Arba deambulaba por los pasillos evadiendo el ir a la biblioteca; no era de salir mucho ni de interactuar con los demás como Ugo, pero a diferencia de él, ella lo hacía por gusto, odiaba mostrarse hipócrita frente a otros, pero siempre terminaba comportándose de esa manera, era muy fácil que la hicieran enojar, y no quería ir a la biblioteca porque no quería ver a Ugo, era extraño, lo estaba evadiendo, y ni ella misma entendía él porque, solo sabía que después de escucharlo "es mi amiga", se detuvo en unas escalinatas hacia alguna de las torres no sabía dónde estaba pero no le importaba.
Se dio cuenta de que actuaba como tonta, porque lo evadía… por decirle amiga, ese no era motivo suficiente, ¿Qué demonios le pasaba?... suspiro y decidió buscarlo, además que caso tenia intentar no encontrase con el cuándo el nunca salía de aquel sitio, rio un poco, en verdad estaba actuando como tonta. Aunque comenzó a caminar asía la biblioteca se detuvo y cambio de dirección, no tenía motivos para ir con Ugo, todo lo que David le había ordenado hacer ya lo había hecho, aunque no había contestado a su invitación, conociéndolo sabía que terminaría reusándose o "enfermándose" para no salir, así que decidió regresar a su cuarto, encerrarse todo el día, entrenado hasta el cansancio, hasta no poder moverse más y así quedarse profundamente dormida, era como había pasado sus últimos años antes de llegar Ugo.
Nuevamente se detuvo frente a la puerta de su cuarto, Ugo de una u otra forma siempre llegaba a su mente, además desde que el apareció, su rutina había cambiado completamente ya no se la pasaba sola encerrada, se la pasaba riendo con él en la biblioteca hasta tarde, inclusive llego a dormir un par de noches allí acompañándolo, el parecía no tener sueño cuando se concentraba; tomo el pomo de la puerta abriéndolo, su habitación como de costumbre estaba cubierta por la penumbra, casi nunca corría las cortinas, veía el interior y no quería entrar, giro su rostro asía atrás, y luego vio asía ambos lado en los pasillos, nadie, ¿a quién esperaba encontrar?... a alguien que quizás la sacara de esa oscuridad en la que ella misma se había sumergido, pero, por más que buscaba no había nadie a su alrededor, todos le temían y es que ella podía parecer realmente loca cuando se enojaba.
Después de varios minutos allí parada observando a la nada entro a su cuarto, no sin antes voltear e intentar ver entre los desolados pasillos la silueta de alguien gritando su nombre… y aunque no quería admitirlo ese alguien en su mente era Ugo, así como ella iba a la biblioteca, ella quería que el llegara hasta su cuarto. Sonrió cerrando la puerta, sabía que eso nunca pasaría, Ugo no iba a salir de su zona de confort y menos por ella, después de todo solo eran amigos, y si era por ser su única amiga, parecía estarse entendiendo bien con los que entraron a la biblioteca la otra vez, así que ya no la necesitaba, su magia era buena, aunque en combate físico era un desastre, el no quiso aprender y David tampoco se lo exigió, al parecer lo que le interesaba de él era su cerebro no su magia como tal
Dejo su bastón a un lado, se quitó todo lo que llevaba encima que solía sofocarla y se tendió sobre la cama, no tenía ganas de entrenar, no quería ni siquiera salir de allí en mucho, mucho tiempo- Ugo…- susurro colocando el brazo sobre su rostro- Ugo- repitió levantando un poco la voz y recordando como lo había conocido, mas todo el tiempo que llevaba cerca de él, y aunque sonreía tenuemente su pecho dolía también, eh inevitablemente una lagrima escapo de sus ojos, deslizándose por su mejilla hasta caer a la almohada y desaparecer allí- Ugo…- repitió con la voz quebrada girándose asía la derecha y encogiéndose, no entendía que le pasaba, solo sabía que deseaba que el entrara por esa puerta preocupado por ella y la sacara de ese lúgubre lugar, pero… eso no pasaría…
Al día siguiente, guardias habían ido hasta su habitación, David quería verla. Salió sin expresión, con la mirada desolada y un gesto de desinterés que intimidaba todos a su alrededor, al llegar con David este rio al verla
-¿una mala noche?- dijo levantándose de su silla, que estaba al fondo y en el centro, digna silla de un rey; era una habitación que poco veía, había instrumentos musicales, no era ni muy grande ni muy pequeña, pero David que tenía muy buen oído solía ir de vez en cuando allí a tocar algunos de estos instrumentos, cosa que pocos en toda la ortodoxia sabían, pocos por no decir que nadie, era de los pocos pasa tiempos de David de los que se podía decir, solo ella y un par de guardias sabían
- nada fuera de lo común- respondió sin levantar la vista, lo escucho reír de nuevo
-te ves cansada y molesta- volvió a su lugar después de cerrar la puerta, no quería que nadie interrumpiera
-¿me necesita para algo?- no tenía ánimos de nada y menos de contestar
-es obvio que sí, ¿o si no para que te habría hecho venir?- seguía sin mirarle, escucho que el tocaba algún instrumento, quizás la lira… o el arpa, no lograba distinguir entre los dos, pero la melodiosa era agradable, daba algo de paz a su alma dolorida
-¿Qué necesita?- pregunto después de solo escuchar la música, comenzaba a inquietarse y por no decir más, molestarse, no estaba de humor para ser la espectadora de David
-paciencia- contesto sin detener su música, y fue lo único que dijo, Arba sabía que no tenía caso preguntar, no contestaría, así que hizo lo que hacía las veces anteriores, se sentó en la alfombra que cubría el suelo y cerró los ojos, David podía llegar a ser alguien sumamente extraño; la melodía la lleno un poco calmando su frustración, aunque no logro sacar al culpable de sus pensamientos, recordó cuando se tropezaba con casi todo e inevitablemente dejo escapar una sonrisa, no podía creer que existiera alguien tan torpe- ¿te sientes mejor?- escucho a lo que sorprendida abrió los ojos, la música había cesado, David solo la observaba
-eh…- odiaba verse frágil y más ante él, pero no podía negarlo, la había sorprendido- si señor- contesto apartando la vista de aquel sujeto y fijándose en el suelo, escucho que dejaba lo que tocaba a un lado y se levantaba acercándosele, odiaba que hiciera, eso, no quería tenerlo cerca
-Arba- dijo sentándose a su lado, a veces no se comportaba como rey- necesito algo
-solo dígame que señor- odiaba todo respecto a aquel que tenía al lado, pero no podía decirlo ni expresarlo, cuando lo conocía sufrió mucho castigo que doblegara su orgullo, lo único que pudo hacer para dejar de ser castigada fue fingir, y no negarse a nada, por lo menos, nada que ese sujeto le pidiera
- lleva a Ugo a los Gunud- la petición la sorprendió, e inevitablemente giro su rostro asía el que no apartaba su vista de ella
-¿puedo saber porque?
- lo único que debes saber es que tienes que llevarlo- sonreía, lo cual solo la enojaba
- Ugo no sabe lo que ocurre en los interiores de los Gunud – comenzó a hablar apartando su mirada de el- no creo que soporte verlo… lo niños…
- no te lo estoy preguntando Arba-decía casi susurrándole al odio- ve con él a la iglesia, y enséñale- apretaba los puños al igual que la mandíbula, aunque disimuladamente, sabía que no podía negarse y él también lo sabia
-si señor- contesto sin dar más vueltas- ¿Cuándo quiere que salgamos?
-lo más pronto posible- se apartaba de ella, inclusive se levantó de la alfombra- ahora vete- esa era la única orden que le daba la cual tomaba con mucha alegría, se levantó sin siquiera verlo y dirigió asía la puerta- Arba- se detuvo tomando el pomo de la puerta e inclusive había alcanzado a abrirla un poco
-¿si señor?- contesto girando un poco asía el, aunque sin verlo
- ven a mis aposentos esta noche- de todas las frases que podía decir, de todas las órdenes que le podía dar, esa era exactamente la que más odiaba, la que más asco le producía y ganar de querer matarlo, pero…
-si señor- no podía negarse, después de dar respuesta salió cerrando con cuidado la puerta pero maldiciendo todo y a todos a su alrededor, fue reprendida por algunos del consejo de ancianos, ya que dentro de la ortodoxia no estaban permitidas las malas palabras e inevitablemente se le habían escapado algunas. Después de salir y romper muchas cosas para liberar su ira y frustración se encamino a la biblioteca, llevaba días sin aparecer allá, se preguntó si el la extrañaría… - no- se contestó a si misma era obvio que Ugo no la extrañaría, después de todo ya se habían separado antes y aunque ella lo extrañaba, para él era como si nunca se hubiera ido, cosa que la enojaba y frustraba… aunque recientemente le causaba dolor
Llego al lugar pero no abrió la perta o entro como de costumbre, había mucho ruido dentro, se pegó a la misma para poder escuchar, era imposible que Ugo solo estuviera haciendo tanto escándalo, parecía haber una multitud allí y no estaba del todo equivocada
-vamos- la voz de una mujer en el interior le causo curiosidad
- solo di que si- era un hombre, al menos no estaba con solo mujeres, porque escuchaba la risa de varias allí- el festival está por acabar, vamos aunque sea a sus últimas noches, es divertido
-pe…pero si ustedes ya han ido- la voz de Ugo pareció tranquilizarla, y sonrió sin darse cuenta, podía imaginarlo tímido entre "tantos" a su alrededor- no… no tiene caso vol…volver
- nosotros ya fuimos, pero tú no- haciendo un poco de memoria se dio cuenta de que conocía aquellas voces, eran aquellos que se habían empeñado en molestarlo… o eso supuso ella, quizás no era del todo así- tienes que salir más de aquí- aunque ella pensaba igual, no quería que Ugo aceptara salir con ellos, mas explícitamente ellas… se pegó más a la puerta para escuchar mejor
-no…no es necesario…- sonreía al saber que el los rechazaría
-no aceptaremos un no por respuesta- esa voz… era ella, su más grande rival, y rival literalmente, durante mucho tiempo había intentado quedarse con todo lo que ella tenía, desde su bastón hasta sus "privilegios" con el rey, la odiaba por ser tan idiota, por ella gustosa cambiaba de lugar, aunque no con su bastón
-Amy…- escuchaba la voz temblorosa de Ugo, pero se sorprendió al escucharlo llamarla por su nombre-e…en verdad…yo no…
-Ugo, confía en mí, no te dejaremos solo- podía imaginarla coquetamente sonriendo como si fuera la mejor, apretó los puños queriendo tirar de un golpe aquella puerta, pero se controlaba al saber que Ugo jamás aceptaría, después de todo a ella la había rechazado muchas veces- y si te incomoda estar muy cerca de nosotros- escucho risas- puedes quedarte con ellos- era un argumento válido, sacudo la cabeza, jamás le daría la razón aunque la tuviera
-si Ugo, te quedas con nosotros, hay varios sitios que podría enseñarte…
-ni se te ocurra- Amy decir lo que ella no podía, lo cual solo la enojaba – queremos que interactúe con los demás, no que te lo lleves a sitios de dudosa reputación
-¿y tú qué sabes? ¿Acaso has ido?
-solo escuchar me basta, no creas que no sé dónde se la pasan, me pregunto si el rey o los demás estarías de acuerdo- golpeo inevitablemente la puerta aunque no muy fuerte, nadie pareció escucharla, y el motivo era porque ella pensaba igual
-oigan nos desviamos de tema, ¿Ugo, vienes o no? – la interrupción de otra mujer capto su atención, también conocida, de nombre Laida, otra con quien había tenido un par de encuentros
-n…no…- la respuesta que tanto quería oír, decidió no perder más el tiempo y entrar a "rescatarlo"- no… no me quedare solo- se paralizo al escuchar eso
-¿ah?... ¿eso es un sí?- los de adentro parecían tan sorprendido como ella, pero ninguno más que ella
-s…si- aquella palabra… nunca se la dio a ella por más que insistió, no supo cómo reaccionar, sintió que algo dentro de sí misma se quebraba, quiso reír y llorar a la vez-b…bueno, Arba me ha dio muchas veces que salga y…- una vez más algo salió de sus ojos y recorría su mejilla sin que ella pudiera impedirlo, estaba triste y molesta, y era incapaz de reaccionar
- no digas más- la voz alegre de Amy lo interrumpió- venimos por ti en la noche- iban a salir, ella lo sabía pero era incapaz de irse, quería verlo… quería que el la viera y repitiera aquello de que iría con ellos, quería y necesitaba una explicación, porque a ellos si los aceptaba y a ella no… ¿Por qué? Pero… quien era ella para exigir explicaciones… solo era su "amiga" y al parecer ellos también lo eran, así que en pocas palabras ella era una más, no era importante
Aunque se movió de enfrente de la puerta no se fue, se recostó en la pared que estaba al lado de la misma, cuando ellos salieron tomaron la dirección opuesta por lo que ninguno pareció verla, ninguno excepto Amy que se detuvo, Arba no los veía pero se percató de que había alguien ahí, así que giro su rostro asía esa persona… Amy que la observaba le sonrió triunfalmente, luego se dio la vuelta y se marchó, ella sabía que Arba había escuchado, su rostro sin expresiones se lo había dicho y quizás algunas de las lágrimas que se le habían escapado, habían dejado algún rastro, aunque se limpió el rostro, quizás algo la delato. Su inexpresión duro poco después de que ella se fuera, cambio a rostro serio semi molesto, entendió que se estaba comportando como una idiota, Ugo no era nada de ella, y ella no debía tener ningún interés o apego por nadie en ese lugar, después de todo quería destruirlos a todos, así que decidió volver a su meta original, manipularlo y ponerlo en contra de David
Entro a la biblioteca sin necesidad de llamar primero o abrir las puertas, ellos las habían dejado abiertas, Ugo estaba de espaldas a la puerta, lo cual la molesto
-u…- iba a decir su apodo, pero se frenó- Uraltugo- dijo levantando la voz, asustándolo un poco, ya que tiro el libro que estaba leyendo y giro rápidamente, algo nervioso, parecía que no reconocía su voz, lo que la molesto aún mas
-ar…Arba…- parecía sorprendido, y sus actos lo demostrabas ya que cuando intento levantar el libro que había dejado caer tiro varios pergamino que tenía sobre la mesa, al intentar que no se cayeran termino tirando más libros que estaban apilados en el suelo tras él, al verle Arba no pudo evitar soltar un risilla, Ugo también se rio
-tu no cambias cierto- dijo suspirando y ayudándolo a levantarse, se le había pasado un poco el enojo
-supongo que no- contesto una vez más intentando levantar los libros, ella en silencio lo ayudo, no podía culparlo por querer salir, aunque le gustaran los libros, todos tarde o temprano se aburren, y ella misma lo había empujado a eso, insistiéndole en que debía salir más de allí, inclusive le coloco sobrenombres para que se sintiera incómodo y saliera, y nunca le había dicho que saliera con ella, por lo cual el motivo de su enojo no tenía fundamento, se estaba dejando llevar por aquella extrañas emociones en su pecho, así que recogiendo el ultimo pergamino y entregándoselo le sonrió, había deicida ignorar aquellos sentimientos, no tenía por qué darles importancia, su vida ya estaba manchada después de todo y era incapaz de ver un final feliz para ella, además no había nadie en ese mundo capaza se sacarla de su oscuridad y menos alguien tan torpe
-David me envía- comenzó a hablar apartándose, no estaba molesta, pero tampoco sería como antes, ya no habría más confianza entre ellos- quiere que vengas conmigo
-ir… ¿ir a dónde?
-a los Gunud- Ugo no parecía entender, se veía confundido- sabes lo que son ¿no?
-eso creo, algo leí y escuche, pero no he visto ninguno
- ni lo veras, no si te quedas aquí los Gunud están lejos de la catedral, bueno hay un par cerca relativamente hablando, están a más de dos días de viaje, los demás están a lo largo de alma Torán
- sí, son para protegernos ¿verdad?
-esa es la idea- mentía, en parte eran para controlar a las otras especies, pero mejor no se lo decía
-¿Por qué quiere que vaya?
- tendrás que preguntárselo tú mismo – se dirigió asía la puerta- le pregunte y no me contesto, quiere que salgamos lo más pronto posible
-¿hoy?- recordó su última orden
-no, hoy no… en estos días- lo vio, mientas ella estaba tensa, el parecía un poco preocupado, aunque se relajo al oír que no era tan inmediato, quizás en verdad quería salir con los otros, sonrió tristemente, Ugo lo noto, pero no pudo decirle nada, ella salió rápidamente de la biblioteca y casi que corrió para llegar a su cuarto, quería sumirse en su propio oscuridad antes de tener que ir con David
Ugo se sintió extraño al verla irse de esa manera, es más ni siquiera lo dejo decirle algo, ella lo había invitado a ese festival de cosecha o lo que fuera mucho antes que ellos pero no había podido ni querido darle alguna respuesta, simplemente no sentía que pudiera resistir estar fuera y menos con mucha gente, pero había terminado aceptando… aunque prefería la compañía de Arba que la de ellos, que claramente se divertían al ponerlo nervioso, no había podido decirles que iría, pero no con ellos, iría con Arba y a ella tampoco había podido decirle nada… ahora tenía que aclarar muchas cosas
Por primera vez en mucho tiempo salió de la biblioteca, tenía que encontrar ya sea Amy y los demás o Arba, debía aclarar ese malentendido, algo tímido y nervioso por fin logro apartarse de la biblioteca, busco guardias porque obviamente el no conocía el lugar-di…disculpen- hablo cubriendo su rostro con la bufanda primero, los dos guardias que al parecer rondaban por allí, se extrañaron de verlo- u… ¿ustedes saben dónde puedo encontrar a Amy o Arba?
-la señorita Amy salió a la iglesia, y de Arba no sé nada
-yo la vi- hablo el otro guardia- dirigiéndose a donde está su cuarto, debe estar allá
-¿su…su cuarto?- el asintió- ¿d…dónde queda?-ambos le señalaron el pasillo y dieron indicaciones de cómo llegar
-pero… mejor no vayas, Arba odia que estén cerca de su cuarto
-b…bien gracias- aunque escucho no le dio importancia, al menos debía hablar con ella, la había visto extraña y más cuando lo llamo por su nombre y no como todos le decían, quizás había hecho algo que la hizo enojar, lucia molesta cuando entro a la biblioteca, al menos quería saber si estaba bien, si estaba molesta con él o si era algo más, le preocupaba, después de todo era su amiga
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