaba ser así, simple, no quería usar alguna ropa que le incomodara en su oficio, solo se limitaba al uniforme del trabajo que consistía en cinco camisas de diferente color (una para cada día) las cuales podía combinar con pantalón o falda según ella quisiera pero que sin duda, aquellos logotipos y el simple hecho de portarla la hacía igual a los demás trabajadores.

Se apresuró y se echó una mirada para comprobar su aspecto, el reflejo de una linda "señora" de facciones finas y porte elegante la hizo sentir satisfecha, el espejo se encontraba en una base que adornaba la fina decoración de su habitación, era muy grande sin duda, pero para ella era el lugar más hostil en el que haya estado.

Echó una última mirada a su esposo el cual , se encontraba dormido en la amplia cama, no tenía intenciones de levantarse a llevar a su esposa para nada, más bien, se encontraba profundamente dormitando, como si la indicación y el apuro de su esposa fuera un simple susurro.

La chica tomo de su buró sus cosas más imprescindibles para el trabajo: su celular, audífonos y el teléfono de la empresa, de paso, apago la tenue luz de la lámpara de su cabecera. De nuevo miró a su esposo y éste ni se inmutó. Ella tenía que llegar a trabajar.

A pesar de ser la esposa del príncipe Vegeta su vida no era para nada fácil comparada a la de Ana (segunda esposa de su suegro) y la de su prima política Noremy puesto que ésta últimas tenían todo a su disposición por ser prácticamente dueñas del mundo.

Para Bulma , todo era diferente ya que, tenía que tomar el transporte destinado a empleados que se conectaban de sector en sector, el suyo era el farmacéutico y se encontraba en las afueras del pueblo de Saint James debido a los contaminantes químicos que se desechaban en las laderas de los litorales del pueblo. Por lo que, solo tomaba el tren subterráneo que recorría grandes distancias en poco tiempo para que más o menos se hiciera media hora en llegar a su laboratorio y por ende se tenía que levantar mucho antes que su esposo, dejándole su ropa preparada y las instrucciones a las mucamas del desayuno destinado a su marido. Cualquiera podría decir que era la esposa ejemplar, pero para su marido nada era suficiente.

Llegó caminando a la estéril estación, la caminata de todos los días de su gran palacete a la estación principal del subway la tranquilizaba un poco, ella no tenía problema en tomar toda esa ruta y no los majestuosos autos y limosinas que poseía su "familia" así que, el transporte y era por sobre todo uno de sus gustos al no estar cerca de Ana o de su esposo, dichos hechos la hacían completamente feliz. Por eso agradecía que el laboratorio estuviese tan lejos de su casa.

Arribó al tren y en su interior, solo había pocas personas que poco a poco irían abandonando el vagón según sus sectores de trabajo, al mirarla solo asintieron la cabeza en gesto de respeto. Si eso, respeto es lo que ella profesaba en su andar. Según las reglas de su familia dispuestas por la "emperatriz Ana" no debía de relacionarse con los empleados de las distintas áreas, no corresponder saludos, no estar participe de sus eventos internos, no preocuparse por ellos, estar al margen de sus condiciones laborales, nada de nada. Solo únicamente estar al pendiente de que ellos trabajen sin reproche alguno y que le sean fieles a la organización de Granger.

…..

Un joven de piel morena, alto, de complexión atlética y con un carácter noble y realista en cuyo pecho resaltaba su gafete con el nombre de "Alan, asistente de compras, área farmacéutica" se encontraba ya desde temprano en sus labores así como muchos de sus compañeros debido a que si adelantaban el trabajo podrían salir temprano, y éste no podía perder la oportunidad de llegar temprano a sus clases después del trabajo.

Perspectiva Alan.

Todos nos encontramos dispersos como cada día en nuestros respectivos lugares de trabajo, ensimismados queriendo llegar a la meta de ventas. Cuando escuchamos el repiqueteo de una botas cuyos pasos subían las escaleras que daban al corredor principal de nuestros cubículos. Nuestras oficinas eran pequeñas pero de aquí se procesaba gran cantidad de ventas de fármacos y éramos líderes en todas las áreas del emporio Granger , en nuestras instalaciones conocidas como "el caracol" (porque estábamos ubicados en lo último del pueblo de Saint James y nuestras oficinas estaban dispuestas a manera de caracol conforme los pisos) no laborábamos más de 20 personas a diferencia del área de Genética y Bioquímica cuyas instalaciones eran de primer nivel incomparables con otras y al frente estaba el Ing. Maloy.

Esos pasos resonaban por los escalones dejando ver en su cúspide a una mujer tremendamente hermosa, de cabellos azules amarrados en una coleta, rasgos finos y una personalidad segura y determinante lo único que la traía a ser mortal era que iba vestida igual que cualquiera de nosotros. Caminaba con determinación y fijaba su mirada en cada uno de mis compañeros asintiendo con su cabeza a cada "buenos días química" que le dábamos, cuando me toco mi turno de saludarla, solo esbozo una sonrisa de lado, como cómplice, de algún u otro modo sabíamos que ella no podía tener ninguna relación con nosotros, solo estábamos a su merced , pero ella nunca abusaba, cada uno cumplía con su trabajo sin reparar en armar chismes y cotilleos típicos de las empresas, cuando ella pedía algún documento tenía que estar en ahí al instante según nuestras posibilidades pero ella nunca se desesperaba o tenía los arranques de la señora Ana , nosotros solo le hablábamos para lo necesario y ella igual, no la aturdíamos y el trato era recíproco, todas estas cualidades y sumando su gran inteligencia y temple para los negocios farmacéuticos hacían que todos le profesáramos un indiscutible respeto.

Pero si de algo era la verdad, era que yo la conocí antes, lejos y no tan lejos…

FLASHBACK ALAN

Yo provengo de una región llamada zimbawe cuya profesión era la caza, recolección y agricultura, las pocas parcelas que nos daban frutos poco a poco se fueron secando, ya que los desperdicios de un famoso laboratorio eran los responsables de que nuestra fuente principal de comercio "valium" una planta muy cotizada en el mercado casi se fuera en picada debido a la contaminación de los frutos.

Me he despedido de mi madre, soy por suerte, hijo único, me voy a subir a un tren de carga con rumbo al sur, sé que allá tendré nuevas oportunidades… espero encontrar un trabajo y con esto ayudar a mi madre y amigos.

…..

Ya llevo casi un mes subido en el tren, el viaje es larguísimo porque estamos de punta a punta y el camino al sur es pesado, hostil y enfermizo. Mis reservas de comida se me han acabado junto con la de cientos que nos encontramos de indocumentados en los vagones fríos, por el día los calores son infernales que ni siquiera nuestra ropa de manga larga puede calmar, la sed esta en marabunta y todos tenemos esa cara de angustia, dolor, hambre y desesperación.

Muchos con los que empecé este viaje ya han perecido, o muchos de ellos se han ido quedando en el viaje, la otra vez escuche como una madre soltó a su bebé a no amarrarse bien a los vagones de arriba y por sacrificio ella también se aventó a las vías… es sin duda, una escena de horror .

Las noche son muy frías al extremo de que no nos podemos mover ni para generar energía entre nosotros, soplaba un viento atroz que nos curtía la piel hasta a mí, que soy de piel morena me llegaron a hacer pequeñas cortaditas en mis mejillas que sangraban lastimosamente.

No quise ver más esas escenas de horror ya que tenía frente a mi a una familia cuyo padre lloraba para repartir un pedazo de pan duro entre sus tres pequeños hijos , camine por encima del vagón (a estas alturas ya me era más fácil conservar el equilibrio) y de repente caí en una perforación del techo del vagón.

Caí con un estrepitoso ruido y dos personas se sobresaltaron creyendo que era un ladrón más que les venía a robar sus pocas pertenencias o a desalojar con arma de su vagón que obtuvieron con suerte ya que vi que éste transportaba plomo y mercurio cuyos olores podrían ser tóxicos, pero ellos se adelantaron a cualquiera de nosotros y lo encontraron vació solo con camas de paja. Se trata de un chico alto de piel morena tostada, grandes ojos que me miraban asesinos, llevaba toda la pinta de un carroñero, tenía sujeto un pañuelo en su cabeza , vestía ligero, como si no tuviera frio , en cambio su acompañante (que después me enteré que era su madre) estaba acurrucada en un rincón y tiritaba , no sé si de frio o de miedo, pasaba su vista de mi a su hijo, temiendo que cualquiera de los dos nos abalanzáramos sobre el otro, él joven me iba a dar de cuchillazos, cuando un extraño quejido muy sonoro llamo nuestra atención.

Vi como un bulto que estaba encima de la paja temblaba de forma constante, la luna dejo ver que se trataba de una mujer, de escasos 15 o 16 años, tenía un característico pelo azul muy largo que ahora se le pegaba a la cara debido al sudor, sus ropajes era una falda larga con vivos colores a pesar de la suciedad, una blusa que le ajustaba a los hombros y todo su aspecto me hizo recordar a los gitanos.

-Hey!- exclame- no vengo a hacerles nada, me he caído del techo inestable de arriba, soy..soy..solo un chico que quiere ir al sur, mi nombre es Alan… -vi que la expresión de la señora se calmó, pero el joven me seguía mirando enojado y desafiante, rápido busque la excusa perfecta para que ese tipo no me atravesara con ese cuchillo que enfilaba en sus manos firmes- mmmm ella se ve muy mal ¿no? se ve que se esta revolcando de la fiebre, yo pienso es una infección , pero esto se trata rápido –de repente rebusque en mis harapientos bolsillos y encontré ese tesoro tan preciado, lo que me salvó la vida no solo a mí sino a ella. Se trataba de un pedazo de valium , un fruto de características porosas y verdosas que parecía un hongo flexible con tierra pero cuyas propiedades eran vitales para cada ser vivo, hasta servía para curar avenamientos y de antídoto hasta para las más crueles picaduras de animales ponzoñosos. Así que le avente el fruto a la señora y levanté mis manos en señal de que no tenía nada más, la señora recogió el Valium y de inmediato lo reconoció , me echo una mirada como diciéndome –¿estás seguro?- asi que yo de inmediato asentí.

La verdad era que mi madre me había puesto ese pequeño regalo tan valioso como la vida, cualquiera lo podía usar si estaba en situaciones de muerte. Era tan preciado para todos los que estuviéramos a bordo que siempre lo mantuve a mi como mi misma piel.

De inmediato la señora le dijo al joven en tono autoritario "Santiago, baja ya ese cuchillo y dame un poco de nuestra reserva de agua, esto a lo mejor alivia a la muchacha… ¿Qué no oyes? Deja ya eso y dame lo que te pido". –Su hijo bajo el arma pero nunca su mirada de mí, yo seguí de pie estupefacto viendo como el apelado Santiago le pasaba un poco de su mísera agua, pensé que la muchacha estaba con ellos hasta que lo escuche decir en voz firme y despreciativa -"Mamá ya le dije que no se deje fiar por esa gitana…está enferma, no aguanto nada y es mejor que la abandone sino la puede contagiar a usted, a parte le va a dar nuestra poca agua para prepararle ese menjurje de ese chico extraño ….ya déjela por la paz"…-

La señora le lanzó una mirada fiera a su hijo y solo dijo -"No podemos dejarla, mírala como esta…tan sola…y trae una gran perforación en el cuello, ¿viste esa enorme cicatriz? Como si alguien le hubiera chupado la sangre…es solo una muchacha, ándale Santiago no quiero que te conviertas en un mal cristiano"- Santiago se voltio a cerrar una ventila del pequeño vagón, solo la luz de la luna le iluminaba la cara tostada y sucia, de repente se acordó de mí y me miro fulminante.

-Santiago-

Hey tu! Ni creas que te voy a dejar aquí dentro con mi "Milagitos" , la gitana esa y yo…búscate un lugar para quedarte , si quieres te ayudo a subir de nuevo al techo del tren pero ya muévete de ahí y quítate lo pasmadote.

-Yo-

Ah...este… -apenas pudiendo articular palabra debido a que ya me había congelado por completo- no se vale amigo, -rápido me defendí- yo te di ese preciado Valium para tu gitana y pues me debes algo, lo menos que puedes hacer es dejarme aquí en este rincón, ni te darás cuenta que existo así unos con otros ¿no?

-Santiago-

No, ni te creas, muchacho loco….sal!

-Yo-

Pero la mamá a la que el joven se refirió como Milagros salto en mi defensa.

-Milagros-

Es lo justo Santiago, deja al joven que se quede, pienso que este remedio le va a hacer bien a la chica. Además no se ve que tenga mala pinta, estarás de todas formas pendiente verdad hijo, así que déjalo, déjalo que se quede, total esta igual de amolado que nosotros…

-Yo-

Gracias señora, Santiago… -y diciendo esto me acomode en el rincón del vagón y me hice de una cama de paja, la cual me reconforto un poco el frio pero me sirvió de un descanso supremo…-

Al otro día, los rayos del penetrante sol que se asomaban por el hoyo que deje de mi caída anterior me pegaron en la cara con mucha potencia, me desperté de malas por eso, yo quería seguir durmiendo, me iba a acomodar de nuevo cuando vislumbre a una joven que estaba sentada, su semblante no era de lo mejor, tenía una cara pálida y los labios bien secos, cabello revuelto pero ya no temblaba y alucinaba como anoche, seguro el Valium le había hecho buen efecto, me miraba desconcertada con el ceño fruncido.

La señora Milagros le hablo para despertarla de su gran retardo, le dijo que había pasado más o menos tres días en ese estado de no despertar , había tenido fiebre y alucinaba manoteando de que no le fueran a sacar más sangre (esa era la explicación del porqué de su cicatriz). La chica la miró con gran enfado y la retó, le dijo que ella no necesitaba de sus atenciones más (a lo mejor no le hizo gracia el comentario de sus alucinaciones y pesadillas) y que de ahora se podía cuidar sola. Sin embargo, le agradeció fervientemente sus cuidados y le dijo que ya no se preocupara, que ella ahora ya se podía hacer cargo.

Milagritos la miro preocupada pero ya no insistió debido a los reclamos de su joven hijo y el clásico "te lo dije, los gitanos solo quieren sacar dinero o en este caso atenciones de los demás, su pueblo no es de fiar"… a lo que este comentario hizo que la chica se levantara con sumo esfuerzo y abandonara el vagón.

Santiago estaba muy enojado y lo que hizo ya me lo esperaba, e lanzo una advertencia de que me largara y sin más seguí a la joven. Yo le dije mi nombre y ella parecía como si me ignorara, solo acepto mi ayuda para volver arriba de los vagones, yo no sabía que hacer: si volver con mis demás conocidos del tren o seguirla, mire hacia atrás y ahí estaban mis compañeros que me hacían señas para que me fuera con ellos a compartir manzanas que de seguro habían recogido de los árboles que acabamos de pasar de un valle. Mire hacia ambos lados y mi instinto me dijo que la siguiera.

Ella a duras penas se incorporaba y caminaba alejada de todos sobre los vagones sucumbidos por el movimiento, el tren casi nunca paraba y su velocidad siempre era constante. De repente ella sintió mi presencia y se voltio a mirarme fijamente:

-Joven-

Y tú que quieres ¡! –me dijo desafiante-

-Yo-

Solo…solo quiero asegurarme que estés bien, estuviste muy enferma sabes, te escuche quejarte mucho y tu semblante aun no es bueno.

-Joven-

Y eso, ¿a ti que te importa? Déjame sola, no necesito a nadie para cuidarme, vete te llaman esos pordioseros.

-Yo-

Pero, no seas mala sé cómo curarte, sé que tratamiento debes de seguir después de consumir Valium –dije con expresión de ruego, no sé porque pero me interese en esa muchacha desaliñada y eufórica, el viento nos pegaba en el cuerpo, a mí me halaba mi ropaje y a ella su rizado cabello sin dejarla en paz-

-Joven

¿Qué? …tu que sabes del Valium…-me dijo algo expectante y por primera vez curiosa de mi-

-Yo-

Eh.. lo cultivo…y lo vendía… pero ya no más por eso viajo el sur…se ha secado …no hay más –estas palabras las dije sin querer expresando mi tristeza, mire hacia otro punto del amplio paisaje que nos ofrecía el camino del tren, ahora nos encontrábamos cerca de una cadena montañosa , la cual según mis amigos de viaje, cercaba las inmediaciones de la gran capital la cual sería nuestro destino, por lo que, solo nos faltaban por mucho, dos semanas más de viaje.-

Al ver mi expresión creo, ella puso más tención en mí… hizo una mueca de desacuerdo pero a la vez de entendimiento y me dijo:

-Joven-

Está bien, mi nombre es…Bulma, y si, como lo ves soy una gitana proveniente de una comarca muy lejos de aquí, jajaja –vi su sonrisa irónica, aquella que la caracterizaría con el paso de los años- yo creo que ni siquiera aparece en algún mapa…. Entonces… ¿tú me diste el Valium?

-Yo-

Oh si, si, creo te hizo bastante bien –me coarte a decirle con una sincera sonrisa que al parecer le dio confianza. Ella solo se limitó a devolvérmela con un ligero movimiento ladeado en la comisura de sus secos labios.-

Yo era menor que ella, dos años menos, ya que ella me había dicho que tenía 16 recién cumplidos. Nuestra plática se dio cuando ella accedió a que de vez en cuando la acompañase, a veces la veía en la mañana y otras en las tardes, le llevaba comida y ella me daba de su poca agua que recolectaba a cambio de sus pequeñas moneditas que adornaban sus desgastados atuendos. Yo sabía que así eran los gitanos, personas de trueques y engaños, pero ésta muchacha me parecía por alguna extraña razón que huía de cualquier estereotipo que la clasificara de gitana; nos gustaba esperar el atardecer y contarnos algunas cosas de nuestros pueblos. Ella encontró un vagón de los de hasta en frente que trasladaba maíz y, también de vez en cuando nos topábamos con Santiago y doña Milagros que salían de su atesorado vagón solo para que les diera el fresco viento.

Un día note las miradas significativas llenas de odio de parte de Santiago hacia Bulma, ella por supuesto que las percibía pero con gran desplante y altanería, las despreciaba fijando su mirada en el horizonte. Me causaba gracia ver eso, hasta doña Milagros le advertía a su hijo que no la viera así. Mas sin en cambio a pesar de que había basto paisaje que mirar, pareciera que Santiago no tenía mejor cosa que hacer que mirar a aquella enigmática mujer cuya cabellera ondeaba al viento sin cesar.

-FIN FLASHBACK-

(N/A: Seguimos con la perspectiva en primera persona de Alan).

Un fuerte ruido de la chicharra que señalaba el tiempo para el desayuno me saco de mis pensamientos. ¿Cómo ahora podía jugar así el destino? … aquella fiera, sucia, desprolija y fuerte gitana que me había encontrado en aquel tren al sur ahora se había convertido en una respetada y afamada científica.

No podía creer en esta suerte, tanto para ella como para mí, porque ahora tengo esta estabilidad en mi trabajo. Sin duda esa noche le salve la vida…. No me lo agradeció, para nada sino no sería ella… Y de alguna forma ella también salvó la mía, me dio trabajo y me arropó, y siento por todas las cosas que ella es mi amiga y sé que cuento con ella. A veces siento pena por ella, Bulma y yo solo sabemos su objetivo en esta corporación y me compadezco, ya que a pesar de comerse al mundo de esta forma, esta tremendamente sola.

No espero que alguna vez me lo agradezca, solo sé que aún no ha terminado su viaje en este tren al sur…

+++++++++++++++++++Fin del Segundo Capítulo ++++++++++++++++++

Espero es haya gustado esta continuación!

Se reveló un poco los orígenes de nuestra querida Bulma pero continuaré desarrollando más la trama.

Gracias por leer!