Prometido 2: Duelo

Edward no sabía que fue lo que paso, pero de que entendía el idioma… lo entendía, pero como estaban en una situación de silencio absoluto no había dado indicios de que ya no era un misterio lo que esos dos platicaban… aunque comenzaba a perder su paciencia, que era muy poca cabe decir, agregando que el tema era el mismo en cuestión.

Ahora ubicados en un lugar oscuro, húmedo de roca fría que hacia envidiar a Briggs aunque sin el aire amenazador e imponente de la Mayor General Armstrong, considerando ese punto este lugar era el paraíso si carecía del carisma de la rubia fría… hasta esos dos estirados eran nada en comparación.

Jugueteando un poco con sus dedos, haciendo sonar un ritmo musical que solo el escuchaba… sus dedos tamborileaban aquel escritorio que podía ser catalogado como tesoro de la humanidad por la antigüedad de la misma… pero esto solo valía la intención de hacer música con su madera.

-Como sabemos que este mocoso no es un enemigo- aseguro Snape mirando inquisitivamente al muchacho rubio que hacia ruidos con sus dedos en su preciado escritorio, pero llamando a toda su paciencia para no asesinar al chico por ese simple echo… pero tentaba su poca paciencia, con esa mirada burlista como si lo estuviera haciendo solo para molestar (que de hecho era ese el motivo).

Minerva lo miro con aire sabiondo –es un chico… no sabes diferenciar entre enemigos y amigos Severus- alardeo.

El susodicho volteo los ojos –eres muy suave Minerva… he ahí su debilidad- aclaro con arrogancia al tomar asiento en su desgastado sillón, aunque a pocos minutos de petrificar al chico que seguramente no entendía nada de lo que hablaban.

-Todo ajeno a Slytherin entra en tus sentidos de desconfianza- aseguro la mujer de manera severa, recordando los miles de puntos que solo él le quita.

Un bufido, con gesto de menosprecio observando al rubio como si este fuera el peor de los vándalos –por amor de Merlin y desprecio de Morgana… Minerva, esto te puede llevar o nos puede llevar a la tumba- gruño, desesperado porque el fuera el único que observaba los posibles problemas que esto traería consigo.

-Bien… basta de juegos- Edward llamo la atención de esos adultos, parando el musical que sus dedos hacían con el escritorio.

-Entiende… ves… solo se hacia el tonto- aseguro Severus con una mirada inquisitiva al rubio, pero de satisfecho a Minerva con un gesto de "dime si miento"

-No estoy aquí para esto… donde estoy y quienes jodidos son ustedes- apremio el rubio poniéndose de pie en toda su altura, con un gesto retador.

-Con esa boca besas a tu madre- pidió para nada intimidado el pocionista, gruñendo por las formas de pedir que carecían de modales… pensar que James y Sirius eran los mal hablados según su punto de vista, ahora desbancados.

-No importa… está muerta- corto crudamente Edward –ahora… me contestan- presiono, con su paciencia perdida.

Minerva solo negó fervientemente, deteniendo el ingenioso humor negro de Severus que podía empeorar las cosas –esto es Hogwarts, escuela de magia y hechicería…. En escocia- explico con paciencia.

-Y se supone que eso es una ubicación…- arqueo la ceja el rubio, mientras un bufido de Severus resonó ante la estupidez de algo que tachaban de evidente –y más aún… magia y Hechicería… están locos- pidió escéptico con tonos de burla.

-Esto es solo un muggle… para que no sepa de este lugar…- aseguro Snape con claro disgusto –pero más aún, un ignorante por no identificar escocia- sonrió torcidamente, como disfrutando con deleite de reducir al chico por su carente inteligencia.

-Bájale a tus estupideces, anciano… no sé qué significa eso de muge pero no quiero que me digas así- amenazante Edward se torció el cuello como dispuesto a entablar una lucha… después de un día bastante movido en amestris, esto solo era el fin de esta mierda.

Ofendido Snape ya apuntaba al chiquillo con su varita, Minerva solo se masajeo el puente de la nariz… algo estaba pagando para estar en una situación con personas temperamentales (como si ella no lo fuera) –bien… quietos ahí…- la chimenea de la oficina se encendió, de ella una cara conocida apareció.

-Sabía que si no estaba en su despacho… estaría en el de Snape- Bill dijo con una brillante sonrisa, más aun cuando noto al extraño que estaba en una lucha de miradas desagradables con su ex profesor.

-Que se te ofrece- pidió Minerva, extrañada por la aparición del Wesley mayor, más aun con su distracción al jovencito que estaba a pasos de ganar el record en duelo de miradas con Snape.

-Ustedes encontraron a alguien curioso…- con un aire deprimido dijo, como si recordaba algo –y yo encontré algo- gruño por lo bajo algo de "su jefe tacaño" pero lo paso por alto.

XXXXX

Molly Wesley tomaba un poco de su te, en la comodidad de su hogar… aunque este vibraba por el nerviosismo que era evidente, enfrente de ella una armadura que carecía de alguien en su interior pero que se expresaba como si estuviera vivo… por Merlín ese tipo de magia era impensable y oscura.

-Así que usted es Alphonse- pidió Bill que a comparación de su madre, entablo una conversación civilizada con el pedazo de metal aunque al principio estaba tentado a eliminar esa extrañeza por cualquier amenaza… siendo que apareció de la nada en Gringotts.

-Em… si, pero pueden decirme Al- pidió con amabilidad, resonando en los oídos de los pelirrojos que aun tensos notaban esa actitud suave.

-Bueno… pues yo soy Bill…- presento omitiendo el verdadero nombre, no es que le diera vergüenza era solo la pereza de explicarlo –y aquí mi Madre… Molly- presento a la mujer a su lado, que solo dio una casi imperceptible sonrisa.

-Mucho gusto… lamento el haberlos asustado- pidió con sinceridad, sabiendo el impacto que tenía en las personas con solo saberlo en una armadura… pero ellos ya sabían que estaba vacía, sabiendo las miles de preguntas a su haber.

-Pero que eres… suenas como un chico, pero no hay nada en ti- pidió el joven pelirrojo con curiosidad, aunque por la actitud de su madre y conocimientos propios, era seguro que ese podía ser catalogado como magia oscura.

La armadura pareció titubeante e incómodo –tuve un accidente…- aseguro con un tono de dolor –pero yo técnicamente soy un adolescente…- con ausencia indico, soltando un suspiro o por lo menos escuchando como tal ese sonido.

-Pero…- Bill iba a insistir, pero su Madre intervino al parecer más sensible de que el tema era demasiado delicado para tratar con unos recién conocidos… pero todavía su taza de té vibraba por los nervios en punta.

-Ahora debo buscar a mi hermano…- cambio el tema Alphonse, algo agradecido con la mujer que ahora lo miraba maternal por haber cortado esa discusión que sin Edward no estaba dispuesto a entablar –y a otros 2- eso lo dijo con un poco de duda.

-Entonces te ayudare…- Bill se ofreció agradecido con la idea de ser de utilidad, el chico se escuchaba que era bueno, además puede que con el tiempo se conocieran mejor y pudiera esclarecer el tema de su condición

-No es necesario…- aseguro la armadura con nerviosismo.

-No hay peros… además eres mi pago en horas extras- esto lo termino con burla a sí mismo, aunque Molly parecía molesta por este hecho y Alphonse no entendía ni lo más mínimo que tenía que ver eso.

-Llama a Minerva… ella siempre tiene una solución- Molly índico, más calmada y con su aire maternal volviendo a su lugar.

Alphonse analizaba todo a su alrededor, ahora que prestaba atención había platos lavándose solos, agujas tejiendo en el mismo misterio y un reloj cuya manecilla de tres pelirrojos estaba en un estado de "peligro"… extraño, suponiendo que estos decían la hora.

-No está en su despacho- Bill dijo derrotado, era la imaginación de Al pero estaba seguro saco su cabeza de la ¿chimenea?

-Prueba con el de Severus- Molly ofreció, un gesto de disgusto y titubeante obedeció… como si la persona en si fuera de temor para el joven.

XXXXX

Para Roy Mustang esta era una situación que supera cualquiera que haya vivido durante sus años de militar, fuera cual fuera el motivo o lo sangrienta que todo se tornaba él estaba confiado en cumplir con su deber cueste lo que cueste.

-Quien está ahí- exigió con aplomo, aun arrodillado en el suelo… no podía ver con tanta oscuridad, pero aun con sus habilidades podía sentir que no estaba solo.

Escucho pasos acercándose, tensándolo y preparándose para reaccionar según sus estándares militares –Izumi… Izumi Curtis- volteo, esforzando su vista para poder ver… porque demonios no se acostumbra a la oscuridad… pensaba con desesperación –por tu vestimenta… eres militar… quien eres- cuestiono más cerca, como si estuviera agachada junto a él, pero seguía sin poder reconocer alguna figura a pesar de la calidez que irradia.

-Coronel Roy Mustang, alquimista de fuego-se presentó, levantando su cabeza para masajearse sus ojos con insistencia

-Entonces estas familiarizado con los hermanos Elrics- cuestiono la mujer con una voz ruda, pero manteniéndose extrañamente suave.

-Em, creo que si… ellos son parte… o eran… de mis súbditos- alardeo un poco, pero todavía extrañado por no poder ver nada.

-Bien, entonces debo decirte que yo fui su maestra…- aclaro de golpe, con la imaginación del militar podía ser que se estuviera señalando con orgullo.

Mustang trago grueso, recordaba a la famosa maestra de los Elrics, debía mantenerse civilizado porque recordaba los escalofríos de Fullmetal con solo su mención y evidentemente se amaba lo suficiente como para no investigar porque del temor –pero dime que sucedió… lo único que sé es que fui obligado a trasmutar por Pride, al otro estaba en una sala blanca con una puerta…- escucho un suave suspiro de su compañera.

-Estuviste enfrente de la verdad…- indico con tono de alarma pero bien controlada, aun en su oscuridad podía imaginar el gesto afligido de esa señora –pero parece que no te falta nada… dime te sientes bien- cuestiono, tocando en el hombro para continuar en susurros.

-No, estoy… bien…- indico al tratarse de poner de pie, pero volvió a levantar el brazo para poderlo divisar pero fracasando –dime, como vez con esta oscuridad- cuestiono con el ceño profundo en confusión, sentía que flexionaba los dedos pero no los veía.

La mujer volvió poniendo su mano en el hombro, provocando su atención –te lo han arrebatado… tu vista- afirmo con severidad, un tono de entendimiento se escuchó.

El militar se tensó, en absoluto esperaba esta respuesta… apretó con fuerza su quijada, como diablos iba a llegar a ser Fuhrer sin visión… como cumplir con la crisis si ni siquiera podía ver a su enemigo –entonces donde estamos… quienes están a nuestro alrededor- trato de sonar fuerte, indiferente para desviar el tema de su ahora carente sentido.

-No lo sé…- afirmo Izumi, algo comprensiva por la falta de la vista del conocido alquimista del cual habia escuchado mucho, el Coronel famoso que era un dolor de cabeza según Edward –solo sé que estaban en medio de un conflicto, no hablan nuestro idioma… y adultos acaban de llegar al parecer aliados- confirmo, dirigiendo una mirada crítica tanto a los niños que defendió, a los recién llegados dando otra observación pero de frustración a los lloricas vestido de negros… esperaba más para alguien que se jactaba de ser peligrosos (según entendió).

Pero entonces la ama de casa, miro que uno de los hombres se acercaba con una reluciente risa, su alarma se activó ante la coquetería evidente, sin tapujos con reflejos finos se hiso de su sandalia, dando un golpe justo para derrumbar esa sonrisa enferma –Quieto ahí hombre… quien eres tú y porque te diriges a mí con una sonrisa- exigió.

Mustang solo tuvo lastima del pobre bastardo, sabiendo la popularidad de esa mujer aunque lamentaba no poder ver cuál fue el daño… sobretodo porque ahora entendía algunos quejidos de dolor que venían en el fondo (en verdad añoraba su visión para ver qué clase de daño provocaba tremendos quejidos en adultos)… fue cuando una carcajada cliché de las películas de terror rebotaba por la sala.

Para Izumi esto se estaba volviendo molesto, frunció la nariz para detectar de dónde venían las risas de burla que parecían eco en esa sala extraña donde ya podía entender las pláticas de los recién llegados que parecían tensos y hasta un punto alterados por ese cobarde recién llegado.

-Mi señor ha llegado… sucia basura, lamentaras meterte con nosotros- la mujer extravagante al cual le había dado con su sandalia reía burlonamente mientras estaba con otros de su misma calaña, arrestados y dispuestos a ser llevada suponiendo que con la justicia.

-Una muggle como tu llorara por no saber dónde era su lugar- otro también siseo, con sus ojos llenos de locura y satisfacción como imaginándose miles de torturas para la estúpida muggle que le había doblado sus extremidades con pura fuerza bruta.

-Oh… amenazan ustedes idiotas sin condición- alardeo Izumi, tronándose los dedos amenazadoramente pero con una sonrisa dulce que desentonaba con todo el instinto asesino que se cargaba.

Sirius Black, siendo revisado por su ahijado simplemente trago grueso, apartándose del área de visión de esa mujer que con solo una sandalia le había tirado un diente y eso que detecto una leve diferencia de fuerza que aplico en él y su prima (siendo los primeros de la familia Black golpeados de esa forma tan peculiar).

Tonks se removió incomodo al igual que Kingsley, siendo los que agrupaban a los mortifagos en un montoncito ahora siendo custodiado por el resto de la orden, los jóvenes habían sido puestos en al centro de la formación mientras las risas de Voldemort parecían lejos de parar… como un ataque psicológico que disfrutaba y al cual aquellos extranjeros parecían ajenos y hasta aburridos.

Mustang resoplo –puedes ayudarme solo decirme de donde proviene esa molestia- pidió a la mujer que sentía a su lado.

-Por supuesto- aseguro Curtis, consciente que aun con su reciente discapacidad ese hombre era un militar dispuesto a luchar y nunca pedir ser dejado al lado… un punto a su favor, aunque siendo un perro del gobierno tenía que ganarse varios para que ella fuera algo indulgente.

XXXXX

Por su parte, Voldemort sobre volaba en la oscuridad aquella sala donde un marco espectral se erguía misterioso por encima de una área rocosa, en un costado de ese relieve estaban sus mortifagos ahora prisioneros de los bastardos que se dicen ser de la "luz", también estaba su "igual" Harry Potter.

El reía histéricamente como un método de implantar terror en el corazón de los presentes, pero por dentro estaba colérico… furiosos porque todos sus súbditos habían sido atrapados, pero más enfermo ver a dos personas con vestimentas que catalogaba como muggle, levemente apartado de la agrupación pero siendo cubiertos por Remus Lupin y Sirius Black.

-Pero dime Albus… tan bajo hemos caído para tener dos de los tuyos vestidos como muggle…- se burló con ironía, al aterrizar entre nube negra con expresión divertida en su anormal rostro –pensé que ese puesto lo tenías cubierto con los Wesley- lanzo venenoso.

Pero Albus no respondió, el solo se irguió en su altura justo enfrente de ese grupito, típico representante de todo lo que es "bueno" –no insultes Tom… pensé que habías aprendido mas- respondió amigable el anciano, con ese tono como si aún fuera su alumno.

Voldemort expreso la más falsa sonrisa, pero esta perdió su esencia para demostrar el verdadero sentir… desprecio y amargura en toda su expresión –mi señor demuéstrele lo que es…- grito Bellatrix desde su lugar, pero fue silenciada por un golpe en seco justo en la mandíbula a manos de la mujer con vestimenta muggle que parecía satisfecha con su acción.

-Como te atreves… tu sucia escoria tocar al individuo más puro entre las estirpes de magos…- gruño el oscuro con desprecio por aquel ataque al muy estilo muggle, entrecerrando sus ojos amenazantes en la figura que sonrió socarrona, sin una pisca de reconocimiento a todo su ser.

-Magos- cuestiono con un tono de voz burlona, el hombre a su lado, de vestimenta azul casi militar muggle compartió el aire divertido… como si la idea fuera la más estúpida dicha en voz alta.

-Inexistente idea… mi amigo- aclaro ese hombre con arrogancia, negando fervientemente.

Remus y Sirius compartieron miradas extrañadas por la alusión aunque no eran los únicos, entonces si ellos acaban de declarar la inexistencia de ellos mismos… como es que la mujer venció a tantos mortifagos, buscaron explicaciones silenciosa a los adolescentes que parecían igual o más intrigados, siendo asimilada la idea que estaban en terreno desconocido.

-Muggles… sucios muggles- gruño Rodolphus desde su lugar, con la mandíbula apretada pero su gesto intimidador menguaba con sus ojos morados y labio partido.

-Así que esta es la nueva situación de la orden… alistan muggles inofensivos en sus filas- dijo algo burlista Voldemort, pero fue asilenciado por un proyectil que paso a velocidad alarmante a su lado… mirando el culpable era la mujer con una aura molesta, con ambas manos apoyadas en el suelo.

-Mucha platica no lo creen…- el hombre de azul aclaro, con la voz afilada como alguien con experiencia… chasqueando la lengua en evidente aburrimiento –digo… tantas palabras extrañas escupidas a la vez… evidente locura si me preguntan- alardeo volteando esos oscuros ojos en fastidio.

Sirius se contuvo de soltar una carcajada, viendo la mirada de irritación en Voldemort mejor estar atento a cualquier ataque… aunque desconocía que fue lo que lanzo la mujer, estaba tan entretenido que no vigilo los movimientos ni mucho menos noto cual fue su método de lucha.

El señor oscuro sintió la cólera naciendo desde su interior, mayor su odio a ser ofendido por seres despreciables que nublaba su razón por aquella visita… Potter y la profecía estaban en segundo término, cuando ratas inmundas se burlan de él.

La extranjera reacciono a una velocidad envidiable, Albus levanto su varita que no fue necesario cuando un escudo de piedra se elevó para evitar el berrinche del oscuro –a tu izquierda Roy- grito en orden, cuando el susodicho pasando por alto el haber sido nombrado por su nombre sin pizca de respeto, aplaudió, poniendo sus manos en el suelo lanzando fuego en línea para evitar el movimiento del enemigo que chillo cuando su túnica comenzó a incendiarse.

-No creo acostumbrarme a esto- aseguro Mustang, con un suspiro… extrañaba solo chasquear los dedos y vuala ahí estaba su ataque a larga distancia.

Pero para Voldemort esto solo enfurecía más, como es que esos muggles usaban magia… era acaso otro tipo de robo como los de las sangres sucias que con su simple existencia iba en contra de todo linaje puro. Con un hechizo salvo que su dignidad se quemara junto con su túnica… ahora apretando con fuerza su varita… los jadeos de preocupación de sus mortifagos se escuchaban.

Pero Albus solo dio un paso adelante, alzando su varita orgulloso –yo me hare cargo… mi señora… señor- aclaro a los extranjeros que arquearon la ceja.

-Con su nula habilidad acrobática… cero resistencia física… debo decir que estaría en contra- aseguro Izumi, aunque sus gestos fieros se suavizaron

-Pero creo que están en mismas condiciones- agrego Mustang con un aire sabiondo aun a pesar de su ceguera, no iba a quedarse detrás de la señora Curtis.

–Cierto Roy…- interrumpió la mujer que con otro aplauso y luces eléctricas descendía aquel escudo de piedra, que lo tomo del brazo para guiarlo a uno de las rocas que los cubrían para recargarse pesadamente algo que siguió la corriente el otro, aunque con un aire distraído -pero anda… muéstranos eso que tanto dijo el serpiente- aclaro con curiosidad de naturaleza educativa.

Mustang maldecía el no poder ver, estaba curioso por eso que los "magos" decían hacer, cuál era la diferencia… suspiro derrotado mientras escuchaba todos los sonidos a su alrededor.

XXXXX

Neville que presenciaba la primera aventura junto al trio dorado, tragaba grueso pues la mujer estaba a su lado con aire casual mientras discutía con el llamado Roy, describiéndole con detalle la pelea asombrosa que se llevaba a cabo entre su director y el señor oscuro.

-No te preocupes… me siento intimidado igual- susurro Ron, que vigilaba con mirada precautoria al par… como no concibiendo que esas personas tuvieran habilidades más allá de la varita.

-Quienes son ustedes…- pregunto Luna, que imperceptiblemente se había colocado justo enfrente del par, como desinteresada en la pelea más grande entre magos… aun con la brisa que la lucha provocaba, o el hecho que el director desintegraba cada ataque enemigo.

-Por fin alguien con educación- alabo mordaz la mujer, mirando de manera recriminatoria al grupo en general que discutían en susurros ya sea de la pelea o de los extranjeros –Yo soy Izumi Curtis… una ama de casa seria mi respuesta normal y ahora dando mi verdadera profesión como Alquimista estatal-

-Por mi parte yo soy Coronel Roy Mustang alquimista estatal de fuego- el hombre aseguro con un aire de suficiencia en sus vacíos ojos oscuros, como detectando de donde venía la pregunta.

-¿Alquimista?- Remus cuestiono, con un ojo en la lucha y otro en la discusión –eso es una magia abandonada- aclaro, como diciendo que era imposible entre líneas.

Izumi miro a Mustang, este regreso el gesto aunque no veía (la costumbre) –bueno… ignorantes, la alquimia en ciencia… magia es estupidez- aclaro Izumi mordaz, Roy rio entre dientes y el hombre solo se rasco la nuca por la ofensa pero no sabiendo cómo responder al mismo, como si la lucha del director fuera nada… siendo que era magia ¿no? –y ustedes… tienen nombre-

-Bueno… Yo soy Luna… Luna Lovegood- se presentó la rubia, ajena a cualquier hostilidad dando la mano para recibir un apretón de la mujer que parecía divertida por su aire inocente –encantada… y gracias por salvarnos- sonrió enormemente –oh lo lamento… usted no ve… verdad- indico al hombre, que tomo su mano para dirigirla y estrecharla.

-Una condición reciente- aclaro incomodo Mustang, sintiendo la diminuta mano de esa voz irregular que escucho.

-Estos son Harry… Neville… Ginny… Hermione y Ron…- presento a los chicos, que solo la de pelo espeso regreso el gesto similar a la rubia el resto parecía incomodo al punto de solo levantar su mano para que ubicaran su nombre con su cara.

-Agradezco su ayuda… pero quisiera saber más de esto de alquimia- pidió la de pelo castaño con un aire de curiosidad.

-Siempre con la necesidad de aprender más Hermione…- un hombre se acercó, reconociéndolo como el que recibió el golpe de su sandalia –Sirius Black… y debo alabar la fuerza de su golpe- indico algo burlista, aunque internamente pedía no volver a sentir la furia y dolor físico en su persona.

-Gracias por atrapar a todos estos- una chica de pelo chicle se acercó con una gran sonrisa –Nymphadora Tonks… pero díganme Tonks… mi nombre es largo y no es de mi agrado… no se en que estaba pensando mi madre cuando me lo dio, así que no me digan por mi nombre ni diminutivos- lo dijo tan rápido que Izumi y Roy arquearon la ceja, entre burlistas y serios por la velocidad con la que derramo información según su punto de vista, personal.

-Están conscientes que estamos en medio de una pelea… que dos grandes magos luchan a sus espaldas… y ustedes discutiendo como si fuera un paseo por la pradera- un hombre deforme con un ojo artificial gruño desde su posición.

-Remus Lupin… y ese es Alastor Moddy- aseguro uno de apariencia enferma el que le había desmentido o trato de desmentir sobre la alquimia, algo avergonzado por las palabras dichas por el mismo tuerto.

Pero no tuvieron que replicar por nada, cuando el silencio cayo precipitadamente y con el… el chico de lentes al suelo, retorciéndose como si luchara con alguien o con algo desde su interior.

-Que pasa- pidió Roy con alarma, volteando para todos lados maldiciendo otra vez su oscuridad.

Izumi no tuvo tiempo de responder, cuando las burlas sin rostro volvieron y con ello el apoyo de todos los mortifagos capturados en burla hacia el chico que se retorcía de dolor, con el anciano en alta preocupación.

XXXXX

Voldemort había reaparecido, siendo expulsado de la mente de Potter con imágenes enfermizas de amor y amistad, estaba dispuesto a ponerse de nuevo en ataque cuando un golpe en seco lo mando a volar… tan ensimismado en su fracaso, que no noto la cercanía de la extranjera que ahora estaba en posición de combate justo en el lugar donde él estaba parado.

Pies abiertos, plantados con firmeza en posición de guardia, brazos puestos en una facilidad de defensa y ataque, rostro analítico con fiereza en sus gestos… intimidante según lo que describió Remus para Roy, claramente no acostumbrados a la lucha marcial muggle.

Dolor en todo su rostro vipero se extendió, pero esto solo aumento cuando el duro mármol de la pared "amortiguo" su caída, cayendo sentado y sin dignidad, tocándose la mejilla en un intento de borrar no solo el dolor… sino el sucio toque de un ser menos que él.

-Bien… alguien más quiere burlarse del chico- gruño la mujer amenazadoramente al grupo de mortifagos angustiados porque su señor hubiera sido golpeado –anda… sin vergüenza… díganme quien quiere reírse del chico- instigo cualquier indicio, como deseando golpear al primer infractor.

-COMO TE ATREVES- Bellatrix gruño, a su lado un silencioso Lucius que estaba más que satisfecho con el trato muggle como para incitar a su captor.

-Silencio mujer- gruño Roy con un tono frio, que callo cualquier replica de los mortifagos –que ella está ocupada con aquel… pero yo no tengo ningún reparo con callarlos definitivamente- aseguro cruelmente, Neville ahora cambio de parecer… Izumi no era tan terrorífica.

Todos en la orden, el montón de adolescentes con un adolorido Harry simplemente callaron… aquello al parecer acababa de ser relevado por los extranjeros, Albus lo permitió con un aire curioso y crítico, interesado en esas nuevas alusiones.

Pero las réplicas murieron y todo el instinto asesino de Voldemort en su expresión fue captado por el ministro que había llegado para presenciar aquel que había negado su regreso en todo ese año… el oscuro lo miro, frunció el ceño ante el hecho de ser atrapado escapando… dejando a todos sus mortifagos a merced del ministerio.

-Bienvenido Cornelio- Albus sonrió torcidamente, justo para que el profeta tomara las fotos correspondientes… en aquel lugar, donde la roca era evidente… el velo intocable y dos extranjeros curiosos por los posibles desarrollos a seguir.

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Fin del capitulo.

Bien aquí les dejo el segundo capitulo de este proyecto, para todos los lectores silenciosos agradezco su apoyo… para el próximo tenemos Prometido 3:Sirius Black

Me quede con el apodo en ingles de Fullmetal ¬¬, se escucha mas genial que en español

Pase muy poco a Edward y Al…. Pero para el próximo ya vienen, aunque espero que ya se reunan los cuatro sacrificios.

Que les parecio… bien… mal… o para ir a dar cuentas a la verdad.

Neah20 fuera