Capítulo 2: ¿ Porque a mí?
Ya había pasado un tiempo desde el accidente, cada "pareja" iba por un camino distinto, pues en ese momento a ninguno le importaba absolutamente en que lugar se iban a hallar. Por parte de Kaito y Aoko, pues habían sido de los que más habían corrido, el lugar más remoto de ese enorme, espeso, bosque, en el cual no se escuchaba ni un alma, ni sobrevolando la zona no sabían donde se encontraban.
Aoko: ¿qué era eso?- dijo agarrada al chico.
Kaito: no lo se, pero no me gusto nada- decía con una voz tímida a la vez se agarraba a la camisa de la chica.
Aoko: Ka- Kaito...
Kaito: ¿si?- pregunto muerto de miedo, mientras no paraba de mirar de un lado hacia otro.
Aoko: ¡¡QUIERES DEJAR DE SUBIRME Y BAJARME LA CAMISAA!!
La chica dio tan tremendo grito que los cientos de aves que rodeaban o que habitaban en los abundantes a la vez siniestros árboles que rodeaban la zona, salieron huyendo de tal susto.
Kaito: lo siento- y rápidamente se alejo unos pocos centímetros de la chica.
Aoko: a saber si no lo has hecho a posta- le miro la chica a este, mientras se alejaba escasos centímetros.
Kaito: ¡pe- pero qué tonterías dices!, vamos, que interés tendría yo en ver tu sujetador rosa – se excusaba ruborizado.
Aoko: como sabes el color del sujetador... – dijo la chica sorprendida a la vez desconcertada.
Kaito: pues porque te lo vi antes, cuando...
Aoko: ¡estupido, pervertido…!- decía avergonzada y colorada .
Kaito: ¡Qué no! ¡Qué no te lo e visto ahora!- dijo moviendo ambas manos para tranquilizar a la chica.
Aoko: ¿que no me lo has visto ahora...?- dijo la chica con una sonrisa alargada en la que se mostraba que el chico no iba a salir bien parado.
Kaito: bueno, ya que esta todo resuelto...¿ no crees que me debes una disculpa?
Aoko: ¿u- una disculpa..?, je- je, je- rió no de muy buen gusto - ¡QUE DISCULPA Y QUE CUATRO LECHES! ¡SI NO ME AS VISTO NADA AHORA!,¿¿¿¡¡¡¡ CÓMO COÑO SABES DE QUE COLOR LLEVO EL SUJETADOR!!!!??? – gritaba totalmente enfurecida la joven, intentando coger una enorme piedra que estaba justo al lado de ella, con propósito de estampársela en toda la cara a su acompañante.
Kaito: Tu- tu camisa se transparentaba, te- te lo vi esta mañana... – dijo el chico muerto de miedo y tartamudeando, viendo la actuación de la chica, que poco a poco parecía que iba a clavar sepultura a este.
Aoko:¿qué se transparenta? – dijo poniéndose colorada cada vez más la joven- ¡AAAhhh!! – soltó la piedra- ¿¡¡ y cómo que no me as dicho nada antes!!?- decía agitada mientras intentaba recuperar el oxígeno.
Kaito: si hombre, ¿para que sentencie mi muerte? No gracias...- dijo irónicamente.
Aoko: No soy tan bestia como piensas- decía mirando al joven, el cual le miraba extrañado...- y además...¡que más da!, si vas a morir de un modo u otro, ¿que mas te da morir treinta años antes? Si de todas formas no ibas a tener ningún futuro prometedor.
Kaito: ¡¡hay ya te has pasado!!- decía un poco enojado – mi futuro esta muy claro, a los veintitrés acabaré la carrera de derecho,¡ para castigar a los malos!- rió maléficamente, mientras parecía que se le iba cayendo gotitas de saliva procedentes de su boca- a los veinticinco me casare , un año mas tarde tendré un hijo, años más tarde tendré otro hijo, porque no me gusta tener un hijo único, a los cincuenta me gustaría irme por un crucero por el pacífico y jubilarme y estar con mi preciosa y maravillosa esposa hasta mis últimas horas- dijo recuperando la compostura a la vez echando el cuerpo hacia atrás en señal de orgullo.
Aoko: em... tu tienes muchos pajaritos en la cabeza, ¿no? – dijo suspirando por tal tontería.
Kaito: pues si, así mato el tiempo.- dijo excusándose.
Aoko: no había caído fíjate por donde - dijo sarcástica.
Kaito: ¿y no te gustaría saber con que chica?- dijo con una sonrisa picarona.
Aoko: ¿erdona? Diras con que chicas siempre tienes un montón ¬¬
Kaito: muy bien si la señorita no lo quiere saber no lo diré justamente estaba pensando…
Aoko: ¡Kaito! No.. seas crio (dijo un poco celosa)
