OhHollyHolly: Gracias por el comentario, aquí tienes la continuación. ¿Qué opinas?
Deidydbz: Concedido, voy a procurar estar actualizando al menos una vez a la semana.
¡Gracias por sus comentarios! Nos leemos pronto.
Lady Bug hacía girar su yo-yo con vehemencia, observaba los movimientos de Prima Ballerina con toda atención, tratando de entender de dónde venía todo su poder. Varias personas bailaban ballet clásico a su alrededor, todos con expresión de horror, algunos lucían muy cansados, otros parecían estar al borde del llanto, y el común denominador eran las miradas de súplica que todos le dedicaban, como si le pidieran auxilio con la mirada.
Chat Noir aterrizó a su lado en un movimiento grácil, felino. Sonriendo.
—Llegas tarde, gatito. —Bromeó la chica con media sonrisa.
—Estaba algo ocupado, Bugaboo, ya sabes, civiles que me necesitaban, my lady. Vine en cuanto pude. Sé que no puedes vivir sin mí. —Comentó al final con una sonrisa de oreja a oreja mientras se acercaba un poco a Lady Bug, ella compuso una sonrisa amplia y lo apartó plantando su palma en el medio del rostro del muchacho.
—Tal vez luego. Ahora tenemos que encontrar un Akuma.
— ¿Alguna idea, My lady?
—Creo que están en las zapatillas, pero he intentado de todo, no tengo manera de quitárselas.
—Parecen estar bien amarradas.
—Las zapatillas siempre deben ir bien amarradas o el pie no tendrá soporte. —Afirmó Lady Bug pensativa, Chat Noir sonrió malicioso.
— ¿Mucha experiencia con zapatillas de ballet, my lady?
— ¡No! Yo nunca he bailado ballet ni nada por el estilo, es decir, no tengo coordinación en las puntas de los pies y me falta gracia, cuando camino… —Suspiró pesado y luego sonrió de medio lado, con ironía. —Vamos a salvarla y tengo una idea. ¡Lucky Charm! —Gritó al final lanzando su yo-yo hacia el cielo, en sus manos cayó un pedazo de papel pegamento, como una trampa para ratones.
—Perfecto. —Ironizó el felino. —Al menos así tendré mi almuerzo listo antes de las seis.
—Justo lo que necesitamos. Gatito, seré la carnada, necesito que la hagas venir, y necesitaré un par de cosas.
Ambos se separaron un momento y, tras algunos algo de preparación, se reunieron de nuevo al centro de la plaza. Marinette estaba de pie en medio, a plena vista, lejos de cualquier vía de escape, Chat Noir había pasado corriendo a su lado, perseguido por todos los chicos que habían sido convertidos en secuaces de la Prima ballerina, y le hizo un asentimiento a Lady Bug con la cabeza. La chica imitó el gesto en respuesta y esperó paciente. Vio a la chica akumatizada acercarse y suspiró manteniendo la calma.
—Ahora somos tú y yo, Lady Bug. —Exclamó antes de soltar una carcajada. —Pronto tu miraculous será mío y todo París bailará ante mí. —Dio dos pasos más y luego se quedó muy quieta, no pudo despegar los pies del piso. Bajó la vista horrorizada y gruñó ante la sonrisa de Lady Bug.
—Primero, tienes que alcanzarme.
La chica despegó un pie del suelo con mucha dificultad, dándose cuenta de que estaba cubierto con pegamento en su totalidad, todo, salvo un cuadro diminuto en el que Lady bug estaba de pie. A la chica akumatizada le costó muchísimo trabajo despegar el otro pie para pararse en puntas y al intento del tercer paso, una de las zapatillas se quedó pegada en el asfalto, Prima ballerina quedó haciendo equilibrio en una punta y Lady Bug gritó. — ¡Ahora, Chat Noir!
El muchacho apareció de la nada, saltó alto en el aire gritando su característico "Cataclismo", y aterrizó con la mano, consumiendo el pegamento junto con las zapatillas.
—Ya no harás más daño. —Exclamó Lady Bug lanzando su yo-yo para capturar al Akuma. —Yo te libero del mal. —El Yo-yo volvió hacia ella con el akuma en su poder y ella sonrió atrapando el artefacto. —Te tengo. Adiós mariposita. —Dijo al final, liberando al pequeño insecto, purificado del poder de Hawk Moth.
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El villano, en su guarida y rodeado de sus polillas, apretó ambos puños y miró furioso su ventanal, exclamando. —Ganaron ésta vez, Lady Bug, pero volveré con nuevos pasos de baile y al final, obtendré sus miraculous, seré yo quien haga la danza de la victoria. —Y se sumió de nuevo en la oscuridad.
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Lady Bug y Chat Noir chocaron puños antes de mirar de nuevo a la bailarina que había sido Akumatizada. Lady Bug lanzó la trampa de ratones hacia el cielo, gritando. — ¡Miraculous Lady Bug! —Chat hizo una reverencia y se alejó unos pasos, sin embargo, la voz de Lady Bug lo detuvo. — ¿llevas mucha prisa, gatito?
—Sí, ¡No! —Exclamó rascándose la nuca. —Lo que pasa es que dejé sola a una amiga cuidando civiles, ya sabes, tengo que ir a ayudarla. —Lady Bug se sonrojó ligeramente, podría haber pasado por un reflejo de la tela en su rostro, pero Chat Noir lo notó igual. Él también sintió las mejillas sonrosadas pero retrocedió dos pasos al escuchar la alerta de su anillo. —Será mejor que me vaya, antes de que… ya sabes. Estas cosas pasen. ¡Nos vemos, My lady! —Y se lanzó lejos del lugar.
Era demasiada coincidencia.
Pero coincidencias como aquella, como la reverencia que Adrien había hecho, como la alergia de ambos rubios a las plumas, coincidencias pequeñas habían ocurrido desde el inicio y ella no las había notado hasta ese momento. Era eso o estaba tan cegada que no había querido ver.
Corrió a la tienda donde se había separado de Adrien y, oculta de la vista, murmuró: —Tikki, puntos fuera.
Corrieron hasta la entrada, donde vieron a personas sobarse los pies y mirarse unos a otros con expresión divertida, Adrien entró a la tienda corriendo y suspiró aliviado al ver a Marinette ahí.
— ¿Dónde estabas? —Murmuró el rubio. —Te busqué por todos lados.
Marinette se puso nerviosa de pensar que tal vez aquello era cierto, si Adrien la había buscado, se había dado cuenta de que ella no estaba en ningún lado, y entonces se haría más preguntas. Claro que Adrien no había ido a buscarla, y esa pregunta era una estrategia para que Marinette no sospechara dónde había estado todo el tiempo que había durado el ataque.
—Arriba, ayudando a los… Eh… ya sabes, a las personas que no estaban demonizadas, pero que podían correr peligro pero no estaban en peligro porque estaban arriba, lejos del peligro y…
Adrien soltó una risa por lo bajo y luego le dedicó una mirada amable a Marinette. —Me da mucho gusto que estés bien. —Admitió el muchacho sonriendo. —Lástima que no pudimos disfrutar el helado de hoy.
—Sí, una pena, tendremos que repetir para compensar. —Murmuró Marinette sin darse cuenta.
—Buena idea. —Coincidió Adrien. — ¿Volverás al ballet mañana? Tal vez vuelva a tocar el piano y saliendo podemos ir al cine, o algo.
Marinette se quedó en blanco. "Ir al cine, o algo" era más de lo que había soñado alguna vez, asintió tímidamente y sintió su cuerpo congelarse cuando Adrien se acercó a besarle la mejilla. El muchacho murmuró una despedida y se alejó lentamente de la chica, dejándola atónita por unos instantes.
—Me invitó a salir mañana. —Murmuró al sentir a Tikki mirarla fijo.
—Sólo esperemos que mañana no tengas que ayudar a las personas que no estaban en peligro porque estaban arriba, lejos del peligro. —Bromeó la Kwami divertida.
— ¿De verdad dije eso? —Soltó Marinette sonrojada antes de llevarse las manos al rostro y ahogar un grito. — ¿Qué voy a hacer mañana?
—Ser tú misma, Marinette, es lo mejor que puedes hacer.
Marinette sonrió para Tikki sin imaginarse siquiera que su Kwami amiga había tomado unos segundos para verse con Plagg y hacer un intercambio de ideas. Aunque los Kwamis habían acordado no decir nada a sus respectivos protegidos sobre la identidad del otro guardián, ellos tenían sus propios planes para sus protegidos, para obligarlos a ver lo obvio a la vista del mundo.
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Marinette y su mejor amiga caminaban hacia la salida de la escuela, Alya estaba entusiasmada, no dejaba de parlotear sobre todas las cosas que había aprendido en la clase de ballet del día anterior, incluso había convencido a su madre para inscribir a sus dos pequeñas hermanas en las clases de pre-ballet y así poder hacer algo con ellas. La mayoría de su discurso hablaba de que no habían hecho la gran cosa, pero para ser la primera clase, tampoco les había ido tan mal, y aunque Marinette había prestado atención a cada palabra, aún estaba dubitativa respecto a su cita con Adrien y no había tenido tiempo de decirle nada a su mejor amiga.
— ¿Qué opinas, Marinette? —Soltó Alya al final, con aires suplicantes y mirada dulce, como solía decir Marinette, de cachorro. —Deberíamos inscribirnos juntas, por favor, no quiero hacer esto sola y de verdad que me ha gustado. Prometo apoyarte de forma incondicional en la siguiente locura que se te ocurra si tú…
—Claro, deberíamos inscribirnos. —Murmuró la pelinegra con una sonrisa sincera.
— ¡Vamos, Marinette! No me hagas esto. —Exclamó Alya decepcionada, plantándose frente a su amiga, pero al rectificar sobre lo que había escuchado, compuso una expresión confundida y miró a Marinette. — ¿Has dicho que sí?
—Tienes razón en algo, no nos ha ido del todo mal. —Comentó la chica ampliando su sonrisa mientras le dedicaba un guiño. —Y sería lindo tener algo que hacer después de clases, algo que no sea huir de personas akumatizadas.
—O combatirlas... —Murmuró pensativa Alya, recordando las ocasioens en las que había sido llamada a combatir.
—¿Cómo dices? —Murmuró Marinette fingiendo no haber entendido.
—Nada, que eres la mejor, eso he dicho. —Murmuró rápidamente, tratando de distraer la atención de Marinette, Alya soltó una risa antes de tomar a Marinette por los hombros y sacudirla un poco. — ¡Eres la mejor! —Exclamó la morena abrazando a su amiga por los hombros, ambas rieron un poco y siguieron caminando por la acera, rumbo a la panadería. — ¿Qué crees que opinen tus padres al respecto?
Marinette compuso una sonrisa culpable. —Ya he hablado con ellos, les parece una buena idea.
— ¿De verdad? —Soltó Alya fingiendo indignación. — ¿Has pensado en inscribirte sin mí?
Marinette soltó una risa por lo bajo, negando con la cabeza. —No seas ridícula, Alya, no haría esto sin ti, pensaba, por tu expresión de ayer, que no lo dejarías tan fácilmente.
—Pues no, no lo dejaría.
—Así que me adelanté y hablé con mis padres para preguntarles al respecto y estuvieron de acuerdo, mi madre incluso quiso pagarme las clases.
—¿De verdad?
—Sí, pero prefiero hacerlo yo. Con el dinero que me dan por ayudarles los fines de semana, puedo pagar las clases, quiero que esto sea realmente mío.
Alya compuso una expresión de ternura ante la mirada soñadora de Marinette. —Será nuestro.
—¡Marinette! —Exclamó una voz a lo lejos. La chica se quedó helada en su lugar y Alya compuso una sonrisa socarrona al reconocer a Adrien. El rubio las alcanzó y se recargó en sus rodillas para tomar algo de aire. —Caminan muy rápido.
—Llevamos algo de prisa. —Admitió Alya pensando en salir a comprar el uniforme de la academia para ya no tener que usar ropa prestada. Pasó un brazo sobre los hombros de Marinette y sonrió antes de agregar. —Pero mi amiga tiene tiempo de escucharte.
—¿Qué?
—Menos mal. —Comentó Adrien divertido. —Marinette... —La chica giró sobre sí misma hasta encarar al rubio y sonreír. —Nos vemos en la tarde, ¿verdad? ¿sigue en pie?
—Sí. —Murmuró en un hilo de voz, con una sonrisa boba mientras Alya componía una expresión de sorpresa total. —Nos vemos en la tarde.
—Lo más seguro es que te vea toda la semana. —Admitió apenado el muchacho, visiblemente incómodo mientras se rascaba la nuca. —Mi padre quiere que supla al pianista que se enfermó, y él vuelve hasta la semana que entra. ¿Vas a volver al ballet? —Trató de no sonar anhelante con su siguiente pregunta, aunque en realidad quería que la respuesta fuese afirmativa. —¿Te voy a ver bailar?
—Sí. —Murmuró Marinette sin aire.
—Qué bien. Ya me voy. Me espera mi guardaespaldas. Nos vemos en un rato. —Exclamó al final corriendo, con medio cuerpo vuelto hacia ellas y agitando una mano en el aire.
—Pero ¿qué acaba de pasar? —Soltó Alya incrédula cuando Adrien se perdió entre los edificios y la gente. —¡Marinette! —Exclamó con una sonrisa radiante mientras tomaba a la pelinegra por los hombros. —¿Acabo de escuchar acaso que tienes una cita con Adrien esta tarde?
—¡Sí! —Exclamó la pelinegra volviendo en sí misma y abrazando a su amiga antes de soltar una carcajada. —Ayer me invitó a salir y luego atacó la Prima ballerina y tuvimos que separarnos para ayudar a la gente y... y dijo que quería que termináramos la cita.
—¿Usó la palabra cita? —Exclamó Alya sorprendida.
—No lo sé, no recuerdo. —Marinette sintió sus mejillas enrojecidas y se alejó unos pasos de su amiga, tratando de volver a la realidad. —¿No íbamos a comprar los uniformes?
—Cierto, vamos, pero cuéntamelo todo. No es justo que no me dijeras nada.
—Planeaba decírtelo. Pero estaba distraída.
—No puedo imaginar por qué. —Comentó Alya con sarcasmo. Después compuso una mirada divertida y tomó a Marinette del brazo. —Vamos por los uniformes y luego vamos a elegirte la ropa para después.
—¿Qué?
—Tenemos que impresionar a Adrien.
—Pero, espera. Yo...
—¡Nada, vamos!
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