Era sábado y Jean decidió dar una vuelta por el pueblo para conocerlo un poco mejor. Mientras caminaba se encontró con un grupo de chicas, una de ellas era su compañera de clase, Vicky. Jean no la conocía muy bien, pero las veces que había hablado con ella podía deducir que era una persona superficial y egocéntrica, asi que decidió que lo mejor para ahorrarse problemas era pasar de ella y seguir andando. Jean llegó a una parte del pueblo un tanto extraña, no se esperaba que allí, en Claybur, hubiera un gran laberinto, era tan grande como 10 campos de fútbol, se quedó allí obserbando el laberinto durante un buen rato. Era extraño, pensaba. Pero algo, mejor dicho, alguien la sacó de sus pensamientos. Era ese chico otra vez, a Jean no le caía muy bien, pensaba que se había tirado a casi todo el pueblo.

-¿Qué estas haciendo aquí? - empezó diciendo el

-Eso no te importa - contestó rápidamente ella

-Vale, creo que no hemos empezado con buen pie, me llamo James -dijo el

-Yo soy Jean - dijo ella

-Ahora.. ¿Qué estas haciendo aquí? -volvió a preguntar James

-Solo estaba echando un vistazo, no creía que este pueblo tuviera un laberinto enorme - digo Jean

-¿Es que no lo sabes? -pregunto James con curiosidad- Esto es la prueba

-Vaya, yo me esperaba otra cosa cuando lo dijo

-¿A qué creías que se refería? -preguntó James con curiosidad

-Pues no se, a un concurso de matemáticas quizás -dijo ella

-Jajajajajajajaja, pues estabas muy equivocada, ¿y te vas a presentar?

-Pues la verdad es que no -dijo Jean

-Yo si lo pienso hacer -dijo James

-Pero..¿Sabes que solo se pueden apuntar las personas que sacan buenas notas?

-Yo saco muy buenas notas -dijo el un poco mosqueado

-Ah, lo siento. Se hace tarde, tengo que irme. Adiós- dijo ella mientras se marchaba

Cuando Jean llegó a su casa, ya se había hecho de noche, asi que cenó y se fue a dormir. Al día siguiente, Jean decidió quedarse en casa, quería investigar sobre Claybur en internet. Cuando cogió el portatil y buscó Claybur un Google, el pueblo no estaba, no salía en ninguna parte, era como si nunca hubiera existido. Es muy raro, pensó ella. Tambien estuvo buscando lo de la gran prueba y nada, como si no existiera. Esto le pareció demasiado raro, un pueblo del que nunca había oído, que no sale en ninguna parte, una prueba con un gran laberinto. Las cosas no encajaban y tampoco le hacía mucha gracia el tener que estar preguntando a la gente del pueblo. Mientras estaba investigando, su madre llamó a la puerta.

-Cielo, es hora de cenar

-¿Ya? ¿Tan pronto? -preguntó ella

-Cariño son las 10 -aclaró su madre

-Vale mamá ahora bajo

Su madre cerró la puerta y minutos después salió Jean. La cena como siempre sin hablar de nada, todos en silencio. Cuando Jean terminó se subió a su habitación. Intentaba dormir, pero no podía, todo era demasiado extraño, se decía.