Capítulo 1. ...Paz
Esa tarde, el cielo se encontraba lleno de nubes que amenazaban con lluvia mientras el frío aire recorría todos los lugares que encontraba a su paso y producía el silbido de las ramas de los pinos al jugar con ellos. De repente, se escuchó el estruendo de un trueno, que rompió la tranquilidad rinante, era decisivo, había comenzado a llover, primero como un suave rocío, que arreció poco a poco hasta convertirse en aguacero.
Pero esa fría tarde de otoño, no fue lo único que era decisivo, las decisiones que se debían de tomar también, sobretodo para una chica que se debatía entre seguir y mentir o terminar con todo y seguir su vida como si nada. ¿Cómo seguir después de todo aquello? ¿Cómo terminar después de todo aquello? Y como no pudo tomar una decisión, salió corriendo hacia los pinos, con los ojos llenos de lágrimas, sin fijarse mucho por donde iba, después de todo, conocía aquel pequeño bosque como la palma de su mano por lo que no necesitaba poner la vista en el camino.
Siguió corriendo, bajo la lluvia, sintiendo por completo el frío que le recorría el cuerpo debido a las ropas mojadas que llevaba (una blusa sweter de manga larga color beige, unos jeans deslavados y zapatos blancos), pero no le importaba, ahora ya nada le importaba; entonces chocó contra algo, o mejor dicho, contra alguien.
Al choque con el muchacho, ella se tambaleó y estuvo a punto de caer sobre la hierba húmeda de no ser por la ayuda de aquel chico, quien le sujetó una de sus manos justo a tiempo.
"¿Te encuentras bien?"- preguntó mientras la jalaba hacia él y al no obtener respuesta más que un sollozo preguntó – "Disculpa, Qué te sucede?"- pero tampoco obtuvo respuesta.
La chica, una vez de pie, tembló un poco y después se dejó caer sobre sus rodillas, desplomándose sobre la hierba mientras continuaba llorando, sintiéndose destrozada por dentro, dejando salir su dolor, toda su agonía por medio de las lágrimas. El chico al verla, ahí sobre la hierba, se preocupó y se sintió desconcertado pues si bien, no la conocía, no le parecía que alguien que llorase de esa forma podía estar bien en cualquier aspecto por lo que se acuclilló frente a ella y puso sus manos sobre sus hombros.
"¿Por qué lloras? Si quieres puedes contarme lo que te sucedió"- sugirió aún no estando seguro del porque le ofrecía su hombro si bien, nadie se lo ofreció a él cuando tuvo problemas, pero la inquietud que le provocaba la joven lo motivaba a hacerlo.
La chica de un bello cabello color plomo, que ahora estaba completamente mojado y le cubría algunas partes de su bello y pálido rostro y torso, se sentó sobre la hierba húmeda, puso sus brazos sobre sus piernas recogidas a la altura de su pecho y escondió su cara bajo ellos. Parecía renuente a hablar, era como hablarle a una pared, simplemente era como si él no estuviera. A lo que el chico de asombrosos ojos grises, tez pálida y cabellos negro azulados, vestido con una sudadera azul cielo, vaqueros negros y tenis, dejó salir un suspiro, sentándose sobre el pasto húmedo y frío se recargó sobre uno de sus brazos y reflexionó un momento. No podía dejarla ahí, por alguna extraña razón le preocupaba y sentía la necesidad de ayudarla.
"Sabes, soy nuevo en la colonia, acabo de llegar, bueno no tanto así..."- dudó- "de hecho harán unas dos semanas de haber llegado, es un tiempo bastante corto y apenas ahora se me ocurrió recorrer por completo esta colonia... Me parece un lugar interesante, supongo que vives aquí, por la forma en que venías corriendo sin poner si quiera atención por donde ibas."- la chica movió un poco su rostro al lado opuesto del que el chico estaba sentado, de forma incómoda- "Bien hecho, acosador"- se reprochó mentalmente- "… Bueno lo que quería decir era que, de seguro conoces bien el lugar y me preguntaba si te importaría enseñármelo."- escuchando esto, la chica sollozó- "Este… pues, yo soy Eriol… Eriol Hiiragizawa, tengo 23 años ¿y tú?"
Y después de todo el tiempo que llevaban ahí sentados, aún bajo la lluvia, sobre la hierba mojada, se escuchó la respuesta proveniente de la joven, quien hablaba con una melodiosa voz, aunque un poco ronca de tanto llorar.
"Tomoyo…"- musitó.
Su respuesta provocó una sonrisa en el rostro de Eriol –"Y dime Tomoyo, ¿que es lo que haces aquí bajo la lluvia?"
"¿Y tú qué haces aquí?"- le respondió con timidez.
"Pues, como te estaba diciendo, recorría la colonia pero la lluvia cayó sobre mí antes de que yo pudiera regresar a mi casa ¿y tu?, ¿de que corrías?, no creo que sea por que te gusta mojarte ¿o sí?"- intentó más animado.
Alzó su rostro y por fin pudo llegar a ver aquellos bellos, aunque llorosos, ojos zafiro- "No"- suspiró y sollozó- "me alejaba de alguien…"- dijo en tono quedo.
"Ya veo… ¿y eso? Digo, si se puede saber"- motivó a que la joven siguiera hablando.
"Lo que pasa es que… No pude decirle la verdad"- dijo con tristeza.
"¿La verdad? ¿Sobre qué?"- el sabía que todos tenían que ocultar, él en particular, se divertía mintiéndole a cierta persona. Lo que le parecía interesante era el hecho de que alguien le diera la importancia necesaria hoy en día.
"Sobre mí… mis sentimientos"-respondió avergonzada al enderezarse y tocar su pecho con, intentando hacer énfasis en su corazón.- "Verás, llevo cerca de 2 años con un chico, durante todo ese tiempo nos lo hemos pasado bien, con sus buenos y malos ratos pero…"- comenzó a platicar con voz muy baja, lo que provocó que Eriol se acercase más a ella- "Lo que sucede es que, al principio yo lo amaba, con todo el corazón y con toda mi alma, sólo que el, no parecía que sintiera eso. Yo no soy tan romántica como otras chicas y soy su primera relación seria, por lo que el no sabe bien que hacer. Primero íbamos bien, platicábamos casi de cualquier cosa, pero poco él comenzó a ser demasiado… posesivo por así decirlo. O sea, si me dejaba hacer todo lo que yo quería pero cuando el me hablaba por teléfono siempre debía de estar disponible para él y dejar lo que estaba haciendo, pero como yo no estoy acostumbrada a hablar por teléfono, pues simplemente se me olvidaba el celular y a veces cuando el hablaba, yo no lo traía y al ver la cantidad de llamadas perdidas simplemente me decía "Luego le hablo" sólo que a veces se me olvidaba hacerlo, o más bien, casi siempre... "No soy hija del celular, no nací con él pegado a mi mano" le explique. Pero él no lo entendió y poco después tuvimos una discusión por que también era por los mensajes, que a veces no los contestaba y pues no era por que no quisiera, sino porque me los mandaba cuando no los podía contestar, y pues yo le dije que sí era más importante para él las llamadas y los mensajes que el hecho de que yo estuviera con él, pues la verdad que poca madre…"- al ver que Eriol ni siquiera se inmutó por aquella grosería, siguió- "Y el me dijo que se sentía ignorado cuando yo no lo hacía, y yo le dije que no tenía por que sentirse así, y le volví a preguntar si a él le interesaba más las llamadas y los mensajes que yo, y el respondió que no. Aclaramos las cosas y quedamos en el acuerdo de que yo procuraría traer el celular conmigo y él trataría de no desesperarse si yo no respondía"- el ojigris asintió, esperando que hablara de nuevo mientras que la pelinegra ordenaba sus ideas- "Poco después, todo comenzó a caer..."- musitó- "el empezó a dejar de comentarme cualquier cosa, ya casi no platicaba, se quedaba callado y eso nos empezó a alejar, pues resulta que él se guardaba muchas cosas y no me las decía, de hecho me mentía al respecto, por lo que yo pensé que íbamos bien, pero un día el me dijo que había cosas que me no me había podido decir por que tenía miedo, pero simplemente esas cosas me las solía decir completamente opuestas a como ahora me comentaba, yo me enojé y el me hizo un berrinche, diciéndome que jamás lo volvería a hacer. Sin embargo..."- suspiró y dejó que la lluvia cayera sobre su rostro- "lo volvió a hacer"- puntualizó con tristeza y acomodó su rostro de nuevo entre sus brazos- "y no fue sólo una vez, sino varias veces más, y cuando me decía la verdad, el no quería que me enojara, pero una vez, me decepcionó tanto que estuve a punto de mandarlo a volar, sólo que el me pidió disculpas, me dijo que nunca lo volvería a hacer, pero que no lo dejara. Entonces decidí aceptar su propuesta, pero simplemente ya no volví a confiar en él de esa manera; a veces yo también guardaba silencio, por lo que no distanciamos más, hasta que un día… me di cuenta de que me había quedado sola, y el amor que solía sentir por él, simplemente, ya no era de esa manera, como se llevaba mucho con mis primos, le comencé a tener un diferente cariño, muy parecido al que le tenía a mis primos, por lo que me di cuenta de que ya lo quería como hermano, pero no se lo podía decir, por que sabía que eso lo destrozaría, entonces me quede callada y así pasaron los días, de ahí semanas y por último llegaron a ser 9 o 10 meses desde que me había dado cuenta de ello, me fui de vacaciones con mis primos y regresé, el día que lo vi, me porte lo más fría posible y al día siguiente le dije la verdad, pero no me dolió decírselo, aunque a él sí y sin embargo, sabía que debía de ser así. De nuevo, arreglamos las cosas y decidimos continuar, pero ayer, él me dijo que tenía dudas sobre mí amor de hermanos y pues no lo culpo, no lo puedo ver ya más con otros ojos, quedamos en un veremos"- suspiró- "Y hoy, estuvimos hablando y pues me dolió que me dijera que el no quiere vivir, ni quiere estar con una persona que no le puede ser recíproco en sentimiento y que prefería que dejáramos de estar juntos pues no me quería forzar, dijo que el me amaba más que a su vida, que nunca querría estar sin mí, pero sé que, eso no es verdad, por eso me dijo que mejor termináramos... No me dolió que me quisiera dejar, sino que yo no pudiera refutarle alguna de las cosas que me dijo, pues a pesar de ser alguien celoso y a veces posesivo, era cariñoso, tierno, amable, comprensivo, pero yo simplemente ya no lo puedo querer de esa manera. Por eso huía, por que no puedo hacerle frente a eso, no se que decirle… Sé que no soy perfecta y si lo pienso ¿qué hombre quisiera estar con alguien que no puede siquiera... sentir algo...? Ya no se lo que debería hacer... Ni que es lo correcto... Siento que estoy dando vueltas sobre el mismo lugar"- terminó de relatarle y se hecho de nuevo a llorar.
"Ya veo"- le pareció curioso que hubiera ella se considerase ese 'alguien' por lo que decidió seguir preguntando- "y dime, ¿por que no lo puedes querer de esa manera?"
"Por que, simplemente, yo no se como, me abandonó y después quiso componer las cosas, pero yo simplemente ya no podía hacerlas regresar, no quiero hacerlas regresar, después de todo, me iba a ir en un año y como quiera íbamos a terminar."- resolvió sin querer darle importancia y es que, realmente no tenía porque dársela pues a pesar de todo, ella ya había decidido esa parte. ¡Pero todo lo demás, la parte emocional, era muy complicada!
"¿Por que dices que no sabes como?"- dudó, al menos sabía una de las razones pero no entendía muy bien a lo que se refería.
"Por que así es… Soy hija huérfana de padres ausentes, mis padres siempre han estado ocupados en sus trabajos y aún cuando están en casa conmigo, simplemente es como si no estuvieran. Yo sola tuve que aprender a hacer las cosas, tuve que madurar más rápido y aunque comenzaba a hacer amigos, como quiera me sentía sola."- suspiró- "Jamás he podido relacionarme bien con las demás personas y desde pequeña, tuve que mantener mis sentimientos a raya... No..."- negó suavemente- "no es bueno mostrarlos... ni siquiera existe una persona con quien deba o a quien pueda confiar... No existe"- respondió con amargura.
Hiiragizawa la miró intentando descifrarla- "¿Y tus primos?"
"Vivo con ellos desde hace 6 años, decidí cambiar de ambiente, ellos son buenas personas, Sakura y Touya Kinomoto, me gustaría que algunas personas fueran como ellos. Incluso mi tío suele creer demasiado en las personas a pesar de todo, y supongo que ellos lo heredaron de él."- negó suavemente- "Son buenas personas, muy diferentes a mis padres... Supongo que al ser diferentes, es lógico que se comporten como humanos y no como idiotas con aires de grandeza... Es bueno saber que parte de mi familia es diferente, humilde y puedes contar con ellos. Yo... Las personas llegaron a traicionar mi confianza y por eso me alejé de ellas, como quiera me consideraban extraña y casi no me hablaban. Pero cuando llegué aquí eso cambió, aunque seguía sin tenerle confianza a las personas por el daño que me habían causado y poco después lo conocía a él, a Josh, pero resultó ser, que el tampoco me tenía la confianza que decía me tenía, y yo ya simplemente no puedo permitir que vuelvan a jugar conmigo."- resolvió con tristeza- "Pero... pero aún así..."- quiso seguir pero decidió mantenerse callada.
"Que mal, no es muy a menudo que se escuche ese tipo de situaciones."- dijo concordando con ella- "Aunque, no toda la gente es así."- razonó aunque sabía que no eran del todo erradas sus razones.
"Sí lo es, embustera e hipócrita, me alegro de no poder sentir absolutamente nada."- murmuró desalentada.
"¿Y cómo es que te alegras o te duele si no puedes sentir? Además no toda la gente es así, tu no eres así"- aseguró, aún sin saber al cien que fuera cierto, pero lo que había descubierto de aquella joven, podía palparlo y admirarlo. Sentía la necesidad de ayudarla.
"¿Cómo sabes que no soy así?"- levantó su rostro sorprendido y no pudo evitar que así fuera el sonido de su voz.
"Por que de serlo, jamás le hubieras dicho completamente la verdad a tu novio"- aseguró- "La verdad, la mayoría de las personas preferimos engañar al otro e incluso, vivir nuestra propia mentira antes que aceptar que es un error y nosotros tenemos parte de la culpa. Incluso lo hacemos para protegernos y no tanto a la otra persona. Preferimos no lastimarnos, aunque eso signifique lastimar a alguien más"- razonó.
La joven lo miró sorprendida pero negó rapidamente- "No es cierto, se lo oculté. Eso me hace igual a los demás"- susurró aceptando su error.
"Pero lo hiciste para protegerlo, porque tu sabías y entendías la verdad"- le miró con intensidad y algo de dureza, pues no cualquiera podía ver que otra persona se preocupase de todos los detalles para con esta y se subestimara de esa forma.
La mirada de su acompañante hizo morderse los labios, era como si le quisieran dar a entender que ella no era igual pero y ¿él?- "Pero él, Josh, también hizo lo mismo"- apuntó.
"¿Y él te quiso proteger de ello o era para protegerse?"- preguntó con curiosidad, pues si bien conocía un lado de la historia, no podía estar seguro al cien de lo que sucedía con el novio de la joven.
"Pero no eran cosas tan graves, además yo siempre le insistí en que me dijera la verdad aunque me doliera… Y el no lo hizo... el no quería... Ya ni siquiera sé que quería"- suspiró apesadumbrada, pues en parte lo sabía pero era una conversación que ni siquiera quería recordar y por otra parte, sentía que había algo más que no le decía.
"Ves, tú no eres como los demás ¿o si? Tú pides que se haga lo correcto aunque las consecuencias sean difíciles y debes ser muy consciente para poder diferencia entre lo que debe de ser y lo que se quiere o se desea, incluso evades la subjetividad y te vuelves objetiva. Muy pocas personas pueden hacer eso."- aseguró, sintiéndose un poco extraño de ahondar tanto en un tema tan profundo con alguien que apenas conocía- "¿dime, es tan malo no ser como los demás?"
Meditó un segundo sus palabras para darse cuenta que no podía refutarlo pero tampoco podía aceptarlo como una verdad absoluta- "Jamás lo he sido, ni he podido hacerlo, es por eso que preferí apartarme un poco del contacto humano, sólo lo suficiente les he dejado ver y siempre termino mal cuando dejo que vean algo más. No se si a eso se le pueda decir justicia o... si acaso eso sea algo admirable... Sólo sé que no quiero lastimar a nadie y sobretodo, que me lastimen"- musitó, suspiró de nuevo,lo volteó a ver desconcertada y de repente, se exaltó- "Además, ¡por que demonios te estoy diciendo todo esto a ti, si ni siquiera te conozco!"
"Pues…"- la miró impresionado y después sonrió- "Pues por que te diste cuenta de que me podías tener confianza"- intentó calmarla.
"Tonterías"- fue lo único que se le ocurrió decir.
Tomoyo un poco molesta por haberle dicho a un completo desconocido todo lo que le sucedía, se levantó y comenzó a caminar en dirección hacia su casa.
"¿Pero en qué diablos estaba pensando?"- se reprochó internamente, aún sin poder creer lo que le había dicho y el como se había dejado ver.
"Tomoyo…"- le dijo Eriol y ella volteó con una mirada despectiva- "No me piensas dejar aquí ¿o sí? Recuerdas, no conozco la colonia"- aclaró con una sonrisa y alzando sus hombros.
"Bien, te ayudaré a salir de aquí"- respondió con fastidio.
"Gracias"- caminó hasta donde estaba ella y juntos emprendieron el camino a casa- "Disculpa, pero no escuché tu apellido, ni mucho menos tu edad…"
"Eso es por que no te los dije"- aclaró.
"¿Puedo saberlos?"- dudó, intentando calmarla. Ahora más que nunca, quería saber más sobre ella.
"Daidouji y 19, contento"- le dijo en una manera cortante- "(¿Cómo es posible que haya confiado en él? ¿Por qué? Ni siquiera lo conozco, esto no puede ser posible)"- pensaba aún de mal humor, sin prestar verdadera atención a su acompañante.
"Em, Tomoyo"- le llamó al verla demasiado cerca de la orilla.
"Hmm,IIIIIAAAAAAAA!"- demasiado tarde, había caído por aquella empinada pendiente que hace tiempo había evitado pero que ese día, por mas que quería, no se podía concentrar en nada- "Esto no puede ser peor"- dejándose caer en la hierba y al ver que Eriol se reía lo miró con cara de "Estas muerto si no paras de reírte!". Tomoyo había caído de tal manera que su trasero resbaló por toda la pendiente, pegó contra un montículo de tierra, se fue hacía enfrente y el mismo impulso le hizo dar una marometa, haciéndola quedar frente a Eriol.
Eriol al verla, comenzó a reírse y al ver la expresión en su rostro, bajó deslizándose hasta llegar junto a ella- "¿Estas bien?"- presentía que no era bueno reírse de ella, pero la verdad no podía evitarlo- "Se ve muy graciosa y a la vez, muy bonita enojada".
"¿Te parece que estoy bien?"- reclamó. De acuerdo, él no tenía la culpa de que ella estuviera así, o no del todo, pero no podía evitarlo y aunque el ni siquiera la conociera, terminaría desquitándose con él.
"Bueno, no lo sé, tu dime"- trataba de contener la risa pero no era posible, por lo que siguió riendo.
"Sí, si muy gracioso, si te pasara algo como esto, estoy más que segura que no te reirías"- reprochó.
"Bueno, algo así me paso, pero de hecho me reí mucho"- la miró de manera pícara y le sonrió- "Ven te ayudo"- dijo tendiendo su mano frente a ella.
"No, gracias, después de todo lo que me ha pasado el día de hoy, debo de mantener por lo menos un poco mi orgullo en alto"- dijo al tratar de levantarse, para resbalar con el suelo enlodado y caer sobre él de nuevo. Resopló una, dos, tres...- "Bien, ayúdame a pararme"-dijo entre dientes, avergonzada y molesta consigo misma.
Eriol le sonrió con comprensión. Conocía muchas personas orgullosas, él incluido, y podía saber cuando alguien más lo era por lo que hacer un comentario, seria todo menos gracioso, aún si lo era para él. Tomó su mano una vez la joven tomó la suya y la jaló hacia él, pero al parecer jaló con demasiada fuerza pues la joven resbaló y terminó cayendo entre sus brazos, provocando un leve rubor en sus mejillas.
"¿Estas bien?"- preguntó mirándola a los ojos con dulzura. El sentir su peso entre sus brazos, le sorprendió que su apariencia frágil no concordara con este. Bien dicen que las apariencias engañan.
La joven lo miró con atención y sólo pudo tartamudear al sentirse hipnotizada por aquellos espejos tan profundos y brillantes- "S-sí… Sí estoy bien"- tragó con dificultad y se forzó a obtener la compostura- "¿Me sueltas? Ya estoy de pie"- exigió incomoda, rehuyendo su mirada.
El inglés sonrió al verla indefensa- "Bien… Y dime, ¿cuanto falta para salir de aquí?"- preguntó una vez la joven se enderezó.
Tomoyo vio a su alrededor y dejó salir un suspiro- "Como caí por esa colina, tardaremos más en llegar a la calle, entre dos o tres horas"- se lamentó.
"¡¿En serio?!"- se preocupó el ojigris al ver el cielo oscurecido y nuboso del cuál aun caían enormes gotas de agua.
Tomoyo soltó una suave risa y después lo miró con una ceja levantada y una sonrisa- "Vamos, que un poco de lluvia no te hará nada"- aseguró- "Pero no, tardaremos entre 20 y 30 minutos, el camino es algo largo desde aquí abajo ¿sabes?"- comentó intentando ignorar el hecho de tener su ropa llena de lodo y pasto.
Eriol suspiró de alivio- "Ah ok, ya me habías espantado"- ella le hizo un ademán de que la siguiera y el así lo hizo.
"¿Por cierto, que te trae por aquí?"- preguntó intentando saber más sobre el desconocido.
"¿Te refieres a aquí el bosquecillo o aquí la colonia?"- dudó.
"Aquí, la ciudad, a esta remota ciudad de Tomoeda"- aclaró.
"Estudios, bueno más que nada refuerzos, de hecho, vengo desde Inglaterra. Necesitaba un cambio de aires"- aclaró sin querer ahondar mucho en el tema.
"Ya veo"- fue su simple respuesta- "Cuidado con la cabeza"- dijo al pasar entre dos árboles con ramas bajas.
"Gracias"- dijo al tiempo que se agachaba- "Oye, ¿que pasó con la chica cortante y enojona con la que me tope hace unos momentos?"- era interesante notar como el cambio de humor de su acompañante había variado rápidamente.
"Conoció a un chico que le cayó muy bien, la escuchó y no la juzgo cuando la conoció"- argumentó.
"Eso crees tú"- repondió en tono de burla.
"¡Hey!"- le miró sobre su hombro, falsamente indignada.
"Es broma"- dijo entre risas- "No tendría porque juzgarte, es decir, cada quien maneja su vida como quiere y las consecuencias que sus acciones acarrean deben afrontarlas y no huir de ellas. Además, realmente no importa lo que los demás piensen, pues no son sus vidas, es la tuya"- indicó el pelinegro- "No eres una marioneta."
"Eso quiero suponer"- contestó algo melancólica.
La miró desconcertado, de nuevo había cambiado de humor- "Eres muy extraña, pero caes muy bien"- le comentó intentando animarla.
La japonesa rió levemente- "Gracias, no tenemos ni…"- dijo viendo su reloj- "Media hora de conocernos y ya te caigo bien."
"Pues sí, y siente te afortunada, casi nadie me cae bien"- comentó jocoso.
"Aja"- dijo con sarcasmo- "¿No será todo lo contrario?"- a lo que Eriol se limitó a sonreirle- "Bien sigamos, por cierto cuidado con… !Uh!"- dijo al ver que Eriol se pegaba contra una rama de un pino y después caía dentro de un hueco que escondido entre los arbustos- "¿Te encuentras bien Eriol?"- dijo con una pequeña risita- "¿Te gusta el suelo o quieres levantarte?"- mirándolo divertida.
"Pues a decir verdad me gusta mucho el suelo, sobretodo por las pequeñas hormigas que están a mi alrededor"- a lo que Tomoyo rió un poco más, su mal humor y tristeza estaban desapareciendo gracias a un chico que apenas conocía- "¿Me das una mano?"
"Claro, no me vayas a tirar"- le advirtió.
"Por supuesto que no señorita"- tomó su mano y ella lo jaló para que se reincorporara.
Cuando se levantó por completo, pudo observar la diferencia de tamaños entre ambos y de alguna forma, le hizo sentir protegida. Soltó su mano como si sintiera descargas eléctricas y a la vez, sentía que sudaban de solo tocarlo. Estas sensaciones la incomodaron pues nunca las había sentido, ni siquiera con Josh.
"Ven, ya casi llegamos a la salida."- dijo guiándolo entre la espesura del bosque, intentando apartar cualquier emoción y pensamiento que comenzaran a ligarse al inglés-"¿Y dime Eriol, vives solo o con alguien?"- cerró sus ojos con fuerza- "¡Claro! Pregúntale más, al fin y al cabo no quieres saber nada de él, ¿verdad?"- se reprochó mentalmente, debía callarse y evitar añadir problemas a su vida. Maldita curiosidad.
"Sólo, por el momento, pero supongo que después vendrá mi hermano, bueno en realidad es mi amigo pero somos casi hermanos por lo bien que nos llevamos, nos conocemos desde pequeños y pues es la persona en quien más confío."- aseguró.
"Ya veo, es bueno que nadie te haya traicionado… No como a mí"- murmuró al final, estaba revelando demasiado y sabía que no debía hacerlo, era menos que conveniente.
El inglés alcanzó a escucharla y sintió una imperiosa necesidad por saber lo que ocurría a su alrededor pues le daba la impresión de que había muchas cosas que escondía y que le estaban haciendo daño- "¿Y por qué te importa?"- se preguntó, pero no pudo responderse, sólo pudo preguntar- "¿Que te ocurrió a ti?"
"Pues…"- decirle sería demasiado y no decirle era alejarlo. Volteó al cruzar las últimas ramas de unos arbustos altos y pudo contemplar por fin, la calle principal- "Mira, ya salimos del bosque ¿Entonces, en donde vives?"- preguntó evadiendo el tema de conversación.
Eriol la miró algo desconcertado pero entendió que no le tenía suficiente confianza como para contarle algo más de lo que ya le había dicho. Así que le siguió la corriente- "… Pues, creo que me perdí, estoy desubicado"- comentó avergonzado pues ni siquiera recordaba el nombre de la calle.
Tomoyo rió de forma nerviosa- "Bueno, pero al menos sabes por donde esta, entre que calle y que calle, ¿o no?"
"Más o menos"- respondió alzando sus hombros.
