Hoy es mi primer día en 4to B y no es tan buena experiencia aunque tampoco mala. Al entrar al aula, la numero 7, me sentía muy mal, ser la oveja negra no está bueno. Yo más bien me llamaría la oveja rosada ya que al verme unas cuantas chicas me gritaron "¿Qué te paso en el cabello?" ¿Te cayo un balde de pintura?" encima fue a propósito, lo sé, porque lo hicieron para que todos escuchen. Si no les gusta problema suyo, no necesito saber lo que piensan. Dios la gente es tan idiota cuando quiere, a ellas les falta cerebro y no digo nada. Sé que es raro pero me gusta cómo me queda.
Al principio me quería matar al estar lejos de Hinata pero luego me presento a unos amigos para que no me sienta tan sola y la verdad son muy buenos. Mi compañero de banco se llama Kiba y con lo poco que lo conocí puedo decir que es una persona agradable. Su cabello es de un color castaño pero oscuro y sus ojos de un mismo tono. Es muy bueno conmigo, tanto como sus dos amigos, Shino y Shikamaru. Creo que si no fuera por ellos tres querría haber salido de este lugar al paso de una hora. Mis compañeros son muy… tontos. Tampoco es que yo sea la persona más inteligente del mundo pero hay comentarios que es mejor callarlos y especialmente en una clase como esta, Salud y adolescencia, a la cual la llaman Sado. Mi profesora no será mucho mayor que yo, su nombre es Anko Mitarashi. Recién esta recibida y se nota ya que de las dos horas diarias con ella tardo como una en callar a todos. Ella está haciendo suplencia a nuestro profesor, Kakashi. Él tiene cáncer y por eso no puede venir a enseñarnos ahora, Anko nos contó lo que ocurría con él y no pude evitar ponerme mal ya que relacione el tema con mi madre, no es que quise hacerlo, solo fue inconscientemente. Creo que ella se dio cuenta ya que no duro mucho el tema, o solo fue coincidencia.
-¿Y cómo se supone que se si la otra persona tiene Sida?
-Le pedís la libreta sanitaria ¡yo siempre la llevo!
Y ahí hablaron las dos personas que ya no tolero en el curso. Al ver mi cara de disgusto Kiba se rio y yo con el.
La primera en hablar fue Ino Yamanaka, y si tengo que describirla usaría solo dos palabras, cerda egocéntrica. Ella fue la que me dijo que me tire un balde de pintura ¡Encima me llamo frentona! Se cree que porque es rubia puede hacer lo que quiere y no, no es así. No tarde mucho en darme cuenta que el único motivo por el cual me gastaba eran los chicos, cada vez que hablaba con ellos me gritaba algo y eso es ya que Shikamaru es su ex novio, pobre.
El segundo es Rock Lee, lo se ya que me lo grito al verme a mí y a Hinata. Es muy extraño a primera impresión pero algo que destaco de el es que nunca tiene vergüenza de nada, me gustaría ser más así. Su cabello es un negro bien oscuro y tiene unas cejas muy… importantes. Esta obsesionado con mi amiga, aunque de una manera muy rara ya que siempre la molesta con sus gustos ¿Por qué la gente vive gritando lo que hacen los demás?
Sentí como alguien me tomaba el brazo y me tiraba para atrás, era Kiba.
-Sera mejor que empieces a guardar –susurro- será un caos cuando toque el timbre
Asenti silenciosamente y me puse a juntar mis cosas, mi cuaderno y un libro que ya Hinata me había contado que leeríamos. Al terminar de hacerlo toco justo el timbre y me levante de mi asiento para salir.
-Que tengan buena semana –dijo Anko- Los vere el lunes
La salude y luego me fui del aula. Comencé a caminar y podía sentir como me empujaban queriendo pasar. ¿Qué le pasaba a todo el mundo hoy?
Suspire resignada. Todavía tenía que esperar a Hinata, ella salía a las 12.30 ya que el director les iría a hablar. Salude a algunos de mis compañeros que vi pasar y luego camine hasta el baño, debía estar desastrosa con este calor. Deje mi mochila en el piso y me quede viéndome en uno de los espejos que había. Me acomode el pelo, un poco ya que no puedo hacer milagros, pero el mayor tiempo lo gaste en mi uniforme. Era una simple pollera azul con camisa y sueter de ese mismo color. Me gustaba pero se me veía tan mal puesto. Me di por vencida en mi intento de bajarme más la pollera. Tome mi bolso y justo cuando iba a salir escuche un quejido. Eso me sorprendió, cerré la puerta así podía escuchar mejor y lo oí otra vez. Camine hasta donde estaban los baños y pude ver en una puerta al costado la mochila de una de mis compañeras, también nueva.
-Tayuya –llame- ¿Estas bien?
Luego de hablar el llanto se silenció. Me quede mirando la puerta y cuando no pensé que saldría, se abrió y me quedo mirando. Note que nos parecemos, incluso nos preguntaron si éramos parientes por nuestro color de pelo, pero al mirarla a los ojos no reflejaban nada más que tristeza.
-Siento que te preocuparas –dijo avanzando hasta su mochila
-¿Qué paso? –Pregunte
-Eres nueva también, no sé cómo no estas como yo –indico- odio las gastadas, los insultos y mucho más que me falten el respeto
-¿Quién te falto el respeto? –cuestione de buena manera
-No de nuestro curso, es juigo, juiagu
-¿Jugo?
-Si ¡Ese idiota me levanto la pollera ahora a la salida! –grito y luego sonrió- Igual ya le di su merecido
Seguía sentada en un banco a la salida del instituto, me estaba aburriendo ya que la charla del curso A se había atrasado bastante. Se suponía que hoy almorzaríamos con Tsunade. Era muy buena pero siempre peleábamos por algo. Uno de los tratos de mi padre era que ella pudiera controlarme. Tsunade es la tía de Hotaru, mi prima. La conozco desde que soy chica pero hace mucho no la veo. Note como empezaron a salir algunos alumnos del instituto, y entre ellos apareció Hinata con una rara sonrisa.
-¿Cómo fue tu día?
-Raro –conteste y antes de que pregunte añadí- luego te cuento, hay que ir a lo de Tsunade o me cortara la cabeza
Me reí pero no obtuve una respuesta así de ella
-Sakura lo siento no puedo ir…
-¿Por qué?
-Vendrá Naruto, me acompañara al médico…
-¿Era hoy? Soy la peor, me olvide
-No sabias, ve tranquila y saluda a la vieja loca por mi –sonrió-
Sin dejarme decir nada más se fue corriendo y me saludo con la mano.
No podía culparla, era entendible lo que sucedía. Hinata había estado internada a los 13 años por Bulimia. En el colegio que iba anterior la molestaban y gastaban solo por no ser un palo vestido como otras de sus compañeras. Mi amiga es muy sensible, demasiado, y eso la ponía mal, comía y le agarraba culpa, vomitaba y no comía. Por esto la internaron, fue un momento muy duro para toda su familia ya que ni su hermana o alguno de sus padres se dieron cuenta de lo que en realidad le ocurría. Desde ese día muchas cosas cambiaron para bien y otras tanto para mal, pero lo mejor que ella me contaba fue conocer a Naruto Uzumaki. En unas de sus tantas idas al psicólogo lo vio y comenzaron a hablar. Él iba para afrontar la muerte de su hermana por culpa de la anorexia y desde ese día le hizo una promesa, que jamás la dejaría sola.
El camino se me hizo corto comparado como era de niña, claro que nunca caminaba ni nada que fuera ejercicio. Ahora hacia atletismo y era toda un desafío para alguien tan sedentario como yo. Nunca fui amantes de los deportes pero era algo que tenía que hacer, además era el deporte favorito de mi mamá.
Llegue a la cómoda y extravagante casa de Tsunade. Toque el timbre y espere a que me abrieran, no fue sorpresa ver a Shizune era como su secretaria.
-¡Sakura! Pasa, pasa, me contaron que hoy vendrías pero ¿Y Hinata? –pregunto
-Fue al médico –conteste mientras dejaba mi mochila en un mueble a la entrada.
Algo que siempre me había gustado y pocas veces admitía era el gusto de Tsunade, era tan elegante pero a la vez modesta y un poco informal. La casa era justa para ella y para mí. Me gire sobre mi misma y luego me dirigí hacia el escritorio de mi tía pero Shizune me detuvo
-Está hablando con un empleado, ya sabes la mudanza –indico la castaña
Me había olvidado, ella se mudaría por la muerte de su marido.
-Puedes esperarla en la sala –invito- solo si quieres
Le sonreí tiernamente y luego me encamine nuevamente a la sala. Mi intención era relajarme en el sillón pero no pude ya que unos portarretratos llamaron mi atención. Camine hasta la cómoda en donde estaban y los mire detenidamente a cada uno. Eran de la familia, estaban mis abuelos en algunas, en otro solo Tsunade y Dan me puso mal ver esa foto, pero las que más me llego era una de mi madre que estaba atrás de todo. En la foto estábamos abrazadas, no había duda que yo era su hija. Ambas teníamos el cabello suelto y oscuro y los ojos verdes… Era en el cumpleaños número 40 de mi padre, había sido sorpresa, me acuerdo de todo lo que hicimos juntas, llamar invitados, ver salones a escondidas, cocinar, fueron lindos momentos… La extraño tanto, daría lo que sea por otro abrazo de su parte, una caricia, un consejo, una mínima demostración de afecto, incluso una sonrisa, verla feliz era lo que más me alegraba.
-Puedes empezar ahora –escuche su voz como un eco en mis odios- Asi tendras la tarde libre
Deje el portarretrato pero delante de todo para seguir viéndolo cuando vuelva. Me moví hasta el pasillo donde la escuche pero me quede en seco al verla acompañada por el.
-¡Sakura! –Se acercó hasta mí y me beso en la mejilla mientras me miraba fijamente- Te ves muy tu
Sonreí ante la aclaración por mi nuevo y sorpresivo cambio en el cabello. Nos abrazamos pero no fue la gran cosa, a ninguna de las dos nos gustaban las demostraciones físicas, no sé por qué soy así sinceramente… capaz me volví más fría.
-Ya está la comida señora –indico una voz a lo lejos- ¿Cuántos serán?
-Sasuke –se giró a velo- ¿Comiste?
-No de hecho, pero no se preocupe por mi en serio….
-¡A callar! Seremos tres –dijo antes de desaparecer por las escaleras
Podía sentir sus ojos negros como el día de la fiesta luego de que Neji me había avivado la memoria ¿Cómo podía ser tan tonta de no reconocerlo?
(Recuerdo)
Me quede mirando a Neji como si me hubiera hablado en japones o incluso en italiano. No entraba en mi cabeza a lo que se refería pero si algo había aprendido con lo que me contaba Hinata, el no mentía y menos en las manos del alcohol. Coloque rápidamente mi vista en Sasuke y note nerviosismo, sonrió tontamente y ahí todo se aclaro.
-¿Eres tu? -pregunte cruzando los brazos
-A ti también me sorprende verte -dijo- estas distinta
-Espero que eso sea bueno, si me vuelves a decir algo como antes te volare la cara -grite-
Me miro con los ojos abiertos haciéndose el inocente. ¡Quiero matarlo!
-No lo haré -contesto paciente
-No lo se pero espero -indique- no soy la misma tonta de 10 años
Termine de decir esto y me gire buscando a mi amiga. ¡Dios! ¿Entre todas las personas que podría haber conocido hoy tenia que encontrarme con Sasuke Uchiha? No, no me pondré mal. El no me arruinara mi salida otra vez...
(Fin del recuerdo)
-¿Qué piensas? –pregunto
-¿Importa? –Cuestione molesta- ¿O vas a decirme algo hiriente?
-Oh vamos Sakura, ¿No puedes dejar eso atrás?
-Eras malo conmigo, no lo olvidare
-Pero cambie –indico mientras se acercaba a mí- la vida te da golpes y te enseña a ver las cosas de otra manera, pensé que a ti te pasaba
-Me pasa, no pienses que no –dije sin dejar de mostrarme distante
-¿Entonces? - me quede callada y pregunto- ¿No podemos dejarlo atrás?
-Está bien –dije al fin vencida, intentaría creerle- ¿Amigos?
-Por ahora
Al escucharlo abrí más los ojos y solté una tonta risita, lo cual provoco que se enoje
-No te ilusiones Sasuke, no eres mi tipo – dije indiferente
-Tu tampoco pero… - se acercó más a mí – con el tiempo las personas cambian, mírate no eres esa niña caprichosa a simple vista
-Y tú no pareces ese tonto feo y egocéntrico –ataque
-Ves –me dijo riendo- todos cambiamos y ahora admites que no parezco pero sé que te mueres por mí
-¡Ay por favor! –Grite- ¿Yo loca por vos?
-Por supuesto, tu estarás loca por mí, solo date tiempo
Me acerque más a él y deje mi mano en su pecho. Lo mire fijamente con mis ojos verdes. El hizo una sonrisa, tenía que admitir que era lindo verlo así. ¡Concéntrate Sakura!
-Yo no soy como las otras Sasuke –dije seductoramente mientras le acariciaba la mejilla. Me acerque mas a el y cuando note que el también lo hacia me tire para atrás- No, no –negué- ¿El gran Sasuke ya cae en mis encantos? Te creía mas inteligente
-¿Con que quieres jugar? –pregunto divertido
-Claro, te apuesto lo que quieras que te enamoraras de mi antes que venga el invierno
-Puff –rió- tu estarás loca antes que termine el verano
-Si estas tan seguro, ¿Qué tienes que perder? –pregunte mientras extendía mi mano.
El me la tomo y no pude evitar reírme.
Puedo ser igual a todas pero no lo voy a hacer.
Ya tengo otro propósito para este año, conquistar a Sasuke y no enamorarme de el.
Gracias a los que leen, comenten así sigo con la historia. Un beso!
