DESPUÉS DEL PRIMER CAPITULO, LA PRIMERA INTERVENCIÓN DE LA AUTORA:
Hola chicos! Sólo intervengo un momento para explicar 3 pequeños puntos.
Numero Uno. El titulo de la historia lleva una R al final que significa "REMAKE" Es decir, esta historia yo ya la había publicado con el mismo nombre hace 7 años, fue la primera de varias, y ahora la publico de nuevo, pulida y con pequeños cambios. Mis antiguos lectores notarán la diferencia.
2. consta de sólo 6 capítulos (14 en la versión original con la diferencia de que cada capitulo eran 2 pág. de word ¬¬ notece cuan novata era) que ya están "reescritos" y que se publicaran en corto tiempo. Chequen: decir que era una novata no significa que ya soy una experta, simplemente dejé de ser novata. Así que las criticas son bien recibidas :)
Y 3. ¡Se agradecen reviews! Los comentarios siempre alimentan el ánimo del escritor ;)
Ahora sí... disfruten :)
Los quiere la linda
Usagui Kou :)
CAPITULO II
LA AMISTAD DE REY
Ya habían pasado casi dos semanas desde que Seiya, Yaten y Taiki regresaron a su planeta. Esa mañana de domingo las chicas y Luna habían quedado para verse en el templo Hikawa, donde planeaban realizar un picnic con toda la intención de levantarle el ánimo a Serena, quien había estado extrañamente taciturna desde la partida de los chicos. El problema era que…
-Serena no vino… -dijo Mina cabizbaja.
-Creí que ustedes se encargarían de convencerla –dijo Lita
-Fue inútil –dijeron Mina y Luna apenadas.
-¿Le dijeron que cocinaría?
Ambas asintieron.
-¿Qué traería su helado favorito? –preguntó Amy
Asintieron otra vez.
-Le dijimos que los videojuegos con Andrew serían gratis todo el día –dijo Mina.
-Así que de verdad está deprimida… -dedujo Lita
Mina y Luna asintieron otra vez.
-Supongo que es normal –dijo Mina- Yo aun no me acostumbro a ver sus pupitres vacios…
-Seiya y Serena se habían hecho muy cercanos… -dijo Amy- Debimos esperar que le afectara su partida.
-Así que los intrusos volvieron a su planeta…
-¡Haruka, Michiru! –Exclamaron sorprendidas al ver a las dos acercarse del brazo.
-Eso era lo mejor –dijo Michiru- Ya éramos demasiadas sailors para un solo planeta.
-Eran nuestros amigos –dijo Mina a la defensiva
-Nos ayudaron a pelear, creí que después de eso ya no tendrían nada en su contra –dijo Amy.
-Tranquilas –sonrió Michiru- No lo tenemos. Ese tal Seiya incluso me simpatizaba.
-¡Michiru! –la retó Haruka
-Aun así me siento más tranquila si somos las únicas aquí –siguió Michiru recargándose en el hombro de Haruka.
-¿Y Bombón? ¿Por qué no está con ustedes? –preguntó Haruka
-En casa –dijo Mina cabizbaja.
-No pudimos convencerla de salir –dijeron Luna y Mina nuevamente apenadas.
-Parece que a ella le ha afectado más la partida de los chicos –dijo Lita.
-Así que de verdad sentía algo por ese chiquillo… –dijo Michiru.
-¡No digas tonterías Michiru! –Dijo Haruka con vos más grave de lo normal
-¿Celosa Haruka? –preguntó Michiru con fingida curiosidad.
-No seas tonta Michiru –Dijo Haruka– Bombón tiene a Darien, el mismo que será nuestro príncipe, y yo… sólo te quiero a ti.
-¿Por qué? –Preguntó Rey interrumpiendo la escena incomoda que presenciaban las chicas.
-Rey –Dijo Mina en un susurro bastante audible para todos– Esas cosas no se preguntan
-Si Rey –Dijo Amy también tratando de ser disimulada– no le puedes preguntar por qué la quiere, sus razones tendrá.
-No me refiero a eso –Contesto Rey al momento que miraba a Haruka fijamente–¿Porqué Serena no puede querer a nadie más?
-¡Rey! -Dijeron todas sorprendida
-¿Porqué se sorprenden? –Dijo Rey tratando de no perder la calma– Serena tiene 16 años, es normal que se fije en otras personas.
-¿Por qué estás diciendo esto Rey? –Preguntó Michiru- ¿Serena se fijó en alguien más?
Mina se rió.
-Vamos chicas, eso es ridículo –dijo tratando de apaciguar la situación que se había tornado tensa.
-Lo que Rey trata de decir es que no deberíamos ser tan extremistas –dijo Amy- Además Serena ha estado con Darien por amor desde el principio, incluso antes de saber quiénes eran en sus vidas pasadas.
-Así que no deberíamos hablar de nuestro destino como una carga –Dijo Lita- Es algo que se irá dando naturalmente y sin obligar a nadie.
-Eso espero… -suspiró Rey.
-Rey…
-Tengo algo que hacer –dijo poniéndose de pie- Pueden quedarse, yo volveré más tarde.
Y sin voltear atrás salió del templo.
Las demás no lo sabían, no tenían ni idea de lo que estaba sucediendo y ella que si la tenía ¿Qué podía hacer? La noche que partieron caminaron casi una hora en silencio y Serena ni siquiera sintió la confianza de derramar algunas de las tantas lágrimas que seguramente derramó aquella noche. No la culpaba, Rey era parte de ese mundo donde todo ya está escrito y no resta más que seguir el camino, lo que Serena necesitaba era a alguien que fuera neutral, que no tuviese nada que ver con vidas pasadas y destinos escritos, y que además fuera su amiga… su mejor amiga. Rey sabía qué hacer.
La mañana del lunes Serena abrió los ojos antes de que sonara el despertador. Luna miró sorprendida como, con decisión, la joven iba despojándose de la pijama y colocándose el uniforme.
-Serena… ¿estás bien? –preguntó Luna casi con miedo.
Serena la miró y le sonrió.
-Uno no puede estar triste toda la vida Luna.
-Serena…
-Perdón por preocuparte. Ya todo está bien.
Luna sabía que no era así, pero se dijo a si misma que verla intentarlo con ánimo debía ser una buena señal.
-¡Buenos días mamá!
-¡Buenos días hija! –Le sonrió mamá Ikuko- Me alegra verte de buen humor.
-Me llevo el almuerzo, ¡nos vemos! –salió camino a la escuela.
Llego al aula saludando animadamente a todos y platicando de esto y aquello ante las miradas preocupadas de Amy, Mina y Lita. Era tan evidente para ellas que no había brillo en los ojos de Serena…
-Lo está intentando –dijo Lita.
-Y nosotras debemos ayudarla –dijo Mina. Amy asintió
A la hora de la salida, cerca del portón de la escuela Mina tuvo una idea:
-Chicas ¿saben que escuché? Han traído el nuevo videojuego de Sailor V a Crown. ¿Por qué no vamos a probarlo Serena? Al parecer me han hecho más fuerte y bella y podemos comer algo de helado.
Serena rió con las demás.
-Me gustaría –dijo- pero chicas, tenemos muchos deberes. Soy tan torpe que me llevará todo el día. ¿Por qué no lo dejamos para otra ocasión?
-Está bien… -asintió Mina desanimada.
-¿Rechazando videojuegos y helado por deberes? –dijo una voz familiar a espaldas de Serena- ¿Quién eres y que has hecho con mi amiga Serena?
-¡Molly!
Las dos muchachas se abrazaron contentas de verse nuevamente.
-Bien chicas –Dijo Rey que se encontraba a lado de Molly– Creo que Serena tiene mucho de que platicar con Molly, ¿Que les parece si me invitan a mi ese helado?
-Supongo que sí podemos… -dijo Mina resignada
-¡Nos vemos Serena –y las Sailors se marcharon.
Molly y y Serena caminaron sonrientes hacia el parque numero 10. Molly le contaba como era su vida ahora en la nueva ciudad, como el trabajo de su madre había mejorado mucho y ella había empezado a hacer amigos.
-Ya no lloro todos los días –le dijo con una ancha sornisa- creo que a Kelvin no le hubiese gustado verme triste.
Serena le respondió la sonrisa. La muerte de Kelvin había sido dolorosa para ambas y sin embargo ahí estaba Molly con una sonrisa sincera y animosa como siempre.
-Eres tú quien me preocupa Serena –le dijo al momento que se sentaban en una banca- ha sucedido algo ¿no es cierto? Hino San está muy preocupada por ti.
-¿Rey? –preguntó sorprendida.
-¿Sabes? Cuando comenzaste a salir con las chicas hubo un tiempo que me sentí muy celosa de ellas, pero sobre todo de Hino San. Las demás te quieren mucho también, pero es Hino San quien ha sido capaz de conocerte como yo, la única que podría llegar a saber todo de mi mejor amiga y eso me hacía raviar –Molly rió.
-Pero Molly, siempre serás una de mis mejores amigas.
-Lo sé –sonrió- Y ahora estoy bien, con eso. Incluso Hino San me agrada.
-Querer a Rey es fácil, aunque tiene ese carácter difícil y se la pasa contradiciéndome…
-Fue ella quien me llamó Serena.
La joven bajó la mirada entristecida. Recordó como Rey había pedido caminar con ella a casa, había dicho que necesitaba contarle algo y sin embargo se limitó a acompañarla en silencio, sin hacer pregunta alguna.
-Parece que muchas cosas han pasado aquí desde que me marché –dijo Molly con una sonrisa- Tokio siempre en el ojo del huracán. Algo vi en las noticias… nunca llamé, pero Serena, siempre recé por ti y las chicas.
-Molly…
-Y aunque Tokio sigue en pie… está vez perdiste algo ¿no es cierto?
-Soy una persona egoísta Molly…
-Eres muchas cosas Serena, pero egoísta no es precisamente una de ellas –le sonrió- ¿Quieres contarme?
Y así… tan fluido como el agua Serena comenzó a contarle todo a Molly. Como aquellos tres muchachos habían entrado en su salón, lo desagradable que le resultaba Seiya al principio y como, sin darse cuenta, eso fue cambiando por todo lo contrario…
-Ni siquiera puedo decirte cuando comencé a quererlo… era tan fácil estar con él, tan sencillo… -las lágrimas comenzaron a rodar- Cuando se marchó quise gritarle que se quedará, que él había prometido nunca dejarme… ¡Y Darien estaba a mi lado! Soy una persona horrible Molly…
-Serena…
Molly le sonrió y sacando un pañuelo de su bolsillo se lo entregó.
-Yo me casaré algún día con Darien, tendremos una hija y seremos felices… el destino está escrito para nosotros y sin embargo… no puedo dejar de llorar…
-No estoy de acuerdo contigo Serena –Dijo Molly con seriedad. Serena la miró sorprendida- Nadie tiene su destino ya escrito, nosotros lo escribimos día a día. Cada decisión cambia nuestro rumbo y los rumbos son infinitos.
-No lo entiendes Molly… conmigo es distinto.
Molly negó con la cabeza…
-La prueba está en que las cosas han cambiado amiga. Tal vez ayer tenías un destino escrito, pero hoy todo ha cambiado… porque Serena, estás enamorada de alguien más… y el amor siempre lo cambia todo.
Molly volvió esa misma noche a su casa. Serena la despidió en la estación y volvió a casa pensativa. Al llegar, se encontró con Rey recargada en el cancel del jardín.
-Rey…
-Volviste –le sonrió- Y como lo supuse, a pie. Serena tonta ¿sabes qué horas son?
-Ya no soy una niña Rey –contestó por costumbre regalándole una media sonrisa a su amiga.
-Eso lo sé –dijo Rey acercándose a ella- Descansa o mañana te quedaras dormida como siempre.
Rey se despidió con una seña y emprendió camino. Serena la observó un momento y después corrió hacia ella y la abrazó por la espalda.
-¡Serena!
Y ahí, escondiendo el rostro en la espalda de su amiga comenzó a llorar. Rey bajó sus brazos y sujetó los de Serena, que la rodeaban por la cintura.
-No sé que voy a hacer Rey…
- Serena…
-Lo extraño, lo extraño mucho…
Permanecieron ahí hasta que Serena derramó la última lagrima…
