Ladies and Gentlemen!

¡Y estamos aquí con el primer capítulo! Si alguna vez leyeron "Sin llegar a creerlo" quiero decirles que está es la continuación, por así decirlo, esta es la segunda temporada de dicha historia. Así que espero que realmente les guste. Este capítulo por así decirlo, es como ese regalo de Navidad. Como no voy a estar en dicho día, así que quise adelantarles el capítulo.

It's time to read!

It's showtime!


Aclaración: Yu-Gi-Oh! VRAINS no me pertenece. Es propiedad de Kazuki Takahashi. Yo solamente pido prestado sus personajes para poder escribir mis historias.


-¿Así? -Preguntaba temerosa aquella chica de ojos esmeraldas.

-Con cuidado cariño -Una mujer de cabellos rosas miraba con una sonrisa aquel acto.- Tienes que sostener su cabeza así

-Ya veo -Sonrió un poco.- Entonces...

A la lejanía eran observadas por un hombre de cabellos oscuros y un niño de diez años de cabellos azules, quienes esperaban que terminarán para poder taparla con esas pequeñas ropas que tenían en sus manos. Veían como las dos mujeres intentaban bañar a ese pequeño ser en esa tina rosa, mientras la más joven entendía como tenía que hacer las cosas. Había tantas emociones que realmente, no sabían en que pensar. Hasta hace un día, su hija mayor de diecisiete años, había dado luz a una pequeña niña que sin duda, se convertiría en la adoración de la familia Fujiki.

Kazuo y Haruka no pudieron evitar regañar a su hija cuando está les dijo sobre su condición. Claro, era su niña la que ahora cargaba con una gran responsabilidad, una niña que probablemente la verían mal por lo que hizo pero sabían que la actitud despreocupada de su hija ayudaría para no prestar atención a las habladurías de las personas. Preguntaron un tanto temerosos por las otras opciones que existían pero grande fue su sorpresa al saber que ella mantendría a ese pequeño ser sin importarle que le pudiera suceder. Aunque siendo sinceros, también querían que ese pequeño naciera bien.

Claro que Kazuo quería asesinar al maldito bastardo, el cual no sabía su nombre porque su hija no le quiso decir, que le hizo eso a su niña pero ante la mirada amenazadora de ambas mujeres, tuvo que contener esa furia de querer hackear todo el sistema y encontrar a ese bastardo aún cuando su hija le dijo que fue consentido y que no abusaron de ella. Yusaku les prometió que continuaría estudiando, la escuela le había dado la opción de estudiar en línea mientras arreglaba sus problemas, no quisiera saber que fue lo que hackeo para que le dieran ese permiso. El embarazo de su hija había sido arriesgado como todos esos embarazos que se dan en chicas jóvenes pero al final, había valido la pena al ver aquel pequeño ser que ahora y siempre sería su primer nieta.

Ver a esa pequeña bebé de piel blanca, cabellos oscuro y ojos turquesa, les hizo recordar cuando su primer hija nació. Era hermosa y fue imposible el no enamorarse de la menor al momento de verla.

Desde que se enteraron, le prometieron que ahora que los necesitaba más, nunca la dejarían sola. No quería volver a perder a su hija y no poder hacer nada por protegerla como sucedió hace once años y hasta hace nueve meses, había tenido que distraer su mente en el trabajo aunque eso significará dejar a su hija mayor sufrir sola.

Haruka no pudo evitar sonreír a sus dos hijos, tanto Yusaku como Jun, querían discutir por cual ropa le debían poner a la pequeña. Una foto sacó y empezó a tranquilizar a sus hijos antes de que la menor despertará y armara un escándalo. Fue curioso, Yusaku tiene el nombre de un hombre y Jun tiene el de una mujer, Haruka y Kazuo sabían muy bien que lo hicieron en compensación por su hija mayor.

Aunque siendo sinceros, la gran sonrisa en el rostro de su hija, les gustaba aún más. Esa sonrisa hermosa y sincera que creyeron, había perdido, regresaba a su rostro. Acariciaba el cabello de su hermano menor para darle algunos consejos y cuando aquellos ojos esmeraldas volvían a verlos, sabían que ella estaba bien. Fue en ese momento cuando Kazuo tomo la mano de su esposa y le sonrió.

-¿Y si tenemos a otro? -Hablo Kazuo.

-¿Estas loco? -Hablo la mujer bajito.- Dos son suficientes

-Pero un tercero será lindo

-Ya te dije que no Fujiki Kazuo

Tanto Yusaku como Jun miraron a sus padres que empezaban a discutir en voz baja. El menor iba a preguntarle a su hermana pero vio como esta negaba y acariciaba su cabello. Tal vez en otro momento le preguntaría porque sus padres querían "Otro". Kazuo también entendió, que la actitud de su esposa era igual a la de su hija, agradecía que su hijo era la tranquilo.

Yusaku camino despacio a la cama de hospital, era tan cómoda que había veces en las que no se quería levantar de ahí. Detrás de ella, su pequeño hermano cargando con el bebé envuelto en cobijas rosas. Espero a que su hermana se acomodara para poder pasarle a la pequeña criatura. Saber que todos aceptaban a su pequeña hija, realmente le hacía sentir bien, en especial con su hermano, verlo sonreír y aceptar cuidarla, sabía que tendría todo el apoyo de su familia.

-Es hora de irnos -Kazuo habló.- Jun mañana tiene escuela y yo tengo que trabajar -Abrazo con cuidado su hija.- El fin de semana iremos a visitarlas

-Sólo debo ir por unas cosas a la casa y llevarlas a la tuya -Haruka habló mientras besaba la frente de su hija.- Traeré un poco de ropa y en la tarde te darán de alta, ambas regresarán a casa y podre ayudarte a cuidarla en su primer mes

-Gracias mamá -Yusaku habló.- Nos vemos papá, buena suerte en la escuela Jun -Revolvió los cabellos de su hermano.- ¿Me mandaste las fotos?

-Te acabo de mandar unas -Espero a que su esposo e hijo salieran de la habitación. Vio a su hija dejar a su pequeña nieta en su cunero y tomar la laptop en su mesa.- ¿Estas segura que el las verá?

-Lo estoy mamá -Yusaku sonrió.- No recibo respuesta alguna pero se que le gusta

-¿Y si no regresa? -Hablo su madre insegura.- ¿Y si el nunca regresa? ¿Que harás Yusaku?

-Esperar mamá -Yusaku sonrió.- Me prometió que iba a regresar, el siempre cumple con sus promesas -Observó como la pequeña dormía.- Tiene tres razones para regresar y esas son suficientes

Haruka sonrió al ver lo decidida que estaba su hija. Acarició los cabellos de su hija y suspiro. Era igual de terca que su padre.

-Entonces espero algún día conocer a es chico que se robó tu corazón -Haruka soltó una risita.- Regreso en la tarde, mientras tanto, descansa, no te quiero encontrar hackeando otra vez

-No prometo nada mamá

Ambas mujeres soltaron risitas. Yusaku espero a que su madre saliera de la habitación para suspirar. Había muchas silencio ahora que su familia se habia ido. Aunque de cierta manera le agradaba el silencio cuando estaba sola en esa gran habitación. Miro su laptop, abrió la aplicación de mensajería para empezar a cargar esos archivos que su madre le había enviado.

Eran cuatro fotos, la primera fue cuando dio a luz a su pequeña niña, la segunda fue de ella cargando a la bebé, la tercera fue cuando la alimentaba de su pecho y la última la que su mamá había tomado recientemente. Una de ella y su hermano, discutiendo por la ropa de la menor.

Es hermosa ¿Verdad? Dio un poco de lata entre contracciones pero toda espera vale la pena. Espero que algún día la veas abrir sus ojos, son igual de hermosos. No te diré su color pues tu los tienes que ver en persona. ¿Puedes adivinar el nombre que le di a nuestra pequeña? Es un nombre que realmente merece. Te estaremos esperando Ryoken.

Te ama. Fujiki Yusaku

Fue lo que escribí. Un último clic y fue enviado ese correo a Ryoken. Suspiro. Realmente había esperado que el estuviera en ese momento importante. Tenía miedo cuando empezaron las contracciones y su vientre dolía, quería tomar su mano y escuchar esas palabras de que todo iba a estar bien. Pero no, estuvo sola hasta que llegaron sus padres. Lo quería a su lado.

Iba a seguir utilizando su laptop para seguir investigando la desaparición de AI, cuando escucho un toque a la puerta. Sonrió al ver a Aoi con varios muñecos y algunos globos. Tal vez podía esperar esa investigación.

.o.

Ya había revisado la red, su señal de Internet no estaba fallando y aunque lo hiciera, podía conseguir la misma en cuestión de segundos. Se supone que el día de ayer tenía que recibir aquel correo que Yusaku le mandaba cada semana pero al parecer, se estaba tardando en llegar. Habían desembarcado en un puerto, sus hermanos habían tenido que bajar a comprar algunas cosas, el se había quedado con la promesa de que no se quedaría todo el tiempo en su computadora porque tenía que ir arreglar algunas piezas del barco.

Cosa que había roto la promesa y esperaba ese mensaje mientras hackeaba algunas cámaras de seguridad para saber un poco más de ella.

Se estaba convirtiendo en un paranoico. ¿Y si algo le había pasado? ¿Y si alguien la tiene? Había más preguntas que respuestas, estaba preocupado por ella y por el pequeño. Claro, iba a ser padre tan joven, con diecinueve años, ya tendría muchas responsabilidades, entre ellas; velar por la seguridad y protección de Yusaku como de su pequeño. Era cuando se lamentaba por lo lejos que estaba, no sabía que iba a doler mucho alejarse de ella pero no tenía de otra.

Dejó de pensar mientras volvía revisar todos esos correos que le empezaron a llegar de un momento a otro. ¿Cómo es que Yusaku sabía su correo? Creo que no era necesario decir que la chica había hackeado y conseguirlo. Veía con una sonrisa aquellas fotos que le mandaba. Se veía hermosa con el vientre hinchado y con esa sonrisa en su rostro. Decir que se veía más bella, era mucho.

Mamá fue la primera en saber sobre mi embarazo, antes de decirle, mis ganas de vomitar ganaron y tuve que correr al baño, el aroma de mi comida favorita lo provocó. Recibí un regaño por parte de ella pero estaba feliz por la noticia. Mi hermano Jun no sabía como reaccionar pero me abrazo y me dijo que iba a estar a mi lado. Tengo miedo de lo que papá me valla a decir. Desearía que estuvieras aquí

Junto con esas fotos, siempre recibía un mensaje de ella. Claro, saber que su suegra era la primera en saber que iba a ser abuela, provocó que le escupiera el cafe a Spectre. Saber que Gerome como Fausto casi lo querian matar por dejar a Yusaku sola con un embarazo. Claro, Fausto no dejo de hacerle bromas pero que sin duda, si quería regresar, todos lo apoyarían. Pero aún tenía cosas que hacer, rescatar a Kyoko era una de ellas.

Tuve que decirle a mi padre. El quiere matar al maldito bastardo que me dejo embarazada, mi madre tuvo que calmarlo y si no lo hacía, no podia regresar a casa. Les dije que quiero conservar al bebé y que ellos me apoyarían. ¿Estás bien? Espero que estés comiendo y durmiendo, sin cuando estés lejos, siempre estaré preocupada por ti

Sonrió. Sabía que ella había dejado de entrar a la red, después de saber de su embarazo. Playmaker había desaparecido al igual que Revolver y los caballeros Hanoi, claro, había veces en las que se sumergia por la red en busca de demás señales de los Ignis. Aunque podia agradecer que AI, era molesta Ignis originaria de Yusaku, que la cuidaba. Lo sabía porque muchas veces le llegaban mensajes de este donde existía siempre una amenaza.

Quisiera que estuvieras aquí. Acaba de dar su primera patada. ¿Quieres hacer una apuesta? Yo opino que será una niña, será el mayor tesoro de nosotros dos

Si, le gustaría también estar ahí. Escuchar las risas de Yusaku mientras sentia como ese pequeño ser se mueve. Hablar, besar su hinchado vientre y hacerle el amor. Cumplir con aquellos caprichos y, por que no, proponerle matrimonio para que ese pequeño como Yusaku tuvieran su apellido. Sin embargo, no sabía como aparecer después de nueve meses sin contacto alguno, realmente esperaba que fuera odiado. Ni siquiera un mensaje le había mandado, era mejor seguir esperando a los mensajes de ella.

Salió de sus sueños cuando escucho la notificación de un nuevo correo. Rápido, abrió aquel mensaje para abrir los ojos sorprendido, aquellas fotos de Yusaku con su pequeña niña en brazos. Esa hermosa criatura envuelta de cobijas rosas, ver a Yusaku ofreciendo el alimento a su hija. No pudo evitar sonreír y mirar embobado aquellas fotos.

Sin duda, su ahora hija, era hermosa. La piel blanca, aquella pelusa negra como cabello y sus pequeñas manos, le gustaría cargarla.

-¿Sus ojos? -Susurró embobado.- Me gustaría que fueran como los tuyos -Suspiro.- Te prometo que iré algún día, cuando todo esto acabe, podremos ser una familia

Spectre, Gerome y Fausto no se sorprendieron de ver a Ryoken pegado a la laptop. Es más, ni siquiera el de cabellos blancos, notó cuando estos llegaron y se pusieron detrás de él para ver aquellas fotos que luego el les va a presumir.

-Sin duda tiene muy buenos rasgos -Habló Gerome asustando a Ryoken.- Tendrá un muy bien adn, es hermosa sin duda

-Teniendo en cuenta que también es hija de Playmaker y como tengo el privilegio de conocerla en persona, puedo decir que ella es muy bonita -Habló Fausto.- Felicidades por tu hija Ryoken

-¿Quisiera regresar Ryoken-sama? -Habló Spectre.- Para conocerla mejor

Ryoken miro a todos. Después sonrió y se levantó de su asiento. Miro por la ventana del barco, estaba oscureciendo, tal vez sería buena idea quedarse ahí por esa vez.

-No -Todos le miraron sorprendido.- Regresare cuando sea el momento indicado, tengo que rescatar a Kyoko y hacer algunas cosas más -Le escucharon suspirar. Camino a su laptop, cerró la misma y camino a la salida.

Spectre fue el único que lo siguió, sus hermanos mayores sólo suspiraron, no podían hacerle cambiar de opinión, sólo sabían que Yusaku era la única capaz de hacerle cambiar de opinión. Lo acompaño hasta llegar a la maquinaria.

-¿Está seguro?

-Si

-¿Sabe que no puede ocultarse de mi? -Hablo Spectre.- Tiene miedo y estoy seguro que ella también lo tiene, sólo, debe dejar su orgullo a un lado y tener el mente el deseo de querer verla -Suspiro al ver que este no volteaba.- Su hija es muy hermosa y siendo sinceros, si tanto usted como ella ya amaban a esa pequeña, Aiko es el nombre que ella le escogió -Hizo una reverencia.- La comida estará lista en una hora, con su permiso

Ryoken espero a que ya no se escucharán los pasos de Spectre para suspirar. Miro el cielo oscuro y volvió a sonreír al saber que ahora tenía una hija que igual amaría como a Yusaku.

-¿Fujiki Aiko? ¿Kogami Aiko? -Soltó una risita.- Suenan bien los dos nombres -Suspiro.- Es nuestra niña amada ¿No es así Yusaku?

.o.

Era la primera vez que veía a Jin sonriendo. Incluso Yusaku no pudo ocultar que una risa saliera de ella. Había pasado una semana después de dar a luz. Aún sentía su cuerpo un tanto extraño, se había acostumbrado a tener por nueve meses a su pequeña en su interior, que ahora, sentía que se veía rara con su antigua ropa. Claro, aun faltaba algunas cosas para que pudiera sentirse más cómoda.

Incluso después de rogarle, le pidió a su mamá poder ir a la clínica para ver a Jin, ella aceptó con la condición de que tendría que quedarse sentada y no moverse bruscamente. Claro que Yusaku acepto esa condición y con su pequeña en brazos, se subieron al carro que su mamá tenía y empezaron el viaje.

Kusanagi Jin estaba en la banca del pequeño jardín que tenía la clínica. Desde que supo que Yusaku era Playmaker y luchó por todos ellos, salía más, tenía más contacto y podía disfrutar mejor del ambiente. Fue en ese momento, que al voltear cuando decían su nombre, cuando la vio. A Yusaku junto con una señora de cabellos rosas con un pequeño bulto de cobijas rosas, se acercaba a él con una sonrisa.

Con cuidado, Yusaku la pasó en sus brazos. Estaba un poco temeroso al tenerla en sus brazos, se sentía incómodo incluso con la mirada de esa señora que se había quedado un poco lejos. Le enseñó como tomarla e incluso con acariciar esa suave piel.

-Ella es hermosa ¿No? -Habló Yusaku con una sonrisa.

-Si lo es -Jin sonrió. Con cuidado pasó una de sus manos por la pequeña carita de la menor. Vio como esta hacia un gesto, una pequeña sonrisa entre sueños.- ¿Cómo se llama?

-Aiko, Fujiki Aiko -Respondió Yusaku.- Perdón por no venir a visitarte -Le miro apenada.- Quería darte una sorpresa querido tío Jin -Soltó una risita.

-¿En serio me ves como un hermano?

-Siempre te he querido como uno -Alzó los hombros despreocupada. Tocó los cabellos del mismo.- Y ya lo discutimos, esta pequeña te va a querer tanto como yo -Le acaricio la mejilla.- Espero que mejores, cuando ella crezca, va querer correr junto con su tío

Ambos adolescentes se soltaron a reír. Por alguna razón, escuchar a Jin hablarle a su pequeña, le hizo feliz.

-¿Yusaku?

Sin embargo, no creyó encontrarse con él en ese momento. Al voltear se encontró con Kusanagi Shoichi quien le miraba sorprendido. No era que se ocultara de él, sólo que no tenía idea de que cara poner para cuando se encontrarán. No sabía que excusa poner pero sabía que ya era muy tarde al notar como este miraba a su pequeña.

-Hola Shoichi-san -Habló.

Jin observó a su hermano como a Yusaku. El ambiente se ponía tenso. ¿Qué iba a pasar?


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Atte.: AnZuZu Dragneel

Fecha: Domingo 23 de Diciembre de 2018