Por supuesto, TODO este universo y TODOS los personajes son de J.K. Rowling.

¡ Gracias por todos los reviews !

CHILD OF FOUR, historia original de Sarini

Capítulo 2

Lily se miró, hacia abajo, mientras corrían por los pasillos de Hogwarts, y notó que tenía puesta su túnica formal favorita. Era de color óxido, como su cabello, con complejas guardas bordadas en hilo metálico en verde esmeralda, que hacían juego con sus ojos y recordaban la escritura de los antiguos sumerios. Su hermana vivía en un lugar totalmente muggle, y no era conveniente que vista esa túnica cuando vaya a buscar a Harry.

- James-. Lily llamó a su marido cuando llegaron al límite de las barreras del colegio. Habían pasado junto a unos cuantos estudiantes madrugadores, pero los ignoraron completamente. El sol comenzaba a aparecer sobre el horizonte.

- Lily-. James se volvió respondiéndole con esa sonrisa, la que hacía que las chicas se enamoraran de él a primera vista, y que las señoras ancianas apretaran una mano sobre el corazón.

- Ten cuidado-. Lily lo abrazó con fuerza y lo besó firmemente, encantada porque esa sonrisa era sólo para ella.

James rió. –¡ Recuerda con quién estás hablando, siempre soy cuidadoso !- Lily resopló y levantó una ceja, lanzándole una mirada que ella llamaba, ' mirada de mamá'. Por un instante, casi muy breve para notarlo, sus ojos se tornaron tristes y atormentados. – Tendré cuidado, Lils. Te amo. No voy a morir otra vez.

Compartieron otro beso, antes de que James desapareciera.

Lily se quieta por un momento, mirando el lugar donde estuvo parado su marido, antes de ir en busca de Remus. Sintió un tirón de culpa dolorosa. Remus pensaba que Sirius los había traicionado; porque ellos habían creído que Remus podía ser el traidor...y lo dejaron solo. Ella había prometido, años atrás, que Remus jamás iba a quedarse solo.

Más tarde habría tiempo para la culpa. Remus pronto estaría con el resto de los Merodeadores. Ahora mismo, su hijo, su Harry, la esperaba; sin saber que sus padres estaban vivos e iban a buscarlo. Sintió un dolor abdominal y maldijo, seguramente sus ciclos serían un desastre. Hizo la nota mental para visitar a Poppy, una vez que todo esté bajo control. El nacimiento de Harry había sido difícil, y ella nunca fue regular, ni se acercó siquiera.

Lily transformó sus ropas rápidamente. La túnica se convirtió en una blusa de mangas largas, del mismo material y con los mismos adornos; un par de jeans cubrieron sus piernas. Las botas que usaba con su túnica eran excéntricas para un muggle, pero serviría, así como la capa de algodón de un profundo verde esmeralda que alejaría el frío, acompañada con un encantamiento calentador.

Cerró los ojos y se concentró, nunca había sido muy afecta a la desaparición; prefería viajar vía flú, en vez de desaparecer en un lugar y aparecer en otro. Le tomó algo de tiempo orientarse en el vecindario muggle y encontrar la casa de su hermana.

Lily se detuvo en el porche y golpeó la puerta firmemente con sus nudillos. No hubo respuesta. Lily se recordó a sí misma que aún era temprano. Golpeó por segunda vez y esperó. Golpeó otra vez, más fuerte, montando en cólera. Pensó que podría abrir la puerta a la fuerza, pero estaba en un vecindario totalmente muggle a la luz del día, y no quería que el Ministerio se hiciera presente.

- Petunia Bethany Evans Dursley- Gritó Lily. Su mano ansiaba tomar su varita. –¡ Abre la puerta ahora mismo !

La cara larga y pálida de la hermana mayor de Lily, que le llevaba dos años, se quedó petrificada con una expresión de horror cuando la puerta se abrió. Miró a Lily como si se tratara de un fantasma. – No, no...tú...¡ estás muerta !

- Las noticias de mi muerte fueron groseramente exageradas, Tunia-. Lily frunció el ceño. Si su hermana, supuestamente muerta, apareciera; ella agradecería, no temería.

Suspiró y entró a la casa, haciendo tropezar a Petunia en sus pasos hacia atrás. Frunció la nariz por el olor a antiséptico; Petunia siempre fue un poquito obsesiva con la limpieza. – Hice lo que me pediste , Tuni. Yo quise dejarte en paz. No estaría aquí hoy si el Ministerio hubiese hecho caso a mi testamento dejando a Harry bajo el cuidado de cualquiera, que no seas tú. Ahora, amablemente, trae a mi hijo y nunca más tendrás que volver a vernos.

Petunia parpadeó y se miró los pies un momento, luego se recobró, pero Lily percibió su intranquilidad y entrecerró los ojos. Algo no estaba bien en esa casa. Ambas hermanas se miraron con enojo, brevemente, luego Lily examinó la habitación con su visión periférica.

Había fotografías por todos lados, el único desbarajuste en el cuarto, todas de un niño casi esférico. Sólo podía ser su sobrino Dudley. Lily sólo había oído un comentario de sus padres unos días antes de que fueran asesinados por Mortífagos; Lily ni supo cuando Petunia quedó embarazada.

En la habitación no había nada que indicara que allí vivía un segundo niño.

- ¡ A buena hora , llévatelo !- Petunia levantó la nariz; ella podía ser varias pulgadas más alta que Lily, pero Lily siempre había sido la más bonita, la inteligente; y Petunia estuvo celosa durante años. – Debe ser por algún defecto de parte del padre, ese crío tuyo no caminó ni un paso, no dijo ni una palabra, desde...

Los ojos de Lily se abrieron desorbitados y su corazón pareció detenerse. ¿ Qué tanto había quedado afectado Harry por el ataque ? . ¿ Habrá quedado discapacitado permanentemente por el maleficio ?

Se oyó un golpe en el pasillo, y las dos hermanas giraron para ver a una figura pequeñita que corría hacia ellas; sus ropas demasiado grandes, milagrosamente no lo hicieron tropezar porque su torso parecía adelantarse a sus pies. Lily cayó de rodillas, lentamente, y abrió los brazos.

-¡ Mami !- El niño de ojos verde esmeralda gritó, y prácticamente voló a los brazos de su madre, con lágrimas en las mejillas.

La pequeña pelirroja ignoró a su hermana, que permanecía allí con la boca abierta, y examinó cada pulgada visible de su bebé, para nada feliz con su estado. Era demasiado pequeño, sus ropas eran demasiado grandes, y tenía al menos un hematoma que era imposible que se lo hubiese causado él mismo si no caminaba, como había dicho Petunia. Lenta y firmemente la ira comenzó a crecer en ella, cada uno de los Merodeadores lo hubiesen notado al instante y escapado a la siguiente ciudad. Ella lo dejó pasar, por el momento, tenía que ocuparse de su hijo.

- Ah...Osito Harry-. Lily le besó la frente y la coronilla, viendo lo que sólo podía ser la cicatriz dejada por el maleficio, en forma de rayo, justo en el lugar a donde ella acostumbraba besarlo. – Mami te extrañó.

-¿ Papi ?-Los ojos de Harry, aún brillando de lágrimas, la miraron esperanzados.

Lily sonrió a través de sus lágrimas y su ira. –Está con el tío Moony. Enseguida vamos a verlo.

Los bracitos delgados de Harry la apretaron con sorprendente fuerza para un niño de dos años. Sollozaba, y Lily sintió humedad en su cuello, donde la carita estaba escondida, y en la mano, donde tocaba los extraños y amplios pantalones.

Lily le lanzó una mirada asesina a su hermana. – Dame un pañal limpio.

Ignorando la reacción de Petunia, Lily acostó a Harry sobre la que parecía ser una mesa ridículamente costosa, y le sacó los pantalones amplios, revelando un pañal que no había sido cambiado en días, y una dermatitis sin tratar. Apretó los dientes, enojada con su hermana casi tanto como aquella noche con Voldemort. Escuchó el tintineo de vidrio quebrándose, pero lo ignoró. Petunia, prácticamente le arrojó el pañal plástico y salió de la habitación.

Lily lidiaría con su hermana más tarde, o tal vez sólo le daría la descripción de lo sucedido a los Merodeadores. Una pequeña sonrisa apareció en su rostro, una sonrisa que verdaderamente habría asustado a la lenta de su hermana. Quitó esos pensamientos de su mente y se concentró en su bebé, no permitiría que Harry fuera testigo de más violencia, no si ella pudiese evitarlo.

-Qué desastre-. Lily realizó un hechizo de limpieza sobre Harry, y un encantamiento suavizante sobre la irritación de la piel, antes de transformar el pañal plástico en un más adecuado pañal de tela y asegurarlo en su lugar. – Vamos, bebé-. La camiseta se transformó en las ropas apropiadas para un bebé mago, verdes como las de Lily. Levantó a Harry, los envolvió a ambos con su capa y dejó la casa. No se molestó con reclamar ninguna cosa que él podría poseer aquí, aunque dudaba que tuviera algo. No hubo un 'adiós', ni siquiera una última mirada. Lily detestaba que su hermana mayor le tuviera tanto miedo, pero en ese momento estaba tan enojada con ella como para lamentarse por el pasado.

- ¡ Ah, joder !-. Maldijo Lily, saliendo al exterior.

Usualmente se preparaba para cada eventualidad, pero esta vez no había pensado más allá de buscar a Harry, y no tenía idea de adónde iba a encontrarse con James.

Harry era demasiado pequeño para aparecerse con él, o para un traslador, y no había una chimenea para usar...y Lily no tenía dinero; tampoco iba a pedirle nada a su hermana.

Con una sonrisa pícara, se acomodó el cabello y estiró el brazo derecho. James le perdonará un poquito de coqueteo si eso los llevaba hasta Londres. Además, James coqueteaba con todo lo que tuviera dos piernas – hombre, mujer, duende, elfo, gigante, hasta centauro, aunque ellos tuvieran cuatro- eso era lo más natural para él.

Hubo un gran ruido y, de la nada, apareció un autobús y se detuvo frente a ella. Harry sollozó y escondió su cara. Se abrió la puerta y bajó un adolescente con la cara llena de granos, en verdad, casi se cayó de frente al suelo.

- Bienvenida al Autobús Caballeroso- Saludó con voz quebrada, sin hacer contacto visual. – Transporte de emergencia para el mago o la bruja abandonada a su suerte. ¿ Hasta adónde, señora ?

Lily sonrió, le hizo 'ojitos'... y el chico se revolvió incómodo. – Necesitamos llegar a Londres...al Ministerio...pero me temo que no tengo...- Harry se movió en sus brazos y sollozó otra vez. Lily le acarició la espalda. –Está bien, Harry. Este chico tan agradable va a ayudarnos y pronto vamos a ver a Papi-. Lentamente, Harry se tranquilizó. El chico con cara llena de granos lucía impaciente.

Lily sospechaba que Harry estaba hambriento, y ella sólo quería subir al autobús y ponerse en camino.

- Cinco sicles hasta Londres, siete si quiere un chocolate caliente, los niños menores de cuatro años viajan gratis-. El muchacho frunció el ceño.

- Como decía- Sonrió Lily, pero la mirada incrédula del chico no era lo que esperaba.

- ¡ Caramba !..ese es...- Ella notó que el chico miraba fijamente a Harry, no a ella. - ¿ Harry Potter ?

Toda la conversación de los magos y brujas que estaban sobre el autobús, se detuvo al instante, y varias caras se apretaron contra las ventanas. Lily vio que Harry levantaba la cara por debajo de su capa, y el rayo rojizo de su frente se hizo totalmente visible.

- Sí, es él-. Lily le besó los mechones negros, que prometía ser tan rebelde como el nido de pájaro que James llamaba cabello. – Dí 'hola', Harry.

-'...la'- Dijo Harry, suavemente, saludo apenas con la mano y volvió a esconder la cara, aún gimoteando.

El chico se había quedado mudo, y se apresuró a hacer subir a Lily al autobús. Caras asombradas la observaban. Entonces, Lily recordó lo que les había dicho Albus en su oficina, que todo el mundo mágico llamaba 'salvador' a Harry, y era el primer aniversario de la caída de Voldemort. Fue por esa razón, casi tan importante como las barreras mágicas de sangre, que el Director sugirió poner a Harry bajo el cuidado de Petunia, y el Ministerio concordó, sin ver nunca los testamentos que James y Lily habían dejado en custodia en Gringotts. Albus quería que Harry tuviese una infancia normal, dentro de lo posible.

-¿ Lily ?- Una voz familiar la llamó de entre la gente. -¿ Eres tú realmente ?.- Los demás comenzaron a hablar con sus vecinos, aún observándolos, mientras una figura se abría paso hacia el frente del autobús.

Lily lo reconoció instantáneamente, a pesar de los numerosos cambios en su apariencia: era un compañero de la Orden.

-¿ Alastor ?- Lily ahogó un grito. Hacía más o menos un año antes del ataque, que no lo veía; había perdido una pierna y un trozo de nariz, pero seguía siendo Alastor.

El Auror gruñón la observó desconfiando, el ojo mágico giraba en su cuenca, obviamente evaluándola. -¿ Cómo nos conocimos ?

Siempre el mismo viejo Alastor, Lily se ruborizó. No quería dar a conocer el incidente al autobús entero, lleno de espectadores. – Tú...mm...me ayudaste...en el callejón Diagon...el verano anterior a mi cuarto año. Yo- Lily se ruborizó aún más. – Yo me perdí y terminé en el callejón Knockturn.

Alguien rió entre la gente, y Lily vio que el ojo sano del Auror se humedecía; él se adelantó y la abrazó con rudeza, luego se volvió hacia los curiosos.

- Todos ustedes métanse en sus asuntos, si saben lo que les conviene. Y tú- Apuntó al conductor con su varita. –La señora necesita llegar al Ministerio.

- Sí, señor-. Chilló el conductor.

La mirada de Moody tanto como su reputación les abrió un camino hasta la parte de atrás del autobús, y él colocó un encantamiento silenciador alrededor. Lily comenzó a alimentar a Harry, agradecida porque la maldición aún le permitía hacerlo.

- James...- Moddy dejó de lado su habitual fachada de fiereza, y mostraba un toque de temor en su ojo, junto a la humedad.

- Está vivo, Alastor-. Lily apoyó una mano, gentilmente, en una de las manos nudosas del mentor de su esposo, y comenzó a contarle la historia.

- Ministerio de la magia-. Anunció la voz quebrada del adolescente.

Hacía rato que Harry, después de mamar, se había dormido. Alastor tomó un brazo de Lily y la acompañó, pasando delante de los curiosos, para bajar del autobús- que se vació, tras ellos-. Parecía que todos, de repente, tenían trámites urgentes que hacer en el Ministerio, incluyendo al conductor y al muchacho acomodador.

Entraron al atrio y encontraron a James, discutiendo con el vigilante. Detrás, comenzó a formarse un pequeño grupo de gente. Las chimeneas se activaban, a medida que los magos y las brujas iban llegando a sus trabajos, sin embargo nadie pasaba del atrio. El entretenimiento está adonde se lo encuentra, y esta vez estaba en la entrada del Ministerio de la Magia. Remus permanecía junto a James, apenas detrás, con una mano apoyada en el hombro; Lily no sabía si era apoyo o sujeción. Tal vez ambos.

Harry se movió otra vez, seguramente debido al ruido.

- Tengo la certeza de que soy James Potter- La voz de James se oyó en el atrio y hubo varios gritos ahogados detrás de Lily, sus labios formaron una pequeña sonrisa. – ¡ Como usted puede ver estoy bastante vivo, y exijo ver al Ministro ahora mismo !

-¡ Papi !- Gritó Harry, lo bastante alto como para ser oído por todos los que estaban allí.

James y Remus giraron, así como la gente reunida alrededor, y ambos Merodeadores se lanzaron hacia Harry y Lily. Ella notó los ojos colorados e hinchados de Remus; Harry rió y estiró sus brazos a James. Lily pasó su hijo al padre, que ya había olvidado totalmente que quería pasar a la oficina del Ministro, a favor de reunirse con Harry.

Remus abrazó a Lily con una fuerza como para quebrarle los huesos, casi literalmente, pues a veces olvidaba que la licantropía acrecentaba su fuerza.

- Creí que te había perdido-. Remus dijo, ahogadamente, hundiendo la cara en el cabello de Lily. – A todos ustedes.

- Vas a tener que cargar con nosotros, Moony-. Susurró James, deslizando un brazo por la cintura de Lily.

Hubo un flash de una cámara fotográfica, y varios sollozos entre la gente. Alguien se sonó la nariz con bastante ruido. James trató de pasar a Harry a Remus, pero Harry se rehusó, agarrándose con fuerza, y comenzando a molestarse otra vez. Lily lo tomó y lo tranquilizó, aún con el brazo de James alrededor, como si él temiese dejarla ir. Remus los abrazó a los tres, con lágrimas en los ojos y besó a Harry en la coronilla. Se oyó el click de una cámara, tomando fotografía tras fotografía, pero A Lily no le importó.

La voz de Alastor resonó por sobre los llantos y las cámaras. – Y Ahora, joven, ¿ qué pasa con esa visita al Ministro ?

La novedad había llegado a la totalidad del Ministerio a esas alturas, de tal modo que el Ministro Angliss apareció, en persona, y los acompañó, primero a su oficina y luego hasta la central de los Aurores. Se encontraron con docenas de amigos que no veían desde el nacimiento de Harry.

Bajo Veritaserum, Lily y James juraron que Peter Pettigrew era el guardián del secreto.

Les tomó apenas quince minutos, a los Aurores asignados, traer a Sirius de Azkaban. El hombre que llegó, no era el mismo Padfoot que Lily había llegado a amar, casi de mala gana, a causa de su exuberancia e imprudencia. Parecía como si estuviese viendo fantasmas, se quedó con la boca abierta por varios minutos; hasta se sobresaltó cuando James se adelantó y lo abrazó con fuerza.

Entonces, Sirius se quebró.

- Ay, Merlín, lo siento. Perdóname, lo siento-. El siempre compuesto y arrogante Sirius sollozaba y se sacudía en los brazos de su mejor amigo; el Sirius que nunca vieron llorar. – Fue mi idea que cambiemos el lugar con Peter.

Si alguno no estaba le creía para entonces, en ese momento se convenció; pues los Aurores tenían instrucciones de no decirle nada.

- Quédense con nosotros por un tiempo-. Silenciosamente, Alice Longbottom apareció junto a Lily, codeándola. Ella siempre había podido caminar en silencio y aparecerse sin hacer ruido frente a Lily. – Van a necesitar tiempo para reconstruir la mansión. Nos llamaron vía flú y vinimos apenas nos enteramos.

- ¿ Estás segura ?- Preguntó Lily a su buena amiga. – No quiero molestar.

En verdad, Lily ni había pensado dónde iban a vivir.

Alice rió alegremente. – Vas a poder ayudarme con Neville-. Bajó la voz. –Y, entre tú y yo, no soporto a la madre de Frank.

- Gracias, Alice-. Lily sonrió, agradecida. – Vas a ser bueno que Harry y Neville se conozcan.

Ambas se quedaron calladas, mientras las mismas palabras pasaban por sus mentes, las palabras de la profecía que podría haberse aplicado a cualquiera de los dos niños.

Lily pensó en algo que le había dicho Albus en su oficina; el Director no creía que Voldemort estuviese muerto realmente. Todavía faltaba que se cumpla la otra mitad de la profecía, pero faltaba mucho tiempo para eso, si es que Lily tenía algo que decir al respecto.

- Sí- Agregó Alice, sobriamente. – Será lo mejor, que sean amigos.

Para entonces, Harry estaba dormido, otra vez; y así permaneció durante todo el proceso de liberación de Sirius; la reinstalación, junto a James, como Aurores; las negociaciones con el Ministerio por una compensación; y el viaje a la casa Longbottom.

Había sido un largo día, a pesar de que ni siquiera era la hora de la cena, pero el destino no les reservaba ningún descanso. Por las ventanas de la casa solariega se vieron relámpagos brillantes, y se oyeron los sonidos apagados de gritos de mujer, luego los de un niño pequeño.

-¡ Neville !- Gritó Alice, y corrió hacia la casa, con Frank apenas detrás.

El corazón de Lily saltó a su garganta y su estómago se retorció, aumentando el ligero dolor que había sufrido todo el día. Se suponía que ya había pasado todo.

- Remus- James usó un tono autoritario que Lily nunca antes le había escuchado, así supo que estaba viendo a su marido, el Auror. – Llévate a Lily y a Harry a Hogwarts. Sirius, ve al Ministerio a buscar ayuda.

Antes de que Lily pudiera protestar, James la besó y corrió tras Frank y Alice, con su varita en la mano.

Sirius desapareció con un ruidoso 'crack'; Remus tomó a Lily del brazo y la condujo de vuelta hacia el pub por donde habían llegado. El mozo de la barra les dedicó una mirada extrañada cuando los vio entrar apurados.

- Los Longbottom estás siendo atacados-. Dijo Remus con fuerza.

Se oyeron gritos ahogados en toda la habitación, y varias personas corrieron al rescate, con sus varitas listas, mientras sus mentes recobraban el alerta de tiempos de guerra, después de un año de paz.

Justo antes de que tomaran la vía flú hacia Hogsmeade, la chimenea bramó en llamas verdes y llegaron varios Aurores, con Sirius.

- Estarán bien, Lily-. Prometió Sirius. La abrazó y pasó la mano por el cabello de Harry, antes de salir corriendo del pub.

Remus tomó el polvo flú, lo arrojó al fuego y ella entró con la varita asida fuertemente; su único pensamiento era el deseo de que su marido y su hijo estén a salvo.

¡ Las Tres Escobas !- Dijo Lily, con claridad, y giró, desapareciendo por la red, sabiendo que Remus venía detrás. Al llegar, otro calambre la asaltó, y apenas pudo evitar caer sobre Harry al salir de la chimenea. Un grupo de gente ya se había reunido alrededor de Lily y de Harry, cuando Remus salió y se arrodilló a su lado.

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Nota: En algún otro relato les comenté que no comparto los nombres traducidos al español de los Merodeadores, en mis traducciones e historias propias, se llamarán como en el original: Moony, Prongs, Padfoot y Wormtail.

Algo más, el Knight Bus , tiene el sentido de un transporte 'caballeroso', 'que rescata al mago o bruja necesitado', que lo tomen de día o de noche no debería importar, ¿Noctámbulo?. Dice la RAE: 'Que anda vagando durante la noche'. Tampoco comparto el término.

¡ Hasta el próximo capítulo !

D.L.